AC3247-2014 [2010-00947-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA    DE  COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado Ponente  

AC3247-2014  

Radicación           N°  11001-31-10-007-2010-00947-01   

Discutido  y  aprobado en sesión de doce de  febrero de dos mil catorce   

Bogotá,  D.C.,  diecisiete (17) de junio de  dos mil catorce (2014)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda    con    la   que   el   demandado   Alfredo  Barahona  pretende  sustentar el recurso de casación  que  interpuso contra la sentencia del 18 de abril de 2013 proferida por la Sala  de  Familia  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, al interior  del  proceso  ordinario  que Dilian Anzola Saavedra, en  representación    de    su    menor    hijo    H……    F……..   B……..  A……..,  adelantó  contra  el recurrente y contra  José   Guillermo   Marroquín   Garzón,    dentro    del    cual    se   hizo   parte   la   Defensoría de Familia.   

I.           ANTECEDENTES   

A.           Mediante  demanda  repartida al Juzgado  7º   de   Familia  de  Bogotá  (fls.   4  a  6,  c.  1),  “Dilian  Anzola  Saavedra  …  madre  legítima y representante del  menor  H…….  F……..  B……….. A…….., sobre el cual ella ejerce la  patria   potestad”   (f.   4),  solicitó  que  se  declarara:  a)  la impugnación del reconocimiento de hijo efectuado por Alfredo  Barahona;  b)  la  nulidad  del  acto de inscripción del reconocimiento, y c) a  José  Guillermo  Marroquín  como  padre  biológico del menor, ordenándose la  modificación al registro civil correspondiente.   

B.           Como fundamento fáctico, en síntesis,  se  indica  que  el  4  de junio de 2002 nació el menor Heider Farid, quien fue  registrado  por  el demandado Alfredo Barahona, esposo de la madre. Dudosa de la  verdadera  paternidad  del  menor,  Dilian Anzola señala como padre a Guillermo  Marroquín,   con  quien  mantuvo  relaciones  sexuales  por  la  época  de  la  concepción.   

C.            Alfredo   Barahona   se   notificó  personalmente  de  la  demanda  (f.  24,  c.  1).  En su nombre la contestó una  profesional  el derecho que adujo contar con licencia temporal vigente y propuso  como  excepciones  de mérito las que denominó “mala fe”, “reconocimiento  expreso”  y “prescripción”.            

El juzgado tuvo por no contestada la demanda  por  cuanto  quien  dijo  actuar  a  nombre  de  Alfredo  Barahona  “no   tiene   tarjeta   profesional  de  abogado,  sino  licencia  temporal,  lo  que  quiere decir que a la luz de lo previsto en los arts 31 y 32  del  decreto  196  de  1981,  no  puede  litigar en causa propia o ajena en este  proceso y jurisdicción” (f. 43).   

Respecto del otro demandado, José Guillermo  Marroquín,  consta  en  el expediente la remisión de los citatorios (f. 26, c.  1),  su  notificación  por aviso (f. 34 a 41, c. 1) así como la manifestación  dejada   por   el  juzgado  en  la  providencia  anterior,  sobre  la  falta  de  contestación  de  la  demanda  por  parte  de  este sujeto procesal.   

D.  La  primera  instancia  culminó  con  sentencia   en   la   que   el   a   quo,  con otras resoluciones consecuenciales, declaró que el menor no  es   hijo   del   demandado   Alfredo   Barahona   sino   de   José   Guillermo  Marroquín.   

E.  Alfredo  Barahona  formuló  recurso de  apelación  que  el  Tribunal  desató  con  la sentencia impugnada, enteramente  confirmatoria    de   la   del   a   quo.   

II.          LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL   

El  Tribunal,  para  dar  respuesta  a  una  crítica  del  apelante,  parte  de  la  base  de  que  si el juzgado de primera  instancia  no  tuvo por contestada la demanda y ello le produjo algún atropello  a  aquel,  en  su  momento  debió  impugnarlo  por  los medios que estaban a su  alcance.   

De  otro  lado, resalta que tanto del poder  como  de  la demanda y del auto admisorio de esta, se puede deducir con claridad  que  el demandante es el menor, representado por su progenitora, sujeto procesal  aquel   que   no   tiene   término   alguno   para   averiguar   su   verdadera  filiación.   

Y, pasando a otro aspecto de la apelación,  el  sentenciador  colegiado  arguye  que  desde  el  punto  de  vista  formal el  demandado  en  la  investigación  de  la  paternidad  es  el  llamado  a alegar  cualquier   irregularidad  en  su  vinculación  al  proceso,  sin  que  alguien  distinto, como el apelante, pueda sustituirlo.   

III.         LA DEMANDA DE CASACIÓN   

La  demanda  contiene  dos cargos contra la  sentencia  impugnada, de los cuales la Corte inadmitirá el segundo por defectos  técnicos.   

SEGUNDO CARGO  

Con  fundamento  en  la  causal  primera de  casación,  se  acusa  la  sentencia  de la violación  directa   del   artículo  217  del  Código  Civil,  modificado  por  el artículo 11 de la ley 1060 de 2006, en concordancia con los  artículos 403 de esa codificación y 5º de la ley 75 de 1968.   

En  procura  de  demostrarlo,  resalta  el  impugnante  que  la  premisa  inicial  que debe abordarse es la que concierne al  fenómeno  de  la falta de legitimación de Dilian Anzola Saavedra para entablar  el  proceso   de  impugnación  de la paternidad, para lo cual se refiere a  las  personas que son titulares de dicha acción y al plazo con que cuentan para  incoarla.  De  allí deduce que “no cabe duda que la  señora  Dilian  Arzola  Saavedra  no  es  la  legitimada a iniciar esta acción  porque  los  llamados  serían  el  señor  Alfredo  Barahona  o el señor José  Guillermo  Marroquín Garzón de igual manera la oportunidad era de 140 días ya  que  con  su  actuar  sólo genera la ruptura y lasos (sic) que existen entre el  señor  Alfredo  Barahona  y  su  hijo  Heider Farid Barahona Arzola”.   

IV.                                   CONSIDERACIONES   

Cuando  se acude a la violación directa de  normas  sustanciales  como causal de casación, el recurrente debe ser cuidadoso  en  no  explicitar  discrepancia alguna acerca de las conclusiones fácticas del  sentenciador,  porque  al  haber escogido esa vía, debe limitarse simplemente a  plantear  y demostrar, con una fundamentación clara y precisa en la que resalte  la  equivocación  jurídica  del  fallador,  su  discrepancia  con  ese puntual  aspecto  de  la  sentencia,  esto  es, su desavenencia a causa de la aplicación  indebida,  la falta de aplicación o la interpretación errónea que le atribuye  al   juzgador   en  relación  con  la  norma  sustancial  que  afirma  ha  sido  transgredida  en el fallo que combate. Sólo en eso puede consistir su reproche.  Pero  si, por el contrario, disiente de aspectos fácticos o probatorios que, en  su  sentir, llevaron al juez a violar la norma sustancial, debe acudir a la vía  indirecta,  es  decir,  a la violación de norma sustancial como consecuencia de  errores  en  el  campo  de  las  pruebas,  bien sea estos de hecho o de derecho.   

En  el  caso que nos ocupa, debe resaltarse  que  el  Tribunal  fue  enfático  en determinar que la demandante no era Dilian  Anzola   Saavedra,  madre  del  menor,  sino  éste,  por  cuanto  así  quedaba  demostrado  con el poder que aquélla otorgó al apoderado, con la demanda misma  que  éste  presentó  y con la admisión que de ella hizo el juzgado de primera  instancia.   

Por  su  parte,  la  censura manifiesta que  Dilian  Anzola Saavedra no estaba legitimada para demandar, y que de todos modos  su  acción  había  caducado.  Posición  que  denota,  al  rompe, una evidente  disconformidad   con  la  conclusión  fáctica  del  Tribunal,  atinente  a  la  determinación  de  quién  era  la  parte  actora; afirmación que hizo, por lo  demás,   ante  postura  del  demandado,  similar  a  la  que  esgrime  en  sede  casacional.   

De suerte que si se dedujera de allí que el  planteamiento  de  la  censura  en  realidad  lo  hizo el impugnante por la vía  indirecta,  idéntica  ineptitud  se  hallaría, por cuanto no indicó el censor  qué  tipo  de  error cometió el ad quem (CSJ  SC  084-2001;  AC  del 27 de agosto de 2002, entre otros), ni  sobre  qué  pruebas  recayó  su falencia (último inciso del artículo 374 del  Código    de    Procedimiento    Civil).   

Estas    circunstancias,   que   acusan  imprecisión  y  confusión,  impiden  que  la Sala admita el cargo, que, por lo  demás,  contiene  esa  sola  acusación,  la  referida  a  la legitimación por  activa,   que  se  encontró   formalmente  inidónea,  tornando  el  cargo  inadmisible.   

En  cuanto al primer cargo, por cumplir los  requisitos formales, se admitirá.   

III.         DECISIÓN   

Con  fundamento  en  lo  expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala de Casación Civil, INADMITE el cargo segundo y  ADMITE   el   primero  de  la  demanda  presentada  para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  formulado  contra la sentencia arriba mencionada.   

En consecuencia, con entrega del expediente  y  por  sendos términos de quince días, dése traslado a la parte opositora en  el siguiente orden:   

a)              Primero,     a     la     parte  demandante;   

b)          Segundo,  a  José Guillermo Marroquín  Garzón, y   

c)           Por  último,  a  la  Defensoría  de  Familia.   

Notifíquese,  

                               

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

    

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