AC3758-2015

2015

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      República          de Colombia                    

Corte          Suprema de Justicia          

Sala          de Casación Civil    

CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA  

SALA   DE  CASACIÓN  CIVIL  

AC3758-2015  

Radicación  n° 1100102030002015-00337-00  

Bogotá, D.C., tres (3)  de julio de dos mil quince (2015).  

Procede la Corte a resolver el  recurso de queja interpuesto por Sixta Tulia Leiva de Villamizar,  Daniel, Luis Alfonso, Amparo, María Socorro, Rosa Tulia, Pablo  Antonio y Héctor Mauricio Villamizar Leiva, como herederos del  causante Pablo Emilio Villamizar Vargas, frente al auto de 23 de  abril de 2014, mediante el cual la Sala Civil-Familia del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga no les concedió  el de casación contra la sentencia de 3 de marzo de ese año,  proferida dentro del proceso ordinario que iniciaron contra la  Clínica Chicamocha S.A. y Javier Ricardo Medina Romero;  trámite al que se llamó en garantía a La  Previsora S.A. Compañía de Seguros S. A.  

I.- ANTECEDENTES  

1.-  Los reclamantes solicitaron se declarare a sus contradictores  “contractual,  solidaria y mancomunadamente responsables”,  o en subsidio, extracontractualmente, de los perjuicios que les  ocasionaron por los procedimientos médico-quirúrgicos  practicados o dejados de realizar a Pablo Emilio Villamizar Vargas.  

Por  lo tanto, pidieron que se les condenara:  

a.-)  Por los daños materiales -lucro cesante consolidado y futuro-,  y los morales.  

b.-)  Los primeros a favor de Sixta Tulia Leiva de Villamizar en su  condición de cónyuge supérstite.  

c.-)  Los segundos, por valor de cien (100) salarios mínimos legales  mensuales vigentes, para cada uno de ellos.  

d.-)  Cien (100) s.m.l.m.v.,  per cápita, por los detrimentos a la vida de relación  (fls. 16 a 36).  

2.-  El  a-quo  acogió las súplicas en lo referente al menoscabo  inmaterial, pero únicamente en cuantía de diez (10)  salarios mínimos legales mensuales vigentes para los hijos del  fallecido y treinta (30) para la esposa, mientras que negó el  reconocimiento de las demás (fl.28 copias 1ª Instancia).  

3.-  Tras ser apelada por las partes, el Tribunal revocó la  decisión, al encontrar probada la excepción denominada  “objeción  por error grave”,  negando consecuentemente todas las aspiraciones.  

5.-  Los afectados elevaron reposición y en subsidio la expedición  de copias (fls-66 a 68 ibíd).  

6.-  El ad-quem  mantuvo su determinación, con fundamento en que  

“Debe  partirse del agravio que el fallo de segunda instancia le irrogó  a la parte demandante –recurrente- y que está  representado por la negación de las pretensiones de cada uno  de los demandantes individualmente considerados, y no por la  acumulación de todas las pretensiones como pretende hacerlo  ver el togado de la parte activa en su repulsa” y  “bajo  ese hilo, ninguna de las aspiraciones de los demandantes las cuales  fueron tazadas claramente en el auto objeto de reproche, alcanza el  equivalente a cuatrocientas veinticinco (425) veces el salario mínimo  mensual vigente para el presente año…” (fls.74  a 78 ibídem).  

7.-  En la queja, los agraviados alegaron que para deducir su interés,  correspondía sumar todos sus pedimentos, por lo que no es  posible aplicar la doctrina del “litisconsorcio  facultativo”.  Además, que la cuantía se extrae del libelo y no de la  sentencia de primera instancia y aquél, según el  artículo 3° de la Ley 1395, equivale al total de lo  reclamado (fls.1 a 6).  

8.-        Por  secretaría se corrió el traslado de rigor mediante  fijación en lista el 18 de febrero de 2015 y los convocados  guardaron silencio (fls.9 y 10).  

9.-        Con  el ánimo de complementar las piezas remitidas, se solicitó  el envío de copia auténtica del escrito inicial (fls.11  y 12), a lo que dio cumplimiento el fallador de segundo grado en los  términos de ley (fls.11 a 41).  

II.-  CONSIDERACIONES  

1.-        El presente auto no se  adoptará por todos los integrantes de la Sala, sino únicamente  por el ponente, en aplicación del artículo 29 del  Código de Procedimiento Civil, reformado por el 4º de la  Ley 1395 de 2010, vigente desde el 12 de julio de esa anualidad,   criterio adoptado por la Corte en proveído CSJ AC, 27 Sep.  2010, rad, 2010-01055, reiterado en CSJ AC, 21 Mar. 2013, rad, 2013  00468 00 y CSJ AC, 4 ago. 2014 rad.2012-01472-01.  

La providencia que desata este  mismo remedio corresponde a la Sala Plena Civil cuando, caso que se  reitera aquí no ocurre, se declara mal denegado por el  Tribunal el recurso de casación y, en consecuencia, se  concede.  

En ese sentido, la Corporación  advirtió  

“No  obstante la modificación que introdujo al  artículo 29 del Código de Procedimiento Civil, el  precepto 4º de la Ley 1395 de 2010, en cuanto a la facultad  otorgada al magistrado sustanciador [para] dictar […] los  demás autos que no correspondan a la Sala de Decisión,  en lo que concierne a la impugnación por vía de  casación, de conformidad con el inciso final del canon 370  ibídem, es imperativo tomar en cuenta que [i]nterpuesto el  recurso en tiempo y por parte legitimada, el tribunal lo concederá  en sala  de decisión  si fuere procedente, de donde surge diáfano que el Ponente no  está facultado individualmente para resolver cuestiones  atinentes a esa materia” (CSJ  AC, 15 nov. 2012. 2012-02507).  

2.- El artículo 366 del  Código de Procedimiento Civil contempla que  

“(e)l  recurso de casación procede contra las (…) sentencias  dictadas en segunda instancia por los tribunales superiores, cuando  el valor actual de la resolución desfavorable al recurrente  sea o exceda de cuatrocientos veinticinco (425) salarios mínimos  legales mensuales vigentes», entre  otras, en  «las dictadas en los procesos ordinarios o que asuman ese  carácter.  

3.- La figura del  litisconsorcio facultativo se evidencia  cuando en un proceso hay  multiplicidad en uno o en ambos extremos y la cuestión  litigiosa no ha de resolverse de manera uniforme. En estos casos, el  interés para recurrir en casación es individual y  autónomo, por lo que debe analizarse la situación de  cada quien, de forma aislada, como lo ordena el artículo 50  ibíd:  

Refiriéndose a los  alcances de dicho canon, en un asunto que guarda semejanza con lo  aquí debatido, la Sala dijo  

“cuando  existe pluralidad en una o ambas partes involucradas en un pleito,  trasciende la calidad que los une, ya sea como litisconsortes  facultativos, en cuyo caso se entiende que actúan por  separado, o litisconsortes necesarios, al ser uniforme para todos la  resolución que se toma. Para los primeros mencionados, la  determinación del interés para acudir en casación  debe valorarse como un perjuicio individual, ya que acumularon  voluntariamente sus pretensiones en ejercicio del principio de  economía procesal. Ahora, los acá opugnantes integran  un litisconsorcio facultativo teniendo en cuenta la naturaleza de la  acción instaurada y de las pretensiones esbozadas, ya que cada  uno demandó para sí y con vista en su situación  personal, el resarcimiento de los perjuicios acaecidos con el  fallecimiento del padre y esposo, como hecho dañino que le  imputan a los encartados, lo cual incide en la determinación  del interés para recurrir”  (CSJ AC, 8 sep. 2014, rad. 2008-00697-01).  

4.- Para los efectos que  importan a este pronunciamiento, se resalta lo siguiente:  

            

1. Los          accionantes pidieron declarar civilmente   responsables a los          demandados por          la          mala práctica médica que ocasionó el deceso de          Pablo          Emilio Villamizar Vargas, el 6 de marzo de 2008.  

b.-)  Sixta  Tulia Leiva de Villamizar, cónyuge supérstite, solicitó  se le indemnizaran los perjuicios materiales (daño emergente y  lucro cesante) que resultaren probados.  

c.-)  Todos los gestores suplicaron, para cada uno, el resarcimiento del  daño moral, cien  (100) s.m.l.m.v.,  y el de la vida de relación en idéntico monto, junto  con los intereses moratorios a partir de la ejecutoria de la  sentencia (fls.19 a 28).  

d.-)  El a-quo  condenó a la Clínica Chicamocha S.A. y a Javier Ricardo  Medina Romero al pago de treinta (30) s.m.l.m.v  a favor de la esposa y diez para cada hijo, por daño moral; y  negó los demás pedimentos. Del mismo modo, dispuso que  la llamada en garantía, La Previsora S.A. Compañía  de Seguros, reembolsaría al asegurado las cantidades  precedentes, amparadas en la póliza (fl.28 copias 1ª  Instancia).  

e.-) Ante la apelación  de ambos extremos, el superior revocó lo decidido y desestimó  en su integridad las pretensiones (fls.41 a 58 ib).  

f.-) Los actores interpusieron  recurso de casación (fl.59 ibíd).  

6.- Se declarará bien  denegada la impugnación por las razones que a continuación  se exponen.  

a.-) Acá, la relación  jurídica por activa encaja dentro del concepto de  litisconsorcio facultativo, tal como lo sostuvo el Tribunal, toda vez  que cada uno de los promotores es titular de su propio interés  y para fijar el quebranto causado no pueden sumarse los valores  particularmente deprecados.  

En lo atinente, la Corte ha  enseñado que  

“En  punto de la concesión del recurso extraordinario de casación,  la Sala ha insistido en que la determinación de la modalidad  de litisconsorcio existente entre quienes lo proponen resulta de  fundamental importancia, ya que de ello depende que el interés  pecuniario involucrado en el proceso deba o no dividirse entre los  impugnantes, esto es, si se requiere valorar de manera individual el  agravio de cada uno de ellos como ocurre en el litisconsorcio  facultativo; o si, por el contrario, la cuestión litigiosa  deba ‘resolverse de manera uniforme para todos los  litisconsortes’ (art. 51 del C. de P.C.), evento en el que,  precisamente por tratarse de un litisconsorcio necesario, el  perjuicio sería único aunque sean varios los titulares,  y consecuencialmente no se requeriría hacer una  individualización del interés de los diferentes  impugnantes. En el proceso de responsabilidad civil por acto médico  que motiva el presente pronunciamiento, es claro que la relación  jurídica que se ventiló, por activa y desde el punto de  vista subjetivo, es la de un litisconsorcio facultativo, lo que de  suyo supone que cada uno de los demandantes deba considerarse por  separado a los efectos de determinar el valor de la resolución  desfavorable, y con base en ello determinar con precisión si  cuentan con suficiente interés para acceder al escenario de la  casación” (CSJ  AC, 30 abr. 2014, rad.2014 00046 00).  

En el sub-judice  hay  una pluralidad de personas con solicitudes propias que no forman  una unidad inescindible,  por lo que han de ser tenidos como miembros  de un litisconsorcio facultativo.  

Empero, a juicio de los  quejosos, es “inadmisible  en derecho”,  que se les haya negado la opugnación en comento, por cuanto el  precepto empleado por el juzgador como sustento, esto es, el artículo  20 del Código de Procedimiento Civil, fue modificada por la  Ley 1395 de 2010, en tanto la cuantía corresponde al total de  las pretensiones acumuladas al momento de la presentación del  libelo, criterio que fue reiterado en el artículo 26 del  Código General del Proceso.  

Ahora, aunque dicho cuerpo  normativo sí introdujo variaciones en lo tocante a ese tema,  tales pautas hacen referencia a la necesidad de aclarar ese aspecto a  la hora de radicar la demanda, a fin de establecer el juez  competente, en razón del monto económico a debatir en  el litigio, pero sin que ello implique un cambio de las directrices  que gobiernan la casación.  

Frente a ello, la Sala ha  indicado  

“Respecto  a las modificaciones adoptadas por la Ley 1395 de 2010 relacionadas  con la forma como se determina la cuantía de los pleitos,  teniendo en cuenta que esa fue una de las bases de la opugnación,  ya ha dicho la Corte que: es preciso destacar que no cambió la  concepción tradicional según la cual el cumplimiento de  ese requisito formal tiene incidencia únicamente en la  fijación de la competencia o eventualmente del trámite  que se le debe imprimir a un negocio judicial. Sin embargo, la manera  como se determina la cuantía del proceso es un asunto  distinto, y del todo irrelevante en cuanto a la fijación del  interés para recurrir en casación” (CSJ  AC, 6 dic. 2013 rad.2013-02239).  

Luego, los argumentos de los  quejosos en ese sentido no son de recibo.  

b.-) De otro lado, los  reclamantes consideran que sus peticiones superan el interés  para impugnar, pues, ascienden a mil veintitrés millones  quinientos cuarenta y seis mil pesos ($1.023.546.000) (fl.3).  

Como quedó visto en el  recuento fáctico realizado,  cada uno de los  interesados discriminó sus aspiraciones, así:  

                                                    

Demandante                                                                      

Lucro cesante                                                                      

Daño a                          la vida de relación          

Sixta Tulia                          Leyva (cónyuge)                                                                      

Probado                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

Daniel (hijo)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

Luis Alfonso                          (hijo)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

Amparo (hija)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

María                          Socorro (hija)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

Rosa Tulia                          (hija)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

Héctor                          Mauricio (hijo)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.          

Pablo Antonio                          Villamizar Leyva (hijo)                                                                      

0                                                                      

100 s.m.l.m.v.                                                                      

100 s.m.l.m.v.    

Bajo ese marco y reparando en  que los actores afirmaron que “el  fallecido (…) devengaba la modesta pensión del seguro  social del mínimo”,  el Tribunal estudió el interés, encontrando que el  lucro cesante pasado para Villamizar Vargas era de veintitrés  millones quinientos once mil doscientos cincuenta pesos  ($23.511.250), resultante de liquidar setenta y un (71) meses y  veinticinco (25) días transcurridos entre la muerte de la  victima (6 de marzo de 2008) y la fecha de la sentencia (3 de marzo  de 2014), tomando como salario base cuatrocientos sesenta y un mil  quinientos pesos ($461.500), mínimo al tiempo del deceso,  descontando además el cincuenta por ciento (50%) reservado  para gastos personales y realizando la respectiva actualización  de los montos.  

Mientras que el lucro cesante  futuro para ella se tasó en catorce millones cuatrocientos  treinta y cinco mil trescientos treinta y seis pesos ($14.435.336),  inferido del ingreso ya indicado, proyectado a ciento treinta y un  (131) meses, vida probable según la tabla de Mortalidad de  Asegurados de la Superintendencia Financiera de Colombia.  

Con esas operaciones, se  estableció que el agravio, en relación con cada uno de  los peticionarios está por debajo del equivalente en pesos de  cuatrocientos veinticinco (425)  salarios mínimos legales  mensuales vigentes para la fecha de la sentencia de segunda  instancia, valga anotar, doscientos sesenta y un millones ochocientos  mil pesos ($261.800.000) necesarios para recurrir en casación.  

En efecto, el ad-quem  determinó que la sumatoria de lo implorado en el libelo  introductor es:  

                                                              

Demandante                                                                      

Lucro cesante                          

consolidado y                          futuro                                                                      

Perjuicio Moral                                                                      

Daño a                          la vida de relación                                                                      

Total agravio          

Sixta Tulia                          Leyva (cónyuge)                                                                      

$37.946.586                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$161.146.586          

Daniel (hijo)                                                                      

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000          

Luis Alfonso                          (hijo)                                                                      

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000          

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000          

María                          Socorro (hija)                                                                      

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000          

Rosa Tulia                          (hija)                                                                      

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000          

Héctor                          Mauricio (hijo)                                                                      

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000          

Pablo Antonio                          Villamizar Leyva (hijo)                                                                      

0                                                                      

$61.600.000                                                                      

$61.600.000                                                                      

$123.200.000    

7.- En vista de que ningún  desacierto se deriva de las conclusiones del juzgador de segunda  instancia,   comoquiera que los demandantes constituyen un  litisconsorcio facultativo y que el detrimento que les produce la  sentencia atacada, calculado individualmente y en forma razonable, no  excede los topes que contempla la ley procesal, se declarará  bien denegada la impugnación extraordinaria.  

III.- DECISIÓN  

En mérito de lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Civil,  

RESUELVE  

Primero:  Declarar bien denegado el recurso de casación interpuesto por  los demandantes frente al fallo de 3 de marzo de 2014, proferido por  la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior de Bucaramanga, dentro  del proceso ordinario ya referenciado.  

Segundo:  Devolver la actuación a la dependencia de origen para lo de su  cargo.  

Notifíquese,  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado  

      

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