AC3770-2014 [2004-00487-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

Magistrado Ponente  

AC3770-2014   

(Aprobado  en  sesión  de 28 mayo de 2014).   

Bogotá, D. C., nueve (9) de julio de dos mil  catorce (2014).-   

Procede   la   Sala  a  decidir  sobre  la  admisibilidad  de  las  demandas  que,  por separado, presentaron las demandadas  M…….   C……………  M………..  R………  y      A…………  S.A.,     para  sustentar  los  recursos  de casación que ellas interpusieron  contra  la  sentencia  proferida el 10 de junio de 2011 por el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá, Sala Civil, dentro del proceso ordinario al  que  fueron convocadas por el señor E……………..  S………..,  quien  actuó  en  nombre  propio  y en  representación   de   sus   menores   hijas  K…….  A…………   y   S…..  E…………….              S………….              G………   

ANTECEDENTES  

1.             En   el   escrito   inaugural   de  la  controversia  se  solicitó,  en  síntesis, que se declarara la responsabilidad  civil  extracontractual  de  las  accionadas  por el fallecimiento de la señora  M……  E…….  G…….,  compañera  y  madre de los actores, ocurrido como  consecuencia  del  accidente  de  tránsito acaecido el 12 de diciembre de 2003,  cuando  fue  atropellada  por  el vehículo de placa SYL-716, de propiedad de la  señora  M……  R……  y  que se encontraba afiliado a la sociedad demandada  (fls. 15 a 18, cd. 1).   

2.            El  Juzgado  Trece Civil del Circuito de  esta  capital,  al  que le correspondió conocer el asunto, admitió el indicado  libelo  mediante auto del 6 de septiembre de 2004, que notificó personalmente a  la  señora  M….. C……… M……….. R…… en diligencia cumplida el 10  de  mayo de 2005 (fl. 35 vto., cd. 1) y por conducta concluyente a A…………  S.A.,  según  lo  decidió  en  proveído del 29 de agosto de 2005 (fl. 81, cd.  1).   

3.            La primera de las mencionadas accionadas  respondió  en  tiempo  la demanda, escrito en el que, adicionalmente, llamó en  garantía  a  C…………  S……… y a La P…….. S.A. (fls. 55 y 56, cd.  1) y, por aparte, propuso excepciones previas.   

El  juzgado del conocimiento, en providencia  del  25  de  enero de 2006 (fl. 3, cd. 3), rechazó el señalado llamamiento; de  otro  lado, acogió la excepción previa de no comprender la demanda a todos los  litisconsortes  necesarios,  empero  sólo  respecto del señor J…. R………  P…….  S…….,  a quien ordenó vincular al litigio; y denegó la de pleito  pendiente (auto del 30 de julio de 2007, fls. 6 a 9, cd. 2).   

4.            La sociedad A…… S.A. guardó silencio  en  el  término  del  traslado  y con posterioridad a su vencimiento, presentó  escrito  de  contestación  (fls. 86 a 90, cd. 1), que se tuvo por extemporáneo  (auto del 12 de diciembre de 2005, fl. 91, cd. 1).   

5.            Surtida  la instancia, la citada oficina  judicial  le  puso  fin  con  sentencia  del  2 de septiembre de 2010, en la que  declaró  probada  la  excepción  denominada  “culpa  exclusiva  de  la  víctima” y negó las pretensiones  reclamadas (fls. 232 a 240, cd. 1).   

6.            Inconformes  con  la anterior decisión,  los actores la apelaron.   

Al desatar la alzada, el Tribunal Superior de  Bogotá,  Sala  Civil,  en su fallo, que data del 10 de junio de 2011, optó por  revocar  el  del  a quo y, en  su  defecto,  por  declarar a los accionados solidaria y civilmente responsables  de  la  muerte de la señora M…….. E……… G……..; y por condenarlos a  pagar  a  los  actores  distintas  sumas  de dinero por concepto de “lucro     cesante     consolidado”,  “lucro cesante futuro”, y  “perjuicio  moral”, así  como las costas del proceso.   

7.             Contra   el   fallo  del  ad  quem,  las  accionadas  interpusieron  recurso  extraordinario  de  casación  y,  para  sustentarlo,  presentaron  por  separado    las    demandas    que    son,    precisamente,   objeto   de   este  pronunciamiento.   

M……….  C…………….  M………..  R……….   

CARGO ÚNICO  

1.            Con  apoyo  en el primero de los motivos  enlistados  en el artículo 368 del Código de Procedimiento Civil, se denunció  el  quebranto de los artículos 1494, 1613, 1614, 2344, 2347, inciso final, 2356  y  2357  del  Código Civil, así como de los artículos 55, 56 y 57 del Código  de  Procedimiento  Civil, como “consecuencia de error  de  hecho,  al  no  darle  trámite  al  llamamiento en garantía”  y  “por falta de apreciación de l[a]s  siguientes pruebas”:   

1.1.          La  que  se  trasladó  del “expediente  remitido por la Fiscalía 52 Seccional”   consistente   en   “un   informe  de  accidentes  de  tránsito (croquis), que posee la virtualidad de ser prueba como  documento  público,  el  dictamen practicado por el Instituto de Medicina Legal  con  su  correspondiente estudio técnico científico, así como los testimonios  de  las  personas  presenciales  del  hecho,  debidamente  controvertidos por la  apoderada   de   la   parte   civil   y   (…)   ratificad[o]s  en  el  proceso  ordinario”.   

1.2.          “Declaración  del  señor  demandante  E……….  S…………,  vertida  ante la Fiscalía U.R.I. y los registro[s]  civiles de sus menores hijas”.   

2.            En desarrollo de la acusación, el censor  se  limitó  a sostener que con las referidas probanzas, legalmente allegadas al  proceso,  se  acreditó  “la relación de causalidad  entre  los  hechos de la demanda y el daño producido, las culpas concurrentes y  las   obligaciones  indemnizatorias,  así  como  sus  cantidades”  y  “todas y cada una de las excepciones  propuestas a favor de la parte pasiva”.   

3.             Añadió   que  la  inobservancia  del  artículo  187 del Código de Procedimiento Civil determinó, por una parte, que  la  decisión  a la que arribó el ad quem  sea  contraria  a  la  lógica  y,  por otra, la violación de las  normas sustanciales indicadas al inicio del cargo.   

DEMANDA DE CASACIÓN DE  

A……….. S.A.  

CARGO PRIMERO  

1.             Reprochó  al  Tribunal  el  quebranto  indirecto   de  las  mismas  normas  señaladas  en  la  acusación  precedente,  igualmente  como  consecuencia  de “error de hecho al  no  darle  trámite  al  llamamiento  en garantía” y  “por    falta    de    apreciación” de algunas pruebas del proceso.   

2.            El  impugnante  reprodujo los artículos  54,  55  y  56  del  Código  de  Procedimiento  Civil  y  destacó que la parte  demandada,  al  contestar el libelo introductorio, en primer lugar, “denunció  el  pleito  al  señor J……. R………. P………  S……….,  quien  tenía  la  obligación de hacerse parte dentro del proceso  indemnizatorio,  y así sucedió, (…) pero el funcionario a quo en el fallo de  instancia  lo  excluyó”,  determinación  que no le  mereció   al   Tribunal   ninguna   consideración;  y,  en  segundo  término,  “llamó  en  garantía  a las empresas aseguradoras,  las  cuales  no  fueron  citadas  por  el juez de conocimiento, a pesar de haber  propuesto    la    excepción   de   ‘no    haber    citado    a    todos    los    demandados’”, omisión  en  relación  con  la  que  el  ad  quem  dejó de aplicar el artículo 2344 del Código Civil, pues no tuvo  en  cuenta  la  pluralidad  de  responsables,  planteamientos estos que reiteró  posteriormente.   

3.            Desde  otra  perspectiva y fincado en el  artículo  2341  del  Código  Civil,  el  censor  dio  a entender que el único  responsable  del  deceso  de  la  señora  M……..  E……  G……..  fue el  conductor  del  automotor  que  la atropelló, señor J…… R……… P……  S……..,  como quiera que él era “capaz, con pleno  discernimiento  y  voluntad, con conocimiento de su oficio, con entrenamiento en  la  conducción  de vehículos automotores de servicio público (…), lo que le  hace  tener  pleno  conocimiento  de  las normas y la responsabilidad suficiente  para responder por sus actos”.   

4.             Luego  de  referirse  al  accidente  de  tránsito  en  cuestión,  puso  de  presente  el contenido del artículo 68 del  Código  Nacional  de  Tránsito y señaló que el citado conductor “observaba,   no   solo   su   desplazamiento   por  los  carriles  demarcados,   sino   los  límites  de  velocidad  ordenados  por  la  autoridad  competente”, en pro de lo que invocó los artículos  106  y 107 de ese mismo ordenamiento jurídico; reprodujo los artículos 57 y 58  ibídem, con base en los que  aseveró  que  la  nombrada  víctima  “se encontraba  trasgrediendo  normas  específicas  de  observancia obligatoria, por lo cual SE  EXPUSO  AL  RIESGO  por  desobedecimiento  de  las  mismas,  lo  que  CAUSÓ  EL  ACCIDENTE,  por  lo  CUAL  LA  CULPA  FUE  EXCLUSIVA  DE  LA  VÍCTIMA  y no del  conductor,  como  lo encontró demostrado la Fiscalía General de la Nación, en  consecuencia,  debió el Tribunal absolver, como el juez de instancia lo hizo, a  la  parte demandada”; y de manera general indicó que  los  testigos,  al referirse a los hechos, utilizaron la expresión “DE PRONTO, lo  que  significa  intempestivamente,  dicho  que  concuerda  con la expresión del  conductor,  cuando  expone  tanto  en la versión a la fiscalía como al juez de  conocimiento  (…):  CUANDO  DE  UN  MOMENTO  A OTRO  (…)  y  DE  UN  MOMENTO A  OTRO,  para  indicar  que la señora M…… E……..  G…………,  fue  la  que  invadió  la  calzada  por  la que transitaban los  vehículos,  lo  que  implica  que  fue  ella  quien  causó el accidente por su  imprudencia”.   

5.            A  continuación reprodujo el salvamento  de  voto  que  uno de los magistrados integrantes de la sala de decisión hizo a  la  sentencia  impugnada  y  aseveró  que  la conclusión a la que el disidente  llegó,    era    la   que   debió   acogerse   en   la   definición   de   la  controversia.   

6.            Se  ocupó  el  recurrente  de la prueba  trasladada,  correspondiente  a  la investigación penal que en copia se trajo a  este  asunto,  y  en  torno  de  ella  destacó,  en  primer lugar, que debieron  atenderse  las  declaraciones  de  los  señores  P……..  G……. M………  R…….  y  C…….  M……. M…….., puesto que la parte aquí demandante,  no  obstante  que  anunció  el  retiro  de  la demanda de parte civil que allí  presentó,  declinó  de  tal  actuación  y,  por ende, sí tuvo oportunidad de  controvertir  dichos  testimonios;  y,  en  segundo  término,  que  el Tribunal  alteró  el  genuino  contenido  de las versiones suministradas por los señores  C………  J……  M……… M…….. y J…….. del C…… P……., pues  la  narración  que  hicieron  de los hechos, dio cuenta de que la actividad que  desplegaba  el  conductor  de  la  buseta  accidentada  era  lícita,  y omitió  apreciar  las  contradicciones en que ellos incurrieron, particularmente, porque  en  una  de sus versiones sostuvieron que primero tuvo ocurrencia la colisión y  luego  “la  frenada”, en  tanto que en otras manifestaron lo opuesto.   

7.            En  relación con las circunstancias que  rodearon  el atropellamiento de la víctima, el censor, más adelante, reprochó  la  preterición  del  informe de accidentes de tránsito, como quiera que en su  concepto,  no  era dable restarle mérito probatorio con base en los testimonios  recibidos  y,  en  suma, insistió en que tal suceso tuvo por causa exclusiva la  culpa  de  la  señora  M……  E……  G……, toda vez que al momento de la  colisión,   “invadió   las  zonas  designadas  al  tránsito  de vehículos” cuando había un gran flujo  de     ellos,     “sin    tomar    las    debidas  precauciones”,   como   quiera   que   “lo  hizo a la carrera, tratando de ganarle el paso al camión que  transitaba  por  el  carril  izquierdo  de  la  vía,  pegado  al  separador sin  percatarse  de  que  paralelamente  a éste, transitaba la buseta contra la cual  fue a estrellar su loca carrera”.   

8.            Combatió el censor la legitimidad de los  demandantes,  por  cuanto  “las  menores,  presuntas  hijas  de la víctima, fueron registradas con posterioridad al hecho que produjo  la  muerte  de  su  (…)  madre”  y  la  calidad de  compañero  permanente que invocó el señor E………. S………, se tuvo por  acreditada      con      “declaraciones     extra  juicio”  y  no  “con  la  sentencia  judicial,  obtenida  válidamente  ante el juez de familia, como debe  ser”,  planteamientos  que,  aclaró, sólo se hacen  “hasta  esta  altura  del  proceso,  por  cuanto  la  documental  que  la contenía estaba respaldada por la reserva del sumario en la  Fiscalía”.   

9.            Del  mismo  modo fue blanco de ataque la  prueba  del  daño,  aspecto de la controversia respecto del que señaló que en  la  investigación penal “el demandante afirm[ó] que  la   ocupación   de   la   víctima   era  DE  PROFESIÓN  HOGAR”  sin  que,  por  lo  tanto, adujera que la señora M…… E…….  G……….  laborara como empleada del servicio doméstico, lo que se acreditó  con  una declaración extra juicio “que ni penal[…]  ni  civilmente fue controvertida” y que no dio cuenta  de   “cuántos  días  a  la  semana”  trabajaba, “ni cuántas semanas al mes,  ni  cuántos  meses  al año”, amén que “no  existe  el contrato de trabajo ni (…) certificación de los  ingresos,  solo  la  subjetivación  (sic)  del  fallador ad quem, que sin razón valedera acepta estos rubros  como ciertos”.   

10.           Centrada  su atención en el criterio de  imputación     respecto     del     “autor    del  hecho”,   le  reprochó  al  Tribunal  la  indebida  aplicación  de  la  presunción  de culpa que con base en el artículo 2356 del  Código  Civil  se  ha  establecido respecto de las actividades peligrosas, como  quiera  que,  en  concepto  del  censor,  esa  autoridad  le  atribuyó a aquél  “malicia  o negligencia”,  que  no  están  probadas  en  el  expediente.   Añadió  que “[e]n  cuanto  hace referencia a la negligencia, se pregona cuando  la  gente no observa las normas o reglamentos que regulan su actividad[;] aquí,  en  nuestro  caso,  se encuentra plenamente demostrad[o] que el sujeto activo de  la  conducta observaba todas las normas de tránsito, conduciendo su rodante por  el  carril  adecuado,  a  la  velocidad  permitida y por la vía permitida, como  queda  demostrado  con  la prueba técnica, como lo es el informe de accidentes,  que  no  ha  sido  redargüido ni tachado de falso, por lo tanto no se encuentra  demostrada  la  malicia  ni  la  negligencia  como erróneamente [lo sostuvo] el  Tribunal en su pronunciamiento”.   

CARGO SEGUNDO  

1.            Con  fundamento  en  el  numeral 2º del  artículo  368 del Código de Procedimiento Civil, se reprochó que la sentencia  cuestionada   no   está  “en  consonancia  con  las  excepciones     propuestas     por     la     parte     demandada”.   

2.              Para   sustentarlo,   el   recurrente  simplemente  memoró  que  en  la  contestación  del  libelo  introductorio, se  plantearon los siguientes mecanismos defensivos:   

2.1.          “[N]o haber  citado  a  todos los demandados, como son el conductor,  las  empresas  aseguradoras,  (…)  que tiene[n] la obligación de concurrir al  proceso,  pues la ley establece que como consecuencia de la actividad peligrosa,  como  lo  es  la  conducción  de  vehículos  automotores,  y  más de servicio  público,  deben constituir póliza que, en caso de siniestro, como el que ocupa  el  caso, salgan a responder por los daños que se le causen a la víctima, pero  el  H.  Tribunal,  como  encontró,  en  forma  indebida, demostrada la supuesta  solidaridad  contenida en el artículo 2344, mientras haya uno de los demandados  condenados  por  el  hecho, al pagar, éste se subroga en la acción, contra los  otros   responsables,   según   el  artículo  1579  del  C.  C.”.   

2.2.            “[D]e  prejudicialidad  penal”, en  relación  con  la cual observó que “no fue resuelta  como   fue   planteada”,  pese  a  haberse  aportado  “la     prueba     de     la    existencia    del  proceso”,   investigación   que   dejó  en  claro  “que  la culpa no fue del conductor de la colectiva,  sino  que fue culpa exclusiva de la víctima, quien con su actuar irresponsable,  se   lanz[ó]   en   una   carrera   sin   la   observancia  de  las  normas  de  tránsito”, propiciando el accidente de que aquí se  trata,   comportamiento  que  “libera  de  culpa  al  conductor   y   como  consecuencia  de  ello  releva  a  los  llamados  terceros  solidarios,  como  lo  es  la  propietaria  y  la  empresa  donde  se encontraba  afiliado”     el     vehículo     de    servicio  público.   

2.3.           “[C]ulpa  exclusiva  de  la víctima”,  sobre   la   que   reiteró  que  la  causa  del  accidente  se  radicó  en  el  comportamiento desplegado por la señora M…… E…. G……….   

CONSIDERACIONES  

1.            Insistentemente  ha señalado la Sala, y  ahora  lo  reitera,  que  la  casación  no  es  una instancia más que habilite  reexaminar  por  completo  un  litigio  en  orden  a adoptar la decisión que lo  solucione,  sino  que  es  un recurso extraordinario de naturaleza restringida y  dispositiva,  en  virtud del cual su proponente, con el propósito de remover el  fallo  judicial  que  le es desfavorable, debe denunciar su ilegalidad, laborío  que  habrá de realizar con plena sujeción a las causales del artículo 368 del  Código  de  Procedimiento  Civil  y a las reglas del artículo 374 ibídem.   

Desde  la  perspectiva  de  la Corte, única  competente   para  resolverlo,  el  recurso  que  se  comenta  reclama  de  ella  determinar,  empero  con  estricto  apego  a  las  acusaciones del censor, si el  pronunciamiento   impugnado   guarda   o  no  conformidad  con  el  ordenamiento  jurídico.   

Es  claro,  entonces,  que  para  obtener el  quiebre  de  una  sentencia  de  instancia,  se  impone  al  recurrente atacar y  desvirtuar  todos  y cada uno de los fundamentos que les sirvan de soporte, para  lo  que  es  necesario,  en  primer  lugar,  que  los  identifique, esto es, que  establezca  los  planteamientos  que  en  verdad  sean  las  genuinas  bases del  proveído  cuestionado  y, en segundo lugar, que argumente y compruebe que ellos  contradicen  abiertamente  los  mandatos  del legislador, sean los sustanciales,  ora  los  procesales, y que de no haber incurrido el respectivo juzgador en esas  falencias, otras hubiesen sido sus decisiones.   

La Sala invariablemente ha sostenido que la  casación   “no  es  una  instancia  más  del proceso, criterio que encuentra su  íntima  razón  de  ser  en  la propia esencia del recurso. En efecto, si éste  tiene   como   objeto  el  enjuiciamiento  de  la  sentencia  del  Tribunal,  o,  excepcionalmente,  la  del Juzgado del Circuito, a fin  de  dilucidar  si  se profirió con sujeción a la ley,  resulta  claro que su planteamiento no puede ser igual  al   de   los  recursos  ordinarios  del  proceso,  en  particular  al  de la apelación, en el cual, como se sabe, lo que se le pide al  ad-quem  es  que  revea  la  cuestión  que ha sido decidida por el a-quo. En la  casación,  en  cambio,  el  debate  litigioso  queda  relegado  a  un segundo plano puesto que por delante se  halla  la  tarea  de elucidar si en la sentencia se ha  incurrido  en  alguno  de los errores in procedendo o in iudicando constitutivos  de   las   causales   que   dan   lugar”  a  tan  especial forma de impugnación,  por  lo  que “el recurrente  en  casación  no dispone de la misma amplitud panorámica de la que goza en las  instancias  del  proceso.  Ni, la Corte, por su parte, se encuentra investida de  la  misma  competencia,  en  cuanto  al  pleito  se  refiere,  atribuida  a  los  juzgadores  de segundo grado; tiene que ajustarse al derrotero que le indique el  recurrente,    sin    que    por    su    propia   iniciativa   le   sea   dable  rebasarlo”  (CSJ, SC del 25 de noviembre de 1997; se  subraya).   

2.           Ahora  bien, si la actividad impugnativa  del  recurrente  se  concreta en la demanda de casación, propio es entender que  en  ella  deban  formularse  “por separado (…) los  cargos  contra  la sentencia recurrida, con la exposición de los fundamentos de  cada  acusación,  en forma clara y precisa” (numeral  3º,  artículo  374,  C.  de  P.C.);  indicarse “las  normas  de  derecho  sustancial que el recurrente estime violadas”,   si   la   causal  invocada  es  la  primera  del  artículo  368  ibídem;  demostrarse  los  errores  de  hecho manifiestos “en la apreciación de  la  demanda  o  de  su  contestación,  o  de  determinada prueba”  que  hubiesen  sido  denunciados;  y señalarse tanto “las  normas  de  carácter probatorio”  vulneradas,  así  como  el  concepto  de  su  infracción,  si  se  atribuye al  sentenciador la comisión de errores de derecho.   

3.           En cuanto hace a tales requisitos, por lo  que aquí habrá de resolverse, se torna imperioso destacar:   

3.1.           La  exigencia  consistente  en  que  la  fundamentación  de cada uno de los cargos se exprese con claridad y precisión,  significa:   

3.1.1.            Que toda acusación “debe   ser   perceptible   por   la   inteligencia  sin  duda  ni  confusión”,      esto      es,     “exacta,   rigurosa,   que   contenga   los   datos  que  permitan  individualizarla  dentro  de  la  esfera  propia  de  la  causal que le sirve de  sustento”   (CSJ,   SC  del  15  de  septiembre  de  1994).   

3.1.2.           Que “el  recurrente,      en      cada      cargo,     como     mínimo,     (…)  indi[que]  la causal del artículo  368  del  Código  de Procedimiento Civil en que se respalda y, consonantemente,  sustent[e]  la  acusación,  lo cual no puede hacer de cualquier manera y, mucho  menos,  de  una  que  se asimile a un alegato de instancia, sino con indicación  puntual  y  explicación  suficiente de las específicas trasgresiones de la ley  -sustancial o procesal- en que incurrió el   

sentenciador   al   proferir   el   fallo  cuestionado,  y  exponiendo  los  planteamientos  que  sirven  al  propósito de  demostrar  los yerros que se imputen, de donde los argumentos que se esgriman no  pueden  quedarse  en  meras generalizaciones, o afianzarse en la totalidad de lo  acontecido  en  el  litigio,  o aludir globalmente a lo probado en el proceso, o  reprochar  de  forma abstracta las decisiones adoptadas, o limitarse a presentar  la  visión  personal  que  el  recurrente  tenga  de la plataforma fáctica del  litigio,  actitudes  todas  que  harán  inadmisible  la acusación que en tales  condiciones  se formule” (CSJ, auto del 26 de octubre  de 2012, Rad. No. 2003-00723-01).   

3.1.3.             Y  que  los  reproches  que  se  formulen  lo deben ser “con  estricto    ceñimiento    a    las    razones    o    fundamentos   del   fallo  impugnado, porque lógica y  jurídicamente  debe  existir  cohesión entre el ataque o ataques contenidos en  la   demanda   de   casación   y   la   sentencia   del   ad   quem    (…).  El  recurso  de  casación  -ha  dicho  la  Corte-  ‘ha de ser en últimas y  ante    la   sentencia   impugnada,   una   crítica  simétrica de consistencia tal que, por mérito de la  tesis  expuesta  por  el  recurrente  de  manera  precisa,  y  no por intuición  oficiosa  de la Corte, forzoso sea en términos de legalidad aceptar dicha tesis  en  vez  de las apreciaciones decisorias en que el fallo se apoya…’  (Cas.  civ.  de 10 de septiembre de  1991).  (…).  La  simetría de la acusación referida por la Sala en el aparte  anterior,  debe  entenderse no solo como armonía de la demanda de casación con  la   sentencia   en   cuanto   a   la  plenitud  del  ataque,  sino también como  coherencia  lógica  y  jurídica,  según  se  dejó  visto,  entre las razones  expuestas  por  el  juzgador  y  las  propuestas por el impugnante, pues en vano  resulta   para   el  éxito  del  recurso  hacer  planteamientos  que  se  dicen  impugnativos,  por  pertinentes o depurados que resulten, si ellos son realmente  extraños  al  discurso argumentativo de la sentencia,  por   desatinada   que   sea,   según   el   caso”  (CSJ,  SC  del  10 de diciembre de 1999, Rad.  No. 5294;  se subraya).   

3.2.          Para atender el deber de demostración de  los  errores  de  hecho  que  se  atribuyan  respecto  de  la apreciación de la  demanda,   su   contestación   o   las   pruebas   del   proceso,  “es  insuficiente limitarse a esbozar o  delinear  el  supuesto  yerro  en  que habría incurrido el juzgador,   siendo  necesario  que  se  acredite  cabalmente, esto es, que se  le  presente  a  la  Corte  no como una mera opinión  divergente  de  la  del  sentenciador,  por atinada o  versada  que  resulte,  sino  como  corolario  de una  evidencia  que,  por  sí sola, retumbe en el proceso.  ‘El   impugnante   -ha  puntualizado  la  Sala-,  al atacar la sentencia por error evidente de hecho, se  compromete      a      denunciar      y   demostrar el yerro en que incurrió el Tribunal, como  consecuencia   directa   del  cual  se  adoptó  una  decisión  que  no  debía  adoptarse’  (CCXL, pág.  82),  agregando  que  ‘si  impugnar       es      refutar,      contradecir,  controvertir,   lo   cual   exige,   como   mínimo,  explicar  qué es aquello que se enfrenta,  fundar  una  acusación es entonces asunto mucho más elaborado,  comoquiera  que  no se logra con un simple alegar que  el  juzgador  de  instancia carece de razón, sino que  impone,   para  el  caso  de  violación  de  la  ley  por  la  vía  indirecta,  concretar  los  errores  que  se habrían cometido al  valorar  unas específicas pruebas, y mostrar de qué manera esas equivocaciones  incidieron      en      la      decisión     que     se     repudia’ (se subraya; auto de 29 de agosto de  2000,     exp.     1994-0088),    (…).  En  suma,  la  exigencia  de  la  demostración  de  un cargo en  casación,   no  se  satisface  con  afirmaciones  o  negaciones  panorámicas  -o  generales- sobre el tema  decidido,  así  éstas  resulten  pertinentes  respecto de las conclusiones del  Tribunal,  siendo  menester  superar  el umbral de la  enunciación   o   descripción  del  yerro,  para  acometer,  en  concreto,  el  enjuiciamiento   insoslayable   de   los   argumentos  del  fallador,   lo   que   se   cumple  mediante  la  exposición  de  la  evidencia  del  error  y  de  su incidencia en la decisión  adoptada” (CSJ,   SC  del  2  de  febrero  de  2001,  Rad.   No.   5670;   se  subraya).   

3.3.          En  tratándose  de la causal segunda de  casación,  no es dable al impugnante confundirla con la violación indirecta de  que  trata  el  primero  de  los  motivos  contemplados  en el artículo 368 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  puesto  que “[l]a  incongruencia         (…)        corresponde  a  un  vicio  de actividad o  error   in  procedendo,  que  se  presenta  cuando  el  sentenciador,  por  un lado, quebranta los linderos de  la   controversia   trazados   por   las   partes   en   la   demanda  y  en  su  contestación,  en  particular,  cuando  lo  resuelto no guarda completa armonía con las pretensiones o con  las  excepciones  que  han  sido  alegadas  o  que  pueden  ser  reconocidas  de  oficio  y,  por  el otro, cuando se despreocupa de los  supuestos  que  integran  la  causa petendi o, dicho de otra forma, se aparta de  los  extremos  fácticos  que  delimitan  el  litigio.  (…).  Por  tanto, para  establecer  la presencia de esta irregularidad se hace necesario el cotejo  objetivo  entre  lo pedido por el  actor,  el fundamento fáctico de las súplicas, las excepciones aducidas por el  demandado  y  las  que,  sin  requerir  ser  invocadas,  resulten probadas en el  proceso,  por  una  parte, y el contenido concreto de la decisión del juzgador,  por  la  otra, en orden a determinar si evidentemente se ha materializado alguna  distorsión,  defecto  o  exceso  que  habilite  al  interesado para aducir esta  causal  en el recurso extraordinario. (…). Igualmente, las características de  este  vicio  aparejan  que no sea permitido evaluar el  acierto  de  la  decisión  o  de  los  argumentos  sobre  los  que  ella  está  soportada,   pues,   como   lo   tiene   dicho   esta  Corporación,   ‘…  la  inconsonancia  implica  siempre un error en la mecánica del proceso’       porque       ‘… se trata de una   

causal que goza de autonomía y a la que la  ley  ha  investido  de autoridad propia, ha de interpretarse en forma tal que no  traspase   su  específica  finalidad  ni  altere  su  naturaleza.  Sólo  lo  que  está  dentro  del  concepto  puramente  formal  de  desarmonía    entre   lo   demandado   y   lo   fallado   es   lo   que   puede  estructurarla;   consiguientemente,   como  en  forma  constante  lo  ha  expuesto  la  Corte, esta causal no  autoriza  ni  puede  autorizar  a entrar en el examen de las consideraciones que  han  servido  al  Juzgador  como  motivos  determinantes de su fallo’,  porque si la censura parte de haber  cometido  el  sentenciador  yerros  de  apreciación  en cuanto a lo pedido y lo  decidido,     ‘y    a  consecuencia  de  ello  resuelve  de manera diferente a como se le solicitó, no  comete  incongruencia  sino un vicio in – judicando, que debe ser atacado por la  causal    primera    de    casación’  (sentencia  de  7  de  marzo  de  1997,  exp. 4636)”  (CSJ,  SC  del 16 de diciembre de 2005,  Rad. No. 1993-0232-01; se subraya).   

4.           Adicionalmente  es necesario insistir en  que  “[e]n  relación con  todos  y  cada  uno  de  los motivos que, respecto del recurso extraordinario de  casación,  contempla  el  artículo  368  de  la obra en precedencia citada, la  Corte    tiene   establecido   que   ‘es  requisito  indispensable  que la parte que por esa vía recurre,  tenga  interés  en  la  impugnación (G.J. Tomo LXIV, pág. 792), es decir, que  frente  a  la resolución cuya infirmación se propone obtener, considerada esta  última  desde  el punto de vista de sus efectos prácticos determinados por las  providencias  en  ella adoptadas por el órgano jurisdiccional en orden a juzgar  sobre  el  fundamento  del  litigio,  ha  de encontrarse dicho recurrente en una  relación  tal  que  le  permita  conceptuarse  perjudicado y así justificar su  actuación  encaminada  a  pedir la tutela que el recurso de casación dispensa.  Significa  esto  que  el  interés del cual viene haciéndose mérito está dado  por  el  vencimiento  total  o parcial que para la parte representa el contenido  decisorio  del fallo definitivo de instancia, vencimiento que según definición  prohijada  por  autorizados  expositores  (…)  se  resuelve  en  el  contraste  concreto  entre ese contenido y el interés desplegado por quien recurre durante  el  curso  del  proceso,  desde  luego  en la medida en que no haya renunciado a  hacer  valer ese interés, de manera pues que el vencimiento está fincado en la  lesión   actual,   clara   y   terminante   que   la   sentencia  discutida  le  ocasiona’  (Cas.  Civ.,  sentencia  de  7  de septiembre de 1993, expediente No. 3475, G.J. T. CCXXV, No.  2464,   pág. 433)” (CSJ, SC del 30 de noviembre  de    2011,   Rad.   No.   2000-00229-01).   

5.           El  cargo único propuesto en la demanda  presentada  en nombre de la señora M……. C………… M………. R…….,  no  constituye  un  ataque  propio del recurso extraordinario de casación, pues  por  la generalidad con la que fue planteado y sustentado, no se desprende de su  contenido,  con  la  precisión  que  correspondía,  en dónde radica y en qué  consistió la ilegalidad del fallo de segunda instancia.   

A  ese  propósito,  con  seguridad, no era  suficiente  señalar que no se resolvió sobre el llamamiento en garantía, o la  falta  de  apreciación  de  algunas  pruebas,  como  tampoco  aducir  que ellas  acreditaban  “la  relación  de causalidad entre los  hechos   de   la  demanda  y  el  daño  producido”,  “las      culpas     concurrentes”,         “las        obligaciones  indemnizatorias”      y      la     “totalidad    de    las    excepciones   propuestas”.   

Se  suma  a  lo anterior, que en el aludido  reproche  su  proponente  no  cumplió  con el deber que tenía de demostrar los  errores   de  hecho  que  anunció,  pues  para  el  efecto  era  necesario  que  individualizara  las  pruebas  y  los  pasajes de ellas sobre los que recayó la  indebida  ponderación  que  denunció,  lo  que  no  hizo,  y  que  cotejara su  contenido  objetivo  con  lo  que  de ellas dedujo o debió inferir el juzgador,  labor  de  contraste  que  tampoco realizó, toda vez que el censor se limitó a  exponer   su   personal   criterio   respecto  de  los  medios  de  convicción.   

Más aún: de los planteamientos del censor,  ninguno   estuvo   dirigido   a   establecer  la  trascendencia  de  los  yerros  denunciados.   

Así las cosas, el cargo en cuestión no es  apto  formalmente  y,  en  tal  virtud,  habrá de inadmitirse la demanda que lo  contiene.   

6.           En cuanto hace a la demanda de presentada  en    nombre    de    la    sociedad   A……….   S.A.,   se   establece   lo  siguiente:   

6.1.         Respecto del cargo primero:   

6.1.1.           La queja tocante con la exclusión  del  señor  J…….. R…… P…….. S……. es por completo ajena al fallo  impugnado,  en  tanto que, como la misma acusación lo puntualiza, tal decisión  fue adoptada por el juzgado del conocimiento.   

6.1.2.              La  transportadora  recurrente  carece   de  interés  para  cuestionar  las  determinaciones  con  las  que  se  definieron  los  llamamientos  en  garantía  que se hicieron a las aseguradoras  C……..  S………  y la P………… S.A., toda vez que su vinculación fue  pretendida  únicamente  por  la otra demandada, esto es, por la señora M……  C……..  M………..  R……,  de  lo  que  se  sigue  que el fracaso de tal  convocatoria  solamente  pudo  afectar  los  derechos  de  ésta  y  no  los  de  A……… S.A.   

6.1.3.            Como  se desprende del compendio  que  de  la  acusación  se  hizo  en precedencia, ella, en términos generales,  corresponde  más  a un alegato de instancia, en el que su proponente expuso las  razones  que, en su concepto, conducían a colegir, por una parte, que el único  responsable  del  accidente  de  tránsito  en el que perdió la vida la señora  M…….  E……  G……  fue  el  conductor del vehículo identificado con la  placa  SYL-716  o,  por  otra,  que  fue  la  citada  víctima  quien actuó con  imprudencia    al    atravesar    la    vía    en    la    que    ocurrió   el  atropellamiento.   

Pero si se estimara que tales planteamientos  en  verdad  envuelven  un ataque a la sentencia del Tribunal, se advierte que el  cargo  no  cumple  el  requisito de precisión y claridad de que trata el inciso  1º  del  numeral 3º del artículo 374 del Código de Procedimiento Civil, pues  los  referidos  pilares de la acusación son contradictorios entre sí y, por lo  mismo, se excluyen recíprocamente.   

En  efecto,  si  la  causa  exclusiva  del  accidente  sobre  el  que versó este asunto fue el comportamiento del conductor  del  vehículo  implicado  en  ese  hecho,  ello  per  se  niega  que  el  factor  determinante de ese suceso  hubiese  sido  la conducta desplegada por la señora G…….. Igual acontece en  el caso contrario.   

Un  planteamiento  de  ese  talante,  sólo  sería  admisible  en  el  supuesto  de que el propósito del recurrente hubiese  estado  encaminado  a  sostener  la concurrencia de conductas entre el autor del  daño  y la víctima, que no fue la dirección que él le imprimió al argumento  que se comenta.   

6.1.4.            Adicionalmente a lo anterior, la  censura luce desenfocada, como a continuación se expone:   

Como  el Tribunal lo señaló expresamente,  la  responsabilidad  que  dedujo  a  cargo  de los demandados la sustentó en el  artículo 2356 del Código Civil.   

Al  respecto,  esa  autoridad  expresó que  “toda  persona  que  en  ejercicio  de una actividad  peligrosa  cause un daño, está en la imperiosa obligación de repararlo y solo  podrá  eximirse  probando  la  causa  extraña,  esto es, demostrando que no es  autor,  en  tanto  el  daño  no  pueda  imputarse  al ejercicio de su actividad  peligrosa ni a su conducta”.   

Seguidamente   añadió:   “Las  anteriores  reflexiones  vienen al caso, pues no existe duda  de  que  el daño cuya indemnización se reclama tuvo ocurrencia en el ejercicio  de  una actividad peligrosa: conducir un vehículo automotor; y, por tal motivo,  según  se  desprende de lo expuesto, el actor está amparado por la presunción  de  responsabilidad, incumbiéndole probar para la prosperidad de su pretensión  únicamente  el  perjuicio  y  la  relación de causalidad de éste con el hecho  dañino; (…)”.   

Más  adelante puntualizó que “[e]stablecido,  en  fin,  que  el  actor esgrimió como fuente de  responsabilidad  la  directa  que tienen los demandados en calidad de guardianes  del  automotor  causante  del  daño,  queda descartada cualquier remisión a la  responsabilidad  indirecta  que alegó la demandad[a], puesto que se trata de un  verdadero  caso  de  responsabilidad  directa  por  las cosas que están bajo su  cuidado”.   

Se extracta de lo anterior, que el Tribunal,  fincado  en  el  artículo  2356 del Código Civil, imputó la responsabilidad a  los  demandados  con  fundamento  en  que  el  daño  cuya  reparación aquí se  solicitó  fue irrogado en desarrollo de una actividad peligrosa; y con respaldo  en  el  artículo  2341  de la misma obra, aseveró que la responsabilidad de la  propietaria  y  de  la  sociedad  transportadora  a  la  que  estaba afiliado el  mencionado  automotor  de servicio público era directa, en consideración a que  ambos  eran  guardines de ese aparato o, con otras palabras, de la actividad que  con él se realizaba.   

Ninguno  de  esos fundamentos fue combatido  por  el  recurrente,  quien,  para  desvirtuar  la  responsabilidad de la citada  transportadora,   adujo,   como  un  primer  planteamiento,  la  responsabilidad  exclusiva  del  conductor  del vehículo, argumento con el que, en consecuencia,  no   desquició   las   genuinas   razones  invocadas  por  el  sentenciador  de  instancia.   

6.1.5.            En lo que hace al hecho exclusivo  de   la  víctima,  el  otro  argumento  defensivo  del  extremo  demandado,  el  ad   quem   lo  desestimó  fundamentalmente porque:   

a)           “[L]as  copias  auténticas que fueron  remitidas  por  la  Fiscalía  General de la Nación”  del  proceso  que  ella  adelantó  por  los mismos hechos, no eran “oponibles  a  los  demandados,  pues éstos no fueron parte en la  investigación  penal;  ni  al demandante, pues éste no alcanzó a constituirse  en  parte  civil  dentro de aquélla, porque retiró la respectiva demanda antes  de   realizar   actuación   alguna   [Folio   85,  cuaderno  de  copias  de  la  Fiscalía]”.     

b)             Los   testimonios   que   en   dicho  diligenciamiento   rindieron   P……   G……….   M……….  y  W……..  H…………  C………  “no fueron ratificados en  este  proceso”  y,  por  lo  mismo,  no  podían ser  tenidos en cuenta.   

c)           De  las declaraciones que en este asunto  se   recibieron   a   C……   J……   M…….   M…….   y  J…….  del  C…….   

P…….  C…….  se  infiere:  que  el  automotor  “que ocasionó el siniestro iba a bastante  velocidad”;   que   “el  accidente   ocurrió   cuando   [su]   conductor   trataba   de  adelantar  otro  vehículo”;   que   dicho   aparato,   “al  tomar  el  carril del centro” para  superar  el  “que iba adelante suyo, acometió contra  la   señora   M…..   E…….   G………”;  que  “el  lugar  del  siniestro  es  muy  peligroso  y se  presentan  accidentes  con cierta frecuencia, pues no existe puente peatonal, ni  señales   de   tránsito”;   y   que  “la  occisa  no  se  lanzó  sobre el vehículo ni fue imprudente,  pues  antes  de  cruzar  la calle tomó la precaución de cerciorarse si venían  vehículos  (…), [d]e suerte que si no hubiese sido por la inesperada maniobra  de  adelantamiento  por  parte  del  conductor  de  la buseta, se habría podido  evitar el accidente”.   

d)           No  es creíble la versión suministrada  por  el  testigo  H…….  L……….  P…….  B…….,  por las múltiples  contradicciones en que incurrió.   

e)           El  “croquis  que  se  aportó con la demanda [folio 10] y que obra en las copias provenientes  de   la   Fiscalía,  no  alcanza  a  despejar  mayores  incógnitas  sobre  las  circunstancias  de  modo  en  las que tuvo ocurrencia el accidente de tránsito,  porque  del  mismo  sólo  podía  inferirse  que  el  vehículo que embistió a  M……  E……  G……..,  al  momento  de  la  colisión, se dirigía por el  carril  del  centro;  que  dejó  huella  de frenado de 4,90 m; y que el frenado  ocurrió  después de la colisión con la peatona”, a  lo  que  se suma que “no fue levantado en el instante  inmediatamente  siguiente a la ocurrencia de los hechos materia de esta demanda,  tal  y  como  lo  relataron  los  testigos  C…….  J……. M…… M…… y  J……       del       C…….       P………      C………”.   

El recurrente, en el ámbito casacional, no  elevó  una  crítica  apropiada  respecto  de  los  anteriores  argumentos  del  Tribunal.   

Nada  dijo sobre la circunstancia advertida  por  esa  Corporación,  de  que  la prueba documental remitida por la Fiscalía  General  de la Nación no era atendible, porque ella no era oponible a los aquí  demandados,  toda  vez que circunscribió el cometario tangencial que hizo sobre  el  particular  a  que  esos  medios de convicción sí podían hacerse valer en  frente de la parte aquí demandante.   

No  demostró  los  errores  de  hecho  que  endilgó   al  ad  quem  en  cuanto  hace  a  los  testimonios  de los señores M……… M…….y P…….  C………, en la medida que se limitó   

a  exponer su apreciación personal de esas  declaraciones,   sin   realizar   una   labor  de  contraste  propiamente  dicha  entre   

el  contenido objetivo de tales probanzas y  lo    que    de    ellas    infirió    o    debió    colegir   el   mencionado  sentenciador.   

6.1.6.            Los cuestionamientos relacionados  con  la  legitimidad  de  los  demandantes y con los ingresos de la víctima que  fueron  tenidos  en cuenta para tasar el lucro cesante cuyo pago se impuso a las  accionadas,  son  novedosos  y,  por  lo  mismo,  inatendibles.  Es  que ninguna  protesta  sobre esos tópicos elevó la recurrente en el curso del proceso, toda  vez  que  no  contestó  la  demanda, ni alegó de conclusión en ninguna de las  instancias,    por   lo   que   carece   de   interés   para   proponerlos   en  casación.   

6.2.          En lo tocante con el otro cargo formulado  por   la   sociedad  transportadora,  en  el  que,  se  recuerda,  denunció  la  inconsonancia  de  la sentencia impugnada, se destaca su imprecisión y falta de  fundamentación,  en  tanto  que  todo  su sustento se concentró en memorar las  excepciones meritorias que fueron propuestas en el proceso.   

De admitirse que los argumentos plasmados en  la  acusación  son  soporte  formalmente  idóneo  de  la misma, obligatorio es  colegir  que  la  censura  infringe la regla técnica que se puso de presente al  inicio  de  estas  consideraciones,  como quiera que, pese a estar fundada en la  causal  segunda  de casación, se ocupó de controvertir las razones con base en  las  que  el  Tribunal  decidió negar la totalidad de los mecanismos defensivos  esgrimidos  en  el  litigio,  hibridismo  que  como  se  explicó  es  del  todo  inadmisible.   

7.           Puestas  de  este  modo  las  cosas,  se  concluye  que ninguna de las acusaciones analizadas cumple los requisitos que le  son  propios;  que,  por tal razón, habrán de inadmitirse las demandas que las  contienen;  y  que, como consecuencia de ello, deberán declararse desiertos los  recursos de casación de que se trata.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de     Justicia,     en     Sala     de     Casación     Civil,    INADMITE   las   demandas   de  casación  presentadas   para  sustentar  los  recursos  que  las  demandadas  M……..   C……………   M…………   R……  y     A……     S.A.     interpusieron  contra  la sentencia proferida el 10 de junio de 2011  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil, dentro  del  proceso  ordinario  al  que  fueron  convocadas  por el señor E……  S…..,  quien  actuó  en nombre  propio    y    en    representación   de   sus   menores   hijas   K…..   A…………..   y  S…….    E…………   S……..   G…………….   

Por  consiguiente,  se   DECLARAN  DESIERTAS  dichas  impugnaciones  extraordinarias.   

Notifíquese y, en oportunidad, devuélvase  el expediente al Tribunal de origen.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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