AC3847-2014 [2007-00220-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

Magistrado Ponente  

AC3847-2014  

Radicación    n°  66001-31-03-005-2007-00220-01   

(Aprobado  en  sesión  de 28 de mayo de 2014  )   

Bogotá, D. C., catorce (14) de julio de dos  mil catorce (2014).-   

ANTECEDENTES  

1.            En el escrito con el que se dio inicio al  presente  asunto,  que  obra  del  folio  4  al  16  del  cuaderno principal, se  solicitó,  en  síntesis,  que se declarara que el banco accionado “es  responsable  contractualmente  de  todos  y  cada  uno de los  perjuicios  sufridos por la parte actora a consecuencia de los actos irregulares  que  se  presentaron  con  ocasión  a  los  hechos de la demanda”  y  que,  en tal virtud, se lo condenara a pagarles distintas sumas  de dinero.   

2.            Cumplida la tramitación del proceso, el  Juzgado  Quinto Civil del Circuito de Pereira le puso fin con sentencia del 9 de  agosto  de 2011, en la que negó la totalidad de las pretensiones elevadas en el  libelo  introductorio  y  condenó  a  los  promotores  del  litigio a pagar las  costas,  providencia que el Tribunal Superior de ese Distrito Judicial confirmó  mediante  el  fallo  del  6  de septiembre de 2012, al desatar la apelación que  contra ella propusieron los actores.   

3.            Contra la comentada sentencia de segunda  instancia,   los   accionantes   interpusieron  recurso  de  casación  y,  para  sustentarlo,   su   apoderado  presentó  la  demanda  que  es  objeto  de  este  pronunciamiento.   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

Para   arribar  a  la  referida  decisión  confirmatoria,      el      ad     quem,  en  resumen,  consignó las siguientes reflexiones:   

1.            La responsabilidad reclamada se afinca en  el  incumplimiento,  por  parte  de la entidad demandada, del contrato de cuenta  corriente   que   tenía   celebrado   con   los   actores   y  que  consta  por  escrito.   

2.             Según  el  documento  en  el  que  se  consignó    dicho   negocio   jurídico,   los   cuentacorrentistas,   respecto  “a la consignación y pago de cheques”,  “estuvieron de acuerdo en que el banco  se  reservaba la facultad de acreditar ‘definitivamente’  en  las cuentas, los importes de los cheques depositados cuando se  hubiera  comprobado  su  legalidad,  y  aun  más,  se  comprometieron  a que no  podrían  girar  sobre  los  valores correspondientes hasta que no hubieran sido  pagados  por el banco librado. De lo cual, surge, que es de relativa importancia  lo  acontecido  con  el  canje  de  los  aludidos  instrumentos  puesto  que  la  acreditación  en  las cuentas, si la hubo, era solo provisional, la misma de la  que  no  podían  los  demandantes  esperar  efectos  terminantes”.   

3.            El  banco  no  erró en relación con el  “canje”  de  los cheques  sobre  los que versa la acción, pues según se desprende con total claridad del  dictamen  pericial rendido como prueba de la objeción, esa entidad “no   incumplió  los  procedimientos  establecidos”   y   “los   títulos  valores  fueron  devueltos   al   no   ser   cubiertos   por   el   banco  librado”.   

4.             Tales   títulos  fueron  “depositados   el  viernes  30  de  junio  de  2006”;  como  el lunes siguiente fue festivo, su canje se verificó sólo  hasta   “el   martes   4   de  julio”,  día  en  el que resultaron “devueltos  por  la  circunstancia  ya  anotada”; el “débito  de las cuentas del dinero provisionalmente acreditado se  realizó el día 5”.   

5.             Conforme   la   aludida  experticia  y  “la  documentación  sobre  el  movimiento  de  las  cuentas,  bien  puede concluirse que no hay de dónde deducir responsabilidad de  la    entidad   demandada”,   inferencia   que   no  “se  demerita  en  razón  de[l]  sobregiro a que se  llegó,  puesto que al emitirse el cheque de gerencia que se solicitó cuando se  cumplían  los  trámites del canje, los fondos resultaban insuficientes y daban  lugar  a  él”,  sin  que  de  su otorgamiento pueda  inferirse   la   “rectificación  de  algún  error  cometido”   por  el  banco,  planteamiento  que  el  Tribunal  sustentó  con reproducción del concepto de un tratadista extranjero.   

6.            En  el  testimonio rendido por el señor  G…….     A………     P……     O…..    se    aprecian    “signos    de   sospecha”,   por   su  “estrecha     relación     con     la     parte  demandante” y falta de precisión.   

          7.        Los  fondos transferidos entre las cuentas de la sociedad demandante  el  5  de  julio  2006, es decir, después de haberse producido las “notas  débito  para la devolución de los cheques”,  provinieron  del  sobregiro de la cuenta 304-03880-5; a su turno,  los  dineros  que el otro actor retiró por cajero electrónico eran suyos, como  quiera  que  disponía  de recursos “suficientes para  cubrirlos”.   

8.               En    definitiva,    el    Tribunal  concluyó:   

No podía, entonces, la parte demandante como  comerciante  avisada,  pretender  que  una  operación  de  canje  no consumada,  podría  originarle  la  seguridad  de  que ya podía disponer libremente de los  fondos   correspondientes   a  los  cheques  consignados,  que  no  se  hicieron  efectivos,  como  está  fuera  de  toda  duda,  ni  alegar  válidamente que al  realizar  el  sobregiro, se estaba admitiendo la incursión en el incumplimiento  del  contrato  de cuenta corriente bancaria; hay constancias de otros sobregiros  ocasionales;  deduciéndose  que  no  se  cumplió  a  cabalidad  con  la  carga  probatoria  consiguiente  (artículo  177 del Código de Procedimiento Civil). A  lo  que  puede añadirse que la acusación respecto de la indebida retención de  los  cheques  no  tuvo tampoco comprobación, anotándose que el señor O…….  R…….  fue  renuente  a  recibirlos, tal como expresó en la comunicación de  fecha 10 de julio de 2006.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Contiene  un solo cargo, formulado con apoyo  en  el  primero  de  los  motivos  previstos  en el artículo 368 del Código de  Procedimiento  Civil,  en  el que se denunció la sentencia del Tribunal por ser  indirectamente  violatoria  de  la  ley  sustancial,  como  consecuencia  de  la  comisión  por  parte de esa autoridad de errores de hecho en la apreciación de  las pruebas.   

En desarrollo de la acusación, su proponente  expuso los argumentos que a continuación se compendian:   

1.             Las   normas  infringidas  fueron  los  artículos  83  de la Constitución Política, 63, 1603, 1604 y 1613 del Código  Civil; y 98, numeral 4º, punto 4.1, del Decreto 663 de 1993.   

2.           El  yerro  cometido  consistió  en  la  “preterición        del         material  probatorio”,   en   concreto,   de  los  siguientes  elementos  de juicio: los documentos que obran del folio 2 al 4 del cuaderno No.  3  y  del  17  al  90 del cuaderno principal, tomo I; el interrogatorio de parte  absuelto  por  la  representante legal de la demandada; y los testimonios de los  señores   J…….   I……   M……   R…..  y  L…..  J……  G………  R………,  con  los  que se demostró “que existió  un  error operativo por parte de la demandada (acto culposo -Art. 63 C.C,.-) que  no  puede  ser trasladado a la demandante, quien actuó de buena fe, sin que tal  traslado         genere        responsabilidad        contractual”.   

3.             Esos   desatinos   del   Tribunal,  lo  condujeron:   

3.1.          Por  una parte, a tener por ciertos, sin  estar comprobados, los siguientes hechos:   

a)            Que  el valor de los cheques consignados  fue  primeramente acreditado de manera provisional en la cuenta de los actores y  posteriormente  descargado  “por mera liberalidad de  la demandada”.   

b)             Que   el   banco  actuó  “como  hermanita  de  la  caridad, abonando dinero en la cuenta de  sus  contratantes  mientras  se  realizaba  el  proceso  de canje”.   

c)            Que el contrato celebrado por las partes  autorizaba   a   la  accionada  para  “reversar  las  operaciones    financieras    y    dejar    a    su    cliente    como    deudor  automático”.   

d)                 Que      las      “operaciones  financieras  realizadas  por  el  demandante  fueron  hechas   con   el  sobregiro  otorgado  por  el  banco  demandado”.     

3.2.          Y, por otra, a desconocer, no obstante su  debida acreditación, estos supuestos fácticos:   

a)                 Que       el      “proceso  de  canje  de  los  títulos  valores consignados por el  demandante se hizo efectivo”.   

b)           La buena fe de los actores.   

c)             El  “error  operativo” del banco.   

d)             Que   “el  servicio  de compensación interbancaria, utilizado para el cobro de los cheques  consignados,  genera  responsabilidad  a  la  entidad  financiera  frente  a sus  clientes,   cuando  esta  decide  descargar  el  valor  de  los  mismos  en  sus  cuentas”.   

e)            Y  que el cupo de sobregiro autorizado a  los  demandantes,  “no permitía usar la cantidad de  dinero final”.   

4.             A   continuación,   consignó   estas  premisas:   

4.1.          Luego de referir que, según se desprende  del  documento  que  figura del folio 2 al 4 del cuaderno No. 3, el “servicio  de  compensación  interbancaria  es  prestado  por  el  B…..  de  la  R……”  en  los  términos  de  su  “Circular  Reglamentaria  Externa  DSEP –   155   del   22   de  diciembre  de  2006”,  aludió  de manera general a la facultad que  tiene  todo  titular de una cuenta corriente o de ahorros bancaria, de consignar  sumas  de  dinero  y  cheques,  y  al  deber  que  de allí se desprende para el  respectivo  banco,  de  recibir  tales  depósitos  y,  en  lo  que  hace  a los  mencionados    instrumentos,    de    cobrarlos    a    través   del   indicado  mecanismo.   

4.2.          Observó  que  en  el  caso sub  judice  eso fue lo que aconteció, de  modo   que   el   “procedimiento  administrativo  de  compensación  interbancaria (…) culminó el 4 de julio de 2006, momento en el  cual  los  cheques  depositados  se  hicieron  efectivos  en  la cuenta, como lo  evidenciaron  todos  los  sistemas  colocados a disposición de los usuarios del  banco   (cajeros,   sucursal   virtual,   sucursal   telefónica)”  y  se  comprobó  con  el  interrogatorio de parte absuelto por la  representante  legal  de  la  entidad accionada, así como con el testimonio del  señor  J……  I……….  M….. R……, constatación que en su momento le  permitió  a  los  actores  efectuar  las  operaciones financieras que realizó.   

4.3.          Con  tal  base aseveró que “es  claro  que  el  demandado incurrió en uno de dos errores: i)  descargar  el  valor  de  los  cheques  en  la cuenta del demandante, sin que se  hubiere  realizado  o  completado  el proceso de compensación interbancaria por  parte  del  B…..  de  la  R…………;  o,  ii) haber demorado el proceso de  compensación  interbancaria  de  manera  excesiva,  cuando  el  B……  de  la  R……….   lo   realiza  en  un  plazo  máximo  de  24  horas”,  como  se  infiere de la prueba documental atrás relacionada y de  la declaración del señor L…… J……. G……… R……..   

4.4.              Añadió   que   esos  “errores  cometidos por el demandado, crearon en el demandante una  convicción  irresistible que le generó confianza legítima, en que los cheques  habían  sido cobrados, razón por la cual decidió completar el negocio que les  dio  origen  y,  como  es lógico, usar los dineros”,  actuaciones  que  realizó  de  buena  fe,  temática  ésta que desarrolló con  amplitud   y  con  ayuda  de  la  jurisprudencia,  y  sobre  la  que  concluyó:  “(…)  es  claro que en relaciones contractuales de  obligaciones   bilaterales   la   noción   de  justicia  en  la  ejecución  de  prestaciones      implícita     en     el     Principio     de     ‘Buena          Fe’  es la que justifica en gran parte la  existencia  de  mecanismos  que  permitan crear derechos o al menos presumirlos,  actuando  por  intermedio  de  deberes  de lealtad, equilibrio y reciprocidad, y  aportando  a  su  través el sentido ético que se desprende del mismo principio  en nuestro ordenamiento jurídico”.   

4.5.          Puntualizó,  en  primer  lugar,  que no  existe  en  el  proceso  ninguna  prueba “que permita  inferir:  i)  que  la parte  demandante  obró de mala fe al usar los dineros descargados en su cuenta por el  banco  demandado;  ii) que el  demandante  utilizó  los  dineros creyendo que hacían parte de una facultad de  sobregiro      otorgado      por      el      demandado;      y     iii)  que el demandante haya engañado al  demandado”;  y,  en  segundo  término,  que  por el  contrario,   todos   los   medios   de   convicción   demuestran:  “i)  que  el  demandante  tenía  la  firme  convicción que los cheques habían sido pagados;  ii)   que  el  demandante  confió  en  los  mecanismos  promocionados  por el demandado para verificar los  procedimientos     de     canje     de     los     cheques;    y    iii)  que  el demandante usó los dineros  convencido  de que estos eran producto de los cheques depositados”.   

4.6.          Adelante advirtió que, según se infiere  de  la prueba documental allegada con la demanda, en particular, la que obra del  folio  17  al  90  del  cuaderno  principal,  tomo  1,  del interrogatorio de la  demandada  y  del  testimonio  ya  citado, ofrecido por el señor M….. R…..,  “el día 7 de julio de 2006, esto es, tres (3) días  después  de  que  el  dinero  se  hallara  a  la  vista y a disposición de los  titulares  de  las cuentas, por haber sido descargado por la accionada, luego de  haber  realizado operaciones y movimientos con el dinero, con sorpresa, el banco  de  manera  unilateral  y sin consentimiento alguno, decidió reversar todas las  operaciones  realizadas,  argumentando  que  los  cheques  no  se  habían hecho  efectivos”,  con las consecuencias perjudiciales que  de ese comportamiento se derivaron para los actores.   

4.7.           Especificó  que  si  el  ad  quem hubiese apreciado las pruebas que  pretirió,    habría    concluido:   “i)  que  el  proceso  de  canje  de  los  títulos  valores  consignados  por el demandante se hizo efectivo al momento en  que   el   banco   los   descargó   en   la   cuenta   corriente;  ii)  que el demandante obró de buena fe,  inducido  por culpa imputable a la demandada, al momento de utilizar los dineros  depositados  en cheques y efectivamente descargados en su cuenta días después;  iii)  que existió un error  operativo  que  no  puede ser trasladado al usuario del servicio -el demandante-  como   lo   pretende  el  accionado;  iv)  que  el servicio de compensación interbancaria, utilizado para el  cobro   de   los  cheques  consignados,  genera  responsabilidad  a  la  entidad  financiera  frente a sus clientes, cuando ésta decide descargar el valor de los  mismos  en  las  cuentas  de  éstos; y v)  que  el cupo de sobregiro asignado a los demandantes, no permitía  usar  la  cantidad  de  dinero  que usó”, pues sólo  ascendía  a  la  cantidad de $3.000.000.00, de lo que se sigue que “el  banco incurrió en un error y de contera se lo trasladó a la  parte  actora, quien confiando en la información suministrada por el Banco y de  [b]uena  fe,  procedió  a  usar  el  dinero  que  fue  descargado en su cuenta,  convencido  de  que  era  el  valor  de  los  cheques consignados”.   

5.            Al  final,  el  censor  solicitó que se  “CASE    TOTALMENTE  la   sentencia  de  segunda  instancia”   y   que   la   Corte,   actuando   en   tal   sede,  “revoque  la  (…)  de  primer  grado  y  condene a la compañía  G…………   S.A.   a  reconocer  y  pagar, a título de indemnización de perjuicios, las pretensiones  de  la demanda o sus equivalentes, los intereses de mora sobre la condena, y las  costas del proceso”.   

CONSIDERACIONES  

1.            De  forma  invariable  y constante, esta  Sala  de  la  Corporación ha predicado que en los cargos en los que se denuncie  la  violación  de la ley sustancial como consecuencia de la comisión por parte  del  sentenciador  de  instancia  de  error  de  hecho  en la apreciación de la  demanda,  de su contestación y/o de las pruebas del proceso, el recurrente debe  cumplir, entre otros, con los siguientes requisitos:   

1.1.          Indicar  las  normas del indicado linaje  que  fueron  vulneradas,  las cuales necesariamente tienen que estar ligadas con  el  proceso  y, más precisamente, con la decisión controvertida, como lo exige  expresamente  la  parte  final  del inciso 1º del numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  imposición  que  fue  modulada  por el  artículo  51  del  Decreto  2651 de 1991, convertido en legislación permanente  por   el   artículo   162  de  la  Ley  446  de  1998,  que  en  lo  pertinente  reza:   

Sin  perjuicio  de  lo  dispuesto  en  los  respectivos  códigos  de  procedimiento  acerca  de los requisitos formales que  deben  reunir  las  demandas  de  casación, cuando mediante ellas se invoque la  infracción  de  normas  de  derecho  sustancial  se  observarán las siguientes  reglas:  1º.  Será  suficiente  señalar  una  cualquiera de las normas de esa  naturaleza  que, constituyendo base esencial del fallo  impugnado  o  habiendo  debido  serlo,  a  juicio  del  recurrente  haya  sido  violada, sin que sea necesario integrar una proposición  jurídica completa (se subraya).   

Al  respecto,  es  indispensable igualmente  memorar  que la Corte ha entendido por normas de derecho sustancial aquellas que  “en  razón  de  una  situación  fáctica concreta,  declaran,  crean,  modifican  o  extinguen relaciones  jurídicas   también   concretas   entre   las   personas   implicadas  en  tal  situación” (CSJ SC del 19  de  diciembre  de  1999,  se  subraya.  En  similar sentido, entre otras, pueden  citarse  las  sentencias del 9 de marzo de 1995, 30 de agosto, 9 de septiembre y  9  de  diciembre de 1999 y 3 de septiembre de 2004), sin que, por ende, ostenten  tal  carácter  los  preceptos  materiales  que  se limitan a definir fenómenos  jurídicos,  o  a  precisar  los  elementos  estructurales  de los mismos, o los  puramente  enunciativos  o  enumerativos,  o los procesales, entre ellos, los de  disciplina probatoria.   

Se  sigue  de  lo  expuesto,  que la debida  satisfacción  del  deber  de que se trata comporta la mención de los preceptos  que  constituyan  el  fundamento  jurídico  medular del fallo cuestionado o que  estaban  llamados  a  erigirse  como  tal,  selección que por ende no puede ser  caprichosa, ni arbitraria.   

1.2.   La  demostración  de  los  yerros  fácticos,  según previsión contenida en la primera parte del inciso final del  numeral  3º  del  artículo 374 del Código de Procedimiento Civil, para lo que  es  necesario  que  el recurrente especifique las pruebas, así como los pasajes  de  ellas,  sobre los que recayeron los desatinos del sentenciador; determine su  contenido  objetivo;  y  coteje dicho contenido con las conclusiones que de esos  medios   de   convicción   extrajo,   o  debó  extractar,  el  juzgador.    

Es     que,     como     “[r]epetidamente  ha  dicho  la  Corte, (…) constituye requisito  formal  de  la  demanda  de  casación,  que en ella el recurrente demuestre los  errores  de  hecho (…) en que habría incurrido el sentenciador al valorar las  pruebas  recaudadas  y  que, por repercusión, afectaron la recta aplicación de  la  ley  sustancial  (Vid  inciso  2º, numeral 3º del artículo 374 C. P. C.),  carga   ésta   que   no  se  reduce  a  exponer  una  inconformidad  con las conclusiones a las que arribó el juzgador en el plano de  los  hechos,  o  que  pueda  tenerse  por satisfecha a  partir  de  aludir simplemente a los medios de prueba,  o  de  transcribir,  sin  más,  pasajes de los mismos,  sino     que     lo    obliga    a    ‘poner  de  presente,  por un lado, lo  que  dice,  o  dejó de decir, la sentencia respecto del medio probatorio, y por  el  otro,  el  texto  concreto del medio, y establecido el paralelo, denotar que  existe   disparidad   o   divergencia  entre  ambos  y  que  esa  disparidad  es  evidente’ (Sent. de 15 de  septiembre  de  1993;  reiterada  en sentencia de junio 28 de 2000, exp.: 5430).  (…).  Por  virtud de lo anterior, no es admisible en  casación  el  cargo que se limita a presentarle a la Corte un nuevo criterio de  apreciación  de  las  pruebas, o unas conclusiones diferentes de las que obtuvo  el  juzgador, pues el recurso aludido no constituye una  tercera  instancia,  al  punto  que la Sala, en estrictez, no es juez del asunto  litigioso,   sino   de   la   legalidad   del   fallo   que   le   puso  fin  al  conflicto  (CSJ, auto de 18 de diciembre de 2009, Rad.  1999-00045-01; se subraya).   

2.            La   remembranza   de  las  anteriores  exigencias,  obedece  a  su  insatisfacción  en el único cargo propuesto en la  demanda que se examina, como pasa a dilucidarse.   

2.1.          Ninguna  de  las  normas señaladas como  infringidas  por el recurrente, es de naturaleza sustancial o constituye la base  jurídica esencial del fallo combatido o la que debió serlo.   

a)           Luego  de  advertir  que otros preceptos  carecen  del  referido  carácter,  en  relación  con  el  artículo  83  de la  Constitución  Política,  la  Sala en providencia del 26 de enero de 2012 (Rad.  2005-00008-01) expresó:   

Lo mismo se predica de los artículos 83 de  la  Constitución Política y 769 del Código Civil, porque ninguno se refiere a  una  situación  fáctica concreta, respecto de la cual igualmente deba seguirse  una  consecuencia jurídica concreta, pues como se observa, amén de presumir la  buena fe, únicamente consagran ese principio en abstracto.   

b)           El  artículo  63  del  Código Civil es  meramente   definitorio   de   la  culpa  y,  por  ende,  está  desprovisto  de  sustancialidad  en  el contexto del recurso extraordinario de casación. Así lo  señaló  la  Corte  en  sentencias  de  24  de octubre de 1975, proferida en el  proceso   ordinario  de  T….  H…….  B……..  M………  contra  M……  Z……..,  y  de  24  de  febrero  de  1988, dictada en el proceso ordinario de  M…..   E…………   A……..   contra  O…………….  de  N………..  L…………  y  otros; así como en el auto del 9 de junio de 1998, expediente  No. 7109.   

c)           En  cuanto  hace a los artículos 1603 y  1613  de la obra en cita, la Corporación en auto del 2 de febrero de 2005 (Rad.  1998-00155-01), reiteró que:   

En  providencias  dictadas  en los últimos  años,  la  Corte ha precisado que los arts. 1494 (auto 285 de 1996), 1518 (auto  120/96),  1524  (cas.  civ.  24  1975), 1530, (auto 224/2000), 1603    (auto    149/97),   1613      y     1614     (CLVIII,13   y   cas.   civ.   16  de  junio  de  1989)   y    1618  del  Código  Civil  (auto  117/96)  no   son   normas   sustanciales,  (…).   

         

El deudor no es responsable sino de la culpa  lata  en  los  contratos que por su naturaleza sólo son útiles al acreedor; es  responsable  de  la leve en los contratos que se hacen para beneficio recíproco  de  las partes; y de la levísima en los contratos en que el deudor es el único  que reporta beneficio.   

El  deudor  no  es  responsable  del  caso  fortuito,  a  menos  que se haya constituido en mora (siendo el caso fortuito de  aquellos  que no hubieran dañado a la cosa debida, si hubiese sido entregada al  acreedor), o que el caso fortuito haya sobrevenido por su culpa.   

La prueba de la diligencia o cuidado incumbe  al   que   ha   debido  emplearlo;  la  prueba  del  caso  fortuito  al  que  lo  alega.   

Todo  lo cual, sin embargo, se entiende sin  perjuicio  de las disposiciones especiales de las leyes, y de las estipulaciones  expresas de las partes.    

Es  ostensible,  por  lo tanto, que así se  reconozca   carácter  sustancial  a  los  dos  primeros  incisos  del  referido  precepto,  esa  norma no constituye la base cardinal del fallo cuestionado, toda  vez  que  la  desestimación  que  el  Tribunal  hizo  de las pretensiones de la  demanda,  no  derivó  del  grado  de culpa por el que debía responder el banco  accionado,   ni   en   el  caso  sub  lite  se  propuso  o  medió la ocurrencia de ningún caso fortuito, que  condujera a ese resultado.   

e)           Respecto del ya mencionado artículo 1613  del   Código   Civil,   cabe  añadir  que  la  Sala  igualmente  ha  sostenido  que:   

En el único cargo formulado, el recurrente  denuncia      la      violación      de     los     artículos     1613,  1614  del  Código Civil y 187 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  como consecuencia de la comisión de errores  probatorios,  pero  al margen de otras deficiencias técnicas que pueda contener  la  demanda  de  casación,  ninguna  de tales normas  vienen   al  asunto  como  sustanciales,  porque  esta  última  es  de  linaje  probatorio,  en cuanto señala las pautas a seguir para  apreciar  en  conjunto  los distintos medios de convicción, en tanto que de las  otras,  la primera se limita a precisar los elementos  que  comprende la indemnización de perjuicios y la causa de donde éstos pueden  provenir, y la segunda, a definir el daño emergente y  el  lucro  cesante,  y  porque,  en  estrictez,  al menos en el caso, se repite,  aquí  no  se  discute  los  elementos o límites del  daño,  sino  el  daño  mismo considerado (se subraya).   

f)           Finalmente  debe  acotarse  que el punto  4.1.  del  numeral 4º del artículo 98 del Decreto 663 de 1993 fue expresamente  derogado  por  el  artículo  101  de  la Ley 1328 de 2009, habiendo permanecido  vigente hasta el 10 de julio de 2010.   

Así las cosas, impropio es que se afirme su  quebranto  por  parte del Tribunal cuando, como ya se registró, la sentencia de  segunda  instancia  data del 6 de septiembre de 2012, fecha en la que el aludido  precepto ya había dejado de producir efectos.   

2.2.           No   obstante   que  la  anomalía  en  precedencia  señalada.  es suficiente para inadmitir el libelo a que se contrae  el  presente  análisis,  se  encuentra,  adicionalmente,   que en el cargo  propuesto,  el  recurrente  tampoco  se  ocupó  de  atender  la  formalidad  de  demostrar  los errores de hecho alegados, toda vez que él, como se establece de  la  simple  lectura  de  la  acusación  y  del  compendio que de ella atrás se  registró,  si  bien es cierto identificó las pruebas presuntamente preteridas,  limitó  su  actividad  a  comentarlas  y  a exponer sus personales conclusiones  sobre  ellas,  sin  hacer  la  más  mínima mención a su contenido, por lo que  omitió   realizar  el  contraste  entre  lo  que  esos  medios  de  convicción  objetivamente  expresan  y  lo  que  en  torno  de los mismos infirió, o debió  inferir, el Tribunal.   

3.           Colofón de lo expresado, es que el cargo  auscultado  no  cumple  los  requisitos formales y técnicos que le son propios,  por   lo  que  habrá  de  inadmitirse  la  demanda  que  lo  contiene  y,  como  consecuencia  de  ello, de declararse desierto el recurso de casación formulado  contra  el  fallo del ad quem.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de     Justicia,     en     Sala     de     Casación     Civil,    INADMITE   la   demanda  presentada  para  sustentar  el  recurso  extraordinario plenamente identificado al inicio de este  proveído     y,     consiguientemente,     DECLARA  DESIERTO el mismo.   

Notifíquese y, en oportunidad, devuélvase  el expediente al Tribunal de origen.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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