AC4429-2014 [2014-01203-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada ponente  

AC4429-2014  

Radicación n° 11001 02 03  000 2014 01203 00   

Bogotá D. C., cuatro (4) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a  resolver  la  queja  propuesta  por  los  señores  ALFREDO  GONZALEZ CASTRO, YOMAIRA GONZÁLEZ   CASTRO  y  WILFREDO  GONZÁLEZ  CASTRO, accionantes, contra el proveído de  veintiocho  (28)  de  abril  del  año que cursa, a través del cual el Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  Sala Civil-Familia, negó la concesión del recurso  de  casación  formulado  frente a la sentencia de veintiséis (26) de marzo del  mismo  año,  dentro  del proceso de interdicción de la señora NATIVIDAD   CASTRO MARTINEZ.   

                    

ANTECEDENTES  

1.  Los precitados señores, ante el Juzgado  Sexto  de  Familia  de  Barranquilla,  previo  reparto,  presentaron  demanda de  jurisdicción  voluntaria  de  interdicción  judicial  de la progenitora de los  mismos, Natividad Castro Martínez.   

          2.  La  razón  de  tal  pedimento, según lo afirmaron los actores,  proviene  de la enfermedad de Alzhaimer que padece la citada señora, patología  que  afecta  su  capacidad  de discernimiento, poniendo en riesgo, inclusive, su  patrimonio.    

          3.   El  libelo  fue  admitido el treinta (30) de julio del dos  mil  doce (2012), providencia en la que, además, se dispuso la práctica de los  exámenes  pertinentes  y las citaciones previstas en la ley, incluyendo la  del Ministerio Público.   

          4.  El  veintitrés  (23)  de  agosto  del mismo año, el juzgado de  conocimiento,   designó   como   guardador   provisional   de  la  ‘presunta          discapacitada  mental’ al señor Wilfredo  González  Castro,  hijo  de la misma y uno de los demandantes en este trámite.   

          5.  Las  etapas  previstas  por la normatividad vigente para asuntos  como  el  que es objeto de examen, fueron cumplidas a cabalidad y el ocho (8) de  agosto  de  dos  mil  trece  (2013),  el  juzgado  de  primera  instancia dictó  sentencia  en  la  que,  además  de  declarar la interdicción definitiva de la  señora  Natividad  Castro  Martínez,  designó  a la señora Yomaira González  Castro como guardadora definitiva.   

          La  anterior  determinación  fue  impugnada  en  apelación por los  accionantes   y   por  el  guardador  provisional;  también,  en  ese  sentido,  concurrió la señora Carmen González Castro, hija de la incapaz.   

          6.  El  Tribunal ad-quem,   el  veintiséis  (26)  de  marzo del año que cursa, resolvió los  recursos  de  apelación  formulados  para  lo  cual  emitió,  en esa fecha, el  respectivo   fallo   en   donde   confirmó  lo  resuelto  por  el  a-quo, empero, dada la renuncia que había  formalizado   la   guardadora   definitiva   (Yomaira   González   Castro),  el  sentenciador,  además  de  admitir  la  dimisión  de  la  misma, designó a la  señora  Carmen  González  Castro  para  cumplir tal labor, hija de la incapaz.   

          7.  La  parte  actora  interpuso  recurso  de casación mostrando su  total  desacuerdo  con  lo  decidido,  concretamente  con  el  reemplazo  de  la  guardadora,  impugnación  que  fue  rechazada  por  el  Magistrado  ponente, el  veintiséis  (26)  de  agosto  de  la  misma  anualidad,  con  fundamento  en el  artículo 366 del C. de P. C.   

          5.  El  inconforme  agotó el trámite propio de la queja y, aducida  en tiempo, procede la Corte a resolverla.   

LOS  FUNDAMENTOS  DEL  TRIBUNAL   

                     

          1.     El     ad-quem,     como  soporte de  la   decisión   proferida,   negando   la   concesión   de   la   impugnación  extraordinaria,  expuso: «Conforme al Art. 366 del C.  de  P.C.,  la sentencia de fecha 26 de marzo de 2014, NO ES SUSCEPTIBLE  de  dicho  recurso,  por  cuanto  no  se  trata  en  el  presente caso de un proceso  ordinaria,  ni  de  división,  ni  de  sucesión,  ni  de liquidación  de  sociedades,  ni  de  nulidad  de  sociedad, ni de los que versan sobre el estado  civil.   Se   trata   de  una  sentencia  proferida  dentro  de  un  Proceso  de  Jurisdicción  Voluntaria, que jamás ha sido contemplado por la ley como uno de  los    asuntos    donde   el   fallo   pueda   ser   objeto   del   recurso   de  casación».   

          2.  Al  resolver  la  reposición  formulada  por la misma parte, el  sentenciador   de   segundo  grado,  bajo  similar  argumento  que  el  memorado  precedentemente,  mantuvo  la  negativa  de  conceder  el  recurso de casación.  Agregó  que,  contrario a lo sostenido por el recurrente, el hecho de que en un  proceso  de  jurisdicción  voluntaria  exista contienda, dicha circunstancia no  torna el trámite en proceso ordinario.   

LA  SUSTENTACION  DE  LA  QUEJA   

          1.  El  gestor  de este recurso concurre ante la Corte a exponer sus  argumentos  para  lograr  acceder  a la impugnación extraordinaria que le fuera  negada  y, en dos bloques condensa su inconformidad. El primero de ellos alude a  la  incidencia del fallo cuestionado en el estado civil de la incapaz mental; el  segundo  concierne  con  la  naturaleza del procedimiento agotado para canalizar  esa  pretensión, es decir, la diferencia existente entre el proceso ordinario y  el de jurisdicción voluntaria.   

1.1.  Alusivo  al primer aspecto, el quejoso  expone,  bajo  diversas  perspectivas,  qué se entiende por estado civil de las  personas  y las implicaciones, respecto del mismo provenientes de la incapacidad  mental  de  una persona; su rol dentro de la familia y, particularmente, bajo la  óptica de los artículos 14 de la C.P. y el 124 del C.C.   

          Y afirma:   

          «   (….)   dentro   del   proceso  de  interdicción  judicial  se  ha  de  ventilar  sobre  el estado civil, que es la  situación  en  la que se encuentra  una persona, según sus circunstancias  y  a  la  que  el  ordenamiento  jurídico   concede  ciertos  efectos  jurídicos,  definiéndose  como  la  cualidad  de  la  persona  por su especial  situación  y consiguiente condición  de miembro en la organización civil  de  la comunidad, que determina su independencia o dependencia  jurídica y  afecta  su  capacidad  de  obrar  (general-especial)  es decir,  al ámbito  propio de poder y responsabilidad».   

         

          1.2.  Atinente  al  segundo  de  los  referentes  argumentativos, el  memorialista  plantea diversas tesis alrededor de lo que se considera un proceso  de  jurisdicción  voluntaria  y  uno  ordinario; esboza qué caracteriza unos y  otros  en  la  legislación colombiana; sostiene que en los primeros no opera la  cosa  juzgada y en los segundos sí;  concluye afirmando que la contención  que   pueda   generarse  en  los  primeros  no  los  convierte  en  procesos  de  conocimiento,  salvo,  según  su  percepción,  el  trámite  sucesorio  que de  impugnarse la partición se vuelve contencioso.   

          Concluye   sus   planteamientos,   alrededor   del  punto,  con  las  siguientes líneas:   

          «Por  la  disputa  jurídica  que  se ha  presentado  en  la  designación  del  guardador  de  la interdicto (sic),  donde  la  persona  idónea  debe  reunir   los   requisitos   exigidos   por   la   ley,  y  que  de  (sic)   plenas  garantías  del  encargo  encomendado,  vemos  que  se  presentan  los  presupuestos de lo señalado en el  artículo  366  del  C.P.C.,  numeral  1º, ya que se ha revestido del carácter  ordinario  por la controversia judicial, lo mismo que se subsume lo planteado en  el  numeral  4º  del  precitado  artículo,   cuando  señala  que  serán  susceptibles  del recurso de CASACIÓN, las sentencias de segundo grado dictadas  por   los  tribunales  superiores,  en  proceso  (sic)  ordinarios   que   versen   sobre  el  estado  civil  (…)».   

          2.  El  gestor  de  la  queja  reclama,  entonces,  a  partir  de lo  señalado, la concesión del recurso de casación.   

CONSIDERACIONES   

           1.   Está  definido,  de  tiempo  atrás,  en  forma  constante y reiterada, que todos aquellos asuntos vinculados  con   los   medios  de  impugnación,  trátese  de  los  ordinarios  o  de  los  extraordinarios,  es  un  tema  que,  de  manera  expresa  y excluyente, ha sido  reservado  a  la  propia  ley;  son  las  diferentes  normas  adoptadas sobre el  particular  las  que  gobiernan  su dinámica, vr. gr., la clase de providencias  susceptibles  de  ser  impugnadas,  la  censura  que  puede  ser presentada, los  requisitos  formales  o de técnica que deben cumplirse atendiendo la naturaleza  de  la  reprobación  y, desde luego, la parte o sujeto procesal autorizado para  presentarlo.   

          En esa dirección,  todas   aquellas   situaciones   anejas  a  esta  problemática,  incorporan  un  tratamiento  y aplicación de carácter restrictivo, por lo que al intérprete u  operador  judicial  no le está autorizado implementar formas no contempladas en  la  ley  para  confutar  las decisiones de los jueces o habilitar las existentes  frente  a  determinaciones  no  susceptibles  de  recurrir.  Deviene,  por ello,  entonces,  que  la  posibilidad  de  rebatir  una  providencia  emitida  por  un  funcionario  judicial,  es  un  evento  que  sólo la normatividad vigente puede  contemplar;  es la norma respectiva la que dispone si ese pronunciamiento admite  tal  o  cual  recurso  o,  si,  definitivamente,  está  excluido de los mismos.   

          2.  Precisamente,  la  Constitución  Política, al incorporar en su  articulado  (art.  29), algunas notas sobre el debido proceso, alude a que dicha  prerrogativa  se resquebraja cuando no se observan a plenitud las formas propias  de  cada  juicio  y,  sin  duda  alguna, dentro de tales postulados aparecen los  recursos  o  medios  de  impugnación; por esa razón, admitir uno cualquiera de  ellos  cuando  la ley no lo tiene así previsto o en relación a providencias no  susceptibles  de  refutar,  incorpora  una  trasgresión a ese mandato normativo  superior.   

          3.  En  el  caso  bajo  estudio,  el  quejoso  presentó  recurso de  casación  frente  a la sentencia que el Tribunal emitió resolviendo la segunda  instancia  dentro  de  un  proceso  de jurisdicción voluntaria de interdicción  judicial  por  incapacidad  mental  de un adulto mayor; sin embargo, por expreso  mandato   de   la   ley  procesal  civil  vigente  (art.  366),  esta  clase  de  decisiones   no  son  susceptibles  de  ser  recurridas  a  través  de  la  impugnación extraordinaria que se evalúa.   

            3.1. El razonamiento esbozado por el recurrente, relativo a que la  naturaleza  del  asunto  ventilado,  por referir al estado civil de una persona,  viabiliza  dicha  impugnación (recurso de casación), no es atinado, por cuanto  que,  las  mismas  normas  procedimentales  excluyen, de manera específica, esa  vía.  En  efecto,  luego  de la reforma introducida por la Ley 1395 de 2010, el  artículo  366  del  C.  de  P.  C., expresamente excluyó ese camino para dicha  clase de procesos, al consagrar que:   

          «El  recurso de casación procede contra  las  siguientes  sentencias  dictadas  en  segunda  instancia por los Tribunales  Superiores   (…),  así:   

          «Las  dictadas  en  procesos verbales de  mayor  cuantía  o  que  asuman  ese  carácter, salvo  los      relacionados     en    el    artículo    427    (…)»  -hace notar la Corte-.   

          Y   en   esta   última   disposición,   explícitamente,  quedaron  comprendidas  las hipótesis relacionadas tanto con la incapacidad mental de las  personas  como  con la remoción del guardador, temas que resultaron exceptuados  de  la  posibilidad  de  acceder  al  recurso  de casación. Tal regla jurídica  gobierna  de manera particular y excluyente el punto, todo ello al margen de que  el  tema  haga  referencia o no con el estado civil, en los términos planteados  por el quejoso.   

          En  síntesis,  la  ley  procesal señala las clases de procesos y/o  providencias  que  admiten el mecanismo de reprobación que se estudia y ello no  tolera  interpretaciones,  menos  extensivas.  En  ese  listado  no  aparece  la  controversia  de  la  que  informan  estas  diligencias y, contrariamente, en la  normatividad   procesal  civil  vigente  (art.  427),  fue  relegada  de  manera  expresa.   

          3.2.  Ahora,  en  cuanto  que la controversia que surja dentro de un  proceso  de  jurisdicción  voluntaria,  convierte  el  trámite  en  un proceso  ordinario,  basta  con  memorar  lo que el propio quejoso plasmó en su escrito.  Allí,  el  actor reconoce que en la legislación colombiana situaciones de esas  características  no  tienen  el  alcance  de  mutar o transformar un proceso en  otro.  La  naturaleza  del  procedimiento  regulado para asuntos que se tramitan  bajo  esa  cuerda,  es  decir,  la  de jurisdicción voluntaria, opera desde que  inicia   hasta  que  termina  el  respectivo  trámite;  las  pautas  procesales  descritas  son  observadas  de manera integral, salvo que la propia ley disponga  otra  cosa;  de  ahí que no es posible que dichas directrices se modifiquen por  las  confrontaciones  surgidas  entre  los  diferentes  sujetos  intervinientes.   

          4.   En   conclusión,  cuando  el  Tribunal  negó  el  recurso  de  casación,  no procedió de manera arbitraria o equivocada, por lo que habrá de  declararse bien denegada la impugnación.   

RESUELVE:  

          DECLARAR  bien  denegado el recurso de casación que interpusiera la  parte actora.      

         Devuélvase  al  Tribunal  la  presente  actuación  para  que  forme  parte del  expediente respectivo.   

          Sin   costas   por   no   aparecer  causadas  (Art.  392  C.  de  P.  C.).   

Notifíquese  

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

Magistrada   

    

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *