AC4840-2014 [2012-00071-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC4840-2014  

         

Radicación    n°  54518-31-03-002-2012-00071-01   

(Aprobado en sesión de dieciséis de julio de  dos mil catorce)   

Bogotá D.C., veintidós (22) de agosto de dos  mil catorce (2014).   

Se  decide  la  reposición  formulada por el  demandante  frente al auto de 3 de julio de 2014, dentro de la acción posesoria  de  recuperación  de  inmuebles  rurales  con  explotación  agraria  de  José  Chaparro  de  la  Hoz  contra  Nubia  Yasmín  Cuervo  Aldana  y  Ricardo Cuervo  Forero.   

ANTECEDENTES  

    

1. Mediante el pronunciamiento atacado  se  declaró  inadmisible  y,  en consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto  respecto  de  la sentencia de 8 de noviembre de 2013, proferida por  la  Sala  Única  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pamplona, en el  asunto de la referencia.     

    

1. El auto se fundamentó en que como  el   pleito  era  de  naturaleza  agraria,  «sin  que  corresponda  a una acción reivindicatoria o de pertenencia, ni a la aprobación  en  la  partición  en proceso divisorios de bienes comunes y de liquidación de  sociedades  agrarias  o sobre la nulidad de estas», no  procedía  la  impugnación  extraordinaria,  como  equivocadamente  estimó  el  ad   quem   (folios  5  al  14)     

1. El  accionante, en tiempo, recurre  para que se reponga el proveído, toda vez que     

(…)   en   esta  acción  posesoria  de  recuperación  de bienes inmuebles agrarios, por ser procedente y de conformidad  con  lo  previsto en el artículo 82 del Código de Procedimiento Civil, numeral  2°,  se  propuso  como pretensión subsidiaria lo siguiente: “Que se ordene a  los  demandados pagar las expensas y mejoras, gastos de custodia, conservación,  reparación  mejoramiento,  producción  de  frutos  realizados  en la propiedad  (…),  de  conformidad  con  el  monto del juramento estimatorio, suma que a la  fecha  de  presentación  de  la  demanda,  registra un valor de doscientos diez  millones     de     pesos     ($210’000.000.oo),  documento  anexo,  que  reposa en el expediente de la  referencia  (…)  En  efecto, se debe considerar que si se hubiere reclamado la  pretensión  subsidiaria propuesta a través de una acción independiente, dicha  pretensión   se  tramitaría  mediante  proceso  ordinario  y  por  asumir  ese  carácter  a la luz del artículo 366 del C. de P. C. numeral primero procede el  recurso  de  casación,  sin perjuicio de que para este caso por autorización y  en  los  términos  del  artículo  372  del  C.  de P.C. inciso segundo, en tal  supuesto el recurso es admisible».   

    

1. La  Secretaría  dio al escrito el  trámite  de rigor legal, ante lo cual guardaron silencio los opositores (folios  17 y 18).     

CONSIDERACIONES  

    

1. Dispone  el  artículo  348  del  Código    de    Procedimiento    Civil,  al  regular lo concerniente al medio de contradicción propuesto,  que  «[s]alvo  norma  en  contrario,  el  recurso de  reposición  procede  contra  los  autos  que  dicte  el  juez,  contra  los del  Magistrado  sustanciador  no susceptibles de súplica y contra los de la Sala de  Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  para  que se revoquen o  reformen»,  circunstancia  esta última dentro de la  cual encuadra la presente situación.     

    

1. Busca el censor que se revoque el  reseñado     interlocutorio,     en    vista    de    que    la    «pretensión  subsidiaria»,  relacionada con el pago de «expensas y  mejoras,   gastos   de   custodia,   conservación,  reparación,  mejoramiento,  producción  de  frutos» del 31 de mayo de 2000 al 4  de   noviembre   de  2010,  estimados  en  doscientos  diez  millones  de  pesos  ($210’000.000),  respecto  del  inmueble  cuya  restitución  pidió  de  manera  principal,       podía      plantearla      por      otra      vía.     

    

1. Tiene  incidencia en la decisión  que se está adoptando:     

     

a. Que  en el libelo se solicitó    la    restitución,    por    parte   de   «los  actuales poseedores materiales” de  los    predios    rurales    agrarios    finca   «La  Aurorita» y su lote colindante, identificados con los  folios  de  matrícula  inmobiliaria  264-000138  y  264-0001637 y, en subsidio,  pidió  el  pago de «las expensas y mejoras, gastos de  custodia  y conservación, reparación y mejoramiento»  por  el  tiempo  que  estuvo José Chaparro de la Hoz en posesión de los fundos  (folios 125 al 127, cuaderno 1).     

     

a. Que  allí mismo se indicó que  «esta  acción  posesoria se debe tramitar siguiendo  el  sendero  del  proceso  ordinario  agrario» (folio  134, cuaderno 1).     

     

a. Que  se  acompañó  juramento  estimatorio  por  doscientos  nueve  millones  trescientos  treinta  y nueve mil  seiscientos       sesenta       y       cuatro      pesos      ($209’339.664),   para   efectos   de   la  petición  «subsidiaria» (folio 109,  cuaderno 1).     

     

a. Que  el  proceso se admitió como  «acción    posesoria   de   mayor   cuantía   de  recuperación  de bienes inmueble rurales con explotación agraria»     (4     jul.    2012),  por  lo que se le aplicó el Decreto 2303 de 1989, disponiéndose  el  envío  de  «comunicación  a  la  Procuraduría  Ambiental  y  Agraria  del Norte de Santander» (folio  147, cuaderno 1).     

     

a. Que la primera instancia culminó  en  audiencia  (25 jul. 2013) en la que se declaró probada la excepción previa  de    «prescripción»,  porque  transcurrió  más  de  un  año  «entre  el  despojo  de  la posesión que ejercía el demandante sobre los predios objeto de  éste  proceso  y  la  impetración  de  ésta  demanda  posesoria» (folio 301, cuaderno 1).     

     

a. Que  el promotor apeló para que,  fuera  de  desestimarse  la  defensa  que  salió  avante  por  haber operado la  interrupción  del  fenómeno  extintivo, también  se  resolviera «la pretensión  subsidiaria» (folio 303, cuaderno 1).     

     

a. Que  el  Tribunal  estimó  que  «al  estar  prescrita  la  acción, no es procedente  conceder  la  solicitud de pretensiones principales o subsidiarias, debido a que  el  tiempo  para  interponer  la  acción  ya  pasó,  no se tiene derecho sobre  ninguna  de  las  pretensiones propuestas» (folio 60,  cuaderno 7).     

     

a. Que el ad  quem  concedió  la  impugnación extraordinaria, con  base   en   el   avalúo  del  inmueble  objeto  de  la  litis  (folios  121  al  123).     

    

1. Fracasan  los  reparos  de  la  impugnación por las razones que a continuación se exponen:     

     

a. El  artículo  82  del  Código de  Procedimiento  Civil,  aplicable  a  la «jurisdicción  agraria»  de  conformidad  con  el  artículo 139 del  Decreto 2303 de 1989, establece que     

El  demandante podrá acumular en una misma  demanda  varias  pretensiones  contra  el  demandado,  aunque  no  sean conexas,  siempre  que  concurran  los  siguientes  requisitos:  (…)  1. Que el juez sea  competente  para  conocer de todas; sin embargo, podrán acumularse pretensiones  de  menor cuantía a otras de mayor cuantía (…) 2. Que las pretensiones no se  excluyan  entre  sí,  salvo  que  se  propongan como principales y subsidiarias  (…) 3. Que todas puedan tramitarse por el mismo procedimiento.   

Precepto  inspirado  en  el  principio  de  economía  procesal,  según  el  cual la intervención de la administración de  justicia,  que  procura  por  el  resguardo  de los derechos que reconoce la ley  sustancial,  debe  ser  eficiente  y  pronta,  evitando trámites innecesarios y  engorrosos  que  dilaten  los pleitos o difieran en el tiempo las soluciones que  necesitan quienes acuden a ella.   

De   esa  manera  se  viabiliza  que,  por  acumulación  objetiva,  en  un  mismo  litigio  se estudien múltiples reclamos  contra  la  parte demandada, ya sean consecuenciales o excluyentes entre sí, en  este  último caso siempre y cuando se planteen unos como subsidiarios de otros.   

El  funcionario  al  que se le encomiende el  pleito  debe  ser  competente para resolver todas las pretensiones, con  la  salvedad  de que quien puede conocer las de mayor cuantía, está facultado para  asumir  las  de  menor.  Además,  se  requiere que todas ellas admitan el mismo  procedimiento.   

La Sala al respecto, en SC de 16 de julio de  2003, rad. C-6729, precisó que   

(…)  la  acumulación  de  pretensiones  obedece  al  principio  procesal  de economía, según el cual, sin menoscabo de  las  garantías  mínimas  de  defensa  y  contradicción,  a  un  proceso  debe  sacársele  el mayor provecho posible con el mínimo de esfuerzo jurisdiccional.  Respecto  de  la  acumulación  objetiva  de  pretensiones,  punto  este de sumo  interés  a  los fines propios del cargo en estudio, el artículo 82 del Código  de  Procedimiento  Civil,  exige  como requisitos los siguientes: a) que el juez  sea  competente  para  conocer  de  todas  ellas;  b) que las pretensiones no se  excluyan   entre   sí;   y   c)  que  todas  puedan  tramitarse  por  el  mismo  procedimiento.  Por  contraste,  la  indebida  acumulación  de  pretensiones se  daría  en el evento de no cumplirse uno cualquiera de tales presupuestos, salvo  cuando  hay  acumulación  de  pretensiones  de  menor cuantía a otras de mayor  cuantía  y  cuando  la  acumulación excluyente de pretensiones se propone como  principal  y  subsidiaria (…) Al lado de las anteriores salvedades que impiden  calificar  una  demanda  de  inepta,  la  Corte de vieja data viene sosteniendo,  también  al  amparo  del  principio  de economía procesal, que no obstante una  indebida  acumulación  de  pretensiones,  la  demanda debería calificarse como  idónea  en  el  caso  de  ser posible un pronunciamiento de fondo e inhibitorio  simultáneo  parcial,  en las siguientes situaciones: a) Cuando en relación con  la   competencia   el  proceso  ha  sido  válidamente  tramitado  frente  a  la  pretensión  que  se  resuelve,  pues  en tal evento no puede predicarse nulo en  absoluto  ni  anularse  para  unas  pretensiones y ser válido para otras (G. J.  Tomos  LXXVII,  pág.  726;  C,  pág.  109;  y  CLI,  pág.161.);  b) Cuando se  encuentran  pretensiones  acumuladas  tramitadas bajo una misma cuerda procesal,  teniendo  señalado  en  la  ley un procedimiento distinto, porque a pesar de no  poderse   sanear   la   nulidad  originada  en  el  trámite  inadecuado  (Corte  Constitucional.  Sentencia  C-407  de  1997),  al  máximo debe evitarse denegar  justicia,  lo  cual  ocurriría  sin  asomo de duda en una sentencia inhibitoria  total  frente  a  un  proceso  que  ha sido tramitado en legal forma respecto de  algunas  pretensiones  (Cfr.  G.  J  Tomos  LXIV,  pág. 706; LXXVII, pág. 667;  LXXXI,  pág.317; LXXXVII, pág. 910; CLXXXVIII, pág. 264; y sentencia de 13 de  junio   de  1991,  sin  publicar);  y  c)  Cuando  tratándose  de  pretensiones  incompatibles  es  posible, frente a una interpretación racional de la demanda,  eliminar  la  aparente acumulación concurrente, a cuyo efecto se “estará mas  a  la  intención  del  actor que a lo literal de las palabras, se cotejará las  distintas  partes  del  libelo  apreciándolo  en  su conjunto, se preferirá el  sentido  en  que  una  petición  puede producir algún efecto a aquel en que no  pueda  producir  ninguno”  (G.  J.  Tomo LXXVII, pág. 103, sentencia de 21 de  julio de 1954).   

En  esta contienda el recurrente fijó desde  un  comienzo la naturaleza agraria del pleito, por cuanto primordialmente buscó  la  recuperación  de inmuebles rurales en la acción posesoria consagrada en el  Decreto  2303  de  1989,  sin  que  tal  aspecto  fuera  controvertido  por  los  opositores  o  impidiera  que  se  resolviera  adversamente  en su integridad el  pleito en ambas instancias.     

Por  esa  razón,  no  es  de  recibo que se  sugiera  un  análisis  segmentado  de lo solicitado en el libelo, como si fuera  posible  fraccionarlo  para  efectos  de la concesión del recurso de casación,  siendo que como se precisó en el proveído atacado   

(…)  cuando  se  acude a la jurisdicción  instituida  para el «conocimiento y decisión de los conflictos que se originen  en  las  relaciones  de  naturaleza  agraria»  (…), existe en la impugnación  extraordinaria  aquí planteada una restricción legal que la circunscribe a los  casos  expresamente  señalados  en  la  indicada  norma.  Especialidad que hace  inaplicable  la reglamentación general prevista en el artículo 366 del Código  de Procedimiento Civil.   

Independientemente  de  que las «expensas   y   mejoras,   gastos   de   custodia,  conservación,  reparación,      mejoramiento     [y]  producción  de frutos» perseguidos de  forma  subsidiaria  se  hubieran podido reclamar por separado en un «proceso  ordinario» diferente del que  se  adelantó,  lo  que  ya  no  viene al caso, lo cierto es que se optó por la  «jurisdicción      agraria»      para   definir   en  un  solo  debate  todas  las  inquietudes  del  promotor.   

Al no desconocer el censor que la contienda  se  ventiló  íntegramente  bajo  los parámetros del Decreto 2303 de 1989, las  normas  especiales  sobre  casación  que  contempla  esa  regulación  son  las  aplicables,  sin que sean de recibo los argumentos expuestos que no pasan de ser  apreciaciones subjetivas carentes de sustento legal.   

     

a. Si  en  gracia  de  discusión  se  admitiera  el  razonamiento de que el extraordinario medio de contradicción era  posible,  porque las expectativas indemnizatorias encajan dentro de aquellas que  se  podían  hacer  efectivas  por  un  proceso  ordinario,  de los que trata el  artículo  366  del  Código  de Procedimiento Civil, ni siquiera se darían los  supuestos de cuantía allí establecidos.     

La  norma  en  cita  señala que en esa  clase    de   asuntos   el   recurso   de   casación  procede (…) cuando el valor  actual   de   la   resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de  cuatrocientos    veinticinco   (425)   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes,  que  para  cuando se produjo la providencia  atacada  en  2013  correspondían  a  doscientos  cincuenta  millones quinientos  treinta      y      siete      mil      quinientos      pesos     ($250’537.500),  puesto  que  durante  ese  año  la  menor  remuneración laboral por mes estuvo  fijada    en    quinientos    ochenta    y    nueve    mil    quinientos   pesos  ($589.500).   

Así  que  si  el interés del casacionista  estaba   precisado   por  el  juramento  estimatorio,  sin  que  persiguiera  su  indexación  o  cualquier  otra partida que lo actualizara, quiere decir que los  doscientos  nueve millones trescientos treinta y nueve mil seiscientos sesenta y  cuatro        pesos        ($209’339.664)  señalados  por  ese  concepto  eran  inferiores  al tope  mínimo fijado para el efecto.   

  La Sala en AC de 20 de abril de 2012,  rad.   2000-00313,  recordó  que  «el  quantum  del  perjuicio  que  legitima para acudir a esta senda, es aquel que supera los topes  de  ley  para el momento en que se profiere la providencia de la cual se deriva,  pero   dentro   de   los   límites   establecidos   por   las   partes  en  sus  escritos»,  por  lo  que, de ser menor, se cierra el  paso por esta senda.   

    

1. En vista de que no se desvirtuaron  las  falencias  que  motivaron  la  inadmisión  del recurso, no se revocará el  proveído atacado.     

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de   Justicia,   en   Sala   de  Casación  Civil,  NO  REPONE  el  auto  de  3 de julio de 2014, dentro de la  acción  posesoria  de  recuperación  de  inmuebles  rurales  con  explotación  agraria  de  José  Chaparro  de  la  Hoz  contra  Nubia Yasmín Cuervo Aldana y  Ricardo Cuervo Forero.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

Presidente    de  Sala   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

RUTH   MARINA  DÍAZ  RUEDA   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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