AC4918-2014 [2008-00160-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC4918-2014  

         

Radicación    n°     63130-31-03-001-2008-00160-01   

Bogotá  D.C.,  veintiséis (26) de agosto de  dos mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada  por José Jesús y Nicolás Fernando  Giraldo   López,   para   sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  frente  a la sentencia de 10 de mayo de 2012, proferida por la Sala  Civil  –  Familia  –  Laboral  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Armenia,   dentro  del  proceso  ordinario  que  adelantaron  en  contra  de  la  Cooperativa Nacional de Cafeteros de Calarcá Limitada.   

ANTECEDENTES  

    

1. Los accionantes pidieron declarar la  existencia  de  contratos  verbales  y  sucesivos  de venta de café a la citada  Cooperativa,   quien  les  adeuda  por  ese  concepto  cuatrocientos  diecisiete  millones  seiscientos cuatro mil quinientos noventa y un pesos ($417’604.591), que debe pagar junto con sus  intereses   «a  la  tasa  máxima  legal  permitida  causados   desde   el  día  diez  de  agosto  de  dos  mil  siete», hasta su satisfacción (folio 11, cuaderno 1).     

    

1. Los hechos que justifican su reclamo  se resumen así (folios 5 al 10, cuaderno 1):     

     

a. José  Jesús y Nicolás iniciaron  (16  dic.  2003)  la  negociación  de  café  verbalmente  con  la  Cooperativa  «a  través  de  la  agencia  atendida por el señor  Rogelio   Giraldo   ubicada   en  la  (…)  ciudad  de  Manizales»,   siendo   fijado   el  precio  diariamente  de  acuerdo  con  las  fluctuaciones del mercado.     

     

a. El  representante  legal  de  su  contraparte  abrió en la misma fecha cuenta corriente en Bancafé del municipio  de  Anserma,  aclarando  que  «la persona autorizada  para  la expedición y firma de cheques (…) sin sello y cuantía era el señor  José  Giraldo»,  por  lo  que éste era «el  encargado  del manejo de la misma»,  pudiendo     recibir    dineros    y    girar    cheques    para    «cumplir    las    obligaciones   generadas   en   la   venta   de  café».     

     

a. Nicolás  Fernando  «es   propietario  de  la  compra  de  café  La  13»,  que antes pertenecía a José Jesús, desde donde se despachaba a  la   Cooperativa   Nacional  de  Caficultores  de  Calarcá  Ltda.  «el        café        objeto       de       compra».     

     

a. Entre diciembre de 2006 y el 10 de  julio  de  2007,  entregaron  a  la Cooperativa productos por un mil ochocientos  sesenta  y  ocho  millones  ciento  setenta  y  nueve  mil doscientos diez pesos  ($1.868’179.210) que eran  puestos  «en  las  Trilladoras  designadas por quien  ostentaba  la  calidad  de agencista (sic) de  la  Cooperativa  en  la  ciudad  de  Manizales,  señor Rogelio  Giraldo»,  de  los que quedó adeudando cuatrocientos  diecisiete  millones  seiscientos  cuatro  mil  quinientos  noventa  y  un pesos  ($417’604.591).     

     

a. La obligada puso el 10 de agosto de  2007,  como  fecha  límite  a  Rogelio Giraldo «para  encontrarse  a  paz  y  salvo» por esa suma, lo que no  cumplió.     

     

a. Un  funcionario  de  la  entidad,  debidamente    autorizado,   recogió   «chequeras,  talonarios  de facturación, sellos y demás elementos pertenecientes a Coocafé  Ltda.»  y  canceló  la  cuenta corriente en Bancafé  Anserma.     

    

1. Notificada la Cooperativa Nacional  de  Cafeteros  Calarcá Limitada, se opuso y formuló como defensas «falta  de  legitimación  en  la  causa  por pasiva»,  «cobro  de lo no debido», «inexistencia de la obligación que se  cobra»,     «buena  fe»  y la «inexistencia de  negocio  causal  entre  Coocafe  y  los  demandantes  para  la  creación de las  obligaciones  reclamadas» (folios 174 al 182, cuaderno  1).     

    

1. El  Juzgado  Civil del Circuito de  Calarcá  negó  las pretensiones, sin que estimara necesario pronunciarse sobre  las  excepciones,  en  fallo  que  apelaron  los  promotores  (folios 328 al 353  cuaderno 1).     

    

1. El   Tribunal   lo   confirmó,  fundamentando  la  decisión  en  estos  términos  (folios  10  al 38, cuaderno  7):     

     

a. La    inconformidad    se  refiere  «a  puntualizar  que  no  fue adecuadamente  valorado  el  acervo  probatorio  del  proceso,  para declarar no prósperas las  pretensiones  de  la  demanda»,  que  se  basó en el  incumplimiento  contractual de la opositora, sin que el acuerdo verbal entre las  partes  aparezca  demostrado,  «a pesar del material  probatorio legalmente aportado».     

     

a. A  pesar de que el apoderado de la  contradictora     acepta    como    cierto    el    que    ésta    «solicitó  a  Bancafé  del  municipio  de  Anserma,  Caldas,  la  apertura  de  una  cuenta  corriente aclarando en el mismo oficio que la persona  autorizada  para  la  expedición  y  firma  de cheques en la cuenta sin sello y  cuantía  era  el  señor  José  Giraldo»,  ello  no  constituye  confesión  de  que «existieron contratos  de  compraventa  mercantil de café, de naturaleza verbal y sucesiva, celebrados  por   la   entidad   con   los   señores   José   Jesús  y  Nicolás  Giraldo  López».     

Ese     asentimiento     «no  entraña  consecuencias  jurídicas adversas a la demandada o  que  simplemente  favorezca  a  la contraparte», pues,  también  fue  enfática  en  que no mantuvieron «una  relación  directa  de  carácter comercial de compra y venta de café a través  de  una  supuesta  agencia  establecida  en la ciudad de Manizales»,  sin  que  suscribieran  algún  contrato o registrara  «una  agencia comercial con el señor Rogelio Giraldo, quien por  su  propia  iniciativa  obtuvo  el  grano  del establecimiento de comercio “La  Trece”  de propiedad de los demandantes» sin que les  pagara   «el  valor  de  los  comprado».   

     

a. Con  la contestación al libelo se  allegó  «contrato  de suministro de café pergamino  suscrito  entre  el  representante  legal  de la Cooperativa y el señor Rogelio  Giraldo  Ríos,  que para el a quo no ofreció eficacia probatoria por estimarlo  trata   de   una   copia  simple»,  pero  esa  razón  «no  puede  constituirse  en un obstáculo e impedir  que  en  los  términos de los artículos 248 y 250 ibídem, tal documento (…)  deje  de  apreciarse  como  hecho  indicador  de  la  verdadera naturaleza de la  relación  comercial  existente entre la Cooperativa de Caficultores de Calarcá  Quindío  y  el  señor  Rogelio Giraldo Ríos» que de  allí   surge,   «esto  es,  que  este  último  en  condición  de  proveedor  adquiría  los  productos en nombre e interés propio  para  distribuirlos  o  revenderlos  a  las  demandada,  lo que significa que su  empresa era independiente a la de la suministrada».     

Eso  lo  corrobora  la  comunicación  del  administrador  de «Trilladora Barbarita»  y las restantes probanzas pedidas por los recurrentes, entre ellas  las   inspecciones   judiciales   practicadas   por   comisionado,  una  en  las  instalaciones  de  dicho  establecimiento  comercial  en Cartago y la otra en la  «Trilladora    Los   Andes»  en Armenia.   

     

a. Los  documentos aportados desde el  inicio   por   los   gestores   «no   tiene  fuerza  suficiente»  para  establecer  la  relación  que  se  predica.  De  ellos  se  infiere «que para esa época  existía  entre  la Cooperativa de Caficultores de Calarcá Quindío y el señor  Rogelio  Giraldo  Ríos,  una relación comercial en la que este último asumió  obligaciones   en  condición  de  proveedor  de  la  suministrada»,  para  lo  cual  compraba  café pergamino en su propio interés a  diferentes  comerciantes para revendérselo, pudiéndolo anunciar a sus clientes  en documentos y facturas como los que obran en el expediente.     

     

a. Los  elementos  de  convicción no  arrojan  que  Giraldo  Ríos  promoviera  o explotara negocios de un empresario,  para  el  caso  Coocafé  Ltda.,  en  un  determinado  ramo y dentro de una zona  prefijada    en    el    territorio    nacional,   por   lo   que   «lejos  está  de  demostrarse  la  agencia  comercial  dentro del  concepto  contenido  en  el artículo 1317 del Código de Comercio»,  carga  que  le  incumbía  a  los  accionantes,  sin que se pueda  predicar  «un  nexo  jurídico  o  relación directa  entre  el  suministrado y el tercero ajeno a la relación que aquel tiene con su  proveedor».     

     

a. Frente  al  cuestionamiento que se  hace  al  a quo por invalidar  «la     declaratoria    de    confeso    de    la  demandada»,   es   de   precisar   que  «tratándose  de  la  confesión judicial provocada, tanto aquella  que   se  produce  dentro  de  un  proceso  como  cuando  se  pide  como  prueba  anticipada»,   es   consecuencia   de   «la   no   comparecencia  del  litigante  legalmente  convocado  a  absolver  el  interrogatorio,  o  su  renuencia  a contestarlo, o sus respuestas  evasivas»,  lo  que no acaeció en el trámite, pues,  en  la  fecha  indicada compareció «el subgerente de  la  empresa,  por  ende,  representante  legal  suplente  según  las  funciones  asignadas  y  de  als  cuales da cuenta el certificado de cámara de comercio de  Armenia,      que      para      ese     acto     fue     aportado».     

    

1. Los  impugnantes  interpusieron  recurso  de  casación  que concedió el Tribunal (folios 54 al 37, cuaderno 7).  La Corte lo admitió el 26 de marzo del año en curso (folio 42).     

    

1. En  tiempo  hábil se presentó la  correspondiente    sustentación    de    la    impugnación   (folios   44   al  68).     

CONSIDERACIONES  

    

1. El  numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento Civil consagra que el escrito por medio del cual  se  provoca  esta  vía  extraordinaria  debe contener  “[l]a  formulación  por separado de los cargos contra la sentencia recurrida,  con  la  exposición  de  los  fundamentos  de  cada acusación en forma clara y  precisa”,   derivándose   para   el   censor   la  obligación  de respetar las reglas de técnica que faciliten la comprensión de  los  puntos  con  que  pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado.  Precisamente   esa  característica  dispositiva  impide  que  las  deficiencias  observadas   sean   subsanadas   directamente  y  a  iniciativa  propia  por  la  Corporación.     

Así  lo  precisó la Sala en autos de 16 de  agosto  de  2012  y  12  de  julio  de 2013, rad. 2009-00466 y 2006-00622-01, al  exigir que   

(…) sin distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que       incurran      los      litigantes      al      plantearlos.   

    

1. Se formulan contra la sentencia dos  ataques,  el  último  de ellos acusando la violación  de  norma de derecho sustancial por error de derecho por violación de una norma  probatoria» que sustenta así:     

a. El precepto material infringido es  el  artículo  29 de la Constitución Política que contempla el debido proceso,  al  no  apreciar  el  Tribunal  el  testimonio  ni  la  inspección judicial que  llegaron  a  la  actuación cuando ya había vencido la oportunidad «en el Juzgado comitente».     

     

a. Los  de índole probatoria son los  artículos  183, inciso 4, y 33, inciso 2°, del Código de Procedimiento Civil,  pues,  el  comisionado  no  tenía  un  término para cumplir el encargo y si el  despacho   diligenciado  llega  «antes  de  proferir  sentencia,  bajo  ninguna  óptica  será una prueba extemporánea».     

     

a. Era tan fundamental tener en cuenta  lo  anterior  «que  al  valorar  estos elementos, el  panorama  se  hace  totalmente  distinto,  pues  se  conocen las razones por las  cuales  el  señor representante legal de la Trilladora Manizales, respondió al  Despacho   por   escrito   una  circunstancia  distinta  a  la  plasmada  en  su  declaración»,    se   verifica   la   «existencia  de  la  agencia  de la Cooperativa en el Municipio de  Manizales»   y   el   vínculo   que   unía  a  los  litigantes.     

    

1. Cuando se acude en casación por la  vulneración de normas sustanciales, tiene dicho la Corte que     

(…)  aunque  todas las especialidades del  primer  motivo  que  contempla  la  ley  para  agotar está vía extraordinaria,  coinciden  en  la  necesidad  de  individualizar  los  preceptos  atributivos  o  declarativos  de  derechos,  que  se  consideren  afectados,  su sola cita no es  suficiente  sino  que debe existir un planteamiento claro y detallado respecto a  la  forma como se produce tal infracción. Así, cuando se invoca la vía recta,  prescindiendo  de  la  comprensión  que del aspecto fáctico de la controversia  hubiera  hecho el fallador, debe señalarse si se tuvieron en cuenta fundamentos  legislativos  que  no  correspondían, si a pesar de ser los idóneos se les dio  una  hermenéutica  contraria  o  si  simplemente fueron pasados por alto. Si se  acude  a  la indirecta, debe precisarse si se han infringido normas probatorias,  explicando  su  dicho,  o,  en  su  defecto, si es producto de una equivocación  manifiesta  en  la  apreciación  de  la demanda, su contestación o determinada  prueba,   en   cuyo   caso   debe  formular  un  planteamiento  lógico  que  lo  demuestre   (AC  de  21  de  febrero  de  2012,  rad.  2008-00322).   

Ya  respecto  del  error  de  hecho, como lo  señaló  la  Corporación  en  AC  de  27  de  marzo  de 2012, rad. 2007-01425,   

(…)  previa  individualización  de  las  estipulaciones  de  derecho  material  que se señalen indirectamente afectadas,  “el  recurrente debe poner en tela de juicio el discernimiento que el juzgador  haya  realizado sobre las pruebas, la demanda o su contestación, supuesto éste  en  el  que  resulta  necesario  que  el  casacionista  señale  si ese error se  presentó   en   la   apreciación  objetiva  del  medio  probatorio,  bien  por  suposición,   preterición   o   tergiversación  de  su  contenido  (Auto  de  22  de  febrero  de 2010, ref. 1999-07596).   

    

1. La censura reseñada no cumple con  los  parámetros  que  exige este medio extraordinario de contradicción, porque  si  bien  señala  como  infringida  una  norma  de orden material, no relaciona  alguna  que  tenga la connotación sustancial pregonada, requisito indispensable  para  su procedencia por cualquiera de las manifestaciones de la causal primera.     

Hay que tener en cuenta que esa categoría se  predica     de     aquellos     preceptos     encaminados     a     “declarar,  crear,  modificar  o  extinguir relaciones jurídicas  concretas”.   

Precisamente   el   artículo   29  de  la  Constitución  Política  contiene  un  principio general del derecho como es el  del  debido  proceso,  que  para  su  cumplimiento  precisa  de  una regulación  especial  por  materias, por lo que cualquier acusación de afectación al mismo  debe  estar  direccionada  al  caso  específico  y citando el articulado que lo  desarrolle en ese punto.   

La Corporación en AC de 10 de septiembre de  2012, rad. 2009-00140-01, resaltó como   

(…)  los  artículos  29  y  230  de  la  Constitución  Nacional,  se  refieren  al  debido  proceso y el sometimiento al  imperio  de la ley en las providencias por parte de los jueces, respectivamente,  esto  es,  principios de carácter general que no encajan dentro del concepto de  que  «una  norma  es  de  estirpe  sustancial  cuando contiene una prescripción  enderezada  a  declarar,  crear,  modificar  o  extinguir  relaciones jurídicas  concretas»(G.J. CLI, pág.254).   

Por  su  parte  en  AC de 13 de diciembre de  2011, rad. 2008-00146, se recordó que   

(…) cuando se denuncia el quebrantamiento  directo  de  normas  constitucionales,  en sede de casación, debe precisarse el  precepto  legal  que  las  desarrolla, porque si bien es “indiscutible que los  preceptos  que  integran  la  Constitución  Política y que consagran derechos,  como  es  el  caso  de  aquellos  que  establecen  las garantías fundamentales,  ostentan  naturaleza  sustancial, en tanto que de su desarrollo práctico pueden  surgir,  alterarse  o terminar situaciones jurídicas específicas (…) ello no  significa  que  esa  condición  de sustanciales de las normas constitucionales,  sea  suficiente  para  considerar  que  su  invocación  en  un cargo aducido en  casación,  conduzca  indefectiblemente  a  colegir la aptitud del mismo, puesto  que,  por  regla general, ellas están llamadas a desarrollarse mediante la ley,  caso  en  el cual serán los preceptos de ésta, y no los de la Carta Política,  los  que  directamente  se  ocupen  de la problemática decidida en la sentencia  recurrida,  de  lo que se infiere que, por regla de principio, las disposiciones  que  el  juzgador  de instancia pudo infringir, son las legales que hizo actuar,  inaplicó  o  interpretó  erróneamente”  (auto  de 5 de agosto de 2009, Exp.  2004-00359-01)’,  denuncia  que  en  este  caso  fue omitida por el censor y que  conduce      inexorablemente      al      fracaso      del     cargo.   

En  lo  que se refiere a los artículos 183,  inciso  4,  y  33,  inciso  2°,  del  Código  de  Procedimiento Civil, como lo  anuncian  los  recurrentes,  son  eminentemente probatorios pues tratan sobre la  valoración  de  las comisiones que llegan diligenciadas estando el expediente a  despacho  para  fallo  y  el  plazo  para  el  diligenciamiento de los exhortos,  situación  sobre  la  cual  la  Sala  en  AC  de  5  de  agosto  de  2009, rad.  1999-00453-01, dijo que   

(…)  aceptado  el que la naturaleza de la  codificación  no  establece  la categoría de la estipulación, ello no implica  que  todas  las imperativas legales tengan el carácter sustancial requerido, ya  que  como bien lo ha referido la Corte carecen de tal connotación los preceptos  materiales  que  se  limitan  a  definir fenómenos jurídicos, o a precisar los  elementos   estructurales   de  los  mismos,  o  los  puramente  enunciativos  o  enumerativos,    o    los   procesales,   entre   ellos,   los   de   disciplina  probatoria.   

    

1. Como el respaldo del ataque revisado  no  se  aviene  a las formalidades que debe cumplir, es inviable su aceptación.     

    

1. Empero, como la inicial reúne las  exigencias  legales,  se  dará  el  impulso  que  corresponde  en  lo  tocante,  únicamente, con ella.     

DECISIÓN  

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  el  segundo  cargo  de  la  demanda  presentada  por José Jesús y  Nicolás  Fernando  Giraldo  López,  para  sustentar  el  recurso  de casación  interpuesto en el proceso de la referencia.   

Segundo:  Admitirla, únicamente, respecto del primero.   

Tercero: Correr,  en  consecuencia,  traslado  de la misma a la parte opositora, en lo pertinente,  en  la  forma  y  términos  previstos  en  el  artículo  373  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL DE RUTÉN  RUIZ   

(Ausencia justificada)  

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

(En comisión de servicios)  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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