AC6524-2014 [2011-01267-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada ponente  

    AC6524-2014  

Radicación n° 44001 31 03 001 2011 01267 01   

(Aprobado en Sala de veintisiete de agosto de  dos mil catorce)   

Bogotá,  D. C., veinticuatro (24) de octubre  de dos mil catorce (2014).   

          La   Corte   procede  a  decidir  sobre  la  admisión  del  recurso  extraordinario  de casación que el demandado AQUILES MORA BARRIENTOS, presentó  frente  a  la  sentencia  dictada por la Sala Civil-Familia-Laboral del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Riohacha, el doce (12) de diciembre del año  dos  mil trece (2013), dentro del proceso ordinario instaurado en su contra y de  la  SOCIEDAD  MÉDICA  CLÍNICA  RIOHACHA  S.A.S.,  por DIOSELINA ROMERO OÑATE,  ROBERTO   CARLOS,  RAFAEL  RICARDO,  HUGO  ALFONSO,  REBECA  CECILIA,  NOHORA  y  LILIANA   ROMERO  ROMERO;  JOSÉ  MARÍA,  ORLANDO  JESÚS  y  JOSÉ MARÍA  ROMERO  ARAGON.   

I. ANTECEDENTES  

          1.  Los  demandantes reclamaron de la jurisdicción que se declarara  a  los  accionados  responsables  de  los  daños y perjuicios que les generaron  debido  a  la  muerte  del  esposo y padre (Orlando Romero Poveda), así como la  subsecuente condena por la afectación sufrida.   

          2.  Según  se  narró en el libelo, el ocho (8) de junio de dos mil  nueve  (2009),  el  precitado  causante, esposo de la señora Dioselina Romero y  padre  de  los  demás demandantes, asistió a la Clínica Riohacha de propiedad  de  la  demandada  con  el  propósito  de  que  se  le  practicada una cirugía  (prostactectomía  y  espermectocelectomía  izquierda),  habiendo  asumido como  médico tratante el galeno demandado.   

          3.  El  doce  (12)  del  mismo  mes y año se reportó la muerte del  señor  Orlando  Romero,  deceso  que,  según  se  afirmó  en  el documento de  demanda,     derivó    de    una    ‘fascitis            necrotizante           aguda-sépsis’,  lo que le produjo un shock séptico,  todo      debido      a     los     ‘inadecuados  protocolos  de bioseguridad  en el quirófano y el  material     quirúrgico    utilizado’.   

          4.  Sostuvieron  los  actores  que al occiso no se le informó sobre  las  implicaciones  de la cirugía (consentimiento informado), tampoco se llevó  a  efecto  la  valoración previa  por parte del especialista en urología,  ni se le practicaron los exámenes paraclínicos.   

          5.  Una vez fueron vinculados formalmente al proceso los demandados,  dieron  respuesta  al  libelo  habiendo aceptado algunos hechos y otros más los  negaron   rotundamente.   Frente   a   las   pretensiones   se  opusieron  a  su  acogida.   

          6.  El  siete  (7)  de mayo de dos mil trece (2013), el a-quo  dictó sentencia y, con ella, puso  fin  a  la  primera  instancia.  En  dicho  fallo  plasmó  su determinación de  exonerar  a los demandados, lo que precipitó el recurso de apelación formulado  por la parte demandante.   

          7.  El Tribunal acusado, al resolver el recurso de alzada, optó por  revocar  la  sentencia proferida y, contrariamente a lo resuelto por el juzgador  de   primer   conocimiento,   declaró   a   los   accionados  responsables  del  fallecimiento  del  señor   Orlando Romero Poveda, decisión que comportó  la condena solicitada.   

8.  El  profesional  de  la medicina ante las  decisiones    del    ad-quem,     adversas  a sus intereses, presentó recurso de casación el que, en  providencia  de  dieciocho  (18)  de junio del año que avanza, le fue concedido  (folios 63 a 65).   

II. CONSIDERACIONES  

         

1. La aducción del recurso extraordinario de  casación,  por  mandato  del  artículo  371  del  C.  de P. C., no suspende la  ejecución  de  la sentencia proferida. En los siguientes términos lo contempla  la  norma  memorada:  «La  concesión del recurso no  impedirá  que la sentencia se cumpla (…)».  Por tanto,  su  formulación  y  concesión no impide el cumplimiento del fallo opugnado, es  decir, de todas maneras la decisión adoptada puede cumplirse.   

No  obstante,  tal  regla  no  responde  a  criterios  absolutos  y,  en  la  misma  disposición,  el  legislador  decidió  establecer  algunas salvedades que aluden a las siguientes hipótesis: i) que el  proveído  emitido  refiera  exclusivamente  al estado civil de las personas; ii) que la decisión adoptada sea  meramente  declarativa;  y,  iii)   que   el   recurso   provenga   de  todas  las  partes. En los restantes eventos, la determinación de  segundo grado queda en posibilidades de materializarse.   

          2.   Ahora,   para  poder  agotar  las  actuaciones  propias  del recurso formulado, a esta Corporación el ad  quem  debe  remitir  el  original del  proceso  respectivo,  tal  cual  lo  consagra  la  parte final del artículo 370  ib.,  al decir ‘Interpuesto el recurso en tiempo y por  parte     legitimada,    el    Tribunal  lo  concederá  en  Sala  de  Decisión  si  fuere  procedente, y  dispondrá   el  envío  del  expediente  a  la  Corte               (…)’.  Esa  situación  implica, por obvias  razones,  que  la  actividad  tendiente al cumplimiento del fallo recurrido, que  tiene  lugar ante funcionario diferente, no pueda cumplirse en el mismo proceso,  por  tanto,  surge la necesidad de expedir copias para la ejecución pertinente.   

«En  el auto que  conceda  el recurso se ordenará que el recurrente suministre, en el término de  tres  días  a  partir  de  su  ejecutoria, lo necesario para que se expidan las  copias  que  el  tribunal  determine  y  que  deban   enviarse  al  juez de  primera   instancia para que proceda al cumplimiento  de la sentencia,  so pena de que el Tribunal declare desierto el recurso».   

          3.  Surge de lo expuesto, a manera de conclusión, que de no acaecer  alguna  de  las  salvedades  señaladas  líneas  atrás,  la  ejecución  de la  sentencia  es  inevitable  y, para ello, deben compulsarse las copias a que haya  lugar.  Sin  embargo,  existe otra posibilidad para impedirlo y es la que prevé  el  inciso  5º  del  mencionado  artículo  371 idem,  es  decir, el ofrecimiento de una garantía o caución  que  asegura  el  resarcimiento  de  los  posibles  perjuicios  derivados  de la  suspensión de dicho cumplimiento.   

         

          4.  En  ese orden de cosas, de no acontecer ni lo uno ni lo otro, es  decir,  la  presencia  de  alguna  de las excepciones previstas en la norma o el  ofrecimiento  de caución por parte del recurrente, no hay alternativa diferente  que   cumplir  la  determinación  de  segunda  instancia,  lo  que,  de  manera  inevitable,  impone  la compulsa de las piezas procesales necesarias para que el  fallo  se  haga efectivo. Desde luego, por así disponerlo la ley, al impugnante  le corresponde, principalmente, asumir esos compromisos.   

           En los siguientes términos lo ha expuesto la Corte:   

(….) el tribunal  al  conceder  el  recurso  tendrá que ordenarle al impugnador que suministre lo  necesario  para  la  expedición  de  las copias pertinentes, a fin  de que  sean  enviadas  al juez de primera instancia con el propósito de que proceda al  cumplimiento  del  fallo.  Ahora,  si el sentenciador  deja  de  impartir esa orden, no por eso el censor queda relevado de cumplir con  la  carga  de  solicitar  y  pagar  las  copias  que correspondieren, pues, como  expresamente  lo  determina  el  inciso  cuarto del citado artículo, en eventos  como     los     señalados     a     él     le     corresponde    ‘solicitar su expedición para lo cual  suministrará    lo    indispensable’   (…).   

          (…)   

En  este  asunto  es claro que la sentencia  objeto  del recurso propuesto por el demandado no se encuentra dentro de ninguna  de  las hipótesis ya precisadas, como quiera que si bien declaró la existencia  de  la  unión marital de hecho entre compañeros permanentes conformada por las  partes  y  de  la  consiguiente  sociedad  patrimonial, ha de verse que, en todo  caso,  no  es  exclusivamente declarativa, por cuanto además, como consecuencia  de  esos  pronunciamientos, ordenó, por un lado, el adelantamiento del trámite  correspondiente  a la liquidación de dicha sociedad y, por el otro,  la  cancelación  de  registros de las  transferencias  de  propiedad,  gravámenes y limitación al dominio, sin que se  afectara  el  registro  de  otras  demandas,  en  orden a lo cual dispuso que se  emitieran las respectivas comunicaciones.   

Entonces,  por no tratarse de una sentencia  impugnada  en  casación  por ambas partes, ni meramente declarativa y no versar  ella  en  forma  exclusiva  sobre  el  estado  civil  de  las  personas,  debía  disponerse   lo   pertinente   para  que  las  decisiones  allí  impartidas  se  cumplieran,  en  orden a lo cual al recurrente le competía desarrollar el deber  procesal  de  solicitar  y pagar la expedición de las copias necesarias para su  cumplimiento,  lo  que  no  hizo,  o,  en  últimas,  si  pretendía  obtener la  suspensión   de   su  ejecución,  ofrecer  caución  para  responder  por  los  perjuicios  que  con  ello  se causara a la demandante, lo que tampoco deprecó,  pues    al    respecto    simplemente    se   limitó   a   guardar   hermético  silencio.   

De   suerte  que  como  el  acusador,  al  interponer   el   recurso   no  manifestó  otorgar  caución  para  diferir  el  cumplimiento  de  la  sentencia,  el  tribunal, al concederlo, debió ordenar la  compulsación  de copias para su ejecución, pero como nada dijo al respecto, la  parte  interesada  debió  desplegar  la  actividad  para  que  se  produjera la  expedición,  toda  vez que a través aquellas decisiones por las que se dispuso  adelantar  la liquidación de la sociedad cuya existencia declaró y  la  cancelación de las transferencias  de  propiedad,  gravámenes y limitación al dominio se crearon unas situaciones  jurídicas  nuevas  y  concretas; por ende, como así no procedió, se impone la  inadmisión  del  recurso,  para,  en  su lugar, declararlo desierto  -La Sala hace notar-(Auto de 15 de junio  de     2005,    rad.    2003-00481-01).  En  este  mismo  sentido, la Corte se pronunció en autos de 10 de  abril  de  2012,  Exp.  2008  00424  01  y  11 de marzo de 2014, Exp. 2010 00132  01.   

          5.  El  asunto  analizado  no  es  de  aquellos  exceptuados  en  la  legislación,  habida  cuenta que no refiere, exclusivamente, al estado civil de  las  personas,  ni la sentencia  emitida fue recurrida por ambas partes, ni  trata  de  un  aspecto  meramente  declarativo, tampoco se dio la hipótesis del  ofrecimiento  de  caución. En esa dirección, la ejecución del fallo aparecía  como  una  consecuencia  inevitable, lo que traía consigo la expedición de las  copias   suficientes   para   poder   hacer  efectiva  la  decisión  recurrida.   

          Por  tanto,  al  sentenciador  de segunda instancia le correspondía  disponer  esa  reproducción  y,  ante  un  olvido,  el recurrente asumía dicha  carga.  En  todo  caso,  no  puede  admitirse como causal de exoneración de tal  compromiso el que el juez de segundo grado no lo haya dispuesto.   

          6.  En  el  proceso  no  existe  proveído  alguno en torno a que el  Tribunal  haya  dispuesto  la expedición de las copias requeridas para llevar a  efecto   las   ordenes  emitidas  en  la  sentencia  proferida;  tampoco  existe  manifestación  del  demandado  recurrente  alrededor  de  esa reproducción. Es  notorio,  entonces,  que  no  se cumplió con el mandato legal previsto sobre el  punto,  lo  que  comporta  la sanción de que trata el artículo 372 de la misma  codificación.   

              

          Por        todo       lo       expuesto,       se       RESUELVE:   

          Primero.         Declarar       inadmisible       el  recurso  de casación   que  el  demandado  AQUILES MORA BARRIENTOS, presentó  frente  a  la  sentencia  dictada por la Sala Civil-Familia-Laboral del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Riohacha, el doce (12) de diciembre del año  dos  mil trece (2013), dentro del proceso ordinario instaurado en su contra y de  la  SOCIEDAD  MÉDICA  CLÍNICA  RIOHACHA  S.A.S.,  por DIOSELINA ROMERO OÑATE,  ROBERTO   CARLOS,  RAFAEL  RICARDO,  HUGO  ALFONSO,  REBECA  CECILIA,  NOHORA  y  LILIANA   ROMERO  ROMERO;  JOSÉ  MARÍA,  ORLANDO  JESÚS  y  JOSÉ MARÍA  ROMERO     ARAGON    (Art.   372   ib).   

          Segundo.           Ejecutoriada  esta  providencia, el expediente deberá retornar a la  Corporación  de  origen.  La  Secretaría  dejará  las  constancias  del caso.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

ALVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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