AC972-2014 [2013-02920-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC972-2014  

Radicación      nº         11001-0203-000-2013-02920-00  

Bogotá  D.C., cuatro (4) de marzo de dos mil  catorce (2014).   

Se  decide  el  cambio  de  radicación  que  pretende  Dorys  Eugenia  Álvarez  Fajardo  del  proceso ordinario que adelanta  María  Aurora  Rojas  Pineda  contra  Luís  Hernando  Medina  Mahecha, ante el  Juzgado Segundo Civil Municipal de Fusagasugá.   

ANTECEDENTES:  

    

1. La  peticionaria,  aduciendo  ser  apoderada  de  la  demandante,  pidió  al  Consejo Superior de la Judicatura de  Cundinamarca  la reasignación del referido debate de resolución de contrato, a  un  funcionario judicial de diferente Distrito al del Despacho que lo tiene a su  cargo.     

    

1. Sustenta el reclamo así (folios 1 y  2):     

     

a. La poderdante reside en Los Ángeles  California  y adquirió para la residencia de sus padres una casa de habitación  localizada en Fusagasugá.     

     

a. Ante la imposibilidad de visitar a  sus  progenitores y tomada la decisión de llevarlos a vivir con ella, prometió  en venta el inmueble a Luis Hernando Medina Mahecha en 2005.     

     

a. El adquirente se atrasó en el pago  de  las  cuotas  del  precio  pactadas,  viéndose  compelida  a iniciar acción  ordinaria  de  resolución  de  contrato en 2011, «sin  que  a  la  fecha se halla podido llevar el proceso en debida forma por falta de  garantías procesales».     

     

a. Si  bien  el  vocero  judicial que  consiguió   la  promotora  «fue  muy  profesional  y  consecuente  en el momento del trámite legal a iniciar (…) decidió renunciar  en  el  proceso  de  la referencia si mi poderdante no acordaba conciliar con la  contraparte   por  una  suma  irrisoria»,  pues,  sus  expectativas   ascienden   a   sesenta   millones   de   pesos  ($60’000.000)  y la oferta de acuerdo es por  siete    millones    de    pesos   ($7’000.000).     

     

a. La    gestora   «cree  que  existen  intereses  de por medio entre el demandado, su  apoderado  y  su anteriormente apoderado de la parte demandante (…), siendo el  coterráneo  de las partes y más aún, ahora que el demandado es el Alcalde del  municipio   de   Cabrera   y   su  apoderado  es  un  activista  comunitario  de  Fusagasugá».     

    

1. El  Vicepresidente  de  la  Sala  Administrativa  del  organismo  referido,  remitió  las  diligencias a la Corte  Suprema  de  Justicia  «para  los  trámites  que  se  consideren»,   por   lo  que  la  Presidenta  de  la  Corporación  lo  envío  a la Sala Civil para su reparto, por la naturaleza del  conflicto (folios 13 y 14).     

    

1. Del  memorial  se puso al tanto al  a  quo (folios 17 al 21), sin  que  las  causas  esgrimidas  ameriten concepto previo de la Sala Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  por  no  consistir  en  “deficiencias     de     gestión     y     celeridad    de    los  procesos”.     

CONSIDERACIONES  

1. El numeral 8° del artículo 30 de  la  Ley  1564  de  2012,  establece  que  la  Sala  Civil de la Corte Suprema de  Justicia   conoce,   entre  otros  asuntos,  de  «las  peticiones  de  cambio  de  radicación  de un proceso o actuación de carácter  civil,  comercial,  agrario  o  de  familia,  que  implique  su  remisión de un  distrito   judicial   a  otro»,  cuando  «en  el  lugar en donde se esté adelantando existan circunstancias  que  puedan afectar el orden público, la imparcialidad o la independencia de la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales  o  la  seguridad  o  integridad  de  los  intervinientes»  y, en su inciso  tercero,  añade que también podrá ordenarse «cuando  se  adviertan  deficiencias  de  gestión  y  celeridad  de los procesos, previo  concepto    de   la   Sala   Administrativa   del   Consejo   Superior   de   la  Judicatura».     

Debe  por  lo  tanto  ser  el  producto  de  situaciones  ajenas  al despacho y no una simple manifestación de inconformidad  frente  a  las  decisiones  tomadas  para el impulso del pleito, para lo cual se  cuentan  con  otros  medios  de contradicción o formas de protección, como son  los incidentes y la recusación de los funcionarios   

Esta figura excepcional, al decir de la Sala,   

(…)  se  constituye  en  una  medida  de  protección   extraordinaria   para   evitar   la  lesión  de  la  prerrogativa  constitucional  al  debido  proceso, y con el ánimo de que se cumplan los fines  de  prestar  pronta  y cumplida justicia, a quienes confían la solución de sus  pendencias  a  las  autoridades  debidamente  instituidas  para  ello  (…)  No  obstante,  su  concesión  no  está  sujeta  al  arbitrio  o  el  querer de los  participantes  en  el debate, ni se constituye en una oportunidad adicional para  replantear   situaciones  propias  del  discurrir  litigioso,  como  lo  son  la  recusación  del  funcionario  o  la  rehabilitación  de etapas y oportunidades  precluídas.   Mucho   menos   para   obtener  por  esta  vía  pronunciamientos  favorables,  respecto de los que, previa la necesaria y obligada contradicción,  hayan  sido adversos a sus aspiraciones (…) Este paliativo o remedio procesal,  en  consecuencia,  sólo  procede cuando en la sede del Despacho de conocimiento  se  evidencien:  (…)  a.-) Factores que puedan perturbar el orden público, la  imparcialidad  o la autonomía de la administración de justicia, las garantías  en   el   trámite,  o  poner  en  riesgo  la  seguridad  o  integridad  de  los  intervinientes  (…)  b.-) Deficiencias de gestión y celeridad de los procesos  (CSJ  AC  de 5 de agosto de 2013, rad. 2013-00699-00,  reiterado  en  el  de  13 de septiembre de 2013, rad. 2013-01813-00).   

    

1. La  prontitud  con  que  se  debe  resolver  una  exigencia  en  este  sentido,  obliga  al  interesado anexar a su  escrito   todos   los  medios  de  convicción  necesarios  para  demostrar  sus  razonamientos,   de  allí  que  la  norma  en  cita  exprese  que  «a  la  solicitud  de  cambio  de  radicación  se  adjuntarán las  pruebas  que  se  pretenda  hacer valer y se resolverá de plano por auto que no  admite recurso».     

No existe, por ende, la posibilidad de agotar  etapas  de decreto y práctica de pruebas, ni de permitir su contradicción, sin  que  ello  quiera decir que las aducidas estén exentas de los condicionamientos  que  para  su  validez contemplan las normas adjetivas, pues, de conformidad con  el   artículo   174   del   Código   de   Procedimiento   Civil   «toda  decisión  judicial  debe  fundarse en las pruebas regular y  oportunamente allegadas al proceso».   

Es  así  como  señaló  la  Corte  que los  alcances de este tipo de actuaciones   

(…) no constituyen una intromisión en el  litigio,  sino  un  amparo  para  taxativos  casos  de  riesgo,  que  deben  ser  acreditados  suficientemente  desde  su  formulación,  por  lo  que ni siquiera  existe  la  posibilidad  de  practicar  pruebas  o admitir confrontaciones entre  quienes    se    pueden   ver   afectados   con   el   resultado»   (CSJ     AC     de     2    de    septiembre    de    2013,    rad.  2013-00699-00).   

    

1. La  solicitante,  invocando  una  condición  que  no  acredita,  cimenta  sus  aspiraciones  de  traslado  en  la  cercanía  entre  el  apoderado inicial de quien dice agenciar y la contraparte,  que  por  demás  «es  el  Alcalde  del  municipio de  Cabrera,     y     su    Apoderado    es    un    activista    comunitario    de  Fusagasugá».     

Anexa    copia    informal    de    lo  siguiente:   

     

a. Comunicación  de  24 de agosto de  2013,  dirigida  a  Francisco  Antonio Guzmán Ramírez, en la que María Aurora  Rojas  le  informa  la  decisión de «revocar el poder  legal»   y  «en  cuanto  a  “renunciar”  como  mencionó»,  se  lo  agradece,  añadiendo  que  «no  sé  qué tan ético pueda ser,  pero si es lo usual, no hay problema».     

     

a. Demanda  ordinaria,  sin firma, ni  constancia de radicación.     

    

1. No se accederá a lo pedido por las  razones que se pasan a exponer:     

     

a. La memorialista no acreditó estar  legitimada  para  presentar el reclamo, ya que si bien dice hacerlo «como    apoderada    de    la    señora   María   Aurora   Rojas  Pineda»,  no aportó prueba del mandato conferido, ya  sea   dentro   del   proceso   en   mención   o,  en  su  defecto,  para  estas  diligencias.     

Como    lo   señaló   la   Corte   con  anterioridad   

Si bien el numeral 8° del artículo 30 del  Código  General  del  Proceso no establece concretamente quiénes pueden elevar  la  petición  de  cambio  de radicación, salvo en cuanto advierte que también  están  facultados  “el  Procurador  General de la Nación o el Director de la  Agencia   Nacional  de  Defensa  Jurídica  del  Estado”,  lo  que  no  admite  discusión  es  que, como es una forma de proteger la imparcialidad, seguridad e  integridad  para  “los intervinientes”, quien carece de tal calidad no puede  reclamar  su  aplicación.  (CSJ  AC,  5 de agosto de  2013, rad. 2013-00699-00)   

     

a. Si se tuviera a la suplicante como  autorizada  para  el  efecto,  lo  cierto  es  que  el  supuesto  que  motiva la  inconformidad  no  encaja  en ninguno de los eventos de procedencia contemplados  en el estatuto procesal.     

Es  así  como  no  se mencionan reparos por  deficiencias  o  congestión  en el Despacho de conocimiento, problemas de orden  público, amenazas o factores de riesgo para los litigantes.   

Tampoco  se  manifiesta de qué manera pueda  incidir  en  la  toma  de  las  decisiones  por  el  a  quo,  el que el opositor ocupe un cargo público, así  sea  el  de  mayor  jerarquía  en  ese  municipio,  ni  el  que  su abogado sea  «activista          comunitario».   

El solo hecho de que se desempeñe autoridad  por  cualquiera  de  los  litigantes, en nada repercute en la toma de decisiones  por  parte de los falladores, pues, es principio constitucional la independencia  de   las   ramas   del   poder  público,  máxime  cuando,  si  alguno  de  los  intervinientes  en el pleito es un administrador público, lo que está en juego  son sus intereses particulares y no los de la comunidad.   

Tiene   dicho  la  Corporación  sobre  el  particular que   

(…)  los  fundamentos para promover dicha  solicitud,  deben ser externos al entorno fáctico y jurídico del proceso, como  claramente  lo evidencian las causas que le sirven de apoyo, las cuales aluden a  hechos  que pueden estar aconteciendo en el territorio o lugar donde se adelanta  el  juicio,  o  concernientes al funcionamiento del despacho judicial que conoce  del  mismo, o a situaciones que representan un peligro para la integridad de las  partes  (…)  Las  falencias  persuasivas  y la falta de peso de los argumentos  propuestos,  que  se  alejan de la realidad procesal para sustentarse en temores  particulares,  prevenciones  o sospechas de uno de los contendientes, impiden la  prosperidad  de  la  alteración  en  el  conocimiento  de  los pleitos en curso  planteada  (…)  Si  para  la  asignación  de  los  debates  a  los diferentes  despachos  y  tribunales  existen  reglas  adjetivas,  por  tanto de obligatorio  cumplimiento,  que  garantizan su fácil y libre acceso para las partes, una vez  avocado  el  estudio por el funcionario correspondiente, únicamente se le puede  privar  del  mismo  por  motivos  de  tal  envergadura y gravedad, que pongan en  riesgo  el  cumplimiento  del  deber de prestar pronta y cumplida justicia (…)  Por  ello  la  alteración  que se procura, no puede ser resultado del querer de  los  litigantes,  en  atención  a sus intereses particulares, o producto de los  miedos  infundados  expresados  por estos, derivados de la incertidumbre que les  produce  la  reyerta»  (auto  de 18 de abril de 2013,  rad.   2013-00477-00,   citado   en   el   de   5   de   agosto  de  2013,  rad.  2013-00699).   

     

a. Si  el  temor  que  asiste  a  la  demandante  en  el  trámite  ordinario es la cercanía del apoderado que había  contratado  para  accionar,  con la contraparte, se entiende superado ese motivo  de  inconformidad  por  el  mero  hecho de revocarle el mandato, como al parecer  ocurrió,    según   se   desprende   de   los   escasos   medios   de   prueba  aportados.     

Tal  exposición  constituye  una diferencia  entre  el  profesional  y  su cliente, que de ninguna manera puede interpretarse  como     una    lesión    de    las    «garantías  procesales»  de  la  promotora,  ni  mucho  menos una  afectación considerable del entorno en la solución de la disputa.   

En  pronunciamiento antes referido insistió  la  Corporación  en  que  «[i]ndependientemente de la  causal  invocada,  deben  demostrarse a cabalidad los supuestos que la originan,  pues,  no  es  una medida que se aplica a conveniencia del solicitante sino para  evitar  diligenciamientos  y  fallos  viciados,  por graves anomalías ajenas al  decurso  normal  del conflicto» (CSJ AC de 5 de agosto  de 2013, rad. 2013-00699-00).   

    

1. Consecuentemente, al no verificarse  amenaza  alguna  contra  el  ejercicio  adecuado  de  la  función  judicial, se  decidirá de manera adversa el reclamo.     

    

1. En  vista  de  que los efectos del  presente  auto  son definitivos e inmediatos, toda vez que conforme al artículo  30  del Código General del Proceso no es impugnable, se harán las advertencias  y ordenamientos de rigor.     

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Negar el  cambio de radicación pretendido.   

Segundo: Advertir  que contra este pronunciamiento no proceden recursos.   

Tercero: Comunicar  lo concluido al Juzgado Segundo Civil Municipal de Fusagasugá.   

Cuarto: Archivar la  actuación.   

Notifíquese  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado    

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