AC7126-2014 [2010-00162-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC7126-2014   

Radicación    n°  1100131030152010-00162-01   

(Aprobado  en  sesión de  quince  de  octubre  de  dos  mil  catorce).   

Bogotá D. C., veinticuatro (24) de noviembre  de dos mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación   sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada  por la Iglesia Cristiana Sinaí para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  frente  a la  sentencia  de  17  de  octubre de 2013, proferida por la Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario de la  impugnante    contra   la   Iglesia   Menonita   de   Colombia  y  Personas  Indeterminadas.   

ANTECEDENTES  

1.-  La  accionante  pide  se  declare  que  adquirió  por  prescripción extraordinaria adquisitiva el dominio del inmueble  ubicado  en  la  calle 27 A Sur n° 15-10 de la capital de la República y, como  consecuencia  de  ello,  se  ordene  la  inscripción  del  fallo en el folio de  matrícula 50S-534256.   

2.- La causa petendi  admite  el  siguiente  compendio  (fls. 73 a 79 del c.  1):   

a.-)  La  gestora junto con sus miembros del  orden  religioso, María Antonia Salamanca García, Sandra Patricia Reina Rojas,  Claudia  López  Pardo,  María Emma Romero de Boyacá, Nancy Betancourt Ayala y  Eusebio  Saavedra  Hernández,  en  1989  adquirieron  el  predio materia de las  súplicas,  pero  como  no se contaba con personería jurídica para su iglesia,  solicitaron  a la Evangélica Menonita de Colombia que figurara como adquirente.   

b.-)  El  fundo  lo consiguieron con dineros  propios  y los provenientes de un préstamo del fondo Protemplo de la Incol, que  cancelaron entre 1990 y 1991.   

c.-)   Desde   esa  época  han  realizado  verdaderos  actos  de  señores  y  dueños,  como  cuidar  del predio, edificar  mejoras y pagar impuestos y servicios.   

d.-)  La  posesión  se ha ejercido de forma  ininterrumpida, públicamente y sin violencia.   

3.-Notificada del escrito inicial, la Iglesia  Cristiana  Menonita  hizo  pronunciamiento  sobre  los  hechos;  se  opuso a las  aspiraciones    de   su   contraparte;   excepcionó   de   fondo   “inexistencia”  de  la  posesión y de  los   derechos   a  usucapir  y  “temeridad  o  mala  fe”;  y  radicó demanda de reconvención, en la que  invocó  la acción de dominio en torno al inmueble atrás mencionado (fls. 12 a  22 del c. 2, y 125 a 134 del c. 1).   

El       curador      ad-litem   de   los  indeterminados  dijo  atenerse  a  lo que se demostrara en el curso de la actuación (fls. 90 y 91 del  c. 1).   

5.- Apelada la decisión por ambos extremos,  el  Tribunal  la  confirmó  en  relación  con  los numerales primero, segundo,  tercero   y   décimo;   la   revocó   en  cuanto  a  los  puntos  “cuarto   a  octavo”;  desestimó  las  aspiraciones  de  la contrademanda y condenó en costas de ambas instancias a la  Iglesia Evangélica Menonita de Colombia.   

6.-        El       ad-quem, en resumen, razonó:   

a.-)  La demandante invocó la prescripción  adquisitiva  de  dominio, aduciendo que a la presentación de la demanda contaba  con  veintiún  años  de  posesión.  No  obstante,  tal  afirmación carece de  sustento,  pues, la Iglesia Sinaí nació a la vida jurídica el 8 de febrero de  2010,  con la resolución que en esa fecha expidió el Ministerio del Interior y  de Justicia.   

b.-)  No puede esa congregación servirse de  los  actos  ejercidos  individualmente  por sus feligreses desde 1989, pues, del  acervo  probatorio se concluye que su misión no la ejecutaba de forma autónoma  e   independiente,   sino   en  nombre  de  la  Iglesia  Menonita  de  Colombia.   

c.-) De los indicios se infiere que el hecho  de  que  la  reclamante  inicial  hubiera desarrollado su culto desde 1989 en el  inmueble  pretendido,  no  es  un  acto  de señorío que sirva de sustento a la  usucapión,  ya que se acreditó que “la tenencia del  predio  por parte de la iglesia local, fue en virtud de un acto de mera facultad  y  tolerancia  proveniente  de  la  Iglesia Evangélica Menonita de Colombia, en  razón  al sentido de colaboración o a los lazos de hermandad que une los entes  que   desarrollan   una   misma   religión”.    

d.-)  Tampoco  se  evidencia  “interversión”  del  título,  en  la  medida   que  el  artículo  2531  del  Código  Civil  exige  que  “el  acto  de rebeldía haya sido realizado de forma pública, sin  violencia  e ininterrumpidamente por el término de diez años, en consecuencia,  la  decisión  del Consejo de Justicia del 27 de septiembre de 2011 [consistente  en  amparar el domicilio laborar invocado por la iglesia Evangélica Menonita de  Colombia],  interrumpió la presunta posesión, máxime cuando no se observa que  la  Iglesia  Cristiana Sinaí haya ejercido acciones legales tendientes a lograr  la       modificación       del      acto      administrativo…”.   

e.-)  Frente a la acción reivindicatoria no  cabe  duda que la titular de dominio es la Iglesia menonita de Colombia; empero,  falta  uno  de  los  elementos necesarios para su prosperidad, habida cuenta que  “no   está  acreditada  la  calidad  jurídica  de  poseedor  por  parte  de  la  Iglesia  Cristiana Sinaí, pues […] los actos de  rebeldía   que   pudo   haber   realizado  la  demandante  principal,  quedaron  interrumpidos  por   la  decisión  del  Consejo  de  Justicia,  el  27  de  septiembre  de  2011,  por  ende, no habrá lugar a tenerla como poseedora, sino  como  mera  tenedora…”  (fls.  17  a  39 del c. de  apelación).   

7.-  El  Tribunal  concedió  el  recurso de  casación  interpuesto  por  la  demandante Iglesia Cristiana Sinaí (fls. 107 a  109  ib.),  admitido  por la  Sala el 25 de julio de 2014 (fl. 13 del c. de la Corte).   

8.-   En   tiempo  hábil  se  radicó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación  extraordinaria  (fls. 15 a  27).   

CONSIDERACIONES  

1.-  El  numeral  3º del artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil  consagra que el escrito por medio del cual se  provoca  esta  vía debe contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada  acusación en forma clara y precisa”, derivándose  para  el censor la obligación de respetar las reglas  de  técnica  que  faciliten  la comprensión de los argumentos con que pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado. Precisamente esa característica  dispositiva  impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente  y      a      iniciativa      propia     por     la     Corporación.   

Así lo tiene advertido la Sala al exigir que   

“[S]in distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que  incurran  los litigantes al plantearlos” (CSJ AC  16  agost.  2012,  Rad.  2009-00466,  reiterado CSJ AC, 12 jul. 2013, Rad.   2006-00622-01).   

2.-  Contra  la  sentencia  del ad-quem    se  proponen  tres  ataques,  fundamentados  en  la causal  primera de casación.   

a.-) En el inicial se aduce  

“error   de   hecho  manifiesto  en  la  interpretación  de la providencia número 383 del Consejo de Justicia del 27 de  septiembre  de  2011,  mediante  la cual se protegió el domicilio laboral de la  Iglesia  Menonita  de  Colombia  [y]  le  ordena  al señor Islandes Losada, que  restituya  el  predio  ubicado  en  la  calle  27 A n° 15-10 del barrio Gustavo  Restrepo”.   

En su desarrollo, precisa la recurrente, que  de  ese documento no podía derivarse la interrupción de la posesión, toda vez  que   “la  Iglesia  Cristiana  Sinaí,  como  cuerpo  jurídico  independiente  de  derecho  privado  y carácter religioso, nunca fue  llamada dentro del proceso policivo”.   

b.-)  En  el  segundo  cargo  se  combate la  sentencia por ser   

“violatoria de la ley sustancial por error  de  derecho  por  falta  de aplicación o aplicación indebida de los artículos  633  a 652 del Código Civil, 19 de la Constitución Política de Colombia y 498  a  504  del  Código  de  Comercio,  el  artículo  7,  9  y 14 de la Ley 133 de  1994”.   

Explica  la  impugnante que es incorrecta la  apreciación  del  Tribunal,  en  el  sentido de considerar que ella únicamente  pudo  ejercer  posesión  desde  el  momento  que  se le reconoció personería,  porque   

“si   bien   […]   no   adelantó  el  procedimiento  señalado  en  la  ley  133,  […] atendiendo las normas civiles  […]  la  posesión  ejercida por cada uno de sus miembros, una vez formalizada  ante  la ley su constitución como personas jurídicas, necesariamente pasa a la  persona  jurídica  constituida pues no se puede negar que los actos de señor y  dueño  realizados  por  cada uno de los miembros de la comunidad se hicieron en  nombre de esta”.   

c.-)  El  tercer  motivo  se  refiere  a  la   

“violación de la ley sustancial por error  de  hecho en la interpretación probatoria de las pruebas señaladas en el folio  18  de  la  sentencia  impugnada  correspondientes a un álbum fotográfico, una  comunicación  realizada  por  la Iglesia Cristiana Sinaí a la Iglesia Menonita  de  Colombia,  los documentos contenidos en los folios 108 a 112 y 223 a 333 del  cuaderno principal”.     

Apoya  el  reproche,  básicamente,  en  que   

“las pruebas utilizadas para construir el  indicio  no  pueden  demostrar la máxima de la experiencia utilizada. Los actos  posesorios  no  se  hicieron entendidos en subordinación de la Iglesia menonita  de  Colombia.  Del  mismo  modo  que la posesión que adelante una empresa no se  realiza  bajo la subordinación de la Cámara de Comercio en la que se encuentre  afiliada”.   

3.-  Los  cargos planteados en la demanda de  casación no cumplen las exigencias formales, por lo siguiente:   

a.-)  En  el  primero y tercero, no obstante  aducirse  la  causal  inicial  del  artículo  368  del Código de Procedimiento  Civil,  la recurrente no citó la norma sustancial que  estima   vulnerada,   sin   que   por   el  carácter  dispositivo  del  remedio  extraordinario    se    pueda   entrar   a   suplir   esa   omisión.   

Por  lo tanto, como lo dijo la Corporación  en un caso semejante,   

“[A]l  señalar  que  se  incurrió en la  infracción  de  normas  de derecho material, en cualquiera de sus dos extremos,  ello  conlleva  la  obligación  de  citar, de manera  específica,  el  precepto  quebrantado  que sirva de  sustento  al  pronunciamiento  del ad quem, además de un planteamiento sobre en  qué  consiste  la  misma, de tal manera que el postulado sea completo y sin que  haya  lugar  a  tratar  de  esclarecer  las  exposiciones  vagas  o  los esbozos  genéricos,    máxime    cuando    carecen    de    respaldo   legislativo   de  apoyo”  (resaltado fuera del texto, CSJ AC de 22 de  noviembre de 2011, Rad. 00069-01).   

Y es que, se repite, si  en  los  ataques  en comento la censora circunscribió su actividad a argüir la  comisión  de  errores  de  hecho  en  la valoración de las pruebas, ello no la  eximía  de  la enunciación concisa del precepto sustancial desconocido con tal  dislate,   ya  que  el  numeral  3°  del  artículo  374  ibídem,  indica  que  “[s]i  se  trata  de  la  causal  primera,  se  señalarán  las  normas  de  derecho  sustancial  que  el  recurrente estime violadas…”.   

Además,  la  Corte  en  alusión  a  ese  presupuesto,  en  auto CSJ AC de 13 de diciembre de 2011, Rad.  2008-00146, sostuvo que   

“[S]egún las voces del  numeral  3º  del artículo 374 del Código de Procedimiento Civil, figura entre  los  requisitos  para la admisión de la demanda de casación, la indicación de  las  normas  de  derecho sustancial que el recurrente estime violadas, cuando la  vía  escogida  para  el  ataque es la causal primera, pues como otrora señaló  esta   Corporación,   si  dicha  causal  ‘(…) tiene  como  premisa  la  violación  de una norma sustancial, es apenas lógico que el  impugnador  indique  cuál  o  cuáles  disposiciones  de  esa  estirpe entiende  vulneradas  por  la sentencia que combate (auto de 21 de junio de 2002, Exp. No.  1965-01,  reiterado  en  auto  de  1  de  diciembre de 2005, Exp. No. 00478 01),  porque  sólo de esa manera pueden cumplirse los fines de la casación en cuanto  concierne  a  la  nomofilaquia  y  a  la  unificación  de la jurisprudencia; en  últimas,  si  el  recurrente  no  señala  el precepto sustancial que considera  vulnerado,  ¿cómo  la  Corte  podría  propender  por  una  defensa concreta y  específica  del  derecho objetivo, sentando criterios de autoridad en relación  con   la   hermenéutica   de   las  normas  en  un  tiempo  y  en  un  contexto  determinado?’ (auto de 4  de  junio de 2009. Exp. No. 08001-31-03-008-2001-00065-01)”.   

b.-)  Se evidencia asimismo la ineptitud del  segundo  cargo,  puesto que a pesar de aseverarse que en la sentencia de segundo  grado    se    consumó    un    “un    error   de  derecho”,  no  se  refiere  el  precepto  probatorio  desconocido,  requisito igualmente insuperable, por la connotación ya enseñada  de esta impugnación.   

En  tal sentido, ha precisado la Sala que en  tratándose  de tal falencia, se “debe precisar si la  misma  proviene  de  la  violación  de  una norma probatoria, determinándola y  explicando  en  qué consiste la infracción (CSJ AC de  2  de noviembre de 2011, Rad. 2003-00428, reiterado CSJ AC de 10 de jul. de 2012  Rad. 2006-01246-01).   

Y, en todo caso, de asumirse que la crítica  es  por  la  vía  directa,  ella resulta imprecisa, ya que a un mismo tiempo se  sostienen  conceptos contrapuestos, como la “falta de  aplicación”   y   “la  aplicación   indebida”,   de   idénticas   normas  sustanciales.      

4.-  Consecuentemente,  al  no reunirse las  exigencias   de  forma  respecto  de  los  embates  analizados,  no  procede  su  aceptación a trámite.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto   por   la  Iglesia  Cristiana  Sinaí  dentro  del  proceso  de  la  referencia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

(Presidente    de  Sala)   

MARGARITA CABELLO BLANCO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL  SALAZAR RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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