AC7718-2014 [2014-02230-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC7718-2014  

Radicación           n°  11001-02-03-000-2014-02230-00   

Bogotá,  D.C., doce (12) de diciembre de dos  mil catorce (2014).-   

Se   decide   la  petición  de  cambio  de  radicación  formulada  por  Petrominerales  Colombia Ltda. Sucursal Colombia, a  través  de  apoderado  judicial, respecto del proceso abreviado de revisión de  avalúo  de  servidumbre  que  promovieron Gloria Sofía González de Barragán,  Miguel  Hernando,  Juan   Alberto,  Blanca  Soraida,  Gloria  Claudia,   Jairo,   Edgar   Silvestre  y Luis  Enrique   Barragán   González   contra  la  compañía  solicitante,  en   el   Juzgado    Promiscuo    del    Circuito    de   Orocué  –Casanare.   

I.          ANTECEDENTES   

1.            La sociedad promotora de esta actuación  requirió  el  cambio  de  radicación  del  referido  litigio,  con apoyo en lo  previsto  en  el  numeral  8º del artículo 30 del Código General del Proceso,  pues  según resaltó, en dicho asunto se consolidaron circunstancias que pueden  afectar  «la imparcialidad  (…)   las   garantías  procesales   (…)  [y]  la  seguridad  de los intervinientes como demandados» (fl.  219).   

2.            Como  fundamento  de  su pretensión, la  interesada alegó, en síntesis,  que:   

2.1.                En   el   Juzgado   Promiscuo   Municipal   de   Orocué  –Casanare   cursó   el   proceso   de  imposición  de  servidumbre  que  promovió  contra  Gloria Sofía González de  Barragán,   Blanca  Soraida,  Gloria  Claudia,  Jairo,  Edgar  Silvestre,  Luis  Enrique,  Miguel Hernando y Juan Alberto Barragán González, disputa en la cual  la  mencionada  autoridad  judicial determinó que la compensación concerniente  al     predio    «hato  barreto»  asciende  al  monto  de  $6.237’308.768,oo.   

2.2.                Proferida  la  decisión  aludida  en  el  literal  anterior y como el bien en virtud del cual el despacho  fijó  la  suma  señalada  tiene más de 10.000 hectáreas, pero la servidumbre  sólo  afecta  163  de  éstas, presentó demanda de revisión contra la aludida  decisión,  ante  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Orocué –Casanare,  pretensión que también fue  elevada  por los demandados, éstos últimos con el fin de que la indemnización  fuera      aumentada      a      la      cantidad     de     $31.016’885.250.   

2.3.                  Las   señaladas  peticiones  fueron  acumuladas por el último de los estrados mencionados, quien  designó   como  perito  a  la  Fundación  Orinoquense  Ramón  Nonato  Pérez,  «entidad  sin  ánimo  de  lucro  creada  para  cumplir  funciones  netamente  académicas y filantrópicas  (…)   sin   capacidad  jurídica   para  actuar  como  [auxiliar] de la justicia» (fl. 220).   

2.4.          De  ahí  que  la  experticia rendida no  sólo  «adolece de graves y  profundas  falencias  técnicas  y  jurídicas  en  su  inocultable finalidad de  acoplarse  con  las pretensiones de los propietarios de HATO BARRETO»,  sino que fue presentada «por  una persona que no tenía la condición de Representante Legal  de  la Fundación y que tampoco aparec[ía]    en    el    proceso    como   designada   para   cumplir   esas  funciones», deficiencias  que pese a ser puestas  en  conocimiento  del  juez,  no  fueron consideradas por éste como suficientes  para invalidar dicho dictamen.   

2.5.          Sostiene que el antedicho ente tardó en  presentar  las aclaraciones solicitadas y ordenadas mediante auto de 15 de julio  de   2014,  y,  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Orocué  –Casanare se demoró al requerirlo y dar  trámite  al  poder  presentado  el 20 de agosto siguiente, con el fin de que se  reconociera a su abogado.   

3.            Mediante  auto de 14 de octubre del año  en  curso,  esta  Corte  ordenó  librar  comunicación al Juzgado Promiscuo del  Circuito      de      Orocué      –Casanare  y  a  todos  los  interesados  en  el proceso, para que se  pronunciaran  sobre  la  solicitud  de  cambio  de  radicación, si lo estimaban  pertinente.   

4.            De  igual  forma,  con  fundamento en lo  establecido  en  el  inciso tercero del numeral 8° del artículo 30 del Código  General  del  Proceso, se dispuso comunicar al Consejo Superior de la Judicatura  para que emitiera el concepto previo mencionado en esa norma.   

5.            Según  constancia  secretarial de 11 de  noviembre    de   2014,   ninguno   de   los   convocados   se   pronunció   al  respecto.   

II.           CONSIDERACIONES   

1.            El  numeral  8°  del  artículo  30 del  Código  General del Proceso señala, que la Sala de Casación Civil de la Corte  Suprema  de  Justicia  podrá  disponer  la remisión de un proceso –o   actuación   de  carácter  civil,  comercial,  agrario  o  de familia- de un distrito judicial a otro, «excepcionalmente  cuando  en  el  lugar  donde  se  esté  adelantando existan circunstancias que puedan afectar el orden  público,   la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales  o  la  seguridad  o  integridad  de  los  intervinientes».   

2.            Así  las  cosas,  se advierte que dicho  instituto  procesal  supone  una perturbación grave, referida a la locación en  que  se  ventila  el  litigio  para  el  que  se pide tal medida de protección,  afectación  caracterizada por ser externa al proceso y al desarrollo del mismo;  de  manera  que,  dista  la  figura  analizada  del desacierto de las decisiones  judiciales  que en aquél se hayan adoptado y de la inconformidad del interesado  con  el  trámite  que  se  le  haya  impreso,  ya que para conjurar todas estas  situaciones     adversas,     el    ordenamiento    jurídico    prevé    otros  mecanismos.   

En providencia anterior la Sala hizo énfasis  en  tales  particularidades,  a  propósito  de  lo  cual  dejó  sentado que el  novedoso  instrumento «se constituye en una medida de  protección   extraordinaria   para   evitar   la  lesión  de  la  prerrogativa  constitucional  al  debido  proceso, y con el ánimo de que se cumplan los fines  de  prestar  pronta  y cumplida justicia, a quienes confían la solución de sus  pendencias  a  las  autoridades  debidamente  instituidas  para ello»,   mismo  pronunciamiento  en  el  que  destacó,    que   «su  concesión  no  está  sujeta al arbitrio o el querer de los participantes en el  debate,   ni   se  constituye  en  una  oportunidad  adicional  para  replantear  situaciones  propias  del  discurrir  litigioso,  como lo son la recusación del  funcionario  o  la  rehabilitación de etapas y oportunidades precluídas. Mucho  menos  para  obtener  por esta vía pronunciamientos favorables, respecto de los  que,  previa  la  necesaria y obligada contradicción, hayan sido adversos a sus  aspiraciones   (…)  Este  paliativo  o  remedio procesal, en consecuencia, sólo procede cuando en la sede  del     Despacho     de     conocimiento     se     evidencien:     (…)  a.-) Factores que puedan perturbar  el  orden  público,  la  imparcialidad o la autonomía de la administración de  justicia,  las  garantías  en  el  trámite,  o  poner en riesgo la seguridad o  integridad  de  los  intervinientes»  (CSJ AC, 5 ago.  2013, Rad. 2013-00699-00 reiterado en AC2338-2014).   

3.            De  igual  forma,  se  destaca  que  las  circunstancias  que podrían dar lugar a una determinación como la que se pide,  deben  estar  probadas desde el momento mismo de su formulación, comoquiera que  la  tramitación  no  supone  la  práctica de pruebas o que se surta diligencia  alguna,  sin perjuicio, claro, de que se ponga en conocimiento a los interesados  el   contenido   de   la  solicitud  elevada  ante  la  autoridad  que  la  debe  resolver.   

4.            En  el  asunto  materia de análisis, la  sociedad  actora  calificó  como  hechos  extraordinarios que pueden afectar la  imparcialidad,  las  garantías procesales y la seguridad de los intervinientes,  dos    situaciones:    i)  «las   actuaciones   del   despacho   frente  a  la  designación  de  un  perito  sin las condiciones legales necesarias, el rechazo  sin  argumentos  jurídicos  serios a [sus]     alegaciones     (…),   la   casi   coincidencia  de  las  cifras  demandadas  por  los  propietarios  de  HATO  BARRETO,  con  las  reclamadas  por los demandantes, las  diferencias  abismales  entre las sumas estimadas en el proceso que cursó en el  Juzgado  Promiscuo Municipal y las que en este proceso se manejan»,    y,   ii)  que     «[a]lrededor  de  los  peritazgos para las  servidumbres  petroleras  se  ha  implementado un negocio en el cual los peritos  sin  mayores  escrúpulos, copian los dictámenes escandalosamente inflados para  obtener beneficios ilegales» (fl. 221).   

4.1.  No  obstante,  los referidos supuestos  fácticos  atinentes  a  la  designación  del  auxiliar  de  la  justicia, a la  experticia  rendida  y  a  las  observaciones  propias  de la misma, atienden al  desarrollo  habitual  del  asunto  litigioso, es decir, hacen parte del proceso,  sin  que en manera alguna se puedan considerar como factores que entorpezcan los  principios   rectores   que   se  encuentran  inmersos  en  la  norma  invocada.   

Así  mismo, se precisa que el inconformismo  de   la  citada  persona  jurídica  frente  a  las  actuaciones  judiciales  se  manifiesta  a  través  de  los  recursos  ordinarios previstos en el Código de  Procedimiento  Civil,  pues  la providencia que designa un perito es susceptible  del  recurso  de  reposición, y, el trabajo adelantado por dicho funcionario es  sometido  a  contradicción  con el fin de que sea objetado por error grave o se  solicite  su  aclaración  o  complementación,  según  sea  el  caso,  sin que  signifique  lo  anterior  que a partir de tales cuestionamientos se surta alguna  modificación.   

En  el mismo sentido, se resalta que resulta  inocuo  el  estudio  de las pruebas aportadas por la peticionaria, pues se trata  de  las  determinaciones  adoptadas en el trámite procesal y las solicitudes de  las  partes  al  respecto, documentos que son intrascendentes para el propósito  perseguido por la sociedad interesada.   

4.2.           Idéntica  conclusión  se  deriva  del  análisis  del  argumento  según el cual, las experticias rendidas frente a los  inmuebles  que  hacen  parte  de procesos como el debatido se convirtieron en un  «negocio»   para   los  auxiliares  de la justicia, pues a pesar de que se trata de situaciones ajenas a  la  disputa, la compañía solicitante no aportó elemento de convicción alguno  respecto de dicha afirmación.   

5.            En  consecuencia  y  con  apoyo  en  las  anteriores  consideraciones,  se  denegará lo solicitado en el memorial que dio  inicio al trámite.   

III. DECISIÓN  

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil, RESUELVE:   

PRIMERO:  Negar el cambio de radicación del  proceso     que     al    inicio    de    este    pronunciamiento    se    dejó  identificado.   

Notifíquese,  

Magistrado  

    

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