SC10050-2014 [2012-01877-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada Ponente  

SC10050-2014  

(Aprobada en sesión de quince de julio de dos  mil catorce)   

Bogotá  D.C., treinta y uno (31) de julio de  dos mil catorce (2014).   

Decide la Corte el recurso extraordinario de  revisión  interpuesto  por  la  Cooperativa  Norteña  de Transportadores Ltda.  -Coonorte-,  frente  a  la  sentencia  de 13 de octubre de 2011 proferida por la  Sala  Civil  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Medellín, en el  proceso  ordinario que Matilde Cruz Rodríguez, Eliécer Rodríguez, Juan Carlos  Rodríguez  Cruz,  Francy Eliana Patiño, Juan Pablo y Laura Rodríguez Patiño,  Rosa   Rodríguez,   Sandra   Jacqueline   Ramos  y  Etelvina  Rodríguez  Cruz,  promovieron  en contra de la impugnante, lo mismo que de Wilson Bernardo Barreto  Melo y Álvaro de Jesús Largo.   

I.  ANTECEDENTES  

1. En el escrito introductorio del mencionado  litigio,  se  solicitó  condenar  a  los  demandados  al pago de los perjuicios  ocasionados  como  consecuencia  del fallecimiento de Carolina Rodríguez Cruz y  Rosalbina  Cruz  Zambrano, al igual que por las lesiones sufridas por las demás  ocupantes  del  vehículo de placa KFD-270 que aquella conducía por la vía que  va  de  Manizales  a  Medellín,  el 26 de enero de 2004, cuando a la altura del  sitio  conocido  como  Chirapoto fue colisionado por el camión de placa TOD-167  manejado  por  Álvaro  de Jesús Largo, de propiedad de Wilson Bernardo Barreto  Melo   y   afiliado  a  Coonorte,  rodante  este  que  se  dirigía  en  sentido  contrario.   

2.  El  Juzgado  3°  Civil  del Circuito de  Medellín admitió la demanda el 17 de marzo de 2005.   

3.  Las personas naturales convocadas fueron  notificadas  a través de curador ad litem,  quien expresó no constarle la mayoría de los hechos y otros ser  especulativos,    a    más    de   no   existir   fundamentos   para   endilgar  responsabilidades.              Propuso             las             «excepciones»     de    «culpa   exclusiva   de   la   víctima»,  «inexistencia  de  la  obligación»  y «cosa juzgada».   

Por  su  parte, la compañía transportadora  convocada,  al responder el escrito introductorio se opuso a las súplicas, dijo  que   no  le  constaban  los  hechos  y  formuló  las  defensas  que  denominó  «el  vehículo se encontraba legalmente desvinculado  de  Coonorte  Ltda.  al  momento del accidente», «sobre el camión se realizó  traspaso  de  propietario  y  cambio  de  empresa; por lo tanto, se desplazó la  guarda»,  «exoneración  de  responsabilidad  del  transportador  –      conductor      –   y,  propietarios,  por  la  culpa  exclusiva  de la víctima», «causa extraña», «no hay nexo causal que una el  accidente    con   la   Cooperativa   Norteña   de   Transportadores   Ltda.»,  «inexistencia   de   la   obligación»,   «reducción   proporcional   de  la  indemnización»  y  la  prevista  en  el «artículo  306  del  C.P.C.», a la vez  que  denunció  el  pleito  a  la  sociedad  Transportes  Muñoz Ltda., todo con  fundamento  en  que  el vehículo de placa TOD-167 se encuentra vinculado a esta  empresa  y  por  tanto  aquella  no tenía la guarda de la actividad; así mismo  plantea  que  la  víctima  se  desplazaba  a  exceso de velocidad e invadió el  carril que no le correspondía.   

El  despacho  judicial  inicialmente citado,  luego  de  surtir  la fase instructiva y de alegaciones, finalizó la actuación  con   sentencia   de   13   de   septiembre   de   2010,   denegatoria   de  las  pretensiones.   

4.  Al  desatar  la  alzada promovida por la  parte  actora,  el  ad  quem  revocó  el  fallo  recurrido y en su lugar accedió a condenar a los accionados  al   pago   de   perjuicios,   excluyendo   de   esa  carga  a  la  «denunciada  en  el  pleito» Transportes  Muñoz  Ltda.,  pues  además  de  encontrar  satisfechos  los  requisitos de la  responsabilidad  civil  extracontractual,  halló  acreditada la legitimidad por  pasiva  de  la  demandada  Cooperativa  Norteña de Transportadores Ltda. con la  certificación   de  6  de  febrero  de  2004  expedida  por  la  secretaria  de  Transportes   y   Tránsito  de  Yarumal,  en  la  que  da  cuenta  «que  el  vehículo  de  placas  TOD-167  se encontraba afiliado a  [esta]».   

5.  El  presente mecanismo extraordinario de  revisión  fue presentado el 23 de agosto de 2012, con base en la segunda causal  del  artículo  380  del  Código  de Procedimiento Civil y a través de él, la  recurrente  solicita  que  «se revoque parcialmente y  en  lo  que  a  la  Cooperativa  Norteña  Transportes  Ltda.  Coonorte hace, la  sentencia  dictada  por  la Sala Novena de Decisión Civil del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Medellín, el día 13 de octubre de 2011».   

6.  El  referido pedimento, en síntesis, se  sustenta  en  que  en  el fallo del Tribunal «se hizo  primar  el  certificado  que  se  anexó  al  libelo  de  demanda, supuestamente  expedido  por  la  Secretaria  de Tránsito de Yarumal, el 6 de febrero de 2004,  que  daba  cuenta  de  que  el  vehículo  TOD-167  se  encontraba afiliado a la  Cooperativa   Norteña   de  Transportadores  Ltda.»,  convirtiéndose  tal  documento en pieza probatoria fundamental para predicar la  «responsabilidad»  de  la  citada  convocada,  quien  fue  condenada  con  base  en  él;  no obstante, con  posterioridad  a  la emisión de dicha providencia, la impugnante extraordinaria  inicio   indagaciones   dirigidas   a   establecer  la  razones  de  la  aludida  certificación,  labor  que  la  «llevaron a concluir  que  dicho  documento era falso», por lo que procedió  a  formular  la respectiva denuncia penal que tramita la Fiscalía 111 Seccional  de    Medellín    hallándose    en    «etapa   de  indagación»   (fls.   56-76  c.  Corte).   

7.     Admitida     la    «demanda   de  revisión»  se   notificó   a   los  opositores,  pero  solo  Matilde  Cruz  de  Rodríguez,  Juan Carlos Rodríguez Cruz, Juan Pablo y Laura Rodríguez Patiño,  Rosa  Rodríguez,  Sandra  Jaqueline  Ramos  la  replicaron  oponiéndose  a  lo  pretendido,  al  estimar que lo buscado por la recurrente es no pagar la condena  impuesta,  pues con los historiales que la misma accionada aportó, «pudo    tachar    de    falsa   la   certificación»   en   el   curso   del   proceso   y   no  lo  hizo,  «no  existe,  ni existirá declaración de falsedad de la justicia  penal    sobre    el   historial,   presupuesto   necesario   como   causal   de  revisión»,  y  se  ha  presentado  la  «caducidad  de  la  acción penal» (fls.  111-115 c. Corte).   

8.  Por  auto  de 27 de noviembre de 2013 se  ingresó  al  estadio  probatorio  y  otorgada  la  oportunidad  para  alegar de  conclusión,   lo  hizo  el  apoderado  de  la  accionante,  quien  reitera  los  planteamientos  y peticiones del escrito introductorio del recurso de revisión,  al  considerar  que  «el  certificado  de (…) 6 de  febrero  de  2004,  supuestamente  expedido  por  la Secretaría de Transporte y  Tránsito  de  Yarumal  Antioquia,  es  falso, (…) [lo que] se desprende de la  certificación  expedida  por  el secretario [de la citada dependencia oficial],  el  día 24 de noviembre de 2011, señor Aureliano Antonio Rico Urrego, quien no  reconoce  las  características  físicas de dicho documento (…)».  Así  mismo,  pide  que se suspenda este trámite por un término  que  no exceda de dos años «a fin de que se produzca  el    fallo    penal    y    la   ejecutoria   del   mismo   (…)».   

9. Con auto de 20 de junio del presente año  se  denegó  la  interrupción  solicitada,  en  razón a que no se satisface el  requisito  previsto  en  el  inciso  final  del  precepto  381  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  disposición esta que en tratándose de la casual 2ª del  canon  380  ibídem autoriza  la     «suspensión    de    la    sentencia    de  revisión»  hasta  por dos años, cuando «el     proceso    penal  no hubiere terminado (…) hasta cuando se produzca la ejecutoria  del  fallo penal y se presente la copia respectiva»1,  puesto que de acuerdo con lo  informado  por  la  Fiscalía  88  Seccional  de  Medellín,  la correspondiente  actuación  se  halla  en  estado  de «investigación  previa»,   lo   que   indica   que  aún  no  existe  «proceso     penal»  propiamente   dicho,   dado   que   aquella  constituye  una  etapa  anterior  a  este.   

10.  Frente  a  la  precitada  decisión  se  formuló  recurso de reposición que se rechazó mediante proveído AC3716-2104,  al   no   ser   el   pertinente,   pues   el   que   correspondía   era  el  de  súplica.   

11.  Ejecutoriada  la anterior providencia y  surtido  el  trámite  legal  de  esta  opugnación,  se debe resolver lo que en  derecho corresponda.   

II.  CONSIDERACIONES  

1.  Según  el  canon  379  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  en  lo pertinente, el «recurso  extraordinario   de  revisión»  procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  de los Tribunales, entre otras, y únicamente por los  motivos   específicamente   instituidos   en   el   precepto  380  ibídem;  desde  luego  que  esa clase de  censura  constituye  una  garantía  de  justicia  porque con su proposición se  puede  obtener  la aniquilación de un fallo inicuo, o que se haya proferido con  serio  quebranto  del  derecho  de  defensa, o que surja como consecuencia de un  comportamiento   ilícito  de  las  partes,  lo  que  habilita  para  romper  la  estructura  de firmeza e inmutabilidad de que se hallan revestidas por virtud de  los efectos de cosa juzgada.   

2.        La        «revisión»  es,  entonces, un medio de  impugnación  eminentemente  extraordinario,  por lo que se encuentra sometido a  las  delimitadas  causales  señaladas  en  la  ley,  al  punto  de  no resultar  admisible,  si  de  manera  adecuada,  no es demostrada alguna de ellas. Y al no  tener  el  alcance  de  una  tercera  instancia,  la  que es extraña al sistema  procesal  vigente en Colombia, de conformidad con la reiterada jurisprudencia de  esta   Corporación,  el  recurrente  no  puede  buscar  con  su  interposición  «(…)  enmendar  situaciones graves y perjudiciales  que  hubieran  podido  evitarse en el proceso con una gestión oportuna y eficaz  de  la  parte afectada con la sentencia cuya revisión se pretende»,  ni un replanteamiento del asunto ya decidido, o pretender mejorar  la  causa  petendi,  o  las  pruebas,  es  decir,  intentar  remediar los errores o deficiencias cometidos en  las  fases anteriores, porque de ser así, se estaría trocando la finalidad del  recurso  convirtiéndolo en «(…) medio para impedir  la  ejecución  de  fallos  proferidos  en procesos que se han rituado con plena  observancia  de  sus  formalidades propias» (Sentencia  CSJ SC, 13 dic. 2013, rad. 2009-00566-00).   

3. Seguidamente se registran los elementos de  persuasión    con    trascendencia    para    la   decisión   que   se   está  adoptando.   

a). Certificación incorporada con el escrito  introductor,  expedida  el 6 de febrero de 2004 por el Secretario de Transportes  y  Tránsito  de Yarumal en la que consta que para ese momento, el camión marca  Dodge,  línea  D600,  Color  Azul  Turqueza,  modelo 1976, de placa TOD-167, de  servicio   público,   se   hallaba   «afiliado  a:  Coonorte»      (fl.      57      c.1).   

b). Oficio n° UL00000940 calendado el 16 de  junio  de  2005, allegado por la accionada Coonorte Ltda. junto con su respuesta  a  la  demanda,  generado  por  la  «Secretaría  de  Transportes  y  Tránsito»  del aludido municipio, el  cual  contiene  los  mismos  datos  del  mencionado  vehículo  indicados  en el  documento  acabado  de  citar, con la diferencia de que en este se indica que en  esa  fecha, el referido automotor estaba «afiliado a:  Transportes     Muñoz    Ltda»    (fls.    119-120  c.1).   Los   citados  documentos  aunque  se  hallan  rubricados, carecen del nombre el funcionario que los despachó.   

c).           «Certificación»  de 24 de noviembre de  2011  librada  por  «Aureliano  Antonio  Rico Urrego  Secretario   de   Transportes   y  Tránsito»  de  la  localidad  antes  mencionada en la que expone que «el  documento  fechado  el  6  de  febrero  de  2004,  sin  número de oficio no fue  expedido   en  esta  Secretaría  de  Tránsito  y  Transporte  porque  en  esta  dependencia  no  se  emiten  historiales  o  certificados  de  tradición de los  automotores  con  logo o escudo, ni con código de barras y en el certificado de  movilización  no  se  coloca  la  placa del vehículo, se coloca el número del  certificado  y  la  fecha  del mismo, como tampoco se coloca algún slogan en el  píe  de  página,  como señales para la vida y la vida (sic), tal y como está  en  dicho  documento  del  vehículo  de  placas  TOD167  y siempre se coloca un  número  de  oficio.-  Revisado este documento que fue presentado por la empresa  Coonorte  para su autenticidad de parte de la Secretaría de Tránsito, se puede  certificar  que  dicho  documento  no  se  compadece  con los emitidos según lo  preceptuado   en  el  inciso  anterior»  (fl.  44  C.  Corte).   

d).  «Oficio n°  684»  de  13 de marzo de 2014, en el que la Fiscalía  88  Seccional  de  Medellín le informa a esta Corporación, que le fue asignada  la  denuncia formulada por el señor Amado de Jesús Agudelo Cuartas, gerente de  la   Empresa   Transportadora   Coonorte,   por   el   delito   de  «fraude  procesal»  «y  donde  figuran  como víctimas, occisos,  Beatriz   Carolina  Rodríguez  Crus  –conductora-  y  Rosalbina  Cruz  Zambrano  y  lesionados  (sic) las  señoras  Matilde  Cruz  de Rodríguez, Francy Eliana Patiño y Sandra Jaqueline  Ramos,  hechos  sucedidos el día 16 de enero de 2004, en el sitio conocido como  Chirapotó  kilómetros  109  de la vía que conduce  hacia el municipio de  la  Pintada, en donde colisionaron los vehículos de placas KFD-270 Mazda modelo  1986  con  el  camión  TOD-167,  modelo 1976 conducido por el señor Álvaro de  Jesús  Largo».  Agrega  que  en  esas diligencias el  señor  Agudelo  Cuartas  «alega  que  el camión de  placas  TOD-167,  para  la  fecha  de  los  hechos  no  pertenecía a la empresa  Coonorte,  sino  a la empresa Transportes Muñoz Limitada, mientras que la parte  accionante  manifiesta mediante historial al parecer expedido por la secretaría  de  transporte  y  tránsito  de  Yarumal  que  el  rodante estaba afiliado a la  Empresa  de  Transporte  Coonorte».   Así mismo  indica  que ese despacho avocó conocimiento el 17 de junio de 2013 y se ordenó  «apertura  de  investigación  PREVIA»,  siendo  ese  el  «estado  en  que  se  encuentra        actualmente»       (Resaltado    original.    fls.    236-238   c.   Corte).   

4.  Para encauzar el remedio extraordinario,  tal  como se acotó en los antecedentes, la compañía transportadora interesada  acude  a  la  causal  2ª  del artículo 380 del Código de Procedimiento Civil,  consistente  en  «[h]aberse  declarado falsos por la  justicia  penal  documentos  que  fueren decisivos para el pronunciamiento de la  sentencia recurrida».   

En  relación con el citado motivo, la Corte  en sentencia CSJ SC, 19 dic. 2011, rad. 2008-01281-00 reiteró:   

(…)  para  que  se  configure el supuesto  previsto  en  el numeral segundo del artículo 380 es indispensable que en forma  oportuna  ‘el peticionario  acompañe  la prueba de que el documento que sirvió de base primordial al fallo  que  se  pretende revisar, ha sido declarado falso por el juez competente, o que  haya   recaído  decisión  en  igual  sentido  después  de  dictado  el  fallo  correspondiente’, ya que  ‘mientras no se acompañe  dicha  prueba  no  se  puede  saber si el documento base de la sentencia es o no  falso’ (…)’.   

Igualmente,  en  fallo CSJ SC, 5 mar. 2007,  rad. 2001-00212-01 indicó:   

(…) para la cabal estructuración de esta  causal  se  requiere,  como lo ha reiterado la jurisprudencia, que concurran los  siguientes  presupuestos:  a)  que  se  trate  de  un documento, ya público ora  privado;  b) que el mismo sea  indiscutiblemente  falso,  esto es, que llegue a la causa de revisión como verdad probada por así  haberlo  declarado las autoridades penales; c) que ese  documento  haya  formado  parte  del  proceso  anterior;  d) que la declaración  judicial  de  falsedad  se  hubiera producido con posterioridad a la sentencia o  que,  si   lo fue con anterioridad, hubiese sido ignorada por el demandante  en  revisión;  y,  e)  que  se  trate de documento decisivo, vale decir, que el  sentido  de  la decisión objetada ostente como soporte fundamental el documento  declarado falso.   

(…)  Desde  luego que conforme al numeral  2º  en  referencia, lo que edifica la mentada causal  no  es  propiamente  la falsedad en sí misma considerada, de suerte que el juez  de  la  revisión  tuviera  que  decidir  si la declara o no, y en cambio sí la  resolución  proveniente  del  juez  de  la  causa  criminal que así lo hubiese  determinado,  por cuanto es éste y no otro el debido  entendimiento  que  emerge  de este precepto al prescribir, en forma perentoria,  que        constituye       causal       de       revisión       «haberse           declarado     falsos     por   la   justicia   penal  documentos  decisivos para el pronunciamiento de la sentencia recurrida»(…).   

(…)   Ahora  bien,  dado  el  carácter  enteramente  dispositivo que del mismo modo campea en esta senda extraordinaria,  sobre  el  demandante  en revisión recae la carga de  allegar  la  prueba  demostrativa  de  que la autoridad penal declaró falso ese  documento  que  resultó  decisivo  en las determinaciones adoptadas en el fallo  objeto  de  revisión,  pues,  como  también  lo  ha  señalado  la  Corte,  para que se configure este motivo es indispensable que en  forma   oportuna   ‘el  peticionario  acompañe  la  prueba  de  que  el  documento  que sirvió de base  primordial  al  fallo  que  se  pretende revisar, ha sido declarado falso por el  juez  competente,  o  que  haya  recaído decisión en igual sentido después de  dictado   el   fallo   correspondiente’,      ya     que     ‘mientras  no  se  acompañe  dicha  prueba  no se puede saber si el  documento    base    de    la    sentencia    es    o    no    falso’       (…)       (subraya la Corte).   

5.  En el escenario aquí planteado, la Sala  no  vislumbra medio de persuasión alguno que le permita aceptar la presencia de  los  mencionados  requisitos,  si  se  tiene  en  cuenta  que  la  demandante no  acreditó  la  emisión  del  pronunciamiento  judicial  en firme emitido por el  respectivo  sentenciador  del  juicio  criminal,  a  través  del  cual  hubiera  declarado la falsedad documentaria enarbolada.   

En  efecto, en sustento de la causal segunda  de  revisión  planteada,  la parte actora allegó la certificación expedida el  24  de  noviembre  de  2011  por  el  «Secretario de  Transportes  y  Tránsito» de Yarumal (Antioquia), en  la  que  manifiesta que «el documento fechado el 6 de  febrero  de  2004  (…)  no  fue  expedido  en  esta Secretaría de Tránsito y  Transporte» por las razones que allí expone y que se  dejaron  consignadas en el literal c), numeral 3° de estas consideraciones; sin  embargo,   dicha   indicación   no  constituye  la  prueba  requerida  para  la  prosperidad  del recurso extraordinario que se analiza, medio de convicción que  según     exigencia     legal,     debe    provenir    de    la    «justicia   penal»  que  además,  haya  «declarado   falsos  (…)  documentos  que  fueren  decisivos  para  el  pronunciamiento  de  la  sentencia  recurrida»,   supuesto  fáctico  que  se  demuestra  con  un  pronunciamiento  ejecutoriado,  es decir, que comporte la calidad de definitivo o ley del proceso  y   por   tanto,   de   obligatoria  observancia  para  los  intervinientes  del  mismo.   

En  relación  con este último aserto, cabe  anotar  que  la  firmeza  de  la  aludida  determinación  se impone, pues de lo  contrario  podría  suceder  que  un  fallo  civil  emitido  dentro de un juicio  legalmente  tramitado,  se aniquilara con base en un proveído penal que a pesar  de  haber declarado falaz el «documento»  sobre  el  que  el  impugnante  extraordinario  invocó el segundo  motivo  de  revisión, posteriormente fuera revocado o por algún otro fenómeno  jurídico,    como    la   «prescripción   de   la  acción»,  la falsedad del respectivo escrito quedara  sin definir.   

Dicha  exigencia la ratifica el inciso final  del  canon 381 ibídem que al  regular   el  término  para  promover  el  «recurso  extraordinario  de  revisión» cuando se trata, entre  otros  eventos,  del  previsto en la causal segunda de la norma 380 ejusdem,   dispone   que   «(…)  si  el proceso penal  no  hubiere  terminado,  se suspenderá la sentencia de revisión  hasta  cuando  se  produzca  la  ejecutoria del fallo  penal  y  se  presente  la  copia  respectiva.  Esta  suspensión  no  podrá  exceder  de  dos  años» (El  subrayado      no      corresponde      al      texto      original).   

Empero,  en este asunto, a más de que no se  aportó  el  correspondiente medio de persuasión relativo a que la «justicia   penal»  haya  «declarado  falsos  (…)  documentos que fueren decisivos para el  pronunciamiento  de  la  sentencia  recurrida»  y que  permita  afirmar  la  estructuración  del 2° motivo de revisión, se evidencia  que  ni  siquiera  existe  proceso  penal  como  tal,  que  hubiera permitido la  suspensión  de  la  sentencia  que  corresponde a este trámite extraordinario,  como  lo señala la norma antes citada y según se expuso en proveídos de 20 de  junio y 7 de julio del presente año.   

En efecto, de acuerdo con la información que  con   fecha   «13  de  marzo  de  2014»  la Fiscalía 88 Seccional de Medellín le suministró a la Corte y  que  esta  puso  en  conocimiento  de las partes mediante providencia del pasado  «8   de   abril»,   la  indagación     allí    adelantada    por    el    delito    de    «fraude  procesal» basada en la denuncia  que   formuló   Amado   de  Jesús  Agudelo  Cuartas,  gerente  de  la  Empresa  Transportadora  Coonorte  por  los  hechos  falsarios relatados en la demanda de  revisión,  se  halla  en  estado  de «investigación  PREVIA»2,   etapa   esta  anterior  al  «proceso  penal»  propiamente  dicho,  no  solo  en  el  actual  sistema  acusatorio  implantado  por  la  ley  906  de 2004, sino en el régimen  anterior,  previsto  en  la  ley  600  de  2000,  vigente para el momento en que  aparece   emitida  la  certificación  que  se  acusa  de  espuria  (6 de febrero de 2004).   

Así lo ha expuesto la Corte Constitucional  en  diversas  providencias y oportunidades, como se advierte, entre otros, en el  fallo    de    constitucionalidad    CC   C-033/03,   cuando   al   «Declarar      exequible      la      expresión      ‘y  será  sujeto procesal’  contenida en el artículo 126 de la  Ley 600 de 2000 (…)», dijo:   

(…)    La  investigación  previa  es  considerada  como  una etapa preprocesal  donde  el  Estado debe determinar si una conducta ha ocurrido, si  está  tipificada  en  la  ley  penal, si se configura una causal de ausencia de  responsabilidad  y  si  la acción penal es procedente, y donde el ente acusador  tiene  la  posibilidad  de  recaudar  las  pruebas  indispensables  que permitan  individualizar  o  identificar  los  autores  o partícipes de un ilícito (CPP.  artículo 322).    

En  la  Sentencia C-412 de 1993 MP. Eduardo  Cifuentes  Muñoz,  la  Corte  debió  pronunciarse en relación con una demanda  contra  la norma del Código de Procedimiento Penal (anterior) que autorizaba la  duración  indefinida  de  la  investigación  previa.   La  Corte  reseñó la  importancia  y  algunas  de las características de este momento procesal en los  siguientes términos:   

   

“Durante  la  investigación  previa  el  interés  dominante  corresponde  a  la  función  investigativa  del Estado. El  adentrarse  en el proceso propiamente dicho  impone la idea de equilibrio entre  la  función  investigativa  y  punitiva del Estado (autoridad) – trasunto de su  deber  de  administrar  justicia  –  y  los  derechos y garantías del sindicado  (libertad). (…).   

 (…)  

“La  investigación  previa  como  etapa  anterior  al  proceso  persigue determinar si hay lugar o no a la acción penal.  Se  trata  de  una  actuación  contingente  que  no  debe  realizarse si existe  suficiente  información  para  iniciar  la  acción  penal  habida cuenta de la  tipicidad  del  hecho,  la  identificación  de  sus  autores o partícipes y la  inexistencia de causales de justificación o inculpabilidad.   

(…)  

La razón de ser de la investigación previa  es  la de establecer los presupuestos mínimos para adelantar la acción penal y  dar  curso  a la iniciación formal del proceso. La simple «notitia criminis» no  se  considera  motivo  suficiente  para  iniciar  el  proceso penal – y poner en  marcha  la  función  investigativa y punitiva del Estado – sino se acompaña de  las  pruebas  sobre  los presupuestos necesarios de la acción penal – tipicidad  del  hecho,  identificación  de  autores  o  partícipes,  procedibilidad de la  acción  –  que  permitan  racionalmente  colegir  en principio su necesidad.”   

Luego,  en  sentencia  CC  C-1194/05,  al  «declarar   exequible  la  expresión  ‘el  descubrimiento  de  un  elemento  material   probatorio   específico   y   evidencia   física   de   que   tenga  conocimiento’, consignada  en  el  inciso primero del artículo 344 del C.P.P.»,  o  ley 906 de 2004, actual sistema penal acusatorio, en relación con la fase de  «investigación  previa»  indicó:   

La  Fiscalía,  en  una  primera  fase  de  indagaciones,  determina  la  ocurrencia  de  los hechos y delimita los aspectos  generales  del  presunto  ilícito.  Dado  que  los acontecimientos fácticos no  siempre   son   fácilmente  verificables  y  que  las  circunstancias  que  los  determinan  pueden hacer confusa la identificación de su ilicitud, el fin de la  indagación  a  cargo  de  la  Fiscalía,  y de las autoridades de policía  judicial  (…),  es  definir  los  contornos jurídicos del suceso que va a ser  objeto  de  investigación  y  juicio.  La fase de indagación es reservada y se  caracteriza  por  una  alta  incertidumbre  probatoria, despejada apenas por los  datos que arroja la notitia criminis.   

Cumplida la indagación, la Fiscalía puede  formular  ante  el juez de garantías la imputación contra el individuo del que  sospecha  caberle  responsabilidad  penal  por  el  ilícito.  De acuerdo con el  artículo  286  del  C.P.P.,  la  formulación  de  imputación  es ‘el   acto  a  través  del  cual  la  Fiscalía  General  de la Nación comunica a una persona su calidad de imputado,  en   audiencia   que   se   lleva   a   cabo   ante   el   juez  de  control  de  garantías’. La Fiscalía  promueve  dicha  formulación  cuando  ‘de  los elementos materiales probatorios, evidencia física o de la  información  legalmente  obtenida,  se  pueda  inferir  razonablemente  que  el  imputado   es  autor  o  partícipe  del  delito  que  se  investiga’.   

Y posteriormente, en decisión CC C-127/11,  al  declarar  la  exequibilidad  de  los artículos 267 y 287 de la «Ley   906   de  2004,  ‘por    la    cual   se   expide   el   Código   de   Procedimiento  Penal’», la aludida Corporación expuso:   

El proceso penal con tendencia acusatoria ha  sido  desarrollado y regulado por el Legislador mediante la Ley 906 de 2004, con  las  modificaciones  introducidas  por  la  Ley  1142 de 2007. En las sentencias  C-1194  de 2005 y C-025 de 2009, entre otras providencias, la Corte ha explicado  dicho   procedimiento  refiriéndose  a  los  aspectos  más  relevantes  de  su  estructura y desarrollo.   

Efectivamente,  se  trata  de  un  proceso  conformado    en    términos    generales   por   tres   etapas:   indagación,  investigación  y  juicio,  caracterizado  por  la  realización  de un juicio oral, público, concentrado y  contradictorio,  con inmediación de las pruebas, en el que prima el respeto por  las  garantías procesales de la persona, y en esa medida, la afectación de los  derechos  fundamentales  goza de reserva judicial puesto que debe ser autorizada  de   manera   previa   por   el   fiscal   o  el  juez  mediante  orden  escrita  motivada.   

La Corte ha precisado que la indagación es  una  fase  preliminar,  anterior  al proceso penal propiamente dicho,  cuyo  objeto consiste en que la Fiscalía reúna la información  que   se   requiere   para  dar  inicio  al  proceso  penal,  y  defina  si el hecho delictivo se cometió,  cómo ocurrió y quienes participaron en su realización.   

A  esta  fase  preliminar,  se  refiere el  artículo   267  demandado,  el  cual  se  ubica  en  el  Título  I  denominado  ‘La  indagación  y  la  investigación’,  concretamente,  dentro  del  Capítulo  VI  correspondiente  a  las ‘Facultades   de  la  Defensa  en  la  Investigación’. La norma  prevé  las  facultades  que  tiene  quien  todavía  no  es imputado durante la  respectiva   investigación   preliminar,  en  contraposición  al  artículo siguiente, el 268, que aborda  las   facultades   de  quien  ya  ha  sido  imputado  durante  una  etapa  también  denominada de investigación, pero que corresponde  a  la  etapa  procesal  propiamente dicha (Subrayas   de   los   apartes   transcritos,   fuera   del   texto  original).   

De  lo anterior se desprende que si aún no  se   ha   iniciado   el   proceso   penal,   strictu  sensu,   la   suspensión   del  fallo  de  revisión  establecida  en  el  inciso  final del precepto 381 del Código de Procedimiento  Civil,  no  resulta  viable,  pues  según  lo  informado,  la actuación que al  respecto  adelanta  la  Fiscalía  88  Seccional de Medellín, no ha superado la  etapa   de   «investigación   previa»,  que  como ha quedo visto, es una «fase  anterior    al    proceso    penal»,    propiamente  dicho.   

6.   En   este  orden  de  ideas,  si  la  certificación  que  allegó  la  recurrente extraordinaria como sustento de sus  pretensiones,   expedida  el  24  de  noviembre  de  2011  por  el  «Secretario  de Transportes y Tránsito»  de    Yarumal,    según    la   cual   «el  documento  fechado  el  6  de  febrero  de  2004 (…) no fue  expedido» por esa dependencia oficial, no es el medio  exigido  por  la  ley  para demostrar la falsedad documental que al amparo de la  causal  segunda  viabilice la acogida del «recurso de  revisión»,  se  itera, este no puede prosperar, pues  si  como  antes  se dijo, todavía «no existe proceso  penal»,  mucho  menos  decisión  ejecutoriada  de la  justicia  de  esa  especialidad  que hubiese declarado falso el escrito sobre el  cual  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  edificó  la  providencia impugnada  extraordinariamente, o por lo menos, acá ello no se acreditó.   

7. Como en el asunto del que ahora se ocupa  esta  Corporación,  no  está  probado  que  la  justicia  de  lo criminal haya  «declarado»  apócrifa la  «certificación  de  6  de  febrero  de  2004», vista a folio 57 de la primigenia  encuadernación  que  corresponde  al  juicio ordinario en donde se profirió la  sentencia  del  Tribunal,  en  la  que aparece afiliado a Coonorte el camión de  placa  TOD-167,  no  hay  duda  entonces,  de  que la condición prevista por el  numeral   2°  del  canon  380  del  Código  de  Procedimiento  Civil  para  la  prosperidad    del   «recurso   extraordinario   de  revisión» no se satisface.   

8. Finalmente, llama la atención a la Corte  que  la  aquí  recurrente  y demandada en aquella actuación, al interior de la  misma  no  hubiera  desplegado  ninguna  gestión  encaminada  a  evidenciar  la  ilegitimidad   de   la   multicitada   «certificación  de 6 de febrero de 2004»,  incuria  que  también torna improcedente el «recurso  de  revisión»,  cuya interposición no fue diseñada  para  rescatar  la  causa  perdida  a  consecuencia  del  desinterés o descuido  observado  por  el litigante en las instancias y que precisamente, ese desenlace  adverso  se  hubiera  podido evitar desarrollando una labor oportuna y eficaz en  defensa  de  los  intereses buscados por la parte afectada con la sentencia cuya  revisión se impetra.   

Véase  al respecto que cuando la accionada  Coonorte  contestó  el  libelo introductorio el 24 de junio de 2005, igualmente  presentó  el  documento  expedido el «16 de junio de  2005»  (fls.  119-120  c.1),  que  a  pesar  de  contener  los  mismos  datos que del rodante de placa TOD-167  registra  la certificación acusada de espuria, ambas difieren en cuanto al dato  de  la  empresa  afiliadora,  pues mientras en esta se consigna que se encuentra  «afiliado a: Coonorte», en  aquella     se     dice    que    esa    vinculación    es    a    «Transportes Muñoz Ltda».   

Lo anterior es indicativo de que la aludida  convocada,  aún  antes  de  comparecer  a  responder  la  demanda seguida en su  contra,   era  conocedora  de  que  la  «certificación   de   6   de   febrero   de   2004»   que  la  parte  actora  acompañó  con  su  escrito  propulsor, era  inexacta  o mendaz, si es que en realidad para ese momento el mencionado camión  carecía  de ligamen con ella y sin embargo, no la tachó de falsa, ni recabó o  intentó  hacer  prevalecer  la  que  allegó  con  dicha  contestación y menos  procuró  denotarles  a los juzgadores la disparidad de información relacionada  con    la   compañía   a   la   que   se   hallaba   adscrito   el   señalado  vehículo.   

Así  las  cosas,  además  por  este  otro  aspecto,  la  presente  impugnación  extraordinaria  tampoco  está  llamada  a  prosperar,  puesto  que  con  un  proceder  diligente y adecuado observado en el  decurso  procesal,  hubiera  podido  desvirtuar  lo  atestado en el escrito cuya  falsedad ahora se pregona.   

Respecto de esta clase de censura, la Corte  en sentencia CSJ SC, 20 oct. 2011, rad. 2006-01079-00 precisó:   

(…)         ‘la doctrina reiterada de esta Sala ha  dicho   que  el  recurso  de  revisión  es  remedio  excepcional  frente  a  la  inmutabilidad  de  la  cosa  juzgada  material,  para  combatir  las  decisiones  judiciales  contrarias  a  la  justicia y al derecho, el cual tiene determinadas  características  que  lo  distinguen de los demás medios de impugnación, como  quiera  que  es  un  recurso  extraordinario,  formalista  y  restringido,  cuya  función   es   constatar   la   existencia   o  inexistencia  de  las  causales  taxativamente  señaladas  en  la  ley,  y no para enmendar situaciones adversas  que,  con  intervención  de  alguno  de los sujetos procesales, hubieren podido  evitarse  o  remediarse  en  donde  se dictó la sentencia de la cual se implora  revisión.         (…)        ‘…basta  leer  las  nueve causales erigidas por el Art. 380 del C.  de  P.  C.  como motivo de revisión, para afirmar que este medio extraordinario  de  impugnación  no  franquea la puerta para tornar al replanteamiento de temas  ya  litigados  y  decididos  en  proceso  anterior,  ni  es  la vía normal para  corregir  los  yerros  jurídicos o probatorios que hayan cometido las partes en  litigio  precedente, ni es camino para mejorar la prueba mal aducida o dejada de  aportar,   ni   sirve   para  encontrar  una  nueva  oportunidad  para  proponer  excepciones  o  para  alegar hechos no expuestos en la causa petendi. Como ya se  dijo  por  la  Corte,  el  recurso  de  revisión  no se instituyó para que los  litigantes  vencidos  remedien  los errores cometidos en el proceso en el que se  dictó  la sentencia que se impugna. El recurso de revisión tiende derechamente  a  la  entronización  de  la  garantía  de  la justicia, al derecho de defensa  claramente  conculcado  y  al imperio de la cosa juzgada material…’  (…).   

         9.  En este orden de ideas, se concluye que al no haberse demostrado  motivo  alguno  que  posibilite remover los efectos de la cosa juzgada del fallo  cuestionado,  la  censura  planteada  no  puede  prosperar, lo que conlleva a la  imposición  de costas a la censora, según lo previsto en el último inciso del  artículo  384  del  C.  de  P.C.  y  a  que  se  fijen  agencias en derecho, de  conformidad  con  el canon 19 de la Ley 1395 de 2010, para lo cual se tendrá en  cuenta que la parte opositora replicó la demanda de revisión.   

III.  DECISIÓN  

         

         En  armonía con lo expuesto, la Sala de Casación Civil de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  infundado    el    «recurso    extraordinario   de  revisión»  formulado  por la Cooperativa Norteña de  Transportadores  Ltda.  -Coonorte-,  frente  a  la sentencia de 13 de octubre de  2011  proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín, en el proceso de la referencia.   

Segundo: Condenar  a  la  impugnante,  a  favor  de la parte opositora, al pago de las “costas    y   perjuicios”.   En  la  liquidación  de  aquellas  incluir     la     suma     de    $3’000.000,oo  por  concepto de «agencias en  derecho»   y  determinar  éstos  últimos  mediante  incidente.   

         Tercero:   Hacer  efectiva  la  caución  constituida  por  el  censor  según  la  póliza  que  milita  en  este  protocolo otorgada por Seguros   del  Estado  S.A.,  (fls.  81  y 86 c. Corte), hasta el límite correspondiente,  para  la  cancelación de los valores que por los referidos rubros se llegaren a  cuantificar,  y  para  ello, la secretaría librará los oficios y expedirá las  copias necesarias, estas a expensas del interesado.   

Cuarto: Devolver  al  despacho  judicial  de  origen,  con excepción del cuaderno de la Corte, el  expediente  que  contiene  el  proceso  dentro  del  cual se dictó la sentencia  materia  de  revisión,  al  que  se  agregará  reproducción  de  la  presente  providencia.   

Quinto: Archivar  la  actuación  surtida  con  ocasión  de  este trámite, una vez cumplidas las  órdenes aquí impartidas.   

Cópiese y notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1  Subraya fuera de texto.   

2  Negrillas originales.     

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