SC16927-2014 [2001-06494-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado  Ponente   

SC16927-2014  

Radicación           n°  11001-31-03-033-2001-06494-01   

(Aprobada   en   sesión   de            cuatro de  noviembre de dos mil catorce)   

Bogotá, D.C., once (11) de diciembre de dos  mil catorce (2014).   

Decide  la  Corte  el  recurso de casación  interpuesto  por  la demandante, frente a la sentencia de 29 de octubre de 2012,  proferida  por  la  Sala  Civil  de  Descongestión  del  Tribunal  Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, dentro del proceso ordinario de Consulgei Ltda.  contra Hay Group.   

     

I. EL  LITIGIO     

    

     

a. Novecientos ocho  mil  quinientos treinta y cuatro dólares de los Estados Unidos de Norteamérica  con  diez  centavos  (US$908.534,10) por la prestación establecida en el inciso  primero del artículo 1324 del Código de Comercio.     

     

a. La indemnización  del  inciso  segundo  de  la misma norma, como retribución por el esfuerzo para  «acreditar  las  marcas,  productos   y  servicios  de  Hay  Group», conforme a tasación pericial.     

     

a. Ochocientos siete  mil   quinientos  noventa  dólares  de  los  Estados  Unidos  de  Norteamérica  (US$807.590)  por  perjuicios  materiales  «equivalentes  a la utilidad posible y dejada de percibir (…) en  los       últimos      5      años».     

     

a. Trescientos  noventa  y  cinco  mil  trescientos diecinueve dólares de los Estados Unidos de  Norteamérica  (US$395.319)  por el incumplimiento en la recompra del cuarenta y  nueve  por  ciento  (49%)  del valor total de Consulgei Ltda.     

    

1. Relaciona como  hechos  constitutivos  de reclamo los que se resumen a continuación (folios 251  al 261, cuaderno 1):     

     

a. Hay Associates  (hoy  Hay  Group)  adelantó  actividades  en éste país de «consultoría  a  empresas  en  las  áreas  de  compensación  ejecutiva,  valuación  y  prácticas de correlación de cargos y  encuestas   salariales»,  desde  septiembre  de  1976  hasta  marzo  de 1981, cuando tomó la decisión de  retirarse  y  enajenar la participación que tenía en la filial Hay de Colombia  Ltda. a José Oriol Tey Pando y Daniel Cristancho Quintero.     

     

a. Entre septiembre  y  octubre  de  esa  anualidad,  Hay Associates y Hay de Colombia Ltda. pactaron  «contrato   de   agencia  comercial»,  que  incluyó  un cambio de  denominación  en  esta  última por el de «Consultores  de  Gerencia»,    estableciendo   la   posibilidad   de   que     la   primera  readquiriera  la  participación  societaria  en  los  términos   en   que   la   misma   existía   a  su  retiro, «de variar las condiciones en Colombia para la  inversión           extranjera».     

     

a. El  acuerdo se  hizo     por     un     (1)    año,    «renovable  automática  e indefinidamente, a menos que mediase un  preaviso  escrito  efectuado  por cualquiera de las partes» por  igual  lapso,  y  con una remuneración del  noventa     por     ciento     (90%)    «de   la   facturación   derivada   de   la  utilización  de  su  metodología  y tecnología»  en    el    territorio    colombiano,    pero    pudiendo    «prestar  sus  servicios  a  clientes de Hay en  países  vecinos», siempre  que   mediaren   «acuerdos  previos  y  específicos» al  respecto.     

     

a. El 28 de julio de  1982   se  ratificó  el  vínculo,  tornándose  su  duración  en  indefinida,  conservando  la «posibilidad  de  dar  un  preaviso  escrito,  con  un  año  de anticipación, para darlo por  terminado».     

     

a. Hay de Colombia  Ltda.  cambió  su  razón social por Consulgei Ltda. y cumplió a cabalidad con  los     «deberes    y  responsabilidades    como    agente   comercial   de   Hay   logrando   aumentar  significativamente   su   participación   en   el  mercado» en las áreas convenidas, pasando las ventas de  veinticinco  mil dólares (US$25.000) en 1981 a un millón trescientos cincuenta  mil          dólares         (US$1’350.000) en  1996.     

     

a. En junio de 1995,  el  director  para  Latinoamérica  de  la  agenciada  manifestó verbalmente la  intención  de  dar  por terminado el nexo, lo que informó por escrito el 14 de  junio  de  1995,  iniciándose  las  negociaciones  para  la «compra  de  Consulgei  Ltda.  por parte de Hay  Group»,  como se ratificó  en  comunicación  de  5 de octubre de 1995, llevándose a cabo varias reuniones  con tal fin.     

     

a. El 8 de abril de  1996     se     llegó     a     un     «preacuerdo   para   buscar  así  la  terminación  conjunta  del  contrato    de    agencia    comercial»,   a   partir   del   primero  de  octubre  de  ese  año,  cuando  «Hay abriera oficinas en el  país» y sin que Consulgei  Ltda.  tuviera que «cancelar  los  valores a su cargo; resultantes a favor de Hay en la cuenta corriente de la  Agencia    Comercial»,  renunciando  ésta  a  «las  prestaciones  e indemnizaciones que como agente comercial le corresponderían de  acuerdo con la Ley Colombiana».     

     

a. Se  produjo un  cruce  de  correspondencia  entre  mayo  y  agosto  de 1996, pero en vista de un  cambio  de  posición,  el 26 de agosto, se rechazó la conducta de Hay Group de  «dar  por  terminado  el  contrato  por  considerar  que  no  existía  ninguna  justa  causa que le fuese  imputable   al   agente»,  reservándose ejercer derecho de retención.     

     

a. A pesar de que  los  involucrados  siguieron  dialogando,  Hay Group, el 1° de octubre de 1996,  «notificó  a  Consulgei  Ltda.  su  decisión unilateral de dar por terminado, a partir de ese mismo día  el   contrato»,  aduciendo  operaciones  en Ecuador sin autorización expresa, que se incumplieron los pagos  acordados  y  la  representación de una empresa competidora «en       el       mismo      ramo      de  actividades»,  lo  que  no  corresponde  a  la  realidad ni encaja dentro de las causales del artículo 1325  del Código de Comercio.     

     

a. En los tres (3)  años  previos  a  esa fecha se facturaron dos millones cuatrocientos veintidós  mil    setecientos   cincuenta   y   siete   dólares   con   setenta   centavos  (US$2’422.757,70), de los cuales el noventa por ciento  (90%),  esto  es,  dos  millones  ciento  ochenta mil cuatrocientos ochenta y un  dólares  con noventa y tres centavos (US$2’180.481,93)  correspondieron  a  la  remuneración  de  Consulgei,  para un promedio anual de  ingresos  de  setecientos  veintiséis  mil ochocientos veintisiete dólares con  treinta  y  un  centavos (US$726.827,31) y una doceava de sesenta mil quinientos  sesenta   y   ocho  dólares  con  noventa  y  cuatro  centavos  (US$60.568,94).     

     

a. Como la alianza  rigió  del  21  de septiembre de 1981 al 1° de octubre de 1996, durante quince  (15)  años y diez (10) días, la prestación comercial prevista en el artículo  1324  del Código de Comercio en favor de Consulgei Ltda. asciende a novecientos  ocho   mil   quinientos   treinta   y   cuatro   dólares   con   diez  centavos  (US$908.534,10).     

     

a. La  ruptura  abrupta  del  lazo  ocasionó  una  pérdida de oportunidad, al dejar de recibir  utilidades  anuales  estimadas  en ciento sesenta y un mil quinientos diecisiete  dólares    (US$161.517)  durante  un lustro, además  de   los   perjuicios   derivados   del   «incumplimiento  de  la obligación de reconstruir Hay de Colombia  Ltda.,  como  previamente  existía  al  momento de suscripción del contrato de  agencia  comercial  que  fue aceptada plenamente por Hay en el contrato suscrito  el    21    de   septiembre   de   1981».     

    

1. La demandada, una  vez  notificada,  se  opuso  y planteó como defensas las de «inexistencia    de   contrato   de   agencia  comercial»,  «terminación    por    justa    causa    de    la    relación   contractual»  y       «prescripción»     (folios    107    al    118,    cuaderno  1).     

Simultáneamente  reconvino  para  que  se  declarara  que  Consulgei  Ltda. incumplió «el pacto  de  que dan cuenta los documentos suscritos por las partes de este proceso el 21  de  septiembre de 1981 y 14 de junio de 1982», por lo  que  «la  retención de documentos, bases de datos y  otros  materiales» de su propiedad es indebida y debe  ser   indemnizada  por  los  perjuicios  padecidos  (folios  1  al  6,  cuaderno  2).   

    

1. Consulgei Ltda.  planteó   la  «validez  y  oponibilidad  del contrato de agencia comercial celebrado entre las partes desde  el    21    de   septiembre   de   1981»,  «ejecución  de  buena  fe  de  un contrato de agencia comercial por parte de mi representada  Consulgei  Limitada  desde  el  21  de  septiembre  de 1981»,    «la  demandada reconviniente Hay Group desconoce sus propios actos  al  desconocer  la  naturaleza  de  agencia  comercial que tiene el contrato que  celebró    con    Consulgei   Limitada   desde   el   21   de   septiembre   de  1981», «carencia   de   acción»   y   «contrato   no   cumplido» (folios 12 al 18, cuaderno 2).     

    

1. El Juzgado Cuarto  Civil  del Circuito de Descongestión de Bogotá resolvió «desestimar  todas y cada una de las pretensiones  de  la  demanda  inicial,  y consecuentemente, declarar probada la excepción de  inexistencia   de  contrato  de  agencia»,      así     mismo     «desestimar     las     pretensiones     de    la    demanda    de  reconvención»,    en  sentencia   que   apelaron   ambas   partes   (folios  1030  al  1070,  cuaderno  1).     

    

1. El superior la  confirmó (folios 97 al 131, cuaderno 7).     

     

I. FUNDAMENTOS DEL  FALLO IMPUGNADO     

Se sintetizan así:  

    

1. La  agencia  comercial,  de  acuerdo con la jurisprudencia, es una especie de intermediación  en  la cual «el agente tiene  su  propia  empresa,  la  dirige  independientemente,  su  actividad se dirige a  promover  o  explotar  los  negocios del agenciado con miras a crear, aumentar o  mantener  una  clientela para el mismo, labor que requiere de cierta duración y  con   derecho   a   una   remuneración»,   siendo  su  principal  característica  la  «promoción  del negocio en beneficio exclusivo  del  agenciado», lo que la  deslinda     de     relaciones     afines    como    el    suministro    y    la  concesión.  En  este  orden de ideas de  «los   instrumentos   de  convicción   arrimados   al  plenario»  no se advierte un vínculo de tal naturaleza.     

    

1. El  a  quo  hizo  un  minucioso  estudio  de  los  medios de  prueba,  particularmente los pactos escritos de 21 de septiembre de 1981 y 14 de  junio  de  1982, «por lo que  no  le  asiste  la  razón  a  la  censora  en  torno  a  que  se  ignoraron las  documentales     referidas,     a     la     hora     de     desentrañar     el  debate».     

Cosa  muy  distinta es que el recurrente no  comparta    lo    que    de    ellos    extrajo,   encontrándose   «ajustada  a  derecho la conclusión a la que arribó el A-quo, en  torno  a que del material probatorio recaudado, no se desprende la existencia de  un contrato de agencia mercantil».   

    

1. De todas maneras  al  revisar  el  acuerdo privado entre Hay de Colombia Ltda. y Hay Associates se  percibe   que   «Consulgei  Ltda.  no  tendría  la  obligación  o  el  encargo  contractual  de conquistar  mercados,  porque  el  mercado  ya  existía, ni tampoco tendría la función de  promover    o    explotar    negocios   de   la   demandada» sino que continuaría prestándolos pero por su  propia  cuenta  «valiéndose  de  la  tecnología,  banco  de datos, procedimientos y demás, de Hay, a cambio  del  pago  de  una  comisión  equivalente  al  diez  por  ciento  (10%)  de  su  facturación   neta   en   las   áreas   de  compensación»,  de lo que también da cuenta el testimonio de  Yolanda Mosquera Franco.     

    

1. La modificación  de  14 de junio de 1992, que no se puede desligar de lo ajustado en un comienzo,  solo   implicó   que  «la  “remuneración”  pactada, equivale es al pago que hace Consulgei Ltda. a Hay  Group,  por  el  uso  de  sus tecnologías, y no de la contraprestación por los  servicios    prestados»,  continuando  así  con  la  connotación  «de  “comisión”  que paga es la demandante a la demandada por  el   uso   de   sus   tecnologías  y  demás  herramientas».     

    

1. En cuanto a la  aplicación  del  artículo  1622  del  Código  Civil, es de tener en cuenta el  alcance    del    principio    de   la   «autonomía  de la voluntad»  y  que  la  reclamación  se  refiere  a  un  «contrato  nominado  y regulado por el estatuto  comercial»,  por  lo  que  «su  existencia deviene de  la  concurrencia de los elementos que la misma norma impone, y no de la buena fe  de  las  partes,  o  de  que al contrato se le dé el nombre que indica el marco  legal  que  lo  regula, ni que las partes en las etapas, pre, post o contractual  se    refieran    a    él   en   tal   o   cual   sentido,   o   de   su   mera  intención».     

Como  los vinculados ejecutaron el convenio  «durante un extenso período de tiempo»  de  conformidad  con  el  clausulado,  que  es lo que le quita el  carácter   de   agencia   comercial,   «no   puede  desembocarse   en   este   por   la  vía  del  contrato  realidad»,  porque  «no  se  materializó  en el  papel, ni en la práctica».   

    

1. No hay motivos  para  acceder  a  las  exigencias  de la reconviniente, pues, no existe claridad  sobre  la  periodicidad  de  los  pagos,  para  verificar  su insatisfacción, y  tampoco  se  precisó  cuáles  fueron los elementos indebidamente retenidos por  Consulgei Ltda.     

     

I. LA  DEMANDA DE  CASACIÓN     

Un solo ataque se formula contra lo resuelto  por  el  ad quem con base en  la   causal   primera   del   artículo   368   del   Código  de  Procedimiento  Civil.   

ÚNICO  CARGO   

Reseña  la  violación  indirecta  de  los  artículos  1317,  1318,  1319,  1321, 1322, 1323, 1324, 1325, 1326, 1330 y 1331  del   Código   de   Comercio,   por   errores   de   hecho  en  la  valoración  probatoria.   

Desarrolla la acusación así:  

    

1. No se apreciaron  adecuadamente  el  libelo,  la  reconvención,  las  mutuas  contestaciones, los  «documentos de Información  que     Consulgei     le    remitió    a    la    demandada    y    que    esta  adjunta»,  «los  documentos  de 21 de  septiembre   de   1981   y   de   14   de   julio  de  1982», las declaraciones de José Oriol Tey y Yolanda  Mosquera,  el  dictamen  que rindió ésta, la certificación del Revisor Fiscal  de  la accionante, la carta de terminación del contrato y «las  confesiones  espontáneas  contenidas en la  demanda      y     la     contestación».     

    

1. Las  equivocaciones del sentenciador consisten en que:     

     

a. Se enlazaron los documentos de 21  de  septiembre de 1981 y 14 de julio de 1982 «con una  relación  de  dependencia  tal  que  lo  hacen decir que, teniendo en cuenta el  primero,  lo  que  no  se  modificó en el segundo quedó vigente del primero»,  siendo   que   no   se   hacen  citas  recíprocas  y  tienen  «vida  propia  e  independiente».  Por  esa  razón  se  le  restó al  último      «alcance     probatorio»,  siendo  que  en  él «se encuentran  tanto  las  estipulaciones  esenciales de un contrato de agencia comercial, como  una  accidental,  consistente  en  que  el empresario corre con los gastos de la  agencia»,  que  eran  descontados directamente de la  «suma pagada por el cliente conservado o captado por  Consulgei».     

     

a. Se  estimó  en  el  fallo que la  promotora   obró  para  sí  y  no  para  su  adversario,  pero  «como  el contrato es de tracto sucesivo no es necesario probar cada  cumplimiento,  basta  con probar el contrato, para que lo que se requiera sea la  prueba del incumplimiento».     

     

a. A pesar de que se le dio relevancia  a   la   comunicación   de   1°   de   octubre  de  1996  para  «determinar    que    la    demandada    dio    por   terminado   el  contrato»,  no  la tuvo en cuenta para verificar que  la  impugnante  «si estaba cumpliendo su obligación  de  actuar  en  nombre  y  para  Hay, por la vía negativa, por cuanto no alegó  dicha causal de incumplimiento».     

     

a. Hay  preterición  parcial de los  testimonios  de Yolanda Mosquera y José Oriol Tey, en vista de que no les da el  valor  que ostentan de que «en la documental dirigida  a   los   clientes   Consulgei  se  presentaba  y  obraba  explícitamente  como  representante    de    Hay»   y   decía   ser   su  agente.     

     

a. Los dictámenes en firme sobre los  «ingresos  y  la  liquidación  de  comisiones  para  Consulgei  durante  los  años  1983  a  1996» fueron  descartados,  siendo  que  «ellos  son  contestes en  indicar    las    comisiones    devengadas    por    la   demandante».     

     

a. Los     «documentos   de   información  que  Consulgei  le  remitió  a  la  demandada  y  que  ésta adjunta», lo que conlleva su  reconocimiento,  tampoco fueron apreciados, pues, de haberlo hecho y conjugarlos  con  «la  carta  de terminación del contrato, en la  cual  no  se alega como motivo el incumplimiento de la obligación de obrar para  y  en  nombre  de  Hay, habría concluido que si había un contrato de agencia y  que ese fue precisamente el que Hay dio por terminado».     

CONSIDERACIONES   

    

1. Consulgei Ltda.  buscó  el  reconocimiento  de  la  prestación económica y las indemnizaciones  contempladas  en el artículo 1324 del Código de Comercio, como consecuencia de  la  terminación  unilateral  y  sin  justa  causa  de  un  contrato  de agencia  comercial  que  mantuvo con la opositora, del 21 de septiembre de 1981 al 1° de  octubre de 1996.     

    

1. La sentencia de  segunda  instancia  fue  confirmatoria de lo resuelto por el a   quo,  en  el  sentido  de  negar  los reclamos dinerarios de Consulgei  Ltda.,  porque no encontró demostrado que el nexo que la unió a su contraparte  tuvieron su génesis en un contrato de agencia comercial.     

    

1. Acude  en  casación  la  gestora  alegando  el  desconocimiento  de  los  medios de prueba  obrantes  en  el  expediente,  de los cuales se deduce que lo acordado entre las  partes  si  corresponde  a  lo  que  anuncia  en  el  libelo, razón por la cual  proceden sus aspiraciones.     

    

1. No obstante que  la  contradictora  en su réplica indica «algunas  deficiencias  de orden técnico de la demanda que resultan  insuperables  en casación»,  es  de  resaltar  que  no  impugnó el auto admisorio de la misma, siendo esa la  oportunidad  para  el  efecto,  ya  que  como lo precisó la Sala en SC9072-2014  «cualquier  disconformidad  del   opositor   sobre   el   particular  [refiriéndose   a   problemas   de  técnica]  la  debió  discutir mediante reposición contra  el  auto  admisorio del libelo de casación, lo que no hizo».     

Aunque esa omisión no obsta para que en la  sentencia  de casación se reexaminen las debilidades que imposibiliten estudiar  de  fondo  el  tema propuesto, la verdad es que las flaquezas que se recalcan en  esta  oportunidad  no son de una trascendencia tal que impidan superarlas en los  términos  del artículo 51 del Decreto 2651 de 1991, por lo que se entenderán,  más  bien,  como  constitutivas de «oposición a que  la sentencia sea casada».   

    

1. Los ataques por  la  vía  indirecta,  cuando  se  dirigen  a  la  comisión de un error de facto  manifiesto   en   la   apreciación  de  las  pruebas,  requiere  de  una  labor  argumentativa  encaminada  a  develar  la  relevancia  de  la equivocación, por  existir  disparidad  evidente  entre  las  conclusiones  del  fallo,  con lo que  arrojan  los  elementos recaudados para acreditar lo planteado por las partes en  litigio.     

La Corte sobre esta causal tiene dicho que   

(…)  al  denunciarse  en  el  punto  la  comisión  de  errores  de  hecho probatorios, pertinente resulta memorar que no  cualquier  yerro  de esa estirpe es suficiente para infirmar un fallo en sede de  casación,  sino  que  se  requiere  que  sea manifiesto, porque si se edifica a  partir  de  un  complicado proceso dialéctico, así sea acertado, frente a unas  conclusiones  también  razonables  del  sentenciador, dejaría de ser evidente,  pues  simplemente  se  trataría  de  una  disputa  de  criterios,  en cuyo caso  prevalecería  la  del  juzgador,  puesto  que  la  decisión ingresa al recurso  extraordinario   escoltada   de   la   presunción  de  acierto”  (CSJ    SC,    9    ago.    2010,    rad.   2004-00524).   

    

1. El comercio de  bienes  y servicios conlleva la implementación de políticas de expansión, que  faciliten  a  las  empresas  poner  el  producto  en  manos del mayor número de  consumidores  posibles,  ya  sea  directamente o con la asistencia de diferentes  formas de intermediación.     

Si  se  acude  a  terceros  con  el fin de  acrecentar  el  mercado,  esa  identidad de propósito puede generar dudas sobre  cuál  es  la  variable  acordada  para  dicha  participación y las diferencias  irreconciliables  con  estos,  en  caso  de  que  se  sometan  al arbitrio de la  justicia,  exigen  del  fallador  desentrañar  la naturaleza de la relación y,  acto   seguido,   verificar  si  se  cumplieron  a  cabalidad  las  obligaciones  recíprocas adquiridas.   

La Corte en SC de 10 de septiembre de 2013,  rad. 2005-00333-01, señaló como   

La  economía  de libre mercado, en la que  rige  la  ley  de  la  oferta y la demanda, exige de los empresarios implementar  políticas  de  distribución  de  sus  productos,  de  tal manera que los hagan  accesibles  a  su  destinatario final, ya sea en forma directa o con el apoyo de  terceros  asociados. Cuando se opta por acudir a comercializadores externos, son  varios  los  nexos,  en  los  que  el  fabricante puede tener diferente grado de  injerencia,  que  conduzcan  a  esos  fines  (…)  Las  similitudes  entre  las  múltiples  formas  de  colaboración que se pueden concertar para la expansión  de  los  mercados,  ya  sea que busquen fortalecer actividades de distribución,  comercialización  o  promoción,  e  incluso  todas  ellas  en conjunto, quedan  atemperadas  por los aspectos puntuales que las diferencian y que se constituyen  en  la  mejor  manera  de  comprobar  la verdadera voluntad de los contratantes,  cuando  se  les otorga una denominación que no corresponde o son el producto de  actos  originados en acuerdos verbales entre las partes (…) Desde esa óptica,  si  entre  un empresario y un intermediario, cualquiera que sea la denominación  que  se le dé, se documentan los términos en que se acometerá la penetración  del  mercado,  la  labor de los jueces se focaliza en verificar si lo escrito se  encuentra  acorde  con  el  marco  normativo  que  rige  la  clase  de  contrato  señalado,  si  en  la  ejecución  se llevan a cabo aspectos ajenos a lo que se  consignó  y  si  existe  una  distorsión  tal que lo desvirtúe en su esencia,  debiendo  prevalecer  siempre el querer de los contratantes, sin que ni siquiera  se requiera invocar su simulación o invalidación.   

    

1. Define  el  artículo  1317  del  Código  de Comercio el contrato de agencia comercial como  aquel    en   que   “un  comerciante  asume,  en  forma  independiente y de manera estable, el encargo de  promover  o  explotar  negocios  en  un  determinado  ramo  y dentro de una zona  prefijada  en  el  territorio  nacional,  como  representante  o  agente  de  un  empresario  nacional  o  extranjero  o  como  fabricante o distribuidor de uno o  varios     productos     del    mismo”.     

La Corporación en el pronunciamiento de 10  de  septiembre  de  2013,  antes referido, recordó como lo que caracteriza este  tipo de negociación es   

a.-)  Que  como su objeto es “promover o  explotar  negocios” del agenciado, implica un trabajo de intermediación entre  este  último  y  los consumidores, orientado a conquistar, conservar, ampliar o  recuperar  clientela para aquel. Así mismo, que como la actividad se ejecuta en  favor  de quien confiere el encargo, actuando el agente por cuenta ajena, recibe  en  contraprestación  una  remuneración  dependiendo,  en  principio,  de  los  negocios  celebrados  (…)  b.-)  Que  los  efectos económicos de esa gestión  repercuten  directamente  en el patrimonio del agenciado, viéndose favorecido o  afectado  por  los resultados que arroje; además de que la clientela pasa a ser  suya,   pues,   la  labor  es  de  enlace  únicamente  (…)  c.-)  Que  existe  independencia   y   autonomía  del  agente,  por  ser  ajeno  a  la  estructura  organizacional  del empresario, sin que ello impida que éste le imparta ciertas  instrucciones  para  el  cumplimiento  de  la  labor  encomendada,  al tenor del  artículo  1321  ibídem  (…)  d.-)  Que  tiene  un  ánimo  de  estabilidad o  permanencia,  en  la  medida que se refiere a la promoción continua del negocio  del  agenciado  y  no  a  un asunto en particular, lo que excluye de entrada los  encargos  esporádicos y ocasionales (…) e.-) Que el compromiso debe cumplirse  en  un determinado ramo y dentro de una zona prefijada en el territorio nacional  (…)  De los anteriores condicionamientos cobra relevancia el que la actuación  del  agente es por cuenta ajena, en vista de que el impacto del éxito o fracaso  de  la  encomienda  se  patentiza primordialmente en los estados financieros del  agenciado,   mientras  que  por  sus  labores  de  conexión  aquel  recibe  una  remuneración preestablecida.   

    

1. Tienen  relevancia    para    los    efectos    de    la    censura    propuesta   estos  aspectos:     

     

a. Que  por  medio  de la escritura  pública  4247  de  20  de  agosto  de  1976,  otorgada en la Notaría Cuarta de  Bogotá,  se constituyó la sociedad Hay de Colombia Limitada (folio 3, cuaderno  1).     

     

a. Que    en   «acuerdo  privado»  (21  sep. 1981), Hay  Associates  se  comprometió  a  transferirles  a José Oriol Tey Pando y Daniel  Cristancho  Quintero  la  participación  de  que era titular en Hay de Colombia  Ltda.  Allí mismo convinieron los términos como se seguiría desenvolviendo el  objeto  social  de  la  persona jurídica afectada con la mutación (folios 5 al  11, cuaderno 1).     

     

a. Que posteriormente (14 jun. 1982)  «Hay              Asociates» (sic) y Hay  de  Colombia  Ltda.,  celebraron «contrato de agencia  comercial»       para      la      «representación  exclusiva  del empresario en todo lo relacionado  con  la  prestación  de  servicios de consultoría en empresas en las áreas de  compensación,  valuación  y  prácticas  de  correlación de cargos, así como  elaboración   de   encuestas   salariales»  (folio  13).     

     

a. Que  Hay  Group,  aduciendo  ser  sucesor  de  Hay  Associates, notificó a «Consulgei,  anteriormente  Hay  de  Colombia Ltda.» (1 oct. 1996)  la    terminación    por    justa    causa    del    contrato    «comprendido  en  los  documentos firmados por dichas compañías el  21  de septiembre de 1.981 y el 14 de junio de 1.982»  (folio 13, cuaderno 1).     

     

a. Que  Consulgei  Ltda.  basó las  expectativas  económicas del litigio en «el contrato  de  agencia  comercial  que  celebró con ella el 21 de septiembre de 1981 y que  fue  modificado  el  14  de julio de 1982» (folio 26,  cuaderno 1).     

a. Que Hay Group International Inc.  excepcionó  la  «inexistencia de contrato de agencia  comercial»   y   reconvino   la  indemnización  de  perjuicios  por  el incumplimiento de lo que fue pactado en esos mismos escritos  (folios 112 y 1 al 6, cuadernos 1 y 2, respectivamente).     

     

a. Que  la  sentencia  de  primera  instancia  declaró  probada  la anterior defensa y negó las pretensiones de la  impugnante (folio 1064, cuaderno 1).     

     

a. Que  el  Tribunal  confirmó esa  decisión,  haciendo  énfasis  en  que del acuerdo privado entre «Hay  de  Colombia Ltda y Hay Associates»  de  21  de  septiembre  de  1981  y  la modificación de 14 de junio de 1982, no  emerge  «que las partes materializaron un contrato de  agencia  comercial»  (folios  97  al  131,  cuaderno  7).     

     

a. Que   se   relacionan   como  «pruebas    erróneamente   apreciadas» (folio 25):     

(…)  la  demanda,  contrademanda  y  sus  contestaciones,  los  documentos  de información que Consulgei le remitió a la  demandada  y  que  ésta  adjunta,  visibles  a  folios  93  a  106  cdo. 1, los  documentos  de  21  de  septiembre  de  1981  y  de  14  de  julio de 1982 y los  testimonios  de  José  Oriol  Tey  y  Yolanda Mosquera, el dictamen pericial de  Yolanda  Mosquera  fls. 168 a 189 cdo 1, la certificación del Revisor Fiscal de  Consulgei  fls.  190  y 191 cdo. 1, la comunicación de 1° de octubre de 1996 y  las     confesiones     espontáneas     contenidas     en    la    demanda    y  contestación.   

    

1. No se configuran  los   errores   de   hecho   endilgados   por   las   razones  que  se  pasan  a  desarrollar:     

     

a. Ningún   reparo   admite  la  valoración  que  le dio el juzgador a los documentos de fechas 21 de septiembre  de   1981   y   14   de  julio  de  1982,  tomándolos  como  complementarios  e  inescindibles,  pues, así lo exigió la misma recurrente desde la demanda y fue  admitido por la contradictora al contestar y reconvenir.     

Basta  con  resaltar que en los hechos del  libelo   de   Consulgei  Ltda.,  empezando  por  el  tercero,  se  recalcó  que   

A la terminación de sus actividades, Hay,  enajenó  la  totalidad  de  su  participación societaria en la sociedad Hay de  Colombia  Ltda,  a  los  señores  José  Oriol  Tey  Pando  y Daniel Cristancho  Quintero  y  suscribió  con  esta  sociedad  un  contrato  de agencia comercial  regulado  por  los  términos  acordados  por  las  partes en el acuerdo privado  suscrito  por  los socios de Hay, Ian Sym-Smith y Charles E. Fiero, en la ciudad  de  Filadelfia, Estado de Pennsylvania el 14 de octubre de 1981 y por los nuevos  socios  de  Hay  Colombia Ltda, antes citados, el día 21 de septiembre de 1981,  en Bogotá.   

Del  quinto  al  trece  se  refieren a las  diferentes  estipulaciones  allí  contenidas  y  las  características  que,  a  criterio  de la promotora, consolidan el «contrato de  agencia comercial».   

Ya   en   el   catorce   se  agrega  que  «Hay,  en  calidad de empresario, suscribió con Hay  de   Colombia  Ltda  o  Consulgeyh  (sic),    en    calidad    de    agente   comercial,   un   escrito   de  ratificación  y  complementación  del  contrato  de  agencia  comercial,  el  día  28  de  julio de 1982»  (resaltado    ajeno   al   texto);   en   el   quince   recalca   «las   modificaciones   introducidas   por   las  partes»;  y  del  dieciséis  al diecinueve llama la atención de lo que  «se mantuvo».   

En concordancia con ese relato, la primera  pretensión   consistió   en   que   se   declarara   que  Hay  Group  terminó  «de  manera  unilateral  y  sin mediar ninguna justa  causa  que  sea imputable a Consulgei Limitada, el contrato de agencia comercial  que  celebró con ella el 21 de septiembre de 1981 y que fue modificado el 14 de  julio  de  1982,  a partir del día primero (1°) de octubre de 1996».   

A su vez la opositora, si bien al contestar  dijo  que  no  era  cierto  el  punto  catorce,  excepcionó  la  «terminación     por     justa     causa     de     la    relación  contractual»   admitiendo   la   existencia  de  un  «pacto celebrado por mi representada con la sociedad  Colsulgei  Ltda., recogido en los documentos de 21 de septiembre de 1981 y 14 de  junio  de  1982,  cualquiera  que  fuese  la denominación que jurídicamente le  corresponda», lo que también le sirvió de sustento  en sus aspiraciones al contrademandar.   

Bajo esa óptica ambos contendientes fueron  pacíficos  en  que  el «acuerdo privado entre Hay de  Colombia  Ltda.  y Hay Associates» y el fechado 14 de  junio  de  1982,  se  complementaban  y que lo consignado el 21 de septiembre de  1981,  en lo que no se reformó el año siguiente, siguió rigiendo hasta el 1°  de octubre de 1996.   

Esas  directrices  las  tuvo  en cuenta el  Tribunal  cuando, al ahondar en el examen de esos medios demostrativos, señaló  que   

De  esta  manera, la confrontación que se  hizo  de los dos textos para verificar qué clase de negocio los ató, así como  las  mutaciones  sufridas durante su ejecución, no fue desfasada ni mucho menos  amañada  o  caprichosa,  sino  que  era  la  vía  adecuada  para  dilucidar la  diferencia  conceptual  entre el «contrato de agencia  comercial»  que se anunció y el verdadero querer de  los pactantes.   

Y  como  ningún  reparo  se  hace  por la  censora  a  la  lectura  que  se  le  dio al «acuerdo  privado»  inicial,  porque  a  su  criterio el yerro  consistió  en  que  «el  juzgador  le  recortó  el  alcance  probatorio  al  documento de 14 de julio de 1982, teniéndolo como mero  complemento  del  fechado  21  de  septiembre  de  1981  y  no como un documento  completo»,  en  contra  de lo que expuso al promover la litis, quiere decir que  permanece  incólume la conclusión de que «conocidas  las  estipulaciones del convenio privado suscrito por las partes, se advierte la  ausencia   de   los   elementos  propios  del  tipo  contractual  que  alega  la  accionante».   

     

a. En  relación  con el recorte al  «contenido  del  alcance probatorio del documento de  14   de  julio  de  1982»  porque    «Consulgei  recaudaba  los  pagos  de  la facturación y ese monto lo distribuía; no había  una  entrega  física  de  dinero  por  parte  de  Hay  a Consulgei, sino que la  demandante  recibía  su comisión mediante descuento directo la suma pagada por  el  cliente  conservado  o captado por Consulgei», no  es   más  que  un  enfoque  personal  de  ésta  que  no  logra  desvirtuar  la  interpretación     que     le    dio    el    fallador    a    los    términos  contractuales.     

Visto que desde un comienzo se acordó que  por   la   utilización   de   «la  metodología  y  tecnología  Hay  y  por  el  uso  continuado de la propiedad Hay tales como las  tablas/guías  de  valuación  y los estudios de compensación y bancos de datos  Hay,  Consultores  de  Gerencia pagarán a Hay una comisión del diez por ciento  (10%)  de  su  facturación  neta», lo que no difiere  mucho  de  la  cláusula novena del ajuste que se hizo en el sentido de que para  «la    remuneración    del    agente»  se  tendría  en cuenta que de la facturación neta  «a.- (…)  el  70%  (…) corresponde a gastos de la agencia. b.- Como retribución por sus  servicios   el  agente  recibirá  el  20%  (…)  c.-  El  10%  restante  (…)  corresponde    al    empresario    y    le    será   girado   por   el   agente  semestralmente», ningún desacierto puede predicarse  de     que     el     ad     quem     concluyera que   

(…)  a  pesar del ropaje que se le quiso  dar   al   contrato,   se   vislumbra   sin   mayores   dificultades,   que   la  “remuneración”  pactada,  equivale es al pago que hace Consulgei Ltda a Hay  Group,  por  el  uso  de  sus tecnologías, y no de la contraprestación por los  servicios  prestados  (…) en el presente asunto, al momento de modificarse los  términos  del acuerdo, en lo tocante a la remuneración, se varió solamente la  forma  en  que  se  obtendría el valor de los servicios de Consulgei Ltda, pero  nada  se  dijo  acerca  de  la fuente de dicha remuneración, por lo que ante lo  planteado  en  precedencia,  respecto  a  las  estipulaciones no modificadas, ni  mutadas,   seguirán   en   pie,   por  lo  tanto,  se  tiene  que  la  supuesta  remuneración,  continúa  teniendo  el carácter de “comisión” que paga es  la  demandante  a  la  demandada  por  el  uso  de  sus  tecnologías  y  demás  herramientas».   

Esa  visión  es  concordante con el tenor  literal   de   los   escritos  y  no  revela  una  hermenéutica  disparatada  o  completamente  ajena  a  la forma como se desenvolvió el concierto volitivo, en  el  que  no se fijó un valor o estimativo de las operaciones como remuneración  a  cargo del «empresario»,  sino,  por  el contrario, un porcentaje a su favor de lo facturado por Consulgei  por  permitirle  el  uso  de  herramientas  y  la  implementación  de  procesos  exclusivos de Hay Group.   

Como lo que propone la gestora es darle un  vuelco  a  lo  indicado  por  los  intervinientes  en  la documental que se dice  indebidamente  valorada,  haciendo  un  esfuerzo  más elaborado que la versión  cohesionada  del sentenciador, queda enhiesta esta última por la presunción de  acierto con que llega amparada.   

Como  recordó  la  Corte  en SC del 27 de  marzo de 2012, rad. 2006-00535-01,   

En  atención  a  la  causal  propuesta de  violación  indirecta de la ley sustancial, ante la presencia de yerros de facto  en  la  calificación  dada a los medios de convicción obrantes en el plenario,  la  labor  del  inconforme  debe  encaminarse  a  demostrar,  de  manera  clara,  inequívoca  y  concreta,  la equivocación en que se incurrió por el juzgador,  sin  que  sus argumentos puedan ser una mera especulación o el planteamiento de  un  modo de interpretarlos alterno al que realizó el ad quem, máxime cuando lo  que  se busca es develar el real sentir de la voluntad de los contratantes (…)  Al  respecto,  en  sentencia  de  14  de octubre de 2010, expediente 2001-00855,  señaló  la  Sala  que “[c]umple memorar, por contera, que la interpretación  de  un  contrato  está  confiada  a la discreta autonomía de los juzgadores de  instancia,  y  no  puede  “modificarse  en  casación,  sino  a  través de la  demostración  de un evidente error de hecho que ponga de manifiesto, palmaria u  ostensiblemente,  que  ella es de tal alcance que contradice la evidencia”, ya  porque  “supone  estipulaciones  que  no  contiene,  ora porque ignore las que  ciertamente  expresa,  o  ya  porque  sacrifique  el  verdadero  sentido  de sus  cláusulas  con  deducciones que contradice la evidencia que ellas demuestran”  (cas.   civ.   sentencia   de   15   de  junio  de  1972,  CXLII,  218  y  219),  “…desnaturaliza  abiertamente las convenciones de las partes contratantes, o  pretermite   al  aplicar  el  contrato  alguna  estipulación  terminante  o  la  sustituye  por otra de su invención” (XXV, 429), en forma que “la exégesis  de  la  cláusula  contractual  propuesta  por  el  casacionista  sea  la única  admisible   a   la  luz  de  las  circunstancias  particulares,  y  se  muestre,  consecuentemente,  como  un  planteamiento  tan sólido y persuasivo que, por su  propio  peso,  sea  capaz  de  revelar la contraevidencia en la comprensión del  Tribunal”  (S-226-2004  [7356],  13  de  diciembre  de  2004),  “de modo que  mientras  la adoptada por el Tribunal no desnaturalice los términos claros y no  ambiguos  de  la convención rompiendo su armonía, desconociendo sus fines o la  naturaleza  específica  del  contrato,  debe ser respetada por la Corte” (LV,  298),  pues  las  interpretaciones  “conformes al haz probatorio y que no sean  absurdas  o  carentes  de  sindéresis y lógica, impiden la constitución de un  error   de   hecho   evidente,   alegable   en   casación,  por  lo  que  dicha  interpretación,  en esas condiciones, queda cerrada en las instancias y resulta  inimpugnable   mediante   el   recurso  extraordinario  de  casación,  así  la  hermenéutica  que  efectuó  el  censor  devenga  respetable y, por ende, luzca  coherente,  lo  cual  no  es  suficiente  para quebrar un fallo judicial, por lo  demás  cobijado  por  una  presunción  de  acierto  que es menester derruir”  (Sentencia  de  la  Sala  Civil,  Exp.  7560)  y, “si el juez, tras examinar y  aplicar  las  diversas  reglas de hermenéutica establecidas en la ley, opta por  uno   de  los  varios  sentidos  plausibles  de  una  determinada  estipulación  contractual,  esa  elección,  en sí misma considerada, no puede ser enjuiciada  ante  la  Corte,  so  pretexto  de  una  construcción  más elaborada que pueda  presentar  el  demandante  en casación, en la medida en que, en esa hipótesis,  la  decisión  judicial  no  proviene  de  un  error  evidente  de  hecho  en la  apreciación  de  las  pruebas,  sino  que  es  el resultado del ejercicio de la  discreta   autonomía   con   que  cuenta  el  juzgador  de  instancia  para  la  interpretación  del contrato” (SC-040-2006 [75004]” (cas. civ. sentencia de  7 de febrero de 2008, [SC-007-2008], exp. 2001-06915-01)”.   

     

a. El   que   no   se   hubieran  individualizado  los  restantes  medios de convicción al despachar la alzada de  Consulgei  Ltda., no implica su preterición o desatención, sino que los mismos  nada  aportan  para establecer que, pese a lo acordado, sí se estructuraban los  elementos de la agencia comercial.     

Sobre  ese  particular  dejó  sentado  el  fallador   que  «las  conclusiones  que  del  acopio  probatorio  se  derivan  deben  atender  al  análisis de la totalidad de éste,  premisa  que  bajo  ninguna  óptica  indica que se deba derivar una conclusión  específica  de  cada  una  de  las  probanzas  que  lo componen o que deben ser  mencionadas en su totalidad».   

Es  así como no se puede hablar de que se  le  dio  un alcance parcial a la comunicación de 1° de octubre de 1996, con la  que   se   terminó   unilateralmente   por   la   contradictora  «por  justa  causa  el  contrato (el “Contrato”) celebrado entre  Hay  de  Colombia Ltda. y Hay Associates, comprendido en los documentos firmados  por  dichas  compañías  el  21  de  septiembre  de  1.981  y el 14 de junio de  1.982».   

El  Tribunal dedujo que, para los fines de  la  reconvención,  no  se  demostró  el  incumplimiento de las obligaciones de  Consulgei,  como  se pregonó en ese escrito por su contraria, bajo el entendido  de  que  entre  las partes sí existió una relación mercantil, diferente de la  agencia  comercial,  sin  que  se  desvirtuara  que se ejecutó tal cual dejaron  consignado el 21 de septiembre de 1981 y el 14 de julio de 1982.   

Dicho razonamiento resulta coherente en la  estructura  de  la  decisión,  sin que se establezca por la impugnadora de qué  manera  se  produjo la «preterición parcial de ésta  prueba,  porque  el  ad  quem la tuvo en cuenta para determinar que la demandada  dio  por  terminado el contrato, pero no la tuvo en cuenta para demostrar que la  demandante  si  estaba  cumpliendo  su  obligación  de  actuar en nombre y para  Hay».   

Si  como  se  dejó  sentado  en  el fallo  «no  existe  en  el  particular  la  promoción  del  negocio  en beneficio exclusivo del agenciado ni la conquista de mercados, ni la  explotación  del  aludido  negocio en beneficio [de] Hay Group, toda vez que la  demandante  obraba  por  su  propia  cuenta  y  riesgo  en la prestación de los  servicios»,  es  claro  que  cualquier discusión al  respecto  quedaba  zanjada,  por cuanto los negocios que realizaba la accionante  eran  para  sí  y no en «representación»  de  Hay  Group. Otra cosa es que como la sociedad extranjera le  permitía  utilizar  los conocimientos desarrollados por ella, recibía a cambio  una participación porcentual.   

     

a. Aunado a lo anterior, los reparos  sobre   los   restantes   elementos  de  prueba  son  tangenciales  y  meramente  enunciativos,  sin  que  se  resalte  de  qué  manera  de  ellos se extraen los  supuestos  de  la  agencia comercial extrañados en la sentencia, siendo que tal  cual  se dijo allí «no es menester se echen de menos  en  conjunto  (…) ya que la no concurrencia de uno de ellos es suficiente para  desechar las pretensiones».     

Derivando  el  resultado  adverso de que  «la  demandante obraba por su propia cuenta y riesgo  en  la  prestación  de  los  servicios,  y  el  mercado al cual se dirigía, se  hallaba  consolidado  por  la  misma  Hay  Group»  y  «no  se  estableció  una  remuneración  a favor de  Consulgei  Ltda,  porque es claro, que sería esta la que pagaría a Hay Goup el  10%  de su facturación», lo que tiene respaldo en la  interpretación  que  se  hizo  de  lo acordado, ambos elementos debían emanar,  incuestionablemente, de las restantes probanzas.   

Los dictámenes periciales, que se hacen en  respuesta  a  los  cuestionamientos de las partes y los que formule de oficio el  despacho  de conocimiento, sólo cobran relevancia si de los restantes elementos  de  convicción  surge  como  indiscutible  la  agencia comercial. Por esto, los  meros  cálculos  que  los  expertos hicieron de los ingresos de Consulgei Ltda.  «durante   los   años   1983   a  1996»  y la distribución porcentual, no revierten automáticamente el  hecho  de  que  quien recibió «comisión» en ese lapso fue Hay Group y no su oponente.   

Igual    conclusión    arrojan    los  «documentos   de   información  que  Consulgei  le  remitió  a  la  demandada  y  que ésta adjunta» que  solo  corresponden  a  un «informe facturación pesos  corrientes     dólares»     y     «estado  de cuentas con Hay Group» y nada  más.   

Y  en  lo que se refiere al «dictamen  de  Yolanda Mosquera», a pesar  de   que   inicialmente  se  corrió  traslado  del  mismo  como  «prueba   pericial  allegada  por  la  parte  demandante»  (folio  193,  cuaderno  1),  ese  proveído  fue  revocado  con  posterioridad  (folio198,  cuaderno  1) y en el auto que decretó las pruebas se  guardó silencio sobre el particular.   

De tal manera que ese trabajo, realizado a  pedido  de  la gestora y aportado una vez agotada la audiencia del artículo 101  del  Código  de Procedimiento Civil, sólo tuvo el alcance de prueba documental  complementaria  del  testimonio  que  esa  misma  persona rindió, como allí se  dejó sentado, al disponerse que   

El Despacho (…) acoge las enseñanzas que  sobre  la  prueba  testimonial  se  han  establecido  en  nuestra legislación y  entiende  además,  que  no  se puede desvirtuar la declaración de tercero para  convertirla   en   un   experticio  (sic)   por   cuanto   las  dos  figuras  jurídicas  tienen  diferentes  consecuencias  procesales,  pero  en  el evento en que el señor apoderado de la  parte  demandante  ubique su interrogatorio sobre conceptos que como perito deba  exponer  la  testigo,  se  repite, a sus afirmaciones se le dará la valoración  conforme al artículo 228 del C.P.C.   

     

a. Los  escasos  argumentos  de  la  opugnadora,  en  resumen, no ponen de presente un evidente y grave desvío en la  labor   desempeñada   por   el  ad  quem  al sopesar las pruebas, procediendo a desecharlos, ya que como de  antaño tiene dicho la Corporación     

(…) no es suficiente la presentación de  conclusiones  diferentes  de  aquellas  a las que llegó el Tribunal en el fallo  impugnado,  porque  la  mera  divergencia  conceptual no muestra por sí sola el  yerro  de  hecho  en  su  modalidad de manifiesto o evidente (Cas. Civ. De 19 de  abril  de  1961,  XCV,  467).  El yerro de las características enunciadas, como  antecedente  de  la transgresión de la ley sustancial, sólo se presenta cuando  la  única  estimación  acertada sea la sustitutiva que se propone (G.J.  2435,  sentencia  de  20 de noviembre de 1989, citado en CSJ  SC4428-2014).   

    

1. Como  los  planteamientos   de   la   recurrente   no  logran  socavar  el  pronunciamiento  cuestionado, la acusación resulta impróspera.     

    

1. Teniendo  en  cuenta  que  la decisión es desfavorable a la impugnante, de conformidad con el  último  inciso  del  artículo  375  del  Código  de  Procedimiento  Civil, en  armonía   con   el   19   de   la  Ley  1395  de  2010,  se  le  condenará  en  costas.     

    

1. Se fijarán en  esta  misma  providencia  las  agencias  en  derecho. Para su cuantificación se  tendrá    en   cuenta   que   la   contradictora   replicó   (folios   35   al  57).     

     

I. DECISIÓN     

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre  de la República y por autoridad de la ley, NO  CASA la sentencia de 29 de octubre de 2012, proferida  por  la Sala Civil de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bogotá,  dentro  del proceso ordinario de Consulgei Ltda. contra Hay Group.   

Costas a cargo del recurrente y a favor de  la  opositora, que serán liquidadas por la Secretaría, e incluirá en estas la  suma  de  seis  millones  de  pesos ($6’000.000) por concepto de agencias en derecho.   

Notifíquese y devuélvase  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *