AC2475-2014 [2005-00272-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC2475-2014   

Radicación  n°0800131030042005-00272-01   

(Aprobado  en  sesión de  veintiséis  de  marzo  de dos mil catorce).   

Se   decide   a   continuación   sobre  la  admisibilidad  de la demanda presentada por XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX para sustentar  el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto frente a la sentencia de 7  de  diciembre  de 2010, adicionada el 16 de marzo de 2011, proferida por la Sala  Civil-Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Barranquilla,  dentro     del    proceso    ordinario    de    la    impugnante     contra  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX y personas indeterminadas.   

ANTECEDENTES  

1.-  La  accionante  pidió  declarar  que  adquirió  por  prescripción  adquisitiva extraordinaria de dominio el inmueble  ubicado  en  la carrera 46 n° 55-36 de la capital del Atlántico, junto con sus  mejoras  y anexidades, y consecuentemente, reclamó la inscripción del fallo en  la oficina de instrumentos públicos respectiva.   

2.- La causa petendi  admite  el  siguiente  compendio  (fls.  3  y 4 del c.  1):   

a.-)  La  gestora  ha tenido posesión real,  material,  quieta,  pacífica e ininterrumpida sobre el predio descrito por más  de  treinta  años, tiempo en el cual ha plantado mejoras, como la construcción  en  rústico  de  una  vivienda  de  dos  niveles,  la instalación de servicios  públicos y la celebración de contratos de arrendamiento.    

b.-)  XXXXXXXXXXXX  con  antelación  a este  presentó  dos libelos de pertenencia, decididos contrariamente a sus intereses,  el  primero  por  faltarle  el  tiempo necesario para usucapir, y el segundo por  aplicación  de  la  figura  de  la  cosa  juzgada, muy a pesar de que según el  artículo   333   del  Código  de  Procedimiento  Civil,  no  son  pasibles  de  res judicata las providencias  “que    decidan    situaciones   susceptibles   de  modificación  mediante  proceso  posterior,  por  autorización  expresa  de la  ley”.    

c.-)  XXXXXXXXXXX  formuló  en  un  par  de  ocasiones  restitución de tenencia contra XXXXXXXXXXXXXXX respecto del fundo de  que  aquí  se  trata,  escenarios  en  los  que XXXXXXX efectuó oposición que  prosperó.   

3.-Notificada del admisorio, la convocada se  resistió  a  las  súplicas  del  pliego introductor y adujo las excepciones de  mérito  de “efectos procesales y sustanciales de las  sentencias”,    “cosa  juzgada”,  “mala fe en el  accionante”,               “interrupción  de  la prescripción” y  “especial”  (fls.  82  a  93).  Igualmente,  planteó  en contrademanda la acción de dominio en relación  con  idéntico  predio,  y por ende, deprecó su restitución (fls. 1 a 6 del c.  de reconvención).   

El       curador      ad-litem   de   los  indeterminados  dijo  atenerse a lo que resulte acreditado en el trámite (fls. 95 y 96).   

4.-  El Juzgado Cuarto Civil del Circuito de  Barranquilla   dictó  sentencia  de  primera  instancia  en  la  que  tuvo  por  demostradas  las  defensas  de  “efectos procesales y  sustanciales   de  las  sentencias”  y  “cosa   juzgada”;   no   acogió  las  aspiraciones  de  la  demanda  inicial;  declaró  que  XXX  XXXXXXXX ostenta el  dominio  pleno  y  absoluto  del  predio  en  litigio  y  ordenó  a  XXXXXXXXXX  devolvérselo  a  su  adversaria; condenó a esta última a pagar frutos civiles  por  dos  millones  seiscientos  noventa  y  ocho  mil  trescientos  trece pesos  ($2.698.313)  y  a XXXXXXXXXXX a cancelar las mejoras realizadas en el fundo por  veintiocho  millones  quinientos  seis  mil pesos ($28.506.000), fls. 175 a 189.   

5.- Apelada la decisión por ambas partes, la  Sala  Civil-Familia  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla  la   revocó   en   lo   referente   a  los  “frutos  civiles”        y       las       “mejoras”,  para a cambio señalar que  no  hay  lugar  a  ellas,  sin  perjuicio  del  derecho  de  la  reclamante para  “llevarse    los    materiales”    de  dichas  obras.  En  todo  lo  demás,  confirmó  el  fallo  del  a-quo.    

6.-   En   síntesis,   el   ad-quem   consideró   para   adoptar  su  determinación:   

a.-)   La  usucapión  debe  cumplir  tres  requisitos:  que  los  bienes  estén  en  el  comercio,  que  la posesión haya  transcurrido  quieta,  pacífica  y  sin  interrupciones;  y que el señorío se  prolongue  por  más  de  veinte  años  anteriores  a  la  presentación  de la  demanda.   

b.-)  El  libelo  inicial,  radicado el 9 de  noviembre  de  2005,  no  se  manifestaron  las circunstancias de tiempo, modo y  lugar  en  las  que  la  accionante  ingresó  al  predio, circunscribiéndose a  indicar   que  ella  “tiene  más  de  30  años  de  poseedora”.  Solo  al  contestarse  el  escrito  de  reconvención  se  puntualizó que entró al inmueble como compañera permanente  de  un  arrendatario,  XXXXXXXXXX,  y  que  en  el  año  1977,  a  raíz  de su  desaparición,   modificó   esa   calidad   y   asumió   la   de  “poseedora”.   

c.-)  Antes  de  verificar el mérito de los  medios  probatorios  allegados,  es del caso analizar una situación particular,  surgida  a  partir  del  reconocimiento que hace la demandante de que este es el  tercer  proceso  en  el  que formula la misma pretensión, sin que, a su juicio,  por  ello   se configure la cosa juzgada, de acuerdo con lo previsto en los  numerales   2   y   3   del   artículo   333   del   Código  de  Procedimiento  Civil.   

d.-)  En relación con el numeral 2° de  ese  precepto,  ha  de indicarse que ninguna de las normas del Código Civil que  regula   la  prescripción  adquisitiva  establece  expresamente  que  ante  una  sentencia  que  niegue  una  declaración  de  usucapión, se pueda instaurar un  nuevo  trámite  judicial  con  el  mismo  objetivo. Por eso, no se satisface el  presupuesto  normativo  que  indica  que  no  hay  cosa  juzgada,  frente  a una  situación  “que por autorización expresa de la ley  sea  susceptible  de  modificación  mediante  proceso  posterior”.   

e.-)  En  lo  que  toca  con  el   otro  “numeral”,  se encuentra  que  en  el primer juicio adelantado en el Juzgado Segundo Civil del Circuito de  Barranquilla,  para  no  acoger  las  pretensiones  de  la  demanda se adujo que  faltaba  el  elemento  subjetivo  de  la  posesión en cabeza de la actora, y de  ninguna  manera  que  “no  tuviera  completos los 20  años,  entre  las  fechas  en  que  en esa oportunidad alegó haber iniciado su  posesión  (año 1969) y la fecha de formulación de esa primera demanda (mayo 4  de 1989)”.     

En el segundo, que culminó con sentencia del  Tribunal,  no  se  contrajo  ese  fallador  a  ratificar  la  excepción de cosa  juzgada,  sino  que  concluyó que XXXXXXXXX XXXXX estaba habitando el bien como  tenedora,   “por  haber  convivido  con  el  señor  XXXXXXXXXXX  en  calidad  de  arrendatario  de  ese inmueble, decisión judicial  entonces  que  cobija  los  años  invocados  en  esa  segunda demanda de 1971 a  1991”.    

En suma, con las decisiones emitidas en esas  causas  precedentes se establece que la actora no es poseedora en el periodo que  va  de  1969  a  1991,  por  lo que tal lapso debe excluirse del cómputo de los  veinte años previstos como tiempo mínimo para usucapir.   

f.-)  Con  las  sentencias  anteriores  se  concluye  que la demandante inicial era mera tenedora del inmueble, de lo que se  deduce,  igualmente, que ella no ha actuado dentro del marco legal y que tampoco  ha  atendido  los  principios  de lealtad y buena fe. En consecuencia, según lo  prescrito  en  los artículos 966 a 968 del Código Civil, no tendrá derecho al  pago  de  las mejoras útiles que hubiere podido realizar antes del 1° de marzo  de  2007, fecha en la que se le notificó la “demanda  de  reconvención”, sin perjuicio de la facultad que  detenta para retirar los materiales utilizados para edificarlas.   

g.-) No se reconocerá la condena al pago de  frutos  civiles,  habida cuenta que la accionante en reconvención no determinó  ni  cuantificó  su pretensión por ese concepto, y menos solicitó la práctica  de prueba alguna con ese objetivo.   

7.-  El  Tribunal  concedió  el  recurso de  casación  interpuesto  por  XXXXXXXXXXXXXXXX  Romero  (fls. 197 a 199 del c. de  apelación),  el  cual  fue admitido por la Sala el 4 de octubre de 2013 (fl. 17  del c. de la Corte).   

8.-   En   tiempo  hábil  se  radicó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación  extraordinaria  (fls. 21 a  32).   

CONSIDERACIONES  

1.-  El  numeral  3º del artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil  consagra que el escrito por medio del cual se  provoca  esta  vía debe contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada  acusación en forma clara y precisa”, derivándose  para  el censor la obligación de respetar las reglas  de  técnica  que  faciliten  la comprensión de los argumentos con que pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado. Precisamente esa característica  dispositiva  impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente  y      a      iniciativa      propia     por     la     Corporación.   

Así lo tiene advertido la Sala al exigir que   

“[S]in distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que  incurran  los litigantes al plantearlos” (CSJ AC  16  agost.  2012,  Rad.  2009-00466,  reiterado CSJ AC, 12 jul. 2013, Rad.   2006-00622-01).   

2.-  Son  formulados contra la sentencia del  ad-quem  dos  ataques, ambos  con   fundamento  en  la  causal  primera  del  artículo  368  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  por  violar  los  numerales  2  y  3  del  artículo  333  ibídem,    al   reducir  “su  ámbito estructural”  y  no  darle  “el  alcance  que  el legislador le ha  establecido”.    

a.-) En el inicial se aduce que  

1°)  El Tribunal apoyó su decisión en dos  argumentos  equivocados,  a  saber:  que  no  existe  norma  expresa que permita  presentar  una  nueva  demanda  de prescripción adquisitiva de dominio luego de  haberse  fallado  con  anterioridad  un  libelo  de  la  misma especie; y que el  reclamante  no  puede  hacer  valer  en un nuevo juicio de usucapión, el tiempo  transcurrido    de   posesión   “mientras   estaba  tramitándose  proceso  de  prescripción  anterior”.   

2°)  Es  de  la  esencia de la posesión su  temporalidad,  pues,  quien  la detenta persigue en algún momento ser declarado  propietario.  Luego,  implícito  se  tiene  que  una  persona está habilitada,  cuantas  veces sea necesario, para solicitar a la administración de justicia la  petición para ser declarado dueño.   

3°)       Los       “elementos  dogmáticos” de las normas  en  ocasiones  suelen  ser implícitos; en consecuencia, como al señorío sólo  le   son   oponibles   interrupciones   materiales,   nada   obsta  “ontológica  como jurídicamente” para  que  ante  el  fracaso de un proceso de pertenencia, el poseedor intente una vez  más  obtener  su reconocimiento. De esa manera, la Sala censurada violó la ley  sustantiva  aplicable  al  caso,  y la reemplazó por su apreciación subjetiva,  con  lo que se generó una ruptura grave del sistema jurídico y una afectación  al derecho reclamado por la accionante.   

4°)  Por  otra  parte,  el  numeral 3° del  artículo  333  del  estatuto  procesal  civil  prevé  que  las  sentencias que  declaran  probada  una  excepción  temporal  no hacen tránsito a cosa juzgada,  como  es  el  caso  de  la que determina “la falta de  tiempo    para    la    configuración    de   la   prescripción”.   

Siendo ello así, el actor no solo puede sino  que  está  debidamente  autorizado  por  la  ley y la lógica para “alegar  el  tiempo  de  posesión material transcurrido desde sus  orígenes   hasta   la   presentación   de   la   nueva  demanda”,  precisamente  porque  la cosa juzgada no invalida la “posesión  disfrutada” ni “impide   que   el   tiempo   siga   transcurriendo”.   

Como el juzgador de segundo grado sostuvo una  posición  contraria  a  la anterior, “le está dando  una  mala  aplicación  a  la  ley,  y  como  consecuencia,  aplica a un caso de  temporalidad   los   criterios   de   una  pretensión  estática”.    

b.-)  En  el  otro  cargo  se  esgrime  la  violación  indirecta  de  los  artículos  333,  numerales 2 y 3 del Código de  Procedimiento Civil, y 2512, 2518, 2522 y 2531 del Código Civil.   

Se sustenta así:  

1°)  Al  fundar  su  decisión en preceptos  procesales  y  darles  una  interpretación  restrictiva, el fallador de segundo  grado  no  descendió  al  estudio  de  las  “normas  sustanciales   realmente  aplicables  al  caso”;  en  especial,  dejó de valorar los hechos del litigio, dedicando su atención a los  aspectos  externos  del  mimo,  sin  apoyar  su  análisis en el conjunto de las  probanzas arrimadas al plenario.   

2°)  No  vio  el  juzgador dos trámites de  oposición  surtidos  en  juicios  abreviados  de  restitución,  en  los que se  reconoció  a  Ligia Marina Contreras Romero como poseedora del inmueble materia  de  este  debate.  No advirtió, tampoco, las pruebas que demuestran que ella no  estaba  ligada  a  ningún  contrato  de  arrendamiento,  y  que  aún siendo la  compañera  del arrendatario, “el presunto título de  tenedor,   sin   serlo,   se   había  transformado  en  poseedor”,   aconteciendo   esa   mutación   desde   el   fallecimiento  del  inquilino.   

3°)  Los  testimonios  vertidos  recibidos  acreditan  con  toda  certeza  la calidad de poseedora de la gestora y el tiempo  exigido por el ordenamiento para el éxito de su pretensión.   

4°)  La interpretación sesgada que hizo el  Tribunal   le   condujo   al   desconocimiento   de   las   reglas  “sustantivas   aplicables   al   instituto   de  la  prescripción  adquisitiva de dominio”.    

3.-  Los  cargos planteados en la demanda de  casación no cumplen las exigencias formales, por lo siguiente:   

a.-) En lo atinente al primero:  

En  relación  con  el  requisito  echado de  menos,   la   jurisprudencia   de   la   Corte   ha  indicado  que  “…si  se  trata  de  violación  de  normas sustanciales hay que  identificar  las  que  tienen  esa  connotación” y,  además,    “precisar    cómo   se   produjo   el  quebrantamiento,  si  de  manera directa o indirecta”  (CSJ  AC  de 24 nov. 2010, Rad. 2008-00271-01); presupuesto cuya preterición ha  desencadenado,  efectivamente,  la inadmisión de la demanda con la que se apoya  la  opugnación  extraordinaria, como da cuenta, por ejemplo, el proveído de 19  de  sep.  de  2001, Rad. 0037: “La primera dificultad  aparece  cuando el recurrente aduce violación de la ley, sin explicar la vía a  la cual recurre”.   

2°)  Además, se mencionaron de manera  equivocada  dos  conceptos  de  violación  inconciliables  en  torno a un mismo  precepto,  como  son  la  interpretación  errónea  y  la falta de aplicación.   

En  efecto,  en  un  comienzo  esgrimió el  recurrente  que el fallo cuestionado “transgredió de  manera  grave  y  trascedente  el  sistema  jurídico al momento de interpretar   la   norma   y   numerales  expuestos  con anterioridad, reduciendo su ámbito estructural y en consecuencia  no  le  dio  el  alcance  que  el  legislador  le ha establecido”;  en tanto después dijo que “Al sostener  la  Sala  que  no  es  posible  que  el  demandante  sume a la posesión surtida  después  de  la  primera  sentencia,  la realizada en el transcurso del primero  proceso,  le  está  dando  una  mala  aplicación a la ley y como consecuencia,  aplica  a  un  caso  de temporalidad los criterios de una pretensión estática,  definida,  dejando  de  aplicar  en consecuencia, las  normas  de  manera correcta”  (se resalta).     

Sobre  el  particular, la jurisprudencia ha  dicho que   

“El   recurso   de  casación,  siendo  dispositivo,  limitado y extraordinario, no permite que la Corte pueda moverse a  su  antojo para escoger entre una y otra posición; y menos está facultada para  resolverlas  ambas, porque como es sabido el recurrente debe trazarle a la Corte  en  forma  precisa cuál es su punto de inconformidad, y repulsa por ende que se  le  ponga  a  ras  con  el alegato de instancia…por consiguiente, dentro de su  ámbito  le  está  vedado al recurrente hablar anfibológicamente, y muy por el  contrario  se  le  impone  la obligación de expresar la acusación con la mayor  precisión   y  concreción  posibles”  (CSJ AC. GJ. CCXL, pág. 609).     

Y posteriormente, para destacar la falta de  técnica   en   la   censura  allí  analizada,  pregonó  la  Corporación  que  “se     invocaron  incorrectamente…dos  conceptos   de   violación  incompatibles,  falta  de  aplicación  y  errónea  interpretación…” (CSJ  AC,  25  nov. de     2002,     Rad.    00170-01).   

3°) El reproche es a la vez es incompleto,  valga  anotar,  que no toca la totalidad de argumentos en los que se cimentó la  sentencia  del  ad-quem, pues,  se   recrimina  que  esta  haya  concluido,  equivocadamente,  que  “el  demandante  no  puede  hacer  valer  en  un  nuevo proceso de  pertenencia  el  tiempo  transcurrido  de  la posesión material mientras estaba  tramitándose      proceso      de     prescripción     anterior”.    

Sin  embargo,  es  preciso  recordar que el  fundamento  toral para desestimar la pretensión de usucapión consistió en que  en  los dos trámites de pertenencia anteriores se adujo que faltaba el elemento  subjetivo  de  la  posesión  en  cabeza  de la petente, y de ninguna manera que  “no  tuviera completos los 20 años”; en  suma,  se  determinó  que  con  las decisiones emitidas en esas  causas  precedentes se establece que la actora no es poseedora en el periodo que  va  de  1969 a 1991, por lo que tal lapso debe excluirse del cómputo de las dos  décadas previsto como tiempo mínimo para usucapir.   

En  tal  orden  de  ideas,  si  el cargo no  combatió  esos  fundamentos  la  censura  está  llamada  al fracaso, cuestión  frente a la cual la Corte ha indicado que   

“(…)        ‘dado  el  carácter dispositivo de la  impugnación   y  la  imposibilidad  que  de  allí  se  deriva  para  completar  oficiosamente  la  acusación,  iteradamente (…) ha señalado que ‘por  vía  de  la  causal  primera de  casación  no  cualquier  cargo  puede recibirse, ni puede tener eficacia legal,  sino  tan sólo aquellos que impugnan directa y completamente los fundamentos de  la  sentencia o las resoluciones adoptadas en ésta; de allí que haya predicado  repetidamente  que  los  cargos operantes en un recurso de casación únicamente  son  aquellos que se refieren a las bases fundamentales del fallo recurrido, con  el  objeto  de  desvirtuarlas  o quebrarlas, puesto que si alguna de ellas no es  atacada  y  por  sí  misma  le presta apoyo suficiente al fallo impugnado éste  debe  quedar  en  pie,  haciéndose  de  paso inocuo el examen de aquellos otros  desaciertos     cuyo     reconocimiento     reclama    la    censura’  (Sent.  cas.  civ. No. 027 de 27 de  julio  de  1999;  subrayas  de  ahora),  de donde resulta que la prosperidad del  reproche     dependerá     de     ‘que  se  refiera  directamente  a las bases en verdad importantes y  decisivas   en   la   construcción  jurídica  sobre  la  cual  se  asienta  la  sentencia’  (Sent.  cas.  civ.    No.    002    de    25    de    enero    de    2008)    y   ‘exista    completa    ‘armonía  de  la demanda de casación  con  la  sentencia  en cuanto a la plenitud del ataque, es decir, porque aquella  combate  todas  y  cada  una  de  las apreciaciones jurídicas y probatorias que  fundamentan      la     resolución’”  (CSJ  AC 034 12 mar 2008, Rad.   00271, reiterado CSJ AC 29 jul.  2010, Rad 00366).   

b.-) Se evidencia asimismo la ineptitud del  segundo cargo, al reparar en que:    

1°)  Si  bien  se  apuntó  una violación  indirecta   de   la  “ley  sustancial”,  no  se  concretó  si ella era producto de un error de hecho o de  derecho,  tarea  que  es  propia del censor, y no de la Corte, habida cuenta del  carácter eminentemente dispositivo del recurso.   

Al   respecto,   la   Sala  ha  precisado  que   

“Tratándose  de la violación de normas  sustanciales,  le  corresponde  [al  interesado]  identificar las que tienen esa  alcurnia  y precisar cómo se produjo el quebrantamiento, si de manera directa o  indirecta   y   cuando   hubiere   sido  de  esta  última  forma,  expresar  la  clase de error cometido, en  el  evento  que fuere de hecho, ha de demostrarse, y siendo de derecho, se deben  citar  las  normas  de  carácter  probatorio infringidas, además de plasmar la  argumentación  que  evidencie  esa situación y su trascendencia”  (Énfasis  adrede,  CSJ  AC 19 nov. de  2010,   Rad.   2007-00186   01,   reiterado  CSJ  AC,  28  jun.  de  2012,  Rad.  2009-01552-01).   

2°)  En todo caso no es posible establecer  la  clase  de  yerro  que  se  le  endilga  al  juzgador de segundo grado, pues,  indistintamente  se lanzan críticas atinentes a uno y otro. Esto, en tanto, por  ejemplo,  se  fustiga la ausencia de un “análisis en  el   conjunto   probatorio   traído   al  proceso”,  cuestión   propia   del   “error   de   derecho”  (CSJ  AC, 18 Dic. 2012, Rad. 2004-00511-01), a la  vez  que  el  no  haberse tenido en cuenta los actos procesales emitidos en otro  juicio  concernientes  a  la  oposición  formulada  por XXXXXXXX XXXXXXXX y los  “testimonios  vertidos  en el proceso”, reproches que encajan en el yerro fáctico.   

3°) Si en gracia de discusión se asumiera  que   el   ataque   se   enfila  por  el  “error  de  derecho”,  este  no  satisface el parámetro mínimo  formal,  por  no  citar  el  precepto  de contenido probatorio infringido.    

4°)  Si  a manera de hipótesis se tuviera  como  encaminado  el  segundo  ataque  por  la vía indirecta en la modalidad de  error  de  hecho,  se  deduciría  que  este no fue demostrado, toda vez que sus  planteamientos,  atinentes  a  que  no se sopesaron los actos de otro juicio que  reconocieron  como poseedora a la demandante inicial así como las declaraciones  recogidas  en el plenario, resultan abstractos; esto es, que no especificaron lo  que  objetivamente  indica  cada  uno de los medios de acreditación, y menos se  hizo  la  labor  de  contraste  entre  lo  que  dicen esas pruebas (documentos y  testimonios) y lo que de ellas extrajo el sentenciador.   

Entorno a ese tema, la  Corte  ha  expresado,  reiteradamente, que “En  el  error de hecho debe ponerse de presente, por un lado, lo  que  dice,  o dejó de decir, la sentencia respecto del medio probatorio, y, por  el  otro,  el  texto concreto del medio, y, establecido el paralelo, denotar que  existe   disparidad   o   divergencia   entrambos   y   que  esa  disparidad  es  evidente”   (CSJ   AC,  13  ene  2013,  Rad.  n°  2009-00406).   

4.- Consecuentemente, al  no  reunirse  las  exigencias  de  forma  respecto de los embates analizados, no  procede su aceptación a trámite.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto    por    XXXXXXXXXXXXXXXXXX    dentro    del    proceso    de    la  referencia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA CABELLO BLANCO   

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL  SALAZAR RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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