STC11996-2014_1

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado ponente  

STC11996-2014  

Radicación           n.°  08001-22-13-000-2014-00372-01   

(Aprobado  en sesión de cuatro de septiembre  de dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., cinco (5) de septiembre de dos  mil catorce (2014).   

Decide  la  Corte  la  impugnación formulada  frente  al  fallo  de 31 de julio de 2014, dictado por la Sala Civil-Familia del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Barranquilla, dentro de la acción  de  tutela  instaurada por Edgardo Cuervo de Gallego contra la Policía Nacional  –  Policía  Metropolitana  de  Barranquilla,  a cuyo trámite fueron vinculados  Rafael  Sandoval  Russi,  Mery  Beatriz Benítez Romero, Inversiones Prisma Nova  S.A.,  Viginorte  Ltda.,  César  Carlos Carriazo Escaf, la Fiscalía Cuarenta y  Nueve  Delegada  de  la  Unidad  de  Patrimonio  Económico  de Barranquilla, la  Alcaldía  Municipal,  la  Inspección  de Policía y la Fiscalía Única Local,  estas tres últimas de Puerto de Colombia.   

ANTECEDENTES  

1.             El  actor  reclama  el  amparo  de  los  derechos  de petición, a la igualdad, al debido proceso y la propiedad privada,  presuntamente   conculcados   por   la   autoridad   accionada   (fl.  3,  cdno.  1).   

Solicita, entonces, que le sea restituido el  predio     denominado    «El    Callao» (fls. 4 y 5, cdno. 1).   

2.            Como fundamento de su pretensión expuso  que  la  abogada Mery Benítez Romero, como apoderada de Inversiones Prisma Nova  S.A.,  obtuvo  que  la  Alcaldía  de Puerto Colombia ordenara el desalojo de la  finca  llamada «El Puente»,  con  una  Resolución  de  1995,  «ya prescrita en su  ejecutoria  después  de 17 años»; determinación por  la  que  fue  realizada  la  diligencia  de  desahucio,  con acompañamiento del  Escuadrón  Móvil  Antidisturbios  de  la Policía – ESMAD, pero en ella fueron  sobrepasados  los  linderos  respectivos, entregando no sólo aquél predio sino  el  colindante,  conocido como «El Callao»,   de   propiedad   del   actor,  destruyendo  su  «mejora  campestre  de teja (…) [y la] cerca medianera»,  frente  a  lo  cual  no pudo ejercer ninguna oposición ante el  constreñimiento    ilegal    del   que   fue   víctima   de   parte   de   los  policiales.   

Adujo que la profesional del derecho referida  a  espacio  contrató  a  la  firma  de  vigilancia  Viginorte  Ltda.  para  que  custodiara  los  predios, empresa que ayudó en el desalojo y permaneció en ese  lugar  un  año;  posteriormente  tal labor fue encomendada al grupo paramilitar  «LOS  CARRIAZOS», quienes  actualmente  están allí y mediante amenazas impiden al accionante acceder a su  finca,  aunado  a  que  le  tumbaron  más  de  12  viviendas que «h[a] intentado construir».   

Expuso   que   la   Policía   Nacional,  caprichosamente,   se   ha  negado  a  entregarle  el  fundo  de  su  propiedad,  desconociendo  «la sentencia de equidad proferida por  el  JUEZ  SEGUNDO  DE  PAZ  DEL  DISTRITO  ESPECIAL,  INDUSTRIAL  Y PORTUARIO DE  BARRANQUILLA» (fls. 1 a 5, cdno. 1).   

LAS RESPUESTAS DE LOS CONVOCADOS  

1.            La  Policía  Nacional,  a  través  del  comandante  de  la  Policía  Metropolitana  de Barranquilla, manifestó que esa  entidad   únicamente   se  limita  a  cumplir  las  órdenes  emanadas  de  las  autoridades  de  policía,  las  que  gozan  de presunción de legalidad, lo que  efectivamente  hizo  al  acompañar  la  diligencia de desalojo criticada por el  actor,  atendiendo  lo  dispuesto por la Alcaldía Municipal y la Inspección de  Policía de Puerto Colombia (fls. 80 y 81, cdno. 1).   

2.            La  Inspectora  de  Policía  de  Puerto  Colombia  informó  que  en  relación  con  lo  expuesto en la tutela la única  situación  que  conoce  es  que  el 24 de abril de 2013 la Fiscalía Cuarenta y  Nueve  Delegada  la  comisionó  para  entregar  a  Prisma  Nova  S.A. el predio  denominado  «El  Puente»,  decisión  adoptada  en  la actuación seguida por el delito de fraude procesal,  bajo  el  radicado  Nro.  313275, contra personas diferentes al aquí accionante  (fl. 95, cdno. 1).   

3.              Viginorte    Ltda.    reclamó    su  desvinculación  del  trámite  porque  no  vulneró  derechos  del  accionante,  destacó  que  no  colaboró  en el desalojo y aun cuando prestó el servicio de  vigilancia  aludido  en  el  libelo,  sólo lo hizo por cuatro meses y veintiún  días (fls. 107 y 108, cdno. 1).   

4.            César Carlos Carriazo Escaf (fls. 118 a  121,  cdno.  1),  Inversiones  Prisma  Nova  S.A.  (fls. 157 a 160, ibídem)  y  Mery Beatriz Benítez Romero  (fls.  194  a  197,  ídem),  deprecaron  la  denegación  del  amparo  por  improcedente,  toda  vez  que  el  accionante  cuenta  con  otros  medios  de  defensa  judicial  para  obtener  su  cometido,  como  lo  son  las «acciones posesorias si  considera  que  fue despojado de su posesión (…), deslinde y amojonamiento[,]  etc.»,  aunado  a  que  la  diligencia  de  desalojó  recayó   exclusivamente   sobre   el   predio   «El  Puente»  y  existe  temeridad  porque  el  accionante  formuló otra tutela que le fue denegada.   

Agregaron     que     «[r]especto  a  la  actuación del Juez de Paz, es menester informar  (…)  que  cuando PRISMA NOVA S.A. fue citad[a] (…) manifestó [e]xpresamente  su  VOLUNTAD  de  NO ACOGERSE A ESA JURISDICCIÓN. Por ende sus decisiones no la  obligan».   

5.            La  Fiscalía Cuarenta y Nueve Seccional  de  Barranquilla  indicó  que  la investigación referida por la Inspección de  Policía  de  Puerto  Colombia,  seguida bajo el consecutivo Nro. 313275, por el  delito  de  fraude  procesal  contra personas distintas al aquí accionante, fue  remitida  «al Despacho de[l] (…) Fiscal General de  la  Nación,  a  fin  de  ser  asignado  a  un  Fiscal  Seccional  con  sede  en  Bogotá» (fl. 238, cdno. 1).   

6.            La  Fiscalía  Única  Local  de  Puerto  Colombia  señaló  que por querella formulada por el aquí accionante, adelanta  indagación   preliminar  contra  «CÉSAR  CARRIAZO,  REPRESENTANTE  LEGAL  DE  LA EMPRESA PRISMANOVA S.A.»,  por  el  presunto  delito de perturbación a la posesión, trámite en el que el  10  de  junio  del  año  en  curso  emitió  diferentes  órdenes a la policía  judicial,  encontrándose  a  la  espera de los informes respectivos (fls. 270 a  274, cdno. 1).   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

El    a-quo  constitucional  denegó el resguardo por improcedente,  para  lo  cual  previamente  expuso que no existe temeridad en la interposición  del  resguardo  por  cuanto  en  éste  no  hay  identidad  de  partes, hechos y  pretensiones  en  relación  con  la  otra tutela promovida por el gestor; luego  señaló  que  en  la  del  epígrafe  no  están  presentes los presupuestos de  inmediatez y subsidiariedad para su prosperidad.   

Lo  primero  porque  la queja «surge  desde  el  momento  en que se llevó a cabo la diligencia de  desalojo  del predio “EL PUENTE” la cual se efectuó en los días 26 y 27 de  julio  de  2012  (…),  por lo que (…) la acción (…) no fue interpuesta de  manera  oportuna»; lo segundo porque el actor puso en  conocimiento  de  la Fiscalía los hechos relacionados en el libelo, por los que  actualmente  es  adelantada  la  investigación  respectiva,  en la que no puede  inmiscuirse  el  juez  constitucional, aunado a que la restitución del inmueble  es  una  controversia  que  debe  someter  «ante las  autoridades  judiciales  y  policivas  competentes  en  el  ámbito  civil (…)  artículos     972     y     siguientes     del     Código    Civil».   

LA IMPUGNACIÓN  

El  promotor  censuró  el  referido  fallo  insistiendo en la solicitud de amparo (fls. 313 a 315, cdno. 1).   

CONSIDERACIONES  

1.             En   abundantes   pronunciamientos  la  Corporación  ha dicho que la tutela es un mecanismo singular establecido por la  Constitución   de   1991,   para  la  protección  inmediata  de  los  derechos  fundamentales  de  las  personas,  frente  a  la  amenaza o violación que pueda  derivarse  de la acción u omisión de las autoridades públicas o, en puntuales  eventos, de los particulares.   

También se ha decantado que este instrumento  no  fue  establecido  para sustituir o desplazar las competencias propias de los  funcionarios  judiciales o administrativos, pues, mientras las personas tengan a  su  alcance  medios  regulares de defensa judicial o los mismos estén siguiendo  su  curso  normal, no es dable acudir a esta acción constitucional, a menos que  se  ejerza  como  mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable y,  por  supuesto,  se  observe  el  requisito  de  la  inmediatez  connatural  a su  ejercicio.   

2.             En   el  presente  caso  el actor acude a la tutela al considerar  trasgredidos  sus  derechos  porque fue desalojado del  predio  «El  Callao», el  cual   es   de   su   propiedad   y  la  Policía  Nacional  no  ha  accedido  a  entregárselo.   

Puestas  así  las  cosas,  revisadas  las  probanzas   allegadas,   la  Corte  de  entrada  debe  efectuar  las  siguientes  precisiones:   La  primera,  que  la  diligencia  de  desalojo  que  critica  el  accionante  fue realizada por la Inspección de Policía de Puerto Colombia, con  acompañamiento  de  la  Policía  Nacional,  los días 26 y 27 de julio de 2012  (fls. 24 a 30, cdno. 1)   

La segunda, que el  Juzgado  Segundo  de  Paz  del  Distrito  Especial,  Industrial  y  Portuario de  Barranquilla  mediante sentencia en equidad, emitida el 26 de diciembre de 2012,  amparó  el  derecho  de  propiedad  del  actor  sobre  el predio «El   Callao   IV»,  ordenando  a  César  Carriazo  y a Inversiones Prisma Nova cesar las perturbaciones sobre ese fundo y  retirar  de  allí  a  los  miembros  de  Viginorte  Ltda.  Destaca  la Sala que  (i)  la  firma  Inversiones  Prisma  Nova S.A. desde su primera actuación en ese diligenciamiento manifestó  no   aceptar  dirimir  el  conflicto  ante  esa  jurisdicción;  y  (ii)  ninguna  solicitud  ha  efectuado el  accionante para obtener el cumplimiento de ese fallo.   

3.              De   acuerdo   a   los   antecedentes  compendiados,  incontrovertible  es  la  improcedencia  del  resguardo  ante  la  ausencia   del   requisito   de   la   inmediatez  en  su  interposición,  como  acertadamente   lo  concluyó  el  a-quo,  habida  cuenta  de  que  la diligenciada de desalojo fustigada fue  materializada  los  días 26 y 27 de julio de 2012, mientras que la solicitud de  amparo  que en este momento ocupa la atención de la Sala tan solo fue planteada  el  7  de  julio de 2014, es decir, casi dos (2) años después del acaecimiento  del  hecho  aducido  como  perturbador,  superándose  ostensiblemente  el lapso  de  seis  (6)  meses  que  ha   fijado  la  acentuada  jurisprudencia  de  esta  Corporación   como   razonable  y  proporcional  para  activar  este  mecanismo  excepcional.   

Frente    al    particular    se    ha  puntualizado:   

En  punto  del  requisito de inmediatez, la  Sala  ha  dicho  que “no puede tenerse por cumplida la exigencia de inmediatez  de  la solicitud por cuanto supera en mucho el lapso razonable de los seis meses  que  se  adopta,  y  no se demostró, ni invocó siquiera, justificación de tal  demora  por  el  accionante” (proveído de 2 de agosto de 2007, exp. 00188-01,  reiterado el 30 de agosto de 2012, exp. 01254-01).   

Reiterando que “el ejercicio de la acción  de  tutela debe ser oportuno y congruente con el propósito que persigue, que no  es   otro   que   brindar  solución  ‘a  situaciones  presentes  que  aún pueden ser susceptibles de tal  remedio,     y     no     denunciar     hechos     cuyos    efectos    se    han  materializado…’  (Sentencia  de  17  de  julio de 2006, exp. No. 11001-0204-000-2006-00826-01)”  (Sentencia  de  8  de  agosto  de 2012, exp. 00189-01); o lo que es igual, “la  presentación  de  la  acción  de  tutela debe realizarse dentro de un término  razonable,  que  permita  la protección inmediata del derecho fundamental a que  se  refiere el artículo 86 de la Carta Política”, en aras de “preservar el  carácter   expedito   de   la  tutela  para  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  que  se  consideran  vulnerados  con  la acción u omisión de la  autoridad  pública”  (Sentencia  de  2  de  agosto  de  2007,  exp. 00188-01,  reiterada  el  26 de abril de 2012, exp. 00221-01) (CSJ  STC, 30 ene. 2013, rad. 2012-00274-01).   

Luego, entonces, patente es que el gestor no  ha  hecho  uso  de las múltiples herramientas de defensa que tiene a su alcance  para  obtener  lo  que  aquí  solicita,  situación que enmarca la tutela en la  causal  de  improcedencia  de  que  trata  el  inciso 3º del artículo 86 de la  Constitución  Política,  en  concordancia con el numeral 1º del artículo 6º  del  Decreto  2591  de  1991,  pues  la  petición  de  amparo  no cumple con el  requisito  de  la  subsidiariedad,  toda vez que a este especialísimo mecanismo  solamente  puede  acudirse  previo  agotamiento  de  todos  los  instrumentos de  defensa  que  el  ordenamiento jurídico pone a disposición de los interesados,  ya  que  de  otra  manera se convertiría en un medio para usurpar las funciones  que  la  ley tiene asignadas a determinadas autoridades jurisdiccionales, lo que  terminaría cercenando los principios del derecho procesal.   

Al  efecto,  reiterativa ha sido la Corte al  señalar que:   

Mientras  las  personas tengan a su alcance  otros  medios  defensivos  o  los mismos estén siguiendo su curso normal, no es  dable  acudir  a  este  mecanismo  de protección, ya que no fue instituido para  alternar  con las herramientas de defensa judicial que el ordenamiento jurídico  ha  contemplado,  sino  cuando  carezca  de éstas (CSJ  STC, 10 feb. 2012, rad. 2011-00174-01).   

5.            Coherente con lo anterior, se confirmará  la sentencia de primer grado.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando Justicia en nombre de la  República   y  por  autoridad  de  la  Ley,  CONFIRMA  el fallo impugnado.   

Comuníquese   mediante  telegrama  a  los  interesados  y  remítase  el  expediente  a  la  Corte  Constitucional  para su  eventual revisión.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Presidente de Sala  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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