STC 16701 2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada ponente  

                                STC16701-2014   

Radicación           n.°  76001-22-03-000-2014-00646-01   

(Aprobado  en sesión de tres de diciembre de  dos mil catorce)   

          Bogotá, D. C., nueve (9) de diciembre de  dos mil catorce (2014).   

          Decídese  la  impugnación  interpuesta  contra  la  sentencia  de  28 de octubre de 2014, mediante la cual la Sala Civil  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cali concedió la acción de  tutela  promovida, mediante abogada, por Ángela María Medina Montenegro frente  al  Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito  de esa urbe, trámite al cual fueron  vinculados   el  Primero  Civil  Municipal  y  el  Octavo  de  Ejecución  Civil  Municipal, ambos de esa ciudad.   

ANTECEDENTES  

          1.-  La  gestora reclamó la protección  constitucional  de  su  derecho  fundamental  al  debido  proceso, presuntamente  vulnerado  por el encartado dentro del juicio ejecutivo singular Nº. 2004-0147,  que   la   Cooperativa   Cooprodiscar  le  instauró  a  Nelson  Hugo  Sandoval.   

           2.-  Arguyó  como  fundamento  de  su  reclamo, en síntesis, lo siguiente:   

          2.1.-  Ante  el  Juzgado  Primero  Civil  Municipal  de  Cali,  ella  le inició un litigio ejecutivo singular al referido  grupo  asociativo,  con  radicado  2006-0297; en dicha actuación se decretó el  «embargo  de los créditos»  que  la allí ejecutada tuviere, motivo por el cual, previa comunicación en tal  sentido  verificada  mediante  Oficio  #  1191  de  1º de diciembre de 2006, el  despacho    encartado,    en    el    pleito    sub  júdice,  a  través  de providencia de 30 de enero de  2007,  aclarada  el  24  de  julio  de 2008, tuvo en cuenta dicha deprecación y  aceptó  el  «embargo  de los créditos que [aquella]  cobraba  como  demandante  en  contra  de […] Nelson Hugo Sandoval»,   consistentes   en  «los  depósitos  judiciales   del   Banco   Agrario   descontados»  a  este.    

          2.2.-  Ulteriormente  en el sub  lite,  la  parte  ejecutante, previa  transacción,  aduciendo  que  el  demandado Nelson Hugo Sandoval «se   encuentra   a   paz   y   salvo   por   pago  total»,   deprecó   la   «terminación  del  proceso»,      sin     arrimar     «ningún  título  judicial,  depósito  u  otro [documento] donde se  acredite el presunto pago».   

          2.3.-  Por  tanto,  la  célula judicial  querellada,  en  proveído  de  20  de septiembre de 2013, dio por terminado ese  pleito  señalando haber sido completamente extinguida la pretensa obligación y  disponiéndose   que   las   medidas  cautelares  levantadas  fueran  puestas  a  disposición  del  Juzgado  Veinte  Civil  Municipal  de  Cali,  a  quien  se le  «tuvo  en  cuenta  el  embargo de remanentes y de los  bienes que se llegaren a desembargar».   

          Frente  a dicha determinación, mediante  letrada,  interpuso  los  recursos  de  reposición  y  apelación  subsidiaria,  acaeciendo  que  el  juzgador  acusado  no  les  dio  trámite  a  causa  de  no  «ser   parte   en  el  presente  proceso»  y  los  agregó  al  expediente  «sin  consideración    alguna»,   según   dispuso   por  resolución del día 30 del mismo mes y año.   

          2.4.-  A  continuación,  el funcionario  accionado  ordenó  «la entrega de títulos judiciales  a  favor  del  demandado  Nelson  Hugo  Sandoval» por  providencia  de  26  de  septiembre de 2014, dado que las cautelas reconocidas a  favor  del  Despacho  Veinte Civil Municipal de Cali, según Oficio #2435 de 1º  del mismo mes y año, fueron canceladas.   

          También  frente  a  la misma enfiló, a  través  de  su abogada, sendos medios impugnativos que corrieron similar suerte  a  la atrás apuntada, conforme a idénticas razones plasmadas en determinación  de 7 de octubre de siguiente.   

          2.5.- Conforme a lo descrito, estima que  «no habiendo más recursos»  que    emplear,    es    del    caso    que   sean   protegidos   sus   derechos  constitucionalmente.   

            3.-  Solicita, conforme a lo relatado,  que  se  dejen  «sin efecto los autos interlocutorios  recurridos  Nº.  616  de  fecha  septiembre  26  de  2014,  Nº.  1281 de fecha  septiembre  30  de  2013  y Nº. 1264 de fecha septiembre 20 de 2013»  y,  subsecuentemente, se dé «trámite  a  los  recursos  interpuestos y en su lugar no entregar ningún título a favor  del  demandado,  ordenar  seguir  adelante  con el proceso ejecutivo, pues dicha  decisión        […]        afectaría       [sus]       intereses».   

LA RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS  

           El   juzgado  enjuiciado  efectuó  un  recuento  de  las  actuaciones  emprendidas,  relevando,  entre otras cosas, que  «el  día  13 de diciembre de 2006, en el cuaderno de  medidas  se  recibe  el oficio signado el 01 de diciembre de 2006, proferido por  el  Juzgado  Primero  Civil  Municipal  quien  comunica  que  dentro del proceso  ejecutivo   que   allí  cursa,  siendo  demandante  la  [tutelista]  contra  la  Cooperativa  Coprodiscar,  radicado  […]  2006-0297, se decretó el embargo de  los  créditos  que  la  parte  allá  demandada  cobre  como demandante en este  proceso»,  razón  por  la  que  la  querellante  por  intermedio  de  profesional  del  derecho,  el  14  de  mayo  de  2008, reclamó  «el  pago  de  depósitos  a su favor con ocasión al  embargo  del  crédito que fuera tenido en cuenta por esta instancia»  y  «mediante  auto calendado el 22 de  mayo  de  2008,  se resuelve negativamente la solicitud precisándosele que esto  se  realizaría  una vez finiquitado el proceso. Providencia que fuera recurrida  por  abogada  […],  siendo  resuelto  el  trámite con auto del 18 de junio de  2008,       despachando       negativamente       su       solicitud».   

          Agregó que comoquiera que se dispuso la  terminación  del pleito y el levantamiento cautelar el 5 de septiembre de 2013,  la   «apoderada  de  la  hoy  accionante  inter[puso]  recurso  de  reposición  y en subsidio el de apelación al considerar que no se  reunían  los  presupuesto[s]  del  artículo 537-1 del Código de Procedimiento  Civil,  pues  no se encontraba acreditado el pago de la obligación, solicitando  continuar   con   el   proceso   para   no   vulnerar   los   intereses   de  su  prohijada»,    ante    lo    que    «este  despacho judicial con auto del 30 de septiembre de 2013, glosa  sin  consideración  el  escrito  presentado por la profesional del derecho, [en  tanto]  no  funge  como  apoderada  alguna  de las partes y nuevamente ataca con  recurso  de reposición y apelación esta providencia»  en  punto de lo cual «se glosa nuevamente sin trámite  alguno al mismo».   

          Añadió,  seguidamente,  que  así  las  cosas,  «se  dictó auto el 26 de septiembre del año  que  fenece,  ordenando  la  devolución de los depósitos a favor del demandado  exceptuando  seis  (6)  depósitos  que  hacían  parte  de  la transferencia al  Juzgado  Primero  Civil  Municipal,  siendo  esta  decisión atacada por vía de  recurso  de  reposición  y  en  subsidio apelación»,  medios  impugnativos  que «nuevamente el juzgado glosa  sin trámite».    

          Por tanto, señalando que su proceder no  constituye  «vía de hecho»,  deprecó  la  negación  del  amparo  instado,  máxime cuando es «errada  [la]  interpretación [que] hace la [promotora] con ocasión  a  la acreditación del pago, toda vez que en el presente caso, la representante  legal  de la Cooperativa Coprodiscar, manifiesta que el demandado se encuentra a  paz  y salvo con ese ente, lo cual fue plasmado en el escrito por medio del cual  se  eleva  el  requerimiento  al  despacho  para no continuar con el proceso, es  decir,  existe  la  manifestación  expresa,  clara  e  inequívoca  de la parte  ejecutante  de  haber  recibido  el  pago  de  la  obligación  y  por tanto, el  demandado    Nelson    Hugo   Sandoval,   queda   a   paz   y   salvo   con   la  Cooperativa» (fls. 37 a 44, cdno. 1).   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

          El  tribunal,  en  el  fallo  materia de  impugnación,  otorgó  el  amparo  rogado  brindando  salvaguardia  al  derecho  fundamental  al  debido proceso y, en consecuencia, tras restarle valor y efecto  al  «auto por el cual se declara terminado el proceso  y  el  auto  mediante  el  cual  se ordena la entrega de depósitos judiciales a  […]   Nelson   Hugo   Sandoval»,  ordenó  que  se  «continúe  con  el  trámite  procesal  teniendo  en  cuenta  el  embargo del crédito, de conformidad con lo estipulado en el numeral  5  del  artículo 681 del C. de P. C., armonizado con el numeral 4 del artículo  ibídem  y  proceda  a resolver de fondo los recursos y memoriales allegados por  la  abogada»  de la reclamante.   

            Ello,   dado   que,   en   sinopsis,  «revisado  el plenario tenemos que el 12 de diciembre  de  2006,  el Juzgado Primero Civil Municipal de Cali solicitó al Juzgado Trece  Civil  del  Circuito  [de  la  misma  urbe]  el  embargo del crédito objeto del  proceso,   el   cual  se  tramitó  erróneamente,  al  aceptar  el  embargo  de  remanentes,  generando  la  expedición  de  un  auto  aclaratorio en el cual se  manifiesta  que  estamos  frente  al embargo del crédito, por tanto solicita al  juzgado  municipal  petente  envié  liquidación  actualizada del crédito y la  limitación   a   dicho   embargo,   petición   contestada   por   el   juzgado  municipal»;     a     la    par,    «tenemos  que  la  apoderada  de  la  parte  demandante en el proceso  seguido  en  el  Juzgado  Primero  Civil  Municipal  de Cali, en el año 2008 le  solicita  al  juzgado  accionado  la  entrega  de  depósitos  judiciales, dando  cumplimiento  al  embargo  de crédito, la cual es negada, informándole que una  vez  se  dé  por terminado el presente, procederá a colocar a disposición del  juzgado  municipal los dineros embargados del crédito […], auto oportunamente  recurrido  por  la  profesional,  y  resuelto  por la jueza de instancia bajo el  argumento  que  dicho  embargo  se rige por el art. 543 del C. de P. C, y en ese  entendido  no  se  repone  el auto fustigado. Trámite a todas luces heterodoxo,  toda  vez  que  lo  pertinente  ante  el embargo de créditos es dar aplicación  armónica  de  los  numerales  4  y  5  del  art. 681 del C. de P. C, los cuales  establecen  que se debe notificar al deudor, en el que se le prevendrá que debe  hacer  el  pago  a  órdenes  del juzgado en la cuenta de depósitos judiciales;  situación  que  en  el  presente  en ningún momento ocurrió, decantándose de  contera  la  vulneración  a  los  derechos  invocados por la actora».   

             Manifestó,    seguidamente,    que  «el   juzgado   accionado   ante   la  petición  de  terminación  del  proceso,  emite providencia favorable, sin tener en cuenta el  embargo  del crédito a favor de la hoy accionante y que por tanto el proceso no  podía  terminarse,  hasta  tanto no se satisficiera el crédito adeudado por la  Cooperativa       a      la      señora      Medina      Montenegro».   

          Por ende, acotó, las prerrogativas de la  quejosa  se  quebrantan  «inicialmente al equivocar el  trámite  de  la medida cautelar, prosigue cuando termina el proceso por pago de  la  obligación  el  20  de septiembre de 2013, y ordena el levantamiento de las  medidas  cautelares  decretadas,  así mismo cuando glosa sin consideración los  recursos   interpuestos  por  la  apoderada  judicial  de  la  acreedora  de  la  Cooperativa  y  finalmente  al  ordenar  la  entrega de depósitos judiciales al  señor  Nelson  Hugo  Sandoval», y ello habida cuenta  que  «la instancia soslayó completamente el trámite  del  art.  681  del  C.  de  P.  C,  al  omitir la notificación al deudor de la  Cooperativa  demandada,  señor  Nelson  Hugo Sandoval del embargo del crédito,  así  mismo  cuando  confundió  el  embargo  del  crédito  con  un  embargo de  remanentes,  sin  prever  que  no  se estaban persiguiendo bienes del demandado,  sino  del  demandante  acreedor, característica fundamental para diferenciar el  embargo  de  remanentes  de un crédito; y luego cuando confundió lo solicitado  con  la  figura de persecución en un proceso civil de bienes embargados en otro  proceso».   

          Asimismo,  destacó  que  «a  pesar  que  se pretermitió el trámite del art. 681 del C. de P.  C,  en  el  año  2009  se transfirieron varios depósitos judiciales al Juzgado  Primero  Civil  Municipal  de  Cali  a favor de [la reclamante], pero sin razón  alguna  se  observa que dicha transferencia dejó de hacerse, vulnerando así el  principio  denominado “veniré contra factum proprium non valet”  el  cual  radica  su  fundamento  en  la  confianza  legítima  despertada  en  otro  sujeto de buena fe, en razón de una  primera  conducta  realizada,  la  cual  quedaría vulnerada, si fuese admisible  aceptar  y  dar  curso a una posición posterior y contradictoria, en síntesis,  el  juez de instancia no puede ir contra los actos propios, circunstancia que en  el  presente aconteció, toda vez que se transfirieron los dineros embargados al  acreedor,  situación  que debía seguir aconteciendo hasta la satisfacción del  crédito,  hecho  que  sin  fundamento  alguno  el  juzgado  accionado  dejó de  realizar,  además,  y en claro desconocimiento de sus propios actos, el juzgado  accionado  había  informado  a la apoderada acreedora mediante auto que una vez  se  dé por terminado el proceso, procedía a colocar a disposición del juzgado  municipal  los dineros embargados del crédito, situación que no aconteció, ya  que  los  dineros  se  pusieron a disposición del juzgado que había solicitado  remanentes,  por  otro  lado, dicha determinación deja ver una incoherencia que  desnuda  la  actuación errada del despacho accionado y que soslaya los derechos  de  la  accionante,  toda vez que no se dio aplicación al art. 522 del C. de P.  C,   el  cual  indica  que  en  tratándose  de  embargo  de  dineros,  una  vez  ejecutoriado  el  auto  que  aprobara  la liquidación del crédito o costas, de  oficio  o  a  solicitud  de  parte  lo  procedente  es  entregar  los dineros al  acreedor».   

          Finalmente,  elucidó  que  la  gestora,  «dentro del proceso llevado en el Juzgado Trece Civil  del  Circuito,  contrario  a  lo  afirmado  por  el  a  quo[,  sí] se encuentra  legitimada  para  actuar  por  mandato  del  art. 61 del C. de P. C.»,  ya que si bien «es cierto que una vez  trabada   la   litis   las   partes   dentro  de  una  causa  son  demandante  y  demandada»,   también   lo  es  que  «cuando  la intervención se concreta a un trámite, situación en la  que  nos  encontramos  inmersos, el interviniente sólo es parte en ellos, en el  presente  cuando  se efectúa el embargo del crédito, ese tercero interesado en  las  resueltas  se  encuentra  legitimado sólo en ese trámite específico, por  tanto  no son dables los argumentos de la instancia de glosar sin consideración  alguna   los   memoriales   allegados,   bajo   el   argumento,  “…como  quiera  que  esta  no funge como apoderada de alguna de las  partes…”,   porque  como  bien  se  afirma,  a  la  apoderada  judicial  de  [la  peticionaria]  le  surge  interés en virtud de su  derecho  jurídico  tutelado  como  acreedora,  el  cual  nace  al  existir  una  obligación  personal  de  la  Cooperativa  para  con  ella,  lo  que le permite  perseguir  su  ejecución  sobre  todos los bienes del deudor, en el presente se  pretende  hacer  exigible sobre los créditos que la Cooperativa pretende cobrar  ejecutivamente;   decantándose   con   lo  anterior  que  la  accionante  está  legitimada  en la causa para actuar dentro del mismo y pronunciarse mediante las  herramientas  estipuladas  en la ley frente a los autos que emerjan en su contra  o  que afecten los derechos de su prohijada» (fls. 141  a 148, ídem).   

            

LA IMPUGNACIÓN  

          Fue formulada, a través de abogado, por  Nelson  Hugo  Sandoval  quien  funge  como  ejecutado  en el asunto sub   exámine,  y  al  efecto  indicó,  resumidamente,   que   celebró  con  su  acreedora,  Cooperativa  Cooprodiscar,  «una transacción» a fin de  dar  por  finalizado  el  pleito  sub lite,  la cual, comoquiera que atiende a los requisitos de ley, debe ser  respetada,  por  lo  que  los dineros cautelados deben serle reintegrados puesto  que  él  «no  es  deudor  ni  ejecutado  en  ningún  proceso» por la quejosa, precisa razón por la que el  despacho  encartado  indicó  relativamente a los recursos que esta formuló que  «no    era    parte    ni    tercero   dentro   del  proceso»    (fls.    156    a   160,   ídem).   

CONSIDERACIONES  

              1.-   La   reiterada   jurisprudencia  constitucional  ha  sostenido,  en línea de principio, que este amparo no es la  vía   idónea   para   censurar   decisiones   de   índole   judicial;  sólo,  excepcionalmente,  puede  acudirse a esa herramienta, en los casos en los que el  funcionario        adopte        alguna        determinación       «con  ostensible  desviación del sendero  normado,  sin  ecuanimidad  y apoyado en el capricho o en la subjetividad, a tal  punto  que estructure ‘vía  de   hecho’»,  y  bajo  los  presupuestos  de que el afectado acuda dentro de un  término  razonable  a formular la queja, y de que «no  disponga   de   medios  ordinarios  y  efectivos  para  lograrlo»  (ver    entre    otras,    CSJ   STC,   3   de   mar.   2011,   rad.  00329-00).   

El concepto de vía de hecho fue fruto de una  evolución  jurisprudencial  por  parte de la Corte Constitucional, en razón de  la  necesidad  de  que todo el ordenamiento jurídico debe respetar los derechos  fundamentales  como  base  de  la  noción de «Estado  Social  de Derecho» y la ordenación contemplada en el  artículo  4  de  la  Carta  Política.  Así  hoy,  bajo  la  aceptación de la  probabilidad  que sentencias judiciales desconozcan prerrogativas esenciales, se  admite  por  excepción la posibilidad de amparar esa afectación constitucional  siempre   y  cuando  se  cumplan  los  siguientes  presupuestos:  l.  Generales:  «a) Que la cuestión que se  discuta  resulte  de evidente relevancia constitucional; b) Que se hayan agotado  todos  los medios ordinarios y extraordinarios de defensa judicial al alcance de  la  persona  afectada,  salvo  que  se  trate  de  evitar  la consumación de un  perjuicio  iusfundamental  irremediable;  c)  Que  se  cumpla el requisito de la  inmediatez;  d)  Cuando  se trate de una irregularidad procesal; e) Que la parte  actora  identifique  de  manera  razonable  tanto  los  hechos  que generaron la  vulneración   como   los   derechos   vulnerados  y  que  hubiere  alegado  tal  vulneración  en  el proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible y f)  Que  no  se  trate  de  sentencia  de  tutela»  y, 2.  Especiales:   «a)   Defecto  orgánico;  b)  Defecto  procedimental  absoluto;  c) Defecto fáctico; d) Defecto material o sustantivo;  e)  Error  inducido;  f)  Decisión  sin  motivación;  g)  Desconocimiento  del  precedente   y   h)   Violación   directa   de  la  constitución»    (C-590/2005,    reiterada,    entre    otras,    SU-913/2009   y  T-125/2012).   

          2.- De acuerdo  a  las  acreditaciones arrimadas, se vislumbran las siguientes actuaciones en el  sub lite:   

          2.1.-  Auto  de  24  de  julio  de 2008,  mediante  el  cual  la célula judicial acusada aclaró el de 30 de enero de esa  anualidad  «en el sentido de que se trata del embargo  del  crédito  existente en este despacho a favor de la Cooperativa Cooprodiscar  por  el  Juzgado 1º Civil Municipal, y no de remanentes como equivocadamente se  dijo» (fl. 99, cdno. 1).   

          2.2.-  Decisión  de  21 de noviembre de  2012,  en la que se indicó que «por ser procedente lo  solicitado  por  la  apoderada  de la parte demandante [aquí querellante] en el  Juzgado  Primero  Civil  Municipal  de  Cali,  despacho quien pidió embargo del  crédito  de  la  parte  a[ll]í  demandante  Cooprodiscar,  dentro  del proceso  ejecutivo  que  all[á]  cursa,  realícese  la  transferencia de los depósitos  judiciales  a  la  cuenta  de  ese despacho» (fl. 101,  ídem).   

          2.3.- Resolución de 20 de septiembre de  2013,  que  declaró  «terminado el proceso […] por  pago   total   de   la   obligación»,  ordenando  el  levantamiento  de  las  medidas  cautelares  decretadas  por  lo que dispuso que  fueran  puestas a disposición del Juzgado Veinte Civil Municipal de Cali ya que  a   su  favor  «se  tuvo  en  cuenta  el  embargo  de  remanentes   y   de   los  bienes  que  se  llegaren  a  desembargar»    (fl.    103,    ídem).   

           2.4.-  Recursos  interpuestos  por  la  reclamante  frente  a  la  providencia  de  marras (fls. 126 y 127, ídem).   

          2.5.-  Determinación  del  día  30 del  mismo  mes  y año por la que se adujo que «la abogada  [de  la  promotora]  no  funge  como apoderada judicial de ninguna de las partes  dentro  del  presente proceso y por ello, glósese sin consideración alguna los  recursos  incoados  contra el auto 1264 del 20 de septiembre de 2013»    (fl.    104,    ídem).  Tal,  también  fue materia de medios impugnativos enfilados por  la censora (fls. 128 y 129).   

          2.6.-  Desición  de 26 de septiembre de  2014,  notificada por estado del 30 siguiente, que, tras advertir que la cautela  de  remanentes  instada  por  el  Despacho  Veinte  Civil  Municipal de Cali fue  cancelada,  dispuso  que  los  depósitos  judiciales  que  allí  reposan  sean  «pag[ados]   a  favor  del  demandado]  Nelson  Hugo  Sandoval»       (fl.      105,      ídem).    La    tutelista    planteó  disconformidad en su contra.   

          2.7.-  Proveído de 7 de octubre de este  año  por  el  que  ordenó  la  «glosa  del  recurso  interpuesto  por  la  abogada [de la peticionaria] contra el auto notificado por  estado  el  30  de  septiembre  presente  año,  sin trámite alguno»    (fl.    106,    ídem).   

          3.-  Se impone  ratificar  la  salvaguarda  otorgada,  según  pasa a  exponerse,  habida  cuenta  que  el  despacho acusado  incurrió  en  una  causal  especial de procedibilidad  constitucional por defecto sustantivo. Lo propio, comoquiera que:   

           3.1.-  Decretó  la    terminación    del    proceso   sub  júdice  sin siquiera considerar en  modo   alguno   que   a   favor   de   la  disconforme  se  había  dispuesto  y  aceptado  el  embargo  del  crédito allí perseguido.   

            3.2.-  Intempestivamente  dejó de impartirle trámite a los  medios     impugnativos    que    al    efecto    de    conjurar    dicha    determinación   aquella ejercitó.   

                      3.1.1.-  Las   medidas  cautelares,  grosso  modo,  tienen  como  teleología  garantizar el efectivo cumplimiento de las procedimentales resultas  favorables  a  quien  las  peticionó, y ello en razón a que de poco servirían  las  decisiones  judiciales si se convierten en ilusorias de la mano de no poder  ser  reafirmada  la  guardad  del  derecho solicitado ante la administración de  justicia.   

          3.1.2.-  No  existe discusión alguna en  torno   a   que   a   favor   de  la  actora  se  reconoció  el  «embargo   del   crédito»  que  ante  el  juzgado   querellado  persigue  la  Cooperativa  Cooprodiscar,  el  cual,  valga  decirlo,  no  ha  sido cancelado bajo los parámetros a tal fin establecidos por  el artículo 687 del Código de Procedimiento Civil.   

          Esa  preeminencia  otorgada deriva de la  potestad  reglada  por el precepto 2488 del Código Civil, consistente en que el  patrimonio  del  deudor es prenda de garantía de su acreedor, por lo que, es de  ver,      de      acuerdo      al      artículo      1521-3º      ejúsdem,    todo   aquello   embargado  «por  decreto  judicial» no  es  factible  de  ser  materia de disposición so pena de existir «objeto    ilícito»    a    menos   que  «el  juez  lo  autorice  o  el  acreedor consienta en  ello».   

          Por lo anterior, la circunstancia de que  el  operador  judicial  recriminado, omitiendo dar las debidas razones para así  actuar,  hubiera  dado  por  terminado el proceso sin que previamente, en pro de  atender  la  «transacción»  al  efecto  presentada  por  las  partes  allí  contendientes, verificara si la  petente  había  consentido  en ello, se erige como pilar de menoscabo que ha de  conjurarse,  conforme  así lo entendió el tribunal a  quo, puesto que pasó por alto la circunstancia de que  como  el crédito ejecutado por Cooprodiscar es parte de la garantía general de  prenda  que  a su favor tiene la quejosa, habida cuenta de su embargo, a ella se  le  debió  tomar  parecer  en cuanto a dicho tópico refiere, lo que no se hizo  -ex    officio   según  correspondía-,  derivando  en  que  la  cautela practicada quedó materialmente  desconocida.   

3.1.3.-  En  un  asunto  que  guarda  cierta  simetría  con el ahora abordado, la Sala tuvo ocasión de señalar, en CSJ STC,  25 feb. 2011, rad. 2010-01509-01, que:   

Puestos  de  relieve  los aspectos fácticos  medulares  del  caso,  aflora  evidente,  a  juicio  de  la Sala, que el juzgado  incurrió  en  vía  de  hecho,  toda vez que  decretó la terminación del  proceso  por  “transacción”,  sin  advertir que, en realidad, se trataba de  una  dación  de  pago  efectuada por una de las ejecutadas, copropietaria   sobre  la  totalidad  del  inmueble,  cuyo cincuenta por ciento perteneciente al  otro  ejecutado,  señor  Joaquín  Treviño  Cortés,  estaba  embargado y que,  además,  sobre  el  mismo  pesaba  embargo  de remanentes por cuenta del juicio  ejecutivo  adelantado  contra  éste  por  G.M.A.C.  Financiera,  circunstancias  éstas  que  le  impedían aceptar dicho convenio, pues  si bien el numeral  3º  del  artículo  1521  del  Código  Civil faculta al juez para autorizar la  enajenación  de  las cosas embargadas, en los procesos en que existan petición  de  remanentes,  como  el que aquí se examina, debe contarse con la anuencia de  aquellos   acreedores,   pues   los  bienes  del  deudor  constituyen  “prenda  general”  de  éstos, quienes podrán exigir que se vendan para satisfacer sus  créditos (artículos 2488 y 2492 ibídem).     

           3.2.1.-   Esclarecido   lo   anterior,  señálase  que  a  la  gestora  tampoco  se  le permitió formular rebatimiento  alguno  relativamente  al punto en comento, es decir, que no fue escuchada en su  ejercicio  impugnativo  tendiente  a  lograr  revocar  el  proveído que dio por  terminado   el   litigio   sub  exámine  y  que  concomitantemente  desconoció  su  embargo  del crédito,  segundo  aspecto  que  impulsa  la  procedencia del amparo, habida cuenta que la  célula  judicial  enjuiciada,  de  un  momento a otro, adujo que aquella no era  «parte    en    el   presente   proceso»  y  que  por  tanto  no  había  lugar  a ningún pronunciamiento  respecto  de sus formulaciones, con lo que, además de violentarle el derecho de  defensa,  pasó  por encima de la legítima confianza que fundadamente albergaba  la peticionaria en torno a ser oída.    

          Por supuesto, no puede olvidarse que por  causa  del  embargo  reconocido a ella se le había escuchado pretéritamente en  el   asunto  sub  exámine.  Acreditación  de lo propio es que, verbigracia, cuando el 14 de mayo de 2008 la  gestora  reclamó  «el  pago de depósitos a su favor  con  ocasión  al  embargo  del  crédito que fuera tenido en cuenta»,   según   así   lo  indicó  la  célula  judicial  encartada,  «mediante  auto  calendado  el 22 de mayo de 2008, se  resuelve  negativamente la solicitud precisándosele que esto se realizaría una  vez  finiquitado  el proceso. Providencia que fuera recurrida por abogada […],  siendo  resuelto  el  trámite  con  auto  del  18 de junio de 2008, despachando  negativamente   su   solicitud»;   asimismo,  en  la  decisión   de   21   de  noviembre  de  2012,  se  indicó  que  «por  ser  procedente  lo  solicitado  por  la  apoderada de la parte  demandante  [aquí  querellante]  en el Juzgado Primero Civil Municipal de Cali,  despacho  quien  pidió  embargo  del  crédito  de  la parte a[ll]í demandante  Cooprodiscar,  dentro  del  proceso  ejecutivo  que all[á] cursa, realícese la  transferencia    de   los   depósitos   judiciales   a   la   cuenta   de   ese  despacho».   

                 3.2.2.-        Referente  a  la  potestad  de  intervención en juicios ejecutivos  por  parte  de  aquellos  sujetos  que  no  actúan como ejecutante o ejecutado,  esta Corporación ha sostenido que:   

“Los  procesos de ejecución reclaman, por  un  flanco,  que  el  extremo demandante se halle compuesto por el sujeto activo  -acreedor-  de  la  relación  obligacional  que  emerge  del  título ejecutivo  pretenso  en  recaudo  y, por otro, que la parte ejecutada esté constituida por  el  deudor  o  sujeto  pasivo de la obligación demandada; ello, en vista de que  únicamente   quienes   hicieron   parte   de   la   relación  sustancial,  que  necesariamente  involucra  el  incumplimiento de una prestación, y en la medida  que  asuman  la  calidad  de  demandante y demandado, son los interesados en las  resultas  del  proceso dada su especial naturaleza y, por tanto, se corresponden  con  quienes,  con exclusión de los demás, pueden ser oídos en el litigio por  detentar  privativamente la facultad de disposición del derecho en disputa. Por  supuesto,  a  los  procesos de la señalada especie no aplica ni el artículo 83  de  la  ley  de  ritos  civiles,  ni  la intervención adhesiva del artículo 52  ibídem”    (Sentencia    de    12   de   marzo   de   2010,   Exp.   T.   No.  11001-22-03-000-2010-00070-01).   No   obstante,   conforme   a   los  puntuales  parámetros  del artículo 61 del Código de Procedimiento Civil, “[c]uando la  intervención  se  concrete  a  un  incidente o trámite, el interviniente sólo  será  parte  en  ellos”,  esto es, que dentro de un  litigio  ejecutivo los terceros intervinientes meramente pueden ser oídos en lo  que   concierne  a  la  puntual  actuación  en  que  legalmente  se  encuentren  habilitados   para                    litigar.

          3.2.3.-  Así  las  cosas,  si bien a la  quejosa  no  le  es dable intervenir a discreción en el pleito ejecutivo objeto  de  pronunciamiento  para  litigar  sobre  aspectos  sustanciales  que  son  del  privativo  resorte  dispositivo  de  los  extremos en pugna, sí le es factible,  dado  que  detenta  interés  propio en ello, participar del debate procesal que  pueda  suscitarse  en  torno  a  las cautelas en él adoptadas, en tanto que las  mismas  están  cobijadas  bajo  el  manto  que  protege su derecho de garantía  derivado  del  embargo  al  crédito  que le fue reconocido, lo cual comporta la  inviabilidad   para   el   juzgado   recriminado   de  desatender  los  recursos  interpuestos,  habida  cuenta  que  los  mismos, justamente, se enderezaron para  confutar  las  resoluciones  proferidas a fin de dar por finalizado el litigio y  disponer así de las cautelas.   

             Por    supuesto,    sobre    dichas  determinaciones,  itérase,  como  son  atañederas  con  la  medida  a su favor  decretada,   detenta   incumbencia   procedimental  que  le  habilita  -eso  sí  restrictamente  a  ellas-  su  intervención en cuanto hace con la suerte de las  mismas,  prerrogativa que le fue amputada a consecuencia de no permitírsele, en  aras   de   defender   su   derecho,  el  ejercitamiento  de  los  recursos  que  concretamente enderezó.   

          4.- De conformidad con lo discurrido, se  ratificará el fallo objeto de la impugnación.   

DECISIÓN  

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Civil, administrando justicia en  nombre  de  la  República  y  por autoridad de la ley, CONFIRMA la sentencia de  fecha,   contenido   y   procedencia   puntualizados   en   la  motivación  que  antecede.   

            Comuníquese   telegráficamente   lo  resuelto  en  esta  providencia  a  los  interesados y oportunamente envíese el  expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión.   

Notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

(Presidente de Sala)  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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