SC512-2018 (2005-00156-01)

2018

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AROLDO WILSON  QUIROZ MONSALVO  

Magistrado  Ponente  

  

SC512-2018  

(Aprobada  en sesión de catorce de febrero de dos mil dieciocho)  

  

Bogotá  D. C., cinco (5) de marzo de dos mil dieciocho (2018).  

  

Por  haberse casado el fallo proferido por el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil, en el proceso  ordinario de Lucía Neira de Ospina contra el Fondo de Cultura  Económica Ltda. y Ediciones Fondo de Cultura Económica  Ltda., se profiere la sentencia sustitutiva con el fin de resolver,  en sede de instancia, el recurso de apelación interpuesto por  la parte demandada contra la providencia adoptada por el Juzgado 16  Civil del Circuito de la misma ciudad.  

  

ANTECEDENTES  

  

1.        Conforme  a la subsanación de demandada y el resumen efectuado en el  fallo de casación, la demandante reclamó, en  síntesis, que las convocadas fueran declaradas solidariamente  responsables por los daños causados a un inmueble de su  propiedad, como consecuencia de la demolición y posterior  construcción de la edificación ubicada en la carrera 16  No. 80-18 y 80-20 de la ciudad capital, con la consecuente condena al  pago de perjuicios estimados así:  

  

a)        Daño  emergente: $182.000.000 por costos de reparación; $500.000 por  honorarios pagados a Arquitectura Inmobiliaria por avalúo  comercial y concepto técnico de estabilidad de la  construcción; $653.000 por conciliación prejudicial  adelantada ante la Sociedad Colombiana de Arquitectos; y $600.000 por  el peritaje realizado.  

  

b)        Lucro  cesante: $31.185.000 por cánones de arriendo dejados de  percibir desde el 31 de agosto de 2002 hasta la fecha de la demanda,  más las rentas futuras.  

  

c)  Indexación  de las condenas desde la fecha de los daños y hasta la  sentencia, más «intereses  moratorios a la tasa máxima permitida»  desde que se causaron los daños, o el día que se  determine y hasta su pago; y en subsidio, los «intereses  compensatorios a la tasa máxima permitida desde que se causó  el perjuicio hasta el pago efectivo, o hasta el momento a partir del  cual se reconozcan intereses moratorios».  

2.        Los  hechos se resumen en que el  Fondo de Cultura Económica Ltda. -en adelante el Fondo-, en  noviembre de 2000, demolió la casa que había en el lote  de terreno ubicado en la carrera 16 n.° 80-18/20 y construyó  un edificio, colindante a la casa habitación de la actora, la  cual resultó con serios daños materiales, como la  ruptura de las antenas de televisión, redes telefónicas,  tubos de agua, marquesina del patio, cuarteo de la pared de la  escalera en toda su extensión, incendio de las líneas  de energía y excesivo consumo de agua debido al daño de  las tuberías.  

  

Narró  la actora que, por el mal estado de su casa, se vio obligada a  desalojarla el 1º de noviembre de 2002, para habitar en otro  apartamento de su propiedad, que hasta entonces estuvo arrendado por  intermedio de Pablo Gómez Vargas y Cía. Ltda., con una  renta mensual de $949.000.  

  

Sostuvo  que la nueva edificación no contó con «los  seguros que la buena práctica de la actividad constructora»  aconseja, toda vez que la póliza de responsabilidad no fue  modificada o remplazada cuando se efectuó el cambio de  contratista.  

  

Reveló  que, según el acta de 10 de diciembre de 2001, resultante de  una reunión entre representantes del Fondo, los ingenieros y  arquitectos que intervinieron en la obra, fueron «numerosos»  los «defectos  y falencias»  durante la construcción, entre los cuales «se  destaca el hecho de no haberse efectuado el debido control de  asentamientos, el control de juntas de construcción y el  control de arrastre, todo lo cual causó serios perjuicios  materiales a la casa»  de su propiedad.  

Expresó  que, entre ella y el Fondo de Cultura Económica Ltda., hubo  cruce de correspondencia para llegar a un acuerdo sobre los arreglos  a efectuar, pero no fue posible un consenso.  

  

Manifestó  que tramitó ante el Juzgado 56 Civil Municipal de Bogotá  una inspección judicial anticipada en su inmueble, con  intervención de perito, con el fin de determinar los daños  causados por la  «demolición  y subsiguiente construcción realizadas en el predio aledaño»,  actuación en la que intervino el Fondo y se dejó  constancia de muchos daños provocados a la casa, por las  «labores  adelantadas en el predio vecino».  El perito dictaminó, entre otros puntos, que las afectaciones  fueron «por  los asentamientos diferenciales… en la construcción»  realizada  por el Fondo, cuyo edificio fue «el  causante»  de esas anomalías, que hicieron inhabitable al primero por los  daños en las «instalaciones  hidráulicas y sanitarias»,  experticia que fue aclarada por el auxiliar (folios 238 a 247 del  cuaderno 1).  

  

3.  En escritos separados, las sociedades convocadas contestaron la  demanda con oposición a las pretensiones, aunque con unas  diferencias en cuanto a los fundamentos de aquella.  

  

3.1.  Ediciones Fondo de Cultura Económica Ltda. -en adelante  Ediciones- adujo que adquirió el inmueble mediante escritura  pública n.° 1282 de 18 de mayo de 2004, otorgada en la  Notaría 15 de Bogotá, por tanto se consideró  ajena a la controversia y a «la  posible producción o no de los perjuicios que pretende la  demandante».  

  

Formuló  las excepciones de causa  extraña, culpa de la víctima, hecho de un tercero,  fuerza mayor, caso fortuito, inexistencia de responsabilidad de  Ediciones Fondo de Cultura Económica Ltda., inexistencia de  obligación de indemnizar, falta de interés y  legitimación para pedir, agravación del daño por  culpa de la víctima, defectos de construcción del  inmueble de la demandante, nulidad relativa, prescripción,  compensación, falta de derecho del demandante,  y cualquier otra que se pruebe, sin fundamentación alguna  (folios 369 a 374 del cuaderno 1).  

  

3.2.        El  Fondo admitió haber realizado la construcción del  edificio entre noviembre de 2000 y mayo del 2001, las reclamaciones  recibidas por sus vecinos con ocasión de los daños  irrogados y el acuerdo alcanzado con uno de ellos.  

  

Relató que  no fue posible un arreglo con la demandante, por cuanto exigió  daños de una gravedad diferente a la real y no permitió  la adquisición del predio a precios de mercado. Además,  cuestionó la falta de medidas para solventar los desperfectos  o permitir que otra persona lo hiciera, haciéndolos más  complejos y onerosos. Por último, planteó excepciones  similares a la de su homóloga (folios 495 a 201 del cuaderno  1A).  

  

4. El 12 de  octubre de 2010, en primera instancia, se acogieron las pretensiones  y la excepción denominada «agravación  del daño por culpa de la víctima»,  por lo que condenó a las demandas al pago de $194.003.316,74 y  $799.464,21 a título de daño emergente, y $113’050.508,  por lucro cesante, otorgando diez (10) para su cancelación, so  pena del pago de intereses a una tasa del 6% anual (folios 1186 a  1200 del cuaderno 1C).  

  

5.  Las afectadas interpusieron recurso de apelación para que la  indemnización fuera reducida, con los fundamentos que en  seguida se sintetizan:  

  

5.1.  El Fondo buscó reparar los daños, para lo cual contrató  estudios que revelaron su carácter cosmético y desechó  la naturaleza estructural, el cual sirvió de base para la  conciliación alcanzada con el vecino del costado norte, quien  quedó con un bien en óptimas condiciones.  

La  demandante, a pesar de encontrarse en condiciones similares, impidió  las reparaciones o su mitigación, y optó por abandonar  la casa sin realizar ningún mantenimiento, lo que condujo a  una agravación del daño, así que debe  incrementarse la reducción de la indemnización por daño  emergente y absolverse por lucro cesante.  

  

5.2.  El dictamen pericial, base de la sentencia de primer grado, fue  rendido por una persona carente de conocimientos técnicos, en  contraposición de los expertos pagados por el Fondo. Además,  este trabajo no estaba en firme, por estar pendiente la resolución  de la objeción por error grave presentada por el Fondo.  

  

5.3.  Reprocharon las sumas exorbitantes deprecadas por la convocante, en  desatención de la estabilidad estructural del predio, siendo  procedente haber acatado la opinión de Harold Muñoz,  según lo atestiguado por Javier Andrés Varona.  

  

5.4.  El inmueble era habitable y el lucro cesante reclamado es hipotético,  porque no se demostró que el apartamento al cual se mudó  la actora tuviera un contrato de arrendamiento perpetuo o que  estuviera vigente hasta el año 2010.  

5.5.  La casa afectada tenía un vicio de construcción ya que  se encontraba recostada sobre el predio colindante, lo que colaboró  con los daños. Igualmente, el sector tuvo un cambio de  destinación porque pasó a ser comercial.  

  

5.6. Asintieron en  los argumentos por los que se negaron los perjuicios por avalúo  comercial, análisis de estabilidad y diligencia de  conciliación prejudicial.  

  

5.7.  Ediciones, en forma particular, repugnó la pretendida  solidaridad entre las demandadas, pues a la fecha de la escisión  Lucía Neira de Ospina no era acreedora del Fondo.  

  

6.  El Tribunal Superior de Distrito Judicial de Bogotá D.C., Sala  Civil, revocó la sentencia de primer grado y, en su defecto,  reconoció «oficiosamente  la excepción de ausencia de la cuantía del daño»  (folios 90 a 109 del cuaderno 9).  

  

7.  Casada esa última decisión por la Corte, con fallo de  16 de diciembre de 2014 (SC17215), y practicadas las pruebas allí  ordenadas de oficio, es oportuno proferir sentencia de reemplazo en  los términos que siguen.  

  

  

  

  

CONSIDERACIONES  

  

1.  Por encontrarse reunidos cabalmente los presupuestos procesales, sin  que se vislumbren vicios que ameriten tomar medias de saneamiento, es  procedente emitir la sentencia sustitutiva de segundo grado.  

  

En  punto a la legitimación por pasiva precísese que, si  bien Ediciones alegó, en su contestación de demanda,  que los hechos de la controversia ocurrieron con anterioridad a que  adquiriera el inmueble objeto de reclamación, por lo que es  ajena  a la responsabilidad pretendida; lo cierto es que su intervención  en el litigio es procedente, en tanto está demostrada su  condición de beneficiara de la escisión patrimonial  realizada en el año 2004 por el Fondo (folios 206, 261, 266 a  364 ibidem), de manera que debe analizarse y decidirse la eventual  solidaridad entre estas empresas, respecto a las obligaciones  existentes para dicha anualidad.  

  

2.  De otro lado, acótese que el fallo de reemplazo se limitará  a definir los aspectos relativos a la extensión del daño,  su cuantificación y los sujetos obligados a su reparación,  pues los demás elementos configuradores de la responsabilidad  fueron definidos en la sentencia de casación o no constituyen  materia de la apelación.  

  

En  efecto, en el fallo SC17215 de 16 de diciembre de 2014, la Corte  concluyó que existían medios probatorios suficientes  para demostrar la configuración del daño emergente  intitulado «costos  de reparación»,  que era dable inferir que la desocupación del apartamento de  propiedad de la demandante «fue  consecuencia directa de [los] daños irrogados»  por la nueva edificación, y que los fundamentos esgrimidos  para negar la reparación de los otros daños deprecados  se quebraron por la prosperidad de la casación.  

  

Adicionalmente,  como en la sentencia de primera instancia se presumió la culpa  de las accionadas -por ser la construcción una actividad  peligrosa-, y se otorgó credibilidad al reconocimiento que  hizo el Fondo respecto a la autoría en la causación de  daños por la confección de la obra, sin que sobre estas  materias se enarbolaran argumentos en apelación, estos tópicos  se encuentran en firme y no pueden ser objeto de nuevo  pronunciamiento según el artículo 357 del Código  de Procedimiento Civil.  

  

Falta,  entonces, concretar los daños que sufrió la demandante  y su cuantía, así como dilucidar la responsabilidad de  Ediciones en este asunto.  

  

3.  A título de contextualización, recuérdese que la  controversia giró en torno a la responsabilidad entre vecinos,  por la realización de una nueva obra que irrogó daños  a sus colindantes.  

Tal  responsabilidad, connatural a los procesos de renovación  urbana que experimentan las grandes ciudades, carece de una  regulación específica en nuestra legislación,  pues el artículo 2351 del Código Civil, que disciplina  los perjuicios por la ruina de un edificio, se aplica únicamente  a los defectos de construcción o al inadecuado mantenimiento  de las edificaciones, no así a los perjuicios por la  realización de nuevas obras que, sometidas a los cánones  urbanísticos actuales, tienen impacto sobre los predios  circundantes, los cuales se hicieron en otro momento y con criterios  técnicos diferentes1.  

  

Ahora  bien, por calificarse la edificación como una actividad  peligrosa2,  el artículo 2356 de igual codificación será el  que norme el caso, el cual se caracteriza por consagrar una  presunción de culpa sobre el artífice y/o propietario,  de quien se espera adopte todas las medidas técnicas  tendientes a evitar daños a la infraestructura cercana,  teniendo en cuenta variables como la tipología del terreno, la  composición del subsuelo, la fecha de las edificaciones y el  nivel freático, de lo cual deberá darse cuenta antes de  acometer las labores.  

  

En  todo caso, si con ocasión de la construcción se  producen daños, salvo la existencia de una causal eximente de  responsabilidad, la víctima tiene el derecho a ser reparada, a  condición que demuestre que el detrimento se originó en  razón de la nueva obra.  

4.  Descendiendo al caso sub  examine,  no sin antes reiterar que los aspectos relativos a la actividad  constructiva, sus efectos perniciosos sobre los predios vecinos y la  existencia del daño emergente y el lucro cesante son  pacíficos, debe establecerse el contenido de estos últimos.  

  

4.1.  Al respecto se tiene que, en el libelo genitor, se reclamó  como perjuicio emergente, «los  daños causados en el inmueble de habitación de [Lucía  Niera de Ospina]  como consecuencia de la demolición y posterior construcción  de una edificación en el predio de las compañías  demandadas, aledaño a dicha casa de habitación»  (folio 238 del cuaderno 1), lo que comprende, según la  interpretación realizada por esta Corporación en el  proveído que desató el remedio extraordinario, la  «totalidad  de los daños que al inmueble en el que residía la  actora le ocasionaron las obras civiles adelantadas por el Fondo de  Cultura Económica Limitada»  (folio 96 del cuaderno Corte).  

  

4.2.  Sobre el alcance de este perjuicio las partes han planteado visiones  antagónicas, pues para la actora se trata de una deficiencia  estructural, que sólo puede ser superada con una inversión  de $182.000.000 (folio 239 del cuaderno 1); mientras que para el  Fondo de Cultura Económica Ltda. son defectos menores (folio  496 del cuaderno 1A), valorados en $18.734.417, como se expresó  en el documento denominado Estudio  de patología estructural y propuesta de rehabilitación  (folio  437 ibidem).  

  

Con  el fin de dilucidar este aspecto, se hace necesario evaluar en  conjunto los medios demostrativos (artículo 187 del Código  de Procedimiento Civil), lo que devela que el predio identificado con  folio de matrícula inmobiliaria n.° 50C-48272 de Bogotá  sufrió dos (2) clases de afectaciones en razón de la  construcción del predio vecino, las cuales deben ser  indemnizadas al unísono: (a) de orden formal, relativas a las  fisuras, grietas, rupturas, desprendimientos y otra clase de  desperfectos perceptibles visualmente; y (b) de orden material,  consistente en el desplazamiento lineal y angular de la casa  habitación, que condujo a su inclinación hacia el  costado norte, que demandaba un arreglo profundo.  

  

Las  primeras fueron puestas de presente en la inspección judicial  practicada como prueba anticipada, la cual reseñó  múltiples daños a puertas, ventanas y paredes, así  como hundimientos, fisuras, humedades, grietas, desprendimientos,  filtraciones, desniveles, inclinaciones, pérdida de pañete,  goteras, entre otras, a lo largo de toda la casa habitación  (folios 175-177 del cuaderno 1).  

  

La  segunda fue explicitada en el estudio realizado por el ingeniero  civil Jairo Enrique Rubiano Rodero, perito nombrado en el proceso con  el fin de establecer las causas de los daños en la vivienda  (folio 613 del cuaderno 1A), quien puntualizó que cuando  la construcción vecina llegó al tercer piso, la de la  demandante sufrió  «un  desplazamiento horizontal… hacia el edificio, desplazamiento  lineal y angular que se conoce como ‘deriva’[,] que  origina sobre esfuerzos axiales y angulares en la edificación  del actor… Entretanto el inmueble de propiedad de Lucía  Neira comienza a resentirse por la aparición de fisuras y  grietas cada vez más alarmantes, producto de los asentamientos  diferenciales, así como una desnivelación creciente del  esqueleto estructural del inmueble del demandante»  (folio 726 y 730 del cuaderno 1B).  

  

Profesional  que enfatizó, al absolver las solicitudes de aclaración,  que apareció «un  desnivel permanente de la placa de entrepiso de 12 centímetros.  Entonces, antes del año de construcción o sea antes de  2001, una familia bogotana vivía en una casa estable desde el  punto de vista estructural y presentable desde el punto de vista  estético con piso y acabados horizontales. Después…  quedar[o]n viviendo… en una casa estable estructuralmente pero  con pisos inclinados y de presentación estética  deplorable, y todos los técnicos ingenieros y arquitectos…  coinciden en que no es posible enderezar o recuperar la  horizontalidad de las placas»  (folio 972 del cuaderno 1C).  

  

En  otras palabras, según el experto, el peso de la nueva  edificación provocó un asentamiento que condujo a que  el inmueble colindante se desplazara hacia él, con la  consecuente inclinación y demás daños estéticos.  

  

Es  oportuno señalar que esta experticia no fue objetada por las  partes y las aclaraciones requeridas fueron efectuadas oportunamente  por el profesional; además, sus conclusiones, no sólo  provienen de una revisión de los planos y estado físico  del inmueble afectado, sino de la comparación de los estudios  realizados por Arimán López Murillo, Arquitectura  Inmobiliaria Ltda., Harold Alberto Muñoz y Luis Fernando  Orozco, por lo que son merecedoras de credibilidad.  

  

A  la misma deducción arribó el perito designado en el  trámite de la prueba anticipada (folio 177 del cuaderno 1),  quien consideró que «los  daños ocasionados al inmueble objeto de la pericia se deben a  los asentamientos diferenciales que se presentaron en la edificación  distinguida con el número 80-20 de la Carrera 16, con motivo  de su construcción… [la que] es [la] causante de los  daños ocasionados al inmueble distinguido con el número  80-04 de la Carrera 16, debido a los asentamientos diferenciales  ocurridos en el primero, los cuales generaron… el  agrietamiento de los muros y la fractura de las dos placas de  contrapiso y entrepiso, con los correspondientes daños en las  instalaciones hidrosanitarias y eléctricas, así como de  cubierta»  (folios 197-198 ejusdem)  

  

La  correspondencia entre estas pericias, permite despejar cualquier  manto de duda sobre su estimación, pues sus conclusiones  comunes dejan fuera de controversia el piso fáctico del caso.  

  

Además,  dado que el experto Arimán López Murillo refirió  15 años de experiencia en la realización e  interventoría de proyectos inmobiliarios, participando en  grandes urbanizaciones en la ciudad de Bogotá, sus colofones  son creíbles; máxime si se tiene en cuenta que su  análisis se basó en la revisión material de los  inmuebles y el análisis de los dibujos relevantes para la  controversia, razón suficiente para desestimar la objeción  por error grave que formuló Ediciones contra su dictamen.  Total que, según las reglas de la experiencia, una persona  dedicada a la actividad constructiva debe poseer las destrezas  necesarias para hacer seguimiento a las obras adelantadas, incluso  para analizar y establecer las causas de los daños detectados.  

  

  

El  suscrito secretario del juzgado hace constar… que en la prueba  anticipada No. 11001-4003056-2003-00942-00 de LUCIA NEIRA DE OSPINA  en contra de FONDO DE CULTURA, por medio de providencia del  veintiséis (26) de mayo de dos mil quince (2015), se tramit[ó]  y decidió la objeción que por error grave formul[ó]  la sociedad [F]ondo de [C]ultura [E]conómica limitada en  contra del dictamen pericial rendido en desarrollo de la misma,  resolviendo declarar infundada la objeción mencionada y  aprobar el dictamen pericial presentado…  (folio 198 del cuaderno Corte).  

  

En  suma, en el proceso se acreditó que el predio de Lucia Neira  de Ospina resultó afectado en doble vía, pues no sólo  sufrió daños evidentes en sus puertas, paredes e  instalaciones, sino que se inclinó por el peso de la obra  contigua, lo que sólo podía ser superado por medio de  la demolición parcial de la casa o la implementación de  técnicas sofisticadas de ingeniería3,  siendo necesario que la indemnización que debe concederse sea  comprensiva de ambos aspectos.  

  

De  allí que en la sentencia de casación, de forma  categórica, la Corte concluyera que la totalidad de los daños  emergentes reclamados estaban probados, lo que ahora se precisa en el  sentido anunciado.  

  

4.3.  Por esta senda es indudable que, la realización de los  arreglos formales ofrecidos por el Fondo en el año 2002, no  tenía la virtualidad de extinguir el débito  indemnizatorio, pues con los mismos se habría recuperado la  apariencia estética de la edificación, sin solventar la  inclinación por el asentamiento diferencial, cuya restauración  fue ignorada.  

  

Esto  se infiere del contenido del estudio contratado para la readecuación  de los predios vecinos4,  que únicamente enumeró enmiendas visuales -fisuras en  muros, grietas en muros, grietas en el primer piso, marcos, puertas y  ventanas, reposición de acabados y pintura- (folios 1067-1069  del cuaderno 1C), sin prever nada respecto a la pérdida de  horizontalidad. En concreto, el presupuesto  de  obra de rehabilitación  se circunscribió a la corrección de «grietas  [en] muros»  y «fisuras  [en] muros y piso»  (folio 1071 ibidem), olvidando especificar el plan que se adoptaría  para solventar el desnivel.  

  

Adviértase  que este último daño era conocido por el Fondo, en  tanto los planos anexos al estudio dan cuenta de su existencia  (folios 1047-1049); además, el ingeniero Harold Alberto Muñoz,  autor del trabajo, en su declaración admitió que  «[c]uando  realizamos la nivelación encontramos magnitudes de  asentamiento diferenciales de alrededor de 16 centímetros en  el extremo sur del predio de la señora LUCÍA»,  asociadas «con  la construcción del edificio»  (folio 1008 ibidem).  

  

Refulge  de lo expuesto que, con independencia de la discusión en torno  a la naturaleza estructural de los daños, el punto central es  que se desplazó e inclinó la arquitectura, lo que  aparejó otras consecuencias físicas relevantes.  

  

Por  lo anterior, deberá restarse credibilidad a la afirmación  de Javier Andrés Varona, en el sentido de que «[l]a  recomendación [del experto] era que había que hacer la  reparación de las grietas y por supuesto lo que tenía  que ver con acabado… con eso se reestablecía la  condición original de la casa»  (folio 631); porque la misma desconoce el contenido del trabajo del  ingeniero, quien únicamente previó soluciones para los  daños visuales, no así lo relativo a la inclinación.  

  

Además,  este deponente, al ser confrontado con el contenido del acta de 10 de  diciembre de 2001, reconoció que en «alguno  de los inmuebles estudiados… se encontró que los daños  eran estructurales, es decir, que se debía proceder a la  demolición de dichos inmuebles»  (folio 633), solución que únicamente era predicable de  la demandante, pues el otro vecino accedió a la realización  de reparaciones cosméticas sin ninguna otra exigencia.  

  

4.4.  De otro lado, en cuanto se refiere a los supuestos yerros de  construcción en el inmueble de la convocante, por haberse  recostado  en su colindante, se advierte que los mismos no fueron probados por  las demandadas, por lo que a su amparo no es posible rechazar o  disminuir la indemnización pretendida.  

Por  el contrario, según el dictamen de Jairo Enrique Rubiano  Rodero, el sostén de una edificación sobre otra se  originó en el asentamiento diferencial. En concreto manifestó:  «la  casa se recostó sobre el edificio arrastrad[a] por la mole de  cuatro (4) pisos (Torque en dirección antihoraria  ‘counterclock)… En el esquema… se da en dirección  de torque contrario a las manecillas del reloj, torque negativo,  hasta llegar a un asentamiento total de 17 cm»  (folios 721-722 del cuaderno 1B).  

  

A  su vez, Arimán López, al analizar la fuente de las  averías, señaló que «el  inmueble distinguido con el número 80-20 de la Carrera 16, es  el causante de los daños ocasionados en el inmueble  distinguido con el número 80-04 de la Carrera 16, debido a los  asentamientos diferenciales ocurrido en el primero»  (folios 201-202 del cuaderno 1).  

  

Luego,  en el proceso se probó que la nueva edificación tuvo  efectos en la inclinación de su colindante, sin evidencia de  una causa diferente, por lo que debe colegirse que fue el motivo  eficiente. Al respecto, recuérdese lo que la doctrina ha  decantado:  

  

[S]e  estima que acreditada la intervención de la cosa en la  realización del daño, se presume que esta intervención  ha sido activa, incumbiéndole al deudor demandado que niega la  responsabilidad probar que la intervención de la cosa ha sido  puramente pasiva, con lo que el hecho de la cosa queda excluido o  demostrado que el perjuicio deriva de una causa extraña5.  

  

4.5.  Por último, la actitud del propietario de la casa ubicada al  norte de la nueva construcción, al admitir una reparación  extraprocesal, mal podría servir de rasero para evaluar los  daños irrogados a la demandante o su cuantificación,  como lo pretenden las apelantes, en tanto aquél proceder  carece de conexión con el presente caso.  

  

Y  es que la situación de cada inmueble, así como los  intereses de sus titulares, son diferentes, por lo que el curso de  acción que se siguió en un pleito no puede  trasplantarse al otro, menos aún para derivar consecuencias  jurídicas en contra de quien se abstuvo de conciliar.  

  

Es  admitido que la utilización de mecanismos alternos de solución  de conflictos resulta deseable, como forma de promover la  autocomposición y evitar la litigiosidad, pero para alcanzar  estos nobles objetivos se requiere que haya voluntad de los  interesados, quienes podrán alcanzar libremente un acuerdo o  rechazarlo, sin que pueda forzarse una u otra solución, menos  aún con base en lo sucedido en otra controversia.  

  

Luego,  la falta de un arreglo directo entre los interesados lo único  que devela es el fracaso de las negociaciones, sin que pueda ser una  pauta para la determinación de la indemnización  pretendida en el proceso.  

  

Lo  opuesto equivaldría a someter a la víctima a un acuerdo  forzoso, so pena de sancionarla con una morigeración de la  reparación, lo cual carece de cualquier respaldo normativo y  atentaría contra la libertad negocial y el principio de  reparación integral.  

  

Con  todo, debe relievarse que en el expediente se echan de menos las  pruebas que permitan asimilar los situaciones fácticas de los  bienes ubicados a los costados norte y sur del edificio realizado por  el Fondo, de suerte que las soluciones fueran equiparables; antes  bien, en el estudio  de patología estructural y propuesta de rehabilitación  se  advierten diferencias relativas al nivel de inclinación,  número de reparaciones y presupuesto de obra.  

  

Así  mismo, el ingeniero Harold Alberto Muñoz declaró que  los daños tenían características  similares,  «pero  con más deterioro en la casa de doña Lucía, por  tanto, la magnitud de la intervención era mayor»  (folio 1007 del cuaderno 1C), situación originada, según  el dictamen de Jairo Enrique Rubiano Rodero, en que mientras el  desnivel de la casa de la demandante fue de 17 cm, el otro predio  tuvo una afectación de 7,4 cm (folio 722 del cuaderno 1B).  

  

En  definitiva, la valoración de la conducta de la convocante debe  hacerse respecto a la situación fáctica que rodeó  su caso, sin que pueda ponderarse a partir de los elementos propios  de otras hipótesis fácticas.  

  

4.6.  Para recapitular, se tiene que el daño emergente a indemnizar  debe comprender las reparaciones cosméticas y los defectos por  desnivelación, sin que haya lugar a su reducción por  factores tales como el ofrecimiento de reparación parcial que  hizo el Fondo, la existencia de defectos de construcción en la  casa de la demandante o el arreglo amistoso que se alcanzó con  el propietario del extremo norte.  

  

  

Aspecto  que, por no ser objeto de cuestionamiento por parte de la demandante,  no podrá ser modificado en contra de los intereses de las  sociedades recurrentes, quienes reclaman un aumento.  

  

5.1.  Sobre el particular, puntualícese que el deber de mitigación  o atenuación, connatural al principio de reparación  integral, propende porque la víctima tome las medidas que  estén a su alcance para evitar que las consecuencias del daño  aumenten o no se detengan; esto es, el  lesionado tiene la carga de adoptar los correctivos razonables y  proporcionadas que reduzcan las pérdidas, o impidan su  agravación, ya que no hacerlo puede acarrearle la disminución  de la indemnización reclamada6.  

  

De  allí que el artículo 2357 del Código Civil  prescriba que «[l]a  apreciación del daño está sujeta a reducción,  si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente».  Regla que guarda armonía con el principio general del derecho  que impide  sacar provecho o repetición de su propia torpeza o dolo7.  

La  Corte, refiriéndose a la materia, señaló que  cuando el «demandante  con sus omisiones creó un escenario altamente propicio para la  generación del resultado que afectó su patrimonio, es  decir generó un evidente estado de riesgo que vino a ser  agravado por la conducta omisiva de la demandada, habrá de  reducirse la condena en contra de la parte demandada»  (SC, 3 ag. 2004, exp. n.° 7447; en el mismo sentido SC, 6 ab.  2001, exp. n.° 6690).  

  

Más  recientemente manifestó:  

  

[E]n  el campo de la responsabilidad civil -contractual y extracontractual-  la doctrina contemporánea destaca la importancia, cada vez  mayor, que adquiere el que la víctima con su conducta procure  mitigar o reducir el daño que enfrenta o que se encuentra  padeciendo…  

  

El  señalado comportamiento, que muchos tratadistas elevan a la  categoría de deber de conducta al paso que otros lo  identifican con una carga, encuentra su razón de ser en el  principio de buena fe, hoy de raigambre constitucional (art. 83,  C.P.), el cual, sin duda, orienta, en general, todas las actividades  de las personas que conviven en sociedad, particularmente aquellas  que trascienden al mundo de lo jurídico, imponiendo a las  personas que actúan -sentido positivo- o que se abstienen de  hacerlo -sentido negativo- parámetros que denotan honradez,  probidad, lealtad y transparencia…  

  

En tal orden de  ideas, resulta palmario que ante la ocurrencia de un daño,  quien lo padece, en acatamiento de las premisas que se dejan  reseñadas, debe procurar, de serle posible, esto es, sin  colocarse en una situación que implique para sí nuevos  riesgos o afectaciones, o sacrificios desproporcionados, desplegar  las conductas que, siendo razonables, tiendan a que la intensidad del  daño no se incremente o, incluso, a minimizar sus efectos  perjudiciales, pues sólo de esta manera su comportamiento  podría entenderse realizado de buena fe y le daría  legitimación para reclamar la totalidad de la reparación  del daño que haya padecido.  

  

Una  actitud contraria, como es lógico entenderlo, al quebrantar el  principio que se comenta, tendría que ser calificada como “una  postura incorrecta, desleal, desprovista de probidad y transparencia,  que descono[ce] al otro [e] ignor[a] su particular situación,  o sus legítimos intereses, o que est[á] dirigida a la  obtención de un beneficio impropio o indebido” (Cas.  Civ., ib.), la cual, por consiguiente, es merecedora de desaprobación  por parte del ordenamiento y no de protección o salvaguarda  (SC,  16 dic. 2010, rad. n.° 1989-00042-01).  

  

5.2.  En el presente litigio, el a  quo  tuvo en cuenta que Lucia Neira de Ospina rechazó,  sistemáticamente, las propuestas de arreglo formuladas por el  Fondo8,  sin acometer ninguna labor de reparación9,  en el entretanto del daño y la demanda, lo que consideró  tuvo incidencia en los daños irrogados.  

Tal  conclusión encuentra apoyo en la declaración de Javier  Andrés Varona, ingeniero civil y especialista en gerencia de  construcciones:  

  

Preguntado:  Que consecuencias se producen sobre un inmueble si los daños  que se presentan no se reparan oportunamente o dentro de un tiempo  prudencial. Contesto: Los daños se agravan, como el caso de  este inmueble que las tuberías de desagües estaban  presenta[n]do filtraciones y entiendo que también había  humedades en la cubierta… esas daños empiezan a  comprometer la estabilidad del inmueble, como se agrandan los daños  las reparaciones son muchos (sic) más grandes por la erosión  misma que causa el agua de las tuberías que presentaban  filtraciones y los problemas de cubierta  (folio 633 del cuaderno 1A).  

  

Posición  ratificada por el experto Jairo Enrique Rubiano, al atender las  inquietudes efectuadas al descorrer el traslado del dictamen:  

  

  

En  el mismo sentido, el ingeniero Harold Alberto Muñoz planteó  que «[i]ndudablemente  que la no realización de las obras tiene afectaciones en el  tiempo que en cualquier caso significa mayores trabajos y por  supuesto mayores costos, incluyendo aquellos producidos por la falta  de mantenimiento»  (folio 1007 del cuaderno 1C).  

  

5.3.  Ahora bien, la incuria de la demandante, en criterio de la Sala, no  fue decisiva en la producción del daño, sino únicamente  en su agravación, pues su actuación se restringió  a impedir los arreglos cosméticos después de causados  los deterioros irrogados por el asentamiento diferencial derivado de  la nueva edificación.  

  

Nótese  que, los instrumentos persuasivos antes relacionados, critican la  falta de autorización para que pudieran acometerse las  refacciones, por el efecto adverso del paso del tiempo y sus  eventuales consecuencias sobre la estabilidad del terreno; pero nada  dicen de su incidencia en el desplazamiento lineal de la construcción  o la pérdida de nivel.  

  

Más  aún, bajo la consideración de que los ofrecimientos del  Fondo se limitaban a cubrir los importes de las refacciones  cosméticas, sin incluir aspectos relativos a la nivelación,  estaba justificado que la afectada los rechazara insistentemente,  pues lo contrario habría significado un abandono de sus  pretensiones y admitir un activo demeritado.  

  

Por  consiguiente, la razonable actitud de Lucia Neira de Ospina, al  impedir una refacción parcial que pretendía cercenarle  sus derechos, desecha cualquier posibilidad de incrementar la  reducción de la indemnización concedida por el Juzgado  16 Civil del Circuito de Bogotá.  

  

6.  En lo tocante el lucro cesante, la sentencia de casación de 16  de diciembre de 2014 se mostró de acuerdo con tasarlo de  acuerdo con los cánones de arrendamiento dejados de percibir  por la demandante.  

  

Expresamente  se declaró:  

  

En tal orden de  ideas, se establece que es de bulto la omisión del Tribunal,  pues si estimó que con los documentos militantes a folios 83 y  84 del cuaderno No. 1 se acreditaron los hechos que aceptó  como probados, en particular, que el apartamento que pasó a  ocupar la demandante desde el 1º de noviembre de 2002, con  anterioridad a esta fecha lo detentaba, en calidad de arrendataria,  la señora María Clara Cárdenas Muñoz; que  la mencionada empresa era la administradora del bien; y que la señora  Neira de Ospina le solicitó a esta última la entrega  del inmueble, debido a los problemas que se presentaron en la casa en  la que residía, ubicada en la carrera 16 No. 80-04 de Bogotá,  se imponía a esa Corporación, aplicadas las reglas de  la experiencia y de la lógica, inferir que la desocupación  del primero de esos bienes por parte de la nombrada inquilina, fue  consecuencia directa de daños irrogados al segundo.  

  

Y  con posterioridad se reafirmó:  

  

[R]esulta  necesario tener igualmente por establecido lo afirmado en el hecho 8  del libelo genitor, conforme al cual la demandante “se vio  compelida a retirase de su casa debido al mal estado de la misma”;  así como también que a partir del momento en que la  inquilina desocupó el apartamento de propiedad de la  demandante por las razones referidas, la promotora del proceso dejó  de percibir las rentas netas que el inmueble le generaba.  

  

Es  un punto dilucidado, entonces, la extensión de este daño,  así como su iniciación a partir de la fecha de  desocupación del apartamento que pasó a habitar la  promotora, razón suficiente para desestimar los alegatos de  instancia relativos a su carácter hipotético.  

  

6.1.  Ahora bien, el cambio de morada se justificó en que la casa  ubicada en la carrera 16 n.° 80-04 quedó en condiciones  físicas deplorables, lo que mermó considerablemente su  habitabilidad, al punto la inspección judicial, realizada 12  meses después de la desocupación, dio cuenta de un bien  que «no  cumpl[ía] con las condiciones fitosanitarias para que [fuera]  correctamente ocupado»  (folio 177 del cuaderno 1).  

  

Además,  aunque fueran superables las incorrecciones cosméticas, no  sucedía lo mismo con la pérdida de horizontalidad, la  cual impedía una utilización normal del predio, como lo  explicó el perito Jairo Enrique Rubiano Rodero:  

  

De  manera que el problema no está en la cobertura de grietas  mediante material ‘grouting’ y resane de fisuras[,] así  como el reconocimiento y pago o adquisición de nuevas  tuberías, reposición y reemplazo de los puntos  hidráulicos, sanitarios, apertura de regatas, reubicación  de niveles nuevos, renivelación de puertas, horadación  de paredes y revisión de bajantes, reemplazo de ducterías  y todo lo que atañe para, seis años después,  volver habitable la casa. El problema es que aunque la casa sea  establece estructuralmente (no requiere en sentido estricto arreglos  estructurales), tanto si se hubieran aceptado los arreglos propuestos  por Muñoz en 2002 o los que a nivel cosmético se hagan  en 2008 o años subsiguientes, de todas maneras el resultado es  que los pisos seguirán  desnivelados  hasta en 12 centímetros como muestra la cota de desnivel que  dejó como testigo el especialista, doctor Harold Muñoz.  

  

El  problema actual es de habitabilidad y de remanente estético  inaceptable para el dueño del inmueble  (subrayado original; folio 973 del cuaderno 1C).  

  

De  tal manera que no puede acogerse la hipótesis de las  convocadas, en el sentido de que la promotora pudo seguir residiendo  en la casa habitación, porque esto habría significado  un cambio sustancial e inconsulto en sus condiciones materiales de  subsistencia, al tener que residir en un predio inclinado, con los  problemas y efectos indeseables de esta situación.  

  

6.2.  Por otra parte, que algunos espacios de la casa siguieran ocupados  por terceros, según se advirtió en la inspección  judicial (folio 177 del cuaderno 1) y en la atestación de la  demandante (folios 590 y 591 del cuaderno 1A), de ninguna manera  demeritan el hecho de que esta última dejó el predio en  razón de los daños ocasionados y que debió  ocupar otro que era de su propiedad, como fue reconocido en el fallo  de casación de esta Sala.  

  

Total  que en el proceso se reclamaron, no los perjuicios derivados de la  imposibilidad de explotación del inmueble, sino los «cánones  de arrendamiento dejados de percibir [del  apartamento 101 de la carrera 14 n.° 91-50] desde  el 31 de agosto de 2002… [y] hasta el momento en que la  edificación sea debidamente reparada»  (folio 243 del cuaderno 1), aspecto que, como ya se dijo, se encontró  probado.  

En  consecuencia, el perjuicio por lucro cesante no podrá  reducirse por el hecho de la supuesta habitabilidad de la casa o su  ocupación por terceros como se pretendió por los  apelantes.  

  

7.  Por otra parte, en aplicación del artículo 10 de la ley  222 de 1995, las sociedades Fondo de Cultura Económica Ltda. y  Ediciones Fondo de Cultura Económica Ltda. deben ser  condenadas solidariamente responsables al pago de las indemnizaciones  que deben ordenarse, por las siguientes razones.  

  

7.1.  La ley de marras reguló el proceso de escisión de las  sociedades comerciales, bajo la égida de establecer mecanismos  particulares de protección a los acreedores, quienes podrían  verse perjudicados por la división patrimonial realizada por  la entidad escindente a favor de las beneficiarias, con la  consecuente reducción de la prenda general de garantía.  

  

Por  tanto, la nueva normatividad previó, tanto un deber de  información particular a favor de los accipiens  (artículo 5), como una facultad para que éstos puedan  exigir garantías específicas para la satisfacción  de sus obligaciones (artículo 6).  

  

En  adición, el artículo 10 dispuso que «[c]uando  una sociedad beneficiaria incumpla alguna de las obligaciones que  asumió por la escisión o lo haga la escindente respecto  de obligaciones anteriores a la misma, las demás sociedades  participantes responderán solidariamente por el cumplimiento  de la respectiva obligación. En este caso, la responsabilidad  se limitará a los activos netos que les hubieren correspondido  en el acuerdo de escisión».  

  

Significa  que se tuteló especialmente el derecho de crédito de  los sujetos que puedan verse afectados, consagrando una  responsabilidad in  solidum entre  los partícipes en la operación, con la única  condición de que el derecho personal existiera a la fecha de  la reorganización.  

  

Sobre  el entendimiento de estas normas la Sala ha señalado, en  consideraciones aplicables a la presente causa mutatis  mutandi:  

  

Como  se aprecia, en tratándose de los acreedores, el legislador  previó dos instrumentos de protección: a)        La  constitución de garantías, se sobrentiende, respecto de  créditos ciertos y determinados, constituidos antes de la  publicación del proyecto de escisión y a cargo de una  cualquiera de las sociedades participantes en la transformación  empresarial (art. 6º, Ley 222 de 1995). b)        La solidaridad entre  la sociedad escindida y la, o las beneficiarias, en relación  con obligaciones preexistentes de aquélla, sea que se  mantengan en su cabeza, cuando no se extingue, o que las haya  transferido a una sociedad beneficiaria, independientemente de que la  primera subsista o no (art. 10, ib.) (SC15222,  26 sep. 2017, rad. n.° 2009-00299-01. En el mismo sentido  SC22062, 19 dic. 2017, rad. n.° 2009-00415-01).  

  

7.2.  En el sub  lite se  advierte que se cumplen todas las condiciones para que opere la  responsabilidad solidaria consagrada en el citado artículo 10  porque:  

  

a)  El Fondo, por escritura pública n.° 1282 de 18 de mayo de  2004 (folios 266-364 del cuaderno 1), otorgada en la Notaría  15 de Bogotá, inscrita en el registro mercantil con el n.°  935872 (folio 263 ibidem), se escindió y transfirió  parcialmente sus activos a la nueva persona jurídica creada en  el acto, incluyendo la edificación ubicada en la carrera 16  n.° 80-16 (folio 338 idem).  

  

b)  Ediciones se constituyó en «virtud  de la escisión de la sociedad Fondo de Cultura Económica  Ltda. la cual le transfirió parte de su patrimonio»  (folio 260).  

  

c)  El crédito que ahora se reclama surgió con ocasión  del daño irrogado a Lucia Neira de Ospina, en el año  2001 (folio 497 del cuaderno 1ª), esto es, antes de que se  realizara el proceso de escisión.  

  

  

Conclúyese,  entonces, que como la obligación indemnizatoria nació  antes de perfeccionarse el proceso de escisión, entre las  sociedades partícipes se configuró una solidaridad, al  margen de su intervención en la causación del daño  o el conocimiento de su existencia.  

  

8.  Con respecto al certificado de libertad y tradición del  inmueble propiedad de Lucía Neira de Ospina, allegado por las  demandadas con la anotación de ser un hecho modificativo o  extintivo del derecho sustancial, en tanto devela que el bien  agraviado fue enajenado a un tercero (folios 121 a 145 del cuaderno  Corte) -incorporado de oficio al expediente por auto de 6 de octubre  de 2016-, se advierte que no altera la decisión, porque la  venta no afecta la procedencia o cuantificación del daño  reclamado, en tanto el débito indemnizatorio se configuró  con la causación del daño, como ya se explicó.  

  

Y  es que una vez nació a la vida jurídica la obligación  de reparación, éste sólo puede extinguirse por  alguna de las causales señaladas en el artículo 1625  del estatuto privado, o según las normas especiales, sin que  se haya previsto dentro de las mismas la enajenación del bien  objeto del perjuicio.  

  

Total  que la disposición del activo, en sí misma considerada  y sin más elementos de juicio, no da cuenta del resarcimiento  a la víctima, pues no prueba que el precio pactado remunerara  el valor del activo con independencia de su situación física,  esto es, sin demeritarlo por su estado; lo normal es que existiera  una penalización por la precariedad en que se encontraba o  que, por lo menos incidiera en la negociación.  

  

Lo  mismo sucede con el cambio de destinación del suelo, que operó  por la actualización del plan de ordenamiento territorial de  la ciudad, ya que esta circunstancia en nada afectó el derecho  de la promotora a seguir usando del predio en condiciones de  normalidad, lo cual no pudo disfrutar por haberse ocasionado el daño  por parte del Fondo.  

  

Por  otra parte, en lo tocante al lucro cesante, la enajenación sí  tendría la potencialidad de demarcar la indemnización  futura, sólo que en el sub  lite resulta  intrascendente, como quiera que el juzgador de primer grado limitó  su causación a una fecha anterior -31 de octubre de 2010-,  bajo la premisa de que no pueden existir daños infinitos.  

  

9.  Existiendo un daño resarcible, se deben cuantificar los  conceptos susceptibles de reparación de acuerdo con las  pretensiones invocadas y los límites emanados de la  prohibición de la reforma en perjuicio, así:  

  

9.1.  Para la determinación del daño emergente se tendrá  en cuenta que la demandante persiguió $182.000.000, como costo  de la rehabilitación del inmueble, el cual se fijó por  el perito Arimán López Murillo, quien tuvo en cuenta  las afectaciones estéticas y la pérdida de  horizontalidad, cifra que fue concedida por el a  quo  en su sentencia, descontada la reducción por la omisión  en el deber de mitigación.  

  

Dado  que las recurrentes en apelación no realizaron  cuestionamientos concretos frente al monto que sirvió de base  para el cálculo, pues se limitaron a solicitar que sólo  fueran condenadas al pago de las afectaciones estéticas y que  debía aplicarse un mayor porcentaje de reducción,  aspectos que fueron rehusados en precedencia, no requieren hacerse  consideraciones adicionales y, por tanto, se confirmará la  condena impuesta, sin perjuicio de su actualización.  

  

9.2.  La tasación del lucro cesante se hará según el  valor del canon de arrendamiento que devengaba la demandante antes  del hecho dañoso, descontados los costos de administración  y seguro que percibía la sociedad Pablo Gómez Vargas y  Cía. Ltda. por su labor de administración.  

  

  

Para  fines de la liquidación se considerará la actualización  anual reconocida por el a  quo, según  la cláusula séptima del contrato (folio 78 del cuaderno  1), conforme al IPC del año inmediatamente anterior, en tanto  este aspecto no fuera censurado y, por tanto, es inamovilidad en este  momento procesal.  

  

La  cuantificación se hará a partir del 1° de noviembre  de 2002, fecha fijada en el fallo de casación, y hasta el 31  de octubre de 2010, por corresponder al día señalado  por el a  quo como  límite razonable para la causación del perjuicio  (folios 1198 y 1199 del cuaderno 1C), punto pacífico de la  controversia por no haberse atacado en apelación.  

  

Descalifíquese  que, el término de duración del contrato de  arrendamiento, pueda considerarse como el límite temporal para  la determinación de los daños por lucro cesante, como  lo proponen los apelantes, en razón a que el mismo instrumento  negocial11,  así como las normas sobre la materia12,  preveían la posibilidad de prórrogas sucesivas e  indefinidas de este negocio jurídico, por lo que su ejecución  se extendía en el tiempo sin una frontera precisa.  

  

Además,  aunque el contrato de locación concluyera, lo normal es que el  predio fuera objeto de explotación a través de otro  negocio jurídico, por lo que la reparación debe  extenderse más allá de los confines de una convención  en particular.  

  

Por  las razones precedentes, el monto a indemnizar, a la fecha de la  sentencia de primera instancia, corresponde a cien millones cuarenta  y nueve mil setecientos quince pesos ($100.049.715), de acuerdo con  el siguiente cálculo:  

                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Período                                                                                              

Canon                                  de arrendamiento                                                                                              

IPC                                  anual                                                                                              

Descuento                                  del 8% por comisión                                                                                              

Descuento                                  del 3,5% por prima de seguro                                                                                              

Valor                                  mensual a favor de la dueña                                                                                              

n.°                                  de meses                                      

01-11-2002                                  a                                  

31-07-2003                                                                                              

$ 949.000                                                                                              

–                                                                                               

$                                  75.920                                                                                              

$                                  33.215                                                                                              

$                                  839.865                                                                                              

8                  

01-08-2003                                  a 31-07-2004                                                                                              

$1.015.335,10                                                                                              

6,99%                                                                                              

$                                  81.227                                                                                              

$                                  35.537                                                                                              

$                                  898.572                                                                                              

12                  

01-08-2004                                  a 31-07-2005                                                                                              

$1.081.230,35                                                                                              

$                                  86.498                                                                                              

$                                  37.843                                                                                              

$                                  956.889                                                                                              

12                  

01-08-2005                                  a 31-07-2006                                                                                              

$1.140.698,02                                                                                              

5,50%                                                                                              

$                                  91.256                                                                                              

$                                  39.924                                                                                              

$1.009.518                                                                                              

12                  

01-08-2006                                  a 31-07-2007                                                                                              

$1.196.021,87                                                                                              

4,85%                                                                                              

$                                  95.682                                                                                              

$                                  41.861                                                                                              

$1.058.479                                                                                              

12                  

01-08-2007                                  a 31-07-2008                                                                                              

$1.249.603,65                                                                                              

4,48%                                                                                              

$                                  99.968                                                                                              

$                                  43.736                                                                                              

$1.105.899                                                                                              

12                  

01-08-2008                                  a 31-07-2009                                                                                              

$1.320.706,10                                                                                              

5,69%                                                                                              

$                                  105.656                                                                                              

$                                  46.225                                                                                              

$1.168.825                                                                                              

12                  

01-08-2009                                  a 31-07-2010                                                                                              

$1.422.004,26                                                                                              

7,67%                                                                                              

$                                  113.760                                                                                              

$                                  49.770                                                                                              

$1.258.474                                                                                              

12                  

01-08-2010                                  a 31-10-2010                                                                                              

$1.450.444,34                                                                                              

2,00%                                                                                              

$                                  116.036                                                                                              

$                                  50.766                                                                                              

$1.283.643                                                                                              

3                  

Total                                  a indemnizar                                  por lucro cesante                                                                                              

$                                  100.049.715              

9.3.  La condena relativa al pago de los honorarios cancelados al auxiliar  de la justicia en el trámite de prueba anticipada, cuya  negativa quedó resquebrajada por haberse casado la sentencia  de segundo grado, según se indicó en el proveído  de 16 de diciembre de 2014, se mantiene de acuerdo a lo declarado por  el a  quo,  por cuanto ninguna de las partes hizo reparos a su reconocimiento.  

  

9.4.  Finalmente, por haberse negado las súplicas relativas a la  devolución de los emolumentos cancelados a Arquitectura  Inmobiliaria Ltda. y a la Sociedad Colombiana de Arquitectos, sin que  se alzaran quejas en apelación, estas materias son ajenas a la  sentencia sustitutiva.  

  

10.  Para recapitular, se proferirá sentencia de segunda instancia  confirmatoria de la providencia de 15 de diciembre de 2013 dictada  por el Juzgado 16 Civil del Circuito de Bogotá, pero la  condena relativa al lucro cesante será modificada, con el fin  de descontar los valores que la propietaria no percibiría  sobre canon mensual.  

  

10.1.  Ahora bien, en desarrollo del inciso segundo del artículo 307  del Código de Procedimiento Civil, que obliga al superior a  «extender  la condena en concreto hasta la fecha de la sentencia de segunda  instancia, aun cuando la parte beneficiada con ello no hubiese  apelado»,  las cifras reconocidas en primera instancia deberán  actualizarse desde la data del fallo y hasta la aprobación de  esta sentencia, conforme al índice de precios al consumidor,  según la siguiente fórmula:  

  

  

Donde,  

VP = valor  presente  

VH = valor  histórico  

IPC  FINAL = IPC  acumulado a diciembre de 2017.  

IPC  INICIAL = IPC  acumulado al mes de octubre 2010, fecha en que se emitió la  sentencia de primer grado  

  

Los  valores  actualizados ascienden a trescientos noventa y dos millones  doscientos noventa y ocho mil cuatrocientos setenta y siete pesos  ($392.298.477), con corte a diciembre de 2017,  como se discrimina a  renglón seguido:  

                                                                                

Concepto                                                                                              

Valores                                  Históricos                                                                                              

IPC                                  inicial                                                                                              

IPC                                  final                                                                                              

Valor                                  presente                                      

Daño                                  emergente por afectación al                                  inmueble                                                                                              

$194.003.316,74                                                                                              

104,36                                                                                              

138,85                                                                                              

$258.119.591,12                  

Daño                                  emergente por honorarios pagados al perito en la prueba                                  anticipada                                                                                              

$799.464,21                                                                                              

104,36                                                                                              

138,85                                                                                              

$1.063.679,62                  

Daño                                  por lucro cesante                                                                                              

$100.049.715,00                                                                                              

104,36                                                                                              

138,85                                                                                              

$133.115.206,28              

  

La  indexación correspondiente al período comprendido entre  enero  de 2018 y el  décimo día siguiente a la notificación de la  presente providencia,  se hará conforme al procedimiento anterior, en aplicación  del inciso final del artículo 308 del Código de  Procedimiento Civil.  

  

10.2.  El pago de los intereses civiles, impuestos en la sentencia de  primera instancia, comenzará a correr el décimo primer  día siguiente a la notificación de la presente  providencia y hasta el momento de pago.  

  

10.3.  Se impondrá a las demandadas la condena en costas de segundo  grado, porque la decisión se resuelve desfavorablemente a sus  intereses, acorde con el numeral 1 del artículo 392 del Código  de Procedimiento Civil.  

  

Las agencias en  derecho se tasarán según el numeral 3 del artículo  393 ibidem y las tarifas establecidas por el Consejo Superior de la  Judicatura.  

  

DECISIÓN  

  

Con  base en lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Civil, administrando justicia en nombre de la República de  Colombia y por autoridad de la ley, en sede de instancia, resuelve:  

  

  

Segundo.  Modificar el numeral quinto del fallo recurrido el cual quedará  así: En  virtud de lo concedido en el numero anterior, se condena a las  demandadas a pagar, a favor de la demandante Lucia Neira de Ospina,  en el término de diez (10) días, contados a partir del  siguiente a la notificación que se les hará de este  fallo, la suma de doscientos cincuenta y ocho millones ciento  diecinueve mil quinientos noventa y un pesos con doce centavos  ($258.119.591,12) y un millón sesenta y tres mil seiscientos  setenta y nueve pesos con sesenta y dos centavos ($1.063.679,62),  actualizados a diciembre de 2017, por concepto de daño  material en la modalidad de daño emergente, so pena de que se  causen intereses a la tasa del 6% anual, sobre los anteriores montos,  a partir del decimoprimer día posterior a la notificación.  

  

Tercero.  Modificar el numeral sexto del fallo recurrido el cual quedará  así: Igualmente,  se condena a las demandadas a pagar, a favor de la demandante Lucia  Neira de Ospina, en el término de diez (10) días,  contados a partir del siguiente a la notificación que se les  hará de este fallo, la suma de ciento treinta y tres millones  ciento quince mil doscientos seis pesos con veintiocho centavos  ($133.115.206,28), actualizados a diciembre de 2017, por concepto de  daño material, en la modalidad de lucro cesante, so pena de  que se causen intereses a la tasa del 6% anual, sobre el anterior  monto, a partir del decimoprimer día posterior a la  notificación.  

  

Cuarto.  La  indexación correspondiente al período comprendido entre  enero de 2018 y el  décimo día siguiente a su notificación, deberá  liquidarse conforme al inciso final del artículo 308 del  Código de Procedimiento Civil.  

  

Quinto.  Las  demandadas deberán pagar intereses equivalentes al 6% anual,  sobre el valor indexado, calculados a partir del decimoprimer día  siguiente a la notificación de la presente providencia y hasta  la fecha de pago efectivo.  

  

Sexto.  Costas de segunda instancias a cargo de las demandadas, de  conformidad con el artículo 392 del Código de  Procedimiento Civil. Para su valoración, el magistrado ponente  fija la suma de siete millones de pesos ($7.000.000) como agencias en  derecho.  

  

Oportunamente  devuélvase el expediente a la corporación de origen.  

  

Notifíquese.  

  

  

  

AROLDO WILSON  QUIROZ MONSALVO  

Presidente de la  Sala  

  

  

(Ausencia  justificada)  

MARGARITA  CABELLO BLANCO  

  

  

LUIS ALONSO  RICO PUERTA  

  

  

  

(Ausencia  justificada)  

ARIEL SALAZAR  RAMÍREZ  

  

  

  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

  

  

  

LUIS ARMANDO  TOLOSA VILLABONA  

1          Cfr. CSJ, SC, 27 ab. 1972, G.J. CXLII, p. 166.  

2          «Comúnmente sucede que de          la edificación moderna en varias plantas se desprenden daños          considerables para las vecinas construcciones preexistentes, de          pasado más o menos remoto. Esa actividad socialmente útil,          es, sin embargo, por su naturaleza peligrosa»          (CSJ, SC, 5 ab. 1962. En el mismo sentido, SC, 13 may. 2008, rad.          n.° 1997-09327-01; SC5438, 26 ag. 2014, rad. n.°          2007-00227-01; entre otras).  

3          Cfr. Dictamen pericial de Arimán López Murillo (folio          202 del cuaderno 1).  

4          En el recurso de apelación se admitió          que «con base en dicho estudio y          concepto, el Fondo de Cultura Económica se fundó para          presentar ofertas tendientes a la reparación de los inmuebles          afectados» (folios 50 y 68 del          cuaderno 9).  

5          José Nicolás Taraborrelli, Responsabilidad por los          daños a las cosas; en Félix Trigo Represas y María          Benavente, Reparación de daños a la persona,          Thomson Reuters, La ley, Argentina, 2014, pág. 612  

6          Cfr. Luis Diez-Picazo, Derecho          de daños,          Madrid, Civitas, 1999, pág. 322; María Luisa Palazón          Garrido, La          Indemnización de Daños y Perjuicios.          En Derecho Contractual Comparado, Una perspectiva europea y          transnacional, Sixto Sánchez Lorenzo (ed), Thomson Reuters y          Civitas, España, 2013, págs. 1677-1679.  

7          Cfr. CSJ, SC, 22 en. 1971, GJ. 2340, pág.          50.  

8          Cfr. Declaraciones de Juan Camilo Sierra Restrepo          (folio 588 del cuaderno 1-A), Javier Andrés Varona Belalcazar          (folio 630 idem), Carlos Alberto Parra Aristizabal (folio          645), Gustavo Daniel Vila Mederos (folio 648), Omar Hernán          Benavidez Calderón (folio 1010 del cuaderno 1-C).  

9          Atestación de Lucia Neira de Ospina (folios 591-591 ibidem) y          escrito de aclaración del dictamen pericial rendido por Jairo          Enrique Rubiano Rodero (folios 972 y 973 del cuaderno 1C).  

10          «[E]l deber de reparar se retrotrae al momento en que se          ocasionó el daño… independientemente de que el          pronunciamiento ordenando la reparación sea posterior»          (CSJ, SC22062, 19 dic. 2017, rad. n.° 2009-00415-01).  

11          La cláusula novena dispone que «[e]l término          de vigencia de este contrato comienza a contarse el día          primero (1o) de Agosto de 1.998 hasta el treinta y uno (31) de Julio          de 1.999. Vencido este término si ninguna de las partes ha          avisado a la otra por carta recomendada con tres (3) meses de          antelación de su intención de darlos por terminado, se          entenderá prorrogado e forma sucesiva y automática por          períodos iguales al inicialmente pactado, subsistiendo          durante ellas, todas las garantías, compromisos y          estipulaciones de este contrato» (folio 79 del cuaderno          1).  

12          El derogado artículo 8 de la ley 56 de          1985 prescribía que «[t]odo          contrato de arrendamiento para vivienda urbana se entenderá          prorrogado den iguales condiciones y por el mismo prorrogado en          iguales condiciones y por el mismo término inicial, siempre          que el arrendatario haya cumplido con las obligaciones a su cargo y          se avenga a los reajustes del canon autorizado por las normas          legales», máxima          reiterada en el canon 6 de la ley 820 de 2003.  

      

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