S 063 99 [7005]

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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S-063-99 [7005]

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA  

Magistrado     Ponente:    Dr. NICOLAS BECHARA SIMANCAS   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  cuatro  (4) de  octubre de mil novecientos noventa y nueve (1999).-   

Ref:  Expediente No.  7005   

Se   decide   por   la   Corte  el  recurso  extraordinario  de  revisión  interpuesto por la sociedad ELMEC LIMITADA contra  la  sentencia  proferida  el  13  de  diciembre  de  1995  por la Sala Civil del  Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla,  en  el  proceso  ejecutivo  hipotecario  instaurado  por  dicha sociedad contra la señora REBECA  ESTHER  GUTIERREZ  GASTELBONDO,  a  quien  se citó como parte recurrida en este  asunto.   

ANTECEDENTES  

1.-            La  señora  LUORDES  PALMA GASTELBONDO,  durante  el  tiempo  en  que  laboró  al  servicio  de ELMEC LTDA., se apropió  ilícitamente  de  dineros de ésta, en cuantía de $3.277.352.oo, que, mediante  un  abono,  fue reducida a la suma de $2.671.746.oo, saldo asumido por el señor  UBALDO  PALMA  MOLINARES, padre de la implicada, a fin de que por la sociedad no  se  formulara  la  correspondiente denuncia penal en contra de su hija, para ser  pagado  en  instalamentos  semanales  de  $100.000.oo  cada  uno y el último de  $71.746.oo,  garantizándose  la  deuda  con hipoteca otorgada por REBECA ESTHER  GUTIERREZ  GASTELBONDO,  media  hermana  de  LOURDES, con escritura pública No.  3672  de  27  de diciembre de 1984 de la Notaría Segunda de Barranquilla, sobre  un bien inmueble de su propiedad.   

2.-  Como  el  mencionado deudor no cumplió,  desde  la  primera  cuota acordada, el compromiso por él adquirido, ELMEC LTDA.  gestionó   ante  el  Juzgado  Sexto  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla  el  correspondiente   proceso  ejecutivo  hipotecario,  acción  contra  la  que  la  demandada  propuso  la excepción de “‘Inexistencia          de          la         Obligación’,    pretextando   que   el  consentimiento de la hipotecante al suscribir la correspondiente  Escritura  Pública  estaba  viciado  por fuerza moral, debido a que había sido  coaccionada  a  hipotecar  para  salvar  de  un proceso penal a su hermana media  LOURDES”.   

3.-  En  proceso  separado,  REBECA  ESTHER  GUTIERREZ  GASTELBONDO  y  UBALDO  PALMA  MOLINARES  demandaron la nulidad de la  hipoteca  contenida  en  el  citado  instrumento público, aduciendo también la  inexistencia   de   la   obligación   amparada   con   ella,  por  las  razones  comentadas.   

4.-  La  sociedad recurrente, considerada la  actitud  asumida  tanto  por  su  ex-empleada, como por los familiares de ésta,  denunció  penalmente  a aquélla, proceso que tramitado concluyó con sentencia  en  la que se encontró a LOURDES PALMA GASTELBONDO responsable de los ilícitos  de  falsedad  y  daño  en  el  patrimonio económico, la cual fue confirmada en  integridad en segunda instancia.   

5.-  Sin  esperar  las  resultas del aludido  proceso  penal,  el  Juzgado  Quinto Civil del Circuito de Barranquilla, a quien  correspondió  el  conocimiento  del  mencionado  proceso  de nulidad, resolvió  favorablemente   las   pretensiones   allí  introducidas  y,  consecuentemente,  invalidó  el  negocio  jurídico contenido en la escritura pública No. 3672 de  27 de diciembre de 1984.   

6.-  Llevadas al proceso en que se dictó la  providencia  objeto  del  recurso  de  revisión  que  se analiza las sentencias  condenatorias  de  primera  y segunda instancia proferidas en el proceso penal y  la  estimatoria  de  nulidad  emitida  en el comentado proceso civil, el Juzgado  Sexto  Civil  del Circuito de Barranquilla optó por desatender las dos primeras  y  considerar  solo  la  última,  por  lo  que dictó sentencia en que declaró  probada    la    excepción    de    “Inexistencia          de          la         Obligación”; recurrido en apelación tal fallo, la  Sala  Civil  del  Tribunal  Superior de Barranquilla lo confirmó en integridad,  “sin siquiera estudiar las  sentencias  penales,  siendo  así  que estas desvirtuaban a aquella conforme el  principio   ‘Fraus  omnia  corrumpit’,   y  además  violando  el  principio  de  la prejudicialidad penal, a fin de que la sentencia  civil  no sea contradictoria con la penal. Por otra parte, el Tribunal estaba en  la  obligación  de  examinar  las  sentencias penales, como PRUEBA del proceso,  toda  vez  que  fue  imposible  presentarlas  en su momento procesal, por cuanto  entonces   no  habían  sido  dictadas.”.   

EL RECURSO DE REVISION  

1.-  Con  respaldo  en  la  causal sexta del  artículo  380  del  Código  de  Procedimiento Civil, la recurrente solicita se  decrete           la           “invalidación”  de  la  indicada  sentencia  de  segunda  instancia proferida en el referenciado  proceso   ejecutivo  hipotecario;  que,  consecuentemente,  la  Corte  dicte  la  sentencia  de  segundo  grado  que  en  derecho corresponda; que se condene a la  parte  recurrida  a  pagar  el  crédito  y los intereses exigidos en el aludido  proceso  ejecutivo,  así como las costas de este recurso; y, finalmente, que se  compulsen  copias para que se investigue si la aquí demandada, con su conducta,  incurrió en los punibles de fraude y estafa procesal.   

Concretamente  afirma  la recurrente, que la  excepción  de “Inexistencia  de    la    Obligación”  planteada  por  la  demandada en el proceso ejecutivo hipotecario constituye una  maniobra    fraudulenta    que   tipifica,   de   un   lado,   el   “fraude       procesal”  (art.  182  del  Código Penal) y, de  otro,    la    “Estafa  Procesal” (art. 356, ib.),  por  cuanto  de  admitirse,  en  gracia  de  discusión, que en lo que hace a la  obligación    cobrada    en   el   memorado   ejecutivo   medió   “fuerza         moral”,  ella no viciaría el consentimiento,  pues  para  que  se  produzca  tal efecto los artículos 1513 y 1514 del Código  Civil     imponen     que     la     fuerza     ejercida     sea    “contraria    a    derecho”,  lo  que en el caso sub lite no puede  afirmarse     debido     a    que    “REALMENTE  LOURDES  INCURRIO  EN LOS DELITOS DENUNCIADOS”.   

Agrega  el  apoderado  de la recurrente, que  “La actuación torticera de  la  demandada,  inventando  una  supuesta coacción por parte de la sociedad que  represento  desvirtuando la realidad, pretendió confundir al juez y al Tribunal  Superior  de  Barranquilla  (y  lo  consiguió),  para  de esa manera liberar el  inmueble  hipotecado, burlando así el pago coercitivo en su contra, pactado con  la  sociedad  demandante” y  que  “Desde  luego  que la  demandada  con  su  artimaña  de  hacerse  la  víctima,  siendo en realidad la  victimaria  consiguió  que  el juez 6º Civil del Circuito de Barranquilla y el  Tribunal  Superior dictaran sentencia despojando a la sociedad que represento de  su  posibilidad  de  cobrar  coercitivamente  el  crédito pactado, disminuyendo  así,  grave  e  INJUSTAMENTE  su  patrimonio, en beneficio del patrimonio de la  demandada    que    se   evitó   con   su   maniobra  fraudulenta,  pagar  la  obligación  legal, lícita y  justamente      contraída     (sic)”.   

                             2.-  Notificada personalmente la señora  REBECA  ESTHER  GUTIERREZ  GASTELBONDO  del  auto  admisorio  de  la  demanda de  revisión,  por intermedio de apoderado, se opuso a las pretensiones de la misma  y  en  cuanto  a  los  hechos,  tilda  de  no  ciertos  los concernientes con el  surgimiento  voluntario  de  la obligación cobrada en el proceso ejecutivo y de  la  garantía  hipotecaria, afirma no constarle otros y, en general, reitera que  tal  deuda  y  el  gravamen  fueron  constituidos para salvar a su hermana de la  cárcel.   

                             Con  el  carácter de meritorias propone  las  excepciones  de  “cosa  juzgada”  y  “caducidad  de  la  acción”,              “en  razón  a  que no se puede REVIVIR,  por  la vía de revisión, un título hipotecario, la Escritura Pública No 3672  del  27  de  diciembre  de  1984 de la Notaría Segunda de Barranquilla, título  declarado  NULO  por  decisión, en firme, del Juzgado Quinto Civil del Circuito  de  Barranquilla,….”, la  cual  a  su  turno  “fue la  sustentación  jurídico  –  probatoria  de  los fallos del Tribunal Superior de  Barranquilla  y Juzgado Sexto Civil del Circuito, que ahora se pretenden REVISAR  en    el    trámite    del    presente    recurso    extraordinario”.   

                             En definitiva concluye, que “La  decisión  del Juzgado Quinto Civil  del  Circuito  de  Barranquilla  (…) tiene fuerza de COSA JUZGADA, en razón a  que  lo  que  se pretende es revivir (REVISAR) una obligación hipotecario (sic)  declarada  NULA,  amén  que  ha  caducado  cualquier acción de REVISION contra el fallo que declaró NULA la  obligación  hipotecaria  que  el  demandante pretende en el tercer (3) punto de  las   pretensiones   de   la   demanda”.   

                             3.- Tramitado en debida forma el recurso,  corresponde a la Sala desatarlo.   

CONSIDERACIONES  

                             1.-  Como  excepción al principio de la  cosa  juzgada material por el cual toda sentencia judicial de fondo ejecutoriada  se  torna inmutable, se halla consagrado el recurso extraordinario de revisión,  el  cual  por  naturaleza  es  limitado  no  sólo  en cuanto a su procedencia y  motivos  que  lo  estructuran,  sino  también  en  relación con el tiempo o la  oportunidad  para  interponerlo;  dicha  impugnación  extraordinaria apunta, en  esencia,  a  proteger los derechos fundamentales del debido proceso y de defensa  del  recurrente,  o  a  eliminar  el  fallo  judicial que haya sido fruto de las  maniobras  o  actuaciones  ilícitas  o  de  mala fe imputables a las partes, en  perjuicio del mismo.   

                             2.-  Con  apoyo  en  la  causal sexta de  revisión  (art.  380  del  C.  de  P.C.),  la  sociedad ELMEC LTDA. solicita la  invalidación  de la sentencia de segunda instancia proferida el 13 de diciembre  de  1995  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla -Sala  Civil-  en  el  proceso  ejecutivo hipotecario que la nombrada persona jurídica  promovió  en  contra  de  REBECA ESTHER GUTIERREZ GASTELBONDO, mediante la cual  confirmó  la  del  inferior,  en  que se había declarado probada la excepción  meritoria  de  “Inexistencia  de  la  Obligación”  y se  había dispuesto la terminación del proceso.   

                             Respalda  la actora su pedimento, en que  la  referida  excepción  constituye  una  maniobra  fraudulenta  ideada  por su  proponente  para,  como  en efecto ocurrió, obtener un fallo judicial favorable  para  sí  y  notoriamente perjudicial e injusto para la ejecutante, como quiera  que  desdibuja  la  realidad en cuanto que no es cierto que la obligación allí  cobrada,  ni  la  hipoteca que pretendió hacerse efectiva en dicho juicio, sean  producto  del  ejercicio  de fuerza moral sobre el obligado y la otorgante de la  garantía  real  y,  menos,  de  alguna  con virtud de viciar su consentimiento.  Reprocha,  por  tanto,  que  el  Tribunal,  desconociendo  los fallos penales de  primera  y  segunda  instancia  en  que  se declaró responsable a LOURDES PALMA  GASTELBONDO  de  los  delitos  de  falsedad y daño en el patrimonio económico,  haya reconocido la prosperidad de ese mecanismo defensivo.   

                             3.-  Frente  al recurso la aquí demanda  sostiene,  que  los  actos contenidos en la escritura pública No. 3672 de 27 de  diciembre  de  1984  de  la  Notaría  Segunda de Barranquilla fueron declarados  nulos  mediante  sentencia del Juzgado Quinto Civil del Circuito de esa capital,  la  cual  se encuentra en firme y, por tanto, ha hecho tránsito a cosa juzgada,  proveimiento  que  no puede, en consecuencia,  desconocerse, posición que,  al  tiempo, le sirve para afirmar la operancia del fenómeno de la caducidad del  recurso,  queriendo  con ello significar que siendo inalterable y no pudiéndose  ignorar  la  nulidad  declarada,  resulta  inviable que por revisión se intente  revivir los negocios jurídicos nulitados.   

                             4.1.- Reza el artículo 381 de la ley de  enjuiciamiento     civil,     que    “El  recurso podrá interponerse dentro de los dos años siguientes a  la  ejecutoria  de  la  respectiva  sentencia,  cuando  se invoque alguna de las  causales   consagradas   en   los   numerales   1,   6,  8  y  9  del  artículo  precedente”,  norma  de la  que  se  infiere,  con  claridad  meridiana, que en tratándose de las referidas  causales,  la  revisión  sólo  puede  interponerse  dentro  de  los  dos años  siguientes a la ejecutoria de la sentencia impugnada.   

                              4.2.-   Proferida,  como  lo  fue,  la  sentencia  recurrida  el  13  de diciembre de 1995 (fls. 12 a 18, cd. 4, proceso  ejecutivo),  síguese  que  su  ejecutoria se causó el 19 de enero de 1996; por  ende,  el  bienio fijado en la transcrita disposición venció el 19 de enero de  1998.  Siendo  ello  así y como la demanda de revisión, conforme la constancia  secretarial  que milita a folio 10 precedente, fue presentada el 13 de enero del  año   próximo   pasado,  conclúyese,  en  principio,  la  oportunidad  de  la  formulación del recurso.   

                              4.3.-  Consagra  el  artículo  90  del  Código  de  Procedimiento  Civil, que la presentación de la demanda interrumpe  la  prescripción  “e impide  que  se  produzca  la caducidad, siempre que el auto admisorio de aquélla, o el  de  mandamiento  ejecutivo,  en su caso, se notifique al demandado dentro de los  ciento  veinte  días  siguientes  a  la  notificación  al  demandante de tales  providencias,        por        estado        o       personalmente.”.   

                             4.4.-  Aplicado  tal mandato al caso sub  lite,  se  tiene: que el auto admisorio de la demanda aquí dictado se notificó  por  anotación  en  estado  de 2 de junio de 1998 a la parte recurrente (fl. 18  precedente);   que  la  notificación  personal  del  referido  proveído  a  la  demandada,  tuvo  lugar  el  5  de noviembre del mismo año (fl. 52, también de  este  cuaderno);  que,  por  tanto,  la  notificación  verificada  a  la  parte  recurrida,  sí  se cumplió dentro del objetivo término de ciento veinte días  consagrado  en  el  memorado  artículo  90  del  procedimiento  civil;  y  que,  consecuentemente,  la presentación de la demanda de revisión, que como se dijo  lo  fue  dentro  del  bienio  del  artículo  381  ibídem,  surtió los efectos  previstos  en  la primera de las disposiciones aquí citadas, es decir, impidió  la caducidad.   

                              4.5.-  Síguese  de  lo  dicho  que  la  caducidad  excepcionada  por  la  parte  aquí  recurrida  no  está  llamada  a  acogerse,  sin  que  tal  fenómeno pueda confundirse con circunstancias de otro  orden,  como  es  que con mérito en la revisión planteada pueda o no revivirse  la  hipoteca  constituida  mediante  la  escritura  pública  No.  3267 de 24 de  diciembre  de 1984 de la Notaría Segunda de Barranquilla, gravamen cuya nulidad  fue  declarada  en  sentencia  judicial  dictada por el Juzgado Quinto Civil del  Circuito   de   dicha   ciudad,   como   al   parecer   lo   plantea   la  aquí  accionada.   

                             5.- De conformidad con lo dispuesto en el  artículo  380  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  entre  los  motivos  de  revisión  de las sentencias se halla el que se da cuando han existido maniobras  fraudulentas  practicadas  por  una o ambas partes en orden a obtener, de manera  ilícita,  una decisión judicial definitiva, ya en perjuicio de la otra parte o  de  sus  causahabientes,  o ya de un tercero; por lo que son éstas las personas  que   se  encuentran  legitimadas  para  proponer  por  ese  camino  el  recurso  extraordinario.   

En  repetidas  ocasiones  ha  dicho la Corte  respecto  de  la  causal  sexta de revisión objeto de estudio, que “las  maniobras fraudulentas comportan  una  actividad  engañosa  que conduzca al fraude, una actuación torticera, una  maquinación  capaz  de  inducir  a  error  al  juzgador al proferir el fallo en  virtud  de  la  deformación artificiosa y malintencionada de los hechos o de la  ocultación  de  los  mismos por medios ilícitos; es en síntesis, un artificio  ingeniado  y  llevado  a  la  práctica con el propósito fraudulento de obtener  mediante   ese   medio   una   sentencia   favorable,   pero   contraria   a  la  justicia”  (sentencias de  30  de  junio  de  1988 y 11 de septiembre de 1990, entre otras, G. J. CCIV, p.  45).   

6.-           Naturalmente  que  una  conducta como la  descrita  que  se  le  impute al demandado en revisión debe presentarse no solo  con  esas  características,  sino  que  debe  estar  plenamente  probada,  pues  únicamente  así  se  llega  a  desvirtuar  las  presunciones  de  acierto y de  legalidad  de  que se halla revestida toda sentencia judicial ejecutoriada, por  cuya  presencia queda ésta, en principio, a salvo de nuevas discusiones; en esa  medida,  se  ve  diáfano  que  no  alcanzan  a  tener el carácter de maniobras  engañosas  las  actuaciones  propias del devenir del proceso promovidas por las  partes  en  su  transcurso  y  sin ninguna ocultación que, por lo mismo, fueron  sometidas  a  consideración  de los jueces y estuvieron sujetas a controversia,  independientemente  de como hayan sido finalmente tratadas  o resueltas; ni las  que  resultan de procedimientos supuestamente irregulares, los cuales justamente  por  haber  estado  sometidos al escrutinio judicial excluyen la maquinación de  las partes.   

7.-           En  conclusión,  no  encuentra  eco  la  revisión  que  se  proponga,  como  acontece en este caso, con el propósito de  hacer  de  la impugnación extraordinaria vía expedita que, bajo el prurito del  fraude  o  del  ingeniado  artificio,  permita  replantear  asuntos  que  fueron  disputados  en  el proceso; ni, por ende, puede pretender el recurrente rescatar  peticiones  que  allí le fueron denegadas, pues en verdad la antelada presencia  de  los  hechos  que  ahora  él  califica  de  haber  sido propuestos de manera  proclive  a la desfiguración de la realidad, o de modo oculto para facilitar un  fallo favorable, elimina por si misma un proceder malintencionado.   

8.-           Siguiendo  los  derroteros anteriormente  trazados  y  examinado  el  proceso en el cual se dictó la sentencia materia de  revisión,  enseguida  se  echa  de menos la prueba de la existencia del engaño  cuya  autoría  se  le  endilga  a la parte allí ejecutada, o de los artificios  empleados  por  ésta para desviar el criterio del juzgador, o de la ocultación  de   unos   hechos   que   aislada  o  conjuntamente  estructuran  una  maniobra  fraudulenta;  es  claro  que  el  recurrente  cree  ver en la proposición de la  excepción  de “Inexistencia  de   la  Obligación”  una  conducta  malintencionada  de la parte demandada, pero lo cierto es, de un lado,  que  ese medio defensivo fue el objeto de la discusión, precisamente, suscitada  en  el  juicio  coactivo de que se trata y, de otro, que tanto la deuda cobrada,  como  la  hipoteca  con  que  se  garantizó la misma, fueron rescindidas por el  Juzgado  Quinto  Civil del Circuito de Barranquilla mediante sentencia proferida  en  juicio ordinario en que también fue parte ELMEC LTDA. (fls. 63 a 71, cd. 1,  proceso   ejecutivo),   proveído  que,  valga  destacarlo,  no  fue  objeto  de  apelación,  por lo que se encuentra en firme, ni es materia de la revisión que  se  analiza,  resultando  vinculante para quienes integraron los extremos de tal  litigio.   

Si,  como  se  deja  anotado,  en el proceso  ordinario  a  que fue convocada la recurrente se dejó sin efectos jurídicos la  deuda  y  la hipoteca que en el juicio ejecutivo hipotecario se intentaron hacer  efectivas,  no  se  encuentra  cómo  la  proposición  por  la  ejecutada de la  excepción  de “Inexistencia  de    la    Obligación”  corresponda  a una maniobra fraudulenta y, menos, que el acogimiento de la misma  por  parte  del Tribunal Superior de Barranquilla, cuando su decisión se fundó  en  el  memorado  pronunciamiento judicial, comporte la materialización de esos  presuntos comportamientos torticeros y amañados.   

9.-  Adicionalmente, se aprecia que el hecho  de  que  la  justicia  penal  hubiese  encontrado  a  Lourdes  Palma  Gatelbondo  responsable    del    delito    de    “Falsedad     en    documento    Privado,    realizado    en    forma  continuada”  (sentencia de  21  de  junio  de  1990  dictada  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de  Barranquilla,  fls.  52  a  62  del  cuaderno  principal  del  proceso ejecutivo  hipotecario),  es  cuestión  intrascendente  tanto  respecto  de  la rescisión  decretada  por  el Juzgado Quinto Civil del Circuito de dicha ciudad, como de la  decisión  contenida  en  la  sentencia  objeto  de  la revisión que se desata;  proveídos  de los que no se deduce contradicción alguna, pues es lo cierto que  tales  juicios,  como  es  lógico  entenderlo, tuvieron objeto diferente, en la  medida  que,  en  esencia,  el  juicio  penal  se  ocupó  de  establecer  si el  denunciado  comportamiento  de  la nombrada persona fue típico, antijurídico y  culpable,  en  tanto  que  el  fin  de  los procesos civiles comentados fue, del  ordinario,  definir si en lo que hace a los negocios jurídicos contenidos en la  escritura  pública  No.  3672  de  27  de  diciembre  de  1984  concurrían los  requisitos  de  capacidad, causa lícita, objeto lícito y consentimiento exento  de  vicio (art. 1502 del C.C.), y del ejecutivo, resolver sobre la viabilidad de  forzar  el  cumplimiento  de la obligación adquirida en el referido instrumento  público  por  Ubaldo  Palma  Molinares,  con  efectivización  de  la  hipoteca  constituida en garantía de tal deuda.   

10.-          En  esas circunstancias, no se configura  el  motivo  de  revisión  examinado,  como  aquí habrá de declararse, con los  restantes pronunciamientos consiguientes.   

DECISION  

                             En  armonía  con  lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación  Civil  y Agraria, administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la ley, RESUELVE:   

Primero:  Declarar  INFUNDADO  el  recurso  extraordinario  de revisión interpuesto por la sociedad  ELMEC  LIMITADA contra la sentencia de 13 de diciembre de 1995, proferida por la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, en el  proceso  ejecutivo  hipotecario  que  dicha sociedad adelantó contra la señora  REBECA ESTHER GUTIERREZ GASTELBONDO.   

Segundo: Condenar a  la  recurrente al pago de los perjuicios y las costas causados a quien fue parte  en  el  recurso,  para  cuyo  pago  se  tendrá  en cuenta la caución prestada.  Liquídense  los perjuicios mediante incidente. Comuníquese lo aquí decidido a  la aseguradora garante. Líbrese el oficio correspondiente.   

Tercero:  Devuélvase  a la oficina de origen el expediente que contiene el  proceso  materia  de  revisión; líbrese el oficio respectivo. Cumplido todo lo  anterior, archívese esta actuación.   

COPIESE, NOTIFIQUESE Y CUMPLASE  

JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES  

MANUEL ARDILA VELASQUEZ  

CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO  

JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ  

JORGE SANTOS BALLESTEROS  

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO    

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