AC1293-2014 [2000-00160-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA    DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC1293-2014  

Radicación    n°  0800131030052000-00160-01   

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de marzo de dos  mil catorce (2014).   

Procede   la   Corte  a  resolver  lo  que  corresponda  sobre  la  admisión  del  recurso  de  casación propuesto por los  demandantes  frente  a la sentencia de 14 de mayo de 2012, proferida por la Sala  Civil-Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Barranquilla,  dentro  del  proceso ordinario que adelantan Gregory Gutiérrez Giraldo y Sofía  Teresa    Pérez    Dussán    contra    la   sociedad   Construcciones   Jurado  Limitada.   

ANTECEDENTES:  

1.-  Los  reclamantes promovieron acción de  responsabilidad  civil contractual en la que solicitaron  se declare que su  contraparte  incumplió  el  negocio  de  compraventa  del  inmueble  de  que da  cuenta   la  escritura  pública 3193 de 25 de octubre de 1995, otorgada en  la  Notaría  Séptima  del  Círculo  de  la capital del Atlántico; y, en  consecuencia,  se  le  condene a efectuar la totalidad de las áreas comunes del  Conjunto  Residencial  Luz,  a pagar la suma de doscientos cincuenta millones de  pesos  ($250.000.000)  para  los  dos demandantes a título de daño material, y  dos  mil gramos oro a cada uno de ellos por concepto de perjuicios morales (fls.  1 a 11 del c. 1)   

2.-     El  a-quo  dictó  sentencia  en  la  que  señaló que la  convocada  incumplió el referido acuerdo de voluntades y le impuso realizar las  obras  complementarias  allí descritas y  cancelar por resarcimiento moral  dos  millones  de  pesos ($2.000.000), “a cada uno de  los   demandantes”  (fls.  201  a  209  ibídem).   

4.-    Contra  lo  resuelto por el  ad-quem,   se   interpuso  casación     por     la     parte     accionante    (fl.    185    ibídem),  que  se  concedió  el  30  de  noviembre  de  dicha  anualidad,  al  considerar  establecido  el  interés para  recurrir    (fls.    212    a    214   id).   

CONSIDERACIONES  

1.-   El  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento  Civil  contempla  que “[e]l recurso de  casación  procede contra las (…) sentencias dictadas en segunda instancia por  los   tribunales   superiores,   cuando   el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes”, entre  otras,  en “las dictadas en los procesos ordinarios o  que asuman ese carácter”.   

2.- En el presente caso, el Tribunal estimó  que  la  providencia  censurada  es  de  aquellas  pasibles  de  la impugnación  extraordinaria;  que  los  demandantes  detentan legitimación por ser afectados  con   la   determinación;  y  que  “los  perjuicios  sufridos    por    cada    uno    de    los    actores    con   la   resolución  desfavorable…sobrepasa   el   valor   mínimo   exigido   para  acceder  a  la  casación”.   

Sobre    esto    último   detalló   lo  siguiente:    

a.-) Cuatrocientos veinticinco (425) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  equivalían  para el 14 de mayo de 2012,  fecha  de  la  sentencia,  a doscientos cuarenta millones ochocientos cuarenta y  siete mil quinientos pesos ($240.847.500).   

b.-)  Los  gestores pidieron perjuicios para  cada uno así:   

1°)  Ciento  veinticinco  millones de pesos  ($125.000.000), los materiales, y,   

2°)  Dos mil gramos oro, correspondientes a  ciento   cincuenta   millones   seiscientos  sesenta  y  siete  mil  cien  pesos  ($150.667.100) los morales.   

c.-)  A  los  petentes  únicamente  se  les  otorgó  por  daño  material  treinta  y  tres  millones  quinientos  mil pesos  ($33.500.000).   

d.-) En consecuencia, lo dejado de reconocer,  doscientos   cincuenta   y   ocho  millones  novecientos  diecisiete  mil  pesos  ($258.917.000),  supera  “el  valor  mínimo exigido  para acceder a la casación”.   

2.-  La labor del fallador de segundo grado,  en  lo  que refiere a la concesión del recurso de casación, debe ser realizada  de  tal  manera  que  no  se  beneficie  con el mismo a quien la ley priva de su  ejercicio.   

En   ese   sentido,  cuando  se  busca  la  indemnización  de  los  perjuicios  morales,  cuya cuantificación se encuentra  asignada  al  criterio  del juzgador conforme a las reglas de la experiencia, no  puede  tomarse  de  manera  indiscriminada  el tope que se señale en el libelo,  toda  vez  que  para tal efecto el ad-quem debe  discurrir  sobre las circunstancias particulares que rodean la  litis,   pudiéndose   apoyar   en   los   precedentes   judiciales   sobre   la  materia.   

Así se ha precisado en varias oportunidades,  CSJ   AC-   7   dic.  2011,  Rad.  2007-00373,  reiterado  31  may.  2012,  Rad.  2003-00271-01   y   el  17  oct.  2013,  Rad.  2009-00056-01,  al  advertir  que   

“[N]o se percató que el perjuicio moral se  encuentra  librado  exclusivamente  al arbitrium judicis, es decir, en sentir de  la   Corte,   ‘al  recto  criterio  del  fallador,  sistema  que  por consecuencia viene a ser el adecuado  para  su  tasación’ (Auto  240  del  14  de  septiembre del 2001, Exp. 9033-97), porque como allí mismo se  reiteró,  ‘ningún  otro  método  podría cumplir de una mejor manera una tarea que, por desempeñarse en  el  absoluto  campo  de  la  subjetividad, no deja de presentar ciertos visos de  evanescencia’  (G.J.  T.  CLXXXVIII,  pág.  19)  (…)  Por  lo  mismo, para establecer la procedencia de  dicho  recurso,  desde  el  punto  de vista de la cuantía, no puede acogerse de  manera  incondicional el perjuicio moral solicitado en la demanda.  Así lo  tiene  explicado la Sala, al decir que ‘no  puede  ser  estimado  por  el  demandante  o  considerado por el  sentenciador  de  segundo  grado,  de  manera  incondicional,  para  efectos del  interés    aludido’  (Auto  213  del  7  de  octubre del 2004, Exp. 00-353,  reiterado en auto del 11 de diciembre del 2009, Exp. 00445)”.   

3.-  Los  citados lineamientos fueron omitidos dentro de este asunto, por  cuanto  el  Tribunal,  en  el momento de establecer la cuantía de interés para  recurrir   en   casación,  acogió,  sin  más,  el  monto  señalado  por  los  demandantes,  dos  mil  gramos  oro, y no reparó en las circunstancias del caso  concreto,  dejando  por  lo  demás  de  acudir al apoyo de los criterios que la  jurisprudencia ha fijado con tal propósito.   

Obró por lo tanto apresuradamente esa Sala,  toda  vez  que  era  su deber realizar un estimativo razonado sobre el valor que  por  daño moral les hubiera correspondido a los gestores, para así obtener con  certeza  si  se  reunían  los  presupuestos  necesarios  para la concesión del  recurso.   

Deberá,  en  consecuencia,  reexaminarse la  situación  a  fin de determinar, teniendo en cuenta lo expuesto, la presencia o  no del interés económico requerido.   

DECISIÓN  

          Con   base  en  lo  anteriormente  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

          Primero:           Declarar  prematuro  el pronunciamiento de la Sala Civil-Familia del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Barranquilla,  concediendo el  recurso de casación dentro del proceso de la referencia.   

Segundo: Devolver  la  actuación  a la oficina de origen, para que allí  se  determine  el  interés  para  recurrir,  y  una  vez  agotada la actuación  pertinente, proceda como le compete.   

Notifíquese   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado     

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