STC 8525 2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

Magistrado Ponente  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

STC8525-2014  

Radicación    n°  73001-22-13-000-2014-00248-01   

    (Aprobado en sesión de dos  de julio de dos mil catorce)   

Bogotá,  D. C., tres (3) de julio de dos mil  catorce (2014)   

Decídese la impugnación interpuesta frente  a  la  sentencia  de  12  de junio de 2014 dictada por la Sala Civil Familia del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué dentro de la acción de  tutela  instaurada  por  Pablo Emilio Pineda Rodríguez respecto de los Juzgados  Sexto  Civil  del  Circuito  y  Trece  Civil  Municipal  de la misma ciudad, con  ocasión  del  litigio  ordinario  de  responsabilidad  civil contractual que el  actor  inició  en  contra del Fondo Nacional del Ahorro, institución vinculada  al presente trámite.   

    

1. ANTECEDENTES     

1.  El gestor solicita la protección de los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso,  información,  igualdad, vivienda  digna,   seguridad   jurídica  y  acceso  a  la  administración  de  justicia,  presuntamente quebrantados por los funcionarios querellados.   

2.  Sostiene,  como  base  de su reclamo, en  síntesis, lo siguiente (fls. 2 y 3):   

2.1. Celebró contrato de mutuo comercial con  el  Fondo Nacional del Ahorro por once millones de pesos el 25 de junio de 1994,  el  cual  se  perfeccionó con la suscripción de la escritura pública No. 2695  ante la Notaría Cuarta del Círculo de Ibagué.   

2.2.  La obligación se garantizó a través  de  hipoteca  registrada  en  el folio de matrícula inmobiliaria No. 350-96011.  Como  condiciones  de  pago,  se  fijaron 180 cuotas iguales, por el término de  quince  años  y  con  una  tasa  de  interés  fija  del  11%  efectivo  anual.   

2.4.  A  partir del 1° de enero de 2000, la  entidad   cambió  las  condiciones  del  negocio  jurídico,  para  aplicar  lo  preceptuado  en  la  Ley 546 de 1999 y, en consecuencia, modificó el sistema de  amortización  del  crédito,  pasando  de  pesos a unidad de valor real (UVR) y  elevó a 227 el número de cuotas mensuales.   

    

La anterior situación varió los intereses y  el  saldo  a  pagar,  así  como la vigencia del negocio jurídico, todo sin ser  previamente consultado.   

2.5. Agrega que en casos análogos, la Corte  Constitucional  ha  amparado  los  derechos fundamentales invocados en el actual  sublite,  para  proteger al  deudor  hipotecario  frente  a  los  reiterados  abusos  cometidos  por el Fondo  demandado.   

   3.  Solicita i) dejar sin efecto las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  proferidas  por los funcionarios  accionados;  ii)  ordenar  “(…)  al Juzgado Sexto  Civil  del  Circuito  de Ibagué proferir nueva sentencia en la que se reconozca  el  incumplimiento  contractual  alegado  por  las  modificaciones  unilaterales  hechas   por   la   entidad  (…);  y  iii)  “(…)  reintegrar    a    [su]  favor  las  sumas  de  dinero  que probatoriamente se  demuestren               (…)”.   

1.1   Respuesta   de   los   accionados   y  vinculados   

El  Juzgado  Sexto  Civil  del  Circuito  de  Ibagué  informó  que  mediante  fallo  de  9 de abril de 2014, confirmó en su  totalidad la providencia recurrida.   

Precisó   que   “(…)   la   decisión  tomada  (…)  tuvo  como  fundamento  central  la circunstancia de que el ahora  tutelante     sí     fue     notificado    de    los    cambios    [de] las condiciones del crédito, a más  que  dichos  cambios  tuvieron  como  fundamento  las  normas  que regularon los  créditos  para  vivienda  (…)”  (fls.  15  a 26).   

El  actual  titular  del Juzgado Trece Civil  Municipal  de  la  misma  ciudad manifestó no haber sido él quien profirió la  sentencia   objeto   de  reproche.  Destacó  que  por  ser  el  tema  ventilado  susceptible  de  diferentes posiciones jurídicas, se atiene a lo que en sede de  tutela se resuelva (fls. 29 y 30).   

El  Fondo  Nacional  del  Ahorro realizó un  recuento  acerca  del  cambio normativo que se dio para el año 2000, destacando  que  el  contrato  suscrito le permitía alterar las condiciones de pago si ello  acontecía.  Adicionalmente, refirió que le informó esto al promotor a través  de  la  factura  que  mensualmente le enviaba a su domicilio, argumentos con los  que se opone a las pretensiones del ruego tuitivo (fs. 36 a 59).   

1. La sentencia impugnada     

Negó  la  súplica  tras  inferir  que  las  decisiones  atacadas  se  observaban  acordes  con  el fundamento fáctico y las  leyes   aplicables,   e   “(…)   indistinto   de  compartirse  o  no  la  interpretación  realizada  por  la funcionaria judicial  demandada  al  asunto  puesto  a  su  consideración,  ello  no  descalifica  su  decisión   ni   la   convierte   en   arbitraria   o   caprichosa  (…)” (fls. 31 a 35).   

1.3. La impugnación  

La  formuló  el  gestor, insistiendo en las  razones  esgrimidas  en el libelo introductorio, realzando el desconocimiento de  la  reiterada  jurisprudencia  que  la  Corte  Constitucional  ha proferido para  salvaguardar  los  derechos  de  las  personas  que  se  encuentran  en su misma  situación;  motivo  por  el  cual  critica la decisión adoptada, pues “(…)  se           desprende          (…)  que para la Sala que la profirió,  es  más importante defender la autonomía de los jueces para emitir sus propios  fallos,  que la sentencias de la Corte [Constitucional]  (…)”.   

         

1. CONSIDERACIONES     

1. La acción de tutela es un instrumento de  carácter  preferente  y  sumario  previsto para la protección inmediata de los  derechos  fundamentales,  cuando  éstos resulten vulnerados o amenazados por la  actuación  u omisión de cualquier autoridad pública o, de los particulares en  los  casos  señalados en la Constitución o en la ley; sin erigirse en una vía  sustitutiva  de  los  medios ordinarios de defensa que el ordenamiento jurídico  ha consagrado para salvaguardarlos.   

Se    admite   excepcionalmente   contra  providencias   judiciales,  sólo  si  éstas  contravienen  ostensiblemente  la  normatividad  vigente  o  responden  al  capricho  o arbitrariedad del juzgador,  según  lo  ha  decantado la doctrina constitucional1  y,  un  nutrido  número  de  decisiones        de        esta        Corte2,   que  han  estructurado  la  línea     jurisprudencial    por    “vías    de  hecho”,   conocida   hoy,   como   “causales         genéricas         y        específicas        de  procedibilidad”.   

2. El accionante    cuestiona   a              las  autoridades encartadas, en  últimas,  porque  no accedieron a sus pretensiones ni  aplicaron   los     distintos    pronunciamientos  proferidos    por    la    Corte    Constitucional3,         los  cuales  sirven de sustento al actual  ruego tuitivo.   

3.   Ahora   bien,   el   gestor   muestra  inconformidad  frente  a las decisiones adoptadas, relatando los hechos soportes  del  litigio  ordinario,  sin endilgarles concretamente ninguna irregularidad en  aras de tornar procedente la presente acción de tutela.   

4.  Pese  a  lo  anterior,  revisadas  esas  providencias,  particularmente, la de segunda instancia por ser confirmatoria de  la  expedida por el a quo, se  advierte  que  para  resolver de la manera reprochada el juzgado expuso “(…)  debe  pregonarse  que  la redenominación que hizo la  accionada,  fue  en  cumplimiento  estricto de la ley, es decir, fue legal y por  ende  no se le puede endilgar que hubo responsabilidad civil alguna por parte de  esa  entidad,  y  así  lo  entendió  el  a quo (…).  Se  tiene,  en  suma,  que  fueron  desvirtuados  los  fundamentos   de   hecho   que   soportaron  las  pretensiones  principales  del  demandante,  al  igual que los argumentos esgrimidos en el escrito contentivo de  la  apelación  (…) lo que  de  suyo  implica  la  confirmación  en  su totalidad de la sentencia objeto de  apelación (…)”.   

5.  Examinada  la  actuación  materia  de  reclamo,  no se halla en el proceder de los acusados irregularidad alguna lesiva  de prerrogativas fundamentales.   

Según  lo ha expresado esta Corte, “(…)  independientemente  de  que  se  comparta  o  no  la  hermenéutica  de  los  juzgadores atacados, ello no descalifica su decisión ni  la  convierte  en  caprichosa  y  con  entidad  suficiente de configurar vía de  hecho     (…)”4.   

Téngase  en  cuenta que la sola divergencia  conceptual  no puede ser venero para demandar el amparo constitucional porque la  tutela  no  es instrumento para definir cuál planteamiento hermenéutico en las  hipótesis  de  subsunción  legal  es  el  válido, ni cuál de las inferencias  valorativas  de  los  elementos fácticos es la más acertada o la más correcta  para  dar  lugar  a  la  intervención  del  juez  constitucional.  El resguardo  previsto en la regla 86 es residual y subsidiario.   

6.  En cuanto a la aplicación de sentencias  dictadas  en  otros  casos  análogos  por  la Corte Constitucional, es menester  indicar      “(…)  que  los  fallos  de  tutela  producen  efectos inter  partes,  tal  como lo ha reconocido la jurisprudencia de la Corte Constitucional  al  señalar  que  (…) la  tutela  es  un  mecanismo que se activa exclusivamente a título individual y la  decisión  que  se  adopta  tiene  efectos  entre las partes que concurrieron al  proceso   y  no  generales,  esto  es,  en  relación  con  otras  personas  que  eventualmente    puedan   encontrarse   en   la   misma   situación’  (sent.  del 6 de noviembre de 1998,  exp.            No.           T-173563)”5.   

7.  Por  las  razones  explicadas, se impone  convalidar  el  fallo  impugnado.                              

1. DECISIÓN     

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO:  CONFIRMAR  la  sentencia  de  fecha, contenido y procedencia.   

SEGUNDO:         Comuníquese  telegráficamente  lo  resuelto  en esta providencia a  los   interesados   y   oportunamente   envíese   el   expediente  a  la  Corte  Constitucional  para  su  eventual  revisión.             

                     

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1Corte  Constitucional.  Sentencias  C-543  de 1992, T-079 de 1993, T-231 de 1994, T-949  de  2003,  C-590 de 2005, T-102 de 2006, SU 813 de 2007, T-028 de 2008, T-094 de  2013.   

2CSJ  STC  16  de  nov. 2011, Rad. 2011-01315-01, 14 de oct. 2008. Rad. 2008-01646-00;  16  de  feb.  2009.  Rad.  2009-00193-00;  21  de ene. 2010. Rad. 2009-02355-00,  citado    en    la    CSJ    STC   5   de   julio.   2013.   Rad.   2013-01323-00.   

   

3 Trae  a  colación las sentencias T-822 de 2003; T-793 de 2004; T-212, T-652, T-1157 y  T-1186 de 2005; y T-221 de 2010.   

4  COLOMBIA,  CSJ. Civil. Sentencia de 18 de marzo de 2010, exp. 2010-00367-00; ver  en   el   mismo   sentido   el   fallo   de   18  de  diciembre  de  2012,  exp.  2012-01828-01.   

5  Sentencia  de  3  de agosto de 2012, exp. 2012-01576-00, reiterada recientemente  el 18 de abril de 2013, exp. 2013-0122-01.     

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