AC2113-2014 [2011-00247-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC2113-2014  

Radicación    nº  11001-31-10-003-2011-00247-01   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de abril de dos  mil catorce (2014).   

Procede la Corte a resolver lo que corresponda  respecto   de   la   admisión   del   recurso   de   casación   propuesto  por  XXXXXXXXXXXXXXXX  frente  al  fallo de 17 de septiembre de 2013 proferido por la  Sala  de  Familia  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de esta ciudad  dentro  del  proceso  ordinario  seguido  por  XXXXXXXXXX  XXXXXXXXXXX contra el  recurrente.   

ANTECEDENTES  

1.  La  actora  solicitó  la  rescisión  de  «la renuncia cuantitativa a  la   cuota   parte  de  los  gananciales»  que  hizo  a favor del demandado el 24 de febrero de 2009 mediante  documento  aportado  al  trámite  de  separación  de  bienes  que cursó en el  Juzgado  17  de  Familia de esta capital, por ser producto de engaños y mala fe  de su ex-esposo.   

De manera consecuencial y subsidiaria pidió  que   se   «rescinda  por  lesión  enorme» el trabajo  de  partición  y  adjudicación  aprobado  por sentencia del mencionado estrado  judicial,  se  restituyan  los  bienes  al  haber social liquidado y se disponga  rehacer   la   aludida   labor   partitiva,   conforme  a  la  ley  (fls. 422 a 438 del c. 1).   

2.  El demandado se opuso a las pretensiones  del    libelo,    sin    plantear    defensas,   ni   excepciones   (fls. 467 a 471 c.1).   

3.  Mediante  fallo  de  10 de septiembre de  2012,  el  Juzgado  Segundo  de  Familia de Descongestión de Bogotá denegó la  súplica  de  «rescisión de la renuncia cuantitativa  a  gananciales»  y  accedió  a  la  declaratoria  de  «rescisión  por  lesión  enorme  del  trabajo  de  partición  y  adjudicación» impartiendo las órdenes  del caso (fls. 675 a 690 c.1).   

La decisión que la desfavoreció fue apelada  por  la  actora  y  revocada  por  el  superior,  quien en su lugar «declaró  sin validez la renuncia a los  gananciales   hecha  por  la  señora  Gloria  Stella  Lombana  Cruz» (fls. 14 al 23  del c. 5).   

5.  El  experto  designado contrató para el  efecto   un   contador   público,   con   el   objeto   de   que   «el  dictamen  presentado  se  ajuste  a la realidad»  (fls.  51-85) y  ese  profesional,  a  partir  de  adicionar  el  50% al avaluó catastral de los  inmuebles,  según lo dispuesto en el artículo 516 del Código de Procedimiento  Civil,      conceptuó      que     «el     valor  comercial»  de  los  citados  bienes  raíces,  es de  $1.240.561.500,  suma  que el auxiliar de la justicia transcribió en el escrito  que presentó como experticia.   

6.  Con  auto  de  10  de  marzo  de 2014 se  concedió  la  opugnación  extraordinaria  porque  en  sentir  del ad  quem  se  encontraban cumplidos todos  los   requisitos   legales   (fls.  91-93).   

CONSIDERACIONES  

1.   El   artículo  366  del  Código  de  Procedimiento  Civil  prescribe  que  el «recurso    de    casación»    procede   frente   a   «(…)  sentencias  dictadas en segunda instancia por los tribunales  superiores,  cuando el valor actual de la resolución desfavorable al recurrente  sea  o  exceda  de  cuatrocientos  veinticinco  (425)  salarios mínimos legales  mensuales  vigentes», entre  otras,  en «las dictadas en  los procesos ordinarios o que asuman ese carácter».   

De acuerdo con lo anterior, la concesión de  la  aludida  impugnación  se  supedita,  entre  otros  presupuestos,  a  que el  menoscabo  ocasionado  al  recurrente  por  la sentencia, al momento de emitirla  alcance  la  cantidad  antes  señalada, perjuicio que se contrae al valor de la  relación  sustancial  definida,  cuya tasación la hará un perito en el evento  de  no  aparecer  determinado  antes  de  resolver  sobre  la  procedencia de la  censura.   

Al   respecto,   esta   Corporación   en  auto   CSJ   SC,  4  mar.  2010,  rad.  2003-00445-01  expresó:   

(…)  si  el  valor de ese interés no fue  determinado  en  el  juicio,  el Tribunal, antes de resolver sobre la concesión  del  recurso,  ha  de  ordenar  que se ‘justiprecie  por un perito’,  pues  así lo manda el artículo 370 del C. de P. C., norma que,  en  este punto, no le da opción al sentenciador para obrar a su arbitrio, pues,  al  fin  y  al  cabo,  se  trata  de  averiguar  si la extensión del agravio es  suficiente  para  acudir  en casación, requisito que debe determinarse a partir  de   elementos   de   juicio  objetivos  que,  en caso de faltar, tornarían precipitada cualquier decisión  que   se   adopte   en   relación   con   la   viabilidad  de  dicho  medio  de  impugnación.   

2.  En  consideración  a  la actuación del  perito  y  al  contenido  del  dictamen  presentado,  la  Corte  concluye que la  concesión de la impugnación extraordinaria, resulta precipitada.   

3.  En  ese  sentido  se  observa  que  la  peritación  que sirvió para establecer «la     cuantía     del     interés    para    recurrir    en  casación»  no  es idónea para ese cometido, no solo  porque  su  elaboración  se  realizó por una persona ajena al experto nombrado  por  el  ad quem, sino porque  los   parámetros  utilizados,  se  distancian  de  los  requeridos  para  aquel  específico  propósito,  puesto  que se desatendió la exigencia prevista en el  numeral  2°  del  artículo  237  del Código de Procedimiento Civil, según el  cual,   «[l]os   peritos  examinarán   conjuntamente   las   personas  o  cosas  objeto  del  dictamen  y  realizarán   personalmente   los   experimentos   e  investigaciones   que   consideren   necesarios,  sin  perjuicio  de  que  puedan  utilizar  auxiliares  o  solicitar  por su cuenta el  concurso    de    otros    técnicos,    bajo    su  dirección      y  responsabilidad;  en  todo caso expondrán su concepto  sobre  los  puntos  materia del dictamen» (subrayas fuera del texto).   

En  relación  con  ese  tema,  la Corte, en  providencia CSJ SC, 1° nov.  2011, rad. 2002-00292-01, expuso:   

La  eficacia  de ese medio de prueba, está  comprometida   al  menos  parcialmente,  porque  el  perito  designado  para  la  confección  del  dictamen  es  el  ingeniero civil […], quien se apoyó en el  profesional  antes  nombrado, al igual que en […], para su desarrollo, y en lo  atinente  a  la  labor  desplegada por el primero de tales colaboradores, consta  que  llevó  directamente al proceso lo por él conceptuado sobre los puntos del  cuestionario   en   torno   a   la   ‘zona   verde,   patio   privado,   salón   comunal,  guardería  y  minimarket’, e inclusive  de   la  misma  forma  presentó  la  ‘aclaración              y             complementación’   que  se  solicitó,  sin  que  el  auxiliar  de  la  justicia  a  quien  se  le encomendó el trabajo, hubiere dado  cuenta  de  la  responsabilidad que tuvo en su confección ni expresado concepto  sobre  el  mismo,  por lo que se apartó de la regla contenida en el numeral 2º  del   artículo   237   del   Código   de   Procedimiento  Civil….   

4.  Es  cierto  que  el  citado precepto 237  permite  al perito «utilizar auxiliares»  o «solicitar    el    concurso    de   otros   técnicos»;  pero  ello no implica, de ninguna forma, que el auxiliar nombrado  quede  eximido  de  la  obligación  de  exponer  «su  concepto  sobre los puntos materia del dictamen», cosa  que aquí evidentemente no aconteció.   

5. Así mismo, en cuanto al avalúo catastral  de  los  inmuebles,  no  es  idóneo  para  determinar el perjuicio que el fallo  recurrido  extraordinariamente le genera al opugnante, pues para ese fin, la ley  ha  previsto  la  práctica  de  una  experticia y de todas formas, los alcances  probatorios  del señalado indicador económico, se restringen a los procesos de  ejecución.    

Es  por  ello  por  lo  que  el  canon  370  ejusdem    dispone   que  «[c]uando  sea  necesario  tener  en  cuenta  el  valor  del  interés  para  recurrir  y éste no aparezca  determinado,  antes  de  resolver  sobre  la procedencia del recurso el tribunal  dispondrá  que  aquél se justiprecie por un perito, dentro del término que le  señale  y  a costa del recurrente.  Si por culpa de este no se practica el  dictamen,  se  declarará  desierto  el  recurso y ejecutoriada la sentencia. El  dictamen no es objetable  (…)».   

La Sala, en providencia CSJ SC, 11 jun. 2013,  rad.    2004-00088-01    recabó    en    que   era   desacertado   «(…)  aceptar  el  sólo avalúo catastral como determinante del  interés  para  recurrir  en  casación,  ya  que  como  ha dicho la Corte, este  indicador  fiscal  no sirve en todo caso para fijar el aludido monto económico,  en  la  medida  en que el artículo 370 del Código de Procedimiento Civil traza  unas  pautas  especiales  para  los eventos en que el valor para recurrir por la  indicada vía no aparezca determinado en el proceso».   

Y en auto CSJ SC, 23  mar. 2012, rad. 2006-00345-01, reiteró:   

(…)  el  Tribunal  aplicó  el  memorado  artículo  516,  a  efectos  de determinar el valor del inmueble, extendiendo la  solución  que ordena el precepto, en el sentido de tomar en cuenta el monto del  avalúo  del  predio  incrementado  en  un  50%, como hoy aplica en los procesos  ejecutivos,  a  fin de agilizar la pericia previa al remate del bien raíz. Pero  destácase  que  ese  específico  proceder,  en  estrictez,  no  se  revela que  indubitablemente  esté  en  estricta consonancia con el ordenamiento jurídico,  como  quiera  que  la  referida  norma  se  ha  dicho  que  no aplica en orden a  determinar  el agravio que la sentencia les produjo a los recurrentes, porque su  campo  de  acción,  como se dejó visto, es el proceso ejecutivo, terreno en el  que  se prevé la posibilidad de objetarlo por error grave, mecanismo que acorde  con  el artículo 370 C.P.C., no se contempla en el caso de la pericia orientada  a  tasar el interés económico en la órbita de la casación. Es decir, al paso  que  en  la  ejecución puede válidamente controvertirse el resultado meramente  matemático  que  arroja  incrementar  en  un  50%  el  avalúo catastral, en el  dictamen  pericial  enderezado  a justipreciar el valor del interés, las partes  solo  pueden,  itérase,  pedir  aclaración  o  complementación, sin que pueda  entenderse  qué  circunstancias  podrían  edificar  propuesta de ese linaje de  cara       a       una       simple      operación      aritmética».   

6. De otra parte, debe tenerse en cuenta que  el  Tribunal  ostenta  el  deber  de  examinar  el  peritaje  para establecer si  satisface  los  requerimientos  y  la finalidad que la ley ha previsto, pudiendo  pedir  las complementaciones o aclaraciones que sean necesarias para precisar el  desmedro  que  la  sentencia  y  al  momento  de  su emisión, le ha irrogado al  impugnante,  derivado  de  su  aspiración  frustrada  en  el  litigio, de donde  entonces,  las  conclusiones  y  acierto  de dicho trabajo, que se itera, han de  someterse    al    escrutinio    del    juzgador,    no   son   de   obligatoria  aceptación.   

«Si  bien  el artículo 370 del Código de  Procedimiento  Civil  autoriza  a quien debe conceder el recurso, para que acuda  al   justiprecio   por   perito  cuando  no  esté  debidamente  esclarecido  el  ‘interés     para  recurrir’,  labor que no  es  objetable,  ello no lo convierte en determinante de la procedencia, toda vez  que  el experticio debe ser apreciado conforme a las reglas de la sana crítica,  en  los  términos  del artículo 187 ibídem, teniendo en cuenta para el efecto  la  naturaleza  de  las  pretensiones  invocadas  y  demás  circunstancias  que  conlleven  a  su  delimitación,  entre  ellas  el resultado definitorio, ya que  ‘[p]ara estos efectos el  ad  quem deberá tener en cuenta, entre otros factores, el contenido del libelo,  para  determinar  lo  que  persigue  la  demandante, así como lo resuelto en el  fallo  de  segunda  instancia,  para  que  con  tal  enfoque  y  amparado en una  experticia  que  cumpla  con  las  condiciones contempladas en el artículo 237,  numerales  2° y 6º, del Código de Procedimiento Civil, decida si el perjuicio  que  se  desprende  de la sentencia combatida supera la cantidad vigente para la  fecha  en  que  la  misma fue proferida’».   

7.  Dado que en este asunto, el ad         quem        «declar[ó]  sin  validez  la renuncia a  los  gananciales  hecha  por  la señora XXXXXXX XXXXXXXXXX en escrito obrante a  folio     399    del    cuaderno    ‘1B’»,  ello constituye el agravio económico  que  la  decisión  le  irrogó al censor y por tanto, los factores relacionados  con  ese  aspecto, serán los que en principio habrán de tenerse en cuenta a la  hora  de  tasar el «interés  para  recurrir en casación»,  los  que no se advierten en los cálculos insertos en la peritación sustento de  la    decisión   que   otorgó   el   «recurso    extraordinario».   

8. Siendo ello así, la concesión del citado  medio  impugnaticio fue anticipada y, por consiguiente, se impone  devolver  el  expediente  al  juzgador de segundo grado, para que reexamine la situación,  atendiendo los aspectos aquí planteados.   

DECISIÓN  

Por lo expuesto, la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

          Primero:           Declarar  prematura  la  concesión  del recurso de casación por la  Sala  de  Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro  del proceso de la referencia.   

          Segundo:     Devolver    la  actuación  a  la aludida Corporación Judicial, a fin de que se  determine   el   interés  para  recurrir,  y  una  vez  agotada  la  actuación  pertinente, proceda como corresponda.   

Notifíquese   

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada    

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