AC3004-2014 [2007-00008-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

Radicación           n°  05001-31-03-017-2007-00008-01   

(Aprobado en sesión de nueve de abril de dos  mil catorce)   

Bogotá D. C., cuatro (4) de junio de dos mil  catorce (2014).   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda presentada para sustentar el recurso extraordinario de casación  interpuesto  frente  a  la  sentencia de segunda instancia, proferida dentro del  proceso ordinario de la referencia.   

I. EL LITIGIO  

A. La pretensión  

MCBP………………………………………    instauró   una  demanda    contra    AM………..,   RE……………..,   MM……………..  ………,  JM…………, JL…………….. y PABP ….…………………  ………….,  y  los  herederos  indeterminados  de  AOPÁ…………..   ……….para  que  se  declarara la nulidad absoluta de la donación efectuada  por esta a favor de AMBP………………… ……..….   

          Reclamó,  en  consecuencia,  que  se  ordenara  la cancelación del  instrumento  en  el  que  fue  protocolizado ese negocio jurídico, ordenándose  restituir  los  bienes objeto del mismo con los frutos civiles percibidos por el  inmueble   transferido   y  aquellos  que  se  hubieran  producido  con  mediana  inteligencia,   si   estuviera   en  poder  de  los  herederos  de  la  donante.   

B. Los hechos  

1. Mediante escritura  pública  otorgada  el  4 de marzo de 1998 ante la Notaría Cuarta de Medellín,  la  señora AOPÁ  ………………….…. transfirió en forma gratuita  e  irrevocable  a  AMBP…………………………………., la propiedad de  la  casa  de  habitación  ubicada en la Carrera 49 No. 130S-82 del municipio de  Caldas  (Antioquia)  y  de  los  muebles  que  se  encontraban  en  su interior.   

2.  Para  efectos  fiscales  y  legales,  se  declaró  como  valor  de  la  donación  la  suma de  $10’000.000.   

3. El indicado monto  fue  considerablemente  inferior  al  correspondiente  al  avalúo comercial del  inmueble,  el cual excedía el equivalente a cincuenta salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

4.  A  pesar de lo  anterior,  no  se  realizó  la  insinuación notarial o judicial exigida por la  ley,  tal  como se consignó en la cláusula cuarta del instrumento público, en  el  que  se  indicó  que no era necesaria en virtud de que el valor del bien no  superaba el límite legal.      

5.  En  el  mismo  documento  se  expresó  que el predio estaba avaluado en la oficina de catastro  en  $67’234.750, por lo que  desconocido el requisito legal, el acto es nulo absolutamente.   

6.   La  señora  AOPÁ……………………….  falleció  el  día 14 de octubre de 2005 sin  que hubiera dejado descendientes, hijos adoptivos o ascendientes.   

7.  En  el  tercer  orden  sucesoral se encontraba MTLPÁ …………………………. , madre de  la  demandante,  cuyo  deceso  ocurrió  el  18 de enero de 2006 sin que hubiera  repudiado o aceptado la herencia.    

C.     El   trámite   de   las  instancias   

1. En proveído de 19  de  enero  de  2007  fue  admitido  el libelo y se dispuso el traslado de rigor.  [Folio 29, c. 1]   

2.  Los  demandados  MM…………  y  PABP………………..  …………………se allanaron a  las pretensiones de la demanda. [Folio 112, c. 1]   

La             señora  AMBP…………………………………  replicó el libelo argumentando que  el  valor  asignado  a la donación no correspondía al del inmueble, y de éste  se  aportó su avalúo catastral a la notaría, la cual otorgó la autorización  requerida por la ley.   

Formuló   la   excepción  de  mérito  de  «prescripción     o     saneamiento     de    la  nulidad»,  fundada  en que aun considerándose que la  insinuación  notarial  fue incompleta, tal defecto genera nulidad relativa, que  está  saneada  en  virtud  de  que transcurrieron más de cuatro años desde la  celebración  del  acto  sin  que  se hubiera acudido a la jurisdicción. [Folio  170, c. 1]    

JMBP………………………………  planteó   la   defensa   perentoria  de  «falta  de  legitimación  en la causa por pasiva» con base en que  por   su   condición   de   interesado   en   la   sucesión   de   la  señora  AOPÁ………………………,  debe  hacer  parte de los demandantes y no de  los  demandados.  Indicó   además  que  la  insinuación  aparece  en  el  instrumento público cuestionado. [Folio 185, c. 1]     

3. La actora reformó  la  demanda  a  través de escrito en el que adicionó los hechos y pretensiones  inicialmente  aducidas e incluyó como demandados a los herederos indeterminados  de   RPÁ……..…..  y  a  MÁ…………….……..,  LA……………..,  JG……………..,      Á…………      y      JIPJ……………..   ……………….,  en su condición de sucesores ab  intestato  determinados de éste, calidad que también  ostentan  respecto de AOPÁ…………………….., por representación de su  fallecido   padre,   hermano  de  la  donante.  [Folio  234,  c.  1]     

Aceptada  la  reforma  en  proveído de 22 de  octubre  de  2007  y  dispuesto  el  traslado  de la misma a los demandados, los  herederos    determinados   de   RPÁ…………………….   plantearon   la  excepción  de  «falta  de legitimación en la causa  por  pasiva»  relativa a la improcedencia de integrar  un    litisconsorcio    necesario    con    los    causahabientes    de   AOPÁ.  ………………..[Folio 287, c. 1]   

La  curadora  ad  litem   designada   para   la   representación   de  JLBP……………………………..   y   los  herederos  indeterminados  de  AO………  y RPÁ……………………. propuso como excepciones de mérito  las       que       denominó:      «inexistencia   de   los   demandados   Betancur  Posada»,  «inexistencia  de  la  insinuación  legal      de      donación»,     «inexistencia  de la causa para demandar»,  «falta  de  nexo  causal»,  «inexistencia   de   los   herederos   y   de   la  sucesión»,               «prescripción»    y    «prevale      (sic)      la  voluntad  de  las  partes  sobre  la  insinuación  legal de la  donación».   

4. Mediante fallo de  25  de  agosto  de  2011,  el  juez  tuvo por no probadas las excepciones que se  formularon  y declaró nula absolutamente la donación por falta de insinuación  legal,       por       lo       que       ordenó       a      la      demandada  AMBP………………………………….  restituir  los  bienes  objeto  de  dicho  acto  a favor de la sucesión de AOPÁ………………… …………,  negándose  el  reconocimiento  de  mejoras y de los frutos civiles pretendidos.  [Folio 558, c. 1]   

5.  La demandante y  los                  demandados                  M…………                 y  AMBP…………………………………..  apelaron  la anterior decisión. [Folios 560 a 562, c.  1]        

6.  En  sentencia  proferida  el  28  de  agosto  de 2012, el Tribunal modificó lo resuelto por el  a  quo  en  el  sentido  de  declarar  la  nulidad  de  la  donación en el monto que excedía de 50 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  y  en lo restante declaró valido aquel  acto.  A  la señora ABP………….. …………….….. le ordenó efectuar  la  restitución  correspondiente  y  pagar  los  frutos civiles, sin derecho al  abono de las mejoras aducidas. [Folio 61, c. 4]   

La  transferencia  del  dominio  a  título  gratuito  –según sostuvo-  se  realizó  sin  cumplir  la formalidad de la insinuación notarial, exigencia  legal  sobre la que tenía conocimiento la donataria, quien obró de mala fe, de  ahí  que no le asistía el derecho a reclamar el mejoramiento del inmueble; por  el  contrario,  debía  reconocer  los  frutos desde que entró en posesión del  mismo. [Folio 59, c. 4]    

7.  La  demandada  interpuso  el  recurso  de  casación, que fue admitido por esta Corporación en  auto de 11 de octubre de 2013. [Folio 11, c. 5]   

8.  Dentro  de  la  oportunidad  legal,  se  radicó  el  escrito  cuya  sustentación es objeto del  presente pronunciamiento. [Folio 13, c. 5]   

II.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

La  acusación se erigió sobre cinco cargos,  formulados  con  fundamento  en  lo  previsto  en  los  numerales  1° y 2° del  artículo  368  del  Código de Procedimiento Civil, de los cuales el primero se  planteó  como  principal  y los siguientes bajo la forma de subsidiarios.    

1.  En el primero de  ellos,  se  atacó  la sentencia bajo la causal primera por trasgredir de manera  indirecta  los  artículos  1458,  1618, 1741 del Código Civil y los artículos  1°,  2,  3  y 4 del Decreto 1712 de 1989, como consecuencia de error de derecho  en  la apreciación de la escritura pública que contiene la donación declarada  nula.     

El  sentenciador  -se  dijo-  no apreció que  acorde  con  el referido documento «se cumplieron con  todos   y   cada   uno   de  los  requisitos  legales  para  entender  que  hubo  insinuación»  la  cual corresponde al «documento  en  el  cual las partes capaces, donante y donatario, le  manifiestan   al   Notario  la  voluntad  de  celebrar  el  contrato»1,  que  se  aportó  al momento de otorgar el instrumento señalado.   

Al   valorar   la  mencionada  prueba  sin  interpretar  lo consignado por quienes intervinieron en el acto, se incurrió en  yerro   valorativo,   pues   la   voluntad  de  aquellos  emerge  «con  claridad absoluta, y por ello no puede estarse a lo literal de  las      palabras»3, de ahí que a pesar de que el  Notario   manifestó  que  era  innecesaria  la  insinuación,  aquella  sí  se  verificó como se desprende de la misma escritura pública.   

          2.  El  segundo  cargo, formulado también  con  amparo  en la causal primera, está soportado sobre el quebranto directo de  los  artículos  1458  y  1741  del Código Civil y los artículos 1° a 4° del  Decreto 1712 de 1989.   

          El  ad quem dio a  las  anteriores  normas un alcance diferente al que les corresponde, porque esas  disposiciones  no consagran sanción para la falta de insinuación ante notario,  y  si  alguna  derivara  de  lo  previsto en el primero de los preceptos citados  antes  de  que  fuera  modificado  por  el  Decreto 1712 de 1989, esta sería la  nulidad   relativa,  pues  el  artículo  1741  de  la  codificación  civil  la  contempló  como  consecuencia  de  «la  omisión de  algún  requisito o formalidad que se prescribe para el valor de ciertos actos o  contratos  en  consideración  a  la  calidad  o  estado de las personas que los  ejecutan   o   acuerdan»4,  como ocurre en el caso de la  donación,  en  el  que  el  legislador  pretendió  proteger  al donante de una  insolvencia causada por aquella.   

3. El tercer cargo,  fundado  en la causal segunda, se encaminó a denunciar la providencia impugnada  por  incongruente,  dado  que el Tribunal omitió decidir sobre la excepción de  «pago   voluntario  de  la  obligación» que debió reconocer de manera oficiosa.   

Lo  anterior, por cuanto la donante cumplió  de    manera    voluntaria    la   donación,   con   lo   cual   «pagó  una obligación natural», acto que  le  otorga  a  la  donataria  el  derecho de retener lo pagado de acuerdo con la  previsión  contenida  en el artículo 1527 del Código Civil, de ahí que al no  abordar  el  estudio  ni declarar fundada esta defensa, la corporación judicial  falló    de    manera    citra   petita,   circunstancia   de   la   que   devino   la   disonancia  de  su  decisión.   

4.  En  el  cuarto  cargo,  con  sustento  en  la  causal  primera  se  acusó  la  sentencia de ser  indirectamente  violatoria  de  los  artículos  1458 y 1741 de la codificación  civil  y  de  los  preceptos 1° a 4° del Decreto 1712 de 1989, en razón de su  indebida aplicación.   

Al     ad  quem se le atribuyó la comisión de error de hecho en  la  apreciación  de  la demanda, pues no advirtió que en virtud de aquella los  herederos   de   la   señora   AOPÁ….   ……………………….  fueron  convocados  a  la  litis  como  demandados, cuando estaban llamados a comparecer  únicamente  en  condición de litisconsortes cuasi necesarios de la demandante.   

Los   indicados  sucesores  «obraron,   a   su   vez,   una   como   demandante   y  otros  como  demandados»,  actuación  con  la  que se produjo la ruptura del principio lógico  de  «no  contradicción»,  pues  en  el  libelo  introductorio  se reclamó «una  declaración  de  nulidad en favor y en contra del mismo ente jurídico, cual es  la      masa     ilíquida     de     la     sucesión     de     la     señora  AOPÁ……………………………,    lo    que  determinó  que  el  fallo le resultara favorable a unos y desfavorable a otros.   

En   esas   condiciones,  la  demanda  era  absolutamente  inepta,  ante  lo  cual  la  resolución  debió ser inhibitoria.   

5.  Por último, el  quinto  cargo  se  estructuró  bajo la causal primera por violación directa de  los  artículos  769,  961  a  971 y 1746 del Código Civil, pues el juzgador de  segunda  instancia erró al derivar «la mala fe de la  Donataria  en  su gestión ante el Notario Cuarto porque para los efectos de las  prestaciones  mutuas el momento de analizar la buena o mala fe, es el momento en  que   la   donataria   recibe  el  bien».5   

De  manera  contraria  a  lo que el juzgador  consideró,  las intervinientes en la donación obraron de buena fe, corroborada  ésta  con  la  solicitud de autorización notarial presentada y las constancias  que  acompañaron a la misma. No obstante, por razones desconocidas,  «el  Notario  estimó  que  no  era  necesaria  la insinuación y así vino a señalarlo en la  escritura  pública  donde  además  hay constancia de la protocolización de la  solicitud   de   insinuación   y   de  los  documentos  pertinentes».6    

Además, la donataria recibió el inmueble de  quien  era  la verdadera dueña, de donde se colige que la primera no actuó con  la mala fe que se le endilgó.   

Las  conclusiones  del  Tribunal  sobre  la  materia  de  las restituciones mutuas entrañan, entonces, violación directa de  los  preceptos citados, porque los hizo actuar en la controversia «con           un          sentido          tergiversado».7   

III. CONSIDERACIONES  

1.  El  recurso  de  casación,  dada  su  naturaleza  eminentemente dispositiva, limita la actividad  discursiva  y  juzgadora  de  la  Corte al contenido y alcance del libelo que se  formule  para  sustentar  la  censura,  de  ahí  que  no  esté permitido hacer  interpretaciones  que  sobrepasen  los  señalamientos  que  de  modo  expreso y  manifiesto   aduzca  el  impugnante,  ni  mucho  menos  reformar  la  acusación  planteada de modo deficiente.   

Característica   esencial   de  ese  medio  defensivo  es  su  condición  extraordinaria,  de  la  que  dimana  que no toda  inconformidad  con el fallo permite a la Corte adentrarse en su examen de fondo,  de  modo  que  no es aceptable que el recurrente exponga un simple alegato en el  que  apenas  refleje  su  discrepancia  con  la  sentencia  recurrida,  ni está  autorizado   para  plantear  digresiones  abstractas  que  en  nada  afecten  la  argumentación  medular de la misma, pues tiene la obligación de desvirtuar las  presunciones     de    legalidad    y    acierto    que    acompañan    aquella  decisión.   

La  admisibilidad de la demanda está sujeta,  en  fin,  al  cumplimiento  de los requisitos expresados en el artículo 374 del  Código  de  Procedimiento Civil, conforme al cual además de la designación de  las  partes,  del fallo cuestionado, de la síntesis del proceso y de los hechos  materia  del  litigio,  es ineludible la formulación por separado de los cargos  que  se  esgrimen  en contra del pronunciamiento judicial, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada acusación, en forma clara y precisa, y no basados en  generalidades.   

La  claridad  y  precisión a las que se hace  referencia  reclama la exposición exacta y rigurosa de la causal invocada, así  como  de  las  razones  que  permitan  percibir, sin duda ni confusión, de qué  manera  el  Tribunal transgredió disposiciones legales al proferir la decisión  cuestionada.   

2. Cuando se acude a  la  causal  primera,  el  impugnante tiene la carga de señalar los preceptos de  derecho  sustancial  que  estime transgredidos, aunque  de  conformidad  con lo preceptuado por el artículo 51 del Decreto 2651 de 1991  «será  suficiente señalar cualquiera de las normas  de  esa  naturaleza  que,  constituyendo  base  esencial  del  fallo impugnado o  habiendo  debido  serlo,  a juicio del recurrente haya sido violada, sin que sea  necesario    integrar    una    proposición    jurídica   completa».   

Al   censor   le   corresponde   también  poner  de  presente  la  manera  como  el sentenciador  incurrió  en  la alegada infracción, sin que sea válido hacer reproche alguno  a  la apreciación de los medios demostrativos si se alega la violación directa  de  la ley. Empero, si el ataque se encamina por la vía indirecta, esto es, por  yerros  en materia probatoria, debe indicarse la forma en que se hizo patente el  desconocimiento  de las pruebas, es decir, si la equivocación fue de hecho o de  derecho,   y   su   incidencia   en  la  determinación  reprochada.     

2.1. Al denunciar el  yerro   fáctico,  al  impugnante  le  corresponde  identificar  los  medios  de  convicción  sobre  los  cuales  recae  el equívoco del juzgador y demostrar de  qué  manera  se  generó  la  alegada suposición, preterición o cercenamiento  según  sea el caso, lo que deberá señalar de manera manifiesta, de tal suerte  que  haga  ver  que  la  valoración  realizada por el juzgador resulta absurda,  alejada de la realidad del proceso o sin ninguna justificación.   

Ha dicho la Sala que por mandato del artículo  374  del  estatuto  procesal,  la  carga  de  demostrar  el error de hecho está  asignada  exclusivamente  al  casacionista.  Sin  embargo, esa labor   «no  puede  reducirse  a  una  simple  exposición de puntos de vista antagónicos, fruto de  razonamientos  o lucubraciones meticulosas y detalladas, porque en tal evento el  error  dejaría  de  ser  evidente  o  manifiesto  conforme  lo  exige  la ley»  (CSJ  SC, 15 Jul. 2008, Rad. 2000-00257-01; CSJ SC, 20  Mar. 2013, Rad. 1995-00037-01).   

2.2. Cuando se alega  el  error  de  derecho,  en  cambio,  es necesario que el impugnante señale las  disposiciones  legales  de  carácter  probatorio  infringidas  y  exponga cómo  ocurrió  el  quebranto  de  aquellas  para  continuar  su argumentación con la  debida  explicación  sobre la manera en que ese desafuero sirvió de medio para  «la violación de la norma sustancial…»   (CSJ   AC,   3   Abr.   2009,   Rad.  2004-00941-01).   

Lo  anterior  por  cuanto,  tal como lo tiene  aceptado  la  doctrina  jurisprudencial  de  la  Corte,  ese  tipo  de  yerro se  estructura   cuando   el   juzgador   respecto   de   un  determinado  medio  de  convicción  «se  distancia  de  las normas reguladoras de la misma respecto a su  producción,  incorporación  oportuna  y  valoración  o cuando se desconoce el  postulado  de  examinar  y  estimar  todas las probanzas en conjunto»   (CSJ   AC,   14   Abr.   2011,  Rad.  2004-00097-01).   

          2.3.  Si  de  la  causal segunda se trata,  entonces   el   recurrente  habrá  de  dirigir  sus  esfuerzos  a  enunciar  la  incongruencia  que  le  endilga  a  la  sentencia  respecto  de  los hechos, las  pretensiones  de  la  demanda,  las excepciones formuladas en la contestación o  las  que el juzgador debió declarar de oficio, y a la vez a demostrar esa falta  de  concordancia  mediante  un  cotejo  o  comparación  entre lo resuelto y los  hechos,  peticiones  o  defensas  cuyo  desconocimiento  se alegó, bien sea por  ultra    petita,    por  extra   petita,   o   por  mínima petita.   

          Los  hechos y las pretensiones de la demanda, y las excepciones del  demandado   -ha   sostenido   esta  Sala-,  trazan  en  principio  los límites dentro de los cuales debe el  juez  decidir  sobre  el  derecho  disputado  en  juicio;  por  consiguiente, la  incongruencia  de  un  fallo se verifica mediante una labor comparativa entre el  contenido  de  lo  expuesto  en  tales  piezas  del  proceso  y las resoluciones  adoptadas  en  él,  todo  en  armonía  con  el  artículo  305  del Código de  Procedimiento  Civil;  de ese modo se podrá establecer si en verdad el juzgador  se  sustrajo,  por  exceso  o  por  defecto,  a tan precisas pautas (CSJ SC, 6 Jul. 2005, Rad. 5214-01).   

3.  La  recurrente  planteó  unos  cargos subsidiarios de otros (segundo a quinto), proceder que si  bien  resulta  impropio  en  sede  casacional  en  virtud  de  la  autonomía  e  independencia  de los mismos, no constituye deficiencia que impida su análisis,  porque  «el  examen de las acusaciones no depende de  ninguna  condición  como  ocurre con las pretensiones que se plantean de manera  subsidiaria  en la demanda, pues la única limitación que tiene la Corte, es la  establecida  por el artículo 375 del Código de Procedimiento Civil, que impone  que    los    cargos    sean   resueltos   en   el   orden   lógico».  (CSJ SC, 30  Nov. 2001, Rad. 005980; CSJ AC, 2 Jul. 2010, Rad. 2007-00224-01).   

Los   ataques  formulados  guardan  ciertas  similitudes  que imponen un estudio conjunto de aquellos que contienen análogas  acusaciones  (primero  y  cuarto)  y (segundo y quinto). El tercero, en tanto se  funda  en  causal  disímil a las anteriores, merece un análisis independiente.   

3.1.  En los cargos  primero  y  cuarto se alegó que la sentencia es indirectamente violatoria de la  ley  sustancial  por  error jurídico en la valoración de la escritura pública  No.  982  otorgada el 4 de marzo de 1998 ante la Notaría Cuarta de Medellín, y  en  razón  del  yerro  fáctico presuntamente cometido en la apreciación de la  demanda.     

Las   acusaciones,  sin  embargo,  devienen  precarias  amén  de que la exposición de sus fundamentos carece de la claridad  y   precisión   exigidas  por  el  estatuto  procesal,  falencias  que  impiden  admitirlas.    

En  efecto,  como sustento de la censura  concerniente    al    error    de   iure,   la   impugnante   expuso  argumentos  con  los  cuales  terminó  desarrollando  lo  que sería un ataque por la comisión de una equivocación de  facto,  pues  cuestionó la  tergiversación  de su contenido objetivo, mixtura que desatiende los requisitos  formales  señalados  en  el  artículo  374 del Código de Procedimiento Civil,  frente  a  la  cual  la Corte no puede escoger el tipo de desatino que sería la  base  para  el  estudio  del  cargo,  porque con ello desconocería el carácter  dispositivo del medio de impugnación.    

La  recurrente  no  indicó,  además,  cómo  fueron  vulnerados  los  preceptos  que  regulan la aducción, la práctica o la  valoración  jurídica  del  documento  en  el  que  se  recogió  la  donación  declarada  nula,  quebranto definitorio del error de derecho atribuido, ni citó  las  normas  de  disciplina probatoria que habrían resultado desconocidas, como  tampoco  explicó  en  que  consistió  la  infracción  de las mismas, de donde  emerge  con  claridad  la  falta de atención de la carga impuesta por el inciso  final del citado artículo 374.   

La  crítica  se  encaminó  a  reprochar  la  consideración  del  sentenciador  relativa  a  que  en dicho medio demostrativo  «no     aparece    la    insinuación»,  no  obstante  que  aquel  requerimiento  fue  satisfecho con la  solicitud  que la donante y la donataria hicieron al Notario Cuarto de Medellín  para  que  emitiera  su  autorización,  habiéndose  demostrado  el  valor  del  inmueble  objeto  del negocio jurídico, la titularidad del dominio en cabeza de  la  señora  AOPÁ…………………  y  que  aquella conservaba lo necesario  para su congrua subsistencia.   

Muestra  de  lo  anterior es que la demandada  expuso  una  valoración  propia  de la pieza documental, contrastándola con lo  previsto  en  los  artículos  1°  a 4° del Decreto 1712 de 1989 para concluir  que a pesar de lo consignado  expresamente  en la cláusula cuarta, se surtió la insinuación notarial que el  ad quem no encontró probada  por  incurrir  en desacierto que presuntamente obedeció al incumplimiento de su  deber  de  atender  las  reglas  de  hermenéutica  contractual que le imponían  «interpretar  el  texto,  positivamente,  ya  que la  voluntad  de  las partes resplandece, con claridad absoluta, y por ello no puede  estarse  a  lo  literal  de las palabras».8   

Con facilidad se advierte que la inconforme no  sustentó  de  manera  adecuada  el  ataque  por error de derecho, aquel que -ha  dicho  la  Corte-  se configura cuando «a pesar de la  correcta  apreciación  de  los  medios  probatorios  en  cuanto  a su presencia  objetiva  en  el  proceso,  se  equivoca el sentenciador en la tarea de fijar su  eficacia  demostrativa,  bien  sea  atribuyéndole  un mérito que la ley no les  concede  o  bien  negándoles  el que ella les asigna»  (CSJ   SC,   23  Feb.  2001,  Rad.  5619),  porque al Tribunal no se le endilgó un desacierto del talante de  los    mencionados,    pues    el    presunto    yerro    radicó   –acorde  con  la exposición del censor-  en   la   equivocada   apreciación   del   contenido   material  de  la  prueba  documental.   

Siendo  ese el sustrato de la imputación, es  claro  que  debió  acusarse  una  equivocación  fáctica  y  no  de naturaleza  puramente  jurídica,  pues  en  la  alegación  de  esta última, era necesario  prescindir  de  las conclusiones obtenidas en el campo del análisis material de  la probanza, lo que no se hizo.   

Ahora  bien,  en  lo referente al yerro en el  campo  de  lo  estrictamente  factual, la censura se dio a la tarea de presentar  una  apreciación  personal  del  escrito de demanda, en  el  que  destacó las deficiencias de aquel libelo para arribar a la conclusión  de  que  dicha  pieza  era  inepta, circunstancia que  tornaba     imperativo     proferir     un    fallo  inhibitorio.  Naturalmente,  eso  no  resulta suficiente para admitir el cargo, pues, como en forma reiterada  se    ha   sostenido   por   esta   Sala,  no puede confundirse el error de hecho con la mera inconformidad  del         recurrente         respecto         de        la        apreciación   de   los   elementos  de  prueba,     de     la     demanda    o    de    su  contestación,   realizada   por   el   administrador de justicia.   

Es   incuestionable   que  por  la  propia  naturaleza  de  la  función  jurisdiccional,  el  juez  goza de autonomía para  valorar  los  medios demostrativos que se incorporaron   legal   y   oportunamente   al   proceso,  la  que también se predica en la interpretación de  los  indicados  escritos de las partes,  sin     que     ello,    per    se,    entrañe   arbitrariedad.   De   manera  que  sólo  un  desacierto  evidente,    manifiesto    y    trascendente,    es  decir,  el  que brota a simple vista y se impone a la  mente  como  craso, inconcebible y sin mayores elucubraciones, es susceptible de  apoyar la causal de casación invocada.   

La  impugnante  no  dirigió  sus  esfuerzos  a demostrar un yerro fáctico en la interpretación de  la    demanda   por   la  alteración   de   su   contenido   objetivo,  habiéndose  desprendido  por  el  ad    quem   hechos   o  pretensiones  distintas  de  las aducidas, y la incidencia de ese desatino en la  forma  en  que  se  resolvió  el  litigio  por  aplicación de preceptos que no  regulan  la  materia discutida, o debido a la inaplicación de las disposiciones  pertinentes,  porque  se  adujo  la  incorrecta  integración del contradictorio  propiciada  por  la  demandante  y  prohijada  por  los juzgadores de instancia,  asunto  que es ajeno al vicio in iudicando alegado.    

3.2.  Los  cargos  segundo  y  quinto  tampoco  cumplen los requisitos formales para ser admitidos,  porque el supuesto quebranto no se explicó de cabal manera.   

La  recurrente,  sin embargo, no se ocupó de  sustentar  adecuadamente  la  alegada  infracción,  pues  no explicó de manera  suficiente   las   razones   por  las  cuales  el  ad  quem  atribuyó  a  las  disposiciones referentes a la  donación,  la  insinuación  notarial  y  el  instituto  de la nulidad, efectos  diferentes  a  los  previstos  expresamente,  o  con  otras palabras, les dio un  alcance  que no tienen, de manera que dejara en evidencia el falso juicio en que  se  incurrió sobre las normas sustanciales aplicables, que generó un resultado  ajeno a la voluntad del legislador.   

En  efecto,  se  debía  explicar por qué el  juzgador  no  podía  entender  que  la falta de insinuación ante notario de la  donación  por valor superior a 50 salarios mínimos mensuales legales vigentes,  era  constitutiva  de  vicio  que  daba  lugar a declarar la nulidad absoluta de  dicho  acto,  carga  que  el  estatuto  adjetivo erige en requisito formal de la  demanda,  pues  concierne  a la exposición «en forma  clara   y   precisa»  de  los  fundamentos  de  cada  acusación,  en  sustento  de  lo  cual  debió  hacer mención de los elementos  axiológicos  de  la  nulidad  absoluta  y  de  los  que  estructuran la nulidad  relativa,  especificando  las  razones  por  las  cuales  la  anomalía  alegada  producía la segunda.   

Dentro del concepto de fundamentación precisa  se  inserta  la  exigencia de que el ataque guarde la debida consonancia con las  motivaciones  que  se  pretenden  descalificar,  de  ahí  que  si  en  el fallo  cuestionado  se  consideró  que  la insinuación es un requerimiento que la ley  estableció  para  la  validez  de  la  donación  cuyo monto excede del límite  señalado,  y  que  su  omisión  generaba  que  aquella  se  tuviera  por  nula  absolutamente,  la  recurrente  estaba  compelida  a controvertir esas puntuales  apreciaciones    sobre    las   cuales   está   soportada   la   determinación  cuestionada.   

En  ese  sentido, la Sala ha sostenido que el  censor   desatiende   la  obligación  de  sustentar  adecuadamente  la  censura  «en  aquellas  hipótesis  en  que  “se basa en un  supuesto  que  nunca  ha sido considerado por el sentenciador, pues que en tales  eventos  se  mantienen  intactos los pilares de la sentencia recurrida, los que,  en   esa   medida,   no   sólo  siguen  en  pie  sino  excluidos  de  cualquier  examen”»  (CSJ AC, 22 Abr.  2009, Rad. 2005-00083-01).   

La   segunda  imputación,  fundada  en  el  desconocimiento  de  las normas que rigen lo atinente a las restituciones mutuas  a  que da lugar la declaración de nulidad, contiene apreciaciones subjetivas de  la  demandada  que  suponen  su  discrepancia  con  el análisis que el fallador  ejecutó  en relación con las pruebas relativas a la conducta que ésta asumió  en  el  trámite  de  protocolización  del instrumento público que recogió la  donación y de las cuales derivó que aquella obró con mala fe.   

La  impugnante  afirmó  que  «las  partes  intervinientes actuaron de buena fe en la realización  del  negocio jurídico…»10  y  aportaron  los documentos  necesarios  para obtener la autorización notarial, además de que ella recibió  el   bien   inmueble   donado   con   la   convicción   de   que   la   señora  AOPÁ…………………………..    era   la   titular   del   derecho   de  dominio.     

La formulación técnica de la censura exigía  plantear  el desacuerdo en el plano netamente jurídico, sin referencia alguna a  la  ponderación de los medios demostrativos, de allí que en forma reiterada se  haya  dicho  que  al  demostrar  la violación directa de preceptos sustanciales  «el   recurrente   no   puede   separarse   de  las  conclusiones  a  que  en  la  tarea  del  examen  de  los hechos haya llegado el  Tribunal…»  (CSJ  SC, 14  Ene.  2005, Rad. 7550, CSJ AC, 26 May. 2009, Rad. 2002-00002-01; CSJ AC, 10 Feb.  2011,  Rad.  1999-00283-01;  CSJ  AC,  9  May.  2012,  Rad. 2006-00223-01, entre  otros).   

En   ese   orden   de   ideas,  habiéndose  estructurado  el  reproche  de  forma  que desatiende las reglas de disciplina y  rigor del medio defensivo, deviene improcedente su admisión.   

3.3.  Finalmente, en  lo  que  concierne  al  tercer  cargo,  propuesto  bajo  el  amparo de la causal  segunda,  la  inconforme  no  ofreció  ningún argumento que pueda tenerse como  concreto,   claro  y  preciso  encaminado  a  demostrar  el  vicio  in  procedendo  atribuido al sentenciador  de  segunda  instancia, de tal modo que a partir de los razonamientos señalados  quedara  claro  que  la  excepción  a  cuya declaratoria oficiosa aludió en la  acusación,  no  fue  objeto  de juzgamiento implícito en la resolución que se  adoptó  frente al petitum de  la demanda y a las defensas de mérito formuladas.   

En  esas  condiciones,  los  argumentos  que  soportaron  la  censura  distan  de  ser  compatibles  con  el motivo casacional  invocado,  porque  no  se  dirigieron  a expresar en forma exacta y rigurosa una  relación  evidente con la imputación de incongruencia del fallo, dejándose de  lado,  entonces,  la  confrontación  que  se requiere para la admisibilidad del  ataque.   

Además,  es  necesario  que la incongruencia  alegada  no  sea consecuencia del entendimiento que el administrador de justicia  le  dio  a  la  demanda,  a su contestación o a los medios de prueba, porque en  tales  hipótesis el vicio es in iudicando  y  por  tanto,  susceptible  de denunciarse por la causal primera.   

En  la  formulación  de  una  crítica  por  inconsonancia  -ha  dicho  esta Sala- el censor no puede apoyarse «en   errores   de   juicio   en  que  hubiere  podido  incurrir  el  sentenciador,   los   cuales   sólo  podrían  tener  acogida  bajo  la  causal  primera»  (CSJ  SC  19 Ene.  2005, Rad. 7854; CSJ AC, 18 Sep. 2013, Rad. 2004-0096-01).   

Luego, es notorio que la recurrente incurrió  en  la  indicada  deficiencia técnica, toda vez que en el desarrollo del ataque  cuestionó  la  falta de valoración del certificado expedido por el registrador  de   instrumentos  públicos,  en  el  que  está  inscrita  la  tradición  que  AOPÁ……………………..  hizo  del inmueble objeto de la donación, dado  que  el  fallador  no  derivó  de  aquel  medio  de convicción el cumplimiento  voluntario  del  contrato  por  parte  de  la  donante,  acto  que  –se  dijo-  conlleva  el  pago  de  una  obligación   natural,   reparo   cuyo   planteamiento  procedía  efectuar  con  invocación  del  numeral  1°  del  artículo  368 del Código de Procedimiento  Civil.      

4.  Por  todas  las  razones  que  se  han  dejado  consignadas,  se  inadmitirá  el  libelo  y, por  consiguiente, se declarará la deserción del recurso.   

         

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

PRIMERO: INADMITIR la  demanda   presentada  para  sustentar  la  impugnación  extraordinaria  que  se  interpuso  contra  la  sentencia  de  veintiocho  de  agosto  de  dos  mil doce,  proferida  por  la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín, dentro del asunto referenciado.   

SEGUNDO:  DECLARAR  desierto  el  recurso  de  casación,  de  conformidad  con  el  inciso  4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

En su oportunidad, devuélvase el expediente a  la corporación de origen.   

  Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

1 Folio  25, c. 5   

2 Folio  26, c. 5.   

3 Folio  29, c. 5.   

4 Folio  34, c. 5.   

5 Folio  59, c. 5.   

6 Folio  61, c. 5.   

7 Folio  61, c. 5.   

8 Folio  29, c. 5.   

9 Folio  31, c. 5.   

10  Folio 61, c. 5.     

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