AC3906-2014 [2006-00124-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada Ponente  

AC3906-2014  

Radicación           n°  11001-3103-008-2006-00124-01   

(Aprobado en sesión de veintiocho de mayo de  dos mil catorce)   

Bogotá D.C., quince (15) de julio de dos mil  catorce (2014).   

Decide  la  Corte  sobre  la  admisión de la  demanda  de  casación  presentada  por  la  actora  Edificio  ARK  38 Propiedad  Horizontal,  frente  a la sentencia de 19 de diciembre de 2013 dictada  por  la  Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá dentro del  proceso  ordinario  promovido por la recurrente contra la Empresa de Energía de  Bogotá S.A. ESP y Codensa S.A. ESP.   

I.  ANTECEDENTES  

1.   En  el  escrito  introductorio  se  plantearon  de  manera principal las siguientes pretensiones:  Declarar que  en  el  edificio  que  conforma  la  persona  jurídica  accionante «se   encuentra   ubicada  desde  el  año  1974  una  subestación  eléctrica  perteneciente  a  la  Empresa de Energía de Bogotá S.A. Empresa de  Servicios   Públicos  y  desde  el  23  de  octubre  de  1997  a  Codensa  S.A.  ESP»,  y que las convocadas  «vulneraron la prohibición legal prevista en el Art.  34  de  la  Ley 142 de 1994 en el sentido de evitar privilegios en sus actos, al  no  pagarle  a  mi  mandante  por  la  utilización del área donde se encuentra  instalada  la referida subestación». En consecuencia,  que  deben  pagar  por  ese  concepto  el valor que se acreditare, o en su lugar  $364’800.000,   con  la  correspondiente  corrección  monetaria  e intereses al 6% anual, y en subsidio,  la  cantidad  que  se  probare,  o  en  su  reemplazo,  la citada suma, más los  réditos moratorios comerciales.   

          Con  carácter  eventual,  se  solicitó  condenar  a  aquellas  por  enriquecimiento  injusto  derivado  del «usufructo del  área  de  aproximadamente  veintitrés metros cuadrados (23 M2), donde funciona  la  [citada]  subestación  eléctrica  de  propiedad de las demandadas desde el  año  1974  y  hasta  la fecha», y se reconozca que la  actora  «correlativamente  se empobreció al no poder  utilizar  ni  disfrutar  de  esa zona común», sin que  exista  motivo  legal.   Por  lo  tanto,  deberán  cancelar  a favor de la  promotora  del juicio, «la suma total que se demuestre  en  el  proceso,  por  concepto  del  usufructo desde el año 1974»,  debidamente  indexada, junto con los intereses indemnizatorios de  carácter mercantil.   

          2.    La  causa  petendi alude en resumen a los siguientes aspectos:   

Se hace mención a la naturaleza jurídica de  las  personas  que intervienen como partes y al objeto social de las accionadas,  identificándose  por  su  ubicación  y  linderos  el  nombrado  edificio, como  también  se  informa  sobre  aspectos  atinentes  al  respectivo  reglamento de  propiedad  horizontal,  se  precisa que «en el sótano  del  citado  inmueble, funciona una subestación eléctrica que ocupa un espacio  aproximado  de  veintitrés  metros cuadrados (23 M2) de propiedad de la Empresa  de  Energía  de  Bogotá  S.A.  ESP  y/o  Codensa  S.A. ESP, la cual distribuye  energía,  no solo al propio edificio sino al sector»,  la  que  se  encuentra  instalada  desde  el  mismo  momento  de  construida  la  edificación,  mas o menos en 1974, sin que se hubiere celebrado convenio alguno  con  las  citadas  empresas  «en virtud del cual ceda  temporalmente  la  tenencia  de  la  zona  donde funciona la subestación, ni ha  recibido   tampoco   (…)   [de  aquellas],  ninguna  suma  de  dinero  como  contraprestación».   

3.   Las  convocadas  a  enfrentar  el  litigio,  contestaron  en tiempo oponiéndose a las pretensiones, aceptaron solo  algunos  hechos, de otros señalaron que son conjeturas jurídicas y sostuvieron  que  el  propietario  suscribió  con  la  «Empresa de  Energía   de   Bogotá   S.A.   ESP»,  contrato  de  arrendamiento,  desde  junio  de  1975,  y  esta  propuso  como  defensas  la de  «inexistencia    de    obligación    que    genere  indemnización   y   prescripción»  y  «Codensa»    las    de    «falta  de  causa  para  demandar  por  existencia  de servidumbre,  ausencia    de   empobrecimiento   correlativo   y   prescripción» (c.1, fls.107-11 y 165-169).   

4.  En el fallo de primera instancia se  dispuso  «declarar probadas las excepciones de mérito  denominadas  ‘inexistencia  de   obligación  que  genere  indemnización  y  prescripción  y  ausencia  de  empobrecimiento  correlativo», por lo que denegó las  pretensiones  principales  y  subsidiarias  (c.1,  fls.406-419),  decisión  que  apeló  la  parte  vencida  y  la  confirmó el superior funcional, «con    exclusión    de    la   referencia   a   la   ‘prescripción’»   (c.6,  fls.89-101).   

Descartó  que  la utilización de la franja  donde     se     encuentra     la     «subestación  eléctrica»   constituya   un  acto  de  privilegio,  «no  solo  porque  los  miembros  de  la  copropiedad  reciben  beneficio de esa subestación, sino también (…) porque su ubicación  en  el sótano del edificio obedece a un contrato de arrendamiento en virtud del  cual  la  Empresa  de  Energía  Eléctrica  de Bogotá recibió la tenencia del  espacio  en  cuestión», respecto del cual dedujo que  ha  de considerarse a la actora como arrendadora, por haberse celebrado mediante  escritura  pública  registrada  y  «habida cuenta que  vino  a  sustituir,  como  consecuencia  de la expedición de la Ley 675 de 2001  (art.86),  a  la  sociedad  Ark Limitada, que administraba esa propiedad bajo el  régimen  consagrado  en  la Ley 182 de 1948», sin que  la  aludida  disposición  impida a las empresas de servicios públicos celebrar  esa clase de convenios.   

También deduce de los testimonios recibidos,  la  necesidad de la infraestructura eléctrica mencionada, considerando por ello  que  «constituye pilar fundamental para la prestación  continua   y   adecuada   del   servicio   público   domiciliario  de  energía  eléctrica»,  además desestima que las convocadas al  litigio  hayan  desplegado  «conductas restrictivas de  la  libre  competencia  o  vulneración de algún derecho de los propietarios de  las unidades privadas».   

En    cuanto    a    la    «acción  de  enriquecimiento sin causa»,  se  comenta  lo  concerniente  a  su  naturaleza  jurídica, como también a los  requisitos  para  su  prosperidad  y  a  partir de esa ilustración argumenta el  ad  quem  que  no  podían  alcanzar    éxito    las    súplicas,    en    razón   a   que   «Codensa  S.A.,  como  actual  propietaria  de la subestación, sí  tiene  título  o  causa  que  justifica  el derecho que ejerce sobre el predio,  consistente  en el contrato de arrendamiento» y que al  habérsele       transferido       el       aludido      bien,      «paralelamente      se      transfirió      el      derecho     al  arrendamiento»,  de  donde  deduce  que  existe  otro  mecanismo  para  discutir  lo atinente al desequilibrio económico planteado por  la  demandante,  y  de  otro  lado,  expone que «si la  relación  entre  las  partes  se  vincula  a  la existencia de una servidumbre,  tampoco  es  la  acción  de  enriquecimiento  sin  causa la vía apropiada para  obtener     el     reconocimiento     de     una    indemnización».   

6.   La  actora  propuso  el  presente  recurso  extraordinario,  el que concedido por el Tribunal, la Corte lo admitió  (fl.3),    allegándose    oportunamente    el    escrito    de    sustentación  (fls.5-16).   

II.  CONSIDERACIONES  

         

1.  Estatuye el artículo 374 del Código de  Procedimiento  Civil  al  regular los requisitos de la demanda de casación, que  debe contener los siguientes:   

1.  La  designación  de  las partes y de la  sentencia  impugnada.  –  2.  Una síntesis del proceso y de los hechos, materia  del  litigio.  –  3.  La  formulación  por  separado  de  los  cargos contra la  sentencia  recurrida,  con  la exposición de los fundamentos de cada acusación  en  forma  clara  y  precisa.   Si  se  trata  de  la  causal  primera,  se  señalarán   las   normas  de  derecho  sustancial  que  el  recurrente  estime  violadas.   Cuando  se  alegue  la  violación  de  norma  sustancial  como  consecuencia  de error de hecho manifiesto en la apreciación de la demanda o de  su  contestación,  o  de  determinada prueba, es necesario que el recurrente lo  demuestre.   Si  la  violación de la norma sustancial ha sido consecuencia  de  error de derecho, se deberán indicar las normas de carácter probatorio que  se     consideren     infringidas     explicando    en    qué    consiste    la  infracción.   

          Refulge  de  la citada disposición, la exigencia para el recurrente  de  fundamentar  de  manera  clara  y  precisa  la  impugnación extraordinaria,  mediante  el  cumplimiento de la formalidad de identificar alguno de los motivos  legalmente  establecidos  y  tratándose  de  la causal primera, determinando la  norma    sustancial   transgredida,  con  la  argumentación  suficiente  y  adecuada   para  evidenciar  tal  circunstancia,  de  tal  manera  que  si  hubo  violación  directa,  ha de explicarse si derivó de la falta de aplicación del  precepto  relacionado  con  la  situación concreta debatida, o si provino de la  tergiversación  del  sentido  genuino de la disposición, ya por la limitación  de  sus  alcances  o  debido  a  que  se  hizo extensiva a supuestos ajenos a la  materia  que  regula;  adicionalmente,  si  la  inobservancia  de la norma de la  especie  en  cuestión  se  presentó  por  «error de  hecho»,  es  imperativa su demostración, y cuando el  yerro  es de derecho, además de señalar los preceptos de naturaleza probatoria  vulnerados, se exige explicitar los argumentos que lo evidencian.   

          Sobre  esa  temática  en providencia CSJ AC1139-2014, 10 mar. 2014,  rad. 2009-00608-01, se memoró:   

(…)  la  demanda de casación ‘(…) debe contener los fundamentos de  cada  censura,  ‘en forma  clara   y   precisa’;  lo  primero  supone  expresar la acusación en forma paladina, es decir, mediante la  exposición  del  reproche  de  manera  concisa  y coherente como corresponde al  estrado  de  la  casación al que se llega cuando la controversia se ha depurado  suficientemente   en   las   dos  instancias  precedentes.   La  precisión  significa  exactitud  y  acierto  en la identificación de los defectos que a la  sentencia  se  atribuyen  para  ver  su  adecuación a la causal que le sirve de  cimiento’  (…).   

2.   Como  sustento  de la impugnación  extraordinaria,  se están invocando dos (2) cargos, ambos apoyados en la causal  primera  del  artículo  368  del Código de Procedimiento Civil, el inicial por  «violación  directa» y el  último   por   «violación  indirecta»     derivada     de     «error     de  hecho»   en   la   valoración   de  los  medios  de  convicción.   

3.   Al  asumir  el  estudio  de  los  mencionados  embates  en el ámbito formal, se detectan falencias que impiden la  admisión de la demanda.   

a).   En  cuanto  al  primero  de  los  reproches,  obsérvese  que  el  Tribunal  concluyó  que no se configuraban los  supuestos  del  precepto  34 de la Ley 142 de 1994, porque la utilización de la  «subestación  eléctrica»  no  obedecía  a  un «acto de privilegio»   de   la   empresa   de  servicios  públicos,  dado  que  aquella  infraestructura  le  proporcionaba  beneficio  a los integrantes de la propiedad  horizontal,   además  de  constituir  pilar  fundamental  para  la  prestación  continua   y   adecuada   del   «servicio   público  domiciliario  de energía eléctrica», descartando por  ello  el  despliegue  de «conductas restrictivas de la  libre  competencia o la vulneración de algún derecho a los propietarios de las  unidades  residenciales»,  y  de  otro  lado, tuvo en  cuenta    la   existencia   de   un   «contrato   de  arrendamiento»     que     estima     «produce   efectos   en   relación  con  la  Propiedad  Horizontal  demandante,   porque  ella  debe  considerarse  parte  arrendadora».   

Por  su  lado,  la  censura  orientó  sus  cuestionamientos  a  señalar  que el fallador redujo el contenido de la aludida  disposición    para    ser    aplicada   exclusivamente   a   la   «relación  entre  competidores  que se disputan la clientela en la  prestación  del  servicio», desconociendo así que la  parte  primera de la norma fija una «regla general que  resulta   aplicable   a   todos  los  ‘actos’   y  ‘contratos’  que  puedan  realizar o celebrar las  empresas  de servicios públicos»; también expuso que  debido    a   la   falta   de   definición   del   concepto   de   «privilegios»  previsto  en la precitada  norma,  al  tenor de los parámetros de interpretación contemplados en el canon  13  del  señalado  Estatuto  y  27  del  Código  Civil,  se ha de entender que  «la  ley  142  de  1994  impone  a  las  empresas  de  servicios   públicos,  como  regla  prohibitiva  la  de  evitar  a  toda  costa  ‘la   existencia   de  exenciones   de  obligaciones  o  ventajas  exclusivas  a  su  favor’    en    todos    sus    actos    o  contratos»;   así  mismo  considera  equivocado  el  criterio  de  inaplicar  la  norma  en  cuestión,  por  razón del principio de  irretroactividad,  respecto  de  hechos anteriores a su vigencia, puesto que sí  debe  operar  tratándose  de  «hechos,  relaciones y  situaciones  jurídicas  nuevas  y  aún a las consecuencias de las relaciones y  situaciones jurídicas existentes».   

Al  cotejar los argumentos del sentenciador,  con  los  cuestionamientos  de  la impugnante, se verifica de manera paladina la  configuración  del  defecto  técnico  de  desenfoque  del reproche, ya que las  críticas  propuestas  no recaen de manera clara y precisa sobre las inferencias  jurídicas    erigidas    por    aquel    como    sustento    esencial   de   la  decisión.   

En ese sentido se constata, que la recurrente  no  comparte  la idea de considerar que el artículo 34 de la Ley 142 de 1994 se  aplica  de  manera  exclusiva  a  la  «relación entre  competidores   que   se   disputan   la   clientela   en   la   prestación  del  servicio»,   y   este  argumento  no  lo  expuso  el  ad  quem, como tampoco adujo  aspectos  relativos  a la limitación de la prohibición ahí reseñada, pues su  reflexión   alude   a  que  «no  se  configuran  los  presupuestos    establecidos    en    (…)    [dicho  precepto],  dado  que  la utilización del área en la  que  se  encuentra  ubicada la subestación de energía eléctrica, no obedece a  un  acto  de  privilegio», generando las explicaciones  que  sustentan  tal  aseveración,  respecto  de  las que valga acotar, se omite  incluir  los  razonamientos  necesarios  para  demostrar  su contrariedad con la  inteligencia de la norma sustancial que se estima infringida.   

Así mismo, se aprecia falta de simetría en  el  reproche,  en  razón  a  que  se le enrostra al Tribunal no haber tomado en  cuenta     la     citada    disposición,    apoyado    en    el    «principio    de    irretroactividad    de   la   ley»,  cuando  esa  consideración  no  fue  invocada  para  efectos  de  sustentar el fallo.   

Acerca   del   mencionado   «defecto  técnico  de desenfoque» de las  acusaciones,  la  Corte en providencia CSJ AC, 23 nov. 2012, rad. 2009-00312-01,  al  examinar  aspectos  formales  con  relación a los reproches que por la vía  directa se habían propuesto en ese caso, expuso:   

Sobre esta deficiencia, como se advirtió en  auto    de   2   de   noviembre   de   2011,   exp.   2003-00428,   ‘la Corte ha señalado que ‘(…)  en esas condiciones el reproche  resulta  desenfocado,  en  la  medida  en  que no guarda una estricta y adecuada  consonancia    con   lo   esencial   de   la   motivación   que   se   pretende  descalificar’ (auto de 18  de  diciembre  de  2009,  exp.  68001-3103-001-2001-00389-01) o que ‘resulta desenfocado, pues deja de lado  la  razón  toral  de  la  que  se valió el ad quem para negar las pretensiones  (…)  Ignorado  fue,  entonces,  el  núcleo argumentativo del fallo impugnado,  haciendo  del  cargo  una embestida carente de precisión, pues apenas comprende  algunas  de  las  periferias  del  asunto,  lo  cual anticipa su ineficacia para  propiciar       el       pronunciamiento       de      la      Corte’.  (Auto de 30 de agosto de 2010, exp.  11001-31-03-005-1999-02099-01)”.   

b).   En  el  segundo  cargo,  como  se  indicara,  se  denuncia el quebrantamiento de la ley sustancial por «error  de  hecho»  en la estimación de  las  pruebas,  específicamente  al  estudiar  lo  concerniente a la pretensión  subsidiaria del enriquecimiento sin causa.   

         

En resumen, de las piezas procesales citadas  por  la impugnante se aprecia que creyó encontrar el desatino en la valoración  de  la  demanda, el aludido contrato de arrendamiento, la escritura pública 847  de  2004  que  contiene el reglamento de propiedad horizontal, el certificado de  tradición  y  libertad  del  predio  donde  se levantó el Edificio ARK 38 y la  declaración  de parte de los representantes de las accionadas, y le atribuye al  ad   quem   que  dio  por  demostrado  sin  estarlo que  la  pretensión  subsidiaria  estaba  apuntalada en la existencia de un contrato  (…),  que  [el  actor] era  antecesor  sustancial  de  ARK  Limitada  (…) [que la  accionante]   quedó   vinculada  a  los  derechos  y  obligaciones  de ARK Limitada (…) [que el contrato de  arrendamiento]   surte   efectos   respecto   de  los  propietarios  del  edificio  demandante  (…),  que a la entidad demandante y a  Codensa  le fueron transmitidos los efectos del contrato de arrendamiento (…),  que   la   demandante   era   persona   jurídica  antes  del  12  de  abril  de  2004,   y   no   considerar   probado   «que  la  subestación  eléctrica pasó a ser propiedad de Codensa  desde el mes de octubre de 1997».   

          Adicionalmente  comenta, que en el escrito introductorio del proceso  se  afirmó  que  no  existía  convenio  celebrado  por  la  demandante con las  accionadas,  para  la  utilización  del  área  donde  se  halla  instalada  la  «subestación  eléctrica»,  y  que  el  «contrato  de arrendamiento»  en  mención  fue  suscrito  el 26 de junio de 1975 entre Fernando  García  Cortés,  en  representación  de  ARK Limitada, como propietaria, y la  Empresa  de  Energía  Eléctrica  de  Bogotá,  sin  que  aparezca «una   nota   de  cesión  o  de  transferencia  a  favor  de  otra  persona».   

          Critica     también     al     juzgador,     porque    «dedujo   que  las  partes  aquí  contendientes  eran  antecesoras  sustanciales  de  los  allí  suscriptores, lo que no puede ser sino fruto de la  desbordada  imaginación del Tribunal quien alteró la objetividad que aflora de  tal  documento  pues  le  hizo  decir  algo que no consta allí y que no aparece  probado  en  ninguna  parte  del expediente», y agrega  que  no  se  sabe  de  quién  es  la  actora «sucesor  sustancial»,  tampoco  que  haya  quedado  obligada,  porque  su  calidad  de persona jurídica la obtuvo el 12 de abril de 2004, bajo  el  régimen  de  la  Ley  675  de  2001,  y para cuando se suscribió el citado  acuerdo,  ni  siquiera  se  había  organizado como propiedad horizontal, lo que  solo  se  produjo  el  21  de  julio de 1982, conforme a la Ley 182 de 1948, sin  adquirir la condición de sujeto de derechos y obligaciones.   

Finaliza  sosteniendo,  que  no se probó la  existencia  de  una  servidumbre,  como lo aduce el ad  quem,   siendo   por  ello  errada  la  decisión  de  desestimar    el    «enriquecimiento    sin   justa  causa», apoyado en esa hipótesis.   

El   Tribunal  esencialmente  denegó  las  súplicas  de  la  actio  in  rem  verso,  partiendo  de  la  subsidiaridad de la misma, caracterizada por la  inexistencia  de otro mecanismo judicial para el respectivo reclamo patrimonial,  y  para  el  caso  estimó  que  aquellas  no  podían prosperar en razón a que  Codensa,  como  dueña  de la mencionada infraestructura, sí tiene un título o  causa  que justifica el uso del área donde se encuentra instalada la misma, que  «consiste   en   el   contrato   de   arrendamiento  –por  50 años- celebrado  entre  la  sociedad  ARK  Limitada  (hoy  Propiedad  Horizontal demandante) y la  Empresa   de   Energía   de   Bogotá»,  y  que  al  transferírsele  dicho activo a la antes nombrada, también adquirió el derecho  al  arrendamiento,  lo  que  «revela  que existe otro  mecanismo  para  superar  el desequilibrio económico alegado por la demandante,  necesariamente  de orden contractual», y de otro lado,  descarta  la  aludida  acción  bajo  la  hipótesis  de  que  las partes puedan  encontrarse   vinculadas  «a  la  existencia  de  una  servidumbre».   

Como  antes  se  precisara,  en el evento de  fundarse  los reproches en la vulneración de la ley sustancial por «error  de  hecho»  en la valoración de  las  pruebas,  de  manera perentoria se le exige al recurrente su demostración,  para  lo  cual -según lo ha indicado la jurisprudencia-, se deberá identificar  los  elementos  de  juicio  apreciados  de manera equivocada o que se dejaron de  analizar,  a  pesar de hallarse incorporados legal y oportunamente, al igual que  evidenciar  el  equívoco  notorio y protuberante, mediante la confrontación de  las  inferencias  probatorias  del sentenciador, con el contenido material de la  probanza,  para  poner  al  descubierto  lo  absurdo  o  ilógico del sentido de  aquellas,  de  tal  manera, que solo se capte como admisible la lectura expuesta  por el censor.          

Acerca de la temática comentada, la Corte de  manera reiterada y uniforme, ha sostenido:   

(…)  cuando  se  acusa  la  sentencia  de  violación  indirecta  de  la ley sustancial, es imperativo que el recurrente en  casación   ‘más   que  disentir,  se  ocupe  de  acreditar  los yerros que le atribuye al sentenciador,  laborío  que  reclama la singularización de los medios probatorios supuestos o  preteridos;  su puntual confrontación con las conclusiones que de ellos extrajo  -o  debió  extraer-  el  Tribunal  y  la  exposición  de  la  evidencia  de la  equivocación,   así   como   de   su   trascendencia   en   la  determinación  adoptada’     (CSJ  AC1854-2014, 10 abr. 2014, rad. 2007-00343-01).   

          Igualmente,  en  providencia  CSJ  AC1809-2014,  8  abr.  2014, rad.  2006-00281-01, se expresó:   

‘[S]i  la  censura  se  hace  mover en el terreno  propio  del  motivo  primero  de casación y se aduce la violación de normas de  derecho  sustancial,  como  consecuencia de error de hecho en la apreciación de  las   pruebas,  es  necesario,  además,  que  el  acusador  ‘adelante  la  labor dialéctica que implica la confrontación entre  lo  que  real  y  objetivamente fluye de la probanza respectiva y la conclusión  que  de  ella  derivó el sentenciador, pues que sólo así podrá (…), dentro  de  los  confines  exactos  de  la  acusación, (…) establecer si en verdad se  presentó   el   desatino  que  con  ribetes  de  protuberancia  le  endilga  el  casacionista’  (G. J. T.  CCXLVI,  Vol.  I,  página  270;  CCXLIX,  II, página 1338), lo que aquí no es  posible  precisamente por ausencia absoluta de dicho paralelo’  (CSJ  AC, 10 de ago. 2011, rad. n° 2004-00384, reiterado CSJ AC,  27 mar. 2012, rad. n° 2007-01425-01).   

Más   recientemente  indicó            que           ‘[e]n  el error  de  hecho  debe ponerse de presente, por un lado, lo que dice, o dejó de decir,  la  sentencia  respecto  del medio probatorio, y, por el otro, el texto concreto  del  medio,  y,  establecido  el  paralelo,  denotar  que  existe  disparidad  o  divergencia  entrambos  y  que  esa  disparidad  es  evidente’  (CSJ  AC,  13  ene 2013, rad. n° 2009-00406).   

          Al   revisar  la  demanda  de  casación,  se  advierte  que  en  la  fundamentación  del  cargo,  no se tuvieron en cuenta las reseñadas exigencias  formales,  porque  a  pesar  de  relacionar  algunas  de  las  pruebas valoradas  supuestamente  de forma indebida y mencionar las hipótesis que con base en ello  el   ad   quem  consideró  probadas,  sin  estarlo,  no  se  revela que en realidad haya discrepancia en el  entendimiento    de    aquellas,    pues,    con   relación   al   «contrato  de  arrendamiento» se coincide  que  fue  celebrado  entre  ARK  Limitada,  como  propietaria  del edificio y la  Empresa  de  Energía  Eléctrica de Bogotá, sin que haya discusión con acerca  del contenido de alguna de sus estipulaciones.   

Las diferencias se presentan, en cuanto a la  vigencia  y efectos derivados de tal convenio, ya que el Tribunal sostiene que a  la  Propiedad  Horizontal  «debe considerársele parte  arrendadora»   y   de   otro   lado,  debido  a  que  «si  la  subestación  fue  transferida  a  Codensa,  paralelamente   se   transfirió   el   derecho  al  arrendamiento»,  lo  que  implica  un  debate  eminentemente  jurídico, mas no de  carácter  probatorio,  como  lo  plantea  la  censura, denotando esa situación  ausencia de precisión del embate.    

Ahora,  en  cuanto  a  los  cuestionamientos  frente  a la consideración de no proceder la «acción  de  enriquecimiento  sin  justa  causa», ante  el  supuesto  de  que  la  relación  entre  las  partes puede  provenir  o  estar  vinculada  a  una servidumbre, el ataque resulta incompleto,  toda  vez  que  el  argumento  atinente  a  la  existencia  de otro «mecanismo   para   superar   el  desequilibrio  económico  (…),  necesariamente  de  orden  contractual», derivado del  «contrato de arrendamiento»  a  que  anteriormente  se  hizo  mención,  respecto  del cual no se encauzó la  acusación  por  la vía adecuada, se torna suficiente para mantener en vigor la  decisión adoptada sobre la citada pretensión.   

4.  Las reseñadas deficiencias formales  de  que adolecen las acusaciones sustento de la demanda de casación, impiden su  trámite  y  conducen  a  que  se  de aplicación al inciso 4º del precepto 373  ejusdem,  en  el sentido de  «[declarar]  desierto  el  recurso  y  [ordenar]   devolver   el   expediente  al  tribunal de origen».   

III. DECISIÓN  

         

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         

         ­Primero.-  Declarar  inadmisible  la    demanda   y   consecuentemente   desierto   el   recurso    de   casación   interpuesto  por  la actora frente  a la sentencia de 19 de diciembre  de  2013  dictada  por  la  Sala  Civil  del Tribunal  Superior   del   Distrito   Judicial   de  Bogotá  dentro  del proceso ordinario  identificado en el encabezamiento de esta providencia.   

Notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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