AC4310-2014 [2009-00314-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

Magistrado Ponente  

AC4310-2014   

Radicación    n°  08001-31-03-002-2009-00314-01   

(Aprobado  en sesión de veintiuno de agosto  de 2014)   

Bogotá, D. C., quince (15) de octubre de dos  mil catorce (2014).-   

Procede   la   Sala  a  decidir  sobre  la  admisibilidad  de la demanda presentada para sustentar el recurso extraordinario  de  casación  que el actor, señor ABEL MANUEL PADILLA  MANGA,  interpuso  frente  a la sentencia proferida el  1º  de  febrero  de  2013  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla,  Sala  Civil  – Familia, en el proceso ordinario que él adelantó  en    contra    de    la   señora   CAROLINA   RUEDA  VECINO   y   los  HEREDEROS  INDETERMINADOS  de  Mariela  Vecino  de  Rueda, al que  acudió  la  sociedad PROMOTORA KOSMOS S.A., como litisconsorte del extremo demandado.   

ANTECEDENTES  

1.            En el escrito con el que se inició este  asunto,  que  obra  del  folio  1  al 8 del cuaderno principal, se solicitó, en  síntesis:   

1.1.                Declarar        “extinguida  por  prescripción  extintiva la hipoteca constituida  por      INVERCASA      LIMITADA      mediante  la  escritura  [p]ública  3006  de  [o]ctubre 22 de 2003,  (…)  a favor de los señora MARIELA VECINO DE RUEDA y  CAROLINA     RUEDA    VECINO    (…)”.   

1.2.           Ordenar   la   cancelación   de   ese  gravamen.   

1.3.              Y      declarar     “extinguidas  por  prescripción,  las  obligaciones contenidas en  las  letras  de  cambio” numeradas del 1 al 7, todas  fechadas  el 22 de octubre de 2003 y exigibles los días 23 de los meses febrero  a  agosto  de  2005,  por  valor de $60.000.000.oo la primera, $40.000.000.oo la  segunda y $50.000.000.oo las restantes.   

2.             En  resumen,  como  sustento  de  esas  pretensiones,  el  accionante  señaló  haber promovido un proceso ejecutivo en  contra  de  la citada hipotecante, en el que se decretó el embargo del inmueble  objeto  de  la  referida  garantía;  en  ese  diligenciamiento  se  citó a sus  acreedoras,  señoras  Mariela Vecino de Rueda y Carolina Rueda Vecino, para que  hicieran  valer  sus  créditos,  sin que hubiesen comparecido al mismo, con ese  propósito;  ellas  intentaron primero una acción ejecutiva hipotecaria y luego  una  mixta,  pero  retiraron  las  demandas  antes de ser consideradas; el actor  “en  el  transcurso  del proceso [e]jecutivo, (…),  recibió  en  pago  el  inmueble,  mediante  la  escritura  [p]ública  2.596 de  [a]gosto  26 de 2008, la que se anotó en folio de matrícula 040-195712 el día  18  de  [s]eptiembre de 2008”; y que su condición de  “propietario     del     inmueble”,  lo  “legitima  y  muestra el interés  jurídico   que  le  asiste  para  poder  proponer  esta  acción”.   

3.             Tramitada  la  instancia,  el  Juzgado  Segundo  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla,  al  que  le  correspondió  el  conocimiento  del  asunto, le puso fin con sentencia del 19 de julio de 2011, en  la  que  accedió  a las pretensiones del libelo introductorio y condenó en las  costas del litigio a la parte demandada.   

4.            El  Tribunal  Superior  de  ese Distrito  Judicial,  Sala Civil – Familia, al desatar la apelación que contra el memorado  fallo   interpusieron   la  demandada  CAROLINA  RUEDA  VECINO   y  la  litisconsorte  por  pasiva,  sociedad  PROMOTORA  KOSMOS S.A., en el  suyo,  que  data  del  1º  de  febrero  de 2013, lo revocó para en su remplazo  absolver  a  los  accionados  de las súplicas presentadas por el señor Padilla  Manga.   

5.            Inconforme  con  ese pronunciamiento, el  actor  lo  recurrió  en  casación,  impugnación  que sustentó con la demanda  objeto de este proveído.   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

Para arribar a la decisión desestimatoria de  la acción, esa autoridad, en concreto, adujo:   

1.            La falta de legitimación del demandante  para  que  se declare la prescripción extintiva tanto de las acciones derivadas  de   los  títulos  valores  que  identificó  en  su  libelo,  puesto  que  él  “no  ostenta  la  calidad de acreedor, beneficiario,  tenedor   o   girador”   de  los  mismos;  como  de  “la  hipoteca”,  habida  cuenta  que ella “ampara”  esas  letras de cambio y, adicionalmente, “todas  aquellas acreencias que la sociedad ejecutada contrajera a  futuro     a     favor    de    las    acreedoras    hipotecarias”.   

2.            De admitirse la legitimación del actor,  el fracaso de sus pretensiones obedece a que:   

2.1.          No  acreditó  que las señoras Carolina  Rueda  Vecino  y  Mariela Vecino de Rueda hubiesen sido citadas en los términos  del  artículo  539  del Código de Procedimiento Civil al proceso ejecutivo que  él  promovió  en  contra  de  Invercasa  Limitada y, por ende, se desconoce la  fecha   en   que   ello  tuvo  ocurrencia,  para  contabilizar  desde  allí  la  prescripción de los mencionados títulos valores.   

2.2.           De   aceptarse   que  las  mencionadas  acreedoras  no  hicieron  efectivos  los  créditos  a  su  favor  dentro  de la  oportunidad  fijada en la mencionada norma, mal podría admitirse que de acuerdo  con ella, se anteló la exigibilidad de esas obligaciones.   

2.3.          El accionante tampoco demostró la fecha  en  la  que  la cesionaria de los créditos de que eran titulares las precitadas  señoras,  Promotora  Kosmos S.A., compareció al referido proceso ejecutivo, ni  aquella  en  la  que se presentó la demanda que promovió en el interior de ese  asunto.   

2.4.          Así  las cosas, la prescripción de las  letras  de  cambio debe contabilizarse a partir de la fecha de su vencimiento y,  por   lo  mismo,  no  estaba  configurada  cuando  se  dio  inicio  al  presente  proceso.   

2.5.  Como  la  hipoteca  es accesoria a los  créditos   que   ampara,   el   fracaso   de   la  prescripción  de  ellos  la  comprende.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Contiene dos cargos, en los que por igual se  denunció  el  quebranto  indirecto  de  los artículos 789, 822, 863, 864, 871,  887,  892,  905 del Código de Comercio; 539 del Código de Procedimiento Civil;  y  1500, 1501, 1602, 1603, 2432, 2445, 2449, 2457, 2512, 2535 y 2536 del Código  Civil, acusaciones que admiten el siguiente compendio:   

1.            Cargo  primero:  denunció  la  indebida  ponderación  de  la  demanda,  de  un lado, porque el Tribunal entendió que la  pretensión  principal  fue  que  se  declarara la prescripción de los títulos  valores,  cuando  versó  sobre  la  prescripción  de  la hipoteca; y, de otro,  debido  a que esa Corporación no apreció que en ella se señaló que el señor  Abel  Manuel  Padilla Manga adquirió la propiedad del inmueble hipotecado y que  esa  condición  lo  “legitima y muestra el interés  jurídico  que  le  asiste  para  proponer esta acción extintiva”.   

2.            Cargo segundo: Tras poner de presente la  exclusión   que   en   segunda  instancia  se  hizo  de  la  prueba  documental  indebidamente  allegada  al  proceso,  el  recurrente  precisó que “[l]o   real   y   efectivo,   es  que,  por  la  devolución  sin  sustitución  por  copias  del proceso, ordenado por la Magistrada sustanciadora  en  [a]uto  de  [c]úmplase,  no  existe  prueba de las circunstancias fácticas  alegadas  en  el  proceso,  tal  omisión,  es  reemplazada por expresiones como  ‘en    gracia    de  discusión’  y  sobre esa  base  elabora una argumentación que solo corresponde a su apreciación personal  y  no  a  la realidad probatoria, que ella misma confiesa [de] absoluta orfandad  en tal terreno”.   

Añadió  que  los  fundamentos  del  fallo  impugnado    son    notoriamente   contradictorios   y   concluyó   que   dicho  pronunciamiento   “es  producto,  primero,  de  una  errónea  interpretación  de parte del operador judicial de segunda instancia y  de  la  valoración  subjetiva de un acervo probatorio que confiesa no consta en  el  proceso  y  que  construye solo y solamente en su conocimiento privado, dado  que  la  misma  funcionaria  propició  esa  orfandad  probatoria, al excluir la  prueba  allegada  del  expediente por [a]uto de cúmplase, para autogenerarse la  argumentación      que      vierte     en     la     [s]entencia”.   

Insistió  en la legitimación del actor por  las   razones   ya   registradas  y  aseveró  que  si  el  Tribunal  “no  hubiese  propiciado  la orfandad  probatoria   en   que  descansa  la  [s]entencia  y  suplido  por  la  subjetiva  suposición   de   eventos   imaginarios,   hubiese   encontrado  que  desde  la  declaración  de  exigibilidad  decretada  en el proceso con la citación de los  acreedores  al  proceso  quirografario  al  momento  de  la  presentación de la  demanda  acumulada  habían  transcurrido los tres años de la acción cambiaria  incorporada  en  las  letras  de cambio que se dice garantiza la hipoteca que se  pide  declarar  extinguida.  (…). Esta no es una interpretación alternativa a  la  sostenida  en la [s]entencia que se solicita casar, porque como se ha puesto  de  presente, la de la [s]entencia no constituye una interpretación razonable y  dentro  del  ordenamiento  jurídico,  sino la suplantación de la prueba reina,  que  ella  misma  ordenó  retirar  del  proceso  ordinario (…)”.   

Al  final coligió que los errores cometidos  por  el  Tribunal  son  evidentes  y  trascendentes,  como  quiera que con ellos  vulneró  las  normas  indicadas, alteró el genuino sentido de las pretensiones  de la demanda y dejó el proceso sin pruebas.   

CONSIDERACIONES  

1.            Por  disposición  del  numeral  3º del  artículo  374  del  Código de Procedimiento Civil, toda demandada de casación  debe  contener “[l]a formulación por separado de los  cargos  contra  la  sentencia recurrida con la exposición de los fundamentos de  cada     acusación,     en     forma     clara     y     precisa”.   

Al  fijar  los  alcances de ese precepto, la  Sala,  en  forma  insistente, ha sostenido que él, por una parte, impone que la  argumentación   que   se   aduzca   en   el   respectivo   libelo  “debe   ser   perceptible   por   la   inteligencia  sin  duda  ni  confusión”,      amén      de     “exacta”,         “rigurosa”    y    contentiva    de  “los  datos  que permitan individualizarla dentro de  la   esfera  propia  de  la  causal  que  le  sirve  de  sustento”  (CSJ, SC del 15 de septiembre de 1994); y, por otro,  reclama  del  recurrente,  en  el  caso  de  acusaciones edificadas a la luz de la causal  primera  del  artículo 368 de la misma obra, combatir cabal e íntegramente los  genuinos  soportes  en  los que se hayan apoyado las decisiones adoptadas por el  sentenciador de instancia.   

Sobre  el  punto,  tiene  dicho  la  Corte  que:   

Debe tenerse en cuenta, además, que, habida  cuenta  del  carácter  eminentemente dispositivo y restringido de la casación,  anteriormente  advertido,  cuando el cargo se construye con base en el quebranto  de        la       ley       sustancial,       se       torna       indispensable para el recurrente, por una  parte,  enfocar acertadamente  las  acusaciones  que  formule,  con  lo  que  se  quiere  significar  que ellas  deben  combatir  las  genuinas  razones, jurídicas o  fácticas,  que  soportan  el  fallo impugnado, y no unas extrañas a él, fruto  del  incorrecto  o  incompleto  entendimiento  que de la sentencia haya hecho el  censor,  o  de  su imaginación, o inventiva; y, por la  otra,  que  su  actividad  impugnaticia  tiene que estar dirigida a derruir   la   totalidad   de  esos  argumentos  esenciales  de  la  sentencia,  pues  si  el  laborío del acusador no los  comprende  a cabalidad, al margen de que el juzgador de instancia hubiere podido  incurrir  en  las  falencias  denunciadas,  su sentencia no podría quebrarse en  virtud del recurso extraordinario.   

Sobre estos aspectos, la Sala ha expuesto que  ‘el  ordinal  3º  del  artículo  374 del C. de P.C., establece como requisito formal de la demanda que  sustenta  el  recurso  extraordinario de casación, la formulación ‘de  los  cargos  contra  la sentencia  recurrida…  en  forma clara y precisa’,  es  decir,  con estricto ceñimiento a  las  razones o fundamentos del fallo impugnado, porque  lógica  y  jurídicamente  debe  existir  cohesión  entre  el ataque o ataques  contenidos  en  la  demanda  de  casación  y  la  sentencia  del  ad quem   (…),  pues  no  de  otra  manera   puede   llegar   a  desvirtuarse,  según  el  caso,  la  acerada   presunción    de   legalidad   y   acierto   con   que   llega  amparada  -a esta Corporación- la sentencia recurrida. (…).  El    recurso    de    casación    -ha    dicho    la    Corte-    ‘ha  de  ser  en  últimas  y  ante la  sentencia       impugnada,      una      crítica  simétrica de consistencia tal que, por mérito de la  tesis  expuesta  por  el  recurrente  de  manera  precisa,  y  no por intuición  oficiosa  de la Corte, forzoso sea en términos de legalidad aceptar dicha tesis  en  vez  de las apreciaciones decisorias en que el fallo se apoya…’  (Cas.  civ.  de 10 de septiembre de  1991).     (…).     La     simetría    de    la  acusación   referida  por  la  Sala  en  el  aparte  anterior,  debe entenderse no solo como armonía de la  demanda  de  casación con la sentencia en cuanto a la plenitud del ataque, sino  también  como  coherencia lógica y jurídica, según se dejó visto, entre las  razones    expuestas    por    el    juzgador    y   las   propuestas   por   el  impugnante,  pues  en vano resulta para el éxito del  recurso  hacer  planteamientos  que  se  dicen  impugnativos,  por pertinentes o  depurados   que   resulten,   si  ellos  son  realmente  extraños  al  discurso  argumentativo  de  la  sentencia,  por desatinada que sea, según el caso. No en  balde,  como  se  ha acotado insistentemente, el blanco privativo del recurso de  casación  es  la  sentencia de segundo grado, salvo tratándose de la casación  per  saltum, situación en la cual dicho blanco estribará en la sentencia       de       primera      instancia      (…)’  (Cas.  Civ.,  sentencia  de  10  de  diciembre de 1999, expediente No. 5294).   

En  pocas  palabras:  el cargo fundado en el  numeral  1º  del  artículo  368  del Código de Procedimiento Civil debe estar  debidamente   enfocado  y  ser  completo  o, lo que es lo mismo, debe controvertir  directamente  la  totalidad  de  los  auténticos  argumentos  que  respaldan la  decisión   combatida  (CSJ,  auto de 19 de diciembre de 2012, Rad. 2001-00038-01; se subraya).   

2.            Ahora  bien, si los cargos formulados en  casación  se  dirigen  a  denunciar el quebranto indirecto de la ley sustancial  como  consecuencia  de la comisión de errores de hecho en la apreciación de la  demanda,  de  su  contestación  y/o  de  las  pruebas  del  proceso,  se  torna  indispensable,  entre  otros  requisitos, que el recurrente demuestre los yerros  fácticos,  según  previsión  de la primera parte del inciso final del numeral  3º  del  mismo artículo 374 del Código de Procedimiento Civil, para lo que es  necesario  que  especifique  los  elementos  de juicio, así como los pasajes de  ellos,   sobre  los  que  recayeron  los  desatinos  reprochados;  determine  su  contenido  objetivo;  y  lo  coteje  con  las conclusiones que de esos medios de  convicción extrajo, o debió extractar, el juzgador.    

Es     que,     como     “[r]epetidamente  ha  dicho  la  Corte, (…) constituye requisito  formal  de  la  demanda  de  casación,  que en ella el recurrente demuestre los  errores  de  hecho (…) en que habría incurrido el sentenciador al valorar las  pruebas  recaudadas  y  que, por repercusión, afectaron la recta aplicación de  la  ley  sustancial  (Vid  inciso  2º, numeral 3º del artículo 374 C. P. C.),  carga   ésta   que   no  se  reduce  a  exponer  una  inconformidad  con las conclusiones a las que arribó el juzgador en el plano de  los  hechos,  o  que  pueda  tenerse  por satisfecha a  partir  de  aludir simplemente a los medios de prueba,  o  de  transcribir,  sin  más,  pasajes de los mismos,  sino     que     lo    obliga    a    ‘poner  de  presente,  por un lado, lo  que  dice,  o  dejó de decir, la sentencia respecto del medio probatorio, y por  el  otro,  el  texto  concreto del medio, y establecido el paralelo, denotar que  existe   disparidad   o   divergencia  entre  ambos  y  que  esa  disparidad  es  evidente’ (Sent. de 15 de  septiembre  de  1993;  reiterada  en sentencia de junio 28 de 2000, exp.: 5430).  (…).  Por  virtud de lo anterior, no es admisible en  casación  el  cargo que se limita a presentarle a la Corte un nuevo criterio de  apreciación  de  las  pruebas, o unas conclusiones diferentes de las que obtuvo  el  juzgador, pues el recurso aludido no constituye una  tercera  instancia,  al  punto  que la Sala, en estrictez, no es juez del asunto  litigioso,   sino   de   la   legalidad   del   fallo   que   le   puso  fin  al  conflicto  (CSJ, auto de 18 de diciembre de 2009, Rad.  1999-00045-01; se subraya).   

3.            La  mención  de las formalidades atrás  advertidas  obedece  a que los cargos formulados en la demanda que se examina no  las cumplen, como pasa a verse:   

3.1.          El  cargo  primero  es  incompleto, pues  sólo  se  ocupó  de  controvertir  la  falta  de legitimación que el Tribunal  avizoró en el demandante.   

Es  claro,  por  lo tanto, que la acusación  dejó  de  lado los otros argumentos en los que esa autoridad cimentó su fallo,  particularmente,  las  deficiencias  probatorias  que  detectó  en  punto de la  demostración  de  si  en  el  proceso  ejecutivo  que  el  señor Padilla Manga  adelantó  en  contra  de Invercasa Limitada, fueron o no citadas las acreedoras  hipotecarias  de  ésta;  en  caso  de  que así hubiese acontecido, la fecha de  ocurrencia  ese  hecho;  si  la  comparecencia de Promotora Kosmos S.A., a quien  aquéllas  cedieron  sus  créditos,  fue  oportuna;  y la fecha en la que dicha  persona jurídica presentó la correspondiente demanda.   

3.2.          Ahora  bien,  de  entenderse  que  en la  segunda   censura   se   controvirtieron   esos   restantes  planteamientos  del  ad  quem  y  que, por ende,  integrando  las  dos  acusaciones,  se  superaría  la deficiencia advertida, se  encuentra  que  el  segundo  reproche  evidencia una total falta de precisión y  claridad,  pues  estando  dirigido  a  combatir  los  vacíos probatorios atrás  reseñados,  el  censor,  por  una  parte,  admitió  los mismos, limitándose a  responsabilizar  de  ellos  al Tribunal; y, por otra, ninguna demostración hizo  de  los  supuestos yerros del sentenciador de instancia, toda vez que no indicó  ningún  elemento  de  juicio  que  desvirtuara  la  argumentación fáctica del  ad quem.   

4.            Se  concluye  que  ni  en el supuesto de  integrarse  en  un solo cargo las dos acusaciones, como lo autoriza la regla 3ª  del   artículo  51  del  Decreto  2651  de  1991,  convertido  en  legislación  permanente  por  el artículo 162 de la Ley 446 de 1998, la demanda de casación  examinada   satisface   las   exigencias   del  artículo  374  del  Código  de  Procedimiento  Civil  atrás  advertidas  y  que,  por  consiguiente,  habrá de  inadmitirse  la  misma,  determinación que acarreará que, aparejadamente, deba  declararse desierto el recurso extraordinario de que se trata.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de     Justicia,     en     Sala     de     Casación     Civil,    INADMITE   la   demanda  presentada  para  sustentar  el  recurso  de  casación  que  al inicio de este proveído se dejó  plenamente  identificado;  y, por consiguiente, DECLARA  DESIERTO el mismo.   

Notifíquese  y, en oportunidad, devuélvase  el expediente al Tribunal de origen.   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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