ATC436-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

MAGISTRADA PONENTE  

ATC  436-2014   

Radicación    n°  11001-02-03-000-2012-02044-03   

(Aprobado  en  sesión de  cinco de febrero de dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., seis (6) de febrero de dos mil  catorce (2014).   

             

Se  decide el incidente de desacato iniciado  por  Martha  Patricia  González  Quimbaya  contra la magistrada Martha Patricia  Guzmán  Álvarez,  integrante  de  la  Sala  Civil  del  Tribunal  Superior del  Distrito Judicial de Bogotá.   

ANTECEDENTES  

1.  La  incidentante, a través de apoderado  judicial,  expone,  en  síntesis,  que  en  el  trámite  del proceso ordinario  adelantado  por  ella  y  por  Wilson Loaiza Bustamante frente a María Mercedes  Vargas,  enderezado  a  obtener  la  resolución  del  contrato  de  promesa  de  compraventa  suscrito  entre  las  partes, el Juzgado Tercero Civil del Circuito  declaró   no   probadas   la  excepciones  previas  denominadas  «cosa    juzgada,    transacción   e   inepta   demanda»,   propuestas  por  la  pasiva,  determinación  que  revocó  el  juzgador   de   segunda  instancia  acusado,  transgrediéndole  sus  garantías  superiores,  razón  por la que su codemandante instauró la referida acción de  tutela.   

2.  Asevera, sin especificar de qué manera,  que   dicha funcionaria no ha dado cumplimiento al fallo de 14 de noviembre  de  2012,  mediante  el  cual  la  homóloga de Casación Laboral «modificó  parcialmente»  el emitido por  esta   Sala el 24 de septiembre de esa anualidad, en el sentido de conceder  el   amparo   de  su  derecho  fundamental  al  debido  proceso,  «para  que  en  el  término  máximo  de  15 días, emita una nueva  determinación  en la que se tenga en cuenta los argumentos referidos en sede de  la      queja     constitucional,     relacionados     con     [ella]».   

3.  Solicita que se le ordene a la juzgadora  accionada  «dar  cumplimiento  en  su  integridad al  fallo de 14 de noviembre de 2012».   

4.  Por  auto  de  13  de  enero de 2014, se  corrió  traslado a la parte incidentada por el término de tres días, para los  efectos   previstos   en   el  inciso  2º  del  artículo  137  del  C.  de  P.  Civil.   

5.  La  magistrada  encartada  informó  que  mediante  providencia  de  16 de enero de 2013, acató la orden tutelar. Agregó  que  «consideró  pertinente  anotar el largo tiempo  transcurrido  entre  la  fecha  del  auto  que  dio  cumplimiento  a  la tutela,  (respecto  del  cual la interesada no presentó ninguna glosa en su oportunidad)  y la del inicio del incidente de desacato».   

6. Fenecido el término probatorio y agotado  el  trámite  respectivo,  procede  la  Sala  a fallar el incidente, previas las  siguientes.   

CONSIDERACIONES  

1.   Como   es  evidente,  este  mecanismo  excepcional   se   endereza  a  la  protección  inmediata  y  efectiva  de  las  prerrogativas  fundamentales  de  las  personas,  de  tal modo que verificada su  vulneración  o amenaza, las órdenes que los jueces impartan para resguardarlas  deben ser cabalmente observadas.   

2.  La  sanción  por  desacato, se traduce,  subsecuentemente,  en una de las consecuencias que se derivan del incumplimiento  de  una  resolución  impartida  por el juez de tutela, imputable a la incuria o  negligencia  del  destinatario  del  mandato,  o  bien  porque  su inactividad o  deficiente gestión es producto de su rebeldía manifiesta.   

3.   La  jurisprudencia  de la Corte ha  sostenido que:   

(…) por medio de  esta   institución   se  castiga  la  rebeldía,  la  resistencia  o  la  indiferencia  de  aquellas  personas  que,  a pesar de   conocer  la  orden  del  juez  constitucional,  hacen  caso  omiso  frente a sus  concretas  determinaciones  (…). Precisamente, desacato significa para la Real  Academia  de  la  Lengua Española una ‘falta    del    debido   respeto   a   los   superiores’      o      una     ‘irreverencia   para  con  las  cosas  sagradas’, conceptos que  sirven  a  la  idea  de  hacer  notar  que  ese  mismo  término,  en el ámbito  constitucional,  denota  un  irrespeto,  una  desobediencia  o, si se quiere, un  comportamiento  desconsiderado  que,  por  las  consecuencias  nocivas que puede  tener  para  los  derechos  fundamentales,  amerita ser sancionado con arresto y  multa    (CSJ   ATC   23  Sep.  2008,  Rad.       01369-00,       criterio  reiterado, entre otros, CSJ  ATC  19  Ago.  2010,  Rad.  01137-00).   

4.  Cabe señalar que en el aludido fallo de  tutela,  la  Sala de Casación Laboral consideró que si bien es claro que   «no  pasó  por  alto  los  defectos que el actor le  atribuyó  a  la  decisión  cuestionada y por los que, incluso, transcribió el  poder  que  aquel  le otorgó con la facultad de transigir, tras lo cual estimó  legítimo  el  acuerdo suscrito para dirimir las diferencias en relación con el  contrato  de  promesa de compraventa. Lo anterior, al margen que esta Sala pueda  o  no compartirlo, no puede tenerse como descabellado, o abiertamente trasgresor  del  ordenamiento  jurídico,  razón  por la cual el fallo, en relación con el  actor   Loaiza  Bustamante,  habrá de ser confirmado».   

Precisó   que  empero  no  «acontece  lo  mismo  respecto de Marta Patricia González Quimbaya,  que  fue  integrada al trámite de tutela, según se advierte del auto admisorio  y  de  la  citación  que obra a folio 87 del expediente de la Corte, pues surge  patente  que  el  referido  poder  que habilitó la transacción está otorgado,  únicamente,  por  LOAIZA  BUSTAMANTE,  no  obstante  el  ad  quem  arguyó  que  ‘las  partes  decidieron  dirimir  sus  diferencias  en  relación con el contrato de promesa (…) que el  documento  presta  mérito ejecutivo y hace tránsito a cosa juzgada’,   sin   incursionar   en  el  caso  específico  de  la  codemandante,  es  decir,  sin analizar que ella no otorgó  poder,  ni  menos lo aceptó conforme se extrae de la comunicación que milita a  folio  14 del expediente ordinario, en la que descorrió las excepciones previas  restándole  validez  a  dicha  transacción.  De  modo  que  ello  implicaba un  necesario  pronunciamiento  para  resolver  de  tajo el conflicto jurídico, sin  cercenar  las  garantías  que  le  asisten  a  las partes».  En                 consecuencia,                 ordenó    que la magistrada encartada  «emitiera   una   nueva  determinación».   

5.  Analizadas las pruebas aportadas en este  trámite,  observa  la  Sala  que la funcionaria denunciada, una vez enterada de  dicha  orden,  mediante  providencia  de  16 de enero de 2013, (folios 96 a 98),  dispuso  «excluir  del  auto de 13 de marzo de 2012,  proferido  por  esta  Corporación,  a  la  demandante MARTHA PATRICIA GONZÁLEZ  QUIMBAYA,  por las razones aquí consignadas. En los demás aspectos se mantiene  incólume la providencia».   

Para   arribar   a  dicha  determinación,  advirtió,   en   primer   lugar,  que  la  Corte  Suprema  estimó  que  debía  «dictar una nueva providencia en donde se tuviera en  cuenta  que la mencionada codemandante, no había otorgado mandato al Sr. CADENA  para  transar  el  litigio, como se mencionó en el auto que declaró probada la  excepción previa [transacción]».   

Seguidamente precisó que revisado nuevamente  el  expediente,  encuentra  «el  despacho  que en el  mencionado  escrito  que  obra  a  folio  36 del cuaderno No. 1, tal facultad la  confirió  únicamente,  el  demandante,  LOAIZA  BUSTAMANTE, razón por la cual  dicha  transacción  no cobija a la protegida constitucional GONZÁLEZ QUIMBAYA,  como  lo  indicó  la  decisión  que amparó el derecho fundamental».   

6. En este orden de ideas, resulta claro que  la  juzgadora  accionada  no  se  ha  sustraído  del  cumplimiento  de la orden  tutelar,   porque   esta  consistió,  como  ya  se  indicó,  en  que  emitiera  «una  nueva  determinación  en  la que se tengan en  cuenta  los argumentos referidos en sede constitucional, relacionados con Martha  Patricia  Gonzáles  Quimbaya»,  toda vez que ella no  otorgó  el  poder  a quien transó con la demandada en aquel litigio ordinario;  amén  que no es entendible que después de transcurrir  aproximadamente un  año  de  emitida  la providencia, la solicitante asevere, sin  dar ninguna  razón, que se incurrió en desacato.   

Notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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