ATC587-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

Magistrado Ponente  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Radicación    n°  76111-22-13-000-2013-00365-01   

(Aprobado en sesión de doce de febrero de dos  mil catorce)   

Bogotá,  D.  C., catorce  (14) de febrero de dos mil catorce (2014)   

Sería  del  caso  resolver  la impugnación  formulada   contra  la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Civil  –  Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Buga, a propósito del amparo solicitado por HERNÁN REINA  BARRERA  y  WILMAR  GIL ROMÁN contra la Alcaldía y Personería Municipales, la  Procuraduría  Judicial,  el  Tercer  Distrito de Policía Municipal, el Juzgado  Promiscuo  de  Familia,  la  Fiscalía  Cuarenta y Siete Seccional de Infancia y  Adolescencia,  todos de Sevilla, y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar  –ICBF-. No obstante, en la  actuación  surtida  se  advierte causal de nulidad, la cual afecta la actividad  desplegada, como a continuación se procede a explicar.   

    

1. ANTECEDENTES    

1.            Los accionantes reclaman el amparo de los  derechos  fundamentales  al debido proceso, a la igualdad, a la vida digna, a la  “(…)   paz-  tranquilidad  ciudadana  (…)”,  a  la  propiedad  privada y de petición, presuntamente  lesionados por los accionados.   

Del escrito de tutela (fls. 4 al 21, cdno. 1)  y  de la diligencia recepcionada por el Tribunal el  2 de diciembre de 2013  (fls.  71  y  72,  ídem), se  colige  que  los peticionarios estiman lesionadas sus garantías porque cerca de  sus   hogares   está   ubicado   un   Centro   de  Responsabilidad  Penal  para  Adolescentes.   

En  ese  lugar  están  recluidos  menores  infractores  de  alta peligrosidad, por lo cual los petentes se sienten “(…)  expuestos  a  que  en  cualquier  momento  como ya ha  sucedido,     uno     de     [esos]    jóvenes  aparezca  de  improviso y a cualquier hora en el interior  de     [sus]    casas,  amedrentándo[los]    o  insultándo[los]  para  que  les  abran  la  puerta  de  la  calle  con  el  fin  de  escaparse  (…)”.   

Presentaron  una  petición  para  obtener  “(…)   una   adecuación   de   mayor  seguridad  (…)  [en  dicho Centro], o  [el] traslado de[l]       (…)      mism[o]  a  otro  lugar  y/u otra manera para  mayor  seguridad  de  los  moradores (…)” cercanos,  pero aún no ha sido contestada.   

Piden,  en consecuencia, ordenar se responda  la  solicitud  referida  o, en su lugar, se disponga el traslado del centro para  adolescentes   a   otro   sitio   o   su   adecuación   “(…)   de  tal  manera  que otorgue una efectiva seguridad a las viviendas  de los tutelantes (…)”.   

2.            Con sentencia de 10 de diciembre de 2013,  el  juzgador de primer grado concedió el amparo pretendido y le ordenó al ICBF  y  a  la  Alcaldía  Municipal de Sevilla, “(…) la  primera  en  un  porcentaje del 25% y [la] segund[a] de un  75%,  que en un plazo máximo de 6 meses, dispongan conjuntamente la adecuación  física  a  su  costa, de las condiciones de seguridad adecuadas, para evitar la  fuga   de  los  menores  infractores  del  Centro  Transitorio  de  Servicio  de  Responsabilidad        Penal        para        Adolescentes        –CENTRA-  del  municipio  de  Sevilla,  así  como  las medidas necesarias para evitar poner en peligro la vida y demás  derechos     fundamentales     de    los    menores    recluidos    (…)”.   

Esa   providencia  fue  recurrida  por  el  Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar  y  remitida  a esta Sala para lo  pertinente.   

    

1. CONSIDERACIONES    

1.           Examinada la  demanda  de  amparo  y  los  soportes  adosados a este expediente, se observa la  falta  de  competencia de la Sala Civil –  Familia  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, para  resolver el reclamo tutelar.   

2.            En  efecto,  la  censura  constitucional  entablada  frente  a  la  Alcaldía  y Personería Municipales, la Procuraduría  Judicial  y  el  Tercer  Distrito  de  Policía  Municipal, todos de Sevilla, es  competencia  de  los  jueces municipales, por tratarse de entidades de carácter  municipal,  tal  como lo expresa el inciso 3° del numeral 1° del artículo 1°  del Decreto 1382 de 2000.   

En  un  asunto  de  similares  perfiles esta  Corporación  expuso:  “(…) la Alcaldía Municipal  de  Nocaima,  quien  ha  actuado  mediante  la Inspección de Policía Municipal  convocada,  y  la  Personería  Municipal  de  esa  localidad,  son  autoridades  centralizadas    del    orden   municipal,   en   consecuencia,   los   reclamos  constitucionales  endilgados a éstas son competencia de los jueces municipales,  según       lo      consagra      el      citado      Decreto      (…)”1.   

3.            En cuanto al Juzgado Promiscuo de Familia  y  la  Fiscalía Cuarenta y Siete Seccional de Infancia y Adolescencia, ambos de  Sevilla,  también  se observa la ausencia de competencia del juzgador de primer  grado,  pues  frente  al  primero,  no  se cuestiona ningún asunto de carácter  jurisdiccional   en   virtud  del  cual  se  permita  predicar  la  superioridad  jerárquica  de aquél y, en relación con la segunda, además de tratarse de un  ente   local,  tampoco  se  cuestiona  su  actividad  en  el  ámbito  judicial.   

Básicamente,  como se desprende del escrito  genitor,  los  solicitantes  pretenden obtener la contestación de un derecho de  petición  elevado,  presuntamente, ante los referidos accionados para conseguir  el  traslado  del  Centro  de Responsabilidad Penal para Adolescentes a un lugar  diferente  de  donde  se  encuentra  o  para  reforzar  la  seguridad del mismo,  cuestión de carácter administrativo.   

Por  tanto,  los reclamos enfilados frente a  las   dos   autoridades   mencionadas  corresponde  conocerlos  a  los  juzgados  municipales,  tal  como  se  extrae  del  citado  inciso 3° del numeral 1° del  artículo 1° del Decreto 1382 de 2000.   

En asuntos de similares perfiles esta Sala ha  precisado:  “(…)  en  este  caso  no se aplica la  regla  2ª del artículo 1° del precitado decreto, según la cual la acción de  tutela  promovida contra un funcionario o corporación judicial, será repartida  al  respectivo  superior  funcional  del  accionado, porque ésta se predica del  ejercicio  de  su  actividad  jurisdiccional, pues en tratándose de su gestión  administrativa  queda  regulada  por  los criterios de reparto consagrados en la  regla    1ª   (…)”2.   

4.             Finalmente,   respecto  del  Instituto  Colombiano   de   Bienestar  Familiar  –ICBF-,  surge  evidente  la  incompetencia del Tribunal, por cuanto,  según  lo dispuesto en el artículo 19 de la Ley 7ª  de   1979,   ese   ente  es  un  establecimiento  público  del  orden  nacional  con personería jurídica, autonomía administrativa y  financiera  y  patrimonio  propio, adscrito al Ministerio de Salud y Protección  Social.  En  consecuencia,  el conocimiento de las acciones de amparo formuladas  en  su contra corresponde a los juzgados del circuito, de acuerdo con lo reglado  en  el  literal  a)  numeral  2° del artículo 38 de la Ley 489 de 1998 y en el  inciso   2º   del   numeral   1°   del  artículo  1°  del  Decreto  1382  de  2000.   

5.            Como  conclusión  de  lo discurrido, la  aludida  acción  debió  ser  conocida  por los jueces del circuito de Sevilla,  dada  la  naturaleza  jurídica de los acusados y el lugar de habitación de los  promotores  del  resguardo,  esto es, donde surte efectos la supuesta lesión de  sus  prerrogativas  fundamentales,  criterio reforzado si se tiene en cuenta que  aquéllos   no  manifestaron  expresamente  el  circuito  judicial  en  el  cual  pretendían se tramitara su demanda constitucional.   

Lo  anterior encuentra respaldo, además, en  lo  dispuesto  en  el inciso 5º de la norma antes citada, el cual establece que  cuando  la  tutela  se  promueva  contra  más de una autoridad y éstas sean de  diferente  nivel, “(…) el reparto se hará al juez  de mayor jerarquía (…)”.   

6.            La  situación  descrita  estructura  la  causal  de  nulidad  prevista en el numeral 2° del artículo 140 del Código de  Procedimiento  Civil,  norma  aplicable  a  la acción de tutela en virtud de lo  dispuesto  en  el  artículo 4° del Decreto 306 de 1992, reglamentario del 2591  de  1991, el cual prevé la aplicación de los principios generales del Estatuto  Procesal  Civil  para  la  interpretación  de las disposiciones regulatorias de  dicho trámite, en cuanto no contraríe su propia normatividad.   

7.            A propósito de esta decisión, conviene  citar  la providencia proferida por la Sala, por medio de la cual disiente de la  tesis  de  la Corte Constitucional “(…) respecto a  que  los jueces ‘no están  facultados  para declararse incompetentes o para decretar nulidades por falta de  competencia  con  base  en  la  aplicación  o  interpretación de las reglas de  reparto   del  decreto  1382  de  2000’      el     cual     ‘(…)  en  manera alguna puede servir de  fundamento  para  que  los  jueces  o  corporaciones  que  ejercen jurisdicción  constitucional  se declaren incompetentes para conocer de una acción de tutela,  puesto  que  las  reglas en él contenidas son meramente de reparto (…)’”,  pues    para    esta    Corporación    el    aludido    Decreto    “(…)  reglamenta  el artículo 37 del  Decreto  2591  de  1991  relativo a la competencia para conocer de la acción de  tutela  y,  por  supuesto,  establece  las  reglas  de  reparto entre los jueces  competentes”.   

Por  lo  tanto,  “(…)   aunque  el  trámite  del  amparo  se  rige  por  los  principios de  informalidad,  sumariedad  y  celeridad,  la  competencia  del  juez está   indisociablemente  referida al derecho fundamental del debido proceso (artículo  29  de  Carta),  el  acceso al juez natural y la administración de justicia, de  donde,    ‘según   la  jurisprudencia  constitucional la falta de competencia del juez de tutela genera  nulidad  insaneable  y  la  constatación de la misma no puede pasarse por alto,  por   más   urgente  que  sea  el  pronunciamiento  requerido,  pues  (…)  la  competencia  del  juez  se relaciona estrechamente con el derecho constitucional  fundamental  al debido proceso” (Auto 304 A  de 2007),  ‘el cual establece que nadie puede ser  juzgado  sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez  o  tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de  cada  juicio’ (Auto 072 A  de    2006,    Corte   Constitucional)”3.   

8.            Así las cosas, se declarará la nulidad  de  lo actuado a partir del auto admisorio de la presente demanda de amparo y se  dispondrá  su  remisión  inmediata  a la Oficina Judicial de Sevilla, para ser  repartida  entre  los jueces del circuito de esa ciudad, por ser los competentes  para conocer de ella en primera instancia.   

    

1. DECISIÓN    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO: Declarar la  nulidad  de todo lo actuado en el trámite de la acción de tutela promovida por  HERNÁN  REINA  BARRERA  y  WILMAR  GIL ROMÁN contra la Alcaldía y Personería  Municipales,   la   Procuraduría  Judicial,  el  Tercer  Distrito  de  Policía  Municipal,  el  Juzgado  Promiscuo  de  Familia,  la  Fiscalía Cuarenta y Siete  Seccional  de  Infancia  y  Adolescencia,  todos  de  Sevilla,  y  el  Instituto  Colombiano   de   Bienestar  Familiar  –ICBF-;  sin  perjuicio de la validez de las pruebas en los términos  del    inciso   1º   del   artículo   146   del   Código   de   Procedimiento  Civil.   

Segundo:  Por  lo  tanto,  se  ordena  remitir el expediente a los juzgados del circuito de Sevilla  (Valle), para lo de su competencia. Ofíciese.   

TERCERO:  Comuníquese  lo  así  resuelto  a  la  Corporación  de  origen y a las partes  mediante telegrama.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

1  COLOMBIA.  Corte  Suprema  de  Justicia. Civil. Auto de 26 de noviembre de 2013,  exp.  25000-22-13-000-2013-00365-01;  criterio  expuesto  en proveídos de 21 de  febrero  de  2013,  exp.  0800122130002012-00659-01  y 27 de junio de 2013, exp.  08001-22-13-000-2013-00227-01.   

2  COLOMBIA.  Corte Suprema de Justicia. Civil. Auto de 6  de    mayo    de   2010,   Exp.   T.   11001-22-03-000-2010-00234-01;     reiterado     el     7     de     mayo    de    2012,    exp.  73001-22-13-000-2012-00122-01.   

3  COLOMBIA.  Corte  Suprema  de  Justicia. Civil. Auto de 13 de mayo de 2009, exp.  08001-22-13-000-2009-00083-01.     

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