ATC619-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

Radicación    nº  05000-22-13-000-2013-00257-01   

Bogotá D.C., dieciocho (18) de febrero de  dos mil catorce (2014)   

De  la revisión del expediente a efectos de  resolver  la  impugnación formulada contra la sentencia proferida el  tres  de  diciembre  de  dos  mil  trece  por  el  Tribunal  Superior de Antioquia, se  advierte  que  se  ha incurrido en un vicio con alcance de nulidad insubsanable,  el cual está llamado a ser declarado.   

I. ANTECEDENTES  

1.  El  accionante  promovió   proceso  de  impugnación  de  paternidad  contra  el  menor  S.R.R,  representado legalmente por Maria Isabel Ruiz López. [Folio 1 c.1]   

2.  El conocimiento  del  litigio  correspondió  al Juzgado Segundo Promiscuo de Familia de Rionegro  (Antioquia),  que  admitió  la  demanda  en  proveído  de 12 de julio de 2012.  [Folio 171 c.1]   

3.   Mediante  sentencia  anticipada,  el  14  de  septiembre  de  2012,  la autoridad judicial  vinculada  profirió  sentencia,  cual  fuere  impugnada, de manera que el 16 de  mayo  de  2013  el  Tribunal  anuló  lo  actuado  hasta el auto que admitió la  demanda. [Folio 171 c.1]   

4.   Rehecha  la  actuación  y surtido el trámite de rigor, el 2 de octubre de 2013 se profirió  sentencia  mediante  la  cual  se  declaró  probada  la  excepción  previa  de  caducidad,  decisión  frente  a  la  cual  no  se elevó recurso de apelación.  [Folio 174 anverso, c.1]   

5.   Refiere  el  tutelante  que el fallo proferido por el juez de la primera instancia lesiona su  derechos  al  debido  proceso y defensa, porque comenzó a contar el término de  caducidad  desde  la  época en que surgió la duda, siendo preciso contabilizar  desde  el  momento  en  que se realizó la prueba de ADN que se practicó con el  menor. [Folios 18 a 24 c.1]   

6.   El  19  de  noviembre  de  2013,  fue  admitida  la  acción  de  tutela  y  se  ordenó  su  notificación  a  todos  los  involucrados  para  que  ejercieran  su derecho de  defensa. [Folio 27, c. 1]   

7. La intervención  de  la  autoridad  accionada  se  limitó  a  remitir  copia  simple del proceso  especial  de  impugnación de la paternidad radicado bajo el No. 2012-284, en el  cual   funge   como   demandante   Luís  Alberto  Ramírez  Rivera.  [Folio  31  c.1]   

8.   Mediante  sentencia  dictada  el  3  de diciembre de 2013, el Tribunal negó el amparo con  fundamento  en  que  no  se  cumple  con el requisito de subsidiariedad, pues el  reclamante  no formuló apelación contra la sentencia anticipada. [Folios 171 a  175 c.1]   

9. Inconforme con lo  resuelto,  la  solicitante  de  la  protección  formuló impugnación en la que  expuso  que  la  acción  era procedente, por tratarse de un asunto en el que se  encuentran  vinculados  derechos del menor y, porque a pesar que el tutelante no  hubiese  interpuesto  el  recurso,  procede  la  tutela  dado  que  «lo    sustancial   debía   prevalecer   sobre   lo   adjetivo».  [Folios    179    a    182,    c.    1]    

II. CONSIDERACIONES  

1. Si bien la tutela  se  caracteriza  por  ser un mecanismo breve y sumario, no es ajena a las reglas  del  debido proceso, dentro de las cuales se prevé la perentoria obligación de  notificar   las   providencias  proferidas  en  su  trámite,  a  las  partes  o  intervinientes,  según  lo  disponen el artículo 16 del Decreto 2591 de 1991 y  el artículo 5º del Decreto 306 de 1992.    

Dentro de aquellos sujetos a las que se debe  comunicar  las decisiones adoptadas en el trámite constitucional, se comprenden  los  terceros  determinados  o  determinables  que  pueden  recibir  provecho  o  perjuicio  de  las   resultas  de  la acción, así como a los funcionarios  públicos  que  deban actuar como garantes de los derechos de las personas a las  cuales la ley les otorga una especial protección.   

A  todos  ellos,  es  imperativo enterar del  inicio  del  trámite,  con  el  fin  de que tengan la oportunidad de ejercer su  defensa  a  través de la intervención que autoriza el artículo 13 del decreto  que  sirve  de  marco a la regulación del recurso excepcional de amparo, cuando  determina  lo  siguiente:  «Quien tuviere un interés  legítimo  en el resultado del proceso podrá intervenir en él como coadyuvante  del  actor o de la persona o autoridad pública contra quien se hubiere hecho la  solicitud».   

El  criterio que se expone ha sido reiterado  por  la  Corte,  pues  lo  que  se  involucra  es la efectividad material de las  garantías  de  contradicción  y  debido  proceso  de  quienes  pueden resultar  afectados  al  proveer sobre la petición de amparo. (CSJ SC autos de 29 de mayo  de  2008,  exp.0079-01;  18  de septiembre de 2008, exp. 00167-01; 8 de julio de  2009,  exp.  00048-01;  1º  de  noviembre  de  2012, exp. 2012-00001-01.)    

2.  Aplicadas  las  anteriores  premisas  a  la  actuación de la que ahora se ocupa esta instancia,  emerge  que  el  reproche formulado por el tutelante recae sobre determinaciones  adoptadas  dentro  de un proceso sobre derechos un menor de edad, de ahí que el  Defensor  de  Familia  y  el  Procurador  adscritos  al juzgado de conocimiento,  debían  ser  vinculados a la acción de tutela para tener la posibilidad cierta  de  ejercer  el  derecho  de  defensa  frente  a  la  solicitud  de protección.   

Sin  embargo,  en  el expediente no se tiene  evidencia  acerca  de  que  se  hubiere  surtido la notificación de los citados  intervinientes,   ni   que   éstos  participaron  en  el  trámite  del  amparo  constitucional,  por lo que no se les puede considerar debidamente enterados del  mecanismo  al  que recurrieron los actores para la protección de las garantías  sustanciales presuntamente quebrantadas.   

Es  necesario  comprender  que  en  tanto la  reclamación  por esta excepcional vía involucra los derechos de un infante, es  imprescindible  que a través de medios idóneos y efectivos se procure vincular  no  sólo  a  la  progenitora de aquél, sino al Defensor de Familia y al agente  del  Ministerio  Público  que  actúen  ante  el  Juzgado  Segundo Promiscuo de  Familia  de  Rionegro  (Antioquia),  a quienes la ley faculta para intervenir en  trámites  judiciales  como  el  que  es  objeto  de  estudio en sede de tutela.   

En  efecto, el artículo 95 inciso segundo y  parágrafo  de la Ley 1098 de 2006 establece que «los  procuradores  judiciales  de familia obrarán en todos los procesos judiciales y  administrativos,   en   defensa   de  los  derechos  de  los  niños,  niñas  y  adolescentes,  y  podrán  impugnar  las  decisiones  que se adopten»       y      que      «la  Procuraduría General de la Nación  ejercerá  las  funciones  asignadas  en  esta ley anterior por intermedio de la  Procuraduría  Delegada  para la Defensa del Menor y la Familia, que a partir de  esta  ley  se  denominará  la  Procuraduría  Delegada  para  la defensa de los  derechos  de la Infancia, la Adolescencia y la Familia, la cual a través de las  procuradurías  judiciales  ejercerá  las  funciones de vigilancia superior, de  prevención,  control  de  gestión  y  de  intervención  ante  las autoridades  administrativas  y judiciales tal como lo establece la Constitución Política y  la ley».   

Asimismo,  el artículo 82, numeral 11 de la  mencionada   normativa   asigna   al   Defensor   de   Familia  la  función  de  «promover  los procesos o trámites judiciales a que  haya  lugar  en  defensa  de  los  derechos  de  los  niños,  las  niñas o los  adolescentes,  e  intervenir  en  los  procesos  en  que se discutan derechos de  estos,  sin  perjuicio  de  la  actuación  del  Ministerio  Público  y  de  la  representación       judicial       a      que      haya      lugar».   

Luego, si los citados funcionarios públicos  tienen  el  deber  de velar por los derechos de los niños y adolescentes en las  actuaciones  judiciales  que  les atañen, es claro que debían ser citados para  que  intervinieran  en  el trámite de tutela como garantes de las prerrogativas  superiores  del  niño  contra  el  que  se  adelanta el proceso impugnación de  paternidad.   

En casos similares, la Corte ha sostenido que  por  las  anotadas omisiones «se estructura la causal  de  nulidad  establecida  en  el  artículo  140  numeral  9°  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  al  haberse  dado  curso  al  libelo  sin la citación de  quienes,   como   se   anotó,   debieron   haber   sido  convocados».     (Providencia    de    4    de    mayo    de    2012,    exp.  2012-00066-01)   

3.           Imponen   las  razones   consignadas,  la  declaración  de  la  nulidad  de  lo  actuado para que el Tribunal efectúe las  notificaciones  de  forma  que  se  garantice efectivamente la defensa del menor  S.R.R,  dejando  constancia  de  las  gestiones  realizadas  y  de su resultado,  comunicando  efectivamente la admisión de la tutela al Defensor de Familia y al  Agente  del  Ministerio  Público  que  ejerzan  sus  funciones  ante el juzgado  accionado.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE:  

PRIMERO. Declarar la  nulidad  de  lo  actuado  en  la  presente  acción  de  tutela,  a partir de la  sentencia   de   tres  de  diciembre  de  2013,  proferida  por  la  Sala  Civil  –  Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Antioquia, con el fin de que se rehaga la  actuación   atendiendo   los   parámetros   señalados   en   esta  decisión.   

Las  pruebas recaudadas conservan validez en  los términos del artículo 146 del Código de Procedimiento Civil.   

SEGUNDO. Comunicar  lo   aquí   resuelto   al   interesado   a  través  del  medio  más  expedito  posible.   

Cúmplase  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado    

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