ATC622-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA DE COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

ATC622-2014  

Radicación           N°  11001-22-03-000-2013-02143-01   

Discutido y aprobado en sesión de doce (12)  de febrero de dos mil catorce (2014)   

Bogotá, D.C., diecisiete (17) de febrero de  dos mil catorce (2014)   

Correspondería   decidir  la  impugnación  interpuesta  frente  al  fallo  de  11  de  diciembre  de 2013, proferido por la  Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bogotá,  dentro de la acción de tutela promovida  por  Mario  Fernando  Santana  Rodríguez contra   el   Ministerio   de   Salud   y  Protección  Social,  Secretaría  Distrital de Salud, Salud Total EPS y Capital  Salud  EPS-S;  si no fuera porque se observa que en el  trámite  de  la  primera instancia se incurrió en causal de nulidad que afecta  lo actuado, como pasa a examinarse:   

ANTECEDENTES  

1. El actor reclama la protección  constitucional  de  las  prerrogativas  fundamentales  a la salud,  vida    digna,    trabajo,    «la    paz    y   la  tranquilidad»,  presuntamente   vulneradas  por   las   autoridades  accionadas  (fl.  18,  cdno.  1).   

En   consecuencia   solicita  «la  gratuidad  para  [él  y su] grupo familiar teniendo en cuenta la situación    que    [les]    afecta   y   (…)  perjudica»;   que   se  garantice  «la atención y  los  servicios requeridos (…) con especialistas y el  tratamiento    integral    que    necesita[n]   con  urgencia» y la entrega de  medicamentos      prescritos     «sin     retardo  (…)    en   el   traslado   del   régimen      subsidiado      al     contributivo     (…)»;   que  «se tenga en cuenta el descuento que [los afecta] de  parte  de  Salud Total E.P.S.C. correspondiente a [su]  pensión        de        invalidez»;  que «las  citas   no   tengan   demora,   ni   retardo   en  la  entrega  de  medicamentos  (…)»;   y   que   se   adopten  «todas  las  determinaciones  (…) a efectos de hacer efectiva la  especial  protección que la constitución     prescribe     (…)»     (fl.     19,    cdno. 1).   

2.   El   accionante   sustenta  su  queja  constitucional, en síntesis, en que:   

2.1.  Es  una  persona  con  discapacidad,  «marginado  laboral» y con  una hija que padece de epilepsia crónica focal (fl. 17, cdno. 1).   

2.2.  Es  beneficiario  de  una  pensión de  invalidez  de  un salario mínimo legal mensual vigente, de la que le descuentan  $72.000  como  cuota  de  salud  contributiva,  es decir, le quedan $518000 para  arriendo,  servicios públicos y manutención de su núcleo familiar, razón por  la  que  no  cuenta  con  dinero  para  su sostenimiento ni para sufragar cuotas  moderadas y copagos de 4 personas.   

2.3. La normatividad le exige trasladar a su  familia  del régimen subsidiado al contributivo, y como el traslado no debe ser  mayor  de  treinta  días,  requiere  la  entrega  de  los  medicamentos  de  su  descendiente,  la  exoneración  de los copagos, y la garantía de la eficiencia  del  servicio,  ya  que la E.P.S. y la I.P.S. son problemáticas, situación que  ha puesto en conocimiento de distintas autoridades.   

3. El Tribunal constitucional negó el amparo  con  fundamento  en  que  más  allá  de  la  disconformidad del usuario con el  sistema  general  de  seguridad  social,  no  se advierte transgresión actual y  cierta  de  sus  garantías  esenciales;  que  el  peticionario asiste a control  médico,  con  «cuota  moderadora de cero pesos, sin  que  (…) se hubiere brindado certeza de la negación de los servicios médicos  necesarios  para  el  mejoramiento  de  la salud»; que  respecto  de la hija del promotor, observaba que no se derivaba una vulneración  de  la  ARS  a  la que se encuentra afiliada; y que la violación de derechos no  puede   fundamentarse   en  situaciones  que  no  han  tenido  ocurrencia,  pues  «no   es   admisible   presumir  que  las  empresas  promotoras  de  salud  a  las  que  éstos  se  encuentran afiliados negarán el  suministro  de  los  servicios  que  requieran  (…)»  (fls. 92 y 93, cdno. 1).    

          4.   El   accionante   impugnó   la   decisión  que  se  acaba  de  reseñar.   

CONSIDERACIONES  

1.   En   el  sub  examine,  se advierte  que  a pesar de que el accionante dirigió  su  queja  frente  al  Ministerio  de  Salud y Protección      Social,      lo      cierto      es     que     su  vinculación  al  presente  trámite es solo aparente,  en  la medida en que de los  hechos    expuestos   no   se   deriva   acción   y  omisión   imputable   a   esa   Cartera   y  porque  “es  el  ente  rector en  materia     de     salud     y    le    corresponde    la    formulación     y     adopción   de   políticas,  planes  generales,  programas  y  proyectos  del  sector  salud  y  del Sistema General de Seguridad  Social   en   Salud,  así  como  dictar  las  normas  administrativas,   técnicas  y  científicas  de  obligatorio cumplimiento (…)  de  donde  se  deriva  que  en    ningún    caso  será      responsable      directo     de     la  prestación       del       servicio» (fl. 40, cdno. 1).   

Luego, atendiendo la naturaleza jurídica de  los  restantes  sujetos  pasivos de la tutela, la competencia para conocer de la  misma  en  primera  instancia  corresponde  a  los  Juzgados  Municipales  o con  categoría  de  tales  de Bogotá, al tenor de la regla consagrada en el numeral  1°, del artículo 1° del Decreto 1382 de 2000.   

3.  En  torno  a  la  facultad para decretar  “nulidades” a partir de  las  reglas  fijadas en el Decreto 1382 de 2000, esta Corporación precisó que,  “la Sala hace suya la preocupación de la Honorable  Corte  Constitucional  expresada  en el auto 124 de 2009 (Exp. I.C.C.1404) sobre  la  imperiosa necesidad de evitar la dilación en el trámite de las acciones de  tutela  para  garantizar  su  finalidad,  eficiencia  y  eficacia,  esto  es, la  protección  efectiva  e inmediata de los derechos fundamentales.”   

“Empero, no comparte su posición respecto  a    que    los    jueces     ‘no  están facultados para declararse incompetentes o para decretar  nulidades  por falta de competencia con base en la aplicación o interpretación  de    las   reglas   de   reparto   del   decreto   1382   de   2000’     el     cual     ‘…en  manera alguna puede servir de  fundamento  para  que  los  jueces  o  corporaciones  que  ejercen jurisdicción  constitucional  se declaren incompetentes para conocer de una acción de tutela,  puesto  que  las  reglas  en  él  contenidas son meramente de reparto.” “En  efecto,  el Decreto 1382 de 2002, reglamenta el artículo 37 del Decreto 2591 de  2001  relativo  a  la  competencia  de  los jueces para conocer de la acción de  tutela  y,  por  supuesto,  establece  las  reglas  de  reparto entre los jueces  competentes.”    

“Pero   también,  dispone  directrices  concretas  para el conocimiento funcional de determinadas acciones de tutela. Ad  exemplum,     ‘[l]o  accionado  contra  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  el  Consejo de Estado o el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  Sala Jurisdiccional Disciplinaria, será  repartido  a  la  misma  corporación  y se resolverá por la Sala de Decisión,  Sección  o  Subsección que corresponda de conformidad con el reglamento al que  se    refiere    el    artículo    4°    del    presente   decreto’,  siendo  inadmisible que otro juez  diferente  resulte  conociendo  de  un amparo en su contra, por supuesto, en las  hipótesis  en  que  eventualmente  procediere  el  amparo  contra  estas  altas  Corporaciones  de  Justicia,  que  serían  los  mismos  en  los cuales también  procedería  contra  la Corte Constitucional, naturalmente ajenos a la invasión  o  ejercicio  de  sus  funciones constitucionales o legales privativas por otras  autoridades.”   

“Por  otra  parte, aunque el trámite del  amparo  se  rige  por los principios de informalidad, sumariedad y celeridad, la  competencia   del   juez   está   indisociablemente  [ligada]  con  el  derecho  fundamental  del  debido  proceso  (artículo  29  de  Carta), el acceso al juez  natural   y   la   administración   de   justicia,   de   donde,   ‘según     la     jurisprudencia  constitucional  la  falta  de  competencia  del  juez  de  tutela genera nulidad  insaneable  y  la  constatación de la misma no puede pasarse por alto, por más  urgente  que  sea  el  pronunciamiento  requerido, pues (…) la competencia del  juez  se  relaciona  estrechamente  con el derecho constitucional fundamental al  debido  proceso’  (Auto  304     A     de    2007),    ‘el  cual  establece  que  nadie  puede  ser juzgado sino conforme a  leyes  preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y  con  observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio’   (Auto   072  A  de  2006,  Corte  Constitucional).”   

“Análogamente, el principio de legalidad  imperante  en  todas  las  actuaciones  de  los  servidores  del Estado, precisa  atribuciones  concretas  y ninguno puede ejercer sino las confiadas expresamente  en  la  Constitución  Política  y  la  ley,  cuya  competencia  asigna el  legislador  y  los jueces, dentro de un marco estricto, de orden público y, por  tanto,  de  estricta  interpretación y aplicación.” “En idéntico sentido,  razones   de   transcendental   significación  inherentes  a  la  autonomía  e  independencia  de los jueces (artículos 228 y 230 de la Constitución Nacional)  y  su  sujeción  al  imperio  del  ordenamiento jurídico, estarían seriamente  comprometidas  de  limitarse  las  facultades  y  deberes  de  los  jueces, sean  ordinarios,  sean  constitucionales” (auto de 13  de mayo de 2009, exp. 08001-22-13-000-2009-00083-01).   

DECISIÓN   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Civil  de  la  Corte Suprema de Justicia, RESUELVE:   

1. Declarar la nulidad de todo lo actuado en  la  tutela referida, a partir del auto que ordenó su trámite, sin perjuicio de  la  validez de las pruebas en los términos del inciso 1º del artículo 146 del  Código de Procedimiento Civil.   

2.  En  consecuencia,  se  ordena remitir el  expediente  a  los  Juzgados Civiles Municipales o con categoría de tales de la  ciudad de Bogotá, de acuerdo con el reparto.   

3. Comuníquese lo resuelto a los interesados  mediante  telegrama  y  líbrense  las  demás comunicaciones pertinentes.    

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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