ATC676-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

MAGISTRADA PONENTE  

ATC 676-2014  

Radicación    n°  11001-02-03-000-2014-00098-00   

Bogotá,  D.  C., cinco (5) de febrero de dos  mil catorce (2014).   

Se pronuncia la Corte respecto de la acción  de  tutela  promovida  por Julio César Ardila Torres frente a la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bucaramanga y el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de esa misma ciudad, extensiva a la Sala de  Casación Penal de esta Corporación.   

ANTECEDENTES  

1.  El peticionario, a través de apoderado,  demanda  la  protección  constitucional de los derechos fundamentales al debido  proceso  y  libertad,  supuestamente  vulnerado  por  las autoridades judiciales  acusadas  dentro  del  trámite  penal  adelantado  en  su  contra en el que fue  condenado  a  purgar 28 años y 4 meses de prisión por los delitos de homicidio  agravado y concierto para delinquir.   

2.    manifiesta  que  en  este  caso  «los  Jueces  de  primera  y segunda instancia fueron  inducidos  en  error  por  la introducción de un testigo falso al proceso penal  ordinario,  lo  que  produjo  la  más  grave  afección  posible a los derechos  fundamentales  de mi cliente, esto es, la perdida de su libertad por mas de diez  años,  sentenciado  por  un  crimen  en  el  que  nunca participó y por el que  paradójicamente  están  condenados  hoy  de forma simultánea tanto la cúpula  local  y  regional  del  paramilitarismo  que  confesó  y demostró su autoría  intelectual,  como  los  funcionarios públicos acusados por el falso testigo de  ser  también debería alertar al Juez Constitucional sobre el irreparable daño  que  se  ha  causado  a  un ciudadano inocente» (folio  307).   

3.  Aduce  que  la  acción  de  revisión  «se  torna  ineficaz frente a la magnitud del agravio  que  ha  sufrido el señor ARDILA TORRES durante más de diez años, pues aparte  del  tiempo que ello demanda y de la congestión judicial, podría indicarse por  nuestro  Tribual  Supremo  que tendría que esperarse a que exista una sentencia  penal  ejecutoriada  contra  el  testigo falso y/o contra el jefe paramilitar ya  condenado    por    este    crimen    en    primera   instancia»   (folio 308).   

     

5.  La acción de tutela fue remitida por la  Secretaria  de  la  Sala Civil-Familia del Tribunal Superior de Cundinamarca por  razones  de  competencia  a  la  Sala  de  Casación Penal de esta Corporación,  empero   en  proveído  de  15 de enero de 2014 ordenó la remisión de las  diligencias  a  esta Sala por considerar que la queja involucra el auto de 18 de  mayo  de  2011 mediante el cual se inadmitió la demanda de casación presentada  por el gestor.   

CONSIDERACIONES   

Resulta palmario que aun  cuando  la  petición de amparo objeto de estudio no fue dirigida, en principio,  contra  la  Sala  de  Casación  Penal  de  esta  Corporación, sí involucra la  decisión  proferida por ella el 18 de mayo de 2011, mediante la cual inadmitió  la  demanda  de  casación  advirtiendo  que  no  concurre «alguna de las hipótesis que le permitirían a la  Corte  obrar  de  conformidad  con  el  articulo  216  de  la  Ley 600 de 2000»  ;  evidenciándose  que  la  acción   de   tutela   no  puede  ser  admitida  a  trámite  de  acuerdo con la posición que ha sustentado  esta  Sala,  que,  como  es  sabido,  se  afinca  en  la  intangibilidad  de las  decisiones  de  carácter  judicial  emitidas  por  las Salas de Casación de la  Corte  Suprema  de  Justicia (  entre  otros autos, CSJ ATC 7 Sep. 2004, Rad. 00933 00, 27 Ene. 2006, Rad. 00017  00;   14   Mar.   2007,   Rad.   00291   00   y   10   Dic.   2009,  Rad.  02195  00).        

Así  las  cosas,  se impone inferir que los  pronunciamientos  judiciales  de esta Corporación, proferidos por las distintas  Salas  que  la  integran,  precisamente  al  emanar  del órgano de cierre de la  jurisdicción  ordinaria, tienen carácter definitivo e inmutable, salvo el caso  del  recurso  extraordinario de revisión en los términos previstos por la ley;  de  tal modo que so pretexto de la guarda de los derechos fundamentales que, por  supuesto,   ella  garantiza  con  sus  actuaciones,  no  pueden  ser  objeto  de  interferencias  o  manipulaciones por ninguna otra autoridad pública, porque si  así  fuese  se  desconocería su calidad de tribunal más alto en la órbita de  sus  atribuciones,  amén del  quebranto   evidente   que   sufrirían  los  principios  de  desconcentración,  autonomía  e  independencia  de  la  función  judicial,  que  en  los casos de  decisiones  definitivas  se complementan con la institución de la cosa juzgada.   

De  otra  parte,  si  bien  es  cierto  que  resoluciones  como la de esta estirpe venían siendo adoptadas por toda la Sala,  es  palpable  que revisada una vez más la competencia de esta para proferir esa  determinación  se  ha  advertido que corresponde al magistrado ponente resolver  lo pertinente.   

La  Corte al decidir una petición de amparo  similar a la aquí expuesta puntualizó que:   

(…)    de  conformidad  con  el  inciso  primero del artículo 15 del Decreto 2591 de 1991,  ‘[l]a tramitación de la  tutela  estará  a  cargo del juez, del presidente de la sala o del magistrado a  quien      éste      designe,      en      turno     riguroso,(…)’  y  con  arreglo al artículo 29 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  cuyos principios generales son aplicables al  trámite  en  todo cuanto no se oponga a sus normas (art. 4º del Decreto 306 de  1992),  ‘[c]orresponde a  la  Sala  de  Decisión  dictar  las  sentencias  y  los  autos  que  decidan la  apelación  o  queja,  o  una  acumulación  de  procesos,  o  un  conflicto  de  competencias;  contra  estos  autos  no  procede  recurso  alguno. El magistrado  ponente  dictará  los  autos  de  sustanciación  y  los interlocutorios que no  correspondan        a        la       Sala       de       Decisión.       Desde   esta  perspectiva,  corresponde  al ponente la decisión a propósito de la admisión a  trámite    de   la   demanda   de   tutela   y,   por   lo   expresado,   será  inadmitida’ (…) (CSJ ATC  10 Abr. 2008, Rad. 00468-00).   

De  otro  lado,  respecto  de  la  eventual  revisión  por  parte  de  la  Corte Constitucional, la Sala entiende que no hay  lugar  a disponerla por las mismas razones que fundamentan la determinación que  así se tomará.   

DECISIÓN   

Por lo expuesto, se  RESUELVE no admitir  a trámite la acción de tutela de la referencia.   

Comuníquese  lo  resuelto a los interesados  mediante telegrama.   

Notifíquese  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada  

    

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