SC7637-2014 [2007-00103-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA 

SALA        DE        CASACIÓN        CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado  Ponente   

SC7637-2014  

Radicación           n°  0800131030092007-00103-01   

(Aprobado en sesión de treinta y uno de marzo  de dos mil catorce).   

Bogotá, D. C., trece (13) de junio de dos mil  catorce (2014).   

Decide  la  Corte  el  recurso  de casación  interpuesto  por  la  demandada contra la sentencia dictada el 7 de diciembre de  2012,  por  la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla,     dentro     del     proceso     ordinario     promovido     por  HCR…………………….  frente a la EC…………………… S.A. E.S.P.  “E……………….”.   

I.- EL LITIGIO  

                       

1.- El actor pidió declarar que la convocada  es  civilmente  responsable de los daños causados al inmueble de la carrera 52C  n°  92-99  de  la capital del Atlántico y a los muebles y enseres que allí se  encontraban,  a  raíz  del  incendio generado por la falta de mantenimiento del  transformador  situado  en  la  esquina  cercana  al  predio.  Consecuentemente,  solicitó  condenarla  a  indemnizarle  los  perjuicios  morales,  materiales  y  “el goce de vivir”, en la  cuantía indicada en la demanda  (fls. 98 a 102 del c. 1).   

2.-     La     causa     petendi  admite  el  siguiente  compendio  (fls.      98      y     99     ibídem):   

b.-)  La  conflagración  inició  por  la  sobrecarga  de  energía generada por la falla del transformador del sector, que  a  pesar  de  las  quejas de los habitantes del barrio nunca fue cambiado por la  empresa de energía.   

c.-)    El   4  de  julio  siguiente,  E……………….     S.     A.     E.S.P.     retiró     el    “transformador”       defectuoso.   

d.-)    Entre    esa    compañía    y  HC…………………  existe  un  contrato  de  servicios  públicos  para el  suministro   de   corriente   eléctrica,   regulado   por   la   Ley   142   de  1994.   

e.-) El dictamen del ingeniero contratado por  el  gestor,  la  inspección  ocular  realizada  por la Personería Distrital de  Servicios  Públicos  de  Barranquilla  y la prueba anticipada practicada por el  Juzgado  Diecisiete Civil Municipal de dicha ciudad, dan cuenta que la convocada  incumplió  el  citado  acuerdo  de  voluntades,  “el  transformador  retirado  fue  la  causa  primaria  del  siniestro”  y el daño resultó integral al involucrar el predio y los muebles  dentro del mismo.   

3.- La admisión del libelo se notificó a la  demandada,  quien se opuso a las pretensiones y adujo en su defensa “culpa  exclusiva  de la víctima”, “enriquecimiento sin causa  por  inexistencia  de  perjuicios  morales  relacionados  con  daños  a  bienes  materiales”   y   “la  genérica”    (fls.   108   a   119   ibídem).   

4.-  La  sentencia  de  primera  instancia  declaró  responsable  a  la  accionada y le impuso pagar a su contendiente, por  daño  material,  doscientos  setenta y ocho millones novecientos setenta y seis  mil   doscientos   setenta  y  tres  pesos  con  ochenta  y  dos  centavos   ($278´976.273,82),  reajustados conforme el índice de precios al consumidor; y  negó  la  indemnización  por  los  demás  rubros deprecados  (fls. 300 a  306  ejusdem).   

5.-  La  apelación  interpuesta  por  ambas  partes  frente  a  dicha decisión, fue desatada el 7 de diciembre de 2012, fls.  30  a  46  del  c.  2,  mediante  fallo  que modificó la cuantía del perjuicio  material,  pues,  la actualizó a doscientos ochenta y tres millones ochocientos  veintidós  mil  setenta  y  siete  pesos  ($283.822.077); y revocó lo resuelto  respecto  al  de  índole  moral,  para a cambio reconocerlo en ocho millones de  pesos  ($8.000.000).   

II.-     FUNDAMENTOS     DEL     FALLO  IMPUGNADO   

En resumen son los siguientes:  

1.-   El asunto se enmarca dentro de la  responsabilidad  civil  contractual,  al aducirse como fuente del perjuicio cuya  indemnización   se   reclama  el  incumplimiento  de  una  obligación  de  ese  linaje.   

2.-   Los  presupuestos  de esa acción  son:  un acuerdo de voluntades válido, la culpa del demandado, el daño sufrido  y  la  relación  de  causalidad  entre  los  dos  últimos;  todos  ellos deben  concurrir para la prosperidad de aquella.   

3.-  El  negocio  jurídico  en este caso se  acredita  con  la  convención  de condiciones uniformes para la prestación del  servicio  de energía y el certificado de libertad del inmueble, y está reglado  por sus estipulaciones y por las Leyes 142 y 143 de 1994.   

4.-   Las pruebas allegadas al plenario  demuestran  que  el  siniestro  ocurrido  el  17 de junio de 2003 produjo daños  materiales  en las diferentes áreas que conforman la vivienda y en “algunos  elementos  muebles”, pues, si  bien   la  prueba  anticipada  no  determina  los  últimos,  las  declaraciones  recibidas       a       BPHC……………………………      …………,  CFR………………………  y  DLR………………………,  “convergen  a  señalar  que  el inmueble se encontraba totalmente  amoblado”.     

Así  mismo,  en  una  situación  como  la  relatada  en  la  que  la vida del demandante y su familia estuvieron en peligro  por  causa  de  las  llamas,  debieron ver las cenizas de lo que fue su morada y  vivieron  algún tiempo en arriendo, es “indudable la  afectación  moral”,  cuya  reparación se estima en  ocho  millones  de  pesos ($8.000.000), guarismo acorde con la jurisprudencia de  la  Corte,  CJS  SC,  17  nov.  2011,  radicación  n°  1999-00533-01,  que  ha  establecido  por  ese  concepto  un  tope  de cincuenta y tres millones de pesos  ($53.000.000).               

Lo   analizado   descarta,   además,  los  fundamentos  de la excepción de “enriquecimiento sin  causa  por  inexistencia  de  perjuicios  morales  relacionados con los daños a  bienes morales”.   

5.- La conducción de energía eléctrica es  una  actividad  peligrosa;  por  lo tanto, la responsabilidad de quien genera el  daño  se  presume,  y  de  ella  sólo  se  exonera destruyendo el nexo causal.   

a.-)    La   experticia  rendida  por  LEBM……………………..  ………………..,  como  prueba  anticipada,  concluyó  que  el  transformador carecía de un sistema de puesta a tierra, por  lo  que  presentaba descargas de fallas instantáneas de corriente hacia la casa  que  tuviera  menos  impedancia;  que  se omitió el mantenimiento preventivo de  dicho  aparato  y  se  advirtió   corrosión  que  afectó el aislamiento,  generándose  variaciones  de  tensión  al interconectarse el neutro con una de  las  fase  del  secundario  del  mismo;   que  esos  problemas “son  fallas  en el diseño e instalación del transformador, como  también   de   falta   de   mantenimiento   preventivo   en   el   sistema   de  distribución.   Esto  se  le atribuye a la empresa encargada de prestar el  servicio de distribución eléctrica”.   

b.-)        El      ingeniero  DG……………….,  respecto  de  la  red exterior, cuyo dictamen se aportó  con  la  demanda,  determinó  “la  falta  total  de  protecciones,  la ausencia de un adecuado sistema de tierras y el pésimo estado  del  transformador  que  alimenta  la  red  secundaria  genera picos y valles de  voltajes  y  corrientes;  uno  de  estos  picos  puede entrar a la acometida tan  rápidamente  que  no  es  eliminado  por  las  protecciones  llegando hasta los  circuitos  internos  de  la  casa  que  encontrando  un  punto vulnerable a esas  variaciones  puede  generar una chispa eléctrica lo suficientemente fuerte como  para   crear   un   arco   e   iniciar  un  incendio  con  resultados  altamente  catastróficos”.   

          c.-)  La  Personería  Distrital  de  Barranquilla  inspeccionó  el  inmueble  pocos  días  después del siniestro y ratificó el anterior concepto;  agregando  que según la versión de los vecinos del sector, el equipo viejo fue  revisado   en  tres  ocasiones  por  E………………..  S.  A.  “o” sus contratistas, ya que estropeó  varias veces los electrodomésticos de los moradores del barrio.   

          7.-  En cuanto a la culpa exclusiva  de  la  víctima  alegada  por  la  demandada,  ella  se  descarta  porque de la  inspección  judicial  y  de  los  peritajes se infiere que el inmueble afectado  contaba con los instrumentos de protección.   

Es así como el ingeniero Grimaldo, a partir  de   la  revisión  de  las  instalaciones  eléctricas internas del predio  conceptuó   que   “en   la  inspección  […]  se  identificaron  los  sistemas a tierra que posee la casa en los tomas de 110 v. y  más  exactamente  en  la toma donde estaba colocado el computador y en donde se  presume  inició  el  incendio. La toma tiene polo a tierra conectado en alambre  calibre  12  color  rojo que se observa continua y en buen estado, se observa el  medidor,  totalizador  y beakers parciales en buen estado, la acometida en cable  encauchetado  (sic)  3  X  8  awg  que viene del poste más cercano se encuentra  partida  con  evidencia de ruptura producto de una chispa de corriente o un pico  de voltaje”.   

          BM………………………..,   por   su   parte  y  “a    través    de    la   inspección   realizada”,  advirtió  que  la casa tenía instalados equipos y protecciones,  los   cuales  relacionó  y  describió:  “acometida  aérea  con  cable  3  x  8  […],  líneas matriz […], instalación puesta a  tierra  […],  instalación puesta a tierra de equipos (computador) […], caja  de   12   circuitos   (breakers)   […]   totalizador  3  x  100”.   

8.-  De  otro  lado,  no  encuentra apoyo el  argumento  de la accionada según el cual el transformador no fue cambiado, toda  vez  que el concepto de la Personería Distrital, la inspección realizada y las  declaraciones  recaudadas,  al unísono refieren que el aparato que ocasionó el  incendio  fue  sustituido  el  4 de julio de 2003, es decir, días después, por  encontrarse en un estado deplorable.   

          9.-   En  conclusión  que  emerge  del  acervo  probatorio, la  conflagración  de  los  bienes  de  propiedad  del  actor  se  presentó por el  incumplimiento  de  la empresa de energía de las obligaciones contraídas en la  relación  contractual  que  la  unía  con  el demandante, habida cuenta que es  imputable  a  la  falla  en  la  prestación del servicio, por el mal estado del  transformador que alimentaba la casa incinerada.    

De ahí que está demostrado el nexo causal,  precisándose    que,    según    la    jurisprudencia   patria,   “el     servicio     eléctrico…constituye     una     actividad  peligrosa”,  que  impone  a  la  empresa  que  lo  suministra  una obligación de  seguridad  en  la integridad y bienes del usuario, que aquí fue “incumplida  por  la  parte  demandada,  lo  que  determina de manera  inexorable  que  tal  incumplimiento  es  la  causa generadora de los perjuicios  sufridos   por   la  parte  demandante”.     

          10.-  Con los medios de prueba allegados se establece que los daños  al   inmueble   ascienden   a  noventa  y  dos  millones  ochocientos  once  mil  cuatrocientos   noventa   y   siete   pesos   con   cincuenta  y  seis  centavos  ($92.811.497,56),  mientras que los relativos a los muebles alcanzan la cifra de  noventa  y cinco millones ochocientos diez mil pesos ($95.810.000), “avalúo  que  se  presenta  a través del dictamen pericial [que]  toma  como  base los muebles y enseres adquiridos por el demandante posterior al  incendio  para  amoblar  la  vivienda  reconstruida”.  Sumas  a  las  que se agrega el pago de arriendo por seis meses, esto es, cuatro  millones  ochocientos  mil  pesos  ($4.800.000), y la cancelación de celaduría  nocturna  por dos millones trescientos cincuenta y cinco mil pesos ($2.355.000).   

Esos  valores indexados totalizan doscientos  ochenta  y  tres  millones  ochocientos  veintidós  mil  setenta  y siete pesos  ($283.822.077), por daño patrimonial.    

                      

III.-  LA  DEMANDA  DE  CASACIÓN   

Contiene  dos  ataques apoyados en la causal  primera,   que  se  despacharán  en  el  orden lógico propuesto, pues, el  inicial  aduce  que  no  se  acreditó  uno  de  los  presupuestos de la acción  invocada  (vínculo  o relación de causalidad), en tanto el segundo esgrime que  varios   de   los   perjuicios   cuya   reparación   se   ordenó   carecen  de  prueba.   

Acusa  la  sentencia  de  violar,  por  la  vía  indirecta,  los artículos 1494, 1602, 1604, 1613, 1614,  1616,  2341  y  2356 del Código Civil, por haber incurrido en error de hecho en  la apreciación del material probatorio.   

En   su   desarrollo  expone:   

1.- El Tribunal dedujo que  la  causa  de  la  conflagración  que  afectó el predio del demandante, fue la  falla  en la prestación del servicio en razón del mal estado del transformador  que proveía de corriente a la vivienda.   

2.-  Esa inferencia  es  fruto  de  la comisión de evidentes yerros de facto en el escrutinio de los  medios  de  convicción,  los cuales no son concluyentes en la determinación de  las  causas  del  incendio. Por ello, el fallo supuso la existencia de la prueba  del  vínculo  causal,  y  esto condujo a dar por establecida la responsabilidad  debatida.   

En efecto, revisados los  elementos de convicción adjuntados se tiene:   

a.-)   El  concepto  rendido  por  DG………………  es  un  documento  declarativo emanado de un  tercero,  que no indica el origen o motivo del aludido desastre, pues, se limita  a  exponer  que  el  transformador  estaba  en  mal  estado  y  sin  rastros  de  mantenimiento,  a  lo  cual  agrega  que  “la  falta  total  de  protecciones,  la  ausencia  de un adecuado  sistema  de  tierras  y  el pésimo estado del transformador que alimenta la red  secundaria  genera  picos  y valles de voltajes y corrientes; uno de estos picos  puede  entrar  a  la  acometida  tan  rápidamente  que  no es eliminado por las  protecciones  llegando  hasta  los circuitos internos de la casa que encontrando  un  punto  vulnerable a estas variaciones puede generar una chispa eléctrica lo  suficientemente  fuerte  como  para  crear  un  arco  e  iniciar un incendio con  resultados   altamente   catastróficos”.  Tampoco  señala los experimentos realizados para descartar otras  posibles  causas,  ni  cómo  verificó  que  el percutor del insuceso fuera una  falla del equipo.   

La  ratificación de tal  informe  en  el  curso  del  proceso  no aporta ningún elemento nuevo, pues, su  autor sólo confirmó el contenido del mismo.   

b.-)  Los  dictámenes  rendidos     por     LEBM…………………     …………………..     y  ANS……………….  tienen  como  común  denominador  que  no analizaron la  génesis  de  la  incineración  acontecida  el  17  de  junio de 2003, y que se  elaboraron  mucho  después  del suceso, esto es, cuando las condiciones habían  variado  sustancialmente,  al  punto  que  el  transformador  había  sido   cambiado  y,  por  lo tanto, no existían elementos que permitieran concluir que  una falla en el equipo generó el fuego.   

Así,  el  peritaje  de  BM…………………  se  efectuó el 21 de agosto de ese año, y refiere que  no  se  pudo  medir  la  carga  y  la  tensión,  por  cuanto el inmueble estaba  desocupado        y        el        “transformador”   instalado   es   otro   distinto   al  que  había  el  día  del  incendio.    

El  otro experto tampoco  hizo  un  estudio  específico  ni  verificó materialmente la falla presentada,  habida    cuenta    que    únicamente    se    remitió    al    concepto    de  DG…………………  e  hizo propias sus conclusiones; inclusive, manifestó  que   acudió   a   E…………..   para   constatar   el  funcionamiento  del  transformador    viejo,    pero    ningún    dato   pudo   obtener   sobre   el  particular.   

c.-)  La  Personería  Distrital  de  Barranquilla para emitir su informe no verificó técnicamente la  causa  del  desastre,  pues,  de  él  se  extracta  que se limitó a recoger la  versión  de  los  vecinos  del  lugar  y   a leer el trabajo efectuado por  DG…………..,  sin  realizar  un  estudio  fundado  del  origen  del  fuego.   

          d.-)     Los  testimonios  de  ÁOtC………………,  OMH……… …………………..,  BPH………………………..  y  DRLR…….……..  …………..,  todos  residentes  en  el  sector,  relatan haber presenciado el incendio, pero ninguno  aporta datos que contribuyan a establecer qué lo originó.   

En resumen: no aparece en  el  proceso un solo elemento de convicción    “serio,    sólido   y   fundamentado”   que  lleve  a establecer que la conflagración se  produjo  por “la incorrecta  prestación  del  servicio  por parte de E…………….”.   

CONSIDERACIONES   

1.-           Se  pide  declarar que E……….. S.A.  E.S.P.  es  responsable de los perjuicios materiales,  morales y al goce de  vivir  que  se  le  irrogaron  al  demandante como consecuencia del incendio que  arrasó  con  la  casa  y  los muebles y enseres de su propiedad, causado por la  falta  de  mantenimiento  del  transformador ubicado en el sector (fls. 99 y 100  del c. 1).   

2.-           El  Tribunal  ratificó la decisión del  a-quo   que  adjudicó  la  responsabilidad  del  accidente  a la contradictora y estimó como no demostrada  la   excepción   de   “culpa   exclusiva   de   la  víctima”.   

3.-   El   recurrente  aduce  que  en  esa  providencia  se  incurrió  en  error  de  hecho,  al suponer la prueba del nexo  causal,    ya    que   no   existe   en   el   proceso   ningún   elemento   de  convicción   “serio,   sólido  y  fundamentado”  que  lleve  a  establecer  que  la  conflagración  se  produjo  por “la incorrecta prestación del servicio  por parte de E……………”.   

4.-  La  vía  indirecta  invocada  por  el  recurrente  en  la  modalidad  de  yerro  fáctico  en  la  valoración  de  las  probanzas,  sucede  de  manera  ostensible  cuando  el  juzgador supone, omite o  altera  el  contenido  de  ellas, siempre y cuando dicha anomalía influya en la  forma  como  se  desató  el debate, de tal manera que de no haber ocurrido otro  fuera   el   resultado,   lo  que  debe  aparecer  palmario  o  contundentemente  demostrado.   

Sobre el punto, en sentencia de 21 de febrero  de   2012,   Rad.   2004-00649,   reiterada  el  24  de  julio  siguiente,  Rad.  2005-00595-01, indicó la Sala que   

“[E]l  error de hecho, que como motivo de  casación  prevé  el  inciso  segundo,  numeral  primero, del artículo 368 del  Código  de Procedimiento Civil, ocurre cuando se supone o pretermite la prueba,  entendiéndose  que incurrirá en la primera hipótesis el juzgador que halla un  medio  en  verdad  inexistente  o  distorsiona  el  que  sí  obra para darle un  significado  que  no contiene, y en la segunda situación cuando ignora del todo  su  presencia  o  lo  cercena  en  parte,  para,  en  esta última eventualidad,  asignarle   una  significación  contraria  o  diversa.  El  error  ‘atañe  a  la  prueba  como  elemento  material  del  proceso, por creer el sentenciador que existe cuando falta, o que  falta  cuando  existe,  y  debido  a  ella  da  por  probado  o  no  probado  el  hecho’   (G.   J.,  T.  LXXVIII,  página  313) (…) Denunciada una de las anteriores posibilidades, el  impugnador  debe  acreditar  que la falencia endilgada es manifiesta y, además,  que  es  trascendente  por  haber  determinado la resolución reprochada, de tal  suerte  que,  de  no  haberse  incurrido  en esa sinrazón, otra hubiera sido la  resolución   adoptada   (…)  Acorde  con  la  añeja,  reiterada  y  uniforme  jurisprudencia  de  la Corporación, el yerro fáctico será evidente o notorio,  ‘cuando   su   sólo  planteamiento       haga       brotar      que      el      criterio’     del     juez     ‘está  por  completo divorciado de la  más    elemental   sindéresis;   si   se   quiere,   que   repugna   al   buen  juicio’, lo que ocurre en  aquellos    casos   en   que   él   ‘está         convicto        de        contraevidencia’ (sentencias de 11 de julio de 1990 y  de  24  de enero de 1992), o cuando es ‘de  tal  entidad que a primer golpe de vista ponga de manifiesto la  contraevidencia  de  la  determinación  adoptada  en  el fallo combatido con la  realidad   que   fluya   del   proceso’  (sentencia 146 de 17 de octubre de 2006, exp. 06798-01); dicho en  términos  diferentes,  significa  que  la  providencia  debe aniquilarse cuando  aparezca  claro  que  ‘se  estrelló  violentamente  contra  la lógica o el buen sentido común, evento en  el  cual  no  es  nada  razonable  ni  conveniente  persistir  tozudamente en el  mantenimiento  de  la  decisión  so  pretexto de aquella autonomía’   (G.   J.,   T.   CCXXXI,  página  644)”.   

5.- Tiene incidencia en la resolución que se  está adoptando, lo siguiente:   

a.-)  Que  HRC………………………..,  desde  el  17  de  julio  de  1990,  es  propietario del inmueble con matrícula  inmobiliaria  040-16768, ubicado en Altos del Limonar, manzana 17, lote 7, en la  acera sur de la carrera 52 C de Barranquilla (fls. 140 a 142).   

b.-)         Que         la  EC……………………………  S.A. E.S.P. factura, como estrato seis, por  el consumo de energía de ese predio (fl. 139).   

c.-)     Que     el     “contrato  de  condiciones  uniformes”  reglamenta  la  prestación  de  ese  servicio  para  los  clientes “regulados”  de  E……………,  es  decir,  aquellas  personas  naturales  o  jurídicas que con una demanda máxima  definida,  sus compras están sujetas a las tarifas fijadas por la CREG (fls. 13  y 14).   

d.-)  Que según las cláusulas de ese  negocio     jurídico,    la    empresa    se    compromete    a    “prestar  a  sus  clientes  un  servicio continuo y con la calidad  establecida   en   la   normatividad   que   regula   la  materia”;  la instalación y mantenimiento de las acometidas internas es del  usuario;   y   en   las   redes   de   uso  general  este  último  “no   podrá   adelantar  ningún  trabajo  […]  sin  la  previa  autorización    de    E…………….    o    con    su   firma   instaladora  registrada” (fls. 12 a 23).    

e.-)  Que  de  acuerdo  con  el informe del  Cuerpo  de  Bomberos  Oficial  de  la capital del Atlántico, a las cuatro de la  mañana  del  17  de junio de 2003 procedió a sofocar el incendio que consumió  la  vivienda  y  los  muebles  de  CR…… ………….., causado porque allí  “había  mucha  carga  combustible…[que] entró en  contacto  con  alguna  fuente  de  calor o cableado produciendo así un problema  eléctrico…” (fl. 34).   

f.-)     Que  el 12 de julio  siguiente,   el   ingeniero  DG……..  ……………,  conceptuó  sobre  el  siniestro  a  través  de  documento  aportado junto con la demanda y que no fue  materia  de  contradicción  en  el  litigio, al que agregó una fotografía que  muestra un transformador con evidentes signos de deterioro.   

g.-)  Que  en el escrito señaló  que  visitó  el  predio  el  24  de  junio  observando  en  buen  estado el medidor,  totalizador  y “breakers”,  empero  no  la  acometida  que viene del poste más cercano, pues, la halló con  evidencias  de  ruptura  producto  de  una chispa de corriente, por lo que en el  “análisis retrospectivo”  dejó   consignado   que   “la   falta   total   de  protecciones,  la ausencia de un adecuado sistema de tierras y el pésimo estado  del  transformador  que  alimenta  la  red  secundaria  genera picos y valles de  voltaje  y  corrientes,  uno  de  estos  picos  puede  entrar a la acometida tan  rápidamente  que  no  es  eliminado  por  las  protecciones  llegando hasta los  circuitos  internos  de  la  casa  que  encontrando  un punto vulnerable a estas  variaciones  puede  generar una chispa eléctrica lo suficientemente fuerte como  para   crear   un   arco   e   iniciar  un  incendio  con  resultados  altamente  catastróficos” (fls. 26 y 27).    

h.-)  Que con el libelo inicial se adjuntó  la   carta   que   OMH…………………..,  ÁOC………………………,  BHC…………   ………………………,   JEA………………………,  APM……………..        …………..,        CFR…………………….,  HRH……………………..,         AGS………………………..        y  MSMM…………………………..,   dirigieron  al  Personero  Distrital  de  Barranquilla,  manifestando ser las afectadas por los cambios bruscos de voltaje  del   servicio   de   energía  que  presta  E……………….,  “presumiblemente  por problemas de los cambios bruscos de tensión  en   las  redes  del  sector,  por  el  mal  estado  en  que  se  encontraba  el  transformador   en   dicha   zona,   el   cual   fue   cambiado   después   del  siniestro…” (fls. 32 y 33).   

i.-)   Que  con  base  en  la  experticia  mencionada  y  el informe de los bomberos, la personería indicó que la empresa  de  energía es la responsable del siniestro y debe resarcir la totalidad de los  daños causados (fls. 29 a 31).   

j.-)             Que  LEBM………………………………………,  perito electricista, rindió  dictamen  como  consecuencia  de  la  prueba anticipada cuya práctica solicitó  HCR………………….  ……………. con audiencia de E……………..,  en  el  que  dedujo  que “no se le hizo mantenimiento  preventivo  al transformador, generándose un sistema de corrosión que afectaba  el  aislamiento  del mismo, por lo cual se generaron las variaciones de tensión  al   interconectarse  el  neutro  con  una  de  las  fases  del  secundario  del  transformador   que   estaba   instalado   superiormente   y  fue  retirado  por  E……………  […]  Estos problemas son fallas en el diseño e instalación  del  transformador,  como  también  de  falta de mantenimiento preventivo en el  sistema  de  distribución”. El auxiliar acompañó a  su  trabajo  la  foto  del  transformador nuevo instalado en el poste (fls. 85 a  96).   

k.-) Que ANS…………………., experto  nombrado  en  el proceso para verificar la existencia de un nuevo transformador,  las  condiciones actuales de servicio y las instalaciones internas del inmueble;  expresó  que  respecto  del equipo retirado se le manifestó por la empresa que  “no existe ningún tipo de información en las bases  de  datos,  archivos  y  controles  sobre la existencia del mismo”;   en  relación  con el nuevo dijo que el lunes 31 de mayo de  2010  verificó  que  estaba en buenas condiciones; y frente a las conexiones al  interior   del  bien  aseguró,  con  apoyo  en  el  dictamen  del  electricista  G…………..,  que  “hoy  en día…son adecuadas  técnicamente  y  se encuentran en buen estado” (fls.  220 a 226).   

l.-) Que de conformidad con los testimonios  de       ÁOC…      …………..,      OMH……………………………,  BPHC………………. …………….……,  DRLR…………………………………..               y               CAFR  …………………………….,   en   el  sector  en  el  que  ocurrió  la  conflagración   se  venían  presentando  fluctuaciones  y  variaciones  en  el  servicio  de  energía  eléctrica, que alcanzaron a ocasionar daños en algunos  electrodomésticos (fls. 173,  174 a 179).   

6.-  En  el  cargo  que  se  examina,  la  discusión  atañe,  exclusivamente,  al  nexo  causal.  Esto es, que no resulta  menester  retornar  sobre  los  otros  presupuestos  de  la  acción planteada y  analizada,  contractual, como la existencia del negocio jurídico, la naturaleza  de las obligaciones contraídas, el daño y la culpa.   

En efecto, en la censura no se controvierte  que  entre  las  partes, el demandante como consumidor y la convocada en calidad  de  prestadora,  existió  un  convenio  para  el suministro regular de energía  eléctrica,   denominado  “contrato  de  condiciones  uniformes”;  que el incendió realmente se produjo y  consumió  la  casa  del  reclamante; y que la culpa de la empresa, “por  la  naturaleza  de la actividad”,  se presume, según concluyó el Tribunal.   

En reciente pronunciamiento, CSJ SC, 9 dic.  de  2013,  Rad.  2002-00099-01,  la Sala constató la dificultad que enfrenta el  juzgador  a  la  hora  de  determinar  la causa adecuada del hecho generador del  daño,  y  señaló  los  parámetros  a  los que se debe acudir para determinar  dicha relación. Es así como se dijo que   

“La  verificación del nexo causal no ha  sido  nunca  tarea fácil en derecho, como no lo puede ser si se tiene en cuenta  que  aún  en  el  ámbito  de  la  epistemología  ha  sido un tema de continuo  desarrollo  y  revisión  alrededor  del  cual  se  ha  generado  un  debate  de  dimensiones  propias:  el  problema  de  la causalidad […] Para establecer ese  nexo  de  causalidad  es  preciso acudir a las máximas de la experiencia, a los  juicios  de probabilidad y al buen sentido de la razonabilidad, pues solo éstos  permiten  aislar,  a  partir de una serie de regularidades previas, el hecho con  relevancia  jurídica  que  pueda  ser  considerado  como  la  causa  del  daño  generador     de     responsabilidad    civil.    Sin    embargo    –ha  sostenido  esta Corte–             ‘cuando de asuntos técnicos se trata,  no   es   el  sentido  común  o  las  reglas  de  la  vida  los  criterios  que  exclusivamente  deben  orientar  la  labor  de  búsqueda  de la causa jurídica  adecuada,   dado   que   no  proporcionan  elementos  de  juicio  en  vista  del  conocimiento  especial  que  se necesita, por lo que a no dudarlo cobra especial  importancia  la  dilucidación  técnica  que  brinde  al proceso esos elementos  propios  de la ciencia –no  conocidos  por  el  común  de  las personas y de suyo sólo familiar en menor o  mayor      medida      a      aquéllos     que     la     practican–  y  que  a  fin  de cuentas dan, con  carácter  general  las pautas que ha de tener en cuenta el juez para atribuir a  un  antecedente la categoría jurídica de causa. En otras palabras, un dictamen  pericial,  un  documento  técnico  científico  o  un  testimonio  de  la misma  índole,  entre  otras  pruebas,  podrán  ilustrar  al  juez  sobre  las reglas  técnicas  que  la  ciencia de que se trate tenga decantadas en relación con la  causa  probable o cierta de la producción del daño que se investiga. Así, con  base  en  la  información suministrada, podrá el juez, ahora sí aplicando las  reglas  de  la  experiencia  común  y  las propias de la ciencia, dilucidar con  mayor  margen de certeza si uno o varios antecedentes son causas o, como decían  los     escolásticos,    meras    condiciones    que    coadyuvan    pero    no  ocasionan…’ (Sentencia  de  Casación  Civil  Nº 6878 de 26 de septiembre de  2002)”.   

7.-  El  Tribunal  no  incurrió  en  el  yerro  fáctico  que  aquí  se  estudia, por los siguientes motivos:   

a.-)  Ciertamente  que  los  elementos  de  persuasión  que  sirvieron  de  soporte  al  juzgador de segunda instancia para  establecer  la conexión entre el hecho atribuido a la demanda y el daño que se  ocasionó,  no  fueron  desfigurados  objetiva o materialmente (supuestos) en la  sentencia censurada, como se denuncia con el presente cargo. Así:   

1°)    El   dictamen   del   ingeniero  DG……………..,  cuya  idoneidad  y  alcance  de  sus  conclusiones  no  se  discutieron  en  desarrollo  de  la  litis,  dio  cuenta  que  las instalaciones  internas  del  inmueble  del  actor  estaban en buenas condiciones, y no así la  acometida  que  viene  del  poste  más cercano, pues, la encontró “con  evidencias  de ruptura producto de  una    chispa    de    corriente    o    un    pico    de    voltaje”   (resaltado   fuera   del   texto).   

Ese  supuesto,  que  en manera alguna puede  asumirse  como  una  mera  conjetura  o  hipótesis,  le  sirvió de sustento al  profesional  para  en  su “análisis retrospectivo”  indicar que “la falta total  de  protecciones,  la  ausencia  de  un adecuado sistema de tierras y el pésimo  estado  del  transformador  que alimenta la red secundaria genera picos y valles  de  voltaje  y  corrientes,  uno  de estos picos puede entrar a la acometida tan  rápidamente  que  no  es  eliminado  por  las  protecciones  llegando hasta los  circuitos  internos  de  la  casa  que  encontrando  un punto vulnerable a estas  variaciones  puede  generar una chispa eléctrica lo suficientemente fuerte como  para   crear   un   arco   e   iniciar  un  incendio  con  resultados  altamente  catastróficos”.   

Es decir, que de lo expresado por el perito  podía  concluir  válidamente  el  Tribunal,   en  el marco de la discreta  autonomía  en la estimación de los medios de convicción, que el detonante del  incendio,  por  chispa  de  corriente  o  un  pico de  voltaje,  fue la falla en el  transformador  que  suministraba  energía a la casa incinerada, en la medida en  que   las  conexiones  “internas” se observaron en adecuadas condiciones.   

2°)   La  experticia  confeccionada  por  LEBM………………..  …………………  el  23  de  septiembre de 2003,  como  prueba  anticipada  con audiencia de la aquí demandada, no se objetó por  esta última.   

En  ella  se explica por el auxiliar que se  subió  al poste para verificar el voltaje, que en las Fase 1 y Fase 2 registró  235  voltios; que el inmueble estaba desocupado y que por ello no pudo verificar  “medidas   de   carga   (amperios)  y  de  tensión  (voltajes)”;  que  las  salidas  de  la caja de doce  “breakers”  hacia  los  circuitos  de  la casa se encuentran quemadas; y que halló los equipos internos  de protección, los que describió puntualmente.   

En cuanto a las causas de las llamas, en el  capítulo    de    “evaluación    técnica    del  siniestro”,  dijo  que  al  elevarse  la tensión se  afecta  el aislamiento de los conductores de las instalaciones eléctricas de la  morada,   y   como   el   “transformador  no  tiene  tierra”,  cualquier  falla  del  sistema  de este se  evacúa  en forma instantánea hacia la casa donde hay menos impedancia. En este  caso,  “se  presenta  este  problema  en la casa en  mención”,    terminado    en    un   “siniestro   de   equipos”     (bastardillas    y    resaltado  apropósito).   

En  conclusión  de  esa  observación  y  análisis,  se  estableció  que “el transformador no  tiene  un  sistema de puesta a tierra…produce descarga de fallas instantáneas  de  corriente  hacia  la  casa  que  tenga  menos  impedancia.  No  se  le  hizo  mantenimiento   preventivo   al   transformador,  generándose  un  problema  de  corrosión  que  afectaba el aislamiento del mismo, por lo cual se generaron las  variaciones  de  tensión  al interconectarse el neutro con una de las fases del  secundario  del  transformador que estaba instalado anteriormente y fue retirado  por E……………..…”.    

Frente  a  esos  términos,  en  los que se  destacó  una  falla  en  el  transformador,  el  juicio que de allí extrajo el  Tribunal  en el sentido de que ese fue el motivo de la conflagración, no aflora  como   constitutivo   de  un  error  fáctico  por  suposición  de  la  prueba,  destacándose,  por  lo  demás,  que  según  lo  ha  fijado la jurisprudencia,  “el  sentenciador  de  instancia  goza de autonomía  para  calificar  y  apreciar la firmeza, precisión y calidad de los fundamentos  del  dictamen  pericial,  [motivo  por  el cual] mientras la conclusión que él  saque    no    sea    contraevidente,    sus    juicios    al    respecto    son  inmodificables”  (CSJ  SC, 8 agost. 2001, Rad. 6182,  reiterada CSJ SC, 29 abr. 2005, Rad. 12720-02).   

3°)  La  experticia practicada en el curso  del    proceso    por    ANS…………………….    y    el    “pronunciamiento” que sobre los hechos  hizo  la  Personería  Distrital  de  Barranquilla,  no  supusieron  deducciones  diferentes  a  los  de  los  dictámenes  anteriores,  al  punto  que, de manera  explícita,  se  remitieron  al  trabajo  que  en  su  momento hizo el ingeniero  DG……….. …………   

b.-)  Si  bien  los  testimonios, según la  Sala,  no son “el medio más adecuado para dar cuenta  [del]   cambio   de   intensidad   de   la  corriente  eléctrica”  (CSJ  SC, 23 jun. 2005, Rad. 058-95), las recaudados sí confluyen  a  disipar  cualquier  incertidumbre  en torno a que la causa adecuada y directa  del incendio fue la falla del transformador. En efecto:   

1°)   ÁOC……………………….  manifestó:  “Notábamos  en  varias ocasiones [que]  habían  fluctuaciones  de  energía,  que  nos  ponían  a  pensar  que habían  descargas  que  a  la  larga  nos  podían  hacer  daño  en  nuestros  aparatos  electrodomésticos,  también  se  escuchaban  explosiones  provenientes  de  un  transformador  que  quedaba en el poste de la esquina, y escuchamos versiones de  los  vecinos sobre problemas en los electrodomésticos…Por las explosiones que  frecuentemente  presentaba se deducía que estaba mal el transformador, después  del  suceso del siniestro a los pocos días fue cambiado por uno nuevo con todas  las  especificaciones  mejorando  el fluido eléctrico del sector” (fls. 172 y 173).   

2°)  OMH……………………………………..     dijo     que    “La  estabilidad  del  servicio  [de  energía]  no  era la mejor,  habían  muchos  picos  de voltaje incluso a mí se me quemó un computador y la  luz  se  iba con alguna frecuencia…en varias oportunidades cuando no teníamos  servicio   de   luz,   se   nos   decía   que   era  el  transformador  que  se  explotaba…” (fls. 168 y 169).   

3°)  BPHC…………………………………………  indicó  que  “En  esos  días el transformador sí tenía varios bajones y unos  días  antes  del  siniestro  se me quemó el computador teniendo polo a tierra.  Teníamos  muchos bajones y espabilaba la luz. A la vecina AJ……………….  se  le  había  quemado  el  televisor”  (fls. 176 a  179).   

4°)  DRLR…………………..  señaló  que  “el  3  de enero de 2002, entre las 4 y 5 de la  mañana,  no  puede  precisar  la  hora, en mi casa de habitación ubicada en la  carrera  53  n°  92-43,  sucedió  un  incendio a esas horas precisamente en el  salón  estudio  de  mi  casa,  explotó  un  aire acondicionado marca Samsung y  también   se   quemó  mi  casa,  porque  constantemente  E………….  tiene  repentinas  y  continuas  fluctuaciones  de voltaje en ese sector” (fls. 181 a 183).   

5°)  CAFR………………………………,  al  ser  preguntado  sobre las causas  del  incendio  contestó  que  “Yo  diría  que  fue  problemas  de  voltaje  eléctrico, el cual era inestable, se subía y se bajaba  el  voltaje,  y varias veces se había disparado el transformador que quedaba en  la esquina” (fls. 191 a 193).   

De esas versiones, creíbles por provenir de  personas  que  habitaban  en  el  sector en el que aconteció la conflagración,  surge  como  común  denominador  que  en  la  zona  se registraron en la época  evidentes  alteraciones  en  la prestación del servicio eléctrico adjudicables  al  transformador,  y  que  repercutieron  en  la  afectación  de  bienes, como  electrodomésticos.   

Por  ello,  ningún  error  de apreciación  probatoria  puede  endilgársele al ad-quem,  cuando  peritos  y  testigos dieron cuenta, que el desencadenante  del  incendio  fue  un  problema  originado en ese aparato, cuyo mantenimiento y  reparación,  acorde  con el “contrato de condiciones  uniformes”  es del resorte de la empresa de energía  E..……………..   

c.-) Incluso, son hechos indicadores de esa  causa,  el rápido cambio del equipo, declarado por los testigos, la Personería  y  los  expertos,  así  como  la  ausencia de registros sobre su mantenimiento,  informada  al  auxiliar  ANS……….. ……….. por el responsable del área  de     mantenimiento,    sector    Barranquilla    norte,    de    la    Empresa  EC……………….. ………… S.A. E.S.P.   

8.-  Por  todo  lo  expuesto,  el ataque no  prospera.   

SEGUNDO  CARGO   

Invoca  igualmente  la  causal  primera  del  artículo  368  del  Código  de Procedimiento Civil, para  denunciar  la  infracción de los artículos  1494, 1613, 1614, 1616 y 2341  del  Código  Civil,  como consecuencia de los errores de hecho en que incurrió  el Tribunal en la valoración del haz demostrativo.   

Sustenta la acusación,  así:   

1.-  El juzgador de  segundo  grado  dio  por  demostrada  la existencia de perjuicio material por la  pérdida  de los muebles y enseres que estaban dentro del inmueble quemado, y la  del  daño  moral  por  el  menoscabo  patrimonial  que  experimentó el gestor.   

El  primero lo infirió  del  dictamen pericial elaborado por ANS………………….., mientras que el  segundo  del hecho de ver el actor reducida su morada a cenizas, sin posibilidad  de  rescatar  los  bienes  por  la  necesidad  de  preservar  su vida y la de su  familia,  como  también  ser  compelido  a  vivir  en arriendo y esforzarse por  reconstruir su casa.   

          2.- En el expediente no  hay  una prueba “contundente  y    veraz”   sobre   la  identificación      de      los      “muebles” que  desaparecieron  producto  de  las llamas, y mucho menos del valor de los mismos.  Es  decir,  que  no  está  demostrada  la  existencia del daño emergente ni su  quantum   y,   por   lo   tanto,   la  conclusión  del  ad-quem       sobre      el      particular      es  contraevidente.   

          Por lo demás, asiente  el  Tribunal  sobre  la suposición de la prueba, al reconocer en su providencia  la  imposibilidad física de establecer el mobiliario destruido y su precio, por  lo    que    le    da    pleno    respaldo    al    dictamen    elaborado    por  ANS………………….,    quien   para   calcular   el   quantum     del     perjuicio     “toma   como   base  los  muebles  y  enseres  adquiridos  por  el  demandante     posterior     al    incendio    para    amoblar    la    vivienda  reconstruida”.   

En ese orden de ideas, el  fallador   derivó   el   menoscabo   de  “suposiciones          y          conjeturas”,  al  avalar que el auxiliar de la justicia haya  ponderado  el  precio  de lo destruido en el 2003, con los enseres existentes en  el  2010,  “realizando  un  promedio     de     los     mismos     tomados    de    listas    del    mercado  actual”.   

3.- Suponiendo en gracia  de  discusión que el trabajo del perito es válido, no hay evidencia de que los  efectos  que  halló en el inmueble pertenecieran al actor, de que hubiesen sido  adquiridos  por  este, e incluso de su costo, ya que sólo señaló un valor que  obtuvo  de  promediar  los  precios del mercado, sin que justificara cotización  ninguna.   

Además, los testigos se  limitaron  a  afirmar en forma abstracta que en el incendio se quemaron enseres,  por  lo  que  en  los  términos descritos, el perjuicio material relacionado es  “conjetural”  e                      “hipotético”.   

4.-  La prueba del  agravio  moral también fue supuesta, porque no obra en el plenario medio alguno  que   acredite   el   dolor,  angustia,  tristeza  o  congoja  padecida  por  la  destrucción     del     inmueble.    Ni    siquiera    los    declarantes    lo  atestaron.   

No  se  discute  que la  destrucción  de  bienes materiales genere daño extrapatrimonial, sino que acá  no  hay  prueba  del mismo.  Su existencia sólo se presume cuando se trata  de  la pérdida de seres queridos, pues, en los demás casos es indispensable la  demostración del dolor, pesadumbre y aflicción.   

CONSIDERACIONES   

1.-           El   actor  solicita  se  tenga  a  la  electrificadora  demandada como responsable de los perjuicios que se le causaron  como  consecuencia  del incendio que arrasó con la casa y los muebles y enseres  de su propiedad.   

En  concreto  pide  por  los  morales  mil  quinientos  (1500)  gramos  oro;  los  materiales  doscientos  cuarenta  y nueve  millones  novecientos  sesenta y seis mil novecientos cuarenta y siete pesos con  cincuenta  y seis centavos ($249.966.947,56); y el goce de vivir quince millones  de pesos ($15.000.000), fls. 99 y 100 del c. 1.   

2.-          El  Tribunal  confirmó la decisión del  a-quo  en tanto adjudicó la  responsabilidad  del  accidente  a  la  convocada  y  la  condenó  al  pago  de  perjuicios   materiales:   noventa   y   dos   millones   ochocientos  once  mil  cuatrocientos   noventa   y   siete   pesos   con   cincuenta  y  seis  centavos  ($92.811.497,56)  por  restauración  de  la  vivienda; noventa y cinco millones  ochocientos  diez  mil pesos ($95.810.000) por los muebles y enseres destruidos;  cuatro  millones  ochocientos  mil  pesos  ($4.800.000)  por el arriendo de seis  meses  y  dos  millones trescientos cincuenta y cinco mil pesos ($2.355.000) por  el  pago  de  celaduría  nocturna,  cifras  que  traídas  a  valores presentes  totalizaron  doscientos  ochenta  y  tres  millones  ochocientos  veintidós mil  setenta y siete pesos ($283.822.077).   

Revocó la negativa al daño moral, y en su  lugar lo otorgó por ocho millones de pesos ($8.000.000).   

3.-  El censor esgrime que en relación con  el  reconocimiento  y  tasación del perjuicio se incurrió en error de hecho en  la  valoración  de  los  medios de convicción, toda vez que, de un lado, en el  expediente   no   hay   una  prueba  “contundente  y  veraz”  sobre la identificación de los “muebles”  que desaparecieron producto  de  las  llamas,  y  mucho  menos del valor de los mismos; y del otro, porque la  probanza  del  agravio  moral  fue supuesta, al no obrar en el plenario elemento  alguno  que  acredite  el  dolor,  angustia,  tristeza o congoja padecida por la  destrucción del inmueble.   

4.-  El  quebranto  indirecto  de  la norma  sustancial  surge  de  la  errónea  apreciación  de  las pruebas por parte del  sentenciador,  a  consecuencia  de yerros de hecho y de derecho. El primero, que  es  el  que aquí concierne, atañe a la apreciación objetiva o material de las  probanzas,    es    decir,    en    palabras    de    la   Corte,   “apunta   a   establecer   si   el   sentenciador   irrespetó  la  materialidad  de  los medios de convicción, bien sea mediante la suposición de  una  que  no milita en el proceso, por la pretermisión de la que sí obra en el  litigio,   o   por  la  tergiversación  del  contenido  de  la  que  se  valora  –esto es, cuando se da por  acreditado  un  hecho  en  verdad  no  demostrado,  o  se  ignora  el que sí se  comprobó,  o  se  altera su contenido-” (CSJ, SC, 15  nov. 2013, Rad. 1995-02015-01).   

5.-  Es  relevante en la resolución que se  está adoptando, lo siguiente:   

a.-)  Que  desde  el  17  de julio de 1990,  HRC………………  ………….. es dueño del inmueble localizado en Altos  del  Limonar,  manzana  17,  lote  7,  en  la  acera  sur  de la carrera 52 C de  Barranquilla (fls. 140 a 142).   

b.-)         Que         la  EC……………………………  S.A. E.S.P. factura, como estrato seis, por  el consumo de energía de ese predio (fl. 139).   

c.-)  Que  en  el  informe  del  Cuerpo  de  Bomberos  Oficial  de la capital del Atlántico sobre el incendio ocurrido   el  17  de  junio de 2003 en la casa del demandante, se indicó que “había  mucha  carga  combustible (muebles, cortinas, alfombras y  principalmente  las  paredes  y  techos recubiertos en machimbre)” (fl. 34).   

d.-)    Que la Personería de  esa  ciudad,  en escrito de 24 de julio siguiente, expresó que en la visita que  efectuó  a  la casa constató “un garaje incinerado,  cuatro  cuartos  incinerados, dos salas incineradas, un comedor incinerados, una  sala     de     estudio     incinerada,     paredes,     ventanas     y    techo  incinerados” (fls. 29 a 31).   

e.-)   Que  en  la  inspección  judicial  practicada  como  prueba anticipada por el Juzgado Diecisiete Civil Municipal de  Barranquilla,  el  21  de  agosto  de  dicha  anualidad,  se  relacionó  que la  propiedad  afectada  era  una  unidad familiar moderna, compuesta de una sala de  acceso,   comedor,   cuarto   de   estudio  con  baño,  garaje  doble,  cocina,  “hall” de alcobas, cuatro  habitaciones  con tres baños, áreas de labores, cuarto de servicio y sanitario  y  patios descubiertos, así como el deterioro que allí se presentó por efecto  del calor (fl. 78).   

f.-) Que el perito ANS………………..,  nombrado  dentro  del  proceso,  avaluó  los  bienes  muebles  que  en  el 2010  encontró  en  la  vivienda  incinerada  siete  años atrás, en noventa y cinco  millones  ochocientos  diez  mil pesos ($95.810.000), determinado previamente su  valor    unitario   y   detalló   los   que   correspondían   a   “la   sala   principal”,   “sala   de  recibo”,  “hall”,  “cuarto   de   estudio”,   “comedor”,  “hall  comedor”,  “sala  de  televisión”,   “hall   de   habitaciones”,  “habitación  principal”,  “habitación  n°  2”,  “habitación  n°  3”,  “habitación n° 4”,  “terraza”,     cocina”     y     “pantry”    (fls.    267   a   271).   

g.-)   Que   con  la  experticia  aportó  fotografías  del inmueble y de los objetos con los que está amoblado (fls. 236  a 251).   

h.-)  Que a la petición de aclaración del  dictamen  que  realizó  la  demandada,  para que se explicitara la metodología  adoptada  y  si  contaba  con las facturas de compra de los enseres, el auxiliar  respondió  que en su momento advirtió que habiendo transcurrido siete años de  los  hechos  y por la inexistencia de los elementos quemados, resultaba difícil  un  “avalúo  directo”; y  que  se  sirvió  de  la  “comparación  directa  de  mercado  o  información general de oferta, negociaciones reales y demanda en el  sector  inmediato…teniendo  en  cuenta  las  características  específicas  y  particulares   de   los   muebles…”   (fl.  278).   

i.-)  Que no hubo objeción a ese peritaje.   

j.-)   Que   en   las   declaraciones  de  ÁOC………………., OMH………………………..,  BPHC……………………………  ………….., DRLR………………. y  CALR…………………………..    ………….,    se   mencionaron   las  circunstancias  en  las  que  se produjo la conflagración y el impacto que esta  tuvo  en  la  vivienda  y  sus  bienes  (fls.  172  a  179,  181  a  183 y 191 a  193).   

6.-  La  regulación  de la responsabilidad  civil   en   el   ordenamiento  jurídico  patrio,  consagra  el  postulado  del  resarcimiento  íntegro  de los perjuicios inferidos a otra persona. Así, el el  artículo   16   de   la   Ley   446   de   1998   prevé   que  “Dentro  de cualquier proceso que se surta ante la Administración de  Justicia,  la  valoración  de  daños  irrogados  a las personas y a las cosas,  atenderá  los  principios  de  reparación  integral y equidad y observará los  criterios técnicos actuariales”.   

Lo anterior significa, según el precedente  de  la  Sala,  aplicable a cualquier clase de responsabilidad, ora contractual o  extracontractual, que   

“[E]l  juez  tendrá  que  ordenar  al  demandado  la  restitutio  in  integrum  a  favor  del damnificado, es decir que  deberá  poner  al sujeto perjudicado en una situación lo más parecida posible  a  aquélla  en  la que se encontraría de no haber ocurrido el daño. Por ello,  una   vez   establecidos   los   presupuestos   de   la   responsabilidad  civil  extracontractual,  el  sentenciador  tendrá  que  cuantificar  el  monto  de la  indemnización  en concreto, esto es que habrá de tomar en consideración todas  las  circunstancias  específicas  en que tuvo lugar el daño, su intensidad, si  se  trata  de daños irrogados a las personas o a las cosas, y la forma adecuada  de  resarcir  el  perjuicio”  (CSJ SC, 18 dic. 2012,  Rad. 2004-00172-01).   

Ahora bien, el mandato legal de indemnizar  completamente  el  bien  lesionado,  no  exime  al  interesado  de  la  carga de  demostrar  los  presupuestos  de la acción, entre ellos, el daño y la cuantía  del mismo.   

Al  respecto,  la  Corte  tiene dicho que,   

“[C]omo  de conformidad con el principio  de  la  necesidad  de  la  prueba  (art. 174 del C. de P. Civil), toda decisión  judicial  debe fundarse en pruebas regular y oportunamente allegadas al proceso,  el  reconocimiento  judicial  de  una  pretensión  que  tenga  como  objeto  la  indemnización  de  un perjuicio, supone la demostración de todos y cada uno de  los   elementos  que  configuran  la  tutela  jurídica  de  dicha  pretensión,  incluyendo,  por  supuesto,  el  daño, salvo aquellos eventos de presunción de  culpa,  de  conformidad  con la doctrina de la Corte, y la presunción de daños  de  acuerdo  con  la ley, como en los casos de los artículos 1599 y 1617 num. 2  del  C. Civil. Sin embargo, una es la prueba del daño, o sea la de la lesión o  menoscabo  del  interés  jurídicamente  tutelado,  y  otra,  la  prueba  de su  intensidad,  del quantum del perjuicio. De ahí que la doctrina haga alusión al  contenido  patrimonial  del daño para referirse a su intensidad, es decir, a su  valor  en  moneda  legal (dinero), como patrón de referencia para determinar la  mensura,  por  cuanto  considera  que dada su simplicidad y universalidad, es el  que  más  conviene  al  tráfico de las reparaciones, caso en el cual opera una  reparación  por  equivalencia o propiamente indemnizatoria, por oposición a la  reparación   natural   que  implica  ‘volver  las cosas al estado que tendrían si no hubiera ocurrido el  hecho  dañoso´” (CSJ SC, 9  agos.    1999,    Rad.  4897).    

Habrá  casos,  por supuesto, en los que si  bien  demostrado  el  daño,  el  juez encuentra que su cuantificación, por las  circunstancias  específicas  en las que se dio la lesión del bien, no es tarea  sencilla,  permitiéndose  ahí,  inclusive, acudir a la equidad para determinar  la intensidad del perjuicio.   

Sobre el particular, la Corporación expuso  que   

“Es  posible  acudir  a  la equidad para  determinar  el  monto  del daño, en aquellos casos límite, en que, habiéndose  acreditado  el  perjuicio patrimonial, la determinación de su cuantía se torna  extremadamente  difícil,  no obstante el cumplimiento de las cargas probatorias  por   la  parte  demandante.  Al  respecto  se  ha  expresado  que  ‘[c]on   referencia   específica  al  invocado  principio  de  la equidad, vale la pena recordar, además, con apego a  numerosos   contenidos   doctrinarios,   jurisprudenciales   y,   por  supuesto,  normativos,  que  no  obstante  las  consecuencias inherentes al ejercicio de la  delicada  carga  probatoria  atrás  aludida, hay casos en que sería injusto no  concretar  el  valor  de  la  indemnización so pretexto de que a pesar de estar  demostrada  la existencia del daño, su cuantificación no ha sido posible, pues  ante  esta  circunstancia,  el  juez,  además  de  estar  impelido  a  usar las  facultades  oficiosas  que  en  materia probatoria ponen a su alcance las normas  procesales,  ha  de  acceder  a criterios de equidad que le impiden soslayar los  derechos   de   las   víctimas”  (Cas.  Civ.  5  de  octubre  de  2004.  Exp.  6975)’”    (CSJ   SC,   28   feb.   2002,   Rad.  2002-01011-01).   

En  lo  atinente  al daño moral en sentido  estricto  o  puro,  es decir, “el que es consecuencia  de  un  dolor  psíquico o físico” (CSJ SC, 17 agos.  2001,  Rad.  6492),  el  que  quebranta  “la  esfera  sentimental  y  afectiva  de  una persona” (CSJ SC, 9  jul.  2010,  Rad. 1999-02191-01), el que “corresponde  a  la  órbita  subjetiva,  íntima  o  interna  del  individuo”  (CSJ   SC  13  may  2008,  1997-09327-01),  o   el   de   “ordinario  explicitado  material u objetivamente por el dolor, la pesadumbre, perturbación  de  ánimo,  el  sufrimiento  espiritual,  el  pesar,  la  congoja,  aflicción,  sufrimiento,  pena,  angustia,  zozobra,  perturbación  anímica,  desolación,  impotencia  u  otros  signos  expresivos” (CSJ SC, 18  sept.  de  2009,  Rad.  2005-00406-01),  requiere como presupuesto indispensable  para   su   reparación  “ser  cierto”  (CSJ SC, 28 sept. 1937, GJ. T XLV, pág. 759), lo que en términos  procesales significa que debe ostentar pleno respaldo probatorio.   

En  efecto,  la  Corte respecto de ese tema  enseñó:   

“Cuando  se  predica del daño moral que  debe  ser  cierto  para  que haya lugar a su reparación, se alude sin duda a la  necesidad  de  que obra prueba, tanto de su existencia como de la intensidad que  lo  resalta,  prueba  que en la mayor parte de los supuestos depende en últimas  de  la  correcta  aplicación, no de presunciones legales que en este ámbito la  verdad  sea  dicha el ordenamiento positivo no consagra en parte alguna, sino de  simples  presunciones  de  hombre  cuyo papel es aquí de gran importancia […]  Las  bases  de  este  razonamiento  o  inferencia no son desconocidas, ocultas o  arbitrarias.   Por  el  contrario,  se  trata  de  una  deducción  cuya  fuerza  demostrativa  entronca  con  clarísimas  reglas o máximas de la experiencia de  carácter  antropológico  y sicológico, reglas que permiten dar por sentado el  afecto  que  los seres humanos, cualquiera sea su raza o condición social […]  Finalmente,  incidiendo  el daño moral puro en la órbita de los afectos, en el  mundo  de  los  sentimientos  más  íntimos  y  consistiendo  el mismo, como al  comienzo  de  estas consideraciones se dejó apuntado, en el pesar, la afrenta o  sensación  dolorosa  que padece la víctima y que en no pocas veces ni siquiera  ella  puede  apreciar en toda su virulencia, de ese tipo de agravios se ha dicho  que  son  ‘económicamente  inasibles’,  casación  civil  9  de  septiembre de 1991, significándose con ello que la reparación no  puede  ser  exacta  y  frente  a  esta  deficiencia, originada en la insuperable  imposibilidad  racional de aquilatar con precisión la magnitud cuantitativa que  dicha  reparación pueda tener, es claro que alguno de los interesados habrá de  salir  perdiendo,  y  discurriendo con sentido de justicia preferible es a todas  luces  que  la  pérdida recaiga sobre quien es responsable del daño y no sobre  quien  ha  sido su víctima, debiendo buscarse, por lo tanto, con ayuda del buen  sentido,  muy  sobre  el  caso  específico  en  estudio,  y con apoyo en hechos  probados  que  den  cuenta  de las circunstancias personales de los damnificados  reclamantes,  una relativa satisfacción para estos últimos, proporcionándoles  de  ordinario  una  suma  de dinero que no deje incólume la agresión, pero que  tampoco  represente  un lucro injustificado que acabe por desvirtuar la función  institucional    que    prestaciones   de   ese   linaje   están   llamadas   a  cumplir”  (CSJ SC, 25 nov.  1992, Rad. 3382).   

7.- No se advierten los errores denunciados  en  cuanto  se  relaciona  con  el reconocimiento del daño y su cuantía por la  pérdida de los bienes muebles, por lo siguiente:   

a.-)  El recurrente alega que no hay prueba  sobre  “la  determinación  e identificación de los  muebles    y    enseres   que   supuestamente   desaparecieron   a   causa   del  incendio”;  es  decir,  que  fustiga al Tribunal por  suponer los medios de convicción sobre ese tema.   

La sentencia recurrida concluyó que la casa  estaba  totalmente amoblada y que el fuego incineró ese mobiliario, a partir de  las        declaraciones        de        BPHC………        …………….,  CFR……………………………..………..             y             DRLR  ………………………..   

La  primera  manifestó  que  “cuando  los  bomberos  apagaron  lo  que  alcanzaron  las  llamas  pudimos  entrar  ya  se  había  consumido  la  sala, el estudio, el comedor, la  cocina  y  el primer cuarto […] Cuando entramos todos los muebles y enseres se  habían  consumido  y  lo  que  no, quedó totalmente dañado. Ahí nos quedamos  como  hasta  las siete de la mañana viendo como la casa se consumió y toda una  familia  quedó sentada en el bordillo. La casa por dentro no la conocía, yo la  conocí  el  día  del siniestro por dentro. Como mi casa está al frente con la  de  ellos,  lo  que  sí puedo afirmar es que si era una casa bien acondicionada  muy  bonita  y  con  muy  buenos  acabados y lo que se podía apreciar cuando se  abría  la  puerta y el garaje que la tenía bien bonita y bien amoblada. Cuando  entré  el  día del siniestro pude apreciar la cantidad de adornos partidos que  estaban  en  el  piso, los muebles quemados así como algunos electrodomésticos  como  el  computador,  televisor,  el  horno, el equipo de sonido, la cocina, la  nevera  no  se  si  estaba  dañada pero estaba toda negra, el aire central, los  muebles  del  estudio,  de la sala […] la casa fue reconstruida hasta el techo  se   tuvo   que   hacer   completamente   nuevo,   nuevamente   acondicionada  y  amoblada” (fls. 176 a 179).   

El    segundo    dijo:    “Yo  me  levanté  y contribuí a llamar a los bomberos los cuales  llegaron  posteriormente y se dedicaron a apagar el incendio, la casa del señor  C…………  colinda con mi casa que es de dos pisos y las llamadas amenazaban  con  quemar mi casa, cuando llegaron los bomberos apagaron el incendio, quedando  casi   en  un  90%  destruida  la  casa  con  todos  sus  muebles  y  enseres”  (fls. 191 y 192).   

La   tercera  señaló  que  “todo  el  mundo  en  el barrio vio el fuego, la candela, vinieron  máquinas  del  cuerpo  de  bomberos  y  sirenas  para apagar el incendio de los  señores  Cáceres,  recuerdo  que todas las pertenencias de la casa las sacaron  al  lote  de  al  lado,  todos  los  esqueletos  de  los muebles hechos ceniza y  carbón…” (fls. 181 a 183).   

   

La relación anterior permite establecer que  la  valoración  que  le  dio  el  Tribunal  a la testimonial no implicó, desde  ningún  punto  de  vista  una suposición de la prueba, dado que esas versiones  sí  dieron  cuenta  de  una  casa  de  habitación  que,  estando  amoblada  en  “muy buenas condiciones”,  fue  objeto  del  fuego  que  extinguió esos elementos destinados para el uso y  comodidad de las personas que allí residían.   

El daño, a partir de esos testimonios, fue  deducido  certeramente  por  el Tribunal en la sentencia recurrida, a través de  una  ponderación que en manera alguna resulta ser arbitraria o caprichosa, más  aún  cuando  los deponentes son personas cercanas a los hechos, por la vecindad  con  el  demandante  y  ser  quienes mejor pueden referenciar la realidad de los  acontecimientos   que   rodearon   la   conflagración   y   sus   repercusiones  materiales.   

b.-)  Amén de esas declaraciones, sobre el  perjuicio  en mención y su realidad, refieren otros medios no relacionados para  el  efecto  por  el  ad-quem,  como la inspección judicial anticipada y el informe de bomberos.   

Aquella   constató   que   “tanto  en  la  sala  como en el hall de acceso principal, en esta  parte  se  observa  que los pañetes de las paredes se puede observar que fueron  sometidas  al fuego, los closets fueron consumidos por la acción de las llamas,  en  la primera alcoba se observa una unidad de aire central grande quemada en su  totalidad.  En  la  alcoba principal se pudo observar que el cielo raso presenta  parcialmente  un  deterioro  causado  por  la acción del calor, en cuanto a los  closet  se  observa en su parte interna la acción de las llamas, en esta alcoba  se  encuentra  una  unidad de aire acondicionado que fue afectada por la acción  del  fuego.  En  cuanto  a  las  otras alcobas es similar el estado de la alcoba  principal  a  excepción  del  aire  acondicionado, ya que aquí funcionaba aire  central,  hubo destrucción parcial del closet, se pudo observar que la cubierta  (techo  de  la  casa) fue cambiado casi totalmente por su propietario ya que fue  destruido  por  la acción del fuego. En cuanto a los muros se pudo observar que  hay  algunos  muros  que hubo necesidad de levantar para poder levantar el techo  en ellos” (fl. 67).   

El   otro   aludió  a  que  “en  dicha  residencia  había  mucha  carga combustible (muebles,  cortinas,  alfombras  y  principalmente  las  paredes  y  techos  recubiertos de  machimbre” (fl. 34).      

c.-)  La  cuantificación  del daño por la  extinción  de los muebles a consecuencia de las llamas, la tomó el juzgador de  segunda  instancia  del  dictamen  pericial  rendido  en el proceso y que no fue  materia  de objeción, sin apartarse en un ápice de los valores ahí indicados;  modificados,   exclusivamente,   por  virtud  de  su  actualización  a  valores  presentes.   

Ahora bien, que en un caso singular como el  presente,  en  el  que  los  testigos  declararon  que  el   mobiliario  se  incineró,  claros  criterios  de  equidad  permitían  al  juzgador  acoger  la  experticia  rendida  con  base en los bienes hallados siete años después, para  cumplir  así  el mandato de reparación integral contemplado en el artículo 16  de  la  Ley  446  de  1998,  sin  que  en verdad interesara la demostración del  dominio   de   los   últimos,   porque   ese   no   era   el   objeto   de   la  experticia.   

8.- En torno al otro segmento del ataque, es  decir,  el  concerniente  a  la  prueba del perjuicio moral, tampoco se halla el  error denunciado, por cuanto:   

a.-) El censor acepta que por la pérdida de  bienes  materiales  puede  ordenarse  una  indemnización  por daño inmaterial,  cuestión  que,  se  corrobora al repasar la jurisprudencia de la Corte (CSJ SC,  21  jul. 1922, G.J. t. XXIX, pág. 218; CSJ, 4 dic. 1954, GJ., t LXXI, pág. 212  y  CSJ  SC,  30  nov.  1962,  GJ, t. C, pág. 708. El primer caso, es suficiente  recordarlo,  atañe  al  célebre  fallo  Villaveces, en el que se reconoció el  mentado  rubro  por la exhumación no consentida de los restos de su cónyuge, y  ulterior depósito en una fosa común.   

Por  lo  mismo,  el  cargo  se  limita  a  cuestionar  que  el  Tribunal  supuso  que  el  demandante  había  padecido esa  modalidad  de  lesión  extrapatrimonial,  pues,  no  hay  ningún  medio que se  refiera  al  supuesto  “dolor,  angustia, tristeza o  congoja   por   la   destrucción   del   inmueble”.   

En  la  sentencia  atacada,  el  juzgador  destacó  que  “un  siniestro como el acaecido en el  cual  las  vidas  del demandante y su familia se vieron en peligro por causa del  incendio,   es  indudable  la  afectación  moral.  El  hecho  de  levantarse  y  contemplar  lo  que  había  sido  su  morada  reducida  a  cenizas, sin ninguna  posibilidad  material  de  rescatar  algún bien por el mismo hecho de preservar  sus  vidas,  el  desprenderse  de  la  vivienda  por  algún  tiempo  y vivir en  arrendamiento,  por  la  imposibilidad  de  habitar  el  inmueble, los esfuerzos  encaminados  a  la  reconstrucción  del  bien  a fin de que este regresara a su  estado  inicial, procurando las mismas condiciones de habitabilidad, son algunos  elementos  fácticos  que  dan cuenta precisamente del arraigo sentimental hacia  los  bienes  perjudicados  y  consecuentemente  por  la afectación moral de los  daños  ocurridos a estos, y en general, por cada una de las situaciones que les  correspondió  trasegar  a  fin de superar el daño”.   

b.-) Rápidamente se descarta la suposición  de  la  prueba  en  torno  a la existencia del daño moral en el caso examinado,  pues,  algunos  de  los  testigos  narraron  de forma explícita la angustia que  vivieron  los habitantes de ese inmueble al no solo presenciar la extinción por  las llamas de su vivienda, sino ver en peligro su vida. En efecto:   

DRLR………………..  manifestó  que  “lo que más nos preocupaba a los vecinos es que los  señores  C…….  no  podían  salir  porque  el  incendio  era en la parte de  delante  de  la  casa  y  la  gente  estaba  atrás  en  las  alcobas llorando y  gritando” (fl. 182).   

ÁOC…………………..   dijo:  “me   despertó  el  ruido  crujiente  intenso  que  provenía  de  la  calle,  me  asomé por la ventana desde el segundo piso de mi  casa,  observando que la casa de enfrente del señor H……. estaba envuelta en  llamas,  y  posteriormente  salían  sus habitantes de la casa, para salvarse de  las  llamas que consumían la casa” (fls. 162 a 164).   

BPHC…………………………………….. relató:  Yo  me levanté como a las 3 o 3:30 de la mañana para  darle  la  vuelta  a mis hijos cuando la candela que estaba al frente de mi cada  me  impresionó  y  me asustó tanto que empecé a llamar a la vecina, pero como  yo   vivo   en   un   segundo   piso   no   me   atreví  a  bajar.  La  señora  ÁJ………………  la  esposa  del  señor  ÁO………….  me  gritó que  llamara  a los bomberos porque ella estaba intentando y no le salía la llamada.  Realizamos  varios  intentos cuando veíamos que la casa se estaba consumiendo y  lo  que  más nos asustaba era que no veíamos a nadie salir. Empezamos a gritar  y  a  tocar las puertas cuando alcanzamos a escuchar los gritos de los hijos del  señor  H……..  y  de  su  esposa donde nos decía que el fuego no los dejaba  salir,  hasta que el hijo pudo abrir el garaje debido a que la luz se había ido  y  él  tuvo  que  abrirla  manualmente” (fls. 176 a  179).   

En  ese orden de ideas, si demostrada está  la  afectación  psicológica  que causó al reclamante el incendio, aunada a la  pérdida  de  sus  bienes  (declaraciones,  fotografías, informes e inspección  judicial),  su  reconstrucción  (fotos)  y la morada en otro lugar (contrato de  arrendamiento),  el  yerro fáctico anunciado se desvirtúa, pues, ya el tema de  la   apreciación  de  su  intensidad  o  de  su  significancia  para  tener  la  virtualidad  de  ser  resarcido,  escapa  al análisis de la Corte, por no haber  sido postulado por el impugnante.    

10.- El ataque no sale avante.  

11.-  Ante  la improsperidad del recurso de  casación  se  impone  condenar en costas al impugnante, conforme a lo dispuesto  en      el      inciso      final     del     artículo     375     ibídem,  las  cuales  deberá liquidar la  secretaría,  incluyendo  por concepto de agencias en derecho el valor que aquí  se fijará, para lo que se tiene en cuenta que hubo réplica.   

DECISIÓN  

En    mérito    de    las   anteriores  consideraciones,  la  Sala  de  Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de la República y por autoridad de la ley,  NO  CASA la sentencia dictada  el  7  de diciembre de 2012, por la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de  Barranquilla,  dentro  del  proceso  ordinario  de  la  referencia.   

                    

Se  condena  en  costas  del  recurso  de  casación  al recurrente. Por concepto de agencias en derecho inclúyase la suma  de seis millones de pesos ($6.000.000).   

Notifíquese y devuélvase  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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