AC2223-2014 [2002-00251-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

AC2223-2014  

Radicación  n°05001-3103-011-2002-00251-01   

Bogotá D.C., treinta (30) de abril de dos mil  catorce (2014).   

Se     decide     el     «recurso  de  súplica» formulado por la  accionada  respecto  del auto de 21 de marzo del año en curso, proferido por el  Despacho  de la Magistrada doctora Margarita Cabello Blanco, mediante el cual se  admitió    la   «impugnación   extraordinaria   de  casación»  frente a la sentencia de 24 de septiembre  de  2013 proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Medellín,  dentro  del  proceso  ordinario  promovido  por XXXXXXXXXXXXXXX,  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX       y       XXXX      XXXXXXXXXXX      contra  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX XXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXX.   

ANTECEDENTES  

1.   En  el  escrito  introductorio del  juicio se plantearon las siguientes pretensiones:   

          a).  Declarar  que las sociedades convocadas al litigio incumplieron  el  contrato  de  transacción  celebrado  el  17 de septiembre de 1996, con los  actores  XXXXXXXXXX,  XXXXXXXXXX  y XXXXXXXXXXXXXXXX, por lo que a aquellas debe  condenárseles  a  pagar  los  perjuicios que a estos les causaron, actualizados  con  base en el I.P.C., desde que se produjo el detrimento, hasta la fecha de la  sentencia y a partir de ahí los respectivos intereses moratorios.   

          De      manera      subsidiaria      se      pidió     «declar[ar]       que       las       sociedades      [demandadas]  son  civil  y  solidariamente  responsables  de  los  daños  y  perjuicios patrimoniales y extra patrimoniales  causados  a  los  [nombrados]  demandantes  (…)  por las acciones y omisiones que le generaron el daño en su  propiedad»,     reclamando    sean    «condena[das]    al    pago   de   la   reparación   integral   de  perjuicios»,    más    indexación    y   réditos  indemnizatorios.   

b).    Las    promotoras   del   proceso  XXXXXXXXXXXXXXXX  y  la  menor  XXXXXXXXXXXX,  solicitaron  el reconocimiento de  «perjuicios       de       carácter       extra  patrimonial»,  debido  a  que  habitaban  la vivienda  dañada.   

2.  En primera instancia se desestimaron  las  defensas  propuestas  por  las accionadas, accediéndose parcialmente a las  pretensiones,  puesto que se dispuso condenar a las accionadas a pagar por daño  emergente     «a    favor    de    los    señores  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX  y  XXXXXXXXXXXXXXX  (…)  la  suma  de  quinientos  veintiocho   millones   doscientos  noventa  y  un  mil  quinientos  pesos  m.l.  ($528’291.500)  y por los  intereses  legales  a  la  tasa del 0.5% mensual, desde el 30 de agosto de 2000,  hasta  el  día  de  pago  total de los mismos»; no se  reconoció    valor    alguno    por    lucro   cesante,   y   se   «condena  a  los  demandados  (…),  a  favor  de  cada uno de los  demandantes,  esto  es de: XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, XXXXX y XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX y  XXXXXXXXXXXXXXXX  por  los  perjuicios  morales,  en  la  cantidad de 3 salarios  mínimos    legales    mensuales   vigentes»   (c.1,  fls.945-979).   

Apelada por ambas partes la aludida sentencia  (c.1,  fl.  988),  el ad quem  la  revocó,  y  en  su  lugar  denegó las peticiones planteadas en la demanda,  decisión    frente    a    la    cual    la   actora   interpuso   «recurso   de   casación»,  el  que  se  concedió al considerar satisfechos los requisitos legales.   

Específicamente,  en  lo  atinente  a  la  «cuantía  del  interés  para recurrir»,  sostuvo  el  Tribunal  que  el  agravio  económico  que  se  causó  a  la  parte  actora  (…)  ascendió a la suma de  quinientos  millones  doscientos  noventa  y  un  mil  quinientos  pesos  m.  l.  ($528’291.500)  perjuicio  que  no puede considerarse de manera individual para cada uno de los recurrentes  demandantes,  sino  por el contrario, es único para todos ellos, por cuanto son  titulares  en  proindiviso  de los inmuebles que sufrieron afectación señalada  en la demanda.   

          Argumenta  que  entre  los accionantes se presenta un litisconsorcio  facultativo  «debido  a  que  la  relación jurídica  debatida,  por  su  naturaleza, no requiere de una decisión unívoca para todos  los  demandantes  y,  por  lo tanto, no era necesario que todos estuvieran en el  proceso  para  que  pudiera  dictarse  el fallo», pues  simplemente  se  produjo  acumulación  de  pretensiones,  y  de  ahí  que  los  convocantes hubieran podido accionar en proceso separado.   

Y con apoyo en doctrina de esta Corporación,  concluye   que   para  establecer  la  «cuantía  del  interés  para  recurrir», no se podía tomar el valor  total   de   la   condena,   sino   en   forma   individual   respecto  de  cada  demandante.   

          4.   La  Secretaría  surtió  el  traslado  del  mecanismo  de  contradicción   formulado  (fl.11),  sin  que  la  contraparte  hiciera  alguna  manifestación (fl.12).   

CONSIDERACIONES  

1.   El  artículo  363  del Código de  Procedimiento  Civil autoriza  el  «recurso  de súplica»,  entre  otros,  «contra  el auto que resuelve sobre la  admisión  del  recurso  de (…) casación», e indica  que  corresponde  decidirlo al «magistrado que siga en  turno»,  lo  que  implica  que  este  Despacho  está  facultado  para  asumir  el  análisis  de  la  inconformidad  planteada  por el  recurrente.   

2.    Para   efectos  de  admitir  la  impugnación  extraordinaria  en  mención, según se desprende de los preceptos  366,  369,  370,  371  y  372  del  reseñado  ordenamiento,  se deben verificar  esencialmente las siguientes circunstancias:   

a).  Que  la  sentencia  atacada  haya  sido  dictada  en  segunda  instancia  por  un tribunal superior, (sin perjuicio de la  «casación per saltum»), en  los asuntos expresamente relacionados por el legislador;   

b).    Así   mismo,   que  el  valor  patrimonial  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente no sea inferior a  cuatrocientos  veinticinco  (425)  salarios  mínimos legales mensuales, para la  fecha de su proferimiento;   

c). En cuanto a la oportunidad, se exige que  la  impugnación  se  interponga  al  momento  de  la notificación personal del  fallo,  o  por  escrito presentado dentro de los cinco (5) días siguientes a la  fecha  de  haberse  cumplido  ese  acto respecto de aquella, o del proveído que  haya dispuesto su complementación, corrección o aclaración.   

d).  La legitimación recae en el sujeto  procesal  afectado  con la decisión adversa a sus intereses litigiosos, siempre  que  hubiere  apelado  de la providencia de primer grado, o adherido a la alzada  propuesta  por  su  contraparte,  cuando  el  pronunciamiento  del  ad    quem    haya    sido   totalmente  confirmatorio.   

e).   Salvo que el fallo verse de forma  exclusiva  sobre  el  estado  civil,  o  que sea meramente declarativa, o que la  impugnación  provenga  de  ambas  partes,  o  que  se  constituya  caución, el  tribunal  deberá  ordenar  la  expedición  de copias para la ejecución por el  juez  a-quo,  y  en caso de  guardar  silencio  al  respecto,  la  recurrente  le  compete  solicitar  que se  satisfaga dicho requisito.   

f).    Adicionalmente,   cuando   el  expediente  deba  remitirse de un lugar distinto a la sede de la Corte, al tenor  del  canon  132  ejusdem, se  exige  acreditar  el  pago  de  porte de ida y regreso, dentro del término ahí  señalado.   

3.  Como en la sustentación del recurso  examinado,  esencialmente  se  alude  a  que  para  establecer  la  «cuantía  del interés para recurrir» no  se   tuvo   en   cuenta   que   los  impugnantes  extraordinarios  conforman  un  litisconsorcio  facultativo, se impone precisar que esa institución procesal se  caracteriza  por  la  presencia de varias personas que intervienen bien sea como  actores  o  en  calidad  de  accionados,  o  cuando en ambas posiciones concurre  simultáneamente  un  número  plural de sujetos, sin que la cuestión litigiosa  imponga  una  decisión  uniforme  para  todos los comparecientes, por lo que de  conformidad  con  el  artículo 50 ibídem,  «serán considerados en sus relaciones  con   la  contraparte,  como  litigantes  separados».   

Esta   Corporación,   entre   otras,   en  providencia  CSJ  AC,  14  mar.  2013,  rad.  00021-00, acerca de dicha clase de  vínculo, en lo pertinente reiteró:   

(…)          ‘a  la pluralidad de partes corresponde  también  la pluralidad de relaciones sustanciales controvertidas, que sólo por  economía  procesal  o  por conveniencia, los sujetos activos de esas relaciones  debatidas  demandan  en  un solo proceso que puede culminar respecto de cada uno  en  forma  diversa,  de  lo cual se deriva que, como lo advierte el artículo 50  del  Código  de  Procedimiento Civil, ‘los   litisconsortes   facultativos   serán   considerados  en  sus  relaciones  con  la contraparte como litigantes separados. Los actos de cada uno  de  ellos  no  redundarán en provecho ni en perjuicio de los otros, sin que por  ello  se  afecte  la unidad del proceso’.  Lo que significa que cada litisconsorte facultativo pudo formular  su  propia  demanda  separadamente, o reunirse con otros para formular una sola,  podrá  impetrar su propio recurso, incidente, en fin cualquier acto sin afectar  los  derechos  o  las  obligaciones  de  los otros litisconsortes”.   

          4.   En  el asunto bajo estudio, en virtud de que las súplicas  de   la   demanda   se   dirigieron   a   reclamar   a   favor  de  los  actores  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX   y   XXXXXXXX   XXXXXXXXXX,   el   resarcimiento   de  los  «perjuicios      patrimoniales      y      extra  patrimoniales»  derivados  del  incumplimiento  de un  contrato   de   transacción   que  habían  celebrado  con  las  accionadas,  y  subsidiariamente  los  provenientes  de los daños perpetrados al inmueble de su  propiedad,  en tanto que respecto de las demandantes XXXXXXXXXXXXXXXX y la menor  XXXXXXXXXXXXX,  únicamente  se  pidió «perjuicios de  carácter   extra   patrimonial»;  es  evidente  que  comparecieron  al  proceso en calidad de litisconsortes facultativos, puesto que  aquellas  pretensiones  son de carácter personal y de ahí que no ameritaban un  pronunciamiento  uniforme  para  todos,  sino  individual,  en consideración al  menoscabo  que  en  su patrimonio o en su integridad moral, hubieren sufrido, de  tal    manera    que    estaban   habilitados   para   plantearlas   en   juicio  separado.   

5.   Ante  la  comentada  situación,  refulge  que  el  agravio económico ocasionado a los promotores del proceso con  la  sentencia  impugnada en casación, deberá establecerse de manera particular  respecto  de  cada  uno de ellos, y debido a que el Tribunal no procedió de esa  manera,   se   estima   que   se   precipitó   al   conceder   la  impugnación  extraordinaria.   

          6.   Lo  anterior  implica que no era factible la admisión del  «recurso  de  casación»,  toda  vez  que  no  se  cumplía  uno  de los requisitos esenciales, esto es, el  concerniente   a   la   determinación   en   debida   forma   de   «cuantía  del  interés  para recurrir»,  por lo que la súplica alcanza éxito.   

DECISIÓN  

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Civil de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

          Primero:  Revocar  el auto de 21 de marzo  del  año en curso, proferido por el Despacho de la Magistrada doctora Margarita  Cabello    Blanco,    mediante    el    cual   se   admitió   el   «recurso  de  casación» formulado frente  al  fallo  proferido  el 23 de noviembre de 2012, por la Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  dentro  del reseñado proceso  ordinario,   y  en  su  lugar,  se  declara  que  el  mismo  fue  prematuramente  concedido.   

          Segundo: Devolver el expediente a la Sala  Civil     de    la    citada    corporación,    para    lo    que    legalmente  corresponda.   

          Tercero:  Comunicar  esta  decisión a la  honorable Magistrada Ponente, adjuntando copia de la misma.   

Notifíquese.   

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada    

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