AC2310-2014 [2006-00205-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA    DE  COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado Ponente  

AC2310-2014  

Radicación           N°  68001-3103-005-2006-00205-01   

(Discutido  y aprobado en sesión de la fecha  veintidós de enero de dos mil catorce)   

Bogotá,  D.C.,  cinco (5) de mayo de dos mil  catorce (2014)   

Se decide la reposición propuesta por XXXXXX  XXXXXXXXXXX,  contra  el  auto de 28 de junio de 2013, inadmisorio de la demanda  de  casación  formulada  por  él  frente a la sentencia de 9 de junio de 2011,  proferida  por la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bucaramanga,  en  el  proceso  ordinario  del  recurrente  y otros contra la  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX.   

ANTECEDENTES  

1.  Con  fundamento  en el artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  la  Corte  dictó la providencia cuestionada  inadmitiendo  el  libelo  y  declarando  desierto  el  recurso  de casación del  impugnante,  ya  que  éste  desatendió las exigencias de claridad y precisión  que  el legislador reclama de los cargos con que se pretende quebrar un fallo de  segunda instancia.   

En  tal sentido, se encontró que la primera  acusación,  a  pesar  de enfilarse por la vía directa de la causal primera, no  limitó  sus  argumentaciones  a  cuestionar  el criterio jurídico del Tribunal  –aduciendo  vulneraciones  propias  de  la  vía  indirecta-;  omitió  atacar  el  fundamento  toral de la  providencia  impugnada,  y  su  deficiente construcción lógica no planteaba un  yerro  en  la aplicación de los textos legales (fls. 74 a 77). El segundo cargo  se  consideró impreciso e incompleto, pues mezcló los yerros fácticos con los  jurídicos  y  no  confrontó las bases esenciales del pronunciamiento judicial;  mientras  que el tercero, a pesar de respaldarse en el numeral 2º del artículo  368    ídem    arropó  indebidamente,   bajo   un   solo   cargo,   los   errores  de  derecho  con  la  inconsonancia.   

2.  Inconforme,  el  casacionista  interpuso  recurso  de reposición (fls. 81 a 83) –solicitando      la      revocatoria     de     la     inadmisión-,  señalando:   

a) Que el primer cargo se estructuró por la  vía  directa  del  primer motivo de casación y “no  se  tocaron  para  nada  los supuestos fácticos indicados por el Tribunal en la  Sentencia censurada”.   

b) Que el segundo embate señala la comisión  de  errores  de  derecho y cita las pruebas allegadas al expediente –inspección    judicial,    dictamen  pericial   y   testimonial-;   anota   que   el   ad  quem     encontró     probados     “los  hechos  de la demanda y el derecho a la indemnización, por lo  cual   estoy   relevado   de   atacar  dichos  medios  de  prueba  que  así  la  consideran”      y      que      “‘a    pesar    de   ello  prescindió  totalmente  de lo indicado  por  los  documento  y  otros  medios  de  prueba,  para concluir que faltaba la  [prueba  técnica]  del abandono del parador turístico debido al descubrimiento  del  gasoducto ’” la cual  en  todo  caso  estima  innecesaria;  para finalmente anotar a este respecto que  “en  esta causal, se permite al censor discrepar de  los hechos aducidos por el juzgador”.   

c)  Que en el tercer reproche se denuncia la  inconsonancia  derivada  del  reconocimiento de una excepción no alegada por la  demandada,   “sin   siquiera  ordenar  la  [prueba  técnica] (…)”.   

d)  Que  no  es dable a la Corte invocar que  existió  mixtura  “sin analizar independientemente  cada  cargo”, ni inadmitir la demanda “por   razones   de   fondo,   mezcladas   con  formales”,  ya  que  el  fin  de  la  casación  es  la unificación de la  jurisprudencia.   

e)  Que  el  Código  General  del  Proceso  establece   en  su  artículo  342  que  “solamente  ‘será  inadmisible  el  recurso  si  la  providencia  no  es  susceptible de casación (…)”.   

CONSIDERACIONES  

1. Al rompe encuentra la Sala que ninguno de  los  argumentos  esgrimidos  por  el  recurrente  tiene  el  asidero, respaldo o  entidad  lógico-jurídica  suficientes  para  lograr  la  revocatoria  del auto  cuestionado;  es  decir, resultan inanes de cara al objetivo que persiguen, pues  contrario  a  demostrar  la  ocurrencia de alguna imprecisión por parte de esta  Corporación, sirven de soporte adicional a lo ya decidido.   

2.  En  efecto, frente a las razones por las  que  se  inadmitió  el  primero  de  los  cargos,  el  casacionista se limita a  aseverar  sin  ningún tipo de desarrollo, que no atacó los supuestos fácticos  avizorados por el Tribunal.   

Pues  bien,  la inconformidad así planteada  deja  de  lado  que,  como  lo explicó detenidamente la Corte a folio 76, no es  acertado  reprochar  al juzgador utilizando la vía directa de la causal primera  de  casación,  por  no  haber tenido en cuenta una supuesta confesión ficta ni  “percatarse  que  en  el  procedimiento  jamás  se  discutió   el   ‘nexo  causal’”,  toda vez que  esas   censuras  corresponden  a  la  vía  indirecta;  adicionalmente,  ningún  comentario  se  efectúa  con  relación  a  los  demás  motivos por los que se  desestimó   la  procedencia  del  cargo,  esto  es,  su  falta  de  claridad  y  plenitud.   

En  lo  atinente  al  segundo  embate,  la  reposición   lo   único   que   hace   es   reforzar  la  indebida  mixtura  o  entremezclamiento  en  que  incurrió el casacionista con relación a los yerros  fácticos  y  los  jurídicos,  pues,  como atrás se compendió, insiste en que  denuncia  la  comisión  de  los  segundos pero que la causal le “permite   al  censor  discrepar  de  los  hechos  aducidos  por  el  juzgador”,  conjunción  o amalgamamiento que, tal y  como  se  explicó  en  el auto recurrido, esta proscrita en casación. Por otra  parte,  al igual que en lo tocante con el primer cargo, nada dice el recurso con  respecto a la ausencia de plenitud del ataque.   

Otro  tanto  ocurre  en  lo  atañedero a la  tercera  acusación,  pues  la  reposición  insiste  en  introducir a la causal  segunda  de casación cuestiones propias de la primera, toda vez que denuncia la  inconsonancia  pero  a  su  vez  combate  la ausencia de decreto oficioso de una  prueba  técnica  indebidamente  exigida  por  el  ad  quem.  Sobre  el particular, en el proveído recurrido  se  dijo  que  el  impugnante  “pasando por alto las  fronteras  de  la  causal  seleccionada, pretende quebrar el fallo impugnado por  una  presunta  inconsonancia,  pero  al construir la acusación increpando al ad  quem   por   exigir  ‘la  prueba  diabólica  de  la  prueba  técnica del abandono del predio’    y    no    haber   ‘decretado  el  experticio técnico de  oficio’ (fl. 43), deriva  en    un    debate   probatorio   perteneciente   a   la   causal   primera   de  casación” (fl. 78).   

3.  Análogamente,  si el quejoso se hubiese  detenido  a  analizar  la acerada jurisprudencia de la Corporación –soporte  de  la  decisión  debatida-,  habría  advertido  que  las  falencias  contenidas  en  la demanda de casación  atentan  contra las exigencias de claridad y precisión que el legislador patrio  ha  establecido  como  requisitos de la demanda en sede extraordinaria, o lo que  es  igual,  riñen  abiertamente con el contenido del artículo 374 ibídem            –norma  imperativa  que  disciplina  el  contenido del libelo impugnativo-.   

Así las cosas, cuando el cargo es impreciso,  esto   es,   cuando   no  es  exacto  ni  riguroso,  no  indica  “la  vía  y  la  clase  de  yerro  que  se  atribuye  al  ad quem y  [abandona]  en  su  desarrollo  el  camino  escogido”  (auto  de  19  de  febrero  de  2010, reiterado en providencia de 8 de julio del  mismo  año, exp. 03455); o mezcla en su estructuración las distintas causales,  el  yerro  fáctico  con  el  jurídico  (auto  de 18 de diciembre de 2009, exp.  07634)  u  omite  contemplar  todas  las  bases  de la sentencia cuestionada, su  admisión  a  trámite  está  vedada, tal como aconteció con el libelo que dio  origen a la decisión que aquí se pretende discutir.   

Confrontado  lo  expuesto  con  la decisión  impugnada,  se  tiene  que  en  ella  jamás  se  analizó  el  fondo  del cargo  propuesto,  ni  se  excedieron los parámetros establecidos por el legislador en  el  artículo  374  del  Código  de Procedimiento Civil para la admisión de la  demanda,  toda  vez  que la inadmisión del libelo se fundamentó en la ausencia  de  claridad  y  precisión por parte del casacionista, así como la ausencia de  demostración    de    error    alguno    en    la   labor   del   fallador   de  instancia.   

Amén de lo anterior, con la sola lectura del  auto   inadmisorio   se   comprueba  que,  contrario  a  lo  manifestado  en  la  impugnación,  la  Sala  se  ocupó  del  análisis de los cargos uno a uno y de  manera independiente.   

4. Adicionalmente, cuando el censor pretende  que  las  falencias  técnicas contenidas en el libelo se superen en atención a  las  finalidades de la casación, pierde de vista el inconforme que a la Sala no  le  está  dado interpretar la demanda más allá de los límites planteados por  la  censura  misma,  esto  es,  no  es labor de la Corte apoyar o rectificar una  deficiente  formulación  de  los  cargos  en  sede de casación, interpretarla,  “suplir o incluso complementar la tarea impugnativa  asignada  al  recurrente,  en  atención  a  que  -en  línea de principio- debe  circunscribirse  a  la  demanda  respectiva,  la  cual  se  erige  en  carta  de  navegación  para  todo  el  Tribunal  de casación, con prescindencia de si fue  formulada  debidamente,  ya  que  ésta no es, no podría ser de ninguna manera,  responsabilidad  del  Juez,  menos  del  de  casación,  ajeno al juzgamiento de  instancia  (…)  Al fin y al cabo en esta materia, por contraposición a lo que  tiene  lugar en punto al recurso ordinario de apelación, la Corte Suprema sólo  puede  transitar  por  el  sendero que precedentemente le ha indicado el censor,  por  manera  que su movilidad está ligada, indisolublemente, a lo consignado en  el  correspondiente  libelo,  por  más  que  evidencie, motu proprio, errores o  dislates  -aún  mayúsculos- en la sentencia de segundo grado, los que no puede  enmendar  oficiosa  o  libremente, como se acotó, so capa de desnaturalizar, in  radice,  este  singular  recurso.  He  ahí esbozada la trascendencia -real y no  retórica-  de  formular una demanda con sujeción a las reglas técnicas que lo  informan,  pues  como  lo  tiene  establecido  esta  Corporación,  el  ataque o  confrontación  de  la  sentencia  de  segunda instancia -considerada como thema  decissum-  ‘…no se lleva  a  cabo  mas  que  dentro  del  ámbito  que delimite el propio impugnador de la  decisión,  porque  pensando  de  otra  manera,  es  decir,  suponiendo que ella  pudiere  ejecutarse merced al propio impulso o iniciativa del juez de casación,  se  borrarían las fronteras con la apelación pues en ésta, como es sabido, la  investigación  de la norma llamada a servirle de medida al caso, es del resorte  o   de  la  incumbencia  del  juzgador’    (G.J.    t.    XXIII,   p.   269)1”  (Auto  de 29 de febrero de  2012, exp. 00684).   

5. Finalmente, es inútil y vana la cita que  del  artículo  342  del  Código General del Proceso hace el recurrente, puesto  que  dicha norma además de no resultar de aplicación al recurso particular que  nos  ocupa,  regula  un  asunto ajeno al que aquí se debate; o lo que es igual,  disciplina  la  admisibilidad  del  recurso de casación, mientras que el asunto  que  centra  la atención de la Sala es la admisibilidad sí, pero de la demanda  extraordinaria,   etapa   diversa   y   posterior   a   la   que   el   precepto  alude.   

6.  Son  las  anteriores  razones  más  que  suficientes  para no modificar la providencia atacada y reiterar la ineptitud de  los cargos contenidos en la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de     Justicia,     en     Sala     de     Casación     Civil,    RESUELVE:   

No reponer el auto  de     28     de    junio    de    2013,    que    inadmitió    la  demanda  de  casación  y  por  ende  declaró        desierto       el       recurso  extraordinario, dentro del proceso referido al inicio  de este proveído.   

Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1  Corte  Suprema  de Justicia. Sala de Casación Civil,  auto inadmisorio de febrero de 2001, exp.  No. 5811.     

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