AC6724-2014 [2014-00197-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC6724-2014  

Radicación    nº  11001-02-03-000-2014-00197-00   

Bogotá D. C., treinta y uno (31) de octubre  de dos mil catorce (2014).   

Procede   la   Corte  a  resolver  lo  que  corresponda  sobre  el  recurso  de queja de Mauricio García Morales, frente al  auto  de  4 de diciembre de 2013, por medio del cual se negó el de casación de  la  sentencia  de  7  de  septiembre  de  2011,  proferida por la Sala Civil del  Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  dentro  del  proceso  ordinario  que  adelantan  Helena  Plata  de  García  y  Olga  Inés  Plata  de  Gutiérrez contra el impugnante.   

     

I. ANTECEDENTES    

    

1. Las demandantes promovieron acción  de  dominio  respecto  de  un inmueble urbano localizado en esta ciudad, que les  debía  ser  devuelto,  con  sus  frutos «comerciales,  civiles  y  naturales»  (folios  1  al  12,  cuaderno  1).     

    

1. El poseedor se opuso y reconvino en  pertenencia (folios 22 al 28 cuaderno 1 y 16 al 25, cuaderno 2).     

    

1. La  sentencia de primera instancia  negó  la  prescripción,  acogió  la  reivindicación y condenó al poseedor a  restituir  la  vivienda,  además  del pagó de ciento tres millones seiscientos  ochenta     mil     pesos     ($103’680.000)    por    rendimientos   (folios   56   al   73,   cuaderno  1).     

    

1. Apelado el fallo por el vencido, el  Tribunal  lo  confirmó,  con  la  salvedad  de que la condena pecuniaria es por  veinte  millones seiscientos cuarenta y siete mil trescientos ochenta y un pesos  con   treinta  y  seis  centavos  ($20’647.381,36),     más     lo     que    se    siga    «produciendo    hasta   la   entrega   del   bien   raíz» (folios 40 al 41, cuaderno 3).     

    

1. El usucapiente interpuso recurso de  casación,   que   concedió  el  ad  quem  (30 may. 2012), al considerar que el auxiliar designado avaluó el  inmueble    en    «la   suma   de   $291’696.000   y   los   frutos   civiles  equivalieron        a        $20’647.387,36,  para  un  monto  total  de  $312.343.387,36»,  que  supera  el  tope  de  ley  para  el  efecto  (folios 99 al  101).     

    

1. Esta  Sala  (17 sep. 2012) dispuso  regresar  las  actuaciones  al Tribunal de origen porque se precipitó, toda vez  que  (folios 247 al 252):     

     

a. Los  fundamentos  esbozados por el  perito  «no avalan los resultados a los que llegó, y,  en  contraste,  dejó  de  apreciar  otro  medio de convicción que milita en el  expediente»,  refiriéndose  al  informe  rendido  en  primera  instancia,  en  el  cual  se  destaca  que  el  inmueble «se  encuentra  en  total  abandono» y que  allí  «es  imposible  la  habitualidad (sic) del ser  humano».     

     

a. La  experticia  tuvo  en cuenta el  avalúo  catastral,  utilizando  dos  herramientas  normativas  diseñadas  para  situaciones  muy  diferentes, «1) el valor máximo del  arrendamiento  para  vivienda  urbana (artículo 18 de la Ley 820 de 2003), y 2)  el  valor  de referencia para el remate judicial en procesos de ejecución (inc.  5º del artículo 516 del Código de Procedimiento Civil)».     

    

1. Agotada  la  complementación  del  experto,  el  juzgador  de  segundo  grado  negó la impugnación extraordinaria  apartándose  de  ese  informe  porque,  con base en certificación de la Unidad  Administrativa  de  Catastro Distrital, el «valor real  del  inmueble (…) era el que tenía el metro cuadrado de terreno de acuerdo al  registro  alfanumérico del predio para el año 2011»,  ascendiendo  a  noventa  y  un  millones  ochocientos mil pesos ($91’800.000),  que  sumados  a  los frutos  civiles, no supera el monto exigido (folios 211 al 218).     

1. Frente  a  lo resuelto se formuló  reposición,  y en subsidio, se solicitó la expedición de copias con el fin de  acudir  en  queja ante esta Corporación. Aquel se desató adversamente el 15 de  enero  de 2014, ordenándose la expedición de las reproducciones (folios 228 al  230).     

    

1. Suministradas  las  expensas  y  retiradas  las piezas, el afectado sustentó la queja en tiempo, alegando que el  ad-quem se alejó totalmente  del  dictamen  pericial  y de su aclaración y complementación, utilizando como  única  tasación  «el  valor  del  metro cuadrado de  terreno   establecido   en   el   avalúo   catastral  del  inmueble»,  desconociendo  con  ello  lo  señalado en el auto que declaró  prematuramente concedida la casación (folios 232 al 240).     

    

1. Por   Secretaría  se  dio  el  correspondiente  traslado  mediante  fijación  en  lista,  que  trascurrió  en  silencio (folios 243 y 245).     

     

I. CONSIDERACIONES    

    

1. El  artículo  366  del Código de  Procedimiento  Civil  contempla  que  «[e]l recurso de  casación  procede contra las (…) sentencias dictadas en segunda instancia por  los   tribunales   superiores,   cuando   el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes», entre  otras,  en  «las dictadas en los procesos ordinarios o  que asuman ese carácter».     

    

1. En   la  presente  acción,  el  sentenciador  estimó  que  el interés pecuniario valorado a la fecha en que se  profirió  la  sentencia  no  excede  la  cuantía legalmente señalada para que  proceda  el  recurso  de  casación,  recalcando  al  desatar la reposición que  «se  avocó  el estudio de las sucesivas aclaraciones  al  dictamen  pericial  decretado  y  como  este  no colmó las expectativas, se  decidió  -utilizando  las  pruebas recaudadas- aplicar la metodología empleada  por  Catastro  Distrital que deviene de un estudio estadístico del valor de los  predios en el mercado inmobiliario».     

    

1. Mientras  tanto,  el  opugnador  considera  que  en la experticia se valoraron adecuadamente las circunstancias y  particularidades  que  rodean  el  inmueble, y la norma no faculta sustituir ese  medio   probatorio,   pues,   de   existir   inconformidad,   puede  solicitarse  aclaración, adición o ampliación.     

    

1. Cuando en un trámite coinciden, en  virtud  de  la  reconvención,  una  acción  de  dominio  con  la prescripción  adquisitiva  del  bien poseído, el quantum  del interés para recurrir en casación corresponde a la sumatoria  del  valor  comercial  del  bien  y  los  frutos  reconocidos  u  omitidos en la  decisión,  siendo  necesario  su  «justiprecio por un  perito   cuando   no   aparezca   determinado   en   el   expediente»,  al  tenor  del  artículo  370  del  Código  de  Procedimiento  Civil.     

Al   respecto   ha   señalado   la  Corte  que   

(…)  tratándose de un proceso ordinario,  como  el  que  corresponde  a  las  acciones de pertenencia y reivindicatoria de  bienes  inmuebles,  el artículo 366 del C. de P. Civil condiciona la concesión  del   recurso  extraordinario  de  casación  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  al  valor  actual de la resolución desfavorable al recurrente, cuyo  monto  debe  ser  igual  o  superior  a cuatrocientos veinticinco (425) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  (…)  Ahora  bien, como la resolución  desfavorable   al  recurrente  se  contrae  al  valor  del  bien  inmueble  cuya  prescripción  adquisitiva  de  dominio  fue  denegada  y  de los frutos civiles  reconocidos  a  la  sociedad reivindicante, corresponde establecer, entonces, si  en  el  proceso  ordinario  en  el  cual  se  dictó  la  sentencia recurrida en  casación,  existen  los  medios  probatorios que permitan estimarla  (auto  de  4  de  agosto  de 2010, exp.  2009-01834).   

    

1. Tiene incidencia en la decisión que  se está tomando lo que se pasa a relacionar:     

     

a. Que  el  objeto  de  la discusión  corresponde  a  un  bien  raíz  con  folio de matrícula inmobiliaria 50C-31857  (folios 1 al 12, cuaderno 1 y 16 al 27, cuaderno 2).     

     

a. Que  la  sentencia  de  segunda  instancia  confirmó  la  negativa  de  la  usucapión  y  la  procedencia de la  reivindicación,  fijando  los  frutos  civiles  en  veinte millones seiscientos  cuarenta  y siete mil trescientos ochenta y un pesos con treinta y seis centavos  ($20’647.381,36),  a  esa  fecha (folios 40 al 41, cuaderno 3).     

     

a. Que  el  poseedor  recurrió  en  casación  y  el  juzgador la  concedió   (30   may.   2012),  previo  avalúo  del  inmueble  (folios  99  al  101).     

     

a. Que esta Sala declaró prematuro ese  proceder,  puesto  que  «no  realizó una valoración  adecuada   del   dictamen  rendido»  (folios  247  al  252).     

     

a. Que  se agotó por el ad   quem   la   complementación  de  la  experticia  (folios 138 a 145 y 153 a 160).     

     

a. Que el Tribunal negó el recurso (4  dic.  2013),  al considerar defectuoso el análisis y las deducciones realizadas  por  el  profesional  designado,  por lo que el estimativo comercial del lote lo  limitó  al  valor  del  «metro cuadrado de terreno de  acuerdo  al  registro  alfanumérico  del  predio  para el año 2011»,  que,  sumado  a  los  rendimientos dejados de producir, daba un  valor menor al interés establecido por la ley (folio 211 a 218).     

    

1. Del examen de las copias allegadas  se  advierte  que  la  decisión que es materia  de reparo se tomó pasando  por  alto  aspectos  importantes,  que  inciden  en  la  procedencia  del ataque  propuesto, a saber:     

     

a. Para  desatender  el  trabajo  del  perito, dijo el juzgador que     

(…)  incurre  en  algunos  de los reparos  hechos  en  el auto que declaró prematura la casación concedida, en efecto, en  uno  de  sus  apartes  halla  valores  con  fundamento en mecanismos que aplican  cuando  se  trata  de  especificar el valor comercial del inmueble para fijar el  canon  de  arrendamiento  (ley  820/2003)  y,  la  otra metodología, insiste en  despejar  el  valor  del  inmueble como si se tratase de un caso de avaluó para  remate  judicial  en  proceso  de  ejecución  apreciaciones  que  no pueden ser  tenidas  en  cuenta,  pues no se está en presencia de tales eventos (folio 215 y 216).   

No   obstante   estimó  que,  al  haberse  incorporado  al  expediente  un  documento  oficial  que da cuenta del valor del  metro  cuadrado  para  la  zona  y  en  la  época  de  la  sentencia, éste era  insuficiente  en  el  justiprecio  de  la  desventaja patrimonial sufrida por el  censor,  no  sin antes advertir que sólo se contabilizaría el costo del suelo,  ya  que  la  construcción  «se encuentra en estado de  ruina»   y    «esa  condición  emerge  en  forma  clara  de los diversos elementos de prueba que se  encuentran  a  lo  largo de la actuación», por lo que  «no sería razonable establecer el valor del inmueble  sobre   la   base   del   metro   cuadrado   del   área  construida».   

Vista  así la actuación, no era suficiente  la  sola  certificación catastral, que sólo revela generalidades y no contiene  el  estimativo  del  predio  en  juego  frente  a  las  condiciones  del mercado  inmobiliario de la zona.   

Y  es  que  cuando el perjuicio, o parte del  mismo  como  acá  sucede,  depende  del  estimativo comercial de un bien raíz,  éste  debe ser el producto de un estudio pormenorizado de sus condiciones, así  como  el análisis de las leyes de oferta y demanda vigentes en el comercio para  la fecha del fallo.   

En  ese  sentido tiene dicho la Corporación  que   

(…)  cuando el agravio pueda depender del  avalúo  de  un bien inmueble, en orden a conocer a cuánto asciende el memorado  interés  se  impone el decreto y práctica del peritaje aludido en el artículo  370  citado, toda vez que, por las vicisitudes relativas a la ley de la oferta y  la  demanda,  producidas  por  los  vaivenes en los que naturalmente se mueve la  economía,  esa  es  la forma objetiva más adecuada en orden a conocer cuál es  el  valor  actual  de  una  especie  de esa naturaleza, las que, por esas mismas  circunstancias  económicas,  por  la  volatilidad  de  los  mercados  y por los  efectos  propios del paso del tiempo, tienen la probabilidad no solo de aumentar  de    valor,    sino    que    también   pueden   depreciarse”   (auto de 15 de febrero de 2011, exp. 2011-00109-01).   

Y más recientemente agregó que  

(…)  cuando  la  “determinación  del  interés  para  recurrir  en  casación”  se  circunscribe  a un bien raíz es  imperioso  un  examen  exhaustivo  del  mismo,  aunado  a  una  labor de estudio  comparativo  del  mercado  inmobiliario,  realizados  por  alguien versado en la  materia,  que  permitan conocer su valor comercial para la fecha en que surge el  agravio  (…)  No  se  cumple  esa  labor  cuando  se toma como base el avalúo  catastral  incrementado  en  un  cincuenta por ciento (50%), conforme señala el  artículo  516  del  Código  de  Procedimiento Civil, por tratarse de supuestos  diferentes,  ya  que  el  alcance  de  esa  norma se restringe a los procesos de  ejecución  (auto  de  23  de  marzo  de  2012,  exp.  2006-00345).   

     

a. El  auxiliar  de la justicia en su  trabajo  aclaró  que  el  predio  se  encuentra  en  mal estado, «con  tendencia  general  del mismo a física, real y materialmente a  ruina»,    y   que   después   de   analizar   las  características   de  la  construcción,  «el  valor  comercial  de  este  inmueble  se  determinó  a  través  de  los  métodos  de  reposición  y comparación directa del mercado, tomando como referencia precios  de   oferta   y  demanda  en  el  sector  de  bienes  similares  o  físicamente  comparables»,  asignándole  un  valor  de doscientos  sesenta  y  nueve  millones  doscientos  noventa  y tres mil seiscientos ochenta  pesos ($269.293.680).     

Posteriormente  explicó  que  para llegar a  dicho  valor  era  adecuado, habida cuenta del notorio estado de deterioro de la  construcción,  «deducirle  el  cuarenta  por  ciento  (40%)  al  promediado  valor de $1´246.731, por m² de construcción, generando  así   el   valor   de  $748.038,60  por  metro  cuadrado  construido,  el  cual  multiplicamos  por  el  total  del área de construcción de trescientos sesenta  metros   cuadrados   (…)   para  el  gran  total  de  $269.293.986» (folio 153 a 160).   

Por su parte el Tribunal precisó que siendo  un  área  de  180  m²  con  un  valor  individual de quinientos diez mil pesos  ($510.000),  el precio total del terreno es de noventa y un millones ochocientos  mil pesos ($91.800.000), lo que marca una diferencia ostensible.   

De esta manera, si el informe no cumplió con  las   condiciones   de   ser   «claro,   preciso   y  detallado»,   ni   se  explicaron  los  «exámenes,          experimentos         e         investigaciones  efectuados», que generen credibilidad sobre el precio  de  mercado  del  lote  y  su  edificación,  debió exigirse al profesional que  profundizara  sobre  los puntos constitutivos de duda, sin entrar a sustituir su  dicho con un estimativo oficial.   

     

a. Al  excluirse de tajo lo señalado  por  el  perito  y lo referente a la edificación, sin que el documento allegado  por  catastro  se  adecúe  a  las  reglas expuestas por esta Corporación al no  estar       sustentada       en       «especiales  conocimientos» a la luz del artículo 233 del Código  de   Procedimiento   Civil,  sino  en  el  «análisis  estadístico  del mercado inmobiliario», según indica  el  artículo  7º  del  Decreto 3496 de 1983, se incurrió en la misma falencia  que  se  la  achaca  a  la  experticia,  ya  que la justificación luce exigua y  extraña frente a lo perseguido.     

Quiere  decir  que,  en lo que respecta a la  vivienda  que  se  reclama  en  pertenencia,  así  esté  en avanzado estado de  deterioro,  no  hay  claridad  ni precisión sobre a cuánto asciende su importe  económico,   situación   que   impide  tener  como  definido  el  quantum para recurrir.   

    

1. Deberán adoptarse, por tanto, las  medidas  a que haya lugar para definir con precisión el contenido económico de  la   controversia,   teniendo   en   cuenta   lo   expuesto   en   el   presente  pronunciamiento.     

     

I. DECISIÓN    

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  que  fue  prematuro el pronunciamiento de la Sala Civil del Tribunal Superior de  Bogotá,  negando  la  concesión del recurso de casación dentro del proceso de  la referencia.   

Segundo: Devolver  la  actuación  surtida  a  la oficina de origen, para que allí se determine el  interés  para  recurrir,  y  una  vez agotada la actuación pertinente, proceda  como corresponda.   

Notifíquese   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado     

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