AC7681-2014 [2014-01500-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

                                           AC7681-2014   

Radicación n. 11001 02 03  000 2014 01500 00   

Bogotá, D. C., diez (10) de diciembre de dos  mil catorce (2014).   

            Se   decide   el  conflicto  de  competencia  suscitado entre los Juzgados Primero Civil Municipal  de  Soacha  (Cundinamarca)  y  el  Tercero  Civil Municipal de Descongestión de  Bogotá,  en  relación  con   la  demanda  ordinaria  formulada  por LUÍS  ORLANDO ORTÍZ ARIZA contra EMELINA ÁVILA.   

ANTECEDENTES   

          1.  La  prenombrada  parte actora, a través de apoderado, demandó,  para  que  mediante  los  trámites  propios  del  proceso  ejecutivo,  se libre  mandamiento  de  pago  a  su  favor  y en contra de la convocada por los valores  indicados en el libelo introductorio del debate.   

          2.   Sustentó  su  petitum,  entre otros, en que:   

          2.1  Entre  el  señor  LUÍS  ORLANDO  ORTÍZ ARIZA y WALTER ADOLFO  ATEHORTÚA    GALLEO,   se   celebró   contrato   de  arrendamiento  de  vivienda  urbana  sobre  el inmueble  ubicado  en  la  ciudad  de  Bogotá  en  la  calle  48  XS  No  2  – 11, Barrio DIANA TURBAY, por un canon  mensual de ($1.300.000.oo).   

          2.2  La  demandada,  quien  suscribió  el  acuerdo  en  calidad  de  coarrendataria,  adeuda  el  pago  de  la  renta  correspondiente a los meses de  junio,  julio,  agosto,  septiembre,  octubre, noviembre y diciembre de 2012 por  valor de ($9.100.000.oo)).   

          2.3  EMELINA  ÁVILA, renunció a los requerimientos para el pago de  las  sumas  debidas,  “deduciéndose la existencia de  una       obligación       clara,      expresa      y      exigible”.   

          3.  Mediante  auto  de 10 de abril de 2014, el Juzgado Tercero Civil  Municipal  de Descongestión de la ciudad capital,  rechazó la demanda por  falta  de  competencia  y  remitió  las  diligencias al Juez Civil Municipal de  Soacha (Reparto).   

          Al efecto manifestó:   

“Sin  entrar  a  revisar los requisitos de  orden  formal  de la demanda, el Despacho rechaza la presente demanda ejecutiva,  por  falta  de  competencia para conocer y tramitar la misma, como quiera que de  la  literalidad  del texto de la demanda (sic) se indica que la residencia de la  demandada  es  el  municipio de Soacha-Cundinamarca, luego la competencia radica  exclusivamente    en    el   Juez   Civil   Municipal   de   Soacha-Cundinamarca  (reparto)”.   

4.   El  órgano  de  la  judicatura de  destino  también  se  declaró  incompetente  para asumir el adelantamiento del  caso,  proponiendo  el  conflicto  negativo  de  competencia según emerge de lo  dispuesto en el proveído de 12 de junio hogaño (folios 15-16).   

Argumentó  su  decisión  exponiendo,  que  contrario   a   lo  manifestado  por  la  agencia  judicial  de  descongestión,  “al  revisar  el  libelo  introductorio  el actor no  indico  (sic)  ni  el domicilio ni residencia de la parte demandada como tampoco  lo  hizo  en  el  poder  ya  que  lo  expresado  fue  lo  siguiente ‘….contra  la  señora  EMELINA AVILA  identificada  con cédula de ciudadanía número 35.374.373, sin que nada dijera  sobre  el  domicilio  o  residencia de la ejecutada. (sic) La norma procesal que  remite  a la falta de competencia territorial no es otra que la consagrada en el  numeral  primero  del artículo primero del artículo 23 del CPC, la que señala  que  en  los  procesos  contenciosos  es  competente  el  juez del domicilio del  demandado,  y  como  se  vio  la  parte  actora  no  indicó  el domicilio de la  enjuiciada.   

El  juzgado remitente desconocio y confundio  (sic)  los términos de domicilio y lugar de notificación personal dándoles un  mismo  significado,  pues  fue  en  este último concepto que fundo su decisión  para  despojarse  de la competencia, interpretación errada si tenemos en cuenta  la  reiterada  y  basta jurisprudencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia  (sic)”.   

Más adelante señaló, por una parte, que si  la  agencia  judicial  de  descongestión  tenía  dudas  sobre el domicilio del  extremo  pasivo,  “debió en su momento inadmitir la  demanda  para  que  la subsanara”; y por otra, expuso  que  si  la  base  de  la  demanda  ejecutiva  es  un contrato de arrendamiento,  “el  juez  competente para conocerla es el del lugar  de  su  cumplimiento  y  el  juez  del  domicilio  del demandado a elección del  demandante  como  diáfanamente  lo  prescribe el numeral 5 del artículo 23 del  CPC,  y si la elección del actor en este caso fue la de radicar la demanda ante  el  juez del cumplimiento del contrato (Bogotá D.C), debio (sic) respetar dicha  elección por expreso mandato legal».   

          5.  El  caso,  en  esta  Corporación,  cumplió  con  los trámites  previstos   en   la  normatividad  vigente  dado  que  se  surtió  el  traslado  determinado  en  el  precepto  148  instrumental  civil, el cual transcurrió en  silencio.   

CONSIDERACIONES   

          1.  Debido  a  que  están  involucrados  en  el conflicto despachos  judiciales  pertenecientes  a  diferentes  distritos,  Bogotá  y  Cundinamarca,  corresponde  a  la  Sala  dirimir  dicha  colisión, merced a lo previsto en los  artículos  28  del  Código  de  Procedimiento  Civil, 16 y 18 de la Ley 270 de  1996.   

2. Por regla general, sabido se tiene que los  factores  establecidos  por  el legislador para determinar la autoridad judicial  encargada  de  conocer  de  cada  asunto  que  es  sometido a la justicia son el  objetivo,  el  subjetivo,  el  funcional,  el  territorial  y  el  de conexión.   

3.  La  especie de la que se ocupa la Corte,  por  razón  de  la colisión competencial de la referencia, atañe a un proceso  ejecutivo  con  fuente  en  un contrato de alquiler suscrito entre el actor y la  señora EMELINA ÁVILA, quien lo signó como coarrendataria.   

Aquí,  la primera agencia judicial a la que  se  le asignó por reparto la litis, desdeñó de la competencia para conocer de  ella  con sustento en que, dijo, el libelo genitor precisó que la residencia de  la convocada se encuentra en Soacha.   

     4. Esa circunstancia  no  coincide  con  la  realidad  que refulge de las piezas analizadas por cuanto  que,  como lo señalara el juzgador civil municipal de esa localidad, el escrito  introductorio  (folios  4-6),  no  determinó  ni  domicilio ni residencia de la  señora  EMELINA  ÁVILA; incluso tampoco lo hizo el mandato para actuar visible  en  el  folio 1º, puesto que solamente, se limitó a señalar en el acápite de  notificaciones   de   la   demanda,  que  las  comunicaciones  de  la  opositora  “las   recibirá   en  lote  C  14ª  sur  No  11ª  –  38  Santana  (Soacha)-  Cundinamarca”.   

Síguese,  que  a  este  respecto,  pareció  confundir  el  Juzgado con asiento en Bogotá, las nociones de domicilio y lugar  para  recibir  notificaciones  cuando,  como  incansablemente  lo ha expuesto la  Corte,  por razón de su marcada diferencia no resulta posible confundirlas, por  resultar   conceptualmente   disímiles,   amén   de   que   la   normativa  de  enjuiciamiento  civil  les  ha  deferido  causas  y efectos diferentes; una cosa  entonces  es  el  domicilio  del  deudor  y  otra,  in  extremis  distinta,  el  lugar  indicado  para recibir  notificaciones, aunque a veces son el mismo.   

Por  tanto, es el primero y no el segundo el  que  define  la  competencia  y,  ante  la  eventualidad  de  no  coincidir, sin  dubitación  alguna ella debe regirse por aquél también. Así lo ha dilucidado  esta  Corporación  en  reiterados  pronunciamientos, en los que ha expuesto que  “no    es   factible   confundir   el   domicilio,  entendiéndose  por  tal,  en  su  acepción  más  amplia,  como  la residencia  acompañada,  real  o  presuntivamente, del ánimo de permanecer en ella, con el  sitio    donde    puede    ser    notificado    el    demandado,    ‘pues  este solamente hace relación al  paraje  concreto,  dentro  de su domicilio o fuera de él, donde aquel puede ser  hallado   con   el  fin  de  avisarle  de  los  actos  procesales  que  así  lo  requieran’  (auto del  6    de    julio    de    1999),    ya    que   suele   acontecer   ‘que no obstante que el demandado tenga  su  domicilio en un determinado lugar, se encuentre de paso  (transeúnte),  en  otro donde puede ser hallado para efectos de enterarlo del auto admisorio de  la  demanda,  sin  que  por  tal  razón,  pueda  decirse  que  de  ésta debió  formularse  en  este  sitio  y  no  en  el  de su domicilio, o que éste sufrió  alteración  alguna”.  (Auto  de  20 de noviembre de  2000, Exp. N°0057).   

5.  De  todas maneras, haciendo abstracción  del  mencionado  argumento y aceptando que el domicilio de la pasiva se halla en  Socha,  útil  es recordar que la ejecución que ahora circula por la Sala, tuvo  su  fuente  en  el  contrato  de  arrendamiento de vivienda urbana obrante en el  folio  2º,  mismo  que  precisó como lugar de su  cumplimiento a Bogotá,  dado  que  es  en   ese Distrito donde se encuentra el inmueble materia del  negocio jurídico.   

Tal  evento,  supondría  un  enfrentamiento  entre  los  numerales  1º  y  5º del artículo 23 del Código de Procedimiento  Civil,  por  lo que resulta apropiado para resolver el caso, destacar que, en la  medida  en  que  no se trata de fueros privativos, ante la concurrencia de ellos  en  un  asunto  particular, corresponde liminarmente al demandante, elegir entre  uno y otro, como en efecto ocurrió.   

Sobre el punto, manifestó esta Corporación  que,   

“(…) Ha dicho la Corte que ‘cuando  el proceso tiene por hontanar  un   contrato,   despunta   en  materia  de  competencia  territorial  un  fuero  concurrente,  toda  vez  que  amén  de tener cabida el principio general que se  rige  por  el  lugar  del  domicilio  del  demandado,  también  la tiene el del  cumplimiento  del  contrato,  uno  de  los  cuales puede escoger, ad libitum, el  actor.  Es  lo  que preceptúa, en suma, el numeral 5° del artículo 23 ejusdem  (auto  056  de  3  de  marzo  de  1994)’  ”  (CSC Auto de 22 de junio de 2012,  radicación    n.   2011-02498,   reiterado   en   auto   de   Ago.  27  de  2013-00404).   

              

En este orden de ideas, cuando el accionante  ha  efectuado  su elección, “la competencia se torna  en  privativa,  sin que el funcionario judicial pueda a su iniciativa eliminarla  o  variarla,  a  menos  que  el  demandado  fundadamente  la objete mediante los  mecanismos  legales  que  sean procedentes”. (Auto de  11  de  marzo  de 2013, radicación n. 2012-02877), esto es, con la proposición  del  recurso  de  reposición  que  se  presente  contra el auto admisorio de la  demanda, o el de mandamiento ejecutivo según sea el caso.   

Habida  cuenta  de  lo  dicho, se dispondrá  remitir   la   presente   actuación  al  Juzgado  Tercero  Civil  Municipal  de  Descongestión  de  Bogotá y se comunicará lo aquí resuelto a su homólogo en  el   Municipio   de   Soacha,   Cundinamarca,   con   quien   se   provocó   el  conflicto.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  el Despacho,   

RESUELVE  

          Primero.- DECLARAR  que   el   Juzgado   Tercero   Civil   Municipal   de  Descongestión  de  Bogotá, es el competente para conocer del proceso ordinario  de la referencia promovido por LUÍS ORLANDO ORTÍZ ARIZA.   

Segundo.- DISPONER,  en  consecuencia,  remitir  la  actuación  al  despacho  judicial  al que se le  asignó  su  conocimiento,  debiendo  también  comunicarse  esta  decisión  al  Juzgado Primero Civil Municipal de Soacha, Cundinamarca.   

NOTIFÍQUESE  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada  

    

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