AC1982-2014 [2004-00383-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

      

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC1982-2014  

Radicación           N°  13001-31-03-007-2004-00383-01   

Bogotá,  D.C., veintidós (22) de abril de  dos mil catorce (2014)   

Procede   la   Corte  a  resolver  lo  que  corresponda  en  relación con la admisión del recurso de casación interpuesto  por  la parte demandante contra la sentencia proferida por la Sala Civil Familia  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cartagena, de fecha 21 de mayo  de  2013,  dentro  del  proceso  instaurado  por  Dollis María Trocha Villalba,  Dolores  Griselda  Villalba  de Trocha, Geidy del Carmen Trocha Villalba, Walter  Leal  Orozco,  Ávila  Sila  Orozco  Polo  (q.e.p.d.), Ana Victoria Leal Orozco,  Antonio  José  Nieto  Pérez,  Marlene  Leomar Martínez Rodríguez, éstos dos  últimos  además  en representación de sus hijos Lily Carolina y Antonio José  Nieto  Martínez,  contra  Caja  de  Compensación  Familiar  de  Fenalco  Andi,  COMFENALCO.   

     

I. ANTECEDENTES    

1.            Mediante  demanda ordinaria, los actores  pretenden   que   a   la   citada  entidad  convocada  se  le  declare  civil  y  extracontractualmente  responsable  de  los daños y perjuicios tanto materiales  como  morales  causados a Antonio José Nieto Pérez, Walter Leal Orozco, Dollis  María  Trocha  Villalba,  Marlene Guiomar Martínez   Rodríguez,   Lily   Carolina   y  Antonio  José  Nieto  Martínez,  Dolores Griselda  Villalba  de Trocha, Geidy del Carmen Trocha Villalba, Ávila Sila Orozco Polo y  Ana  Victoria  Leal  Orozco,  con  ocasión  de  la  denuncia  penal que aquella  instaurara  en  contra  de  los  tres  primeros,  por los delitos de falsedad en  documento   privado  y  público,  estafa,  falsedad  personal,  concierto  para  delinquir  y hurto calificado, por el desfalco que presuntamente sufriera por la  suma  de $1.806’275.068.87,  conforme  lo  estableció  el  diagnóstico  contable  o  estudio  de auditoría  realizado  por  la  firma Anaya y Anaya, contratado por la Caja de Compensación  Familiar.    

En consecuencia, que se le condene a pagar a  favor  de todos y cada uno los demandantes la cifra que por concepto de daños y  lucro  cesante  se  pruebe,  así como los perjuicios morales estimados en 2.000  salarios mínimos legales mensuales vigentes, para cada uno.   

          2.        Ambas  instancias  fueron  adversas  a los demandantes. El apoderado  judicial  nombrado  en  la  primera  instancia  por  Antonio José Nieto Pérez,  Walter  Leal  Orozco, Dollis María Trocha Villalba, Marlene Guiomar  Martínez  Rodríguez,  Dolores Griselda  Villalba  de  Trocha,  Geidy  del  Carmen  Trocha  Villalba  y Ana Victoria Leal  Orozco1,    en    tiempo    formuló   recurso   de   casación2  contra  la  sentencia   del   ad  quem,  concediéndose  la  impugnación  extraordinaria mediante auto de 25 de junio de  20133  para  «la parte demandante»,  al  considerar  que  como las pretensiones de la demanda fueron  desestimadas  y  los  pedimentos consignados en ella, en los numerales 2º y 3º  tenían  como  propósito que se condenara a la convocada a pagar a todos y cada  uno  de  los  actores  por concepto de lucro cesante la suma que fuera probada y  por  daño  moral  2.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, procedía  su  concesión  porque  tal  solicitud superaba los 425 s.m.l.m.v., apoyando tal  determinación   en   dos  precedentes  de  esta  Corporación  (fls. 109-112, cdno. Tribunal).   

     

I. CONSIDERACIONES    

1.             El  recurso  de  casación  tiene  como  propósito,  a  más  de  aquellos  de  interés  público  que  le son propios,  procurar  la  reparación de los agravios inferidos a los sujetos procesales por  la sentencia cuestionada.   

2.             El   artículo   366  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo 1º de la Ley 592 de 2000,  establece  que  la  procedencia  del recurso estará dada, entre otros factores,  por   el   “…valor   actual  de  la  resolución  desfavorable  al recurrente…”, que debe ser igual o  superior  a  425  salarios mínimos legales mensuales vigentes, a la fecha de la  sentencia objeto del recurso extraordinario.   

3.            El sub examine  se  trata  de  un  proceso  de  responsabilidad  civil  extracontractual   en  el  cual  se  suplicó  que  Comfenalco  fuera  declarada  responsable  de  los perjuicios materiales y morales sufridos por «todos  y  cada  uno  de los demandantes»,  con  ocasión  de  la  denuncia  penal que instaurara en contra de Antonio José  Nieto  Pérez,  Walter  Leal  Orozco  y  Dollis  María Trocha Villalba, por los  injustos   de  falsedad  en  documento  privado  y  público,  estafa,  falsedad  personal,  concierto  para delinquir y hurto calificado.  A dicho respecto,  reclamaron  el pago de:  i. la suma que fuera probada por concepto de lucro  cesante  y  ii.  por  daño  moral,  2.000  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes.   

4.            El Tribunal revocó el numeral 1º de la  sentencia  de  primera  instancia,  que  acogía  la excepción propuesta por la  demandada,  para  en  su  lugar,  desestimar  las  pretensiones  de la demanda y  exonerar  en  consecuencia, a la entidad accionada de toda responsabilidad civil  extracontractual,   en   cuanto  encontró  que  no  estaba  acreditada  que  la  «conducta    dolosa    o    culposa   [estuviera  radicada]  en  cabeza  de  la  sociedad  demandada»  y confirmó los numerales 2º y  3º  del  fallo  de  primer grado pronunciado por el a  quo.    

Interpuesto el recurso de casación, para su  concesión     el     ad     quem     consideró  que el justiprecio para recurrir debía establecerse con  miramiento  en  las  pretensiones  de  la demanda, en cuanto fueron denegadas en  ambas  instancias,  y en virtud de que los actores pretendieron para cada uno de  ellos  el reconocimiento por concepto de daño moral la suma equivalente a 2.000  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, el interés resultaba satisfecho  para  el efecto, pasando inadvertido que en lo que hace a la ponderación de los  daños   morales   implorados,   está   se  encuentra  deferida  «al  arbitrium  judicis,  es  decir, al recto criterio del fallador,  sistema   que   por   consecuencia   viene   a   ser   el   adecuado   para   su  tasación»4,   en  cuanto  «se  trata de agravios que recaen sobre intereses, bienes o derechos  que  por  su  naturaleza  extrapatrimonial  o  inmaterial  resultan  inasibles e  inconmensurables»5.    

Por  lo  tanto,  a  efectos de determinar la  cuantía  para  la  procedencia  del recurso de casación, no es viable atender,  sin  más  reflexiones  el monto de los perjuicios extrapatrimoniales señalados  en  el  libelo  genitor  para  cada  demandante,  toda  vez  que  «no  puede  ser  estimado  por  el  demandante  o considerado por el  sentenciador  de  segundo  grado,  de  manera  incondicional,  para  efectos del  interés                  aludido»6.   

5.            Ahora  bien,  en  lo  atañedero  a  los  precedentes         de         la        Sala7  que  invoca  el Tribunal como  fundamento  de  su  determinación,  se  considera  que  los  mismos no devienen  ajustados  para  el  caso en ciernes, en la medida en que en ellos fue discutido  el  resarcimiento de perjuicios de carácter patrimonial, que estaban claramente  determinados en el libelo demandatorio.    

6.            Aunado a lo anterior, llama la atención  de  la  Corte el hecho según el cual, el recurso de casación fuera concedido a  la  totalidad  de los integrantes del extremo actor, sin parar mientes en que el  profesional  del  derecho  que  lo  formulara  no  los  representa a todos, pues  examinado    el    cuaderno    de    primera    instancia,    se   advierte   lo  siguiente:   

a).           Que  Lily Carolina y Antonio José Nieto  Martínez,        para        la        fecha8  en  que  sus  padres  Antonio  José  Nieto Pérez y Marlene Guiomar Martínez Rodríguez revocaron el poder al  abogado   Jorge  Luis  Torres  Castro,  ya  habían  alcanzado  la  mayoría  de  edad9,  de  suerte  que  la  revocatoria  del  mandato  conferido  a  tal  profesional  del  derecho no opera respecto de aquellos, máxime cuando tampoco,  confirieron  poder  al  abogado Emerson Isaac Mercado Villalba y de contera debe  entenderse  que  no apelaron la sentencia de primera instancia ni recurrieron en  casación la de segunda.   

b).           Que Ávila Sila Orozco Polo falleció en  el     curso     de    la    primera    instancia10,  y  para  la  fecha  en  que  Walter  Leal  Orozco  y  Ana  Victoria Leal Orozco revocaron el poder al abogado  Jorge  Luis Torres Castro, no invocaron la calidad de herederos de aquella, sino  que  por  el  contrario,  a  pesar  de acompañar al documento de revocatoria el  certificado  de  defunción de la prenombrada, en aquel la enunciaron como si lo  fuera  a  suscribir,  lo  que a todas luces resultaba impropio.  Por manera  que,  la  revocatoria  del  mandato  de  tal  profesional  del derecho no operó  respecto  de  la fallecida Orozco Polo, máxime cuando tampoco confirieron poder  al  abogado Emerson Isaac Mercado Villalba, invocando la calidad de herederos; y  en  ese  contexto,  debe entenderse que la apelación de la sentencia de primera  instancia ni el recurso de casación comprende a la fallecida.   

c).            Que   en   la  demanda  se  tuvo  como  demandantes  a  Dollis  María  Trocha  Villalba,  Dolores  Griselda Villalba de  Trocha,  Geidy  del  Carmen  Trocha  Villalba,  Walter  Leal Orozco, Ávila Sila  Orozco  Polo  (q.e.p.d.),  Ana Victoria Leal Orozco, Antonio José Nieto Pérez,  Marlene   Guiomar   Martínez   Rodríguez,  éstos  dos  últimos  también  en  representación  de  sus  hijos,  Lily Carolina y Antonio José Nieto Martínez,  sin  mencionar  a  María Pérez de Nieto, Nubia del Carmen Nieto Pérez, María  del  Rosario  Nieto  Pérez  y  Noris  María  Nieto Pérez como integrantes del  extremo  activo,  y  en  tal  virtud  fue admitida la demanda, quedando la litis  trabada con el primer grupo mencionado.   

Por consiguiente, en orden a que se delimite  con  total claridad cuáles de los demandantes opugnan en casación la sentencia  de    segunda    instancia,    se    ordenará   devolver   el   expediente   al  Tribunal.   

7.            Así  las  cosas,  se  concluye  que  el  juzgador  de  segundo  grado  concedió  la impugnación extraordinaria en forma  prematura,  sin  realizar  el  análisis  requerido  conforme  a la normatividad  aplicable,  la  jurisprudencia de la Corte y la realidad procesal, por lo que se  impone devolver el expediente para lo pertinente.   

     

I. DECISIÓN    

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Civil  de la Corte Suprema de Justicia,  RESUELVE:   

Primero: Declarar  prematuro  el pronunciamiento de la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cartagena,  al  conceder  el  recurso de casación en el  proceso de la referencia.   

Segundo: Devolver  el  expediente  a  la  oficina  judicial  de  origen,  a  efectos de que, con la  actuación  que  legalmente  proceda,  determine  el  interés  para recurrir en  casación  para  cada  demandante  recurrente  y,  hecho  lo anterior, adopte la  decisión que corresponda.   

Notifíquese y cúmplase,  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado  

    

1  Folios 228-229, 232-233 y 238-239, cuaderno 1.   

2  Folio  107, cuaderno del Tribunal.   

4 Auto  240  de  14 de septiembre de 2000, exp. 9033-97; reiterado en proveído de 17 de  octubre de 2013, exp. 2009-00056-01.   

5  Sentencia    de    casación    civil    de   13   de   mayo   de   2008,   exp.  1997-09327-01.   

6 Auto  213  de  7  de  octubre  de  2004,  exp. 00353; reiterado en proveídos de 11 de  diciembre   de   2009,   exp.   00455   y   17   de   octubre   de   2013,  exp.  2009-00056-01.   

7 CSJ,  AC  23  mar.  2011,  rad.  2011-00289-00  y  21  mar.  2012, rad. 2011-02430-00.   

8 El 3  noviembre de 2011, folios 230 y 231, del cuaderno 1.   

9  Conforme  se  desprende  de  los registro civiles de nacimiento de LILY CAROLINA  NIETO  MARTÍNEZ  y  ANTONIO  JOSÉ NIETO MARTÍNEZ, respectivamente, visibles a  folios 16 y 17 del cuaderno 1.   

10  Según  se  advierte  del  certificado  de  defunción  visible  a folio 236 del  cuaderno de primera instancia, falleció el 27 de mayo de 2008.     

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