SC397 2021

FEBRERO

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SC397-2021 (2009-00278-01)_1

        

LUIS ARMANDO  TOLOSA VILLABONA  

Magistrado  Ponente  

SC397-2021  

Radicación:  11001-31-03-036-2009-00278-01  

Aprobado en Sala virtual de  veintiséis de noviembre dos mil veinte  

Bogotá, D.  C., veintidós (22) de febrero de dos mil veintiuno (2021)  

Se  decide el recurso de casación interpuesto por Germán  Andrés Guzmán Perico, Fredy Sanabria Scharf, los  sucesores procesales del extinto Hernando Reyes Duarte, Beatriz  Villamizar de Reyes, Manolo Izquierdo Jaramillo, Ligia Granados de  Prieto, Luis Velásquez Uribe, Cecilia Ramírez de  Velásquez, Liliana Botero Cabrera, Roberto Albornoz Miranda,  Rosa Adalia Velásquez Reyes, Enrique Tafur Tafur, María  Eugenia Arciniegas Jara, David Alcalay Lechter, Martha Aidé  Esguerra de Arias, José Noé Arias Arias, Luis Fernando  González Úsuga, Luz Fanny Caro Echeverry, Cooperativa  Multiactiva Surcolombiana de Inversiones Ltda., Paula Sofía  Freydell Montoya, Rodolfo González Arias, María  Dioselina Arias Hurtado, Javier Echeverry Palacio, Álvaro  Falla Carrasco, Carlos César Prieto Vásquez, Ivonne  Astrid Martínez Acuña, Luz Edelmira Velásquez  Reyes, Cecilia Jaramillo de Echeverry, Carolina Echeverry  Jaramillo,  George Isaak Levy Preuss, Alejandro Morales Jaramillo, Ana Patricia  Abella Ruiz, María Cecilia Romero, Amparo Gutiérrez  Acuña, Julio Enrique Gil Antorveza, María Isabel  Mosquera de Lehemann y Myriam Perico de Álvarez, respecto de  la sentencia de 21 de julio de 2017, proferida por el Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil, en la  acción de grupo incoada por los recurrentes contra Stanford  S.A. Comisionista de Bolsa, Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A.  y de AIG Colombia Seguros Generales S.A.  

1. ANTECEDENTES  

1.1.  Petitum.  Los actores solicitaron  declarar a Stanford S.A. Comisionista de Bolsa responsable de los  perjuicios derivados de la promoción de inversiones en CD’s  de Stanford International Bank Limited. Como consecuencia, condenarla  a pagar lo correspondiente.  

1.2.  Causa  petendi.  Las  súplicas se soportaron en los hechos que en lo pertinente se  compendian.  

Stanford  Financial Group es un conjunto de compañías financieras  «vinculadas  de una u otra manera a Robert Allen Stanford».  Hacían parte de Stanford International Bank Limited y Stanford  Trust Company Limited con domicilio en Antigua y Barbuda.  

En  el 2005, Stanford Trust Company Limited  obtuvo permiso de la Superintendencia Financiera para abrir una  oficina de representación en Colombia. En el siguiente año,  para adquirir el 90% de las acciones de la Sociedad Comisionista  Bolsa y Banca S.A., cuya razón social empezó a figurar  como  Stanford S.A. Comisionista de Bolsa.  

Stanford  S.A. Comisionista de Bolsa,  integrante de Stanford Financial Group, autorizada por las  autoridades competentes, celebró contratos de corresponsalía  con entidades financieras situadas en el exterior. Su objeto  consistía en promocionar productos y servicios ofrecidos por  Stanford International Bank Limited. En concreto, certificados de  depósito “Cd´s”.  

En  desarrollo de la labor encomendada, Stanford  S.A. Comisionista de Bolsa  logró que muchos colombianos adquirieran los Cd´s  emitidos por Stanford International Bank Limited. Entre ellos el  grupo demandante.  

El 16 de febrero  de 2009, el Tribunal del Distrito de los Estados Unidos, para el  Distrito Norte de Texas División de Dallas, ordenó el  control de la administración de Stanford International Bank  Limited y restringió sus operaciones.  

La  Superintendencia Financiera de Colombia, a su turno, mediante  radicado de 17 de febrero de 2009, autorizó a Stanford  Comisionista de Bolsa S.A., suspender sus actividades, incluyendo los  contratos de corresponsalía.  

Stanford  Comisionista de Bolsa S.A., por su parte, en conjunto con los entes  reguladores, inició un plan tendiente a responder a los  inversionistas: Traslado de portafolios en custodia, devolución  de inversiones y cancelación de operaciones repo o pendientes  de cumplimiento.  

Lo  mismo hizo el administrador judicial en el exterior de Stanford  International Bank Limited. Adelantó labores dirigidas a  identificar sus activos y a pagar a los tenedores de los CD’s.  Los resultados fueron negativos.  

Stanford  S.A. Comisionista de Bolsa, quien actuó como instrumento de  defraudación de Stanford Financial Group, incurrió en  dolo o negligencia grave. Recomendó servicios y productos de  Stanford International Bank Limited, en particular, inversiones en  CD’s, con información falsa.  

Lo  anterior generó a los demandantes «pérdida  e imposibilidad de disponer de cuantiosos recursos dinerarios, los  cuales constituyen  [su]  principal  ahorro».  

1.3.  La  oposición.  La  parte demandada resistió las pretensiones. Adujo buena fe y  cumplimiento del «artículo  2.2.12.3 de la Resolución 948-1 de 2004»  de la entonces Superintendencia de Valores. Además, ausencia  de relación  causal entre el perjuicio y su actuar, pues la imposibilidad de  disponer de los dineros se debió a la intervención  judicial de Stanford International Bank Limited.  

1.4.  El  fallo de primera instancia.  El  31 de enero de 2017, el Juzgado Treinta y Seis Civil del Circuito de  Bogotá, desestimó las pretensiones. No halló  demostrado que Stanford S.A. Comisionista de Bolsa se hubiere  obligado a manejar los recursos de los actores.  

Según  el contrato de corresponsalía, la demandada actuaba en forma  autónoma e independiente. No era agente o representante de  nadie, ni asociada al grupo financiero.  

Su  obligación, simplemente, se circunscribió a proveer  clientes a las entidades extranjeras. A brindarles información  suficiente sobre los términos y condiciones de las inversiones  y, a advertirles las consecuencias mediatas y potenciales que  asumían.  

Stanford  S.A. Comisionista de Bolsa, por tanto, no incurrió en  negligencia o descuido. Para el 14 de enero de 2009, nada hacía  suponer que el 17 del mismo mes y año, Stanford International  Bank Limited, sería intervenida por el gobierno de los Estados  Unidos de América.  

1.5.  La  sentencia de segundo grado.  Confirmó  in  integrum  la anterior decisión al resolver la alzada de los demandantes.  

2.  RAZONES DEL TRIBUNAL  

2.1.  El daño ocasionado a los precursores, salvo a María  Cecilia Romero Álvarez, Juan Felipe Mesa Romero1,  Rosa Adalia Velásquez Reyes, Luz Edelmira Velásquez  Reyes, Luis Velásquez Uribe y Cecilia Ramírez de  Velásquez, se encontraba acreditado.  

2.2.  El dolo o la negligencia grave de Stanford S.A. Comisionista de  Bolsa, en cambio, no fue demostrada. En concreto, la «información  falsa»  al promocionar servicios y productos, y recomendar su inversión.  

Por  el contrario, unos demandantes confesaron la no injerencia en sus  inversiones. Otros, entendieron realizarlas con Stanford  International Bank Limited. Si bien algunos responsabilizaron a la  interpelada, llanamente, por llevar a cabo el procedimiento,  aceptaron que los CD’s, fueron emitidos por esa misma entidad  financiera.  

Además,  un grupo de accionantes era versado en el manejo de las operaciones.  Esto hacía presumir que conocían las inversiones y sus  riesgos, y que el banco emisor respondía del pago de los  títulos respectivos.  

2.3.  La responsabilidad derivada del descalabro financiero, siendo  previsible, tampoco se estructuraba. No se demostró desfase en  el porcentaje de comisiones o excesos reconocidos en asuntos de  similar naturaleza. La ausencia de prueba sobre la aplicación  de tasas de interés por encima a las del mercado. Y se  comprobó la fluctuación de los réditos, según  el tiempo de duración de la inversión.  

Fuera  de lo anterior, los demandantes se sustrajeron de acreditar alguna  circunstancia que hiciera pensar a la convocada, razonablemente, que  Stanford International Bank Limited, estaba realizando operaciones  irregulares para defraudar a todos los inversionistas.  

2.4.  En suma, lo único corroborado era la realización de las  operaciones entre «2007  y el 22 de enero de 2009».  Lo mismo, la intervención judicial del SIB, Stanford  International Bank Limited, el «16  de febrero de 2009»,  por las autoridades de los Estados Unidos de América.  

3.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Tres  cargos fueron propuestos por los demandantes recurrentes, con réplica  de la otra parte. Sustanciados con arreglo al Código General  del Proceso, la Corte limitará el estudio al primero por  lograr también el mismo objetivo buscado en los dos restantes.  

3.1.  CARGO PRIMERO  

3.1.1.  Denuncia la violación de los artículos 2.2.12.3.,  numeral 3 de la Resolución 948-1 de 2004 de la  Superintendencia de Valores; 9 del Decreto 2558 de 2007; y 164, 167 y  176 del Código General del Proceso.  

3.1.2.  Según los impugnantes, el Tribunal incurrió en la  comisión de errores de hecho probatorios.  

3.1.2.1.  Soslayó el «conflicto  de intereses»  inmanente en el contrato  de corresponsalía.  A la pasiva le convenía su  silencio, en tanto, actuaba como miembro del grupo financiero. A la  par, las políticas de seguridad y rentabilidad las hacía  para el conglomerado.  

Igualmente,  el «vínculo  estrecho»  entre el emisor extranjero y la corresponsal demandada. Determinó  que ésta no obrara frente al cliente «con  el cuidado de una persona prudente que analiza con objetividad y  asepsia el producto que [estaba] ofreciendo».   Incurrió así en «serias  omisiones».  No suministró la información particular consagrada en  la ley colombiana; se sustrajo a informar que era parte del grupo  financiero; pretirió alertar a sus clientes, como signo de  riesgo, que la tasa de interés ofrecida estaba muy por encima  del mercado; en fin, que  las condiciones del valor estaban por fuera de lo común.  

3.1.2.2.  Pretermitió los brochures de Stanford Bolsa y Banca S.A. y de  Stanford International Bank Limited. Los documentos demostraban cómo  se utilizaron las relaciones entre el ente emisor y Stanford  Financial Group para convencer al inversionista de la fortaleza de  las entidades y del producto promocionado. Lo mismo, las inusuales  tasas de interés que superaban las remuneradas por otros  bancos de los Estados Unidos.  

3.1.2.3.  Cercenó los testimonios de Luis Mauricio Ospina Jaramillo y  Álvaro Hernández Cortés, empleados de la  comisionista de bolsa. El primero, sobre la falta de advertencia a  los clientes del «riesgo  que corrían»  al adquirir el producto ofrecido y sus diferencias alrededor de los  que “habitualmente»  tenían con la demandada. El  segundo, lo referente a las altas tasas de interés ofrecidas  en comparación con las de otros derechos negociables.  

3.1.2.4.  Recortó las declaraciones de parte de los actores. Entendieron  que los Cd´s emitidos por Stanford International Bank estaban  respaldados por la comisionista accionada. Adujeron que no eran  personas «conocedoras»  del negocio y, si bien algunos fueron asesorados por expertos, éstos  eran trabajadores de la corresponsal.  

3.1.2.5.  Pasó por alto valorar que en el interrogatorio de Alejandro  Blanco Serrano, representante legal de Stanford S.A. Comisionista de  Bolsa, no se aportó documento alguno que corroborara su dicho.  En concreto, respecto de la supuesta entrega a los inversionistas de  la información exigida en la ley para los corresponsales. Y  los formatos allegados carecían de la firma de los  pretensores.  

3.1.2.7.  Omitió los documentos de intervención del Tribunal del  Distrito de Texas de los Estados Unidos de América a Stanford  Group Company y otros. Allí constaba que la actuación  tuvo su origen, entre otras razones, en la promesa de pago de  intereses por valores superiores a los remunerados por otros Bancos.  Así mismo, en el reconocimiento de inusuales comisiones en  favor de la corresponsal por cada Cd adquirido.  

3.1.3.  Relacionado con el daño, para la censura, el ad-quem  también ignoró los documentos que lo demostraban, los  cuales singulariza, respecto de algunos demandantes.  

3.1.4.  Concluyen los recurrentes, los yerros denunciados son ostensibles y  trascendentes. Por una parte, llevaron al Tribunal a  no dar por sentado, estándolo,  el actuar doloso o gravemente culposo de la comisionista de bolsa. Y  por otro, a no tener en cuenta que el perjuicio se causó a  todos los integrantes del grupo sin excepción.  

3.1.5.  Solicitan, en consecuencia, casar la sentencia impugnada y proceder  de conformidad.  

3.2.  CONSIDERACIONES  

3.2.1.  En el escrito de réplica, una de las interpeladas insiste en  que los recurrentes mutaron sorpresivamente las pretensiones. No  obstante, esto fue desestimado al resolverse el recurso de reposición  contra el auto que admitió la demanda de casación. Se  reitera, una vez más, que las «cuestiones  fácticas involucradas en las acusaciones (…),  devienen del debate planteado desde las instancias, en particular,  con la conducta dolosa o negligente imputada a la convocada (…),  respecto del manejo de las inversiones de los demandantes».  

En  el contexto, según las circunstancias concretas en causa, la  imputada «negligencia»  se remite a los deberes de la corresponsal. El artículo 9 del  Decreto 2558 de 2007, las reduce a dos: «información»  y «asesoría  profesional».  Ambos se encuentran íntimamente ligados. Frente a la efectiva  inversión de los demandantes en los Cd’s ofertados, se  complementan. Esto explica la razón por la cual en la réplica  de la demanda se alega el cumplimiento del «artículo  2.2.12.3 de la Resolución 948-1 de 2004».  El numeral 3º del precepto, precisamente, hace relación a  la «información»  y a la «asesoría profesional».  Todo se reduce a establecer si ese alegado cumplimiento tuvo o no  ocurrencia.  

3.2.2.  El mercado de valores, los  roles y la corrección de la asimetría de la información  

3.2.2.1.  Desde la antigua Roma, en el Macellum2  la buenandanza de la venta de bienes básicos y suntuarios a  los ciudadanos, estaba dada gracias al control ejercido por el  Inspector Procurator  Macelli3;  encargado de verificar la rectitud de los negocios realizados, entre  otros, por los comerciantes. La probidad de estos en el ejercicio de  su oficio condicionaba su aceptación. En principio cuestionada  por la arraigada deshonestidad generada por el afán de lucro4.  La tutela de la fides  que implicaba “confianza,  lealtad, mutuo respeto de los intereses del otro”5,  igualmente, era aplicable a aquellas actividades.  

3.2.2.2.  Ese primario modelo de organización social dio cuenta de la  dinámica que a lo largo de la historia ha sido fundamental  para el bienestar común en la sociedad. Diferentes roles  colaboran «en  el mantenimiento de la estructura en su mejor estado»,  en armonía «con  otros sistemas en interés del todo».  El jurídico, por ejemplo, «desempeña  una función integradora, en cuanto, haciendo más  seguras, más fáciles y menos conflictivas las  relaciones entre roles, favorece la cohesión social»6.  

3.2.2.3.  Nada distinto ocurre en el mercado de valores, el cual se define como  el «conjunto de agentes,  instituciones, instrumentos y formas de negociación que  interactúan facilitando la transferencia de capitales para la  inversión a través de la negociación de  valores»7;  constituye una estructura (i) vinculada al concepto de valor; (ii)  soportada en el desarrollo de actividades calificadas; (iii) e  instituida en favor de los intereses de sus participantes,  primeramente los inversionistas, así como de la economía  del país.  

El  concepto de valor es una categoría legal establecida en la Ley  964 de 2005. Según el artículo 2°, es todo derecho  negociable de contenido crediticio o de participación que  «haga parte de una emisión,  cuando tenga por objeto o efecto la captación de recursos del  público».  Incluye, entre otros conceptos, las acciones, los  bonos, los papeles comerciales, los certificados de depósito  de mercancías, los certificados de depósito a término,  las aceptaciones bancarias, las cédulas hipotecarias y  cualquier título de deuda pública.  

Las  actividades del mercado de valores se relacionan con el manejo,  aprovechamiento e inversión de recursos captados al público  que se efectúen mediante valores; y enlistadas en el artículo  3, ídem,  entre otras, se hallan la emisión y oferta de valores y la  intermediación.  

La  emisión, ligada al mercado primario, corresponde a actividades  dirigidas a buscar financiación de inversores. La oferta,  atada igualmente al mercado secundario8,  puede ser pública o  privada9  (artículo 1.2.1.1. de la Resolución  400 de 199510  de la Superintendencia de Valores, hoy Superintendencia Financiera11).  La intermediación atañe a «operaciones  que tengan por finalidad o efecto el acercamiento de demandantes y  oferentes en los sistemas de negociación de valores o en el  mercado mostrador, sea por cuenta propia o ajena»12.  

Por  regla general, en el mercado de valores surge una relación  sustancial principal entre emisor e inversor que constituye el centro  gravitacional de las demás operaciones del mercado. Por  ejemplo, donde «intervienen terceros que  facilitan las transacciones entre los primeros»13,  llamados intermediarios.  

Los  emisores son personas jurídicas autorizadas para realizar  oferta pública de valores con el fin de obtener recursos para  su financiamiento. Pueden ser, las sociedades por acciones, los  gobiernos extranjeros y entidades públicas extranjeras, los  organismos multilaterales de crédito, las entidades  extranjeras y sucursales de entidades extranjeras, etc. Los  intermediarios por su parte, generalmente, son  «entidades  vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia con acceso  directo a un sistema de negociación de valores o a un sistema  de registro de operaciones sobre valores para la realización o  registro de cualquier operación de intermediación de  valores»14;  entre ellos,  las comisionistas de bolsa.  

El  inversionista es el participante más importante para el  mercado de valores, por cuanto es quien estimula continuamente la  economía del sector gracias a la inyección de capital.  Es la persona natural o jurídica que entrega sus recursos al  emisor a cambio de un valor. Tendrá la calidad de  inversionista profesional  todo «cliente que  cuente con la experiencia y conocimientos necesarios para comprender,  evaluar y gestionar adecuadamente los riesgos inherentes a cualquier  decisión de inversión».  Para tal efecto debe acreditar los  requisitos señalados en el artículo 1.5.2.2 de la  Resolución 400 de 199515.  Y serán clientes inversionistas16,  quienes no reúnan esas características y que por su  condición no profesional o inexperiencia son sujetos de  especial protección.  

3.2.2.4.  La correcta interacción entre los participantes en las  actividades de valores determina el desarrollo y robustez del mercado  de capital. Existe un entrelazamiento inescindible entre los  diferentes agentes y las operaciones negociales bursátiles y  extrabursátiles17.  Se desarrollan en relación valor y captación de  recursos del público -ahorro-inversión-; en  consecuencia, el desbalance injustificado incide negativamente en la  estabilidad del sector y trasciende con similares efectos en la  economía del país.  

El  equilibrio del sistema, entonces, es fundamental. La protección  del inversor por esencia vulnerable en operaciones negociales  técnicas, resulta el propósito cardinal del mercado por  cuanto, es la piedra angular que soporta la arquitectura del  escenario de valores. En tanto, el sistema otorgue seguridad y  transparencia, la confianza del inversionista se mantendrá  incólume. La constancia de su intervención dinamizará  el sistema, con la ventaja que ello representa para quienes buscan  financiamiento y los demás intervinientes favorecidos por los  réditos de las operaciones.  

Las  entidades que ejercen las actividades de valores, profesionales en su  oficio, son por antonomasia los primeros llamados a resguardar el  mercado a través del amparo al cliente. No se trata de relevar  a este de las contingencias propias de la negociación. La  cuestión estriba en que aquellos, cada uno en el ámbito  de su participación, actúen de conformidad con la  probidad que su rol en el mercado amerita. Les corresponde generar  las condiciones necesarias para que el inversionista esté  precedido de su comprensión en torno a la incertidumbre y los  riesgos de las distintas operaciones y su disposición a  asumirlos informadamente.  

El  aprovechamiento indebido de la condición lega del consumidor o  el actuar fraudulento de los participantes para un beneficio  individual, huérfano de los intereses del mercado, fracturan  la estructura, afectan a las empresas y desestabilizan la economía  nacional. La interdependencia, natural de las organizaciones  sociales, cobra vigencia.  

La  razón de ser del mercado se entiende si está orientada  por los postulados que rigen la vida económica en el marco del  Estado Social de Derecho (art. 2 de la Constitución Política).  La solidaridad, no el egoísmo o el individualismo codicioso,  es el principio que guía la iniciativa privada y el elemento  optimizador del sistema, al enseñar que el apoyo mutuo y la  alteridad es el mejor camino para lograr la prosperidad individual al  promover mancomunadamente la realización de las aspiraciones  de la colectividad y de los particulares en un marco de ética  negocial.  

3.2.2.5.  La «idea  de un régimen económico natural, basado en el paradigma  de la existencia de un mercado perfecto»18  es una utopía, pero si un ideal para corregir sus fallas,  prevenir y sancionar el fraude y el abuso; es un medio para buscar la  estabilidad, sin que baste con la resiliencia del sistema. El asunto  requiere establecer reglas claras que disciplinen y ordenen la  actividad de valores en dirección al bienestar general. Por  esto, al Estado le corresponde definir esos parámetros y velar  por su cumplimiento, en desarrollo de la función de  intervención que le ha sido encomendada.  

El  mercado de valores como actividad financiera, en cuanto trasciende e  incide directamente en el bien común, es de interés  público. Así  lo prevé el artículo 335 de la Constitución  Política de 1991: las «actividades  financiera, bursátil, aseguradora y cualquier otra relacionada  con el manejo, aprovechamiento e inversión de los recursos de  captación (…) son  de interés público y sólo pueden ser ejercidas  previa autorización del Estado, conforme a la ley, la cual  regulará la forma de intervención del Gobierno en estas  materias y promoverá la democratización del crédito”.  En palabras de la Corte Constitucional:  

«[L]a  actividad financiera es de interés general, pues en ella está  comprometida la ecuación ahorro – inversión que juega  papel fundamental en el desarrollo económico de los  pueblos. Es por ello que cualquier actividad que implique esta  forma de intermediación de recursos, o la simple captación  del ahorro de manos del público, debe quedar sometida a la  vigilancia estatal. En efecto, en el modelo “social de  derecho”, en donde corresponde al Estado conducir la dinámica  colectiva hacia el desarrollo económico, a fin de hacer  efectivos los derechos y principios fundamentales de la organización  política, no resulta indiferente la manera en que el ahorro  público es captado, administrado e invertido. (…)   Pero más allá de este interés público,  corresponde también al Estado velar por los derechos de los  ahorradores o usuarios, razón que también milita para  justificar la especial tutela estatal sobre las actividades  financiera, bursátil y aseguradora y sobre cualquier otra que  implique captación de ahorro de manos del público.  

«Frente  a la actividad bursátil, (…) la Corte ha sostenido que,  tal y como ocurre con la actividad financiera, dicha actividad,  por expresa disposición constitucional, es de interés  público. Ello significa que el mercado bursátil se  encuentra sometido al poder de policía administrativo, es  decir, a la inspección, vigilancia y control del Estado a  través de la Superintendencia de Valores, hoy Financiera de  Colombia, la cual debe intervenir para mantener el mercado  bursátil debidamente organizado, y velar porque quienes  participan en él desarrollen su actividad en condiciones de  igualdad, transparencia y no se ponga en peligro ni se lesione el  interés público y específicamente el interés  de los inversionistas. A su vez, el ejercicio de la actividad  bursátil es reglado, como quiera que la legislación y  la labor gubernamental de inspección definen cuáles  transacciones deben llevarse a cabo obligatoriamente a través  de bolsas de valores, qué montos y cómo deberá  efectuarse cada transacción. Se trata igualmente de una  actividad sometida a autorización gubernamental previa,  intervenida por el Estado de forma especial para prevenir conductas  delictivas, tales como, el lavado de activos y la utilización  de esta labor para fines diferentes al interés público,  de lo cual se deduce también que en el mercado bursátil  está presente la potestad administrativa sancionadora del  Estado»19.  

Conforme  a la doctrina constitucional, el régimen vigente es el de  “intervención  estatal reforzada”  que, condiciona el inicio y funcionamiento de la actividad a la  previa autorización del Estado de acuerdo con la ley.  Instituye en el gobierno la función de inspección,  vigilancia y control del sector y establece los distintos estándares  conductuales que deberán respetar los participantes.  

La  intervención en el mercado de valores se materializa a través  de las modalidades de regulación y supervisión. La  primera, asignada al Congreso, le corresponde regular la forma en que  el Estado debe intervenir en la economía; expedir las normas a  las cuales debe sujetarse el Gobierno para el ejercicio de las  funciones de inspección y vigilancia; y dictar las normas  generales y señalar los objetivos y criterios confines de la  administración para regular la actividad financiera; y al  Gobierno, compete reglamentarla en los límites definidos en la  ley marco20.  

3.2.2.6.  La asimetría y la insuficiencia o falta de información22,  es la principal falla de los mercados. Deviene del desbalance a  priori  entre el inversor y los demás participantes frente al  conocimiento de las particularidades que rodean la operación  de valores. La anomalía afecta la comprensión del  consumidor financiero frente a los riesgos propios de la inversión  y con ello la decisión negocial. En ocasiones, no pocas,  origina conflictos de intereses, abuso y manipulación del  sistema; situaciones que amenazan seriamente la estabilidad del  escenario de capitales.  

El  aprovechamiento de la inexperiencia o ignorancia del inversionista  para dirigir sus recursos y para celebrar el acto jurídico-económico  en el entramado bursátil y extrabursátil puede generar  consecuencias nocivas de magnitudes sistémicas, que repercuten  en la pérdida de confianza del público en general  frente a la actividad, que se muta en grave motivo de desequilibrio  del mercado de valores y en obstáculo para su desarrollo.  

El  derecho a la información y el deber de informar es la más  importante herramienta de protección del inversionista y del  mercado de valores. Si es objetiva, oportuna, completa, imparcial y  clara, refleja la transparencia e integridad del sistema; propicia un  ambiente de seguridad jurídica en el inversor, al contar con  los elementos de análisis necesarios para adoptar una decisión  sopesada, consciente y aquilatada. El equilibrio del sector pasa por  el diálogo honesto, probo y leal de los participantes del  mercado. Es indispensable que el inversor sea enterado con  completitud de los pormenores del negocio, para definir si la  operación ofertada se ajusta a su perfil y a sus intereses;  por ende, correlativamente es un deber informar.  

Superar  los desperfectos del mercado mencionado, en aras de resguardar al  inversionista, es una preocupación global. Precisamente la  Organización Internacional de la Comisión de Valores,  OICV, International  Organization of Securities Commissions,  IOSCO, como organismo supranacional, armonizador de la regulación  del mercado de valores y futuros, ha adoptado, Los  Objetivos y Principios para la Regulación del Mercado de  Valores  como respuesta de la comunidad internacional para superar las trabas  y mellas. Esos fines están orientados por tres objetivos  «estrechamente relacionados entre  sí»:  (i) protección de los inversores; (ii) garantía de  mercados justos, eficientes y transparentes; y (iii) reducción  del riesgo sistémico. Los propósitos tienen por fin  contribuir al desarrollo de los mercados a través de la  formulación de lineamientos generales de regulación y  supervisión en dirección del deber de información.  Precisamente OICV – IOSCO, enfatiza:  

«Los  inversores deberán estar protegidos contra prácticas  engañosas, de manipulación o fraudulentas, incluyendo  el mal uso de información privilegiada, la utilización  en beneficio del propio intermediario de las instrucciones del  cliente («front running») y los abusos en el uso de los  activos de dichos clientes.  

«El  medio más importante para garantizar la protección de  los inversores es la difusión de información relevante  y suficiente para la toma de decisiones. De este modo, los inversores  pueden evaluar los riesgos potenciales y los beneficios de sus  inversiones y, de esta manera, proteger mejor sus propios intereses.  (…).  

«La  supervisión de los intermediarios del mercado deberá  lograr la protección de los inversores fijando unas normas  mínimas para los partícipes del mercado. Los inversores  deberán ser tratados por los intermediarios de una manera  justa y equitativa, conforme a patrones que deberán fijarse en  las normas de conducta. Debería existir un sistema amplio y  completo de procedimientos de inspección, supervisión y  cumplimiento.  

«Los  inversores financieros son especialmente vulnerables a la mala  conducta de los intermediarios y otros participantes en los mercados  de valores. Sin embargo, su capacidad de emprender acciones puede ser  limitada. Además, para que los inversores estén  protegidos adecuadamente, la complejidad de las operaciones con  valores y la sofisticación de las técnicas  fraudulentas, requieren la enérgica aplicación de la  regulación. Los inversores deberán tener acceso a un  mecanismo neutral (como los tribunales u otros mecanismos para  resolver conflictos) o contar con medios de resarcimiento y  compensación por conductas indebidas. La supervisión y  la aplicación efectivas de la ley dependen de una estrecha  cooperación entre los reguladores a escala nacional e  internacional»23.  

3.2.2.7.  En concordancia con dichos estándares, el Estado colombiano en  uso de la función de intervención, ha expedido copiosa  normativa para ordenar, disciplinar el mercado de valores y corregir  la información asimétrica. Prevé condiciones de  admisión de participantes. Reglamenta el funcionamiento  adecuado de la actividad y establece mecanismos de autorregulación  y pautas de comportamiento de emisores e intermediarios para  contrarrestar el desequilibrio en la relación con el inversor.  

La  Ley 964 de 2005, Ley Marco de Valores, incorporó los objetivos  IOSCO en su artículo 1º, cuando dispuso como uno de los  criterios de intervención del gobierno, el consistente en que  el mercado «esté provisto  de información oportuna, completa y exacta»;  además, lo autorizó para que en aplicación de  esa facultad:  

(i)  expidiera normas conductuales que definieran “las  prácticas constitutivas de conflictos de interés, así  como los mecanismos a través de los cuales se manejen, revelen  o subsanen dichas situaciones, cuando a ello hubiere lugar; y  (…) lo relacionado con el deber de las entidades  sometidas a inspección y vigilancia de actuar ante los  clientes como expertos prudentes y diligentes”.  (ii) solicitar “a  las personas que ejerzan actividades de intermediación en el  Mercado de Valores, que suministren a sus clientes la  información necesaria para lograr la mayor transparencia en  las operaciones que realicen, de suerte que les permita a estos, a  través de elementos de juicio claros y objetivos, escoger las  mejores opciones del mercado y poder tomar decisiones informadas”.  Y (iii) sancionar a quienes violen las normas que regulen el mercado  de valores, entre otras, cuando incumplan “las  disposiciones sobre conflictos de interés, los deberes  profesionales que les correspondan a quienes participen en el mercado  en cualquiera de sus actividades” y no divulguen “en  forma veraz, oportuna, completa o suficiente información que  pudiere afectar las decisiones (…) de los  inversionistas (…)”24.  

Asimismo,  prevé la existencia del Registro Nacional de Valores y  Emisores (RNVE), del Registro Nacional de Agentes del Mercado de  Valores (RNAMV) y del Registro Nacional de Profesionales del Mercado  de Valores (RNPMV), los cuales se agrupan en el Sistema Integral de  Información del Mercado de Valores (SIMEV), “(…)  para permitir y facilitar el suministro  de información al mercado” y a  cualquier interesado de los valores ofrecidos, los emisores, agentes  y los profesionales que participan en el sector.  Estableció, además, la extensión de la  autorregulación a toda la actividad de intermediación a  cargo del Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), como  complemento para contribuir a proteger al inversionista25.  

La  reglamentación particular expedida por el gobierno, asigna una  estricta supervisión a la Superintendencia Financiera respecto  de los emisores y de los valores que pretendan ofertar. Impone como  requisito esencial para el ejercicio de la actividad el suministro  del «prospecto  de información».  Se trata de un documento que «contiene  los datos del emisor, del valor y de la emisión, necesarios  para el cabal conocimiento de los mismos por parte de los  inversionistas»26.  

Para  contrarrestar la afectación del derecho a la información,  el faro regulatorio estatal se enfoca primordialmente en las  actividades de las comisionistas de bolsa, quienes por su rol  constituyen el primer contacto y acompañamiento con el  inversor, como por la influencia que ejercen en el cliente y por el  conocimiento experto que tienen del mercado. Su participación  profesional, por tanto, en la dinámica de valores es crucial a  la hora de construir y mantener la confianza del consumidor  financiero.  

El  ordenamiento jurídico con el objetivo de proteger al  inversionista radicó en las comisionistas de bolsa la labor de  orientación. Además del deber de información  les corresponde el «natural»27  de asesoría  profesional.  La tutela del inversor se extiende más allá. Junto al  suministro de datos objetivos respecto de la operación, debe  ofrecer al inversionista recomendaciones, opiniones y juicios de  valor para que comprenda mejor las particularidades y riesgos del  producto financiero y pueda tomar decisiones informadas. Así  se establece en la Resolución 400 de 1995, cánones  1.5.3.2, numerales 1, y 1.5.3.3:  

«Deberá  adoptar políticas y procedimientos para que la  información  dirigida a sus clientes o posibles clientes en operaciones de  intermediación sea  objetiva, oportuna, completa, imparcial y clara.  De manera previa a la realización de la primera operación,  el intermediario deberá informar a su cliente por lo menos lo  siguiente: a) Su naturaleza jurídica y las características  de las operaciones de intermediación que se están  contratando, y b) Las características generales de los  valores, productos o instrumentos financieros ofrecidos o promovidos;  así como los riesgos inherentes a los mismos.  

«En  adición tendrá  “que cumplir con el deber de asesoría  profesional  para con sus “clientes inversionistas”.  

«Se  entiende por asesoría  profesional el brindar recomendaciones individualizadas que incluyan  una explicación previa acerca de los elementos relevantes del  tipo de operación, con el fin de que el cliente tome  decisiones informadas, atendiendo al perfil de riesgo particular que  el intermediario le haya asignado, de acuerdo con la información  suministrada por el “cliente inversionista” sobre sus  conocimientos y experiencia en el ámbito de inversión  correspondiente al tipo de operación a realizar.  

«En  desarrollo de este deber será responsabilidad del  intermediario establecer un perfil de riesgo del cliente y actuar de  conformidad con el mismo. Cuando el intermediario considere que el  producto o servicio ofrecido o demandado es inadecuado para el  cliente, deberá darle a conocer expresamente su concepto.  

«El  deber de asesoría a que se refiere este artículo tendrá  que ser cumplido por conducto de un profesional debidamente  certificado para este fin, quien deberá estar vinculado  laboralmente al intermediario de valores.  

«Parágrafo.  Los intermediarios no podrán, en ningún caso,  restringir, limitar o eximirse de este deber, tratándose de un  “cliente inversionista”».  

La  observancia de esos deberes no se reduce al ámbito de la  intermediación. Son inherentes a toda actividad de las  comisionistas de bolsa e involucra intereses de los clientes  inversionistas. Como profesionales, han de «actuar  ante los clientes como expertos prudentes y diligentes»  porque son la viva expresión de la buena  fe que campea en toda la actividad negocial, incluyendo, con rigor,  la del mercado de valores.  

La  bonae fidei recorre el  ordenamiento jurídico en su integridad, y, por supuesto, el  derecho de las obligaciones en sus diferentes manifestaciones. Forma  parte de su propia médula, pues constituye un elemento  estructural fundante, con fuerza y jerarquía superior para la  totalidad de los actos y relaciones jurídicas. Es esencia para  los deberes primarios y secundarios, en cuya categoría se  enmarcan los de información y asesoría. A su vez,  conforma el derrotero conductual que guía todo comportamiento  negocial como una actividad honesta, proba y leal.  

En  el mercado de valores el proceder de las comisionistas de bolsa  adquiere un nivel superlativo. La expresividad normativa de los  deberes de información y asesoría prolija en la  regulación así lo enseña. Ante la complejidad  que el mercado de capitales representa para el inversor, la  intervención de la entidad profesional solo es aceptable, si  corresponde a un actuar íntegro y ético, precedido del  cumplimiento de aquellos parámetros de conducta.  

La  comisionista de bolsa es profesional en su arte, y  como tal, se  espera que ejecute lo necesario para cumplir sus deberes y para  disipar la oscuridad que la asimetría de la información  pueda generar, en pos de proteger al inversionista y por contera, los  del mercado, como un todo interdependiente. La corrección de  las fallas, la credibilidad y estabilidad del sistema, precisa el  ejercicio serio del oficio por el bróker.  

3.2.3.  La ingente reglamentación trasuntada obliga construír  un ambiente de absoluta seguridad jurídica para el inversor.  No abriga posiciones que supongan dejar al arbitrio de los  participantes aspectos nodales del sistema, como los deberes de  información y asesoría profesional. La tranquilidad del  consumidor pende de la garantía de observar en forma  irrestricta las normas de funcionamiento y comportamiento que ordenan  y disciplinan el sector.  

La  arquitectura del mercado de valores, entonces, funda su robustez,  transparencia e integridad, en la suma de esfuerzos coordinados y  alineados en un propósito común: la protección  del inversionista. La sinergia se logra solo si quienes están  en mejor posición de conocer el sistema, actúan de  conformidad con las reglas dispuestas por el Estado y por los  principios del derecho comparado para informar adecuadamente al  consumidor o usuario. Amparado el interés del más  débil, en el todo, en lo macro, la estructura queda  fortalecida, se desarrolla y optimiza.  

3.2.4.  El  comercio transfronterizo, el contrato de corresponsalía y el  deber de asesoría especial  

3.2.4.1.  En el funcionamiento del mercado de capitales reseñado  (parágrafo segundo, artículo 3 de la Ley 964 de 2005),  la realización de actividades de valores «obedece  al principio de presencia territorial, según el cual,  únicamente las entidades constituidas o que se constituyan en  Colombia»28  pueden llevarlas a cabo. Su ejecución implica quedar sujetas a  la supervisión del Estado a través de la  Superintendencia Financiera29.  

Se  exceptúa de esa restricción, la promoción o  publicidad en Colombia o a sus residentes por instituciones  extranjeras, respecto de productos y servicios de valores extranjeros  tipificados como actividad de valores, según la regla 3,  citada30;  en cuyo caso, aquellos agentes no estarán sometidos a la  vigilancia de las autoridades nacionales, sino a las del lugar de  origen31,  salvo, frente a sus oficinas de representación32.  

3.2.4.2.  La habilitación de esa actividad de valores transfronteriza  responde al cumplimiento de obligaciones internacionales a cargo del  Estado en materia económica. En concreto, las adquiridas en  virtud del Acuerdo de Marrakech, aprobado mediante la Ley 170 de  199433,  origen de la Organización Mundial del Comercio34,  y de Acuerdos sobre comercio de mercancías y de servicios,  derechos de propiedad intelectual, solución de diferencias y  examen de políticas comerciales. Esas normativas conforman un  corpus  iuris,  fuente principal del derecho comercial internacional35.  

Uno  de los más importantes plexos normativos es el Acuerdo General  sobre el Comercio de Servicios (AGCS)36.  Éste tiene por objeto «crear  un sistema creíble y fiable de normas comerciales  internacionales; garantizar un trato justo y equitativo a todos los  participantes (principio de no discriminación); impulsar la  actividad económica mediante consolidaciones garantizadas; y  fomentar el comercio y el desarrollo a través de una  liberalización progresiva»37.  

El  articulado se aplica a las medidas que adopten los Estados miembros y  afecten el comercio de servicios en cualquiera de sus modalidades:  (i) Suministro transfronterizo.  (ii) Consumo en el extranjero. (iii) Presencia comercial. (iv) Y,  presencia de personas físicas38.  

Establece  obligaciones generales, como las de trato de la nación más  favorecida y transparencia. También se plasman los compromisos  específicos mediante los cuales los Estados «indican  en relación con qué tipos de servicios adquieren nuevas  obligaciones, señalan  si frente a ellos conceden pleno acceso a los mercados  y si reconocen plenamente la cláusula de trato nacional, o si,  por el contrario, establecen  limitaciones a esos principios»39  (subrayas ex  texto).  

En  particular, el Anexo Sobre Servicios Financieros comprensivo de «todo  servicio de cualquier sector”,  permite  a un Estado miembro adoptar «medidas  por motivos cautelares, entre ellos la  protección de inversores,  depositantes, tenedores de pólizas o personas con las que un  proveedor de servicios financieros tenga contraída una  obligación fiduciaria, o  para garantizar la integridad y estabilidad del sistema financiero»40  (subrayas ex  texto).  

3.2.5.  La Ley 964 de 2005 autorizó al gobierno nacional para que  determinara “(…) las  actividades que, en adición a las previstas (…) hacen  parte del mercado de valores por constituir manejo, aprovechamiento e  inversión de los recursos captados del público mediante  valores (…),  regulara el comercio transfronterizo de los servicios propios de las  actividades previstas en el artículo 3º».  A su vez, mediante Decreto 2558 de 200741,  se reguló el suministro transfronterizo de servicios  financieros. Así se honraron las obligaciones internacionales  mencionadas; y a la par, se impusieron medidas para proteger los  inversionistas y garantizar la estabilidad e integridad del mercado42.  

La  normativa diseñó una vía de ingreso al mercado  de valores nacional de entidades extranjeras para promocionar o  publicitar sus valores. El inversor puede interactuar directamente  con la institución financiera del exterior, una vez conocido  el producto o servicio y publicitado por la entidad experta  autorizada. La conclusión de la operación sitúa  la negociación del valor en el país de origen. Y la  regulación y supervisión, por tanto, será la  definida por el ordenamiento jurídico foráneo.  

La  actividad de valores transfronteriza en la forma autorizada por el  Estado, permite identificar dos actos jurídicos independientes  pero complementarios, previos a la realización de la operación  entre la institución extranjera y el inversor. El primero, lo  constituye el medio elegido por aquella y autorizado por la ley para  promocionar su producto (mecanismo de acceso). El segundo, el deber  de asesoría profesional especial que la entidad autorizada  brinda al consumidor respecto del producto o servicio publicitado,  como medida impuesta por el ordenamiento jurídico para su  resguardo (mecanismo de protección).  

3.2.6.  El  contrato de corresponsalía (mecanismo  de acceso)  

De  acuerdo con el precepto 2 numeral 3 del Decreto 2558 de 2007, las  instituciones del exterior que pretendan promover o publicitar  productos y servicios en el mercado de valores colombiano o a sus  residentes, deberán utilizar una de las siguientes  alternativas: a) establecer una oficina de representación;  o b) celebrar un contrato de corresponsalía con una sociedad  comisionista de bolsa de valores o con una corporación  financiera.  

En  este último caso, la corresponsalía es un negocio  jurídico, según el cual, una institución del  mercado de valores del exterior acuerda con una sociedad comisionista  de bolsa nacional, llamada «corresponsal»,  servir de «punto  de enlace»43  para promocionar o publicitar sus  «productos y servicios financieros en el  mercado colombiano o a sus residentes»44.  Se trata de una actividad ajena a las labores de intermediación  propias del mercado de valores45.   De tal manera que se estructura como una relación contractual  bilateral, directa, onerosa, conmutativa y formal entre un ente  colombiano vigilado (comisionista o corporación financiera) y  una entidad financera extranjera, cuyo objeto negocial sirve de  enlace para informar, promocionar, ofertar productos y servicios  financieros en donde sobresalen los deberes de información al  consumidor financiero y el de asesoría profesional.  

Se  entiende por promoción o publicidad «cualquier  comunicación o mensaje, realizado personalmente o utilizando  cualquier medio de comunicación, sea este masivo o no, que  esté destinado a, o tenga por efecto, iniciar, directa o  indirectamente, actividades (…)  del mercado de valores»46.   El desarrollo  de la actividad, para la corresponsal comporta, además de las  diligencias administrativas inherentes, «asesorar  a los clientes sobre los diferentes tipos de riesgos que asumirían  con las operaciones»47.   

El  regulador, con particular preocupación, se encargó de  circunscribir el objeto de ese convenio exclusivamente a la promoción  o publicidad. Lo delimitó celosamente, de tal suerte que la  comisionista de bolsa, frente al inversor, bajo ninguna circunstancia  implicara intervenir a nombre de la institución financiera  foránea. Ello refulge de las normas que le imponen abstenerse  de (i) representar a la institución del exterior para  suscribir o perfeccionar los contratos celebrados con residentes en  el territorio nacional; (ii) realizar cualquier actividad relacionada  con el cierre, registro o autorización final de las  operaciones relacionadas con la prestación de servicios por  parte de la institución del exterior; y de (iii) obligarse  directa o indirectamente en las operaciones que promuevan48.  

Se  procura garantizar dos cosas. La primera, la integridad jurídica  y financiera de la comisionista de bolsa. Se blinda así de un  juicio de responsabilidad derivado de la relación entidad  extranjera-inversor. La promoción o publicidad de productos o  servicios financieros, dentro de los límites regulatorios  fijados, “en ningún momento puede  significar la asunción de obligaciones o riesgos propios de la  actividad financiera o del mercado de valores”49.  

La  segunda, el inversor no debe tener duda de lo publicitado, en tanto,  se trata de una operación de valores con una entidad del  exterior, con las implicaciones que conlleva; ello con el fin de  clarificar que el comisionista de bolsa al actuar como corresponsal,  no hace parte del negocio, y que en el punto, las reglas que regulan  la adquisición del producto extranjero son las del  ordenamiento jurídico foráneo, motivo por el cual se  predica la sustracción de la supervisión del Estado,  para radicarse en la jurisdicción de origen del ente  extranjero.  

3.2.7.  Deber de asesoría profesional  especial (mecanismo de protección)  

El  Estado, al permitir el acceso de instituciones extranjeras al mercado  nacional a través del suministro transfronterizo, procede  conforme a sus obligaciones internacionales. Empero, al introducir la  promoción y publicidad de productos y servicios de otro país,  la falla de la información asimétrica viene de la mano.  Es necesario, entonces, que la dinámica del mercado de valores  arrope al inversor, para garantizar así la estabilidad e  integridad del sector. El Acuerdo de Marrakech establece que el  comercio de servicios puede ir acompañado de medidas para  proteger el sistema económico local.  

Se  requiere el establecimiento de reglas claras que disciplinen y  ordenen la actividad de valores, dirigidas a proteger al  inversionista y al mercado. La importancia del establecimiento de  normas de conducta adecuadas y su observancia es superlativa en ese  sentido, por tanto, la existencia de un deber de asesoría  profesional especial se justifica. La razón, la asimetría  de la información en la relación jurídica  transfronteriza que se promueve, es mayor a la de otros escenarios; y  sus efectos nocivos, de no contrarrestarse, pueden ser devastadores  para el mercado de capitales y la ya frágil economía  nacional.  

Por  ejemplo, en los negocios en que interviene un emisor inscrito en el  RNVE50,  la información sobre el valor ofertado pulula. Esto no ocurre  cuando de la participación del emisor extranjero se trata. La  relación final con el inversor se sustrae de la regulación  nacional y la vigilancia de la actividad la ejerce el supervisor del  otro país, dificultando ostensiblemente la obtención de  datos sobre las condiciones de la entidad financiera y de la  operación promocionada.  

Aunque  existe un control formal acerca de cierta información de la  institución extranjera, solo sirve de criterio inicial para  autorizar el contrato de corresponsalía, pero no representa  mayor rigorismo. Prueba de esto es que, pasados «quince  días hábiles contados a partir de la radicación  completa de la documentación (…),  sin que la Superintendencia Financiera de  Colombia se hubiere pronunciado, el corresponsal [puede]  iniciar la ejecución»51  del convenio.  

La  operación de valores promocionada suscita un entorno incierto  para el inversor nacional. La complejidad, que, por  si,  representa negociar en el exterior; y la ausencia de herramientas  adecuadas para tomar una decisión informada, lo agudiza. La  patente inestabilidad de la situación, impone al Estado  medidas adecuadas. No de otra manera es posible lograr y mantener la  confianza del inversionista, y resguardarlo ante riesgos graves como  los derivados del fraude y abuso del mercado.  

El  cumplimiento de los deberes de abstención dichos, son  insuficientes. El ordenamiento jurídico consciente de la  incertidumbre y en reciprocidad al ingreso del comercio de aquellos  productos, dispuso como mecanismo de protección autónomo  brindar asesoría profesional al consumidor, como un «deber  natural»  de las actividades de las comisionistas de bolsa; adicionando la  información relacionada con el funcionamiento de la  institución extranjera, la operación ofertada y el  régimen legal aplicable. El artículo 9 del Decreto 2558  de 2007, patentiza esos deberes:  

“En  el desarrollo de sus actividades autorizadas, deberán  dar a los clientes una asesoría profesional, en  relación con los productos y servicios que promociona. A tal  efecto se deberá manifestar expresamente a sus clientes y  usuarios que los productos y servicios que promueven son prestados  por la institución del exterior e ilustrarlos detalladamente  acerca de las condiciones jurídicas, financieras, contables,  comerciales y administrativas en que esta desarrolla sus operaciones;  el alcance de sus responsabilidades como oficina de representación;  la responsabilidad que la institución del exterior asume  frente a los servicios ofrecidos, las características  principales de la supervisión que ejercen las autoridades  respectivas sobre la institución del exterior representada; la  existencia de garantías o seguros, incluyendo seguro de  depósitos u otra garantía estatal, si es del caso, que  amparen incumplimientos de la institución del exterior a los  clientes y los límites con que los mismos operan, así  como la jurisdicción y la ley aplicable a los productos y  servicios que promociona. La oficina de representación  solicitará al cliente constancia del cumplimiento del  suministro de la información mencionada en este numeral”.   

El  mecanismo de protección del consumidor tiene por objeto  superar el obstáculo en la consecución de la  información del agente y el valor extranjero; recomendar  profesionalmente el producto y enterar al inversor de los riesgos y  si se ajusta a su perfil e intereses, mediante el suministro de  información objetiva, oportuna, completa, imparcial y clara.  Ahora, esto no quiere significar que con ello se eviten los riesgos  asociados a la operación transfronteriza promocionada. El  objeto es que los conozca y esté al tanto de las  particularidades que rodean esa negociación, para que  comprenda de la mejor manera la inversión, previo a adoptar  alguna decisión.  

El  organismo de control y vigilancia colombiano, así lo consideró  en un asunto disciplinario adelantado contra la comisionista de bolsa  ahora demandada, ante el incumplimiento del precitado deber52:  

«Es  así como para esta Superintendencia, no existe duda que cuando  el Gobierno Nacional dispuso en el artículo 9 del Decreto 2558  de 2007, hoy artículo 4.1.1.1.9 del Decreto 2555 del 2010, que  la sociedad comisionista de bolsa solicitará al cliente  constancia del cumplimiento del suministro de la información  relacionada con los productos y servicios que promociona, incorporó  una obligación en cabeza de las entidades encargadas de  adelantar la labor de promoción de productos de entidades del  exterior, esto es sociedades comisionistas o corporaciones  financieras, en el caso de los contratos de corresponsalía. Lo  anterior, para garantizar una diligente, oportuna y adecuada asesoría  por parte de éstas en los términos de la norma antes  referida, de manera tal que el eventual cliente conozca de manera  precisa y detallada, entre otros aspectos, los siguientes:  

«1.  Que está contratando con una institución del exterior y  de las responsabilidades que asume dicha entidad frente a los  productos y servicios que ofrece a través de las entidades  vigiladas.  

«2.  Los efectos y riesgos que dicha inversión puede ocasionar.  

«3.  El grado de responsabilidad que puede predicarse de la labor  ejecutada por parte de la sociedad comisionista o la corporación  financiera, de manera tal que no quede duda para el cliente que la  actividad de cualquiera de estas entidades se limita a la promoción  y publicidad de productos de una entidad del exterior».  

El  alcance de la salvaguarda normativa va más allá. Impone  a la corresponsal solicitar al cliente  «constancia del cumplimiento del  suministro de la información».  Con ello cierra cualquier discusión acerca de la  materialización de tan sensible proceder. Su ocurrencia no  puede quedar simplemente retratada en el recuerdo; como se trata de  negociaciones enrevesadas y desiguales, la constancia es el único  dispositivo de defensa del inversor frente al derecho a la  información y frente al deber del corresponsal.  

La  guarda de la seriedad, estabilidad y solidez del mercado demanda del  regulador, dada la compleja situación enfrentada por el  inversor nacional, adoptar respuestas proporcionales. De tal modo,  que la exigencia del artículo 9 del  Decreto 2558 de 2007, reiterada en el  4.1.1.1.9 del Decreto 2555 del  2010, tocante con que la sociedad comisionista de bolsa solicite al  cliente constancia del cumplimiento del suministro de la información  relacionada con los productos y servicios que promociona, constituye  una obligación ad sustamtiam actus,  en cabeza de las entidades encargadas de adelantar la labor de  promoción de productos de entidades del exterior, para el caso  del contrato de corresponsalía. La prueba de esa obligación  resulta central y esencial porque da cuenta de  haberse llevado a cabo el deber de información y de asesoría  profesional especial, ante la asimetría del inversionista  nacional frente a la entidad extranjera.  

Se  trata de una formalidad ad  substantiam actus y ad  probationem. El «documento  sirve tanto para constituir válidamente el acto jurídico,  como para probarlo»54.  La suerte de los hechos sujetos a esas  formalidades legales, en caso de omisión, determina que la  relación no produce efecto jurídico alguno, por  supuesto, como «desconocimiento o  alteración» «de  las consecuencias», «partiendo  de la propia negativa del ser o inexistencia (…) fenómeno  (…) de indispensable contemplación desde un punto de  vista lógico y pragmático, frente a ocurrencias  vitales»55.  

La  observancia de la forma solemne, condición  ad  solemnitatem,  apenas para ciertos actos que así lo demanden, perentoriamente  en los modos previstos por el legislador, es vinculante o  constitutiva porque es ad  substantiam  actus  (forma dat  esse rei),   en consonancia con el artículo 1501 del Código Civil,  y su omisión desemboca en la inexistencia; claro sin que se  trate de un culto a la forma o en contra de la libertad de formas;  pero en el caso, es  auténtico requisito de existencia, de manera que cuando su  inobservancia es total, genera la inexistencia del acto56,  como cuando ocurre ausencia de voluntad o carencia de objeto, por  falta de las auténticas bases ontológicas que  repercuten en el acto mismo. Muy diferente es la situación  cuando se presentan las hipótesis del artículo 1741 del  C. C. en punto de las nulidades materiales.  

Por  supuesto, si un requisito es ad  probationem,  como exigencia respecto de la prueba del negocio jurídico, no  compromete la vida misma del acto, contrario a cuanto ocurre con los  denominados requisitos ad  substantiam actus. Para  la Corte:  

«(…)  cuando se está frente a una forma probatoria, la ausencia de  ésta no lesiona la validez del acto o contrato, pues éste  cobra vida con independencia de ella y es eficaz en sí mismo.  Otra es la suerte del contrato en el evento de tener que probarse,  pues es allí donde surge la dificultad por la ausencia de las  formas predispuestas con dicha finalidad, pero sin que tal cosa  signifique que el respectivo acto o contrato no pueda probarse,  porque ese tipo de formalidades puede ser suplido, eventualmente, por  otros medios de pruebas, como lo ha aceptado la práctica  jurisprudencial, al contrario de lo que acontece con las formalidades  ad solemnitatem que no pueden ser suplidas por ningún otro  medio de prueba»57.  

La  solemnidad en este caso no es un mero capricho del regulador. El  ordenamiento jurídico entiende la dinámica de la  relación jurídica sustancial que se ha creado, sus  riesgos y volatilidad.  Permite asegurar que las medidas diseñadas  para contrarrestar las fallas del mercado se materialicen. La  ausencia de la “constancia”  conduce a señalar que el deber de asesoría profesional  no fue suministrado y el derecho a la información no fue  satisfecho.  

La  Superintendencia Financiera, al evaluar la responsabilidad  disciplinaria de la comisionista de bolsa, ahora demandada, analizó  la cuestión. Aclaró el alcance del incumplimiento de  esa formalidad, al exponer:  

«El  artículo 9 del Decreto 2558 de 2007, aplicable al desarrollo  de los contratos de corresponsalía según lo dispuesto  por el literal b) del numeral 3 del artículo 2 del mismo  decreto, establece un deber en cabeza de las sociedades  corresponsales de informar a los inversionistas que sean objeto de la  promoción y publicidad en Colombia de servicios financieros,  reaseguros y productos de mercado de valores de instituciones del  exterior, de informar acerca de las responsabilidades en cabeza de la  entidad del exterior, la jurisdicción y ley aplicable a los  productos y servicios promocionados, entre otros temas.  

«Dicho  deber de información tiene como fin el suministrar toda la  información a los inversionistas de Colombia en relación  con el alcance de las obligaciones y responsabilidades de la sociedad  corresponsal, así como toda aquella ligada a la supervisión  de las entidades del exterior, y el alcance de las responsabilidades  de las mismas.  

«El  cumplimiento de este deber es de tal trascendencia para la protección  de los inversionistas que el legislador consideró necesario  que, en desarrollo de la promoción y publicidad que la entidad  corresponsal haga en Colombia de los servicios o productos de  entidades del exterior, se deje documentado la observancia del  contenido del artículo 9 del Decreto 2558 de 2007, por lo cual  la sociedad comisionista está obligada a solicitar la  respectiva constancia a los clientes referidos a la entidad del  exterior.  

«De  conformidad con lo hechos expuestos en precedencia, Stanford S.A. SCB  no cumplió con dicho deber para todos los clientes referidos  al exterior en desarrollo de los contratos de corresponsalía  autorizados (…).  

«En  consecuencia, en el criterio de la sociedad investigada,  la misma no estaba en la obligación de obtener de sus  clientes constancias sobre el cumplimiento del deber de asesoría,  pues los documentos de vinculación de dichos clientes con la  entidad del exterior y las declaraciones de cambio, que se adjuntan a  las explicaciones suministradas por la sociedad comunicación  2009026276-016 del 26 de abril del 2010, en su concepto evidencian  que el cliente es consciente de que está realizando una  operación con una entidad del exterior y no puede alegar el  desconocimiento de las operaciones alegadas.  

«Sobre  los argumentos expuestos por la defensa, en primer lugar se debe  resaltar que el propósito fundamental del artículo  4.1.1.1.9 del Decreto 2555 del 2010, es garantizar que en la  ejecución de un contrato de corresponsalía los clientes  de una sociedad comisionista de bolsa o de una corporación  financiera, conozcan de manera clara las condiciones y los riesgos de  la inversión que pretenden efectuar en una entidad del  exterior. Es por ello que el precepto en mención exige de  dichas entidades vigiladas una  asesoría profesional,  en relación con los productos y servicios que promocionan, de  manera tal que los clientes sean ilustrados detalladamente acerca de  las condiciones jurídicas, financieras, contables, comerciales  y administrativas en que la entidad del exterior desarrolla sus  operaciones.  

«En  esa medida no  resulta coherente señalar que la obligación de la  sociedad comisionista Stanford S.A. de solicitar al cliente, una  constancia del cumplimiento del suministro de la información  mencionada en el artículo 4.1.1.1.9. del Decreto 2555 del  2010, es de carácter facultativo,  pues solo  una constancia debidamente firmada por el cliente, puede constituir  el soporte probatorio que acredite que realmente la sociedad  comisionista le informó detalladamente las características  y condiciones de los productos que ofrecía la entidad del  exterior, como es el caso de Pershing LL.C. y Stanford International  Bank, y que por tanto la sociedad comisionista cumplió  adecuadamente con su deber de asesoría  (…).  

«De  manera general lo que observa esta Superintendencia de las  solicitudes formuladas por las personas antes referidas, respecto de  las cuales no  se acreditó que la sociedad comisionista hubiera solicitado  constancia del suministro de la información  contenida en el artículo 9 del Decreto 2558 de 2007, hoy  artículo 4.1.1.1.9 del Decreto 2555 de 2010, es que en efecto  tales personas no  contaban con la información adecuada respecto de su  inversión”58.  

La  decisión definitiva enfatizó:  

«(…)  Para este despacho es claro que la conducta objeto de reproche fue  el no haber dejado documentado el cumplimiento dado al artículo  9 del Decreto 2558 de 2007,  hoy artículo 4.1.1.1.9 del Decreto 2555 de 2010 (…).  

«En  este contexto, es importante señalar que la obligación  impuesta en la norma no puede entenderse satisfecha en el sentido  expuesto por el apelante, esto es, con la mera solicitud a los  clientes de un documento que éstos pudieran no suministrar. En  manera alguna. Lo que pretende la disposición es garantizar  que cada uno de los clientes que desean adquirir productos o  servicios prestados por una entidad del exterior, tengan la  información necesaria para la toma de sus decisiones de  inversión, por lo que exige, en prueba de que realmente la  recibieron, que la comisionista que actúe como corresponsal  cuente con un documento suscrito por ellos.  

«Por  lo tanto, si el corresponsal no cuenta con la prueba solicitada en la  norma, no puede acreditar que dio cumplimiento a la obligación  de asesoría legalmente impuesta»59  (se subraya).  

Para  la Corte, al tratarse de un requisito de existencia del acto  jurídico, cualquier manifestación, alusión,  sugerencia para suplir la exigencia de la constancia y dar por  satisfechos los deberes de la corresponsal, por mecanismos diversos  al establecido en la ley, es inaceptable, ante el carácter  reglado y serio del mercado de valores.  

La  imposición de una condición para que aquéllos  actos nazcan a la vida jurídica en el escenario de capitales  es un mandato, que entraña un requisito de existencia en  desarrollo de la Ley Marco, de tal modo que la observancia de la  solemnidad no está dada a la discrecionalidad de los  participantes, cual lo señala el art. 898 del C. de Co.:“Será  inexistente el negocio jurídico cuando se haya celebrado sin  las solemnidades sustanciales que la ley exija para su formación,  en razón del acto o contrato y cuando falte alguno de sus  requisitos esenciales”.  En estas condiciones son ineficaces los efectos que le son propios,  pero en su más alto grado de ineficacia, ante la carencia de  su esencialidad y sustancialidad, y en consecuencia, es un fenómeno  iure  et de iure;  sin que pueda verse como un evento de nulidad sustancial, de  anulabilidad o nulidad relativa, ora de inoponibilidad.  

Finalmente,  no sobra resaltar que el regulador haya decidido radicar tamaña  responsabilidad en las comisionistas de bolsa. No era para menos. El  objeto es «mantener  la confianza del público en el mercado de valores,  garantizando que el comercio transfronterizo de los servicios propios  de dicho mercado en Colombia, sólo se adelante por personas  que cuenten con la idoneidad moral, profesional y tecnológica,  para el efecto»60.  

La  descripción del modelo organizacional analizado, enseña  cómo la relación valor-captación de dineros del  público es de interés público. Alrededor se  construye una estructura donde participan diferentes actores  profesionales, a través de múltiples actividades, con  un propósito principal: Garantizar al inversor condiciones de  seguridad y trasparencia para que adopte decisiones informadas sobre  las operaciones financieras que le interesan. Para mantener la  estabilidad del sistema, el Estado interviene creando reglas de  funcionamiento y de conducta. La interacción armónica  de roles genera confianza en el mercado, lo equilibra, resguarda y  propicia su desarrollo.  Cuando los estándares previstos se  infringen, corresponde a las autoridades del ramo, o a los jueces,  finalmente, restaurar la confianza y la justicia para limitar  desbordamientos que colapsen el sistema.  

3.2.8.  Frente a lo discurrido, pasa la Corte a  examinar si el Tribunal incurrió en los errores de hecho  probatorios enrostrados.  

El  deber de asesoría profesional así como el de  información, en el mercado de valores de las comisionistas de  bolsa abreva, bien en el escenario contractual, es el caso del  contrato de comisión61,  ya en actividades de intermediación propiamente dichas62.  Se presenta también al margen de cualquier vínculo  negocial, como mecanismo de protección del inversor impuesto  por el Estado colombiano, ante la autorización de la promoción  de productos y servicios del exterior.  

La  responsabilidad, en general, dimana del artículo 95, numeral  1º de la Constitución Política. Impone como  deberes de la persona y del ciudadano «[r]espetar  los derechos ajenos y no abusar de los propios».  

El  precepto recoge la máxima qui  iure suo utitur, neminen laedere debet63,  según el cual, quien vulnere o incumpla sus obligaciones de  conducta contractuales o extracontractuales, impuestas  en interés de otro o de varios sujetos de derecho, debe  reparar el daño producido.  

La  extracontractual, fundada en el artículo 2341 del Código  Civil, establece la obligación civil de indemnizar los  perjuicios provenientes de los delitos y las culpas. Exige para su  estructura, al decir de la Corte:  

«una  conducta humana, positiva o negativa, por regla general antijurídica;  un daño o perjuicio, esto es, un detrimento, menoscabo o  deterioro, que afecte bienes o intereses lícitos de la  víctima, vinculados con su patrimonio, con los bienes de su  personalidad, o con su esfera espiritual o afectiva; una relación  de causalidad entre el daño sufrido por la víctima y la  conducta de aquel a quien se imputa su producción o  generación; y, finalmente, un factor o criterio de atribución  de la responsabilidad, por regla general de carácter subjetivo  (dolo o culpa) y excepcionalmente de naturaleza objetiva (v.gr.  riesgo)»64.  

La  culpa, cuestión nodal de la  discusión, se refiere a la negligencia, imprudencia, descuido  o impericia en el comportamiento desplegado. Se caracteriza por la  «inobservancia  del cuidado debido en el actuar de la persona a quien se le atribuye  ser la causante del daño».  

El  deber de cuidado «puede  estar determinado por el legislador65,  empero ante la imposibilidad de hacer una relación exhaustiva  en la ley, se acepta también excepcionalmente su moldeamiento  mediante las reglas sociales y, esencialmente por el discernimiento  del juez a partir de establecer cómo se habría  comportado una persona diligente o prudente en similares  circunstancias a las del convocado al litigio como responsable»66.  Para la doctrina, «habrá  culpa sea que la precaución omitida esté o no impuesta  por la ley, por un reglamento (…)  o por un uso o hábito (…).  Si está ordenada por la ley su sola omisión constituye  culpa»67.  

3.2.8.1.  En el caso, según el Tribunal, la culpa de la comisionista de  bolsa demandada no se encontraba acreditada.  Si bien, dijo, se demostraron las actividades irregulares del emisor  extranjero, no se podía inferir que la comisionista tenía  conocimiento al respecto. Además, los demandantes admitieron  saber que se trataba de una operación con una institución  extranjera, y algunos de ellos, eran personas versadas en ese tipo de  negocios.  

Empero, para los  casacionistas, el contrato de corresponsalía, los brochures68,  los testimonios, las declaraciones de los perjudicados, la documental  contentiva de la actuación de las autoridades extranjeras y la  exhibición de documentos, demostraban lo contrario; dejaban  descubierto el incumplimiento del deber de asesoría  profesional, pero también el de información; y la  culpa, por tanto, era evidente.  

El  dislate  fáctico denunciado es ostensible, inobjetable. En la  exhibición de documentos, cuya precisa misión era  recaudar los «relacionados  con la actividad de corresponsalía»  de la entidad demandada, no se hallaron las constancias del  cumplimiento del deber de asesoría profesional ni el cabal  cumplimiento del deber de información, supra explicado. Si no  se expidieron esos documentos, únicos idóneos para  demostrar el hecho, sencillamente, la conducta no quedó  demostrada.  

Sorpresivamente,  en la réplica la comisionista de bolsa para exculpar la  ausencia de la constancia y justificar que “no  tenía ningún deber de asesoría profesional ni  mucho menos de dar información a los recurrentes”  (fl. 349 a 351 cdno. Corte) modifica su estrategia de defensa  alegando que actuó como intermediario y no como corresponsal.  Tal posición, igualmente censurable, no solo es contraria a lo  esgrimido durante el trámite procesal, sino también  huérfana de protección legal, pues como se anticipó  de acuerdo con lo previsto en el Decreto 2557 de 2008, la  corresponsalía, era la única forma en que podía  intervenir en la negociación transfronteriza.  

La  asimetría de la información era plena y de bulto  dimanaba. El consejo se tornaba indispensable para que los  demandantes entendieran la dimensión del producto  promocionado. Para adoptar una decisión informada, necesitaban  conocer el alcance de las responsabilidades; las condiciones  jurídicas, financieras, contables, comerciales y  administrativas en que la institución foránea  desarrollaba la operación, los riesgos asociados; quién  y cómo los iba a proteger en el exterior. Nada de eso ocurrió.  Eran presa fácil del abuso y del fraude.  

En  verdad, el elemento subjetivo merecía una reflexión  mayor desde la materialidad de la prueba dejada de lado. La  pertenencia, las conexiones y enlaces de la demandada con el emisor  extranjero en el holding Stanford Financial Group ameritaban mayor  rigor. Ello, adicionalmente fue denunciado en el cargo.  

El  error es el resultado de haberse desviado el Tribunal de su laborío  probatorio. Se detuvo en aspectos como el conocimiento informal que  tenían los demandantes del negocio y de la calidad de inversor  extranjero, o si la comisionista de bolsa sabía o no de las  actividades irregulares del emisor. Dejó de lado lo  fundamental: El parámetro de conducta impuesto en el  ordenamiento para el resguardo de los inversores.  

3.2.8.2.  Los brochures de Stanford Bolsa y Banca S.A. Comisionista de Bolsa y  de Stanford International Bank Limited, igualmente fueron preteridos.  En ellos, esas entidades anunciaban y promocionaban, sugestiva y  ampulosamente los productos, así:  

«Stanford  Bolsa y Banca es miembro de Stanford Financial Group, una  red global de compañías financieras afiliadas que  conforman una poderosa fuente de oportunidades financieras.  Stanford ofrece su experiencia global a inversionistas privados e  institucionales, en la elaboración de estrategias para la  asignación de activos, asesoría de inversiones,  investigación de mercados accionarios, banca privada  internacional, administración de fideicomisos, banca  comercial, banca de inversión, banca mercantil, ventas  institucionales y trading, inversiones inmobiliarias y corretaje de  seguros.  

«Aunque  independientes, cada compañía de Stanford proporciona  programas coordinados de administración patrimonial para  inversionistas privados e instituciones. Stanford presta servicios  financieros a mas de 90.000 clientes en más de 130 países”69.  

«Stanford  International Bank es miembro de Stanford Financial Group,  una red global de compañías de servicios financieros,  enteramente privadas y afiliadas a través de control común  de un accionista único. El núcleo de negocios de  Stanford es la administración de patrimonio privado.  Inversionistas privados e institucionales han aprovechado los  beneficios que ofrece la experiencia global de Stanford en  cuanto a la administración fiduciaria, banca privada  internacional, servicios de asesoría en inversiones, banca  comercial, seguros, estrategias de colocación de activos,  banca de inversión, banca comercial, ventas y corretaje  institucional, valores de capital y políticas de  investigación. Stanford sirve a clientes de 136 países  en cinco continentes»70.  

El  contenido de esos folletos muestra inequívocamente que tanto  la corresponsal como el emisor extranjero, no solo hacían  parte del grupo empresarial Stanford Financial Group, sino que  además, se utilizaba, ostentaba y exhibían una aparente  e ilusa solidez para potencializar los servicios ofrecidos;  consistencia ésta, que del todo devino huera y anodina, porque  de otro modo no se hubiese gestado el daño denunciado en estas  pretensiones grupales acumuladas.  

No  obstante, el Tribunal tuvo por acreditado:  

«(…)el  emisor de los CD´s -SIB- fue intervenido por el Tribunal del  Distrito de E.U junto con Stanford Group Company, Capital Management  LLC y tres personas naturales: Allen Stanford, Jaimes M David y Laura  Pendergest Holt, como consecuencia de la demanda que interpuso la  Comisión de Valores y Bolsa de los Estados Unidos el 16 de  febrero de 2009, por desorientar a los inversionistas y recaudar ocho  mil millones de dólares americanos prometiendo CD´s con  altas tasas de interés, mentir sobre su liquidez y estados  financieros realizada por C.A.S. Hewlett & co, sin que la  supervisara la autoridad reguladora de Antigua, haciendo mención  a incentivos del 3% de comisión, altas tasas de interés  superiores a las de los bancos convencionales y haciendo mención  a información falsa y grave negligencia de los demandados  (…)».  

En  el contexto, la conclusión del Tribunal es contraevidente. Si  hubiese observado la prueba, habría encontrado lo decisivo que  resultaba el cumplimiento del deber de asesoría profesional y  el correlativo de información objetiva y veraz, por parte de  la demandada. La pertenencia al grupo implicaba un rigor extremo en  la observancia de esa obligación para que los intereses en el  conglomerado no afectaran su objetividad.  

El  desenlace ya se conoce, fue funesto. Se verificaron por parte de las  autoridades de Estados Unidos, graves irregularidades financieras  ejecutadas por la cabeza de Stanford Financial Group, a través  de Stanford Financial Bank. El único bastión dispuesto  por el ordenamiento jurídico colombiano, precisamente para  resguardar a los inversionistas del fraude o el abuso del mercado, no  se edificó, no se cumplió, fue inexistente  jurídicamente, cual arriba se explicó in  extenso. A quien se le confió el deber  de asesoría profesional, olvidó que de su correcto  proceder, dependía el derecho del otro, repercutía en  la estabilidad del mercado y en la economía del país,  olvidando de paso los principios de buena fe y de solidaridad que  deben campear en las relaciones jurídico-económicas.  

La  infracción de los deberes de asesoría y de información,  incidió en el quebrantamiento del artículo 9  pluricitado y de las condiciones previstas en el artículo  1.5.2.2 de la Resolución  400 de 1995 con relación a los deberes de información y  de asesoría, interdependientes, pues no se informó  sobre la liquidez y los estados  financieros del emisor, y los inversores no fueron enterados acerca  de las condiciones jurídicas, financieras, contables,  comerciales y administrativas en que aquel desarrollaba sus  operaciones. Los consumidores desconocían las características  principales de la supervisión que ejercían las  autoridades respectivas sobre la institución del exterior. Y  finalmente los riesgos asociados y no dados a conocer, fueron los que  acaecieron con la inversión del público, el grupo  demandante.  

3.2.9.  En  relación al daño, como elemento integrante de la  responsabilidad extracontractual,  es  entendido por la doctrina de esta Corte, como la «vulneración  de un interés tutelado por el ordenamiento legal, a  consecuencia de una acción u omisión humana, que  repercute en una lesión a bienes como el patrimonio o la  integridad personal»71.  

El  perjuicio es la consecuencia del daño para la víctima,  y la indemnización corresponde al pago del «perjuicio  que el daño ocasionó»72.  Este  último para que sea reparable, debe ser «cierto  y no puramente conjetural, no basta afirmarlo, puesto que es  absolutamente imperativo que se acredite procesalmente con los medios  de convicción regular y oportunamente decretados y arrimados  al plenario»  (se resalta)73.  El menoscabo que sufre una persona con ocasión del hecho  injusto, sólo podrá ser resarcible siempre y cuando  demuestre su certidumbre, «porque  la culpa, por censurable que sea, no los produce de suyo»74.  También debe ser directo, en cuanto el quebranto irrogado se  haya originado «con  ocasión exclusiva del [suceso  arbitrario]»75.  

3.2.9.1.  En el caso, el Tribunal tuvo por acreditado el daño, pero no  respecto de todos los pretensores. Si bien los  Cd´s poseen un mérito probatorio superior en aras de  acreditar el perjuicio, no existe regla que impida que el menoscabo  se demuestre con otros medios de convicción.  

Rosa  Adalia Velásquez Reyes y Luz Edelmira Velásquez  aportaron copia del certificado de depósito en el  interrogatorio de parte (fl. 2951). El texto confirma el monto  reclamado por valor de USD$ 50.306, 75.  

La  copia del certificado de depósito de María Cecilia  Romero Álvarez, fue anexada como medio de convicción de  apoyo al dictamen pericial (fl. 3093). El texto confirma el monto  reclamado por valor de USD$ 22.990, 00.  

Con  relación a Luis Velásquez Uribe y Cecilia Ramírez  de Velásquez, la propia demandada adosó los documentos  de «Apertura de Cuenta Stanford  International Bank Ltda»: (i) Solicitud  al corresponsal donde autoriza el traslado de USD$252.000, 00, en  favor del emisor extranjero; (ii) Petición de 5 de febrero de  2009, enviada al emisor para la cancelación del CD número  170722 (folio 531 y 523 Cdno. Pruebas). Los instrumentos confirman el  monto de la operación reclamada por valor de USD$252.000.  Además, los mismos fueron transferidos a Stanford  International Bank Ltda. Ese tópico, dicho sea de paso, no fue  cuestionado por el extremo pasivo.  

3.2.9.2.  Los medios de prueba dichos, los cuales fueron omitidos, acreditan la  existencia de la afectación patrimonial de ciertos  demandantes. El error probatorio de hecho denunciado, por tanto, se  muestra evidente.  

3.2.10.  Los yerros facti in iudicando  incidieron en la decisión final y en la aplicación de  las normas señaladas como violadas. Llevaron al juzgador  colegiado a negar las pretensiones sobre la base de la orfandad  probatoria de la culpa y del daño respecto de Rosa Adalia  Velásquez Reyes,  Luz Edelmira Velásquez, María  Cecilia Romero Álvarez, Luis Velásquez Uribe y Cecilia  Ramírez de Velásquez. Por lo mismo, a dejar de  analizar, los demás elementos de la responsabilidad.  

3.2.11.  Lo dicho, al margen de si se cometieron los demás errores de  hecho probatorios enrostrados, es suficiente para recibir el cargo.  Claro está, sin lugar a condenar en costas ante el éxito  de la casación.  

4.1.  Se advierte ante todo, el fallo impugnado extraordinariamente no  sufre mengua, respecto de lo decidido en torno al  elemento daño. El Tribunal lo dejó establecido para la  mayoría de los demandantes. La decisión no fue  involucrada en casación, razón por la cual, ello es  suficiente para dejarlo establecido, respecto de los precursores  cobijados.  

4.2.  En la sentencia apelada por el extremo actor, se concluyó que  Stanford  S.A. Comisionista de Bolsa no incurrió en negligencia o  descuido. La disidencia vertical, por su parte, atacó ese  razonamiento y expuso, entre otros motivos, que el comportamiento  reprochable sí se corroboraba ante el incumplimiento por parte  de aquélla del deber de asesoría profesional consagrado  en el artículo 9 del Decreto 2558 de 2007.  

La  razón está del lado de la alzada. Además de lo  concluido al resolverse la impugnación extraordinaria, el  elemento subjetivo de la responsabilidad aflora en el proceso. El  establecido incumplimiento del deber de asesoría profesional y  el de información configuran la culpa, así de claro.  Stanford S.A. Comisionista de Bolsa faltó al parámetro  de conducta que había dispuesto el regulador para proteger a  los inversores. La asimetría de la información era  plena, del mismo modo, como el deber de asesoría. El consejo  se tornaba indispensable para que los actores entendieran la  dimensión del producto promocionado. Para adoptar una decisión  informada, necesitaban conocer el alcance de las responsabilidades;  las condiciones jurídicas, financieras, contables, comerciales  y administrativas en que la institución foránea  desarrollaba la operación, los riesgos asociados; quién  y cómo los iba a proteger en el exterior. Empero, nada de eso  ocurrió.  

El  proceder de la comisionista de bolsa enjuiciada es absolutamente  reprochable. El Estado confió  en su idoneidad moral y profesional, para guiar a los inversores en  el complejo escenario de las operaciones transfronterizas. Sin  embargo, abandonó su trascendental rol en el mercado de  valores y dejó al albur los intereses de quien debía  proteger. La confianza depositada por aquellos en el actuar probo del  experto fue burlada.  

No  le era dado a la demandada en el ejercicio de su labor, desplegar  comportamientos a medias, imprecisos, sin rigor. El mercado de  valores, como sistema esencial para una economía moderna, es  serio, reglado y disciplinado; las conductas están plenamente  definidas, ciertamente, para dar seguridad al inversor. Existía  un deber de asesoría con información específica  por suministrar y debía cumplirse a cabalidad. Cualquier  consideración que se aparte del orden regulatorio es ajena a  la naturaleza del escenario de capitales.  

La  accionada participó en una operación perjudicial para  los actores, organizada desde las altas esferas de Stanford Financial  Group, que solo pudo ser materializada en nuestro país con el  concurso de Stanford S.A. Comisionista de Bolsa, cuyo rol en este  entramado consistió en contactar a los clientes para la  negociación de los cd´s, sin ofrecer toda la información  legalmente exigida, como pudo verse.  

La  adquisición de la comisionista por parte de aquel complejo  empresarial materializó el propósito defraudatorio,  cual se infiere de lo declarado por Juan Felipe Zuluaga Diez  Vicepresidente Regional de la sede Medellín quien afirmó  frente a la oferta de los títulos extranjeros que, “(…)  era  tal vez el producto que más incentivos generaba para la fuerza  comercial desde el punto de vista económico y sobre el cual  las personas de Stanford hacían o ejercían más  presión para vender.  (…) Era  el producto sobre el cual más capacitación recibíamos  y se hacía un seguimiento permanente por parte de los  directivos de Stanford en Miami” (fl.  2886).  Esta  narración,  a pesar de la tacha por sospecha, coadyuva las inferencias de este  juzgador arriba explanadas, porque refleja el interés  irregular de la demandada, dado el conocimiento directo que éste  deponente tenía de las operaciones en el ejercicio del cargo.  

4.3.  Lo propio debe decirse del daño, respecto de quienes se dijo  no fueron acreditados. Las razones consignadas al resolverse el  recurso de casación son suficientes para dejarlo por  establecido.  

4.4.  Demostrada la culpa y el daño, resta por establecer el nexo  causal, en su doble cariz, fáctico o natural y, jurídico  o normativo, campo en el cual, sin duda, tanto la acción o  conducta del agente como su omisión, pueden ser conjunta o  separadamente, causa del resultado dañoso. En el caso está  definido, claro, por la especialidad del escenario en el que se  desarrolla la actividad estudiada, el mercado de valores. La  probabilidad de que determinado antecedente genere un resultado debe  analizarse conforme a las particularidades de la realidad, que acaece  con normalidad en el mercado de capitales, en su relación  causa – efecto. La omisión fue patente, porque de haberse  cumplido estrictamente con los deberes quebrantados, el resultado,  consistente en la pérdida de la inversión, no habría  acaecido.  

Existe  un hecho suficientemente conocido que detona la materialización  de riesgos y el consecuente daño patrimonial a los inversores,  como efecto de la asimetría en el derecho a la información  y deber del corresponsal, aunado a la obligación de asesoría  profesional. Esa precisamente, es la razón por la cual el  regulador enfila todas las baterías para combatirlo. Empero,  como la omisión no se corrigió, cumpliendo la  prestación de hacer, fue inevitable la consecuencia directa en  la afectación de los derechos económicos del grupo  afectado. Es simple, la pérdida de la inversión  generada por la realización de los riesgos que los  consumidores ignoraban por la omisión de la parte demandada,  emerge como razón suficiente para atribuir el deber de reparar  a quien debía enterarlos. Así se ha considerado en  otros eventos:  

«Similar  razonamiento se tiene en la STS 17 de abril de 2013 (RJ2013, 3493),  en que a pesar de que el cliente tenía un perfil de riesgo muy  bajo o conservador, la entidad que gestionaba su cartera invirtió  total de la suma a invertir en un fondo muy complejo que resultó  afectado por la estafa del caso “Madoff”. El Tribunal  Supremo considera que con tal conducta, apartándose del perfil  del inversor al efectuar la inversión fallida el banco no  cumplió diligentemente el encargo realizado, no siendo  imputable el daño al caso fortuito, como suceso que no pudo  preverse ya que el incumplimiento imputable es el de hacer correr al  cliente un riesgo que este no deseaba, “y solamente ya este  incumplimiento comporta de por si una falta de la diligencia exigible  a todo profesional del sector, que entre sus obligaciones frente al  cliente tiene la de protegerle frente a riesgos de su inversión  no deseados, entre ellos un posible fraude.  

«Como  hemos apuntado, la jurisprudencia estima que no hay ruptura del nexo  causal (no hay caso fortuito, ni fuerza mayor ex art. 1105 CC),  exoneradora de responsabilidad en los casos en que la perdida de la  inversión se debe bien a la insolvencia de las entidades  emisoras de los productos suscritos bien en la conducta delictiva del  emisor, (…) y en no protegerle frente a riesgos no deseados,  por lo que existe un vínculo de causalidad entre dicho  comportamiento negligente y el daño sufrido “la pérdida  total o casi total de la inversión”76.  

Es esa hipótesis  causal la que efectivamente se predica para este asunto. La promoción  de productos del exterior sin el deber de asesoría profesional  es condición adecuada para que el inversor adopte decisiones  que le perjudican, dada la alta proximidad de daño que riesgos  asociados a esa determinación comportan, y que por supuesto  aquél desconoce.  

Así  sucedió. El incorrecto proceder de la demandada determinó  que los integrantes del grupo adquirieran los cd´s, sin el  conocimiento de las particularidades de la operación  transfronteriza y los riesgos inherentes a la misma y con ignorancia  de las condiciones, calidades y responsabilidades del emisor. Los  riesgos se realizaron, en tanto fueron las actividades irregulares  las que fundaron la intervención del emisor extranjero y el  consecuente bloqueo de las transacciones con los clientes, incluyendo  el pago de los valores.  

4.5.  Consagra el artículo 46 de la Ley 472 de 1998 el ejercicio de  las acciones de grupo o clase con fines meramente resarcitorios. Las  define como «aquellas interpuestas por  un número plural o un conjunto de personas que reúnen  condiciones uniformes respecto de una misma causa»,  que les genera perjuicios individuales.  

Ya  esta Corte en decisión de 22 de abril de 2009, tuvo la  oportunidad de pronunciarse sobre los antecedentes, naturaleza y  alcance de ese mecanismo de reparación conjunta, resaltando  que «procede cuando  se causen agravios individuales a un conjunto numeroso de sujetos que  se encuentran en situaciones homogéneas»77.  

La  jurisprudencia constitucional ha perfilado  sus más importantes características. Son de rango  constitucional (artículo 88 de la Constitución  Política) y están instituidas para facilitar el acceso  a la administración de justicia y procurar la realización  de principios como el de economía, eficiencia y eficacia  procesal y prevalencia del derecho sustancial. Se consideran  instrumentos procesales de naturaleza principal y alternativa, en  tanto son autónomos y constituyen una opción diferente  a las acciones individuales existentes78.  Otorgan un tratamiento adjetivo uniforme a las reclamaciones, pues el  quebrantamiento de los derechos dimana de una causa común. Si  bien, se consagraron en favor de grupos, dado su fin eminentemente  reparativo, tutela el resarcimiento particular del perjuicio de cada  uno de sus miembros. Finalmente, indemniza agravios que se pueden  producir «por la  violación de cualquier derecho, ya sea difuso, colectivo o  individual, de carácter contractual, legal o constitucional»79.  

La  consagración constitucional de la acción de grupo  facilita el acceso a la administración de justicia y procura  realizar principios como el de economía, eficiencia y eficacia  procesal y prevalencia del derecho sustancial. La Corte Suprema,  interpretando la Carta y el C. C. vigente, ha insistido  en que la sola existencia de dicha acción y su procedencia  frente a un caso concreto debe favorecer  su ejercicio en comparación con el uso de las demás  acciones legales disponibles, no «entrabarlo  o dificultarlo»80.  Sobre todo, si se tiene en cuenta, que los daños ocurren por  actos pluriofensivos en situaciones de evidente desigualdad material  a la que se hallan sometidos los afectados.  

El  entendimiento y aplicación de esa figura se debe hacer a la  luz de esos postulados. En particular en ciertos aspectos que han  sido «regulados de manera especial, con  fundamento en la norma constitucional»81  y que difieren de los mecanismos procesales individuales. Entre  otros, la posibilidad de que otros afectados diferentes a los  demandantes iniciales integren, aún después de la  sentencia, el grupo reclamante sin mayor formalidad. Y la manera como  se mide el daño y su reparación.  

En  la intervención de los afectados, el legislador previó  dos oportunidades adicionales para hacerse parte del grupo. Una,  antes de la apertura a pruebas (art. 55). Otra, dentro de los veinte  días siguientes a la publicación de la sentencia (art.  55 y 65). En ambos casos, presentando un escrito en el que se indique  el daño sufrido, su origen y el deseo de acogerse al fallo y  de pertenecer al grupo. Sin que ello implique una vulneración  del derecho de contradicción del demandado, acorde al juicio  de constitucionalidad efectuado a la segunda hipótesis en la  sentencia C – 732 de 2000. Según la ratio  decidendi de la misma:  

«[E]l  carácter resarcitorio y colectivo de esta clase de acciones, a  su vez sustentadas en una misma causa jurídica -el daño  común causado a un grupo de personas por un hecho unívoco-,  es el que permite que se tramiten y resuelvan en los términos  previstos por las normas acusadas, sin perjuicio de que el demandado  pueda ejercer plenamente su derecho a la defensa -oponiéndose  a las pretensiones de la demanda y controvirtiendo las pruebas- y, en  consecuencia, sin importar que para tal efecto todos los titulares de  la acción participen o no activamente en las distintas etapas  procesales, en tanto estén en capacidad de acreditar el  perjuicio sufrido».  

Con  relación a la medida del daño y la reparación,  se distingue el evento de quienes concurren al litigio y demuestran  la extensión del perjuicio, quienes deben ser reparados en la  medida de su comprobación, del aprovisionamiento ponderado de  los que lleguen con posterioridad al fallo, los cuales no  podrán invocar daños extraordinarios o excepcionales  para obtener montos mayores.  La suma de ambos conceptos corresponde a la indemnización  colectiva de que trata el numeral 1 del artículo 65 de la Ley  472 de 1998. Sobre el tópico expresó el Consejo de  Estado:  

«En  efecto, conforme lo prevé la Ley 472 de 1998, al referir la  manera en que debe tasarse la indemnización de perjuicios en  la acción de grupo, la sentencia debe disponer una  indemnización colectiva, pero esta debe ser el producto del  cálculo de los perjuicios individuales (…).  

«Así  las cosas, el hecho de escoger la vía colectiva en busca de la  reparación de un daño no puede interpretarse como una  renuncia a la garantía de reparación integral y, en tal  virtud, conservan el derecho a ser indemnizados plenamente, en la  medida de su comprobación.  

«(…)  [E]s patente que la sentencia debe provisionar lo necesario para la  reparación de quienes, pese a no haber fungido como  demandantes, hagan parte del grupo afectado, pues de lo contrario se  afectaría el derecho a la reparación integral de  quienes sí participaron como demandantes, al verse  necesariamente disminuida su participación en la indemnización  colectiva que, al final, deberá ser distribuida entre todos  los beneficiaros, demandantes o no (…)»82.  

4.6.  Para la prosperidad de la pretensión reparatoria de clase, la  jurisprudencia exige acreditar la «misma  situación respecto de la causa que originó los  perjuicios individuales y frente a los demás elementos  atribuibles a la responsabilidad; es decir, que el hecho generador  del daño sea idéntico, que ese hecho haya sido cometido  por el mismo agente, o sea referido a un mismo responsable, y que  exista una relación de causalidad entre el hecho generador del  daño y el perjuicio (…)»83.  Por  supuesto, además de la culpa y el propio daño.  

Los  elementos dichos ya fueron analizados. Además, se halla  acreditado que la comisionista de bolsa efectuó labores de  promoción y publicidad que sirvieron para que los inversores  (demandantes iniciales y los posteriores), adquirieran los cd´s  ofrecidos por el emisor extranjero. Ello, en tanto así fue  aceptado por aquella en la contestación de la demanda y  refrendado en los alegatos de conclusión84.  

Así  se comprueba la causa común que originó los perjuicios  individuales a los integrantes del grupo, consistente en la falta del  deber de asesoría que debía ser suministrado, como  medida de protección frente a la promoción de productos  financieros del exterior. Igual identidad se encuentra en el  victimario, pues el hecho lesivo para todos los casos es atribuible a  Stanford S.A. Comisionista de Bolsa.  

4.7.  Así las cosas, se declarará la responsabilidad civil de  la comisionista demandada por los perjuicios causados a los  integrantes del grupo inversor. Además de lo dicho, las  particularidades de la operación foránea y los riesgos  asociados debían ser conocidos por los inversores. No hacerlo  sumado a la ausencia de asesoría profesional los condujo a una  inversión de apariencia rentable y segura, pero en realidad  fallida. El  deber de reparar que se impone a la comisionista de bolsa, por tanto,  es pleno. El daño irrogado es su absoluta responsabilidad,  pues todo acaeció por su no obrar de acuerdo con los  estándares mínimos impuestos por la ley.  

4.8.  Extensión y cuantificación del perjuicio  

4.8.1.  Daño emergente.  Se reconocerá el valor en pesos de lo invertido en cd´s  por cada uno de los integrantes del grupo, a la tasa representativa  del mercado (TRM) para la época en que adquirieron aquellos  valores85.  

                                                                                  

No.                                                                      

NOMBRE DEL                          INVERSIONISTA                                                                      

NÚMERO                          DEL TÍTULO                                                                      

VALOR DEL CDU.S                                                                      

FECHA                          EXPEDICIÓN                                                                      

VALOR                          TRM FECHA EXPEDICIÓN                                                                      

VALOR PESOS          

1                                                                      

GUZMÁN                          PERICO GERMÁN ANDRES                                                                      

171647                          

(Fl. 171)                                                                      

70.003,84                                                                      

07/09/2007                                                                      

$    2.166,60                                                                      

$                            151.670.319,74          

2                                                                      

SANABRIA                          SCHARF FREDY                                                                      

301898                          

(Fl. 201)                                                                      

50.002,05                                                                      

04/03/2008                                                                      

$    1.849,46                                                                      

$                               92.476.791,39          

3                                                                      

HERNANDO                          REYES DUARTE O BEATRIZ VILLAMIZAR DE REYES                                                                      

173239                          

(Fl. 210)                                                                      

61.781,69                                                                      

03/10/2007                                                                      

$                            124.390.636,83          

4                                                                      

ÁLVARO                          FALLA CARRASCO                          MANOLO                          O IZQUIERDO JARAMILLO                                                                      

388468                          

(Fl. 213)                                                                      

27.140,65                                                                      

27/11/2008                                                                      

$    2.324,10                                                                      

$                               63.077.584,67          

5                                                                      

LIGIA                          GRANADOS DE PRIETO O CARLOS CESAR PRIETO VASQUEZ                                                                      

172375                          

(Fl. 230)                                                                      

40.009,72                                                                      

19/09/2007                                                                      

$    2.124,36                                                                      

$                               84.995.048,78          

6                                                                      

LUIS                          VELÁSQUEZ URIBE O CECILIA RAMÍREZ DE VELÁSQUEZ                                                                      

170722                          

(Fl. 523 y 531                          C.P.)                                                                      

252.000,00                                                                      

17/08/2007                                                                      

$    2.124,40                                                                      

$                            535.348.800,00          

7                                                                      

IVONNE                          MARTÍNEZ ACUÑA O ROBERTO ALBORNOZ MIRANDA                                                                      

178116                          

(Fl. 252)                                                                      

14.990,00                                                                      

20/12/2007                                                                      

$    2.005,92                                                                      

$                               30.068.740,80          

8                                                                      

IVONNE                          MARTÍNEZ ACUÑA O ROBERTO ALBORNOZ MIRANDA                                                                      

178114                          

(Fl. 252)                                                                      

12.000,00                                                                      

20/12/2007                                                                      

$    2.005,92                                                                      

$                               24.071.040,00          

9                                                                      

ROSA                          ADALIA VELÁSQUEZ REYES O LUZ EDELMIRA VELÁSQUEZ                          REYES                                                                      

386526                          

(Fl. 2951)                                                                      

50.306,75                                                                      

15/01/2009                                                                      

$    2.234,40                                                                      

$                            112.405.402,20          

10                                                                      

175344                          

(Fl. 261)                                                                      

144.751,79                                                                      

07/11/2007                                                                      

$    2.012,89                                                                      

$                            291.369.430,57          

11                                                                      

DAVID                          ALCALAY                                                                      

376793                          

(Fl. 271)                                                                      

10.990,03                                                                      

19/09/2008                                                                      

$    2.187,01                                                                      

$                               24.035.305,51          

12                                                                      

DAVID                          ALCALAY                                                                      

302227                          

(Fl. 272)                                                                      

10.003,28                                                                      

07/03/2008                                                                      

$    1.880,12                                                                      

$                               18.807.366,79          

13                                                                      

DAVID                          ALCALAY                                                                      

(Fl. 273)                                                                      

10.703,79                                                                      

17/09/2008                                                                      

$    2.109,37                                                                      

$                               22.578.253,51          

14                                                                      

LILIANA                          BOTERO CABRERA                                                                      

170043                          

(Fl. 276)                                                                      

25.000,00                                                                      

10/08/2007                                                                      

$    1.981,90                                                                      

$                               49.547.500,00          

15                                                                      

MARTHA                          AIDE ESGUERRA DE ARIAS O JOSÉ NOÉ ARIAS ARIAS                                                                      

385335                          

(Fl. 280)                                                                      

24.005,20                                                                      

22/09/2008                                                                      

$    2.067,45                                                                      

$                               49.629.550,74          

16                                                                      

LUIS                          FERNANDO GONZÁLEZ Y LUZ FANNY CARO ECHEVERRY                                                                      

305481                          

(Fl. 284)                                                                      

50.000,00                                                                      

22/04/2008                                                                      

$    1.780,79                                                                      

$                               89.039.500,00          

17                                                                      

COOPERATIVA                          MULTIACTIVA SUR COLOMBIANA                                                                      

309495                          

(Fl. 286)                                                                      

153.000,00                                                                      

24/06/2008                                                                      

$    1.713,63                                                                      

$                            262.185.390,00          

18                                                                      

COOPERATIVA                          MULTIACTIVA SUR COLOMBIANA                                                                      

178079                          

(Fl. 287)                                                                      

50.002,74                                                                      

18/12/2007                                                                      

$    2.006,48                                                                      

$                            100.329.497,76          

PAULA                          SOFÍA FREYDELI MONTOYA                                                                      

173311                          

(Fl. 296)                                                                      

69.783,50                                                                      

04/10/2007                                                                      

$    2.017,69                                                                      

$                            140.801.470,12          

20                                                                      

PAULA                          SOFÍA FREYDELI MONTOYA                                                                      

386654                          

(Fl. 296)                                                                      

18.494,13                                                                      

16/10/2008                                                                      

$    2.316,54                                                                      

$                               42.842.391,91          

21                                                                      

JAVIER                          ECHEVERRY PALACIO O CECILIA JARAMILLO DE ECHEVERRY                                                                      

302770                          

(Fl. 301)                                                                      

84.860,13                                                                      

22/01/2009                                                                      

$    2.245,97                                                                      

$                            190.593.306,18          

22                                                                      

JAVIER                          ECHEVERRY PALACIO O CECILIA JARAMILLO DE ECHEVERRY                                                                      

176511                          

(Fl. 301)                                                                      

10.991,20                                                                      

29/11/2007                                                                      

$    2.066,81                                                                      

$                               22.716.722,07          

23                                                                      

CAROLINA                          ECHEVERRY J. Y JAVIER ECHEVERRY PALACIO                                                                      

180251                          

(Fl. 301)                                                                      

25.681,80                                                                      

20/11/2008                                                                      

$    2.342,18                                                                      

$                               60.151.398,32          

24                                                                      

CAROLINA                          ECHEVERRY J. Y JAVIER ECHEVERRY PALACIO                                                                      

180251                          

(Fl. 1146)                                                                      

25.787,38                                                                      

22/01/2009                                                                      

$    2.245,97                                                                      

25                                                                      

MARÍA                          ISABEL MOSQUERA DE LEHMANN                                                                      

178802                          

(Fl. 1176)                                                                      

300.000,00                                                                      

04/01/2008                                                                      

$    2.013,27                                                                      

$                            603.981.000,00          

26                                                                      

MARÍA                          ISABEL MOSQUERA DE LEHMANN                                                                      

178803                          

(Fl. 1176)                                                                      

280.000,00                                                                      

04/01/2008                                                                      

$    2.013,27                                                                      

$                            563.715.600,00          

27                                                                      

PATRICIA                          ABELLA                                                                      

386147                          

(Fl. 1163)                                                                      

90.000,00                                                                      

06/10/2008                                                                      

$    2.160,08                                                                      

$                            194.407.200,00          

28                                                                      

PATRICIA                          ABELLA                                                                      

172902                          

(Fl. 1162)                                                                      

51.760,37                                                                      

29/09/2008                                                                      

$    2.105,61                                                                      

$                            108.987.152,68          

29                                                                      

AMPARO                          GUTIÉRREZ ACUÑA                                                                      

(Fl. 1169)                                                                      

68.669,44                                                                      

14/01/2009                                                                      

$    2.226,87                                                                      

$                            152.917.915,85          

30                                                                      

GEORGE                          LEVY                                                                      

314284                          

(Fl. 1152)                                                                      

150.000,00                                                                      

18/09/2008                                                                      

$    2.139,14                                                                      

$                            320.871.000,00          

31                                                                      

GEORGE                          LEVY                                                                      

314286                          

(Fl. 1153)                                                                      

252.232,29                                                                      

18/09/2008                                                                      

$    2.139,14                                                                      

$                            539.560.180,83          

32                                                                      

GEORGE                          LEVY                                                                      

314283                          

100.000,00                                                                      

18/09/2008                                                                      

$    2.139,14                                                                      

$                            213.914.000,00          

33                                                                      

ALEJANDRO                          MORALES                                                                      

171847                          

(Fl. 1158)                                                                      

29.422,52                                                                      

11/09/2007                                                                      

$    2.194,65                                                                      

$                               64.572.133,52          

34                                                                      

JULIO                          ENRIQUE GIL ANTORVEZA                                                                      

175408                          

(Fl. 1171)                                                                      

24.833,83                                                                      

10/11/2008                                                                      

$    2.317,34                                                                      

$                               57.548.427,61          

35                                                                      

MARÍA                          CECILIA ROMERO ÁLVAREZ                                                                      

175396                          

(Fl. 3093)                                                                      

22.990,00                                                                      

14/11/2007                                                                      

$    2.051,80                                                                      

$                               47.170.882,00          

36                                                                      

MIRYAM                          PERICO DE ÁLVAREZ                                                                      

301611                          

(Fl. 1183)                                                                      

100.000,00                                                                      

$    1.887,97                                                                      

$                            188.797.000,00          

TOTAL                                                                      

2.762.198,12                                                                      

TOTAL                                                                      

$5.697.491.622,24          

          

VALORES EN                          EUROS          

37                                                                      

RODOLFO                          GONZÁLEZ ARIAS O MARÍA DIOSELINA ARIAS H.                                                                      

170383                          

(Fl. 298)                                                                      

89.883,14                                                                      

15/08/2007                                                                      

$    2.715,66                                                                      

$                            244.092.163,02          

38                                                                      

ENRIQUE                          TAFUR TAFUR O MARÍA EUGENIA ARCINIEGAS                                                                      

175746                          

(Fl. 262)                                                                      

32.724,55                                                                      

14/11/2007                                                                      

$    3.011,44                                                                      

$                               98.547.909,22          

122.607,69                                                                      

TOTAL                                                                      

$                            342.640.072,25    

Para  un total de $6.040’131.694,49.  

4.8.2.  Lucro cesante. No  se accederá a la condena por los altos intereses que los  clientes convinieron con Stanford Internacional Bank, en tanto dicho  perjuicio era eventual e hipotético. No había certeza  de que los pudieran recibir. Precisamente constituía una de  las irregularidades por las que fue intervenido el emisor extranjero.  Con mayor razón si se ofrecían réditos por  encima de las tasas existentes en un mercado ordinario, en el  inversionista, debería haber despertado alarma o sospecha para  ser cauto en la colocación del dinero.  

Tampoco  intereses moratorios. No estamos frente al incumplimiento en el pago  de una suma dineraria, sino a un evento de responsabilidad civil  extracontractual y como lo tiene sentado la jurisprudencia para estos  casos «(…) ese  concepto opera únicamente en virtud del incumplimiento que se  suscite por el no pago de la suma líquida que concrete la  sentencia de condena, y así se resolverá en este caso  (…)»86.  

4.8.3.  Sí resulta razonable el reconocimiento del interés  bancario corriente, por cuanto la imposibilidad de disponer del  dinero impidió con probabilidad, que los demandantes  obtuvieran como mínimo ese tipo de réditos de sus  inversiones. Se ordenará su pago liquidado sobre el capital  individual invertido en pesos, desde el día en que adquirieron  los valores fallidos hasta cuando quede en firme esta decisión.  

4.9.  En la indemnización colectiva se incluirá, además  de los montos reconocidos para cada uno de los integrantes del grupo,  la suma de $400’000.000 para reparar a los  interesados que no intervinieron en el proceso, siempre y cuando,  cumplan los criterios que en líneas posteriores se fijarán.  La extensión y la cuantificación de la reparación  individual, deberá sujetarse a las consideraciones que sobre  el particular se hicieron para los integrantes del grupo que  participó en este litigio, sin que se pueda extender a  perjuicios no reconocidos. La cantidad se tasa como monto ponderado,  desde luego, sujeta a sus vicisitudes. En la hipótesis de  quedar sobrantes, deben ser restituidos a la comisionista de bolsa  demandada; y en el evento de ser insuficientes, sujeta a revisión  por el juzgado de instancia87.  Añadáse que la cuantificación de la suma para  éstos inversores indeterminados se calcula, considerando la  posibilidad de que exista un número mayor88,  como así lo anotó el demandante en el escrito genitor  (fl. 317); los montos invertidos que oscilan entre un máximo  de más de $600.000.000 y un mínimo de $19.000.000 por  inversor, y el interés reconocido que renten esos dineros.  

4.10.  Órdenes de la acción de grupo:  

4.10.1.  Se condenará a la comisionista de bolsa a pagar como  indemnización colectiva en favor del grupo, las sumas  indicadas en el acápite de extensión y cuantificación  del perjuicio.  

4.10.2.  Para que se hagan beneficiarios de la reparación, las personas  que concurran con posterioridad a esta decisión, deberán  cumplir, además de los requisitos legales, los siguientes  criterios:  

1.  Acreditar que invirtieron en cd´s expedidos por Stanford  Internacional Bank entre el día 7 de junio de 2007, fecha de  la autorización de la actividad de corresponsalía, y el  17 de febrero de 2009, data de la intervención del emisor  extranjero; y además, que la negociación se ejecutó  en el territorio nacional.  

2.  Demostrar que la adquisición de los cd´s se debió  a la promoción o publicidad efectuada por la demandada  Stanford S.A. Comisionista de Bolsa. Para tal efecto, es suficiente  que se verifique que esta intervino de alguna manera en la  negociación transfronteriza del interesado. Ello, si se tiene  en cuenta que por disposición legal, de la única forma  como podía interactuar con el inversor, era a través de  contratos de corresponsalía.  

3.  Manifiesten en la solicitud que para el efecto dirijan al Fondo  para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos, que no le fue  brindada asesoría profesional por la demandada, en la forma  exigida en el artículo 9 del Decreto 2558 de 2007.  

4.10.3.  Se dispondrá la entrega de la indemnización colectiva  al Fondo  para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos administrado  por el Defensor del Pueblo, para que se paguen los rubros a los  integrantes del grupo. Asimismo, la publicación de esta  sentencia en la forma establecida en el artículo 65 de la Ley  472 de 1998.  

4.11.  Las aseguradoras demandadas:  

4.11.1.  Se exonerará a A.I.G. Colombia Seguros Generales S.A., por  cuanto la póliza 2048 (fl. 458), no estaba vigente para la  fecha cuando acaeció el daño, el 17 de febrero de 2009.  Se declarará probada la excepción de inexistencia de  contrato de seguro.  

4.11.2.  Tocante con Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A. se allegaron  dos modalidades de pólizas. La primera, de Responsabilidad  Civil de Directores y Administradores, números 2201307007155),  con vigencia «16-11-2007 al 17-11-2008»,  y 2201309000018, con vigencia «16-11-2008  al 16-11-2009» (fls. 526 y 531). No  habrá lugar a imponer la obligación de indemnizar, pues  no se probó que el daño fuera causado por el actuar  culposo de aquéllos y tampoco por el de «cualquier  empleado de la sociedad, que sin tener representación legal de  la misma desempeñe funciones técnicas o administrativas  similares a los de los administradores».  Prospera la excepción de la póliza de Responsabilidad  Civil para Directores y Administradores no cubre reclamaciones contra  Stanford.  

La  segunda, de Infidelidad y Riesgos Financieros número  2201309000029 (fls. 573 a 575; 585 a 617) con vigencia «16-11-2008  al 16-11-2009», cubre la  «responsabilidad Civil Profesional»  por “daño financiero causado por  un acto  negligente, error negligente u omisión negligente,  por parte de un director o empleado del asegurado»,  «cometido u omitido (según el  caso), después de la fecha retroactiva especificada».  

En  los anteriores términos se asegura la actividad profesional de  la comisionista de bolsa. Incluye la actividad de corresponsalía  a tono con lo previsto en el numeral 7 del artículo 3.6.1.1.  de la Resolución 1200 de 1995, vigente para la época de  los hechos; razón suficiente para desestimar las excepciones  relativas a la no configuración de responsabilidad  profesional, la cobertura no se extiende a esa operación,  nulidad relativa del seguro y ausencia de responsabilidad por  incumplimiento de garantías, asociadas estas dos últimas  al formulario de «solicitud de seguro».  No existe cláusula que indique que el amparo se circunscribe a  unas actividades y no a otras de la Comisionista de Bolsa; se itera  se resguarda la actividad profesional.  

Frente  a la defensa de «no hay cobertura desde  el punto de vista temporal» prosperará  parcialmente. Respecto de unos demandantes, la suscripción de  los CD´s en virtud de la promoción realizada por la  asegurada, la ocurrencia del daño y la reclamación  acaecieron en vigencia de la póliza.  

En  consecuencia, se impone condenar a Mapfre Seguros Generales de  Colombia S.A. a pagar solidariamente a los demandantes Manolo  Izquierdo Jaramillo y Álvaro Falla Carrasco (Cd. 388468), Rosa  Adalia Velásquez Reyes y Luz Edelmira Velásquez Reyes  (Cd. 386526), Javier Echeverry Palacio y Cecilia Jaramillo de  Echeverry (Cd. 302770) y, Carolina Echeverry Jaramillo (2 Cds.  180251) y Amparo Gutiérrez Acuña (Cd. 390017), la  indemnización respectiva hasta el monto asegurado, menos el  deducible. Finalmente, al no haber prosperado del todo en su contra  las pretensiones, ni airosas en plenitud sus excepciones se declaran  compensadas las costas, en lo tocante con esta entidad.  

4.11.4.  El recurso de apelación de los demandantes, por tanto, resulta  exitoso.  

5.  DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Civil, administrando  justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad  de la Ley, casa  la  sentencia  de 21 de julio de 2017, proferida por el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Bogotá D.C., Sala Civil, en el proceso  ordinario incoado por los recurrentes contra Stanford S.A.  Comisionista de Bolsa, Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A. y  AIG Colombia Seguros Generales S.A, y en sede de instancia:  

6.  RESUELVE  

Primero:  Revocar la sentencia de 31 de enero de 2017, proferida por el Juzgado  Treinta y Seis Civil del Circuito de Bogotá, en los siguientes  términos:  

Segundo:  Declarar que Stanford S.A. Comisionista de Bolsa es responsable de  los daños causados a los integrantes del grupo actor, con  ocasión del incumplimiento del deber de asesoría  profesional en el marco de la operación transfronteriza de  valores en cuestión.  

Tercero:  Condenar a Stanford S.A. Comisionista de Bolsa a pagar al grupo de  inversores, conformado tanto por los presentes en el juicio como los  que concurran con posterioridad a esta decisión, una  indemnización  colectiva  que se compone de los siguientes conceptos:  

a)  En  favor de los integrantes del grupo interviniente en el proceso.  (i) La suma de $6.040.131.694,49,  discriminada  en la forma establecida en el acápite (4.8.1.) (ii) El  interés bancario corriente, liquidado sobre el capital  individual invertido, desde el día de adquisición de  los valores fallidos hasta la firmeza de esta decisión.  

b)  En favor de los integrantes que se presenten con posterioridad a este  fallo. La  cantidad de $400.000.000. La  cuantificación de la reparación individual deberá  sujetarse a las directrices señaladas en los acápites  4.9 y 4.10.2.  

Cuarto:  Disponer  que, dentro de los diez (10) días siguientes a la ejecutoria  de este fallo, la indemnización colectiva sea entregada al  Fondo  para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos administrado  por el Defensor del Pueblo.  Allí deberá hacerse el pago a los integrantes del grupo  presentes y a los que concurran con posterioridad, en la forma como  ha quedado pormenorizado.  

Quinto:  Ordenar  la publicación por una sola vez de un extracto de esta  sentencia en los términos y para los efectos previstos en el  artículo 65 de la Ley 472 de 1998.  

Sexto:  Condenar en costas de ambas instancias a Stanford S.A. Comisionista  de Bolsa al haber prosperado las súplicas de la demanda. Las  de segundo grado tásense en su oportunidad e inclúyase  como agencias en derecho el equivalente a dos (2) salarios mínimos  legales mensuales vigentes al momento de realizarse el pago.  

Séptimo:  Condenar en costas de ambas instancias a los demandantes en favor de  la AIG Colombia Seguros Generales S.A., por haber prosperado la  excepción de inexistencia de seguro. Las de segundo grado  tásense en su momento, incluyendo como agencia en derecho el  equivalente a dos (2) salarios mínimos legales mensuales  vigentes al momento de realizarse el pago.  

Octavo:  Condenar a Mapfre Seguros Generales de Colombia S.A., a pagar de  forma solidaria a los actores identificados en el acápite  4.11.2.,  in  fine,  los valores en cada caso relacionados, la indemnización  correspondiente hasta el monto asegurado, menos el respectivo  deducible. La suma deberá remitirse al Fondo  para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos, para el pago  respectivo.  

Noveno:  Ordenar  el pago de honorarios a favor del abogado de los demandantes, en el  equivalente al diez por ciento (10%) de la indemnización que  obtenga cada uno de los miembros del grupo que ingresen con  posterioridad a este fallo.  

Cópiese,  notifíquese y cumplido lo anterior, devuélvase el  expediente a la oficina de origen.  

LUIS ARMANDO  TOLOSA VILLABONA  

Presidente de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS ALONSO RICO  PUERTA  

(Con aclaración  de voto)  

OCTAVIO AUGUSTO  TEJEIRO DUQUE  

FRANCISCO  JOSÉ TERNERA BARRIOS  

Radicación  n.° 11001-31-03-0036-2009-00278-01  

ACLARACIÓN  DE VOTO  

En  forma respetuosa me permito ACLARAR mi voto, puesto que, si bien  acompaño la decisión de casar parcialmente el fallo que  el 21 de julio de 2017 profirió la Sala Civil del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, estimo que los  argumentos compendiados bajo el epígrafe «El  mercado de valores, los roles y la corrección de la asimetría  de la información»,  representan una personal relación del estado del arte por  parte del ponente.  

En  efecto, el debate que planteó la actora en esta sede se  restringía a determinar si  existía  un «conflicto  de intereses»  entre un emisor extranjero y la comisionista demandada, así  como si esta obró «con  el cuidado de una persona prudente que analiza con objetividad y  asepsia el producto que [estaba] ofreciendo».  En ese contexto, lo prolijos análisis que expuso el Magistrado  Sustanciador sobre la evolución histórica del mercado  de valores, el «comercio  transfronterizo»,  las asimetrías de información y los estándares  de regulación estatal de la economía, no hacen parte  del thema  decidendum,  y –por lo mismo– reflejan apenas su postura individual  sobre el tema.  

Expresado  de otro modo, aunque los razonamientos que se incluyeron a partir del  numeral 3.2.2. de esta providencia constituyen amplias reflexiones  sobre la materia, no hacen parte del núcleo argumentativo a  partir del cual la Sala de Casación Civil construyó su  consenso decisorio. En  los anteriores términos dejo fundamentada mi aclaración  de voto, con reiteración de mi irrestricto respeto por la Sala  de Casación Civil.  

Fecha  ut  supra  

LUIS ALONSO  RICO PUERTA  

Magistrado  

1          No          integra el grupo demandante, no es recurrente en casación.  

2          Palabra          en latín que designa el lugar que se conoce como Mercado.  

3          García M. (2000). El          Macellum Magnum y la Roma de Nerón.          (p. 274).  Iberia:          Revista de la Antigüedad, ISSN 1575-0221, Nº          3, 2000.  

4          Refiere Los Oficios de Cicerón (p. 242 y 243): «Asimismo          se ha de tener por oficio baxo el comercio de los que compran a          otros para volver a vender; pues no pueden tener algún lucro          sin mentir mucho, y no hay vicio más feo que la mentira. (…)          El comercio, si es corto, se ha de reputar por oficio ruin; pero si          es mucho, y rico, que conduce mercadurías de todas partes, y          las distribuye sin engañar a nadie, no se ha de condenar          enteramente».  

5          Neme M. (2010). La          buena fe en el derecho romano.          (p. 106). Bogotá Editorial Universidad Externado de Colombia.  

6          Ferrari Vincenzo. (2012). Derecho          y Sociedad. Elementos de sociología del derecho.          (p. 27) Bogotá Editorial Universidad Externado de Colombia.          Cita de Parsons. Traducción. Edición original: Diritto          e Societá. Element di sociología del dirito,          RomaBariGius, Laterza & Figli Spa, 2004.  

7          Superintendencia          Financiera. Colombia. (2008). Conceptos          Básicos del Mercado de Valores.          (p.2) Superintendencia Financiera.  

9Es          oferta pública          “aquella que se dirija a personas no determinadas o a cien o          más personas determinadas, con el fin de suscribir, enajenar          o adquirir documentos emitidos en serie o en masa, que otorguen a          sus titulares derechos de crédito, de participación y          de tradición o representativos de mercancías”.          Privada          la que por defecto no reúna esos requisitos.          Debe          tenerse en cuenta que el literal b del artículo 4 de la Ley          964 de 2005 dispuso que          “el          Gobierno Nacional solo podrá calificar como ofertas públicas          aquellas que se dirijan a personas no determinadas o a sectores o          grupos de personas relevantes, o que se realicen por algún          medio de comunicación masiva para suscribir, enajenar o          adquirir valores”.  

10          Resolución          vigente para la época de los hechos. Luego derogada por el          Decreto 2555 de 2010 que mantuvo en su mayoría el mismo texto          de las disposiciones derogadas, inclusive esta relativa a la oferta.  

11          Establece          el artículo 1o.          del Decreto 4327 de 2005 por el cual se fusiona la Superintendencia          Bancaria de Colombia en la Superintendencia de Valores y se modifica          su estructura: “Fusiónase          la Superintendencia Bancaria de Colombia en la Superintendencia de          Valores, la cual en adelante se denominará Superintendencia          Financiera de Colombia”.  

12          Negocios          que deben ser ejecutadas sobre valores inscritos en el Registro          Nacional de Valores y Emisores, o sobre valores listados en un          sistema local de cotizaciones de valores extranjeros o los derivados          y productos estructurados que sean valores en los términos de          los parágrafos 3 y 4 del artículo 2 de la Ley 964 de          2005. Artículo 1.5.1.1.  

13          Bolsa          de valores de Colombia (2008). Guía          del Mercado de Valores.          (p.26) Banco Interamericano de Desarrollo.  

14          Parágrafo del artículo 1.5.1.1. de la Resolución          400 de 1995.  

15          “Para          efectos de ser categorizado como “inversionista profesional”,          el cliente deberá acreditar al intermediario, al momento de          la clasificación, un patrimonio igual o superior a diez mil          (10.000) SMMLV y al menos una de las siguientes condiciones: 1. Ser          titular de un portafolio de inversión de valores igual o          superior a cinco mil (5.000) SMMLV, o 2. Haber realizado directa o          indirectamente quince (15) o más operaciones de enajenación          o de adquisición, durante un período de sesenta (60)          días calendario, en un tiempo que no supere los dos años          anteriores al momento en que se vaya a realizar la clasificación          del cliente. El valor agregado de estas operaciones debe ser igual o          superior al equivalente a treinta y cinco mil (35.000) SMMLV”.  

16          Artículo          1.5.2.4 ibídem.  

17          “El primero se refiere al mercado en el cual se negocian          valores por medio de una bolsa de valores o de un sistema          transaccional, y el segundo se refiere al mercado en el cual se          negocian valores por fuera de una bolsa de valores o sistemas          transaccionales” Bolsa          de valores de Colombia (2008). Guía          del Mercado de Valores.          (p.26) Banco Interamericano de Desarrollo.          

.  

18          Corte Constitucional C- 692 de 2007.  

19          Corte          Constitucional C-1062 de 2003.  

20          Constitución Política artículos 334; 335; 150          núm. 8, núm. 19 lit. d; 189 núm. 24.  

21Constitución          Política art. 150 núm. 19 lit. d); Ley 964 de 2005;          artículo 8 Decreto 4327 de 2005.  

22          El fenómeno de la información asimétrica y su          incidencia en el mercado se explica en el documento “El          Mercado de los Limones”          (1970) del economista George Akerlof galardonado con el premio nobel          de economía 2001 por su trabajo en ese campo. Se supone en un          mercado que solo hay cuatro tipos de carros. Hay carros nuevos y          usados, Hay carros buenos (melocotones) y carros malos (limones). En          la venta de usados el comprador tiene menos información sobre          el estado del vehículo (información asimétrica),          no sabe si son melocotones o limones. Eso hace que les asigne un          precio promedio a los vehículos ante la incertidumbre, buenos          y malos por igual valor. Esa situación genera la caída          de los precios y que los vendedores de los carros buenos se retiren          del mercado porque no están dispuestos a aceptar un pago          menor; luego, el mercado colapsa, pues los vehículos que se          venden en su mayoría son de mala calidad. Arkelof G. El          mercado de «limones»: incertidumbre en la calidad y el          mecanismo de mercado.          Cuadernos económicos de ICE, ISSN 0210-2633, Nº 36,          1987, págs. 37-48. Citado también en Carbajales M.          (2006). La          regulación del mercado financiero. Hacia la autorregulación          del Mercado de Valores.          (p. 23). Madrid Editorial Marcial Pons.  

23          Organización          Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO). (1998). Objetivos          y Principios para la Regulación del Mercado de Valores. (p.          6 y 7)          https://www.iosco.org/library/pubdocs/pdf/IOSCOPD82-Spanish.pdf.

24          Ley          964 de 2005 artículos 4 lit. c y e, y 50 lit. g.  

25          Artículos          7 y 24 ibídem.  

26          El          cual          “deberá incluir cuando menos las condiciones y          características del valor que se ofrece, de la oferta de los          valores cuando sea el caso, y de las autorizaciones recibidas,          debiendo contener, adicionalmente, una descripción clara,          completa, precisa, objetiva y verificable del emisor en sus aspectos          de organización, reseña histórica, información          financiera, expectativas, riesgos, proyectos futuros y destinación          de los recursos que se reciban como consecuencia de la emisión”          artículo          1.1.2.4 de la Resolución 400 de 1995.  

27          Superintendencia          Financiera. Colombia. (2008). Conceptos          Básicos del Mercado de Valores.          (p.10) Superintendencia Financiera.  

28          Superintendencia          Financiera. Colombia. Corresponsalía contrato. Concepto          2007049595-001 del 30 de enero de 2008.          Superintendencia          Financiera.  

29          Parágrafo          1 del artículo 3 de la Ley 964 de 2005.  

30          Prevé          el parágrafo 2 del artículo 3 de la Ley 964 de 2005          “Lo          previsto en el presente parágrafo se entiende sin perjuicio          de la promoción de servicios a través de oficinas de          representación o contratos de corresponsalía, conforme          a lo dispuesto en las normas pertinentes”.  

31          Decreto 2558 de 2007 artículo          1 lit. a “Institución          del exterior: Es toda entidad constituida fuera del territorio          colombiano, incluyendo las agencias en el exterior de entidades          financieras establecidas en Colombia, cuyo objeto social consista en          el ofrecimiento de servicios financieros, de reaseguros o del          mercado de valores, que se encuentre regulada y supervisada como tal          de conformidad con la ley del país en cuyo territorio esté          localizada”.          Precepto 12 inciso segundo “Sin          perjuicio del ejercicio de sus atribuciones cuando corresponda, la          Superintendencia Financiera de Colombia en el evento del          incumplimiento a lo establecido en el presente decreto, procederá          a informar al organismo de regulación y de supervisión          de la institución del exterior infractora el desconocimiento          a las normas de promoción y publicidad de servicios          financieros, aseguradores o del mercado de valores en territorio          colombiano o a residentes en Colombia, establecidas en el presente          decreto”.  

32          Decreto          2558 de 2007 inciso primero artículo 12 “Le          corresponde a la Superintendencia Financiera de Colombia verificar          el cumplimiento del presente decreto, y ejercer sobre las oficinas          de representación de instituciones del exterior la          inspección, vigilancia y control con las mismas facultades          con que cuenta para supervisar a las instituciones del sector          financiero, bursátil y asegurador”.          Artículo 94 del Estatuto Orgánico del Sistema          Financiero “Corresponde          a la Superintendencia Bancaria autorizar el establecimiento en el          país de oficinas de representación de organismos          financieros y reaseguros del exterior, así como ejercer sobre          ellas la inspección, vigilancia y control con las mismas          facultades con que cuenta para supervisar a las entidades del sector          financiero y asegurador”.  

33          Por          medio de la cual se aprueba el Acuerdo por el que se establece la          «Organización Mundial de Comercio (OMC)», suscrito          en Marrakech (Marruecos) el 15 de abril de 1994, sus acuerdos          multilaterales anexos y el Acuerdo Plurilateral anexo sobre la Carne          de Bovino.  

34          Corporación          “que          busca estimular el libre comercio entre los países, sobre la          base de reciprocidad y mutuas ventajas, la reducción de          aranceles aduaneros y otros obstáculos al comercio, así          como la eliminación del trato discriminatorio en las          relaciones comerciales internacionales”          C-369 de 2002.  

35          Corte          Constitucional C-494 de 2019.  

36          Anexo          1B.  

37          Organización          Mundial del Comercio (OMC).          El          Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS): objetivos,          alcance y disciplinas.          https://www.wto.org/spanish/tratop_s/serv_s/gatsqa_s.htm.

38          Anexo          1B Parte I artículo I numeral 2.  

39          Corte          Constitucional C-369 de 2002.  

40          Artículo          2 lit. a.  

41          Norma          vigente para la época de los hechos. Fue precedida por las          Resoluciones 400 de 1995 y 948-1 de 2004 expedidas por la Sala          General de la Superintendencia de Valores y luego derogada por el          Decreto 2555 de 2010 que mantuvo en su mayoría el mismo texto          de las disposiciones derogadas.  

42          Se          precisa, ese plexo normativo es aplicable al contrato de          corresponsalía por la norma de remisión prevista en          artículo 2 numeral 3 literal b que dice: “A          los contratos de corresponsalía les será aplicable el          presente decreto, con excepción de los artículos 5°,          6° y 11”.   

43          Artículo          7 numeral 2. Sobre el tema se anota “[l]as          comisionistas de bolsa y las corporaciones financieras que actúen          como corresponsales, así como las oficinas de representación,          tienen como función general actuar como punto de enlace entre          la institución del exterior y los inversionistas”.          Bolsa de valores de Colombia (2008). Guía          del Mercado de Valores.          (p.184) Banco Interamericano de Desarrollo.  

44          Artículo          3 del Decreto 2558 de 2007.  

45          La          doctrina financiera luego de definir el alcance de la actividad de          intermediación advierte “[p]or          lo tanto actualmente no es legítima la adquisición o          la enajenación por cuenta ajena de valores extranjeros en el          mercado primario o secundario o de participaciones en vehículos          de inversión colectiva administrados y gestionados en el          extranjero., en consecuencia, la actividad de la sociedad          comisionista de bolsa frente a estos servicios y productos está          limitada a la promoción y publicidad”.          Unidad de Proyección Normativa y estudios de Regulación          Financiera Ministerio de Hacienda. Colombia. (1998). Promoción,          publicidad e intermediación de productos financieros del          exterior en Colombia.          (p.          6) Ministerio de Hacienda.  

46          Artículo 1 lit. b. ídem.  

47          Artículo          7 núm. 2 lit. b.  

49          Artículo          7 numeral 2. Lit. c inciso segundo.  

50          Registro          Nacional de Valores y          Emisores del mercado de valores, a cargo de la Superintendencia          Financiera de Colombia que          obliga a la inscripción de las clases de valores, de los          emisores y otros datos específicos.  

51          Decreto          2558 de 2007 artículo 14 inciso final.  

52          Superintendencia          Delegada Para Intermediarios de Valores y Otros Agentes. Resolución          2392 de 2010 “Por medio de la cual se impone una sanción          a Stanford S.A. Sociedad Comisionista de Bolsa” Tomo III          Folios 1341 y 1342.  

53          La seguridad jurídica se considera como una de las razones          por las que el ordenamiento jurídico prescribe estas          formalidades. Véase, v. gr. CSJ. STC. 15 de marzo de 2019,          radicado 2019-00506-00.  

54          CSJ. Civil. Sentencia 15 de abril de 2009, radicado 1995-10351-01.  

55          CSJ. Sala de Casación Civil.          Sentencia del 21 de mayo de 1968. De idéntica manera:          Sentencia del 20 septiembre          20 de 1945,          LIX,          1126:          «no          hubo verdadero contrato”;           del 7 de junio          7          de          1950, LXVII, 656:          «no          puede ser nulo porque no ha nacido a la vida jurídica»;          febrero 3          de          1956,          LXXII,          182:          «requisito          ad          substantiam actus»;          octubre          24          de          1957, LXXXVI, 861.          El tratamiento de esta cuestión también puede          advertirse en las siguientes decisiones de esta Sala: del          25 de agosto de 1935, 24 de agosto de 1938, 29 de marzo de 1939; del          15 de marzo de 1941; del 6 de octubre de 1952; del 16 de abril de          1953, 24 de julio de 1969, 3 de mayo de 1984; 26 de abril de 1995; 6          de agosto de 2010, 13 de octubre de 2011, 6 de marzo de 2012, 13 de          diciembre de 2013 y del 31 de julio de 2015, entre otras.  

56          Sobre la solemnidad como requisito de la existencia del acto          jurídico, cuya omisión genera la «inexistencia»          del acto-negocio jurídico, véase la SC CSJ del 25 de          mayo de 1992. Igualmente la SC CSJ del 6 de agosto de 2010. La          Corte Suprema de Justica a través de la Sala de Negocios          Generales en providencia de septiembre 20 de 1945 a propósito          de la relación formalidades ad sustantiam actus e          inexistencia reiterando un precedente del 11 de diciembre de 1936          señaló: “Cuando un contrato está sujeto a          la observancia de ciertas formalidades especiales, es solemne, de          manera que sin ellas no produce ningún efecto civil.          (Artículo 1500 del C.C). El contrato celebrado por el señor          Gutiérrez con el Departamento de Caldas estaba sujeto, como          ya se ha visto, a la formalidad especial de la revisión del          Tribunal de lo Contencioso de Medellín, y como está          formalidad no se cumplió, tal contrato no tuvo existencia          jurídica ni de él se pueden derivar acciones civiles.          En otros términos, como el contrato no se celebró          legalmente, porque le faltó el cumplimiento de una formalidad          indispensable para su validez, no puede sostenerse que sea una ley          para las partes contratantes, como lo establece el artículo          1602 del C.C., que es la disposición que en primer término          sirve de apoyo al demandante”. Finalmente concluyó:          “(…) estando todavía el contrato en vía          de perfeccionamiento, no puede en rigor hablarse de nulidad de          ninguna especie. El contrato no ha nacido a la vida jurídica          y eso es todo (Corte Suprema de Justicia, Sala de Negocios          Generales, providencia de 20 de septiembre de 1945)”.  

57          CSJ.          Civil. Sentencia 062 de 24 de mayo de 2000, expediente 5267.  

58          Superintendencia          Delegada Para Intermediarios de Valores y Otros Agentes. Resolución          2392 de 2010 “Por medio de la cual se impone una sanción          a Stanford S.A. Sociedad Comisionista de Bolsa” Tomo III          Folios 1325 a 1348.  

59          Superintendencia          Financiera. Resolución 2348 de 2011.  Tomo III Folios 1350 a          1358.  

60          Superintendencia          Financiera. Colombia. Corresponsalía contrato. Concepto          2007049595-001 del 30 de enero de 2008.          Superintendencia          Financiera.  

61          Preceptos          1.5.3.2 numeral 1 y 1.5.3.3 de la resolución 400 de 1995.  

62          Artículo          1.5.1.3 ibídem          “La          asesoría de cualquier naturaleza para la adquisición o          enajenación de valores inscritos en el Registro Nacional de          Valores y Emisores -RNVE- o de valores extranjeros listados en un          sistema local de cotizaciones de valores extranjeros, se considera          también operación de intermediación de valores          (…)”.  

63          El          ejercicio de un derecho no debe lesionar otro derecho.  

64          CSJ.          Civil. Sentencia de 16 de septiembre de 2011, expediente          2005-00058-01. Reiterada en sentencias de 30 de octubre de 2012,          exp. 2006-00372-0; 21 de enero de 2013, exp. 2002-00358-01; de 14 de          agosto de 2017, exp. 2005-0027-01.  

65          En          el caso de actividades reguladas, v/gr., las profesiones liberales.  

66          CSJ.          Civil. Sentencia de 30 de octubre de 2012, expediente 2006-00372-01.  

67          Rodríguez. A. Alessandri. (1943). De la responsabilidad          extracontractual en el derecho civil (p. 199). Imprenta Universal.  

68          Extranjerismo          procedente del inglés utilizado en América Latina para          referirse a la información, publicidad, cuadernillos, boletos          que contiene información de una empresa, producto o servicio          que, además, cumple con fines publicitarios; y que el          diccionario de Cambridge, en inglés, lo identifica como un          pequeño magazín que contiene cuadros e información          de un producto o de una compañía.  

69          Folios          2893 a 2900 Tomo VI.  

70          Folios          2901 a 2908 Tomo VI.  

71          CSJ SC 6 de abril de 2001, rad. 5502.  

72          Ídem.  

73          CSJ SC          10297 de 2014.  

74          CSJ SC          G.J. T. LX, pág. 61.  

75          CSJ SC          sentencia de 29 de julio de 1920 (G.J. T. XXVIII, pág. 139 y          s.s.).  

76          Belando B. (2017). La          supervisión del mercado de valores: La perspectiva del          inversor-consumidor. (p.          182). Editorial Aranzadi., S.A.U.  

77          CSJ          SC expediente 2000-00624-01.  

78          Artículo 47 Ley 472 de 1998  

79          CSJ SC, 22 de abril de 2009, expediente 2000-00624-01.  

80          Corte Constitucional C-241 de 2009.  

81          Corte Constitucional C-215 de 1999.  

82          C.E.          Sentencia 1 de octubre de 2019, Radicación          número: 05001-23-31-000-2003-03502-02(AG)REV.  

83          Corte Constitucional C -1062          de 2000, citada en sentencia CSJ          SC, 22 de abril de 2009, expediente 2000-00624-01, SC, 13 de octubre          de 2011, expediente 2007-00209-01, SC, 1 de noviembre de 2011,          expediente 2002-00292-01.  

85          Para          este caso no es aplicable la Resolución Externa 08 de 2000          expedida por el Banco de la República, pues la obligación          de reparar no surge como consecuencia del incumplimiento de un          acuerdo en donde se haya estipulado un pago en divisa extranjera.  

86          SC,          3 de agosto de 2004, expediente          007447.  

87          Ley          472 de 1998 núm. 3 lit. b          “[c]uando          el estimativo de integrantes del grupo o el monto de las          indemnizaciones fuere inferior a las solicitudes presentadas,          el Juez o el Magistrado podrá revisar, por una sola vez, la          distribución del monto de la condena, dentro de los veinte          (20) días siguientes contados a partir del fenecimiento del          término consagrado para la integración al grupo de que          trata el artículo 61 de          la presente ley. Los dineros restantes después de haber          pagado todas las indemnizaciones serán devueltos al          demandado”.  

88          Acotó          el demandante:          “El grupo está integrado por más de veinte (20)          personas. En efecto, son veintitrés (23) los demandantes de          la presente acción, como se relacionó en el acápite          I de esta demanda. Se advierte, de todas maneras, que el Grupo          afectado supera ampliamente dicho número, como quiera que la          promoción de los productos de SIB por parte de Stanford se          realizó de manera masiva entre un número importante de          clientes de Stanford y potenciales inversionistas, por espacio de          varios años”.  

      

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