STC156 2021

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STC156-2021

        

Magistrado ponente  

STC156-2021  

Radicación  n°.    11001-02-04-000-2020-01213-01  

(Aprobado  en sesión virtual de veinte de enero de dos mil veintiuno)  

Bogotá,  D. C., veintidós (22) de enero de dos mil veintiuno (2021)  

Decide la Corte la impugnación  formulada respecto de la sentencia proferida el 1°  de septiembre de 2020,  por la Sala  de Casación Penal en  la acción de tutela promovida por Virginia  del Rosario Paba Quintero contra la Sala  de  Descongestión n° 2 de la Sala de Casación Laboral,  con ocasión del juicio ordinario laboral iniciado por la aquí  petente frente el Fondo de Pensiones y Cesantías Protección,  con radicado n° 79423.  

            

1. ANTECEDENTES  

1.  La  accionante implora la protección de sus prerrogativas al  mínimo vital, igualdad, debido proceso y seguridad social,  presuntamente vulneradas por la autoridad convocada.  

2.  De lo narrado en el escrito inicial y de la información aquí  allegada se coligen los siguientes supuestos fácticos:  

La  actora solicitó al Fondo de Pensiones y Cesantías  Protección la pensión de sobrevivientes, con ocasión  del fallecimiento de su compañero permanente Víctor  Adriano Gallón Ramírez; petición cuya negativa  le fue comunicada el 19 de septiembre de 2014, señalándole  que debía iniciar el proceso de sucesión, por cuanto no  había demostrado su calidad de beneficiaria.  

Refiere  que, tramitado el juicio de sucesión se le asignó el  saldo de la cuenta de ahorro individual que tenía Gallón  Ramírez, quien contaba con 1022,14 semanas de cotización.  

Inconforme  con dicha determinación, interpuso demanda ordinaria laboral,  gestionada por el Juzgado  Trece Laboral del Circuito de Barranquilla, quien, mediante sentencia  de 23 de agosto de 2016, acogió las excepciones formuladas por  la entidad en mención, absolviéndola del reconocimiento  de la citada prestación laboral.  

Dicha  decisión fue revocada por la Sala Laboral del Tribunal  Superior de ese distrito judicial, el 14 de agosto de 2017. En su  lugar, condenó a Protección a reconocerle y pagarle la  pensión de sobrevivientes en cuantía inicial de  $1.031.474,75, al igual que las mesadas dejadas y el retroactivo  correspondiente, descontándole la suma de $76.658.068.  

Inconforme  con dicha determinación, el mencionado fondo  incoó recurso extraordinario de casación, desatado por  la Sala de Descongestión n° 2 de la Sala Laboral de esta  Corporación, el 11 de mayo de 2020, en el sentido de casar el  fallo de segundo grado y confirmar el de primera instancia, aduciendo  que en el sublite  no era aplicable el principio de la condición más  beneficiosa.  

Señala  que las decisiones judiciales reseñadas desconocieron  varios precedentes jurisprudenciales   referentes a la aplicación  del “principio  de la condición más beneficiosa”  en  materia de reconocimiento de pensión de sobrevivientes.  

3.  Pide,  en concreto,  dejar sin efecto la sentencia de casación y, en su lugar,  confirmar la determinación de segunda instancia.  

                              

1. Respuesta                  del                  accionado y vinculados    

            

1. La          Sala de Descongestión Laboral n°2 defendió la          legalidad de su decisión remitiéndose a los argumentos          allí planteados. Señaló          que la providencia objeto de controversia se emitió con          fundamento en las pruebas allegadas a la actuación y la          jurisprudencia de la Sala Laboral permanente de esta Colegiatura,          sin vulnerar derecho alguno a la accionante.  

2.  El Fondo de Pensiones y Cesantías Protección, se opuso  a la prosperidad del amparo, aduciendo que la figura jurídica  de la “condición  más beneficiosa”,  no se encuentra consagrada en nuestra legislación, sólo  en el artículo 53 de la Constitución Política de  manera ambigua.  

                              

Negó  el amparo tras descartar la vulneración alegada, pues  

“(…)  la decisión con la que culminó el proceso ante la  jurisdicción ordinaria laboral, responde a las consideraciones  del caso concreto, contrario al querer de la accionante que pretende  convertir la vía constitucional en una tercera instancia (…)”.  

                              

3. La                  impugnación    

La  promovió  la actora insistiendo en los argumentos expuestos en el escrito  genitor.  

2.        CONSIDERACIONES  

            

1. En          el marco de las atribuciones asignadas a las Salas de Descongestión          de la Sala de Casación Laboral, el parágrafo del          artículo segundo de la Ley 1781 de 2016, precisa que, aunque          éstas actuarán en forma independiente, en el evento en          que la mayoría de sus integrantes considere procedente          cambiar la jurisprudencia sobre un determinado asunto o crear una          nueva, deberán devolver el expediente a la Sala de Casación          Laboral para que ésta decida.  

Así  las cosas, dado que autónomamente ninguna sala de  descongestión puede variar la doctrina de la Sala de Casación  Laboral, si se presentara una circunstancia de tal naturaleza que  implicara la modificación del precedente o la necesidad de  crear una nueva postura jurídica frente a una casuística  en particular, se impone la obligación para aquellas, de  remitir el asunto a ésta, para lo pertinente.  

2.  En  el caso bajo estudio, la  actora cuestiona la decisión del 11 de mayo de 2020, mediante  la cual la Sala de Descongestión n° 2 de la Sala de  Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia casó  la sentencia emitida el 14 de agosto de 2017 por la Sala Laboral del  Tribunal Superior de Barranquilla y, en sede de instancia, confirmó  el fallo de primer grado que declaró probada la excepción  de inexistencia de las obligaciones y absolvió a la  Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías Protección  S.A.; pues,  en criterio de la tutelante, en dicha determinación se  desconoció la  jurisprudencia en materia de aplicación del “principio  de la condición más beneficiosa”.  

3.  Revisada la providencia censurada, se observa que, dada la vía  directa escogida por la censura, la Sala de Descongestión  accionada dio por acreditado que:  

“(…)  i)  el causante falleció el 10 de diciembre de 2013; ii) realizó  cotizaciones al régimen de prima media con prestación  definida en un total de 853.91 semanas y sumadas las efectuadas en el  RAIS, acumuló 1022.05, siendo su última cotización  la del ciclo de diciembre de 2003; iii) dentro de los 3 años  anteriores a la muerte, reunió 11 semanas y, iv) acreditó  26 semanas de cotización en toda la vida laboral (…)”.  

Admitidos  dichos supuestos, destacó que la normatividad aplicable al  sublite,  era la vigente al momento del deceso del causante, es decir, el  artículo 12 de la Ley 797 de 2003, modificatorio del artículo  46 de la Ley 100 de 1993, el cual exigía haber cotizado 50  semanas dentro de los 3 años anteriores al fallecimiento del  afiliado, presupuesto que no se cumplía en el caso objeto de  análisis, dado que Víctor Adriano Gallón Ramírez  sólo reunió 11 semanas.  

Sobre  la aplicación del “principio  de la condición más beneficiosa”,  puntualizó:  

“(…)  En  cuanto a la condición más beneficiosa, es necesario  señalar, que ese principio es de construcción  jurisprudencial y tiene por finalidad, no permitir que la vigencia de  una norma afecte una situación jurídica que se tenía  ante una anterior, que aún no había surtido sus  efectos, por estar pendiente el acaecimiento de un infortunio o una  contingencia, que ésta protegía y la nueva modificó,  en desmedro de esa particular y concreta situación.  

“De  ahí que, aun cuando, por regla general, la disposición  llamada a regular la pensión de sobrevivientes es la vigente  para la fecha de deceso del afiliado o pensionado, también es  viable estarse al principio de la condición más  beneficiosa, pero solo, para acudir a la inmediatamente anterior, sin  que habilite para realizar un búsqueda histórica de  normas, a efectos de conseguir la que se acomode a los supuestos de  hecho de cada asegurado (al efecto puede consultarse, entre otras, la  sentencia de casación CSJ SL2111-2018).  

“Sin  embargo, a partir de la sentencia de casación CSJ SL4650-2017,  esta Sala Laboral limitó los efectos del principio antes  dicho, entre el tránsito legislativo de las Leyes 100 de 1993  y 797 de 2003, hasta el 29 de enero de 2006 (…).  

Aunado  a lo anterior, anotó que como el de  cujus  no era beneficiario del régimen de transición, por  nacer el 20 de diciembre de 1960 e iniciar su historia laboral desde  el 13 de junio de 1985, la normatividad llamada a aplicarse era la  Ley 100 de 1993, conforme a la cual, para la fecha del deceso en el  año 2013, debía reunir 1250 semanas, empero, el  causante solo alcanzó  “(…)  853.91 en el Instituto de Seguros Sociales y 168.14 en el régimen  de ahorro individual con solidaridad, para un total de 1022.05 (…)”.  

4.  Esbozados los fundamentos sobre los cuales el colegiado accionado no  casó la sentencia recurrida por la aquí gestora,  procede la Sala a efectuar el análisis de la pertinencia de  aplicar o no el “principio  de la condición más beneficiosa”  en el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes.  

El  artículo 53 de la Carta Política, establece que la ley  laboral deberá tener como principio mínimo fundamental  la “(…) situación  más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación  e interpretación de las fuentes formales de derecho  (…)”.  

El  acotado criterio ha sido flexibilizado en materia de pensión  de sobrevivientes, por cuanto esa Corporación aceptó la  posibilidad de acudir a una regla sin vigencia, siempre y cuando sea  la inmediatamente anterior al momento de causarse dicha  prerrogativa3.  

Bajo  esa tesitura, se observa que existe duda sobre el alcance del  referido principio cuando lo debatido entraña la comentada  prestación social, debiendo el juzgador acudir a la  interpretación más amplia y garantista de acuerdo al  postulado universal del “in  dubio pro operario”.  

Frente a lo  discurrido, la jurisprudencia constitucional en sentencia T-084 de  2017, zanjó tal discusión, al exponer:  

“(…)  Esta [Corte]  reconoce  que, en efecto, pueden surgir dudas sobre el alcance de la condición  más beneficiosa como extensión del principio de  favorabilidad, en particular si se le interpreta de manera conjunta  con otros principios constitucionales y legales. Así, por un  lado, en virtud de los principios de legalidad de la legislación  laboral y de seguridad jurídica, podría argumentarse  que el mencionado principio de favorabilidad en su extensión a  la condición más beneficiosa debe limitar su aplicación  en el tiempo solo a la norma inmediatamente anterior a la vigente al  momento de causarse la pensión. Pero también, con  fundamento en otros principios constitucionales como el respeto de la  confianza legítima, solidaridad y buena fe (artículos  58 y 83 de la Constitución), puede entenderse que el alcance  del principio de favorabilidad en la condición más  beneficiosa no limita su aplicación en el tiempo a la norma  inmediatamente anterior a la vigente al momento de causación  de la pensión de sobrevivientes, esto es, el régimen  legal vigente al momento de la muerte del causante (…)”.  

“(…)  Frente a estas dos interpretaciones, una menos restrictiva que la  otra, considera la Corte que la interpretación más  adecuada frente al principio constitucional de favorabilidad,  previsto en el artículo 53 de la Constitución, será  aquella que respete la “situación más favorable  al trabajador en caso de duda en la aplicación e  interpretación de las fuentes formales de derecho”. Como  se aprecia, el principio de favorabilidad opera en caso de duda sobre  la interpretación de las “fuentes formales del derecho”,  las cuales incluyen no solo las normas legales o infralegales, por lo  que debe ser tomado en cuenta para determinar el sentido y alcance de  las normas laborales de la propia Constitución. Por lo tanto,  cuando una norma constitucional admita dos o más  interpretaciones razonables, el intérprete debe elegir aquella  que sea más favorable al trabajador. De no hacerlo, incurriría  en violación directa de la Constitución (…)”.  

Así  las cosas, al presentarse un conflicto de regímenes laborales  para la aplicación de la condición más  beneficiosa como extensión del principio de favorabilidad,  esta Sala comparte  el criterio del Tribunal constitucional al afirmar que la aplicación  de dicho postulado “(…)  no  se limita en el tiempo a la norma inmediatamente anterior a la  vigente al momento de causación de la pensión de  sobrevivientes, esto es, el régimen legal vigente al momento  de la muerte del causante (…)”4.  

5.  Los derechos laborales tienen un contenido económico y social  que se traducen pecuniariamente como retribución a favor del  trabajador por vía de los salarios, prestaciones, pensiones,  indemnizaciones, auxilios o subsidios de distinta naturaleza, con  relación a la prestación de un servicio personal,  llámese empleado particular u oficial.  

Para  lograr cualquiera de estos derechos, esencialmente se debe cumplir  con un tiempo de servicio determinado o con un factor económico  que, en el caso de la pensión de cualquier índole sea  de sobrevivientes, vejez o invalidez, el mismo se causa y cumple en  el régimen en vigor, previa cotización de determinado  número de semanas; por tanto, reunido ese requisito, o  habiéndose cumplido con la carga pecuniaria exigida en una  época determinada, estando vigente ese régimen  prestacional, indiscutiblemente se adquiere el derecho fundamental de  aplicación del respectivo sistema, así luego el mismo  sea modificado o derogado, pues una ley posterior, de acuerdo al  artículo 53 de la Constitución Nacional, no lo puede  menoscabar. En síntesis, habiéndose cumplido con el  número de semanas cotizadas, surge indefectible un derecho  adquirido al régimen jurídico vigente, a la sazón.  

Si  el trabajador ha solventado la densidad de tiempo necesario  o ha prestado el  tiempo de servicio requerido para ser cobijado con una prestación  social, únicamente falta la ocurrencia de la condición  o plazo para que el respectivo beneficio se torne exigible; por  tanto, si en el caso de la accionante, su cónyuge o  compañero(a) permanente fallecido(a) ya había alcanzado  en vida o cumplido el requisito económico y le faltaba  exclusivamente la condición o el plazo de exigibilidad,  incontrovertiblemente el derecho deprecado se cristaliza reclamable.  

6.  A continuación, se presenta un cuadro comparativo de las leyes  ya derogadas y de la vigente, al momento del fallecimiento del Víctor  Adriano Gallón Ramírez, regulatorias de los requisitos  para acceder a la pensión de sobrevivientes:  

                                          

Acuerdo                          049 de 1990 aprobado por el Decreto 758 de 1990                                                                      

Ley                          100 de 1993                                                                      

Ley                          797 de 2003          

Art.                          25. Cuando la muerte del asegurado sea de origen no profesional,                          habrá derecho a pensión de sobrevivientes en los                          siguientes casos:                          

                          

a)                          Cuando a la fecha del fallecimiento, el asegurado haya reunido el                          número y densidad de cotizaciones que se exigen para                          adquirir el derecho a la pensión de invalidez por riesgo                          común.                          

                          

Artículo                          6o. Requisitos de la pensión de invalidez.                          

                          

b)                          Haber cotizado para el Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte,                          ciento cincuenta (150) semanas dentro de los seis (6) años                          anteriores a la fecha del estado de invalidez, o                          trescientas (300) semanas, en cualquier época, con                          anterioridad al estado de invalidez.                                                                      

                          

                          

b)                           Que,                          habiendo dejado de cotizar al sistema, hubiere efectuado aportes                          durante por lo menos veintiséis (26) semanas del año                          inmediatamente anterior al momento en que se produzca la muerte.                          

                          

                          

                                                                      

                          

Artículo                          12. El artículo 46 de la ley 100 de 1993 quedará                          así:                          

Artículo                          46. Requisitos para obtener la pensión de sobrevivientes.                          Tendrán derecho a la pensión de sobrevivientes:                          

                          

2.                          Los miembros del grupo familiar del afiliado al sistema que                          fallezca, siempre                          y cuando éste hubiere cotizado cincuenta semanas dentro de                          los tres últimos años inmediatamente anteriores al                          fallecimiento                          (…)”.                          

Parágrafo                          1. Cuando un afiliado haya cotizado el número de semanas                          mínimo requerido en el régimen de prima en tiempo                          anterior a su fallecimiento, sin que haya tramitado o recibido una                          indemnización sustitutiva de la pensión de vejez o                          la devolución de saldos de que trata el artículo 66                          de esta ley, los beneficiarios a que se refiere el numeral 2 de                          este artículo tendrán derecho a la pensión de                          sobrevivientes, en los términos de esta ley.                          

                          

El                          monto de la pensión para aquellos beneficiarios que, a                          partir de la vigencia de la Ley, cumplan con los requisitos                          establecidos en este parágrafo será del 80% del                          monto que le hubiera correspondido en una pensión de vejez.    

En  el subexámine,  es  incuestionable, el señor Víctor  Adriano Gallón Ramírez,  compañero permanente de la aquí accionante, falleció  el día 10  de diciembre de 2013,  es decir, en vigencia de la Ley 797 de 2003, la cual imponía  como requisito para otorgar la pensión de sobrevivientes  a los miembros del  grupo familiar del afiliado al sistema que “(…) éste  hubiere cotizado cincuenta semanas dentro de los tres últimos  años inmediatamente anteriores al fallecimiento  (…)” situación que no acontece en el sublite,  pues  durante dicho lapso solo cotizó 11 semanas.  

El  artículo 46 de la Ley 100 de 1993, establece:  

Tendrán  derecho a la pensión de sobrevivientes: (…)  

2. Los miembros  del grupo familiar del afiliado que fallezca, siempre que este  hubiere cumplido alguno de los siguientes requisitos:  

a. Que el  afiliado se encuentre cotizando al sistema y hubiere cotizado por lo  menos veintiséis (26) semanas al momento de la muerte;  

b. Que habiendo  dejado de cotizar al sistema, hubiere efectuado aportes durante por  lo menos veintiséis (26) semanas del año inmediatamente  anterior al momento en que se produzca la muerte (…)  

De  dicha norma se derivan dos situaciones jurídicas que dan  origen a la prestación:  

            

i. Que          el afiliado que se encontraba cotizando al sistema al momento del          fallecimiento, caso en el cual, debió haber cotizado por lo          menos veintiséis (26) semanas al momento de producirse la          muerte, es decir, en cualquier tiempo; y,  

            

ii. Que          el afiliado no se encontrara cotizando al sistema al momento del          fallecimiento, en cuyo caso, se exige el haber cotizado por lo menos          veintiséis (26) semanas del año inmediatamente          anterior al momento en que se produzca la muerte.  

En  el sublite,  se advierte que, al momento del deceso de Víctor  Adriano Gallón Ramírez,  éste se encontraba como afiliado activo en el sistema general  de pensiones, razón por la cual, la aplicación del  principio de condición más beneficiosa ha de  analizarse, en la primera situación jurídica antes  descrita.  

Al  respecto, es importante resaltar que en la sentencia SL4650-2017, la  Sala de Casación Laboral estableció algunos  supuestos para identificar si se debe reconocer la pensión de  sobrevivientes en desarrollo del principio de la condición más  beneficiosa,  en el tránsito legislativo entre las Leyes 100 de 1993 y 797  de 2003.  

Dichos  presupuestos son:  

“(…)  a)  Que al 29 de enero de 2003 el afiliado estuviese cotizando.  

b) Que hubiese  aportado 26 semanas en cualquier tiempo, anterior al 29 de enero de  2003.  

c) Que la  muerte se produzca entre el 29 de enero de 2003 y el 29 de enero de  2006.  

d) Que al  momento del fallecimiento estuviese cotizando, y  

e)  Que hubiese cotizado 26 semanas en cualquier tiempo, antes del deceso  (…)”.  

Conforme  a las consideraciones precedentes, se evidencia el fracaso del amparo  incoado, por cuanto, conforme a las circunstancias fácticas  descritas, el de  cujus  no reunía ninguno de los presupuestos antes señalados  para acceder a la prestación deprecada.  

7.  Ahora, recientemente, la Corte Constitucional en la sentencia  SU-005-2018, estableció que en aquellos casos en los cuales,  en sede de tutela, el problema jurídico sustancial sea  relativo al estudio del principio de la condición más  beneficiosa, para efectos del reconocimiento y pago de la pensión  de sobrevivientes, la satisfacción del requisito de  subsidiariedad le impone al juez constitucional verificar la  acreditación de las siguientes cinco condiciones, cada una  necesaria y en conjunto suficientes, del Test  de Procedencia:  

                                                                  

Test                                  de Procedencia                  

Primera                                  condición                                                                                              

Segunda                                  condición                                                                                              

Debe                                  establecerse que la carencia del reconocimiento de la pensión                                  de sobrevivientes que solicita el accionante afecta directamente                                  la satisfacción de sus necesidades básicas, esto                                  es, su mínimo vital y, en consecuencia, una vida en                                  condiciones dignas.                  

Tercera                                  condición                                                                                              

Debe                                  establecerse que el accionante dependía económicamente                                  del causante antes del fallecimiento de este, de tal manera que                                  la pensión de sobreviviente sustituye el ingreso que                                  aportaba el causante al tutelante-beneficiario.                  

Cuarta                                  

condición                                                                                              

Debe                                  establecerse que el causante se encontraba en circunstancias en                                  las cuales no le fue posible cotizar las semanas previstas en el                                  Sistema General de Pensiones para adquirir la pensión de                                  sobrevivientes.                  

Quinta                                  condición                                                                                              

Debe                                  establecerse que el accionante tuvo una actuación                                  diligente en adelantar las solicitudes administrativas o                                  judiciales para solicitar el reconocimiento de la pensión                                  de sobrevivientes.              

Proyectadas  las anteriores premisas al caso bajo examen, se advierte que el  amparo no está llamado a prosperar, por cuanto la tutelante no  acreditó las condiciones antes descritas para acceder al  beneficio ahora deprecado, pues, conforme a las pruebas aquí  allegadas, ésta tiene 36 años y no adujo ninguna  circunstancia de vulnerabilidad que le impida garantizar, por sí  misma, su mínimo vital.  

8.  Siguiendo  los derroteros de la Convención Americana de Derechos Humanos  y su jurisprudencia, no se otea vulneración alguna a la  preceptiva de la misma ni tampoco del bloque de constitucionalidad,  que ameriten la intervención de esta Corte para declarar  inconvencionales las decisiones atacadas.  

El tratado citado  resulta aplicable por virtud del canon 9 de la Constitución  Nacional, cuando dice:  

“(…)  Las  relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía  nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos  y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional  aceptados por Colombia  (…)”.  

La  regla 93 ejúsdem,  señala:  

“(…)  Los  tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que  reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación  en los estados de excepción, prevalecen en el orden interno”.  

“Los  derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretarán  de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos  humanos ratificados por Colombia  (…)”.  

El  mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el derecho de los  tratados de 19695,   debidamente ratificada por Colombia, según el cual: “(…)  Una  parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno  como justificación del incumplimiento de un tratado (…)”,6  impone su observancia irrestricta cuando un Estado parte lo ha  suscrito o se ha adherido al mismo.  

8.1.  Aunque podría argumentarse la viabilidad del control de  convencionalidad sólo en decursos donde se halla el quebranto  de garantías sustanciales o cuando la normatividad interna es  contraria a la internacional sobre derechos humanos, se estima  trascendente efectuar dicho seguimiento en todos los asuntos donde se  debata la conculcación de prerrogativas iusfundamentales,  así la protección resulte procedente o no.  

Lo  aducido porque la enunciada herramienta le permite a los Estados  materializar el deber de garantizar los derechos humanos en el ámbito  doméstico, a través de la verificación de la  conformidad de las normas y prácticas nacionales, con la  Convención Americana de Derechos Humanos y su jurisprudencia,  ejercicio que según la Corte Interamericana se surte no sólo  a petición de parte sino ex  officio7.  

No sobra advertir  que el régimen convencional en el derecho local de los países  que la han suscrito y aprobado, no constituye un sistema opcional o  de libre aplicación en los ordenamientos patrios; sino que en  estos casos cobra vigencia plena y obligatoriedad con carácter  impositivo para todos los servidores estatales, debiendo realizar no  solamente un control legal y constitucional, sino también el  convencional; con mayor razón cuando forma parte del bloque de  constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las autoridades su  gobierno.  

8.2.  El aludido control en estos asuntos procura, además,  contribuir judicial y pedagógicamente tal cual se le ha  ordenado a los Estados denunciados –incluido Colombia-8,  a impartir una formación permanente de Derechos Humanos y DIH  en todos los niveles jerárquicos de las Fuerzas Armadas,  jueces y fiscales9;  así como realizar cursos de capacitación a funcionarios  de la rama ejecutiva y judicial y campañas informativas  públicas en materia de protección de derechos y  garantías10.  

Insistir en la  aplicación del citado control y esbozar el contenido de la  Convención Interamericana de Derechos Humanos en providencias  como la presente, les permite no sólo a las autoridades  conocer e interiorizar las obligaciones contraídas  internacionalmente, en relación con el respeto a los derechos  humanos, sino a la ciudadanía informarse en torno al máximo  grado de salvaguarda de sus intereses.  

Además,  pretende contribuir en la formación de una comunidad global,  incluyente, respetuosa de los instrumentos internacionales y de la  protección de las garantías fundamentales en el marco  del sistema americano de derechos humanos.  

9.  Por  los anteriores argumentos, se impone la ratificación del fallo  impugnado.  

            

3. DECISIÓN  

En mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación  Civil, administrando justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,  

RESUELVE  

PRIMERO:  CONFIRMAR la  sentencia de fecha y lugar de procedencia anotada.  

SEGUNDO:  Notifíquese  lo así decidido, mediante comunicación telegráfica,  a todos los interesados y remítase oportunamente el expediente  a la Corte Constitucional para su eventual revisión.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

LUIS  ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Presidente  de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

ACLARACIÓN DE  VOTO  

Aunque  comparto la decisión adoptada por la Honorable Sala, dado el  acierto en su motivación, respetuosamente aclaro mi  voto con el exclusivo propósito de resaltar que se torna  innecesario en el ejercicio jurisdiccional cotidiano, incluir de  forma genérica y automática una mención sobre el  empleo del denominado «control de  convencionalidad».  

Ciertamente,  de conformidad con la propia jurisprudencia de la Corte  Interamericana de Derechos Humanos, cuando un Estado ha ratificado un  tratado internacional como la Convención Americana, surge,  entre otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar ex  officio, en sus decisiones, la  vigencia material de lo pactado.  

De  esta manera, el «control de  convencionalidad» comporta una  actitud de consideración continua que deberá acentuarse  y manifestarse expresamente, tan solo en aquellos pronunciamientos  donde se advierta comprometido o amenazado «el  efecto útil de la Convención»11,  lo cual acontecerá en los eventos donde pueda verse «mermado  o anulado por la aplicación de leyes contrarias a sus  disposiciones, objeto y fin del instrumento internacional o del  estándar internacional de protección de los derechos  humanos»12;  todo lo cual resulta ajeno al presente caso.  

En  los anteriores términos dejo fundamentada mi aclaración  de voto con comedida reiteración de  mi respeto por la Honorable Sala de Casación Civil.  

LUIS ALONSO  RICO PUERTA  

Magistrado  

1           CSJ SL  de ocho 8 de marzo de 2017, exp. 63724.  

2           Ibídem.  

3          CSJ SL sentencias 8332-2016, Radicación 48260; 7506-2016,          Radicación 49831; 17142-2016, Radicado 53203; 2203-2016,          Radicación 61944, y 1051-2016, Radicación 42392;          16867-2015, Radicación 47022, y 16868-2015, Radicación          54172.  

4          Ídem.  

5          Suscrita          en Viena el 23 de mayo de 1969.  

6          Aprobada          por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.  

7          Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario          Militar”) contra Guatemala. Sentencia de noviembre 20 de 2012.          Serie C No. 253, párrafo 330.  

8          Corte IDH, Caso          Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción          preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de          septiembre de 2012. Serie C No. 248, párrs. 259 a 290,          criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia,          Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de          3o de noviembre de 2012. Serie C No. 259, párrs. 295 a 323.  

9          Corte IDH, Caso          de la Masacre de Las Dos Erres c. Guatemala, Excepción          Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de          noviembre de 2009. Serie C No. 211, párrs. 229 a 274.  

10          Corte IDH, Caso          Furlan y familiares c. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo,          Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C          No. 246, párrs. 278 a 308.  

11          CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros)          contra Perú. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C          No. 158, párrafo 128.  

12          CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de          enero 27 de 2009. Serie c No. 186, párrafo 180.  

      

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