A- 14-01-2014 [1100102030002013-02264-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  CIVIL   

Magistrada Ponente  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Bogotá,  catorce  (14)  de  enero de dos mil  cator   ce (2014).  

                      Ref.  Exp.  11001  02  03  000  2013  02264 00                                             

                     

                    La  Corte resuelve el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados Doce  Civil  Municipal  de  Barranquilla (Atlántico), y Promiscuo Municipal de La Paz  (Cesar),  respecto  del conocimiento del proceso de pago por consignación de la  sociedad   BECERRA    VILLEGAS   S.C.S.   contra   el   INSTITUTO   DE  REHABILITACIÓN INTEGRAL SAMUEL LTDA.   

ANTECEDENTES  

                     1. Entre las  dos  sociedades referidas en precedencia, se gestó un contrato de arrendamiento  y,  por  diferentes circunstancias, tal negociación no llegó a feliz término.  Según  se  narró en el libelo, hubo incumplimiento de algunas obligaciones por  parte de la sociedad demandada y de ahí la acción incoada.   

                          2.  El  accionante,  en el escrito pertinente, manifestó que el domicilio del Instituto  accionado  era  el Municipio de la Paz –Cesar-   y,   en   el  acápite  de  “competencia  y  cuantía”,  expresamente  dijo:  “Es  usted  competente, Señor  Juez,  por  ser  el  Juez  del  domicilio  del  demandante  y  el lugar donde se  desarrollaron  los  hechos  objetos (sic) de  la  demanda,  que  determinan  el  lugar  de cumplimiento de la  obligación y por la cuantía (…)”.   

                     3. El asunto  fue  asignado,  previo  reparto  cumplido  para el efecto, al Juzgado Doce Civil  Municipal  de  Barranquilla  y,  en providencia de veintisiete (27) de junio del  cursante  año,  decidió  rechazar  la  demanda bajo el argumento que no tenía  competencia  para  asumir  su  conocimiento,  en  su  lugar, dispuso remitir las  diligencias a los jueces civiles municipales de La Paz -Cesar-.   

                      4. En esta  localidad,  el  proceso  le  correspondió al Juez Promiscuo Municipal, quien, a  través  del  proveído  de  trece  (13)  de  agosto  del presente año, asumió  comportamiento  similar,  es  decir,  rehusó asumir la competencia atribuida y,  contrariamente, generó el conflicto que ocupa a la Corte.   

                    5. El primero  de  los  funcionarios, para desprenderse del pleito, argumentó que el domicilio  de  la  sociedad  demandada era el Municipio de la Paz -Cesar- y, en conformidad  con  el  numeral  1º  del  artículo  23  del  C. de P.C., en este sitio debía  adelantarse la controversia respectiva.   

                         6.  Los  trámites  que  corresponden  a  esta  clase  de  actuaciones  fueron  cumplidos  cabalmente y, por ello, la Corte entra a decidir lo pertinente.   

CONSIDERACIONES  

                      1.  Cumple  dejar  plasmado  que  en  el presente conflicto de competencia, dos funcionarios  judiciales,  de  diferente  distrito  judicial (Barranquilla y Cesar),  han  confrontado  en  cuanto que uno y otro  consideró que no podían asumir el  conocimiento  del pelito traído a la jurisdicción, habida cuenta que carecían  de  competencia. Esa circunstancia, con miras a resolver dicha disputa, atribuye  a  la  Corte Suprema de Justicia la potestad para decidirla, tal cual lo regulan  los  artículos  7º de la Ley 1285 de 2009, reformatorio del artículo 16 de la  Ley  270  de  1996, Estatutaria de la Administración de Justicia y, el  28  del Código de Procedimiento Civil.   

                  2.  No  existe  duda  alguna,  pues  es un asunto superado de tiempo  atrás,  que  la  selección  de  un  funcionario  judicial  para  que  asuma el  conocimiento  de  un  determinado  asunto  litigioso, impone acudir a las reglas  fijadas  ya  en  normas  especiales  vr. gr., Ley 472 de 1998, ora al Código de  Procedimiento  Civil  (art.  23),  disposiciones  que  han  adoptado variedad de  directrices  que  la  doctrina  llama  factores,  los  que, de manera conjunta o  individual, clarifican los aspectos anejos a la competencia.   

                   3. Esas pautas  pueden  aludir  a  aspectos  personales  de  quienes  integran la confrontación  (factor  subjetivo); a la naturaleza del asunto debatido o a su cuantía (factor  objetivo);   a  la  categoría  o  naturaleza  del  juez  llamado  a  asumir  el  conocimiento   (factor   funcional);   a   los  aspectos  territoriales  (factor  territorial)  ya  en  relación con las partes, ya en lo que al sitio del objeto  debatido  refiere,  etc.,  circunstancias  algunas  de  ellas  que,  conforme lo  previenen  los  artículos 22 y 24 del C. de P. C., al momento de tenérseles en  cuenta  en el propósito de definir el juez natural, deben ser tenidas en cuenta  de manera preferente respecto de otras.   

                    4. No empece,  por  regla  general,  como así lo ordena el numeral 1º del artículo 23 del C.  de  P.  C.,  el  domicilio  del  demandado es el referente a tener en cuenta, de  manera  principal.  Y  si  el debate involucra aspectos vinculados a un negocio,  esa  posibilidad  concurrirá  con el lugar en donde dicho pacto debe cumplirse.  Así  lo  contempla  expresamente  el  numeral  5º de la disposición referida:  “De  los  procesos  a  que  diere lugar un contrato  serán  competentes,  a  elección  del  demandante,  el  juez  del  lugar de su  cumplimiento  (…)”.  En  una  y  otra  hipótesis,  entonces,  la  ley  brinda  al  actor  la  posibilidad de efectuar la selección  pertinente  y, una vez realizada, el funcionario judicial no puede sustraerse de  acatar esa determinación.   

                   Sobre el tema,  entre   otras   decisiones,   la   Corporación   ha  expuesto:  “la  misma  ley acude a los denominados fueros o foros: el personal,  el  real  y  el  contractual.  El  primero  atiende  al  lugar  del  domicilio o  residencia  de  las  partes,  empezando  por  la regla general del domicilio del  demandado  (art.  23 numeral 1º. del C. de P. C.), el segundo consulta el lugar  de  ubicación de los bienes o del suceso de los hechos (art. 23, numerales 8, 9  y  10,  ibídem),  y el contractual tiene en cuenta el lugar de cumplimiento del  contrato,  conforme  al numeral 5º del artículo citado, fueros estos que al no  ser  exclusivos  o  privativos,  sino  concurrentes,  su  elección  corresponde  privativamente  a  la parte demandante”  (CCLXI,  48).   

                     5.  La  situación ocurrida en el caso bajo estudio devela, precisamente, una de  las  circunstancias  reseñadas,  porque,  además  del  domicilio  de  la parte  demandada,  el juzgador bien podía ser seleccionado teniendo en cuenta el lugar  en   donde,  por  razón  del  contrato  (de  arrendamiento),  las  obligaciones  dimanantes  del  mismo   debían  cumplirse;  en  otros  términos,  en  el  sub-judice,     la  definición  de la competencia resultaba viable determinarla por el domicilio de  la  parte demandada o el lugar de cumplimiento de la obligación asumidas por la  misma.   

                      6.  En esa  dirección,  como  puede  apreciarse  en el libelo, la información suministrada  por  el  actor,  permite  concluir  que  tanto  el  Juez del Municipio de La Paz  (Cesar),  como  el  de  Barranquilla  (Atlántico),  uno u otro, a elección del  demandante,  estaban  llamados  a asumir el conocimiento del pleito. El primero,  porque  allí  está el domicilio de la parte demandada, tal cual se precisó en  el  libelo  (folio  1); el segundo, porque algunas de las obligaciones derivadas  del  contrato de arrendamiento que vinculó a los extremos, debían cumplirse en  esta  última ciudad como así quedó enunciado en el acápite de “competencia  y  cuantía”,  inserto  en  el  escrito  introductorio  (folio  3).  Bajo  esa  perspectiva,  el  actor bien podía inclinarse por uno de los dos lugares y, esa  decisión,  una  vez adoptada, debió ser respetada por el juez que inicialmente  recibió el proceso.   

                     

                    En  multitud  de  providencias  la  Corte  ha  valorado  el  punto  y, de manera  constante  y coherente, en todas ellas, ha validado, en el sentido señalado, la  inteligencia  del precepto evocado. Entre otras determinaciones, huelga señalar  las  de  fecha  10 de julio de 2008, Exp. 2008 00700 00;  y, 10 de marzo de  2009, Exp. 2008 02008 00.    

         

                       7.  Así,  atendiendo  lo  expuesto,  no  hay  duda  que el Juzgado Doce Civil Municipal de  Barranquilla    es    el    llamado   a   asumir   el   conocimiento   de   este  proceso.   

DECISION  

            Por  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

                    1º.   Declarar   que   la  competencia  para  conocer  del asunto litigioso de la referencia corresponde al  Juzgado  Doce  Civil  Municipal  de  Barranquilla,  autoridad  a  quien le será  remitido el expediente.   

          2º. De lo aquí decidido, deberá darse  información   al   Juzgado   Promiscuo   Municipal   de   La  Paz  –Cesar-.  Se  dejarán  las constancias  del caso.   

                                  Notifíquese,   

Magistrada  

    

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