AC3857-2014 [2013-02523-02]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República    de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

Sala de Casación Civil  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Magistrado Ponente  

AC3857-2014  

Radicación:  11001-02-03-000-2013-02523-02   

Bogotá, D. C., once (11) de julio de dos mil  catorce (2014).   

Se decide el recurso de queja formulado contra  el  auto  de  17 de marzo de 2014, mediante el cual se negó conceder el recurso  de  casación  interpuesto contra la sentencia de 31 de julio de 2013, proferida  por   el   Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Popayán,  Sala  Civil-Familia.   

1. ANTECEDENTES  

1. RAÚL ENRIQUE VARONA HURTADO, SIXTA TULIA  LÓPEZ  DE  VARONA,  RAÚL  ALFREDO, MARÍA EUGENIA, GUILLERMO DARÍO, REGINA DE  BELÉN,  NUBIA  ROSA  y  MARÍA  CLAUDIA VARONA LÓPEZ, MARLENE CASTRO BECERRA y  NICOLE  VARONA  CASTRO,  padres,  hermanos,  compañera  permanente  e  hija del  causante  PABLO  ENRIQUE  VARONA  LÓPEZ, solicitaron que se condenara a EXPRESO  BOLIVARIANO  S.A.  y  a  LEASING  DEL  VALLE  S.A.  COMPAÑÍA DE FINANCIAMIENTO  COMERCIAL,  a  pagar  los perjuicios materiales y morales causados por la muerte  en accidente de tránsito de su allegado.   

Daño  emergente  $858.200;  lucro  cesante,  $719’248.748, para quienes  dependían  económicamente  del  interfecto  (padres,  compañera  permanente e  hija);  perjuicios  morales,  el  equivalente  a  cien salarios mínimos legales  mensuales  para  cada  uno de los demandantes; e intereses corrientes sobre cada  uno   de   esos   ítems,  liquidados   desde  el  30  de  diciembre  de  2003,  fecha  de  los  fatídicos  hechos.   

2.  El  Juzgado  Sexto  Civil  del  Circuito  Adjunto  de  Popayán,  mediante  sentencia  de  20  de abril de 2012, negó las  pretensiones  de  MARLENE  CASTRO BECERRA y de la menor NICOLE VARONA CASTRO, al  encontrar  que  éstas  recibieron  el  “(…) pago  total  y único (…)” de la indemnización por parte  de  la  ASEGURADORA  SOLIDARIA DE COLOMBIA LIMITADA ENTIDAD COOPERATIVA, llamada  en  garantía.  Igualmente, las reclamaciones de los demás demandantes, ante la  ausencia de prueba de los daños ocasionados.    

3.  El  Tribunal,  al resolver el recurso de  apelación  del extremo actor, confirmó lo resuelto respecto de la compañera e  hija  del  causante,  y  la  revocó en punto de daños morales, para condenar a  EXPRESO  BOLIVARIANO S.A., a pagar a los padres y hermanos del fallecido, a cada  uno,  en  salaros  mínimos legales mensuales vigentes, para los primeros, 15, y  para los segundos, 8.   

4.  Recurrida  en  casación  la  anterior  decisión,  el ad quem, en el  auto  atacado,  negó su concesión, al echar de menos el interés económico en  cada  demandante, dado que se trataba de un litisconsorcio voluntario, en cuanto  era    inferior   a   425   salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes  ($250’537.500),   sin  contar,   claro   está,   los   perjuicios   morales   solicitados,   pues   su  cuantificación   se  encontraba  asignada  al  fallador  conforme  al  prudente  arbitrio judicial.   

Para MARLENE CASTRO BECERRA y la menor NICOLE  VARONA        CASTRO,       los       daños       morales       “eventualmente”  corresponderían  a  30  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  los  cuales, sumados el lucro  cesante,  $179’812.187.10,  todo    para   cada   una,   se   tendría   como   resultado   $197’497.187.10,     insuficiente     al  “(…) mínimo requerido para conceder la casación  (…)”.      

Lo  mismo  se  predicaba  de  los padres del  interfecto,  RAÚL  ENRIQUE  VARONA  HURTADO  y  SIXTA TULIA LÓPEZ DE VARONA, a  quienes   les   fue   negado,   de   modo   individual,   el  lucro  cesante  de  $179’812.187.10, pero sin  incorporar  los  perjuicios  morales,  por  cuanto para ambos se reconocieron 30  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

5.  En  el  recurso  de  reposición elevado  contra  tal  negativa,  los  cuatro  reclamantes  del lucro cesante, estiman los  agravios  económicos  individuales  inferidos por la sentencia impugnada, en la  cantidad         de         $423’856.442.13,   superior  al  equivalente  de  425  salarios  mínimos  legales   mensuales   vigentes,   exigidos  para  recurrir  en  casación.    

Lo  anterior,  producto  de  indexar la suma  demandada       por       el       anotado       concepto,      $179’812.187.10,  entre  el 31 de diciembre  de  2003,  fecha  del  deceso  en  comento,  y el 31 de julio de 2013, cuando se  profirió  el  fallo  atacado,  y  de  aplicar  los intereses corrientes civiles  solicitados, a la tasa del 6% anual, durante ese mismo período.   

Además,   dicen,   los   “(…)  perjuicios morales deben considerarse al momento de calcular  el  interés  para  recurrir  (…)”, dado que en esa  materia no aplica el simple criterio del juzgador.   

Lamentablemente,  se  agrega,  a  los demás  demandantes,   no   los   favorece   el   tope   para   recurrir  en  casación,  “(…)  cuyo  dolor fue tasado en la irrisoria suma  de     8    salarios    mínimos    legales    mensuales    vigentes”.   

6.   El   ad  quem  mantuvo  la providencia atacada, al reafirmar el  arbitrio  judicial  en  materia de daños morales y al considerar inaplicable la  indexación  por  no  haber  sido  pedida.  En cuanto a los intereses corrientes  impetrados,  dijo,  “se  trata  de  una expectativa  sometida  a  un  límite  temporal  (fecha  del  pago de la condena), que impide  establecer   en   éste  (sic.)  momento  un  valor  concreto  (…)”.   

7.   En  el  recurso  de  queja  formulado  oportunamente,  luego  de haberse observado en forma debida los pasos previos de  solicitud,  expedición  y  entrega  de  copias,  los  recurrentes recaban en la  procedencia  del  recurso  de  casación.  Y  aunque  abandonan  el  tema  de la  indexación,  tienen como suficiente para ello, la suma de los rubros absueltos,  esto  es,  el  lucro  cesante,  los  daños  morales  y los intereses corrientes  civiles aplicados a una y otra suma.   

    

Sobre  estos  últimos, expresan, el límite  temporal  para  liquidarlos  es  cierto  y  no indeterminable como lo sostuvo el  Tribunal,  pues  lo constituye la “(…) fecha de la  sentencia    que    resuelve    el    fondo    del    asunto   (…)”.   

Solicitan,  en  consecuencia, se declare mal  denegado  el recurso de casación interpuesto por RAÚL ENRIQUE VARONA HURTADO y  SIXTA  TULIA  LÓPEZ DE VARONA, padres del causante PABLO ENRIQUE VARONA LÓPEZ,  y  se  les  irrogue  el mismo trato concedido a la compañera permanente e   hija  del  mismo,  MARLENE  CASTRO  BECERRA  y NICOLE VARONA CASTRO, cuando para  conceder  en favor de éstas el medio de impugnación extraordinario, se tuvo en  cuenta   los   daños   morales   impetrados,  sin  consideración  al  arbitrio  judicial.   

2. CONSIDERACIONES  

1. Mediante auto de 11 de septiembre de 2013,  el  Tribunal  había  concedido  el  recurso  de  casación  interpuesto  por la  compañera  permanente  e  hija  del  interfecto y negado respecto de los demás  demandantes.   

No  obstante, la anterior determinación fue  dejada  sin efecto en el auto objeto de la queja, donde la negativa en cuestión  cobijó  a  MARLENE  CASTRO  BECERRA  y a NICOLE VARONA CASTRO, en las calidades  indicadas,  a  los  padres  del  causante,  RAÚL ENRIQUE VARONA HURTADO y SIXTA  TULIA  LÓPEZ  DE  VARONA,  y  a  sus hermanos MARÍA EUGENIA, GUILLERMO DARÍO,  REGINA DE BELÉN, NUBIA ROSA y MARÍA CLAUDIA VARONA LÓPEZ.   

En  esta oportunidad, sin embargo, nada cabe  decir  sobre  lo decidido respecto de estos últimos, puesto que desde cuando se  pidió  conceder  el  recurso extraordinario, se aceptó, al margen del acierto,  que  el  tope  económico  para  el  efecto  no  los favorecía, porque habiendo  demandado   cada  uno,  por  daños  morales,  cien  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  el  “(…) dolor fue tasado en  la  irrisoria suma de 8 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

Ahora,  siendo  claro  que  en el escrito de  reposición,  en general, se solicitó revocar la negativa a conceder el recurso  de  casación, la inconformidad incontrastablemente involucra a todos esos otros  demandantes,  vale  decir,  a  los  señores RAÚL ENRIQUE VARONA HURTADO, SIXTA  TULIA  LÓPEZ  DE  VARONA,  MARLENE CASTRO BECERRA y NICOLE VARONA CASTRO, entre  otras  razones,  porque respecto de todos allí se hizo el ejercicio de mostrar,  uno a uno, el interés económico suficiente en casación.   

En  consecuencia,  así  respecto  de  estas  últimas  se haya omitido impetrar en la queja se concediera también el anotado  recurso,  esto  no significa exclusión, pues fuera de señalarse, en el escrito  introductor    de    la    misma,   un   lucro   cesante   de   $719’248.748,  en  favor de “(…)  MARLENE  CASTRO  BECERRA, su hija LICOLE (sic.) VARONA, RAUL  ENRIQUE  VARONA  y  SIXTA TULIA LÓPEZ”, se solicitó  prodigar, frente a otros matices, un trato igualitario.   

Al  fin  de  cuentas,  el  recurso  de queja  comprende  las  razones de la reposición, pues si éstas no fueron acogidas por  el  Tribunal,  al  pretenderse  en  aquel  “(…) se  conceda   el  [recurso]  denegado  (…)”,  como  lo  prescribe  el  artículo  378,  inciso  6 del Código de Procedimiento Civil, se  entiende,  en  línea  general,  que no es frente a quienes, pues esto se supone  identificado,   sino   con  relación  a  las  motivaciones  espetadas  para  el  efecto.   

2.  Según  el  artículo  366  del Estatuto  Adjetivo,  subrogado  por  el  artículo  1  de la Ley 592 de 2000, el perjuicio  causado  al  recurrente  con la sentencia recurrida en casación, se mide por el  valor  actual  de  las  resoluciones  desfavorables,  independientemente  de  su  fundabilidad.  Como tiene explicado esta Corporación, el interés económico en  la materia:   

“(…)   se  determina  independientemente  de  si  las  aspiraciones  del recurrente tenían  asidero  jurídico,  pues lo que debe ser objeto de valuación es la pretensión  frustrada,  al margen, obviamente, de que se tuviera derecho a la misma, de ahí  que  en  orden  a  establecerlo, necesario es tener en cuenta todos los bienes o  derechos que, solicitados por el recurrente, no fueron concedidos.   

“De ahí que  como  una  cosa  es  aspirar  a algo, y otra, distinta, tener derecho a ello, la  Corte    tiene    explicado    que   ‘cuando  el  sentenciador se da a la tarea de averiguar el perjuicio  del    recurrente    en    casación’,     solamente     debe     hacerlo     en     el     ‘entendido  de  que  por  lo pronto el  gravamen  es  hipotético  o  presunto,  sin tener que anticiparse a analizar el  mérito    de    sus    pretensiones’,  es  decir,  como  en  otra  ocasión  lo  señaló, ‘mirando  únicamente  su  aspiración  denegada   y  olvidándose  de  la  juridicidad  de  sus  pedimentos’”1.   

Tratándose de un fallo absolutorio, total o  parcial,   el   agravio   inferido   necesariamente  debe  entroncarse  con  las  pretensiones  económicas  negadas, entendiendo las invocadas en la demanda o en  su  reforma, por regla de principio, a partir de la cuantificación efectuada en  esos actos procesales por la propia parte actora.   

3.  En  el caso, los padres del causante, su  compañera  permanente e hija, limitaron la condena al lucro cesante, para todos  en      la     suma     de     $719’248.748,  y  a  los  daños morales, a cada uno, en el equivalente a  100  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  ambas cosas con “(…)  intereses  corrientes (…)  desde  el  30 de diciembre de 2003, hasta la fecha en  que se produzca el pago (…)”.   

Si el Tribunal accedió a condenar perjuicios  morales,  únicamente,  en  favor  de  los  padres del fallecido en una cantidad  igual  a  30  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, significa que lo  demás  no  fue  concedido.  El  interés económico en casación de esos cuatro  recurrentes,   por   lo  tanto,  estaría  representado  por  el  valor  de  las  pretensiones  económicas a cada cual negadas, teniendo como límite, en materia  de  réditos,  la fecha del mismo fallo, cual se alega por los interesados, y no  su   hipotético   pago,   como   erróneamente   se   concluyó   en   el  auto  cuestionado.   

Relativo  al lucro cesante, $719’248.748,    más    los    intereses  solicitados  a la tasa del 6% anual, aplicados desde el 30 de diciembre de 2003,  fecha  del  accidente,  hasta  el  31  de  julio  de 2013 (115 meses), cuando el  ad quem emitió la sentencia  impugnada,   la   suma   total  de  $1’132.816.778.   

Si  de  esa  cantidad a cada recurrente cabe  $283’.204.194,  salta  de  bulto  la procedencia del recurso de casación, inclusive sin necesidad de hacer  consideración  alguna  sobre  las  demás pretensiones desestimadas (perjuicios  morales  e  intereses  corrientes  civiles  sobre  los  mismos),  puesto  que la  referida  cuantía  supera  el  valor  de 425 salaros mínimos legales mensuales  vigentes,   para   la   época   $250’537.500.   

4.  Se precisa, sin embargo, con relación a  los  perjuicios  morales, la Corte nunca los ha excluido del interés económico  en  casación,  menos sentado que los solicitados por el demandante en el libelo  genitor  o en su reforma, cuando son negados total o parcialmente, no suman para  esos mismos propósitos.   

Simplemente, los ha erradicado del objeto del  dictamen  pericial,  en  los  casos  en  que  éste es necesario decretarlo para  establecer  la procedencia del recurso extraordinario desde el punto de vista de  la  cuantía, puesto que si la determinación de los daños morales se encuentra  librado     al     arbitrium    iudicis,  el “(…) recto criterio del fallador  (…)   viene   a   ser   el   adecuado   para  su  tasación  (…)”2.   

Y  si  ha  sostenido  que el perjuicio moral  “(…)  no  puede  ser estimado por el demandante o  considerado  por el sentenciador de segundo grado, de manera incondicional, para  efectos    del    interés    aludido”3,  se  está  aceptando  que si la estimación es adecuada, por ejemplo, cuando responde a los  montos  fijados  en la jurisprudencia, o se respetan límites legales (artículo  97   del   Código   Penal),  es  dable  considerarlos.  Contrario  sensu,  no  son  incondicionales  en  los  eventos en que son inopinados o caprichosos.   

5.  En  ese orden, al encontrarse fundado el  recurso   de  queja,  el  medio  de  impugnación  negado  debe  concederse,  en  “Sala  de  decisión”,  como  lo dispone el artículo 370, in fine,  en concordancia con el artículo 378 del Código de procedimiento  Civil.   

3. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de      Justicia,      Sala      de      Casación      Civil,      declara que la decisión a que se contrae  el   recurso   de   queja   es   equivocada   y   en   su   lugar   concede   el   recurso   de   casación  interpuesto  por  RAÚL  ENRIQUE  VARONA  HURTADO, SIXTA TULIA LÓPEZ DE VARONA,  MARLENE  CASTRO  BECERRA  y NICOLE VARONA CASTRO, respecto de la sentencia de 31  de  julio  de  2013, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Popayán,  Sala  Civil-Familia,  en  el  proceso ordinario de los recurrentes, y  otros,  contra  EXPRESO  BOLIVARIANO S.A. y LEASING DEL VALLE S.A. COMPAÑÍA DE  FINANCIAMIENTO  COMERCIAL,  con  llamamiento  en  garantía  de  la  ASEGURADORA  SOLIDARIA DE COLOMBIA LIMITADA ENTIDAD COOPERATIVA.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Auto  de  29 de febrero de 2008, expediente 00008, citando autos Nos. 100 de 5 de mayo  de 1993 y 004 de 20 de enero de 2000, expediente 7897.   

2 Auto  240 de 14 de septiembre de 2001, expediente 9033-97.   

3 Auto  213  de  7  de  octubre  de  2004,  expediente 00353, reiterado en auto de 11 de  diciembre de 2009, expediente 00445.     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *