AC4489-2014 [2014-00366-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC4489-2014  

Radicación           n°  11001-02-03-000-2014-00366-00   

Bogotá D. C., cinco (5) de agosto de dos mil  catorce (2014)   

Se decide sobre la admisibilidad de la demanda  de revisión presentada por Arístides Torijano Urrego.   

I. ANTECEDENTES  

1.  El  recurrente  adelantó  una  acción  posesoria contra Blanca Mercedes González de Piñeres,  Carmen  Julia  Ortiz de Rincón, María Marcela González Ortiz y Gloria Pastora  Guzmán,  la  cual  fue  conocida  por  el Juzgado Tercero Civil del Circuito de  Bogotá,  que  en  sentencia  de  5  de  septiembre de 2011, declaró probada la  excepción  de  falta  de legitimación en la causa del actor y en consecuencia,  negó las pretensiones de la demanda. [Folio 526, c. 1]   

2.   Apelada  la  anterior  decisión,  el  Tribunal Superior del Distrito judicial de Bogotá, en  providencia  de  7 de febrero de 2012, confirmó lo decidido por el a quo. [Folio 55, c. 12]   

3.   Contra  lo  resuelto   en   el   fallo   precedente,   el  demandante  formuló  el  recurso  extraordinario  de  revisión  con  fundamento  en  la  causal  consagrada en el  numeral  6°  del artículo 380 del Código de Procedimiento Civil. [Folio 2, c.  Corte]   

4.  Como fundamento  de  su  reproche,  el  impugnante  señaló  que  las  demandadas  en la acción  posesoria  de  consuno  con  su apoderada judicial distorsionaron los hechos que  rodearon   el   despojo  de  que  fue  víctima  y  lograron  que  la  juzgadora  desconociera  el  material probatorio, lo que determinó el resultado adverso de  la sentencia. [Folio 44, c. Corte]   

5. Mediante auto de  3  de abril de 2014, se inadmitió la demanda a efectos de que se subsanaran las  deficiencias  advertidas, entre ellas, la relacionada con la causal de revisión  invocada,  por  lo  que  se  requirió  al  actor  para  que  explicara en forma  concreta «en qué consiste  la  colusión  o  maniobra  fraudulenta atribuida a las demandadas en el proceso  posesorio   y   como   incidió   la   misma   en   la   providencia  objeto  de  revisión».  [Folio 25, c.  Corte]   

6. En atención a lo  ordenado,  el  actor presentó escrito con el cual, según manifestó, subsanaba  la demanda. [Folios 27 a 47, c. Corte]   

7.  A  través del  proveído  de  24  de  abril de 2014 se ordenó oficiar al Juzgado Tercero Civil  del  Circuito  de  Bogotá  para  que  remitiera  el expediente contentivo de la  acción    posesoria    que    adelantó    el   recurrente.   [Folio   51,   c.  Corte]        

II. CONSIDERACIONES  

          1.  La  demanda  por  medio  de la cual se  interpone  el recurso extraordinario de revisión debe satisfacer los requisitos  generales  previstos  en  los  artículos  75 a 77 además de los especiales que  contemplan       los       artículos      381      y      382      ejusdem,  porque  solo de esa manera amén  de   recibir   admisibilidad,   podrá  conducir  al  estudio  de  fondo  de  la  impugnación.   

          Dentro   de  tales  exigencias  que  se  erigen  en  presupuesto  de  idoneidad  formal  del libelo se encuentra la señalada por el numeral 4° de la  última     norma     citada     que     hace    referencia    a    «la  expresión de la causal invocada y  los    hechos    concretos    que    le    sirven    de   fundamento».   

Frente  a dicho requisito, la jurisprudencia  de   la   Corte   ha   sido   enfática   en  precisar  que  los  «hechos   concretos»   que  determinan  o  estructuran  los  motivos  por  los  que, en consideración del demandante, debe  revisarse   la   sentencia,   no  son  «los  que  caprichosamente a bien tenga el recurrente, sino aquellos  que,  con  independencia  del  fondo  del  asunto,  guarden  relación  con  las  hipótesis  normativas  y  con  la naturaleza estricta del medio de impugnación  extraordinario».   (CSJ   AC,   1°  Jul.  2008,  Rad.  2008-00176-00;  CSJ  AC,  5 Abr. 2010, Rad. 2009-02240-00; CSJ AC, 24 May. 2012,  Rad. 2012-00854-00).   

Se ha precisado igualmente que tal exigencia,  la  cual  deriva  del  carácter  restringido del recurso que en el asunto se ha  incoado,  «lleva  ínsita  para     el    reclamante    una    ‘carga      cualificada’,    consistente   en   ‘formular  una  acusación  precisa con base en enunciados fácticos  que  guarden  completa  simetría  con  la causal de revisión que se invoca, al  punto   que  pueda  entenderse  que  la  demostración  de  esos  supuestos,  en  principio,  “haría  venturoso  el  ataque”, pues  “no  se  trata  de  insistir indefinidamente en los  argumentos  planteados  en el curso del proceso, sino que desde un comienzo debe  el  recurrente  justificar por qué considera fundada la causal de revisión que  alega”»    (CSJ    AC,   2   Dic.   2009,   Rad.  2009-01923-00).   

2.  En  el  asunto  sub  judice, la subsanación  presentada  por el actor no atendió de manera integral la orden impartida en la  providencia  mediante  la cual se inadmitió la demanda, en cuanto a explicar de  manera  concreta  «en  qué  consiste  la colusión o  maniobra  fraudulenta  atribuida a las demandadas en el proceso posesorio y como  incidió   la   misma   en   la   providencia  objeto  de  revisión».   

En efecto, el impugnante en su demanda había  planteado  que  su  contraparte en el juicio posesorio había incurrido en siete  maniobras  fraudulentas  que  incidieron  a  tal  punto en el pensamiento de los  juzgadores  de  las  dos  instancias  que  resolvieron  negar  sus pretensiones.   

2.1. La primera de  las  indicadas  artimañas  habría tenido lugar al pronunciarse sobre el libelo  que  presentó  el  recurrente  dentro  del  proceso de restitución de inmueble  arrendado  que  adelantó  en  su  contra,  en  el  que  ellas  aludieron  a  la  investigación  disciplinaria de que él era objeto, lo que también mencionaron  en  la  acción  posesoria  al  replicar  la demanda, formularle preguntas a los  testigos y alegar de conclusión.   

El segundo acto torticero habría radicado en  haber  indicado  al  juez  de  la  restitución y al del litigio instaurado para  defender  la  posesión  que  el  bien  objeto  del  arrendamiento se encontraba  embargado  y  secuestrado  por el Juzgado Diecisiete Civil Municipal de Bogotá,  lo  que  dio  lugar  a  que  se declarara probada su falta de legitimación como  demandante.     

Las restantes maniobras realizadas con fraude  a  la  ley  fueron  relacionadas  con  las  manifestaciones  de  su  contraparte  expuestas  desde  la contestación al libelo en el proceso posesorio y hasta sus  alegaciones   finales,   sobre:  (i)  la  orden  de  entrega  a  las  legítimas  propietarias  (dos  de  las  demandadas) del bien detentado materialmente por el  señor  Arístides  Torijano;  (ii)  la  presunta  posesión ejercida por Gloria  Pastora  Guzmán  y  (iii)  la  legalidad de la entrega que las arrendatarias le  hicieron del inmueble a la titular del derecho de dominio.   

2.2. En el escrito  de  subsanación,  el  actor  narró  los  antecedentes  de la acción posesoria  destacando  la versión de testigos y de las partes en el juicio de restitución  además  de  la  contestación  a  la  demanda presentada en ese proceso; luego,  sostuvo  que  las  demandadas  repitieron  la  estrategia  que  antes les había  proporcionado   el   triunfo   sobre   la   existencia   de  una  investigación  disciplinaria  y  de  medidas  cautelares  sobre  el  inmueble  poseído  por el  demandante,  alegaciones por las cuales se dejó influenciar la juzgadora, quien  se   negó   a  restablecer  la  posesión  invocada  por  el  recurrente.    

Con  base  en  lo  anterior  insistió en la  existencia  de un «pacto de  las   inquilinas   para   defraudar   la   ley   de   arrendamientos»1  que se materializó en la «manipulación  de los antecedentes de los hechos para desfigurar la  verdad  de  su  existencia,  sumado  al  “aprovechamiento  del error ajeno”,  tomado  habilidosa,  astutamente del resultado de un proceso disciplinario; para  así   incidir,   enclaustrar,  condicionar  la  mentalidad  de  los  operadores  jurídicos…»2,  pues  con  esos  «ardides»  lograron que se ignorara el material probatorio.   

3.  La  anterior  exposición  deja  en  evidencia  que  los  supuestos  fácticos  aducidos no se  relacionan  con  la  hipótesis prevista en el numeral 6° del artículo 380 del  estatuto  adjetivo,  en tanto no vinculan una actuación o proceder exclusivo de  su  contraparte que amén de configurar una confabulación de las demandadas con  la  cual  se  hubiere  pretendido  inferir  perjuicio al recurrente, tal como lo  exige   la   previsión   legal,   se  hubiere  conocido  con  posterioridad  al  pronunciamiento  de  la  sentencia  impugnada  en  revisión  y se concretara en  circunstancias  externas  al  proceso,  de  modo que no estuvo en posibilidad de  controvertirlas ni de someterlas al conocimiento del juzgador.   

El  motivo  de  revisión al que se ha hecho  referencia  requiere  para su estructuración de la presencia concurrente de los  siguientes       requisitos:       «una   actividad   voluntaria,   determinada   por   uno   o  varios  comportamientos,  positivos o negativos, y no por simples hechos involuntarios o  accidentales;  que  sea de finalidad procesal por su incidencia en el proceso en  que  se  profirió  la  sentencia  impugnada;  que  se  trate  de  una actividad  ilícita,  por  no  ser  producto  del  ejercicio  de  una  facultad  legal o el  cumplimiento  de  un  deber  o  autorización  legal;  que sea engañosa, porque  constituya  una  maniobra o maquinación que falsee en todo o en parte la verdad  procesal  formal,  para  inducir  a  error  en  cuanto a la certeza de ella; que  persiga  causar perjuicio a la otra parte o a terceros, porque tiende a frustrar  la  ley  o  los  derechos  que de ella se derivan; y que sea obra de una o ambas  partes…»   (CSJ   SC,   10   Jun.   2010,   Rad.  2005-00951).   

Además  es necesario, tal como esta Sala lo  ha  precisado en otras oportunidades, que la situación calificada como maniobra  fraudulenta  «resulte  de  hechos  externos  al proceso y por eso mismo producidos fuera de él, pues si se  trata  de circunstancias alegadas, discutidas y apreciadas allí, o que pudieron  serlo,  la  revisión  no es procedente por la sencilla razón de que aceptar lo  contrario  sería  tanto  como  permitir  que  al  juez de revisión se le pueda  reclamar  que,  como  si fuese juez de instancia, se aplique a examinar de nuevo  el   litigio»   (CSJ   AC,   18   Dic.  2006,  Rad.  2003-00159).   

(…) «si se trata  de  la  causal  contenida en el numeral 60  del  artículo  380  los hechos concretos      harán  relación,  como  es  natural  suponerlo,  a maniobras que el recurrente  señale   como  fraudulentas  o  colusivas,  las  cuales  deben  corresponder  a  situaciones  o hechos externos al proceso, no conocidos por el juez y producidos  por  fuera de aquél, y que comporten “una actividad engañosa que conduzca al  fraude,  una  actuación torticera, una maquinación capaz de inducir a errar al  juzgador  al  producir  el  fallo en virtud de la deformación artificiosa y mal  intencionada                   de                   los                   hechos  (…)           Es   en   síntesis,  un  artificio  ingeniado  y  llevado a la práctica con el propósito de obtener por  ese  medio  una  sentencia favorable pero contraría a la justicia …(G.J. Tomo  CCIV.  Pág.  44).  (CSJ,  AC,  29  Cot.  2001,  Rad.  2001-00105-01)   

3.1. En ese orden de  ideas,  si  la  conducta  que el actor reprochó de las demandadas en el proceso  posesorio    a   la   que   tildó   de   configurar  «colusión  u  otra maniobra fraudulenta»,  está relacionada con circunstancias  que  además  de  discutirse  en  el  proceso  de restitución adelantado por el  impugnante,  fueron  alegadas y controvertidas en la acción posesoria dentro de  la  cual  se  profirió  el fallo de segunda instancia que es objeto del recurso  extraordinario,   y   por  ende,  no  se  conocieron  con  posterioridad  a  ese  pronunciamiento  judicial,  pues fueron materia de la controversia de las partes  y  del  análisis  de  los  juzgadores  de  las  instancias,  es  palmar  que la  alegación   del  recurrente  por  vía  extraordinaria,  no  corresponde  a  la  hipótesis prevista en la causal sexta de revisión.   

Sobre  lo anterior, la Corporación precisó  que  en  el  evento  de  que  los  hechos alegados con amparo en la causal sexta  correspondan          a         «circunstancias  existentes para cuando se adelantó el trámite del  proceso», su desestimación  o    rechazo    en   las   instancias   no   da   lugar   a   que   «recobren aptitud jurídica para servir  de   sustento   del   mecanismo   de  contradicción  extraordinario»  (CSJ AC, 24  May.  2012,  Rad.  2012-00854-00),  pues  «aunque   la   norma   no   lo   diga  expresamente,  constituye  requisito  inherente a dicha causal que las maniobras  fraudulentas  se  hayan  conocido con posterioridad al pronunciamiento del fallo  impugnado,  toda  vez  que  es  obvio  que  de  haberse  notado su presencia con  anterioridad  al  mismo, ese discernimiento habría permitido la utilización de  los  medios  de impugnación ordinarios que, en modo alguno, pueden ser suplidos  por  el recurso extraordinario de revisión» (CSJ AC,  13 Oct. 2011, Rad. 2011-02100-00).   

3.2.    La  admisibilidad  de  la demanda de revisión -según lo tiene aceptado la doctrina  jurisprudencial   de   la  Sala-  está  supeditada  a  la  pertinencia  de  los  fundamentos   fácticos   de  la  misma,  de  tal  modo  que  si  el  impugnante  «se  limita a expresar la  causal  o  causales  de  revisión que pretende hacer valer, pero sin explicitar  idóneamente  los elementos fácticos que la estructurarían, el libelo no puede  servir  para  que  la  Corte  adelante  el  trámite correspondiente»  (CSJ AC, 5 Abr. 2010, Rad. 2009-02240-00; CSJ AC, 24 Jun. 2011,  Rad. 2011-00951-00).   

Agregó   la   providencia   citada   que  «de  tolerarse  la  mera  enunciación      de      unos     ‘hechos’, sin  ponderarse          su         ‘concreción’,             ‘simetría’ e  ‘idoneidad’,  seguramente…  que  ‘tendría    que   adelantarse   una  actuación  judicial  que,  a buen seguro, ningún resultado arrojaría, máxime  si  se  tiene  en  cuenta  que  por  la  dispositividad  del  recurso  y  por la  importancia  que  para  el  ordenamiento  tiene  el  principio  de  la seguridad  jurídica,  el  juez  de la revisión no puede hacer pronunciamientos oficiosos,  ni  salirse  del preciso marco de referencia planteado por el censor’».   

3.3.   En   las  condiciones  que  se  han  dejado  reseñadas,  los  hechos  planteados  por  el  recurrente  en  el  escrito  con  el  que  pretendió  enmendar las deficiencias  puestas  de presente por el despacho, no evidencia de manera clara y concreta el  fraude  o  contubernio  que  corresponda  de  manera  estricta  a  la hipótesis  contemplada  en  el  motivo  de  invalidación  del  fallo que se alegó y no se  podría     en     esta     sede     «acomodar  las  quejas  del  recurrente para extenderlas a supuestos  legales     que     en     su     demanda     desdeñó,    tanto    menos    si  se         observa  que en este estrado cobra  mayor    relevancia    el    principio         dispositivo,  de modo que a hombros del recurrente se halla la carga de formular  un  reclamo  idóneo  en  su  tarea  de  horadar la solidez que emana de la cosa  juzgada»  (CSJ  AC, 2 Abr. 2009, Rad. 2009-00173-00;  CSJ AC, 27 Abr. 2011, Rad. 2011-00102-00).   

La desatención del demandante -entonces- de  su  carga  de atender lo ordenado en el proveído mediante el cual se inadmitió  la  demanda,  justifica  el  rechazo  de ese libelo, medida que impone el inciso  tercero  del  artículo  383  de  la  codificación  adjetiva,  pues  no  se dio  satisfacción  a  los  requisitos  formales  a  que  se contrae el artículo 382  ejusdem,   lo  que  debió  advertirse  en el proveído de 24 de abril último que por esa razón se dejará  sin  efectos  únicamente  en  cuanto  a  la  orden  de  remitir  a  la Corte el  expediente contentivo de la acción posesoria.    

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de      Justicia,      Sala      de      Casación      Civil,      RESUELVE:   

PRIMERO:  DEJAR  SIN  EFECTOS  el  auto  de 24 de abril de 2014 únicamente en cuanto a la orden de  remisión  del  expediente  contentivo de la acción posesoria adelantada por el  recurrente.   

SEGUNDO: RECHAZAR la  demanda  por  medio  de  la cual Arístides Torijano Urrego interpuso el recurso  extraordinario  de  revisión  contra  la  sentencia de 5 de septiembre de 2012,  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá en el  proceso referenciado.   

TERCERO: Previas las  constancias     de    rigor,    DEVOLVER los anexos de la demanda, sin necesidad de desglose.   

CUARTO:  Por  la  Secretaría  efectúese  la  devolución  del expediente que contiene el proceso  posesorio al juzgado de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado    

1 Folio  30.   

2 Folio  27.     

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