AC5642-2014 [2000-31491-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

Sala de Casacón Civil  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Magistrado Ponente  

AC5642-2014  

Radicación:  11001-31-03-024-2000-31491-01   

(Aprobado  en  sala de doce de agosto de dos  mil catorce)   

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de septiembre  de dos mil catorce (2014).   

Se provee sobre la admisión de la demanda de  María  Inés  Martínez  Mayorga,  presentada  para  sustentar  el  recurso  de  casación  que  interpuso,  respecto  de  la  sentencia  de 19 de julio de 2013,  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil  de  Descongestión,  en  el  proceso  ordinario promovido en su contra por Mario  Wilson Sastoque Alfonso.   

1. CONSIDERACIONES  

1.1. El requisito de precisión exigido en el  artículo  374  numeral  3º del Código de Procedimiento Civil, entre otros, se  relaciona,  para  la  idoneidad  formal  de  la  demanda  de  casación,  con la  simetría   y   plenitud   del   ataque,  como  así  lo  tiene  explicado  esta  Corporación1.    Igualmente,    conforme    al    inciso   final,   ibídem,  con  la  demostración  de  los  errores,    al    decir    de    la   Corte,   predicable   de   “(…) todas las  causales  señaladas  en  el  artículo  368  del  C.  de C. P (…)”2.   

1.1.1.   Lo  primero,  por  cuanto  si  la  acusación,  en  su  conjunto, es desenfocada o incompleta, la Corte no tendría  que  entrar a estudiar el mérito de las distintas acusaciones, pues en general,  los  argumentos  basilares  desviados  o soslayados le seguirían prestando base  firme a la sentencia.   

Al  fin  de  cuentas,  al  decir de la Sala,  “(…)  [l]os  requisitos formales y de técnica en  casación,  en general, se entroncan con los que habilitan el examen de fondo de  los  cargos,  porque  si  lo truncan, ello justifica, por obvias razones, que la  demanda  no  sea  recibida  a  trámite”3.   

1.1.2.  Con  relación a la demostración de  los  errores,  porque  en  casación  no  basta  identificarlos, sino mostrar su  trascendencia,   esto   es,   según   esta   Corte,  poner  de  “(…)  presente  cómo  se  proyectó  en  la decisión”4.   

1.1.3. El carácter excepcional y dispositivo  del  recurso  extraordinario,  desde  luego, no autoriza pesquisas oficiosas, ni  interpretaciones  que  alteren  el contenido objetivo del contexto de la demanda  introductora,  bien  para  superar  vacíos, ya para replantear cuestionamientos  deficientes.   

1.2.  En  el  caso, el Tribunal, en el fallo  recurrido  en  casación,  confirmó  la  sentencia  estimatoria  de  la acción  reivindicatoria,  proferida  el  22  de  marzo de 2013 por el Juzgado Diecinueve  Civil  del  Circuito  de  Descongestión de Bogotá, al encontrarse reunidos sus  requisitos axiológicos, los cuales no fueron demeritados.   

1.2.1.  La  prescripción,  porque  si  la  demandada  María  Inés  Martínez  Mayorga  ostentaba  la calidad de poseedora  desde  el  21  de  julio  de  1999,  cuando  murió el coposeedor José Nicolás  Alfonso   Pacheco,  a  la  sazón  su  esposo,  como   lo  confesó  en  el  interrogatorio,  a  la  fecha  de  alegar  el  medio  exceptivo,  en el 2001, no  alcanzaba  a  cubrir  el  término  para  ganar  el  dominio del inmueble.    

En  adición,  la pretensión de pertenencia  promovida  por la antes citada fue negada en sentencia de 15 de febrero de 2013,  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala Civil, puesto  que   “(…)  entre  el  fallecimiento  del  señor  Alfonso  Pacheco  (1999)  y  la  fecha  de  presentación  de  la demanda (14 de  septiembre   de  2004),  apenas  transcurrieron  cinco  años  (…)”.   

1.2.2.  El  derecho  de dominio en cabeza de  Mario  Wilson  Sastoque  Alfonso, al no haberse demostrado para el 18 de mayo de  1993,  cuando  José  Nicolás  Alfonso  Pacheco,  su  tío,  le transfirió los  derechos  en  el  inmueble,  la  declaración  judicial  de  incapacidad de este  último.   

1.2.3.  Sobre  la simulación del respectivo  contrato  de compraventa, el esfuerzo resultó vano, por cuanto en otro proceso,  mediante  sentencias  de primera y segunda instancia, la pretensión fue negada,  razón  para no acceder a las “(…) súplicas de la  enjuiciada,  encaminadas  a  que  no se brinden plenos efectos al citado negocio  jurídico       (…)”.       

1.3. En la demanda de casación, tres cargos  fueron  propuestos;  los  dos  iniciales, fundados en la comisión de errores de  hecho   probatorios,   y  el  último,  en  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial.   

1.3.1.  En  el  primero,  al  preterirse  la  confesión  contenida  en  la  demanda  sobre  el  inicio  de la posesión de la  convocada  en  1980, y al tergiversarse su interrogatorio, pues nunca reconoció  mejor  derecho  en  José  Nicolás  Alfonso  Pacheco,  ni  en  ningún tercero.  Consecuentemente,  al  omitirse  las  demás pruebas indicativas de su posesión  ininterrumpida anterior al título del actor, según se explica.   

1.3.2. En el segundo, al pasarse por alto la  confesión  en  el  escrito  introductor  sobre la incapacidad absoluta de José  Nicolás  Alfonso Pacheco, para el momento de vender sus derechos en el inmueble  a  su  sobrino,  y  los  testimonios  de  Carlos Geovanny Ampudia Márquez, Aura  María  Frasica  y  Rafael Hernández Silva, así como el resumen de la historia  clínica, corroborantes de su mal estado de salud.   

1.3.3. En el tercero, al considerarse que la  “(…)  acción de simulación no implica un juicio  de  validez  del  negocio  jurídico, sino la prevalencia de la voluntad querida  sobre  la  manifestada  formalmente (…)”. Esto, por  lo  tanto,  no “(…) implicaba la prosperidad de la  acción  de  dominio o la improsperidad de las excepciones de mérito formuladas  (…)”.   

1.4.  Contrastado  lo expuesto, surge claro,  ninguno    de    los   cargos   reúne   los   requisitos   formales   para   su  admisión.     

1.4.1.  El primero, porque se deja por fuera  de  la  acusación  el  argumento  basilar del Tribunal, según el cual mediante  sentencia  definitiva  se  negó  la  prescripción  adquisitiva  solicitada por  María  Inés  Martínez  Mayorga,  donde se dejó sentada su posesión material  desde  el fallecimiento de José Nicolás Alfonso Pacheco, no antes.     

En la lógica del cargo, los errores de hecho  denunciados  se  supeditaban  a  la destrucción de los señalados efectos de la  cosa  juzgada. Sin embargo, como esto se dejó incólume, el obstáculo se erige  suficiente para relevar cualquier estudio de fondo.   

1.4.2.   El  segundo,  por  cuanto  en  la  hipótesis  de  haberse  incurrido  en  los  yerros  enrostrados,  el  ataque en  casación  quedó a mitad de camino, al incumplirse señalar la trascendencia de  la falta.   

Con  independencia  de  su  existencia,  la  nulidad  absoluta  del  contrato  de  compraventa  se  enarbola  al margen de su  contenido,  toda  vez  que  para  el  efecto  se  echa  mano de otros medios, en  concreto,  de  unos  testimonios,  del  resumen de la historia clínica y de una  confesión.   

Luego, si el vicio no aparecía de manifiesto  en  el  acto  o  contrato, la Corte desconoce las razones por las cuales, en ese  preciso  evento,  era  dable  aplicar  por  el  juzgador  de  segundo grado, los  artículos  1742 del Código Civil, subrogado por el artículo 2 de la Ley 50 de  1936,  y  306  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  entre  otros,  esto  es,  “(…)  declarar  probada  oficiosamente la nulidad  absoluta   del   título   invocado   por   el  reivindicante  (…)”.   

1.4.3.  El  tercero,  dado  que  la  razón  esgrimida  por  el  ad  quem  para  negar  la  simulación del referido negocio jurídico, no se entroncó con  su  naturaleza,  sino  con  su prueba, en cuanto se acreditó que la pretensión  enderezada  en  otra  ocasión  en ese mismo sentido fue negada judicialmente, y  esto ni por asomo aparece controvertido.   

1.5.  Así  las  cosas, no queda alternativa  distinta que inadmitir la demanda y proceder de conformidad.   

2. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de     Justicia,    Sala    de    Casación    Civil,    declara    inadmisible   el   libelo   examinado   y  desierto   el  recurso  de  casación  de  que  se trata. Consecuentemente, ordena devolver el expediente al  Tribunal de origen para lo pertinente.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1 Cfr.  Auto  034  de  12  de  marzo  de  2008,  expediente  00271,  reiterando doctrina  anterior.   

2 Auto  323  de  15 de diciembre de 2000, expediente 1996-8690; reiterado en autos de 18  de  noviembre  de 2011, expediente 00462, y de 28 de octubre de 2013, expediente  00131.   

3 Auto  de 26 de abril de 2011, expediente 00354.   

4 Vid.  Auto de 18 de noviembre de 2009, expediente 00035.     

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