AC5686-2014 [2006-0068-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

MARGARITA  CABELLO BLANCO   

Magistrada  Ponente   

AC5686-2014   

Radicación n° 11001 31 03  029 2006 00068 01    

(Aprobado en sesión de  veintiuno de agosto de dos mil catorce)   

Bogotá,   D.   C.,  veintitrés (23) de septiembre de dos mil catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de la demanda de casación formulada por los  actores,    a    través   de   apoderado,  frente  a la  sentencia  de  14  de  julio  de  2013  proferida por la Sala Civil del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  dentro  del  proceso ordinario de responsabilidad civil,  iniciado  por  ROSA  INÉS ROZO SUÁREZ y otros contra la EMPRESA DE ACUEDUCTO Y  ALCANTARILLADO DE BOGOTÁ ESP.   

ANTECEDENTES   

1.-  Por conducto de  mandatario  judicial   los   accionantes    reclamaron   que   se   declare,  que   la  empresa   demandada  es   civilmente    responsable  por   los  hechos   que   dieron  lugar  a   la   muerte de  EDWIN  ARMANDO  POVEDA   ROZO  y  CLARA   MARÍA   ROZO   SUÁREZ   el   día    24   de    noviembre    de   2003.   Como   corolario   de  ello,   solicitaron  que  se reconozca a su favor  los  perjuicios                                                    materiales  que  se  determinen  previo dictamen pericial, y los morales en suma  que  estimaron  en  cien  SMLMV, a la fecha de la sentencia para cada uno de los  promotores;  montos  que,  dijeron,  debían cancelarse debidamente actualizados  junto    a    los    intereses    causados    a    la    tasa    máxima   legal  permitida.   

2.- Fundamentaron  sus  pedimentos  señalando,  en  esencia,  que  en  la data prenombrada se produjo el desbordamiento del cauce de  la  quebrada  la  lima,  misma  que  fue  de  tal  dimensión  que  ocasionó la  destrucción  de  la  casa  de  la señora HERACLIA SUÁREZ VIUDA DE ROZO, lugar  aquél   donde  se  encontraban  en  el  instante  del  siniestro  las  personas  fallecidas que se mencionaron en líneas precedentes.   

El desbordamiento de la  quebrada,            advirtieron,     es  responsabilidad   del   Acueducto,   por   ser  esa  empresa  la  encargada  del  mantenimiento  de  los sistemas hidráulicos y del dragado periódico que debió  llevarse  a cabo preventivamente, máxime cuando, los vecinos del lugar, habían  expresado  ante  las  autoridades  el  riesgo  al  que estarían expuestos en el  evento del desbordamiento de la quebrada, como ocurrió.   

3.-  El  Juzgado  de  conocimiento,  luego de imprimirle al asunto el trámite procedimental de rigor,  culminó  la  primera  instancia mediante sentencia de 5 de octubre de 2005, que  declaró   probada   la   excepción   de   fuerza   mayor   y   caso  fortuito.  Subsecuentemente, denegó las súplicas incoadas.   

4.-   Recurrido   el  pronunciamiento  en  apelación  por  la  parte  actora,  lo desató el superior  confirmando la decisión de primera instancia.   

El Tribunal al acometer  el  estudio  del  caso,  anotó  que  a  partir de la valoración de las pruebas  adosadas,  “no era posible  a  la  EAAB  evitar  la  ocurrencia  y/o  consecuencias del desbordamiento de la  quebrada  Lima, por cuanto pese a las obras que ordinariamente ejecuta persisten  las  deficiencias  ambientales y físicas (…) que demarcan un riesgo constante  de  desbordamiento (….)”.  De  la misma forma expresó que en la ocurrencia del hecho se rompió el nexo de  causalidad      puesto      que     “concurrieron  factores  exógenos al deber de mantenimiento a cargo  de   la   demandada”,  de  manera  que  no  podía atribuirse a aquella, en forma exclusiva y excluyente la  responsabilidad,     lo     que     “la  exonera del deber de responder por los perjuicios que del mismo  pudieron              derivarse”.   

Por último advirtió que  si  bien  las  empresas  prestatarias  de servicios públicos están obligadas a  responder  por  los  daños  que  ocasionen a los ciudadanos en ejercicio de sus  funciones,  “no siendo la  actividad  de  mantenimiento  a  cargo  de  la  EAAB en si misma considerada una  actividad  peligrosa,  no es dable radicar en la entidad la presunción de culpa  que  en  éstas  se  establece  y,  por  tanto,  debía  el  demandante procurar  acreditar  la  misma a través de cualquiera de los medios probatorios admitidos  en        nuestro        ordenamiento”.   

5.-  La parte demandada  interpuso  recurso de casación. Concedido por el Tribunal, la Corte lo admitió  y  en  tiempo hábil se sustentó. Procede la Sala ahora a pronunciarse sobre la  admisibilidad de la demanda previas las siguientes.   

CONSIDERACIONES   

         1.   Como   bien   se   sabe,  el  recurso  de  casación,  por  lo  extraordinario  y,  atendiendo  su  naturaleza,  al momento de su formulación y  posterior  sustentación,  imponen  al  censor  el  acatamiento de un mínimo de  requisitos  tanto de forma como de técnica que, al ser desconocidos, además de  impedir  que  el  fondo del debate sea abordado, lo condenan a la deserción. Su  gestor,  adicionalmente, no puede olvidar que este remedio procesal no atañe al  aspecto  fáctico  de  la controversia judicial (thema  decidendum);  menos  está  concebido  como una nueva  oportunidad   para   debatir   el  factum   del  litigio,  tampoco  constituye  una  tercera  instancia.  El  objetivo  principal  es  escudriñar  el  contenido  del  fallo proferido por el  ad-quem   (thema     decissus),    tratando    de  visualizar   los yerros denunciados y, así, en una confrontación idónea,  quebrar la sentencia proferida.   

         

         2.  También,  ha  enfatizado la Corte en multitud de providencias,  que  en  este  mecanismo  impugnativo,  el casacionista, con miras a derruir los  cimientos  del  fallo  adoptado,  inexorablemente,  una  vez  identificados  los  motivos   de  la  disconformidad,  le  corresponde  adecuar  los  mismos  a  una  cualquiera  de  las  causales que el legislador autorizó en el artículo 368 de  la  norma procesal civil; además, el escrito ha de corresponder a la naturaleza  de   la  acusación;  vale  decir,  las  equivocaciones  enarboladas  no  pueden  transitar  por  una  senda  diferente  de  las  previstas  en  las disposiciones  vigentes,  en  el  entendido  que  todas  ellas sirven a un fin similar, cual es  infirmar  la decisión cuestionada, pero con autonomía e independencia propias,  por  tanto,  según  el error imputado, ese camino ha de ser el que se avenga al  sentido   del   reproche,   según   se   trate   de  errores  de  juicio  o  de  actividad.   

         En   esa  perspectiva,  cuando  se  invoca  la  causal  primera  de  casación,  el recurrente no puede entremezclar los aspectos que estructuran los  yerros  estrictamente  jurídicos,  propios de la vía directa, con aquellos que  atañen  a  lo  factual  del  recurso, reservados para la indirecta; tampoco, se  anunció precedentemente, pueden fusionarse.   

         3.  Por otra parte, los argumentos que componen el ataque formulado  no  pueden  devenir  mixturados;  los  motivos  que  darían  lugar a una u otra  acusación,  una  vez identificados, no se pueden agrupar indistintamente en una  misma  causal;  cada  fundamento  debe  exponerse  por  separado y respetando la  correspondencia con el dislate esgrimido.   

         4.  Plasmadas  las anteriores pautas, cumple decir, liminarmente, que de los dos  cargos  formulados,  solamente  el  segundo  satisfizo  las  mínimas exigencias  contempladas  tanto en el artículo 374 del Código de Procedimiento Civil, como  por esta Corporación.   

         

4. El inicial ataque casacional, se planteó  con  arreglo  a  la  primera  de las causales que establece el artículo 368 por  violación  directa  de  la ley sustancial, “a raíz  de     una     indebida     aplicación     de     dichas     normas”.   

4.1  Comienza la censura por exponer que de  acuerdo   con   la  sentencia  combatida,  se  rompió  el  nexo  de  causalidad  “entre  la  actividad  desplegada  y  el  perjuicio  ocasionado”  por  razón  de  la  fuerza  mayor que  propuso  como  excepción la pasiva. A renglón seguido desarrolló los cánones  2341  y  2356  del  C,  lo  mismo que el régimen de responsabilidad derivado de  las    actividades   peligrosas;  concluyendo,  en  lo  referente  al  caso  concreto,     “que no se fracturó el  vínculo  de  causalidad entre la actividad desplegada y el perjuicio ocasionado  y  por  consiguiente,  la  responsabilidad  civil  de  la EMPRESA DE ACUEDUCTO Y  ALCANTARILLADO  DE  BOGOTÁ-ESP  está intacta sin ningún atenuante”.   

Previo  a  ello,  manifestó  que  si  la  demandada  “no  hubiera  incurrido  en una conducta  omisíva  en relación a su obligación de mantenimiento, limpieza  dragado  del  cauce de la quebrada, se habría podido evitar el resultado dañino, tan es  así,  que  dicho  mantenimiento  y  las  mismas obras que la Empresa consideró  necesarias  para  que  no  se repitiera el desbordamiento de las aguas, sólo se  ejecutaron  posteriormente  y  a  raíz de la tragedia que ocasionó la conducta  indolente  de  la  entidad demandada”, agregando que  de  haber  sido otro el comportamiento, “la tragedia  pudo haberse evitado”.   

4.2 Claramente se observa, que el recurrente  entremezcló   la   vía   directa   con  cuestiones  fácticas,   pues   incursionó  en  denuncias  propias  de  otro  tipo  de  equivocaciones.   

En  efecto, pese a que dijo trazar el cargo  al  abrigo  de  la  senda  recta por indebida aplicación de los preceptos 2341,  2356,  1494  y  64  del  CC,  junto  a  otros más, emprendió la confrontación  descendiendo  a lo factual de la providencia, cuando solamente estaba autorizado  para debatir argumentos estrictamente jurídicos.    

         Esa  tendencia,  que  quedó  evidenciada  en  los  apartes  de  la  acusación   trasuntados   precedentemente,   se  patentizó  más  adelante  al  señalar:   

“La ejecución a posteriori de las obras y  la  relativa  previsibilidad del evento lluvioso del 24 de noviembre de 2003 que  ocasionó  la  tragedia  que  dio  origen a esta demanda desbarata la excepción  denominada  fuerza  mayor,  la  cual  no resulta aplicable al caso concreto, por  cuanto  no fue absolutamente imprevisible ni absolutamente irresistible, que son  las  condiciones  que  ha exigido la Corte para que se rompa el nexo causal y se  exima  de  responsabilidad  a  la entidad obligada, si las dos circunstancias no  concurren    simultáneamente,    es    decir,    la   imprevisibilidad   y   la  irresistibilidad, en términos absolutos (…)”.   

         Bajo  esa  orientación, no hay temor a equivocación en cuanto que  el  inconforme  no  cuestiona  el  proceder  del  sentenciador, en el sentido de  inaplicar  la  ley,  interpretarla  erróneamente  o  hacer  operar  la  que  no  correspondía,  formas  estas  de  trasgredir  la normatividad. Lo que el censor  confuta  son  las  conclusiones  del Tribunal, es decir, está en desacuerdo con  los  análisis  efectuados  y  las  inferencias  extraídas del proceso; hay una  discrepancia  evidente  frente  a  los razonamientos del fallador. El impugnante  desplazó  la  censura  a un desacuerdo en lo fáctico y no en lo jurídico, por  lo menos, no de manera directa como así lo planteó.   

Por  las anteriores razones, el cargo no se  admitirá,  dado  que  no  se  avino  a las exigencias  formales del artículo 374 del C. de P. C.   

5.  Alusivo  al  segundo  embate,  también  trazado  por  la  causal primera de casación por violación indirecta de la ley  sustancial  al  incurrir  el  fallador  en  error  de hecho, la acusación será  admitida, como así se dispondrá.   

DECISIÓN   

En   mérito  de  lo  expuesto,    la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   Sala   de   Casación  Civil,   

RESUELVE  

Primero:  INADMITIR   la   demanda  presentada  por  el  extremo  pasivo frente a la sentencia de14  de julio de 2013 proferida por la Sala Civil  del   Tribunal   Superior   de   Bogotá,   dentro   del  proceso  ordinario  de  responsabilidad  civil,  identificado  en el encabezamiento de esta providencia,  con   respecto  al  cargo  primero.   

Segundo:  Consecuencialmente,  DECLARAR     desierto  el  recurso  de  casación en referencia y en lo que hace a dicha acusación.   

Tercero:   ADMITIR  el  segundo  cargo  de  la  demanda de casación.   

Cuarto:     Del  libelo,  atendiendo  lo aquí resuelto, córrase traslado a la  parte  opositora,  en  la  forma  y  términos  previstos  en  el inciso 4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

ALVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO    GIRALDO    GUTIÉRREZ    

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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