AC5893-2014 [2014-00961-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia     

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC5893-2014  

Radicación           N°  11001-0203-000-2014-00961-00   

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil catorce (2014)   

          Se  decide  el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados  Promiscuos  de  Familia,  de  Aguachica  (Cesar)  y  Primero de Ocaña (Norte de  Santander),  para  conocer de la demanda petición de herencia y reivindicación  instaurada  por  Omar  Rodríguez  Lasso contra Ana Mercedes, Rosalba, Edelmira,  Ana Celia y Alba Marina Rodríguez Lasso.   

         

  ANTECEDENTES   

  1.          Por  la  vía  ordinaria,  el referido demandante  solicitó  que  a  él  «y a  quienes   aparezcan   en   el   desarrollo  de  este  proceso»   se   les  adjudicara  «la  herencia  del causante [Cristóbal Rodríguez  Caicedo],  declarando  en  lo  pertinente  ineficaz  el  acto de la partición y  adjudicación»   de   la  sucesión   del   de  cujus,  adelantada  en  la  Notaría  Séptima  del  Círculo  de  Bucaramanga por parte de las demandadas.  Como  consecuencia  de  la  anterior  declaración,  se  condene  a  las  demandadas a  restituir  al  actor  la  posesión  de la cuota de los bienes que se llegaren a  adjudicar,  así como de todos los aumentos y frutos producidos por éstos, o en  su  defecto  el pago de su valor y de las indemnizaciones que por los deterioros  sufran los bienes.   

          En  la  demanda se justificó el conocimiento del Juez de Aguachica,  Cesar,   por   la   naturaleza,   la   cuantía   y  el  último  domicilio  del  causante.   

2.            El  asunto  fue  asignado por reparto al  Juzgado  Promiscuo  de Familia de la citada municipalidad, despacho que por auto  de  14  de  junio  de  2006,  admitió  la  demanda,  ordenó notificar y correr  traslado  de  la  misma  a  las  convocadas  a  juicio,  adelantó  el  trámite  respectivo;  y  posteriormente,  cuando  el  proceso  se  hallaba  en espera del  proferimiento  de  la  sentencia,  de  oficio, declaró la nulidad de lo actuado  desde  la  admisión  del libelo, con fundamento en el numeral 1º del artículo  140   del  Código  de  Procedimiento  Civil,  arguyendo  para  tal  efecto  que  comoquiera  que  verificado  el expediente, se advirtió el planteamiento de dos  acciones   a   saber,   «petición   de  herencia  y  reivindicación»,  y  la  demanda  fue  admitida  sin  observar  lo  establecido  por  el  numeral  10  del artículo 23 del Código de  Procedimiento  Civil,  pues los bienes vinculados a este proceso se localizan en  el  municipio  de  Abrego,  Norte  de  Santander, tal circunstancia desemboca en  causal  de  nulidad  insaneable,  por  lo  que  a  términos  del  artículo 145  ídem procedió a decretarla  de  oficio,  ordenando  la remisión del proceso a su homólogo de Ocaña, Norte  de Santander.   

3.            El  Juzgado Primero Promiscuo de Familia  de  Ocaña,  receptor  del  negocio,  rechazó  la  competencia para conocerlo y  planteó  el  conflicto negativo de competencia, tras estimar que el funcionario  judicial  remitente  era  el  competente  para  tramitarlo,  por cuanto la norma  aplicable  al caso bajo estudio es la contenida en el numeral 1 del artículo 23  ibídem,   en   cuanto  el  domicilio  de  las  demandadas  está en San Alberto, municipio que pertenece al  circuito judicial de Aguachica, Cesar.   

4.             Allegadas   las   diligencias  a  esta  Corporación  para  dirimir la colisión, se dispuso correr el traslado previsto  en  el  artículo 148 ejusdem,  término durante el cual las partes guardaron silencio.   

CONSIDERACIONES  

1.            Por tratarse de un conflicto negativo de  competencia   que   involucra  a  despachos  judiciales  de  diferente  distrito  judicial,  atañe  dirimirlo a esta Corporación por virtud de los artículos 28  del  Código de Procedimiento Civil, 16 (modificado por el 7º de la Ley 1285 de  2009) y 18 de la Ley 270 de 1996.   

2.            El artículo 23 del Ordenamiento Procesal  Civil,  define  las  reglas  aplicables  a  la  competencia territorial, y en su  numeral  1º  establece  como  norma  general  la  de que el conocimiento de los  asuntos  contenciosos corresponde al juez del domicilio del demandado, norma que  pretende  hacer  menos  gravosa  para  éste la carga que tiene de comparecer al  proceso por el llamado del actor.   

3.          Sin  embargo,  el  funcionario judicial  atendiendo  los  factores señalados por el actor en la demanda, desde el inicio  debe  definir  lo  referente  a  la  atribución  que le asiste para conocer del  asunto,   y   en   caso   de   estimar  no  tenerla,  así  deberá  declararlo,  rechazando1  el  libelo  y  remitiendo  las diligencias al juez a quien, en su  criterio,  corresponde  el  conocimiento.   En  tal virtud, en esta primera  etapa   del   proceso  el  juez  puede  manifestar  su  incompetencia   para   tramitarlo,  pues  si  por  el  contrario,  admite  la demanda o libra mandamiento de pago, la competencia queda  establecida,  y  en  cuanto  concierne  al  factor  territorial, sólo podrá el  funcionario  repudiarla en caso de que prospere el cuestionamiento que por medio  de  los  instrumentos legales pertinentes interponga el llamado a juicio, ya que  si  guarda  silencio  al  respecto  sanea  la  nulidad  que de tal situación se  hubiere  podido  estructurar  e imposibilita al juez declararse incompetente por  dicho   aspecto   (CSJ,   AC,   30  mar.  2005,  rad.  2005-00183-01;   28   may.   2009,   rad.  2009-00570-00;  28  jun.  2012,  rad.  2012-00963-00;   17   ag.   2012,   rad.   2012-01089-00;  16  dic.  2013,  rad.  2013-02619-00, entre otros).   

4.           En  el  sub  examine   se  tiene  que  el  despacho  judicial  de  Aguachica  declinó continuar con el conocimiento del proceso en ciernes -cuando  éste  se  encontraba  en turno para sentencia-, al considerar que se presentaba  una  situación que configuraba nulidad insaneable, a términos de la causal 1ª  del  artículo  140  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  ya  que los bienes  vinculados  al  sub lite se  localizaban en el municipio de Abrego, Norte de Santander.   

Al respecto, se advierte  que  al  margen  de  las  razones  de  atribución  de  competencia que se hayan  indicado  en  la  demanda,  es  menester  subrayar  que  en cuanto el Juzgado de  Aguachica,  Cesar,  admitió  la  demanda,  ya  no  le  era dable sustraerse del  adelantamiento  del  trámite,  toda  vez  que  su actuación devenía tardía y  contraria    al    principio   de   la   perpetuatio   jurisdictionis,  máxime  cuando  ni  siquiera  el  extremo  pasivo,  a  quien le  correspondía  discutir  la  competencia de la autoridad cognoscente refutó tal  aspecto2,  pues sobre el punto guardó silencio.   

Así  las  cosas,  el  desprendimiento  de  competencia  del  funcionario  de Aguachica resulta contrario a lo dispuesto por  el  inciso  2º  del  artículo  148 ídem,  norma  según  la  cual «[e]l  juez  no  podrá declararse incompetente cuando las partes no  alegaron  la  incompetencia,  en  los  casos del penúltimo inciso del artículo  143»  (subrayas fuera de texto), en la medida que el  legislador  quiso  que  la  falta  de competencia distinta de la funcional fuese  saneable,  «ante  el  silencio  de  las partes en el  planteamiento   de   tal   causal»,  de  manera  que  «el saneamiento de esa causal por la omisión de las  partes  presupone,  naturalmente,  que  éstas  hayan  tenido  la oportunidad de  alegar  la falta de competencia en su escrito de excepciones previas, lo cual no  puede  ocurrir  más  que cuando se ha conformado la relación procesal, esto es  cuando  se  ha  notificado al auto admisorio o el de mandamiento de pago, según  el    caso»,    al    extremo   pasivo3.   

5.                 Como        consecuencia   de   lo   expresado,  resulta  evidente  la  falta  de  fundamento  legal  de  la  autoridad cognoscente para abdicar se su atribución,  por  lo  tanto,  el expediente le será remitido al Juzgado Promiscuo de Familia  de  Aguachica,  Cesar,  por ser competente para conocer del caso y se informará  sobre lo decidido a la autoridad de Ocaña, Norte de Santander.   

6.            Al margen de lo anterior, comoquiera que  emerge  evidente  la  confusión  que  le  asiste  al  funcionario  judicial  de  Aguachica  en  lo  referente  a los conceptos de competencia y jurisdicción, se  recuerda   que   la   noción   de   Jurisdicción,   según   ha  sostenido  la  Corte:   

         

Se  contrae  para  «efectos  del  racional  ejercicio  de la administración de justicia, ella, la  jurisdicción,       se       reparte      entre      diversas      ‘jurisdicciones’. Planteamiento que la Corte presenta  de   esta  manera  para  denotar,  de  entrada,  que  el  término  ‘jurisdicción’  es empleado acá en dos sentidos ya  que  comprende no sólo la función de impartir justicia mediante la aplicación  del  derecho  a  un  caso  concreto  (decir  el  derecho), lo que implica que la  jurisdicción  sea,  en  este  sentido, una, sino también en ese otro sentido a  que  atiende  la causal 1ª de nulidad, y por el que suele decirse, por ejemplo,  que  la  jurisdicción que más materias abarca es la común u ordinaria, que se  ocupa  de las controversias civiles, comerciales, familiares, laborales, penales  y  agrarias, al paso que las demás (contencioso administrativa, constitucional,  indígena,  etc.)  forman  cada  una  compartimientos estancos y distintos entre  sí.   Esta  clasificación  de  jurisdicción  ordinaria o común y demás  jurisdicciones  (que  antes  solían  denominarse  jurisdicciones especiales) es  además  la  que adoptó la Constitución Política dado que en su artículo 234  (capítulo  2  del  Título VIII), establece que es la Corte Suprema de Justicia  “el  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria”  al  paso  que  en  capítulos  subsiguientes  de ese título, consagra otras jurisdicciones como la  contencioso  administrativa,  la  constitucional  y otras más, distintas de las  anteriores,   que  cobija bajo el epígrafe de “especiales”» (CSJ, SC 4 abr. 2001, rad. No. 5667).   

          Y   en   lo   que   hace   a   la  competencia,  la  Sala  ha  dicho  que:   

Es la medida o porción en que la “Ley”  atribuye  la  potestad  de administrar justicia de la cual es titular el Estado,  asignándola  a  los distintos despachos judiciales para conocer de determinados  asuntos,  y  bien  sabido  es que, en esta distribución, no son suficientes las  reglas  de  carácter  objetivo  o  las orientadas por la calidad de las partes,  puesto  que  existe  pluralidad  de  órganos  de  idéntica  categoría  en  el  territorio  nacional  y  se  requiere  de  criterios de reparto horizontal entre  ellos,  para  saber a cuál incumbe avocar conocimiento respecto de cada proceso  en  particular. Para llegar a la aludida determinación, se establecieron fueros  que,  en  principio,  se  guían  por  relaciones de proximidad “sea del lugar  donde  se  encuentran las partes o bien de la radicación geográfica del objeto  del  litigio,  con  la  circunscripción  territorial  dentro  de la cual dichos  órganos   están   facultados   para   ejercer   legítimamente   la   potestad  jurisdiccional” (CSJ, AC 18 oct. 1989, reiterado en  AC, 15 dic. 2008, rad. 2008-00087-00).   

  DECISIÓN   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Civil  de la Corte Suprema de Justicia,  DECLARA   que  el  Juzgado  Promiscuo  de  Familia  de  Aguachica,  Cesar, es el competente para conocer del  proceso  ordinario  a  que  ha  hecho  alusión  en  la  parte  inicial  de esta  decisión, al que se le enviará de inmediato el expediente.   

Comuníquese  lo  aquí  decidido,  mediante  oficio al otro despacho judicial involucrado en el conflicto.   

Notifíquese y cúmplase,  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado  

    

1  Artículo     85     del     Código    de    Procedimiento    Civil.    

2  Artículo  144, Código de Procedimiento Civil, «[l]a  nulidad  se  considerará  saneada,  en los siguientes casos: (…) 5. Cuando la  falta  de  competencia  distinta  de  la  funcional  no  se  haya  alegado  como  excepción  previa.   Saneada esta nulidad, el juez seguirá conociendo del  proceso».   

3 CSJ,  AC, 19 nov. 2012, rad. 2012-00869-00.     

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