AC5895-2014 [2010-00056-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia     

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC5895-2014  

Radicación           N°  11001-3103-019-2010-00056-01   

Bogotá, D. C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil catorce (2014)   

Se decide lo que en derecho corresponda sobre  la  admisibilidad  del recurso de casación promovido por el demandante frente a  la  sentencia  de  22  de agosto de 2013, dictada por la Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá, en el proceso ordinario instaurado  por  Guillermo  Aníbal  Herrera  Chaparro  contra  Edificio Parqueocentro Comercial  P.H.,   Horacio  Francisco  Villamil  Pinzón, Francelino  Anselmo  García Alves, Helena  Ariza,  Luz Marina Medina de  Sora,   Olegario  Carreño  Buitrago  y Napoleón Morales  Castro,      miembros      del      Consejo     de  Administración.   

ANTECEDENTES  

1.            El  citado demandante convocó a proceso  ordinario   a   los   demandados,  para  que  fueran  declarados  solidariamente  responsables  de  los perjuicios de diversa índole que le causaron con ocasión  de  la determinación adoptada por el Consejo de Administración de la propiedad  horizontal,  atinente  a  no  permitirle  acceder  y  explotar comercialmente el  segundo  piso  del  local 117 de su propiedad, desconociendo la resolución de 6  de  agosto de 1996 de la Alcaldía Local de Santafé, mediante la cual absolvió  al  actor  de  todo  cargo,  dentro de la querella formulada en su contra por la  copropiedad,  por  la  presunta falta de licencia de construcción para levantar  las adecuaciones físicas del citado local.    

Como   consecuencia  de  tal  declaración,  solicitó  condenar  a  los  llamados  a  juicio  a  pagar  como daño emergente  $10’000.000; lucro cesante  $135’511.483 y daño moral  $55’000.000,  así como a  retirar   los   candados   de   la  puerta  del  segundo  piso  del  local  117,  prohibiéndoles  realizar  cualquier acto que le impida al actor el libre acceso  al local por ese piso.    

2.            Los pedimentos de la demanda se fundaron  en los supuestos fácticos que a continuación se compendian:   

2.1.          El demandante como propietario del Local  comercial  No. 117 del edificio Parqueocentro Comercial realizó una adecuación  física,  consistente  en  levantar  una  estructura metálica y de vidrio en la  fachada    del    segundo    piso    del    referido    local,    abriendo   una  puerta-ventana.   

2.2.           El   edificio  Parquecentro  Comercial  presentó  una  querella  contra  Guillermo  Aníbal  Herrera  Chaparro, ante la  Alcaldía  Local de Santafé, por la presunta falta de licencia de construcción  para   efectuar   las   adecuaciones   físicas   al  local  No.  117,  trámite  administrativo  que  concluyó con resolución 027 de 6 de agosto de 1996, en la  que se absolvió al querellado de todo cargo.   

2.3.           El   5   de   noviembre   de  2003  el  administrador  del  edificio  comercial,  en  cumplimiento  de  instrucción del  consejo  de  administración  -con  total  desconocimiento de lo resuelto por la  autoridad  administrativa-, decidió clausurar el acceso al local No. 117 por el  segundo   piso,   instalando   un   candado  en  la  puerta-ventana  del  mismo,  impidiéndole a su propietario la explotación económica del bien.   

2.4.          Ante  el  Juzgado  27 Civil Municipal de  Bogotá,  el  demandante  adelantó  la  consecución  de  prueba  anticipada de  inspección  judicial  para  hacerla  valer  en este proceso ordinario.  En  dicha  diligencia  el  administrador del edificio señaló que la clausura de la  puerta  de  acceso  por  el  segundo  piso  del local 117, obedeció a consultas  verbales  que  elevara  a  la  Alcaldía  Local  de  Santafé  y a la Oficina de  Planeación;  que  no  había pleito judicial ni administrativo entre las partes  en   ese   momento,  pero  la  obra  adelantada  por  el  demandante  continuaba  ocasionando molestias a los demás copropietarios.   

3.            Los  demandados  se  opusieron  a  las  pretensiones  de  la  demanda,  formulando   como   excepciones   de   mérito   las   que  nominaron  así:  i.  desconocimiento  de  la teoría general de las personas; ii. improcedencia de la  demanda  a  las  personas  naturales;  iii.  violación  al principio general de  derecho  de  que  nadie  puede  alegar  su  propio dolo o culpa en su favor; iv.  transgresión   de   normas  constitucionales;  y  v.  cosa  juzgada1.    

5.            Los  pedimentos  de  la  demanda  fueron  desestimados  en  primera  y  segunda  instancia.  Interpuesto en tiempo el  recurso  de  casación,  el Tribunal concedió la impugnación extraordinaria al  considerar  que el interés para acudir a la Corte de casación excedía los 425  smlmv.   

CONSIDERACIONES  

Conforme  lo  dispone  el  artículo 366 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  el  recurso  de casación procede contra las  sentencias   dictadas   en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores  “cuando   el   valor   actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios     mínimos    legales    mensuales…”,  equivalentes  en  el  año  2013,  el  de  la  sentencia,  a $250.537.500.    

En  tal  virtud,  en  asuntos  en  donde  la  cuantía  es  tomada  en  cuenta  por  el  legislador  como  requisito  para  la  concesión  del  recurso de casación, dicho monto se determina por el valor del  agravio,  de  la  lesión  o  del  perjuicio patrimonial que con la sentencia de  segunda  instancia  sufra  el  impugnante.   De  suerte que para efectos de  determinar  tal  interés,  deviene  ineludible  examinar las pretensiones de la  demanda,  la  contestación que de ella hicieron los demandados, las actuaciones  que  fijaron  el  alcance  del  pleito  y  las  decisiones  de fondo5.   

En el presente asunto, el Tribunal consideró  que  el  interés  para recurrir del demandante sobrepasaba el monto establecido  por  el  artículo  366  en  comento,  en virtud de la valoración que del lucro  cesante,  el  daño  emergente  y  el  daño  moral  se  hicieran en el dictamen  pericial  rendido  en  el año 2011, en el curso de la primera instancia, y cuya  actualización  se hizo para la fecha de la sentencia de segundo grado siguiendo  el criterio indicado en dicha experticia.   

A  dicho  respecto, advierte la Corte que el  dictamen  pericial  con  fundamento  en el cual se abrió paso la concesión del  recurso  extraordinario  de casación fue objetado por error grave por parte del  extremo  pasivo,  contradicción que fuera declarada probada por el a  quo  en su sentencia, al considerar que  dicho  medio  de  persuasión  adolecía  de yerros que le hacía perder mérito  demostrativo,  el  primero de los cuales se hizo consistir en que el auxiliar de  la  justicia,  tomó  como  base de su pronunciamiento el canon de arrendamiento  estimado por el propio demandante.   

Así las cosas, deviene evidente que para el  momento  en  que  el  Tribunal  concedió  el  recurso  de  casación,  el punto  concerniente   a  la  cuantía  del  interés  requerido  para  dar  paso  a  la  impugnación  extraordinaria  del  demandante  no  era pacífico y por lo tanto,  debió  optar  por  una  nueva  experticia  que estuviera articulada sobre bases  objetivas.   

Esta     Corporación     en  proveído  de  CSJ, AC 21 mar. 2013, rad. 2013-00468, reiterado  el 4 abr. 2013, rad. 2010-00240-01, señaló que:   

La    categoría   extraordinaria   del  recurso    de        casación  justifica  las  restricciones para concederlo, toda vez que sólo  es  procedente  en  aquellos procesos establecidos de manera expresa por la ley,  teniendo  en  cuenta  su  clase  y el quantum del interés de quien se considera  lesionado  con  el  fallo, salvo que verse exclusivamente sobre el estado civil,  caso  en el cual están involucrados los derechos personalísimos irrenunciables  y  no  un  componente  económico  (…)  Así  lo tiene establecido la Corte al  señalar   que   “sólo  puede  emplearse  frente  a  ciertas  y  determinadas  sentencias,  en  atención  a  la  naturaleza del proceso en el que ellas fueron  proferidas,  al  juez  que  las  emitió  y,  por  regla  general,  ‘al  valor  actual  de  la resolución  desfavorable      al     recurrente’  (Cfme.  art.  366  del  C. de P. C., modificado por la Ley 592 de  2000)   (…)  En  punto  a  este  último  aspecto,  conviene  memorar  que  la  circunstancia  de  que  la  ley  le hubiere atribuido competencia a determinados  jueces  por la naturaleza del asunto (factor objetivo), no autoriza para afirmar  que,  por esa sola razón, el fallo que se profiera en todo asunto ordinario sea  susceptible  de  ser  revisado  por  la  Corte  en el terreno de la casación,  salvo  que  se  trate de las  sentencias  que versen sobre el estado civil, puesto que las demás providencias  previstas  en  la  ley  como  susceptibles de dicho medio de impugnación, deben  agraviar  económicamente al recurrente en una suma no inferior al equivalente a  425   salarios  mínimos  legales  mensuales,  como  lo  establece  la  referida  disposición,   lo   que   significa   que   para   conceder   el   recurso       de       casación,  es  menester,  entre  otros  factores,  tener  en  cuenta la cuantía del interés del impugnante” (auto de  20 de abril de 2009, exp. 2008-01910).   

Dicha   cuantificación   no   puede  ser  caprichosa  o  ajena  a los patrones delineados por las partes en sus escritos y  los   alcances   de   los   pronunciamientos  definitorios  de  las  instancias.  Adicionalmente  puede  el juzgador, de considerarlo conveniente y en vista de la  complejidad  del  asunto, designar profesionales calificados que le colaboren en  los   aspectos   que   son   ajenos   a  sus  conocimientos,  para  su  adecuada  estimación.   

Sobre el particular esta Corporación tiene  dicho   que   “[e]sa  labor,  que  es  propia  del  Tribunal,  debe  tomar  en  consideración la         demanda,  la  contestación  y  las excepciones que se formulen, así como  las  sentencias  de las instancias, toda vez que las expectativas económicas de  los   interesados  varían  de  acuerdo  con  su  participación  en  el  debate  (…).   Así  mismo, en caso de que sea necesario por lo complicado de las  peticiones  o  los aspectos accesorios a las mismas, podrá acudir el juzgador a  la  asistencia  de  un experto en los términos del artículo 370 del Código de  Procedimiento  Civil,  para  obtener  un  informe motivado y preciso, sometido a  contradicción  y valorado bajo los patrones de la sana crítica, que le permita  precisar  el  monto  del  detrimento”  (auto del 16 de noviembre de 2012, exp.  2004-00225).   

Aunado  a  lo anterior, obsérvese que en la  demanda  se  planteó  como  pretensión  el  resarcimiento  del perjuicio moral  presuntamente  padecido  por  el  actor,  y  en  tal virtud, en lo que hace a la  tasación  de  dicho  daño, recuérdese que dicha labor no puede encomendarse a  un  perito, en la medida en que la misma se encuentra confiada al recto criterio  del   juzgador6,  por  tratarse  «de agravios que recaen  sobre  intereses,  bienes  o  derechos  que por su naturaleza extrapatrimonial o  inmaterial      resultan      inasibles      e      inconmensurables»7,  de manera que para estimarlos debe atenderse a las circunstancias  propias y particulares del caso sometido a su conocimiento.   

Lo  anterior  impone  la  devolución de las  diligencias  al  Tribunal  por  la  prematuridad  de  la  concesión del recurso  extraordinario,  en  tanto  no  existe  elemento  de juicio que dé cuenta de la  cuantía  del  agravio  que  la sentencia le pudo producir al actor, tal como ha  sido  decidido  anteriormente  por la Sala en providencias 21 de agosto de 2013,  rad.  2006-00480-01  y  22  de  mayo  de  2014, rad. 2008-00128-01, entre otros.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Civil  de la Corte Suprema de Justicia,  RESUELVE:   

PRIMERO:  Declarar  prematura  la  concesión  del  recurso  extraordinario de casación, dentro del  proceso de la referencia.   

SEGUNDO: Devolver el  expediente  a  la Corporación judicial de origen, a efectos de que se determine  el  interés para recurrir, de conformidad con lo previsto en los artículos 366  y  370  del  Código de Procedimiento Civil, y surtida la respectiva actuación,  proceda de la manera que legalmente corresponda.   

Notifíquese,  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

1  Folios 392-409, cuaderno 1.   

2 Folio  466, cuaderno 1.   

3  Folios 522 al 529, cuaderno 1.   

4 Folio  637, cuaderno 1.   

5 CSJ,  AC   8  mar.  2013,  rad.  2003-00110-01;  4  abr.  2013,  2010-00240-01;  entre  otros.   

6 CSJ,  AC,  No.  240  de 14 sept. 2000, rad. 9033-97; reiterado en proveído de 17 oct.  2013, rad. 2009-00056-01.   

7 CSJ,  SC, 13 may. 2008, rad. 1997-09327-01.     

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