ATC2987-2015

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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      Radicación n.°          86001-22-08-000-2015-00043-01    

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN          CIVIL          

          

MARGARITA CABELLO BLANCO Magistrada ponente          

          

          

ATC2987-2015          

Radicación n.°          86001-22-08-000-2015-00043-01          

          

          

          

Bogotá, D. C,          veintinueve (29) de mayo de dos mil quince (2015).          

          

          

          

Sería del caso decidir la impugnación          interpuesta contra la sentencia de 15 de abril de 2015, proferida          por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Mocoa, Sala Única,          mediante la cual concedió la acción de tutela          instaurada por el Cabildo Indígena Los Pastos de Oro Verde          del municipio de Orito frente al Juzgado Segundo Promiscuo del          Circuito de Puerto Asís y el Consejo Superior de la          Judicatura, si no fuera porque se observa que en la tramitación          surtida en la primera instancia se incurrió en causal de          nulidad que afectó lo actuado.          

          

          

          

ANTECEDENTES          

          

1.- El grupo tribal quejoso demanda la protección          constitucional de sus derechos fundamentales al debido  

proceso, diversidad étnica y cultural, y  autonomía de los pueblos indígenas, presuntamente  vulnerados dentro del juicio posesorio que María del Carmen  Palma Ruiz le formuló a María Inés, Iván  Octavio, Félix Alirio, Polivio Cuarán Delgado y María  Leonila Delgado de Cuarán.  

2.- Argüyó, como sustento de su  reclamo, en síntesis, lo siguiente:            

1. – La «acción          posesoria» de marras, de que conoció          el despacho encartado bajo el radicado N°. 2011-0112, recayó          sobre un predio que hace parte de su «territorio          ancestral», cuya «tenencia          legítima» se derivó          por virtud del título de «adjudicación»          hecho por el Incora a «nombre          de su autoridad tradicional» Félix          María Cuarán Cuasapud (q. e. p. d.), mediante          «[RJesolución N°. 075-36          de 12 de noviembre de 1970», aclarada          por Acto Administrativo N°. 03216 de 5 de junio de 1971.

2. – En la «sucesión          intestada» del aludido de          cujus, conforme quedó consignado de          acuerdo a la «orientación de          su autoridad tradicional» en la          Escritura Pública N°. 1346 de 21 de noviembre de 2001 de          la Notaría Única de Puerto Asís, se estableció          que dicho inmueble se debía mantener «como          pueblo indígena y para la comunidad»; de          ahí que como los «hijos»          del causante fueron «conscientes          de e[s]e propósito» no se          efectuó SU «partición          material», quedando como «única          heredera» la cónyuge          supérstite María Leonila Delgado de Cuarán.

3. – Al llevarse a cabo la «inspección          judicial» en el sub          júdice el día 27 de febrero          de 2013, las «autoridades» de

4.   

acuerdo a sus «usos  y costumbres» deprecaron a la célula  judicial censurada «declamarse]  impedidla]» ya que «ese  es territorio indígena [que] tiene tratamiento especial»  y de acuerdo al artículo 246  Superior ellos también pueden resolver los conflictos dentro  de su jurisdicción, formulando por tanto «colisión  de competencia» que debería  resolverla el Consejo Superior de la Judicatura; empero, acotan,  relativamente a esa solicitud «se  hizo caso omiso».            

4. – El litigio sub          exámine se adelantó hasta          dictarse «sentencia» de          16 de enero del año próximo pasado que «arrebata»          el bien raíz para entregárselo          a otra persona, fallo que, en primer lugar, desconoció que se          trata de un «territorio sagrado»          que a pesar de las dificultades han          logrado mantenerlo; en segundo término, soslayó que          son una gran familia que como minoría étnica se          encuentran reconocidos por el Ministerio del Interior según          Resolución N°. 0031 de 08-04-2013; y, en tercer orden,          dejó de analizar su entorno social, económico,          espiritual y territorial.

5. – Relieva que, pese a pagar «impuestos»,          se le «despoj[ó]          con la decisión de un juez».  

4.- Sin embargo, de las acreditaciones al efecto  arrimadas, prontamente se advierte que a la acción  constitucional  no  se  citó,  como  era  de  esperarse, al  

Despacho Promiscuo Municipal de Orito, al que  también le incumbe el resultado de esta acción, en  tanto que practicó uno de los actos judiciales respecto de los  cuales se eleva la presente disconformidad, dado que fue la autoridad  que llevó a cabo «la entrega  del predio» objeto del sub  lite, misma que también se persigue  «cancelar».  

CONSIDERACIONES  

1.- El debido proceso constituye un conjunto de  garantías fundamentales de acuerdo con las que nadie puede ser  investigado sino conforme a las leyes preexistentes al acto que se le  imputa, ante funcionario competente y con observancia de las formas  propias de cada juicio, entre las que se destaca el derecho del  interesado a aducir pruebas y controvertir las allegadas por la parte  contraria, principios estos que por imperativo legal están  consagrados como ius fundamental  en el precepto 29 de la Constitución Política.  

La irregularidad consistente en no haberse  vinculado debidamente a los terceros interesados, está  contemplada por la ley como causal de nulidad en el numeral 9o  del artículo 140 del Código de Procedimiento Civil,  preceptiva que resulta aplicable a la tutela en virtud de lo  dispuesto por la norma 4a  del Decreto 306 de 1992.  

Así, es claro, como ya se dijera, que lo  decidido en la presente acción también incumbe al  Juzgado Promiscuo Municipal de Orito, habida cuenta que el  pronunciamiento que es menester proferir en punto del preciso petitum  

formulado ha de efectuarse frente al mismo, dado  que las resultas tutelares también le atañen,  comoquiera que igualmente resiste las pretensiones ahora ventiladas;  y en vista de que no fue enterado, según se imponía, de  esta actuación, se generó el vicio expuesto.            

2. – Al margen de lo anterior, la colegiatura a          quo, a fin de determinar cuál es la          Sala del Consejo Superior de la Judicatura sobre la que recae la          disconformidad aquí ventilada, esto es, si la Administrativa          o la Jurisdiccional Disciplinaria, habrá de requerir al          efecto al cabildo indígena accionante para que establezca          ello, ya que es el encargado de así determinarlo.

3. – Por lo señalado, la Sala Civil de la          Corte Suprema de Justicia,  

RESUELVE            

1. – DECLARAR la nulidad          de lo actuado por la Sala Única del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de Mocoa, a partir del auto admisorio de la          demanda, dejando a salvo las pruebas recaudadas (artículo 146          del Código de Procedimiento Civil).

2. – DISPONER que por          Secretaría se devuelva el expediente a la oficina de origen,          para que reponga la actuación anulada. Oficíese.

3.   

3.- ORDENAR notificar  esta decisión a los interesados, en la forma prescrita en el  artículo 16 del Decreto 2591 de 1991.  

NOTIFÍQUESE  

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