STC 14691 2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada ponente  

STC14691-2014  

Radicación           n.°  13001-22-13-000-2014-00283-01.   

(Aprobado en sesión de veintidós de octubre  de dos mil catorce)   

Bogotá  D. C., veintiocho (28) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

Se  decide la impugnación interpuesta frente  la  sentencia  proferida  el  29  de  agosto  de  2014, mediante la cual la Sala  Civil-Familia  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena negó la  acción  de  tutela promovida por Ignacio Cabrera Escorcia en contra del Juzgado  Sexto  Civil  del  Circuito  de  esa  misma  ciudad,  actuación a la que fueron  vinculados  Sergio  Cabrera  Altamiranda  y  Personas  Indeterminadas dentro del  juicio de pertenencia radicado bajo el No. 147 de 2010.   

ANTECEDENTES  

1.   Demandó  el  quejoso,  por  medio  de  procurador   judicial,   la   protección   constitucional   de   los   derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  defensa,  presuntamente vulnerados por la  autoridad acusada.   

2.  expuso,  como  sustento  del  reclamo, en  síntesis, los siguientes hechos:   

2.1.  Que  a  través  de apoderado, ante el  juzgado  encartado  formuló demanda de «declaración  de   pertenencia»   en   contra   de   los   citados  vinculados.     

2.2.   Posteriormente  el  funcionario  de  conocimiento,   mediante   proveído   de   3  de  abril  de  2014  «decretó  el  desistimiento tácito» de  dicho  asunto,  con  fundamento  en que el «numeral 2  del   artículo   317   del  C.G.P.»,  regla  que  es  inaplicable  a  este  caso dado que el «artículo 625  [ídem]»  señala  que  en  los procesos «ordinarios  y  abreviados  en  donde no se hubiese proferido auto  que  decrete  las  pruebas  el  proceso  se  seguirá tramitando conforme a [la]  legislación    anterior    hasta    que    el    juez   decrete   las   pruebas  inclusive».   

2.3.  Que  la  decisión  que  adoptó  la  accionada  en  el  auto  cuestionado  es  caprichosa,  toda vez que «pugna  con  el  marco  jurídico  legal  en que se establecen las  condiciones  que  se  requieren  para  decretar  el desistimiento tácito […];  además  carece  de  fundamento  fáctico  por  cuanto  en  el  proceso  existen  actuaciones  anteriores  y  posteriores  a  la fecha que ella toma como la de la  última actuación…».   

3. Pidió, en consecuencia, que se le ordene  al  encartado  «aplicar las disposiciones legales que  correspondan  para  proceder  a  decretar  el  desistimiento tácito, dentro del  proceso  radicado  bajo el No. 00147-10, a fin de que […] pueda ser notificado  en  la forma establecida en las Leyes 1194 de 2008 y 1395 de 2010»,  y  así  ejercer  su derecho de defensa. Así mismo, se revoque el  proveído cuestionado de 3 de abril del año en curso.   

LA RESPUESTA DE LA AUTORIDAD ACCIONADA.    

El  juez  acusado  manifestó  que  la  decisión  que  adoptó  en  el  auto refutado se encuentra  ajustada  a  derecho  de  acuerdo  con  lo  reglado  en el numeral 4º del artículo 627 del C. G. P. y el  317  ídem  que  entró en  vigor  a  partir  del  1º  de  octubre de 2012. Agregó, que el 625     –     7º      de  la citada normatividad señala que el  «desistimiento  tácito  se  aplicará  a  todos los  procesos,  inclusive  los  que  estaban en curso a partir de la promulgación de  dicha   ley,   razón   por   la  cual  dicho  precepto  (art.  317)»    sí    era    viable aplicarlo al caso en concreto.   

Puntualizó   que  en  lo  atinente  a  la  «fecha  a  partir  del  cual  se  debía  contar  el  término  de  inactividad  del proceso que en el auto  atacado  por  vía de tutela, por error involuntario se consignó la fecha 23 de  junio  de  2010,  siendo la correcta el 23 de marzo de  2012, por lo que el [despacho] en proveído de agosto  de  2014,  que se notificara  por  estado  el 28 de agosto de esa anualidad, procedió a corregir dicho error,  indicando  que  la  última actuación realizada en el  proceso   databa   de  23  de  marzo  de  2012»  (lo   subrayado  del  texto  original)  (Fls.   21   y   22   ídem).   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

El  Tribunal, negó la salvaguarda impetrada  por  «contrariar el principio de la subsidiaridad, al  omitir  el  agotamiento  de  los mecanismos ordinarios a su disposición, siendo  importante  resaltar  que  infortunadamente  se  ha  desnaturalizado  el fin del  mecanismo   Constitucional,   más  exactamente  respecto  a  la  tutela  contra  providencias  Judiciales,  pues  bajo el manto del derecho fundamental al Debido  Proceso  se  requiere  convertir  a  la  Tutela  en  un  medio  para dirimir los  conflictos   que  no  son  resueltos  en  los  respectivos,  procesos,  obviando  principios   que   por   definición   le  imponen  unas  cargas  a  aquel…».  (Fls.       25       a       31      ídem).   

LA IMPUGNACIÓN  

La  interpuso  el  procurador  judicial  del  querellante,  aduciendo  que  si  bien  es  cierto que el apoderado «dentro del  proceso  de  pertenencia  de  que  habla  la  tutela impetrada [por] el entonces  [mandatario]del  señor  Ignacio Cabrera Escorcia no ejerció dentro del aludido  juicio  ordinario de pertenencia los «recursos contra  la    providencia   que   decretó   el   desistimiento   tácito   –en  la  forma  en  que  lo aplicó el  Accionado-»;  pero  lo  solicitado  en  la  súplica  desborda  el  criterio  formal  adoptado por el Tribunal Constitucional, pues el  juzgador    encartado   incurrió   en   «vía   de  hecho»  al  aplicar  «una  disposición  que está por fuera de la órbita jurídica del proceso tramitado,  y  esto  se  llama  vía de hecho; en efecto el Juez Sexto Civil del Circuito de  Cartagena,  al  momento  de  rendir  su  informe  al  [a-quo]  lo  hace desde la  perspectiva  simplista  de que si el aplicable el artículo 317 del C.G.P., pero  desconociendo  la  realidad  concreta del proceso, es decir la ausencia total de  práctica   de  pruebas   hasta  el  momento  de  dictar  el  desistimiento  tácito…»    (Fls.    34    y   35   ídem).   

CONSIDERACIONES  

1. La reiterada jurisprudencia constitucional  ha  sostenido,  en  línea  de  principio, que este amparo no es la vía idónea  para  censurar  decisiones  de  índole judicial; sólo, excepcionalmente, puede  acudirse  a  esa  herramienta,  en  los  casos  en los que el funcionario adopte  alguna  determinación  «con  ostensible desviación  del  sendero  normado,  sin  ecuanimidad  y  apoyado  en  el  capricho  o  en la  subjetividad,      a      tal      punto     que     estructure     ‘vía     de     hecho’»,  y bajo  los  presupuestos  de  que  el  afectado acuda dentro de un término razonable a  formular  la  queja,  y de que «no disponga de medios  ordinarios  y  efectivos  para  lograrlo»  (ver entre  otras, CSJ STC, 3 de Mar. 2011, Rad. 00329-00)   

2.  Pretende   el  quejoso   que  se  le  ordene al encartado «aplicar  las   disposiciones  legales  que  correspondan  para  proceder  a  decretar  el  desistimiento  tácito,  dentro del proceso radicado bajo el No. 00147-10, a fin  de  que  […] pueda ser notificado en la forma establecida en las Leyes 1194 de  2008  y  1395  de  2010», y así ejercer su derecho de  defensa.  Así  mismo,  se revoque el auto cuestionado de 3 de abril del año en  curso.   

3. De las pruebas que obran en el expediente  y  de  las  allegadas  en  el  curso  de  esta  instancia,  observa  la Corte lo  siguiente:   

3.1. Que ante el funcionario cuestionado, el  señor   Ignacio   Cabrera   Escorcia  (aquí  suplicante),  mediante  apoderado  judicial,       formuló      demanda      ordinaria      de      «prescripción  extraordinaria  adquisitiva de dominio en contra del  señor    Sergio    Cabrera    Altamiranda    y    Personas    Desconocidas    e  Indeterminadas»,  la  que fue admitida el 21 de abril  de 2010 (Fl. 8 Cdno. 1).   

3.2. El 3 de abril de 2014 dio por terminado  el  apuntado  pleito  ordinario,  por  «desistimiento  tácito»,  providencia que fue aclarada mediante auto  de  26  de agosto posterior, en el sentido de que la última actuación data del  «23   de  marzo  de  2012  y  no  23  de  junio  de  2010»        (Fls.        12       ídem   y,   4   y   5   Cdno   de   la  Corte).   

3.3.   Certificación   expedida   por  el  secretario  del  despacho  cuestionado, indicando que los aludidos proveídos no  fueron objeto de reparo por el demandante (Fl. 3).   

4.  En  ese  orden  de  ideas y, sin mayores  elucubraciones,  advierte  la  Sala  que  la  protección  impetrada,  no  puede  encontrar  resguardo  en  esta excepcional vía, pues el suplicante quien estuvo  representado  por  apoderado  judicial  no  utilizó el medio de defensa idóneo  para  cuestionar  lo  que  consideraba  adverso,   esto  es,  no  atacó en  reposición   y   de   ser   del   caso   en   apelación   los   «autos   de  3  de  abril  y  26  de  agosto  de  2014»,   dejando  fenecer  la oportunidad para que le fuera revisado  su desconcierto.   

En tales condiciones, mal podría el Juez de  tutela  auscultar  los  términos  de la decisión refutada, cuando lo cierto es  que,  como quedo reseñado, el accionante no actuó de manera oportuna y eficaz,  pues      debiendo      intervenir      y     exponer     sus     «inconformidades»  no  lo  hizo, quedando  sujeto,  entonces,  a  las  consecuencias  de  las  disposiciones  que le fueron  contrarias, observándose así el fruto de su propia incuria.   

La  Sala,  en  un  caso  que  guarda  cierta  analogía  con  el  que ahora se analiza, ha tenido la ocasión de señalar que:   

(…)  Resulta evidente la improcedencia de  la  presente  acción, toda vez que […] la interesada no obstante haber podido  interponer   el   medio   expedito   de  defensa  dentro  del  proceso…omitió  formularlo,  de  modo  que  si  incurrió  en  pigricia  y  lo  desperdició, es  inadmisible  la  pretensión de recurrirla por vía del mecanismo constitucional  de  protección  de  los  derechos  fundamentales  o  de  recuperar mediante ese  instrumento  tal  posibilidad,  puesto  que  no ha sido diseñado para recuperar  términos   y   oportunidades   procesales  derrochados,  pues  los  mismos  son  perentorios  e improrrogables, tal y como lo prevé el artículo 118 del Código  de  Procedimiento Civil, ni para establecer una paralela forma de control de las  actuaciones  judiciales (CSJ  STC,  23  Ene  de  2009, Rad No 00540-01, reiterada 11 Sep.  2013, Rad. No.  01351-01).   

5.  Por  lo  demás, y en lo que toca con la  «negligencia» que el actor  le  endilga  al apoderado, que venía representándolo dentro del aludido pleito  de  pertenencia, en el sentido de no interponer los recursos de ley en contra de  los  proveídos  de  marras,  cumple señalar que tal justificación no sirve al  propósito  de  estructurar  la  vulneración  de prerrogativas esenciales, como  pretende  el  actor, teniendo en cuenta que nada le impedía estar pendiente del  resultado  del  juicio,  «todo esto sin dejar de lado  que  el  apoderamiento  no  entraña  el  desentendimiento del mandatario de los  actos  procesales,  pues está claro que los derechos en disputa son los suyos»  (CSJ STC, 14 Abr. 2011, rad. 00589 -00).   

Al  respecto, esta Corporación ha sostenido  que:   

la negligencia de los apoderados judiciales  en  defender  los  intereses  de  sus  poderdantes  no es suficiente motivo para  impetrar  con éxito la acción,  pues aquélla sería imputable a éstos y  no  al  juez  acusado,  dado  que  esa  circunstancia,  con  independencia de la  eventual  responsabilidad del abogado en el ejercicio de su profesión, y que el  interesado  puede  reclamar  por otras vías, no sirve para edificar una acción  de  tutela contra decisiones judiciales, “porque el derecho de postulación no  puede  llevar  aparejada  la consecuencia de que las omisiones o negligencias de  los  apoderados  judiciales  ya  que  eso  sería  opuesto  a la ordenación del  proceso   y  a  los  principios  de  eventualidad  y  preclusión”  (CSJ  STC,  9 Jun. 2004, rad. 00448, 26  Jul.  2005,  rad.  00097,  27  Ene.  2006,  rad.  00014  y  24  Jun.  2011, rad.  00094-01).   

6.  Al  margen de lo anterior, cabe resaltar  que  de  considerarlo  pertinente,  el accionante podrá presentar nuevamente la  demanda,  en  el término previsto en el literal f del artículo 317 del Código  General del Proceso.   

7.   De  conformidad  con  lo  discurrido,  se  ratificará  el  fallo  impugnado.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República      y      por     autoridad     de     la     ley,     CONFIRMA  la sentencia de fecha, contenido  y procedencia puntualizados en la motivación que antecede.   

Comuníquese telegráficamente lo resuelto en  esta  providencia  a los interesados y oportunamente envíese el expediente a la  Corte Constitucional para su eventual revisión.   

Notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

                          Presidente de Sala   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO.  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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