STC 9191 2015

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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      República           de Colombia          

          

          

          

Corte Suprema de Justicia          

    

CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE  CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO  TOLOSA VILLABONA  

Magistrado  ponente  

STC9191-2015  

Radicación  n.º  11001-22-03-000-2015-01274-01  

(Aprobado  en sesión de quince de julio de dos mil quince)  

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de julio de dos mil quince (2015).  

Decídese  la impugnación interpuesta  frente a la sentencia de 10 de junio de 2015, dictada por la Sala  Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  dentro de la acción de tutela instaurada por Cherry Johana  Ramírez Marín contra el Instituto de Casas Fiscales del  Ejército Nacional, trámite al cual fue vinculado el  Ministerio de Defensa Nacional.  

1. ANTECEDENTES  

1.  A  través de apoderada, la gestora pide la protección de  los derechos al mínimo vital y móvil, estabilidad  laboral reforzada de mujer embarazada, vida, seguridad social,  igualdad, solidaridad y dignidad humana, presuntamente lesionados por  el querellado.  

            

2. Sostiene,          como base          de su reclamo, en síntesis, lo siguiente (fls. 117 a 133):  

2.1.  El 7 de abril de 2014 firmó la “cesión”  del contrato de prestación de servicios n° 035 de 2014 con  el Instituto de Casas Fiscales del Ejército Nacional, con el  objeto de brindar “(…)  asesoría [en]  labores propias de apoyo a la supervisión del proyecto de  construcción de vivienda fiscal, ejecutado por convenios en la  ciudad de Florencia y Villavicencio  (…)”.  

                              

2. Afirma                  que dicho acto jurídico se adicionó y se prorrogó                  en dos oportunidades, la primera, del 7 de agosto al 7 de                  noviembre, y la otra, del 8 de noviembre al 30 de diciembre, datas                  todas del 2014.    

                              

2. El                  13 de noviembre del mismo año, le informó a su                  superior, el Teniente Julián Andrés Álvarez su                  estado de embarazo.    

                              

2. Al                  iniciar                  los controles prenatales, le advirtieron que “(…)                  debido                  a sus                  [precedentes] de                  hipertiroidismo, cirugía de bypass gástrico,                  condición anémica y [encontrarse]                  baja en azúcar (…)”,                  su gestación era de alto riesgo.    

                              

2. A                  finales del mes de diciembre de la pasada anualidad, cuando “(…)                  entregó                  el informe de gestión de  trabajo                  (…)”, sus empleadores le informaron que llamarían                  “(…) a                  todos los profesionales prestadores de servicio, en enero                  [de 2015], para                  realizar nuevamente la renovación del contrato,                  [pues para esa fecha,] la                  teniente Vargas,                  [quien es la encargada de elaborar las órdenes de                  prestación] se                  encontraba en vacaciones                  (…)”.    

                              

2. Pese                  a lo anterior, el 6 de enero de 2015                  la “(…) teniente                  Adriana Marcela Vargas                  (…)” le comunicó vía telefónica                  que no le iban a prorrogar el memorado convenio, supuestamente, por                  no contar con presupuesto para ello; sin embargo, después se                  enteró, era única persona no vinculada nuevamente,                  justamente, por su estado gestacional.    

                              

2. Lo                  anterior le vulnera las garantías                  fundamentales invocadas, por cuanto, tal como lo indicó su                  gravidez es de alto riesgo, no cuenta con seguridad social, ni con                  recursos económicos para cubrir sus gastos principales;                  además, está siendo discriminada por su condición.    

Agrega  que en el cargo ocupado, la reemplazaron los tenientes Diego Fernando  Bonilla y Julián Álvarez.  

3.  Implora  ordenar al ente entutelado renovarle “(…)  el contrato en un cargo de igual o superior categoría  (…)”, y pagarle “(…) los  salarios dejados de percibir, desde la fecha de renovación  hasta la finalización de los proyectos pactados y laborados  (…)”.  

                              

1. Respuesta                  de                  los accionados    

El  Director del Instituto de Casas Fiscales del Ejército Nacional  adujo  que “(…) la  accionante jamás le informó oficialmente ni de forma  verbal, ni por escrito,  (…) ni  a los jefes de las diferentes secciones,  (…) sobre  [su]  estado de embarazo  (…)”, durante el tiempo en el cual permaneció  vinculada.  

Agregó  que el resguardo carecía del requisito de subsidiariedad, pues  la gestora podía acudir a otros mecanismos “(…)  para  reclamar lo peticionado en esta tutela  (…)” (fls. 143 y 144).  

Por  su parte, el Teniente Julián Andrés Álvarez Niño  de la Institución Castrense indicó que la peticionaria  “(…) sí  le manifestó de su (…)”  maternidad (fl. 148).  

                              

2. La                  sentencia impugnada    

Concedió  la salvaguarda porque el contratante conocía del “(…)  estado  de gravidez de la accionante  (…)”, y por cuanto “(…) el  objeto o causa del contrato subsistía al momento de su  terminación  (…)”.  

Teniendo  en cuenta lo anterior, dispuso:  

“(…)  Ordenar  al Representante Legal del Instituto de Casas Fiscales del Ejército  Nacional, Henry Mejía Suescún o [a]  quien  haga sus veces, que dentro de las cuarenta y ocho (48) horas  siguientes a la notificación de esta providencia, renueve el  contrato N° 133 de la señora Cherry Johana Ramírez  en los términos que lo venía ejecutando, por el tiempo  que aún le falta de gestación y el lapso que dure la  licencia de maternidad posparto  (…)”  (fls. 154 a 161).  

1.3.  La impugnación  

La  formuló la autoridad querellada, insistiendo en que la  situación de la promotora nunca les fue notificada (fls.  165 y 166).  

Asimismo,  la accionante cuestionó  la anterior sentencia, porque omitió pronunciarse sobre su  petición de pago de salarios, pues  como se “(…) ha  endeudado, en el transcurso de estos meses, debido a su gestación  (…)  delicada  (…)”, necesita de esas prestaciones (fls. 176 y 178).  

2.  CONSIDERACIONES  

            

1. La acción          de tutela es un instrumento de carácter preferente y sumario          previsto para la protección inmediata de los derechos          fundamentales, cuando éstos resulten vulnerados o amenazados          por la acción u omisión de cualquier autoridad pública          y, excepcionalmente, de los particulares.  

2.  Sobre la naturaleza del derecho a la salud, ha señalado esta  Corporación,  

“(…)  si bien en un principio fue considerado como un derecho de carácter  prestacional, es decir, de naturaleza legal, hoy se ha dado un gran  avance frente a la posibilidad de protegerse de manera directa como  derecho fundamental -es decir sin que medie su desconocimiento por  conexidad con la vulneración de otro derecho de rango  fundamental-, en cuyo caso se hace viable su exigibilidad por vía  de tutela”1  (…)”.  

3.  La  actora se queja porque no le prorrogaron su orden de prestación  de servicios como supervisora de los proyectos de construcción  en el Instituto de Casas Fiscales del Ejército Nacional, sin  atender la citada autoridad accionada que debido su gravidez, goza de  estabilidad laboral reforzada.  

4. De las copias  aportadas al proceso, se extrae lo siguiente:  

a) El 30 de  diciembre de 2014 se le terminó a la gestora el “contrato  de prestación de servicios”  de apoyo a la gestión n° 35,  el cual, conforme a la última de sus prórrogas, se  desarrolló entre el 8 de noviembre de 2014 y el 30 de  diciembre de ese mismo año (fls. 23 a 27).  

b)  La gestora, antes de culminarse el mentado contrato, exactamente el  13 de noviembre de 2014, informó de su estado gestacional al  Teniente Julián Andrés Álvarez Niño,  hecho que el mismo funcionario corroboró en la respuesta  suministrada al presente amparo, cuando indicó:  

“(…)  Con  toda atención me permito comentar a la honorable Magistrada  que la señorita Cherry Johana Martínez sí me  manifestó de su estado de embarazo, pero quiero aclarar que  esta manifestación la hizo por el grado de amistad  (…)” (fl. 148).  

c)  El Teniente Julián Andrés Álvarez Niño,  conforme “(…) la  adición n° 1, prorroga n° 1 al contrato de prestación  de servicios (…)”,  suscrito entre la accionante y la autoridad querellada, es el Jefe de  Contratación del citado organismo (fl. 10).  

d)  Según la demandante, la única causa que arguyó  el ente castrense involucrado para no prorrogarle el convenio, fue la  de falta de presupuesto; empero, el cargo que ella desempeñaba  fue ocupado por otras dos personas, afirmaciones que no las desvirtuó  el extremo pasivo.  

            

5. Así las          cosas, se ratificará el fallo impugnado, pues es palmaria la          vulneración de las garantías principales de la actora,          por cuanto se encuentra acreditado su estado de gravidez, y su          comunicación oportuna de ello al funcionario jefe de          contratación debiendo el Instituto          de Casas Fiscales del Ejército Nacional del Ejército          Nacional          ante esa circunstancia, proceder          a realizar la prórroga del contrato de prestación de          servicios Nº 035 de 2014 celebrado con la accionante, con el          fin de ampararla en los términos establecidos por el Tribunal          constitucional a          quo,          pues de lo contrario se dejaría a la interesada y el          nasciturus          desprotegidos.  

Sobre la  desvinculación laboral de las mujeres que están en  período de gestación, esta Sala ha indicado:  

“(…)  es ineficaz (…)  cuando se ha tenido lugar dentro del periodo de embarazo o dentro de  los tres meses posteriores al parto (…)2.  

“Pero  para establecer si realmente se configuró la causal de  ineficacia, ‘en  cada caso concreto se deben analizar las condiciones objetivas del  despido, así como las subjetivas de la mujer embarazada,  señalando que la comprobación fáctica que debe  efectuar el juez constitucional debe evidenciar los siguientes  elementos para que proceda el amparo transitorio del derecho a la  estabilidad reforzada, a saber: a) que el despido se ocasione durante  el período amparado por el ‘fuero de maternidad’, esto es, que  se produce en la época del embarazo o dentro de los tres meses  siguientes al parto (…).  b) que a la fecha del despido el empleador conocía o debía  conocer la existencia del estado de gravidez, pues la trabajadora  notificó su estado oportunamente y en las condiciones que  establece la ley. c) que el despido sea una consecuencia del  embarazo, por ende que el despido no está directamente  relacionado con una causal objetiva y relevante que lo justifique  (…).  [Y,]  que el despido amenace el mínimo vital de la actora o del niño  que está por nacer’3  (…)”4.  

5. Ahora,          en cuanto a la inconformidad de la gestora, porque en el fallo          constitucional de primera instancia no          se le reconocieron los salarios dejados de percibir, advierte la          Sala, que tales planteamientos son improcedentes, pues este          mecanismo preferencial y sumario, no es el adecuado para conceder          esas prestaciones económicas, itérese          la acción de tutela no fue diseñada para ese fin, y          debido a que, si es del caso, tiene otras herramientas para reclamar          esa clase de súplicas.  

Justamente,  respecto de lo anotado la Corte ha sostenido:  

“(…)  En  lo que concierne (…)  al pago de los (…)  emolumentos, el amparo deprecado no puede abrirse paso habida cuenta  que tales son pretensiones respecto de las cuales debe pronunciarse  el Juez Laboral dentro del ámbito natural de su competencia,  circunstancia que pone de relieve el carácter subsidiario de  la tutela, destinada a proteger los derechos de raigambre fundamental  siempre y cuando no exista otro medio judicial de defensa (…)”5.  

7. Por las razones  expuestas, se impone la confirmación del fallo de tutela  impugnado.  

3.  DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,  

RESUELVE:  

PRIMERO:  CONFIRMAR  la sentencia de fecha y lugar de procedencia anotada.  

SEGUNDO:  Comuníquese  telegráficamente lo resuelto en esta providencia a los  interesados y oportunamente envíese el expediente a la Corte  Constitucional para su eventual revisión.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

LUIS ARMANDO  TOLOSA VILLABONA  

Presidente de Sala  

MARGARITA  CABELLO BLANCO  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO  GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR  RAMÍREZ  

1          CSJ STC, 1          de feb, 2010 Rad.  44249.  

2          CSJ STC, 19          ago. 2011, rad. 2011-0176-01; reiterada en STC, 22 may. 2012, rad.          2012-0033-01.  

3          CSJ STC,          12 feb. 2002, rad. 2001-0312-01; y 19 ago. 2011, rad. 2011-0176-01.  

4          CSJ STC,          20 mar. 2013, rad. 2013-00021-01;          reiterada en CSJ STC, 20 jun. 2013, rad. 2013-00777-01  

5          Corte          Suprema de Justicia. Civil, sentencia de 7 de diciembre de 2012,          exp. 47001-22-13-000-2012-00210-01.          Criterio reiterado en sentencia de 18 de diciembre de 2013, exp.           11001220300020130192401 entre otras.  

      

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