AC4486-2014 [2014-01353-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado ponente  

AC4486-2014  

Radicación  n.°11001-02-03-000-2014-01353-00   

Bogotá,  D.  C., cinco (5) de agosto de dos  mil catorce (2014).   

Se  decide  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda   de   exequátur   promovida   por   Luz  Gladys  Ramírez  Hernández.   

I. ANTECEDENTES  

1.  Se  formuló  petición  de exequátur a  través  de la cual se pretende el reconocimiento de efectos en la República de  Colombia,  para  el  fallo  proferido el 10 de diciembre de 2008, por el Juzgado  Municipal Ludwigshafen del Rhin, Alemania. [Folio 27]   

2. En la referida decisión, según afirma la  demandante,  se  decretó el divorcio respecto del matrimonio que el 14 de marzo  de   2003,   contrajo   con   Stauder   Wolfang.   [Folio  26]      

II. CONSIDERACIONES  

1.   Según   lo   tiene   precisado   la  jurisprudencia,  ninguna  providencia dictada por jueces extranjeros puede tener  obligatoriedad  ni  ejecución  forzada  en  Colombia,  a  menos  que  medie  la  autorización   del  órgano  judicial  colombiano  competente,  que  según  el  ordenamiento adjetivo es la Corte Suprema de Justicia.   

En ese orden, para que una sentencia judicial  extranjera   surta   efectos   vinculantes  en  nuestro  país  se  requiere  el  cumplimiento  de  los  presupuestos  que  se reclaman en el orden legal interno,  específicamente  los contenidos en el Capítulo I del Libro V del Título XXXVI  del Código de Procedimiento Civil.   

El trámite del exequátur deberá ceñirse,  por  tanto, a la forma y términos establecidos en el artículo 695 ejusdem, cuyo numeral 2º prescribe que la  demanda  deberá rechazarse si faltare alguna de las exigencias previstas en los  numerales 1º a 4º del artículo 694.   

El numeral 3º del referido artículo 694, a  su  vez,  señala  como  requisito para que la sentencia extranjera pueda surtir  efectos   en   Colombia,   que  esa  providencia  «se  encuentre  ejecutoriada  de  conformidad  con  la  ley del país de origen, y se  presente    en    copia   debidamente   autenticada   y   legalizada».   

La  previsión  anterior  acompasa  con  el  contenido  del  inciso  2º  del artículo 695 de la normativa citada, en cuanto  previene  que «cuando la sentencia o el laudo no esté  en  castellano, se presentará con la copia del original su traducción en legal  forma»,  y  de  dicha traducción se requiere que sea  realizada   por   «el   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,  por  un  intérprete  oficial  o  por  traductor  designado  por el  juez»,  todo  para que, de acuerdo con lo previsto en  el  artículo  260  del  Código de Procedimiento Civil, tales documentos puedan  apreciarse como prueba.   

Lo anterior, por cuanto la reproducción que  se  allegó  de  la  decisión  objeto de este trámite, no se acompañó con la  certificación  expedida  por la autoridad que emitió el pronunciamiento, en la  cual    se    establezca    que   aquella   determinación   se   encuentra   en  firme.   

De  otra  parte,  si  bien  se  allegó  la  traducción  de  la  determinación,  no  se  demostró  que  la misma haya sido  realizada  por   una  persona  reconocida  en  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores,  omisión  que  desconoció  el  inciso  2° del artículo 6° de la  Resolución 4300 de 2012, a cuyo tenor:   

«Todo Documento que  venga  en  idioma diferente del castellano apostillado o legalizado por el país  de  origen  podrá ser traducido al idioma castellano por un traductor oficial y  con  el  fin  de  ser  válido  en  Colombia  deberá  legalizarse  la firma del  traductor oficial»   

En  ese  orden,  la  referida traducción no  puede  ser  apreciada  por  la  Corte,  ante la falencia advertida, pero aún de  admitirse  como  válida,   con  el  propósito  de analizar los argumentos  expuestos  por  el  recurrente,  con  ella  no  se acredita que la providencia a  homologar se encuentra en firme.   

    

3.  Por  las  razones precedentes, y ante la  falta  de  cumplimiento  de  la carga procesal a que estaba obligado el promotor  del  trámite,  se  impone  el  rechazo  de  la demanda, tal como lo ordenan los  artículos    85    y    695    ejusdem.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de      Justicia.      Sala      de      Casación      Civil,      RESUELVE:   

PRIMERO. Rechazar la  demanda de exequátur de la referencia.   

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de      Justicia.      Sala      de      Casación      Civil,      RESUELVE:   

PRIMERO. Rechazar la  demanda de exequátur de la referencia.   

SEGUNDO. Previas las  constancias  de  rigor,  devuélvanse  los  anexos  del libelo, sin necesidad de  desglose.   

TERCERO. Se reconoce  a  la  abogada  Bertha Mercedes Montero Lancheros, como apoderada judicial de la  demandante,  en  los  términos  y  para  los fines del mandato conferido.    

          Notifíquese y cúmplase,   

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

Magistrado    

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