AC049-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

Magistrado Ponente  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

                        

                                            AC049-2014   

Bogotá D. C., veintidós (22) de enero de dos  mil catorce (2014)   

Discutido  y  aprobado en Sala de veintitrés  (23) de octubre de dos mil trece (2013).   

Ref:     Exp.  2306831890012010-03069-01   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda presentada por Ninfa Ena  Acevedo    Díaz,    para   sustentar   el   recurso  extraordinario  de casación interpuesto frente a la sentencia de 23 de abril de  2013,  proferida  por  la  Sala  Civil-Familia-Laboral del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Montería, dentro del proceso ordinario de la impugnante  contra  los  herederos  determinados e indeterminados de Nicolás Niebles Nieto.   

ANTECEDENTES  

    

1. La promotora solicitó se declare la  existencia  de  unión  marital  de  hecho  de ella y el causante desde el 30 de  diciembre  de  1987  hasta  el  2  de  septiembre  de  2010,  y  se reconozca la  consecuente  sociedad  patrimonial entre compañeros permanentes por un lapso no  inferior a dos años, su disolución y liquidación.   

2. La    causa    petendi  admite  el  siguiente  compendio  (folios 1 a 3 del cuaderno 1):     

     

a. Por  el  tiempo  mencionado,  la  reclamante  y  Napoleón  Nicolás  Niebles Nieto hicieron una comunidad de vida  permanente y singular, fruto de la cual procrearon tres hijos.     

b.-)  La  pareja  conformó  asimismo  una  sociedad  patrimonial  por más de 23 años, “de los  28  que  en  total convivieron unidos”, integrada por  un   vehículo   y   el   mayor   valor   que   “ha  producido”  la  finca  Berlín,  adjudicada  en  su  momento  a  Napoleón  Nicolás  por  sus  gananciales  en la liquidación de la  sociedad conyugal con su esposa Nancy Pupo de Niebles.   

c.-) La comunidad se disolvió por la muerte  de Niebles Nieto ocurrida el 2 de septiembre de 2010.   

3.- Notificados del admisorio, los herederos  determinados  Shirley  Judith  del Carmen, Marta Ligia, Yhon Jerónimo, Anwar de  Jesús,  Jorge  Iván,  Aidee  Cristina,  José  Ángel,  Edwin  Rafael y Óscar  Fernando  Niebles  Pupo,  Sandra María y Robert Nicolás Niebles Morelo, Josefa  María,  Isabel  Mirian,  José  Isaac  y  Nancy  de  Jesús  Niebles Ortega, se  opusieron  a  las  súplicas del libelo introductor y formularon las excepciones  perentorias    de    “Prescripción”,        “Inexistencia        del  derecho”  y  “falta  de  legitimación  por  activa”  (folios  31 a 37 y 61 a  66).   

El       curador      ad-litem  de los indeterminados contestó  cada  uno de los hechos y manifestó no resistirse a las aspiraciones del pliego  inicial (folio 111).   

4.-  El  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de  Ayapel   culminó  la  instancia con sentencia en la que declaró la unión  marital  de  hecho de Napoleón Nicolás Niebles Nieto y Ninfa Ena Acevedo Díaz  entre  el  30  de  diciembre  de  1987  y  el  mes  de mayo de 2001; decretó la  prescripción  de  la  acción  de  que  disponía la demandante para obtener la  disolución  y  liquidación  de  la  sociedad  patrimonial derivada de aquella;  reconoció     la     “unión     marital     de  hecho”  de  esas  personas  desde  diciembre de 2008  hasta  el  2  de  septiembre de 2010; y negó efectos económicos a esta última  (folios 220 a 237).   

5.-           Apelada la decisión por la peticionaria,  la  Sala  Civil-Familia-Laboral  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Montería  la confirmó en su integridad, con los argumentos que a continuación  se sintetizan (folios 38 a 49 del cuaderno de segunda instancia):   

a.-)          La inconformidad de la recurrente con la  determinación  de  primer  grado,  consiste  en  no  dar  por  probada de forma  ininterrumpida  la  unión  marital  de  hecho  que  ella  sostuvo con Napoleón  Nicolás  Niebles  Nieto,  pretextando  una pausa por la convivencia de este con  Jadith  Lozano,  de  la  cual  fue  fruto el niño José Gabriel Niebles Lozano.   

b.-)  Las  causales de disolución previstas  por   el   legislador   para  las  sociedades  patrimoniales  entre  compañeros  permanentes,  como  son,  la muerte o el matrimonio de alguno de los miembros de  la  pareja,  son extensivas a las “uniones maritales  de  hecho”,  sin  que  ello implique la negación de  otras   que   conlleven  la  extinción  del  lazo,  por  ejemplo,  “la  separación definitiva de la pareja sin necesidad de que uno  o   ambos   muera   o   que   lo   eleven  a  escritura  pública”.     

c.-) Sobre los presupuestos de existencia de  la  citada unión, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia ha  dicho:   “…presupone,  convivencia  more  uxorio,  comunidad  de  vida estable y permanente plasmada en las relaciones sexuales, la  ayuda,  socorro  mutuo  y  la  affectio  marital…que  por  definición implica  compartir  la  vida misma formando una unidad indisoluble como núcleo familiar,  ello  además de significar la existencia de lazos afectivos obliga el cohabitar  compartiendo  techo; y de carácter permanente, lo cual significa que la vida en  pareja  debe ser constante y continua por lo menos durante dos años, reflejando  así  la  estabilidad…Tales  presupuestos deben ser acreditados con los medios  ordinarios  probatorios  disciplinados por el legislador (artículo 2°, Ley 979  de  2005),  sin  ser suficiente para su demostración las relaciones sexuales ni  la  procreación  de uno o más hijos, siendo por ello inaplicable la previsión  consagrada  para  fines  pensionales en el artículo 74 de la Ley 100 de 1993”  (sentencia de 9 de julio de 2010, exp. 1999-02191-01).   

d.-)   En el caso concreto, se descarta  el   argumento   de   la   apelante,   acorde   con   el  cual  el  a-quo  no  tuvo presente el testimonio de  Emiro  Carlos  Martínez  Álvarez,  porque el mismo sí fue ponderado, hasta el  punto  de señalarse en el fallo que lo dicho y las fotografías que se adosaron  para  reafirmarlo,  no  tienen  la  entidad  de restarle importancia a las otras  declaraciones  ni  a la propia  versión de la demandante, razonamiento con  el  que  se  cumplió  con  el deber previsto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento   Civil,   relativo  a  “valorar  las  pruebas en conjunto”.   

e.-)  Si en gracia de discusión se aceptara  que  esa  deposición  fue  ignorada  por completo, ella tampoco sería idónea,  contundente,  veraz  o  demoledora  como  para  variar la resolución de primera  instancia,  ya  que si bien esta refiere a retratos en los que aparece la pareja  Niebles  Acevedo  en los años 2001, 2002, 2006 y 2007, el testigo no podía dar  información  sobre  la  situación  de  Napoleón  a partir de 2001, por cuanto  indicó   que   desde   esa   anualidad  “perdieron  contacto,    porque    él    se    fue    para    otra    parte    a   trabajar  independiente”;  es  decir,  lo  narrado de allí en  adelante es de oídas, restándole credibilidad.   

f.-)  Por  el  contrario, de lo indicado por  Víctor  Manuel  Arrieta  Polo,  Julián José Vergara Merchán y Arcelio Manuel  Ruiz  Díaz  se  deduce  lo  verdaderamente  ocurrido,  que  coincide con lo que  consignó  el  juez  de  primer grado, valga decir, que entre Napoleón Nicolás  Niebles   Nieto   y   la   joven  Jadith  Lozano  se  sostuvo  una  “unión   marital   de   hecho”,  que  extrajo  a  aquél de la relación que venía sosteniendo con Ninfa Ena Acevedo,  lo que incluso le trajo problemas penales.   

g.-)  La  ponderación  cualitativa  de  las  pruebas  no  ofrece  hechos  distintos  a  los  que el inferior dio por ciertos.   

7.-   En   tiempo  hábil  se  radicó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación  extraordinaria (folios 7 a  23).   

CONSIDERACIONES  

    

1. El numeral 3º del artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil  consagra que el escrito por medio del cual se  provoca  esta  vía debe contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada  acusación en forma clara y precisa”, derivándose  para  el  censor la obligación de respetar las reglas  de  técnica  que  faciliten  la comprensión de los argumentos con que pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado. Precisamente esa característica  dispositiva  impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente  y      a      iniciativa      propia     por     la     Corporación.     

Así lo tiene advertido la Sala al exigir que  “sin  distinción  de  la  razón  invocada,  deben  proponerse  las censuras mediante un relato hilvanado y claro, de tal manera que  de  su  lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista cabida para  especulaciones   o  deficiencias  que  lo  hagan  incomprensible  y  deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en que  incurran  los  litigantes al plantearlos” (auto de 16  de  agosto  de  2012,  exp.  2009-00466,  reiterado el 12 de julio de 2013, exp.  2006-00622-01).   

    

1. Se formulan contra la sentencia del  ad-quem  dos ataques, ambos  por    la    vía    indirecta,   por   errores   de   hecho   y   de   derecho,  respectivamente.     

a.-)  En  el  primero,  se  la  acusa de ser  violatoria   de   norma   sustancial,   por  yerro  fáctico  manifiesto  en  la  apreciación de la demanda.   

   

Se sustenta así:  

1°)   El   Tribunal   no   analizó   las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y lugar que originaron el libelo introductor,  donde  se  informa que se dieron dos uniones maritales de hecho, la de la actora  con el causante y la de Jadith Lozano con el mismo.   

2°)  No  se  acreditó  la  separación  de  cuerpos  señalada en las excepciones de mérito, y sin embargo, se le trasladó  la  carga  de  la  prueba  a  la reclamante, cuando en el plenario hay medios de  convicción  según  los cuales “la relación habida  con  la  sobrina  de  la  demandada  Jadith  Lozano,  no  alcanza  a destruir la  comunidad  de  vida  existente  entre la demandante y el causante”,  desbordándose  así los “fundamentos  de hecho” del escrito genitor.   

3°)       Ese       “desbordamiento   apreciativo”   del  ad-quem generó un error de  hecho  que  impidió  ponderar las probanzas adjuntadas por la gestora, y que le  llevó  a  sopesar,  exclusivamente, las defensas esgrimidas por un “bloque”  de  los  convocados  que se  contrapuso a las aspiraciones de la demanda.   

4°) El juzgador de segundo grado no hizo una  crítica  a los testimonios del grupo de los opositores, a pesar de que ellos se  contradicen  en  las fechas, elemento fundamental para establecer la convivencia  como  hecho  jurídico  percutor  de  la  unión  marital de hecho, “que  no  se  rompe  por  la aventura del causante”.     

5°)  El  artículo 1° de la Ley 54 de 1990  regula     la    citada    “unión”    como    un    “hecho    jurídico  complejo”,  constituido  no  solo por la convivencia  sino  por la voluntad de los compañeros permanentes de mantener la comunidad de  vida,  que  se  percibió en Ninfa Eva Acevedo Díaz, quien manifestó que nunca  se  separó de su pareja, que lo acompañó hasta el día de su muerte, y que el  hijo  habido  de  la relación esporádica con Jadith fue criado por ellos. Todo  esto   determina   que   “la  demanda  no  ha  sido  apreciada”.   

b.-)  El  segundo cargo fustiga el fallo del  Tribunal  por  violación de los artículos 4°, 5° y 8° de la Ley 54 de 1990,  como  efecto  de  un error de derecho por la trasgresión de los preceptos 174 y  187 del Código de Procedimiento Civil.   

Se    apoya    en    los    siguientes  razonamientos:   

1°)  El  artículo 4°de la Ley 54 de 1990,  modificado  por  el  2°  de  la Ley 975 de 2007, establece la unión marital de  hecho;  el  5°  que  la sociedad patrimonial se disuelve por el deceso de uno o  ambos  compañeros,  por  el  matrimonio  de  uno  o  de los dos integrantes con  personas  distintas, por mutuo consentimiento elevado a escritura pública o por  sentencia  judicial;  y  el  8°  que  la  acción  para obtener la “disolución  o  liquidación”  de la  “sociedad  patrimonial”  prescribe  en  un  año,  a partir de la separación física y definitiva de los  compañeros,  del  matrimonio  con  terceros  o  de la muerte de uno o de ambos.   

2°)  En  el  caso concreto, la “separación   física   definitiva”  aconteció  el  2  de  septiembre  de  2010,  con  el fallecimiento de Napoleón  Nicolás  Niebles  Nieto,  mientras  que la demanda se radicó el 7 de diciembre  siguiente.   

3°)  Antes  de ese óbito, la dupla Niebles  Acevedo    no   había   disuelto   su   “sociedad  patrimonial”,  y  en  el  juicio  no se “acreditaron  los  medios  asertivos establecidos” en  el  artículo  5° ibídem,      para      “dicho     cometido  procesal”,  de lo que se infiere un error de derecho  de   parte   del   a-quo,  “en la determinación de establecer una disolución  por     una     supuesta     separación    temporal    de    los    compañeros  permanentes”,  defecto extensivo al superior, por la  confirmación de la providencia.   

4°)       El       ad-quem vulneró los aludidos preceptos e  incurrió  en  un  “error de derecho”  al  derivar  una prescripción de “una  supuesta  separación  temporal”,  y, además, no se  fundó  en  un  medio  de  convicción  “regular  y  oportunamente  allegado  al  proceso”, como lo ordena  el  artículo 174 del Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el 187  de la misma codificación.   

5°)   Todo   lo   expuesto   conlleva  el  desconocimiento  de las facultades legales que le asisten a la peticionaria para  solicitar  el  amparo judicial en “la protección de  su  vida  en  su  etapa  final,  donde  queda  desprotegida  y  sin  dinero para  subsistir”.   

3.-           Cuando se acude en casación aduciendo la  vulneración  de  normas  sustanciales,  tiene  dicho  la Corte que “aunque  todas las especialidades del primer motivo que contempla  la  ley  para  agotar  está  vía  extraordinaria, coinciden en la necesidad de  individualizar  los  preceptos  atributivos  o  declarativos de derechos, que se  consideren  afectados,  su  sola  cita no es suficiente sino que debe existir un  planteamiento  claro  y  detallado  respecto  a  la  forma  como  se produce tal  infracción.  Así,  cuando  se  invoca  la  vía  recta,  prescindiendo  de  la  comprensión  que  del  aspecto  fáctico  de  la  controversia hubiera hecho el  fallador,  debe señalarse si se tuvieron en cuenta fundamentos legislativos que  no  correspondían,  si a pesar de ser los idóneos se les dio una hermenéutica  contraria  o si simplemente fueron pasados por alto. Si se acude a la indirecta,  debe  precisarse  si  se han infringido normas probatorias, explicando su dicho,  o,  en  su  defecto,  si  es  producto  de  una  equivocación  manifiesta en la  apreciación  de la demanda, su contestación o determinada prueba, en cuyo caso  debe   formular   un   planteamiento  lógico  que  lo  demuestre” (auto de 28 de junio de 2012, exp. 00222-01).   

Adicionalmente,  la  Sala ha expuesto que la  demostración  o acreditación de cualquiera de los errores que se le endilgan a  la  sentencia,  por  la  vía  indirecta,  y  con  los  cuales se puede llegar a  vulnerar  una  norma  sustancial,  comprende  dos  instantes  o  fases, a saber:  “Una,  que  es  la  de  la trascendencia del error,  común  a  ambas clases de error, comporta que una vez establecido el desacierto  cometido  por  el  juzgador  al  apreciar  la  prueba, se demuestre que éste lo  llevó  forzosamente  a  la  determinación  enjuiciada  como  violatoria  de la  ley.   La  otra,  en  cambio,  asume diferente significación según sea la  clase  de error, pues al paso que en el de hecho la apreciación cumplida por el  juzgador  debe  ser  examinada  teniendo como punto de referencia la objetividad  del  medio  probatorio,  en el de derecho la estimación cumplida se ha de pasar  por  el  tamiz  de las normas que disciplinan la actividad probatoria.  Sin  embargo,  vista  la  cuestión desde otra perspectiva, se trata, en ambas clases  de  error,  de  llevar a cabo una labor de confrontación, cuyos pasos deben ser  los  siguientes:  ‘En el  error  de  hecho  debe ponerse de presente, por un lado, lo que dice, o dejó de  decir,  la  sentencia  respecto  del  medio probatorio, y, por el otro, el texto  concreto  del medio, y, establecido el paralelo, denotar que existe disparidad o  divergencia       entrambos       y       que       esa       disparidad      es  evidente.                En  el  error  de  derecho  -cuyo  ineludible punto de partida es la percepción  material  u objetiva del medio por parte del sentenciador-, también es del caso  llevar  a  cabo  una  comparación  entre  la sentencia y el medio, según se ha  anticipado,  mas  en  este  supuesto lo será para patentizar que conforme a las  reglas  propias  de  la  petición,  decreto,  práctica  o  apreciación de las  pruebas,   el   juicio  del  sentenciador  no  podía  ser  el  que,  de  hecho,  consignó.   En consecuencia, si dijo que la prueba era apta para demostrar  el  hecho  o  acto,  debe  hacerse  notar  que  no  lo  era en realidad; o si la  desestimó  como  idónea,  debe puntualizarse que sí era adecuada.  Todo,  con  sujeción  a  las  susodichas normas reguladoras de la actividad probatoria  dentro  del  proceso, las cuales, en consecuencia, resultan quebrantadas, motivo  por   el   cual   y   a   fin  de  configurar  el  error,  debe  denunciarse  su  violación’”  (sentencia  del  15 de septiembre de  1993,  citada  en  la  del  13  de octubre de 1995, expediente 3986 y reiterada,  entre otros, en auto del 13 de enero de 2013, exp. 2009-00406).   

4.- En los dos cargos relacionados se observa  el    incumplimiento   de   los   parámetros   anotados,   como   se   pasa   a  exponer:   

a.-) Respecto del primero:  

1°)  La recurrente omitió indicar de forma  puntual,  como  le  correspondía,  la  norma  sustancial  que estima vulnerada,  cuestión  que se advierte, rápidamente, al apreciar que el ataque se limitó a  denunciar  “la sentencia acusada como violatoria de  norma de derecho sustancial”.   

De  tal  manera  que  la  impugnante  debió  explicitar  el  precepto  infringido,  sin  que por el carácter dispositivo del  remedio  extraordinario  pueda  la  Corte  entrar  a  suplir esa omisión, y por  ejemplo,  deducir  que  el  canon violado es el 1° de la Ley 54 de 1990, por la  mención  que  del  mismo  se hizo en el desarrollo del reproche, pues, allí se  invocó  para  poner  de presente de qué se trata la unión marital de hecho, y  para luego destacar los elementos que la constituyen.   

Por  lo  tanto,  como lo dijo la Corte en un  caso  que  guarda  similitud  con este, “al señalar  que  se incurrió en la infracción de normas de derecho material, en cualquiera  de  sus  dos  extremos,  ello  conlleva  la  obligación  de  citar,  de  manera  específica,  el  precepto  quebrantado que sirva de sustento al pronunciamiento  del  ad  quem,  además  de un planteamiento sobre en qué consiste la misma, de  tal  manera  que  el  postulado  sea  completo  y sin que haya lugar a tratar de  esclarecer  las  exposiciones  vagas  o  los  esbozos genéricos, máxime cuando  carecen  de  respaldo  legislativo de apoyo” (auto de  22 de noviembre de 2011, exp. 00069-01).   

Y  si  bien  es  cierto  que en el ataque se  manifiesta  que el juzgador de segunda instancia “no  analiza  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar que da origen a la demanda,  donde  se  informa  que  hubo  dos  uniones  maritales  de  hecho”,  esa  aseveración  no  se observa, precisamente, en el resumen de  los  hechos  que  en  la propia demanda de casación se hace, lo que reafirma la  debilidad del embate.   

3°)  Además, se cuestiona al Tribunal por  su  actitud acrítica de los testimonios del “bloque  opositor”, sin descender al campo de lo específico,  esto   es,   que   no   se  indicó  cuáles  son  ellos,  su  contenido  y  las  contradicciones  en  cada  uno  de  sus  dichos,  presupuesto para confrontar la  sentencia  y  lo  que ella analizó respecto de los mismos, aspecto este último  que tampoco se desarrolló.   

b.-)   En   relación   con  el  segundo:   

1°)  La  recurrente asegura, en síntesis,  que  el  Tribunal  estableció,  para  un  primer  momento, la disolución de la  unión  marital  de  hecho  conformada  entre Nicolás Niebles Nieto y Ninfa Ena  Acevedo  Díaz,  producto  de la nueva convivencia edificada por aquél y Jadith  Lozano,  sin  soportarse  para  ello  en  un  medio  de convicción “regular   y  oportunamente  allegado  al  proceso”.    

2°)  La jurisprudencia de la Corte acepta,  sin  discusión, que el error de derecho es cuestión de diagnosis jurídica, lo  que  supone  que el juzgador ha contemplado materialmente la prueba y que en esa  fase  objetiva no hay  reconvención por hacerle, por lo que su yerro recae  “cuando  aprecia pruebas aducidas al proceso sin la  observancia  de  los  requisitos  legalmente  necesarios  para su producción; o  cuando,   viéndolas  en  la  realidad que ellas demuestran, no las evalúa  por  estimar  erradamente  que fueron ilegalmente rituadas;  o cuando le da  valor  persuasivo a un medio que la ley expresamente prohibe para el caso;   o  cuando,  requiriéndose por la ley una prueba específica para demostrar  determinado  hecho  o  acto  jurídico,   no  le  atribuye a dicho medio el  mérito  probatorio  por  ella  señalado,  o lo da por demostrado con otra  prueba  distinta;  o cuando el sentenciador exige para la justificación de  un  hecho o de un acto una prueba especial que la ley no requiere” (CXLVII,  página 61).   

Además,  la  falta  de ponderación de las  pruebas  en conjunto, o la errónea apreciación que de la suma de ellas haga el  sentenciador,  según  la  jurisprudencia de la Corporación, configura error de  derecho.  En  efecto,  en  sentencia  de  4  de marzo de 1991 la Corte remarcó:  “La  cuestión  concerniente  al  mérito  de  las  pruebas  debe  ser  examinada desde un doble punto de vista, pues ha de serlo no  solo  en  cuanto  al  medio  en sí, sino también con base en un cotejo con los  restantes  y  siempre  en  función  de  la  visión  sistemática que arroje el  material  probatorio.  Por  eso  es  posible que medios que, considerados en sí  mismos,  no sean susceptibles de reproche, no obstante, al tratar de conectarlos  con  otras  piezas  probatorias,  pierdan  toda  importancia;  pero, también es  posible,  que  cuando  se  las  contempla  de una manera aislada no se les halla  mayor  significación, al unirlos o interrelacionarlos con otras pruebas, aflore  todo  su  grado  de  persuasión  para  la elaboración del trazado fáctico del  proceso”.   

c.-)  El  cargo  que  se  analiza carece de  precisión,  ya  que  la demandante no señaló, específicamente, los medios de  acreditación  que fueron materialmente sopesados en la sentencia atacada, y que  permitieron  colegir  la  disolución  de la primigenia unión marital de hecho,  punto  de partida obligatorio para después si exponer, idóneamente, que en ese  laborío  se  desconocieron  las  reglas  jurídicas  de  solicitud, práctica y  valoración probatoria.   

En  efecto,  la  censura  se  restringió a  exponer  que  “Antes  de  la fecha de la muerte del  causante  señor  Niebles Nieto, los compañeros permanentes no habían disuelto  la  sociedad  patrimonial  entre  ellos  existente  y  dentro  del proceso no se  acreditan  los  medios  asertivos  establecidos en la norma citada del artículo  5°  de  la  ley 54 de 1990, con la modificación introducida por el art. 3° de  la  ley  979  de  2005,  para  dicho  cometido procesal; que infiere un error de  derecho   de   parte  de  despacho  del  Juzgado  Promiscuo  de  Ayapel,  en  la  determinación  de  establecer  una  disolución  por  una  supuesta separación  temporal  de  los compañeros permanentes, que hace extensiva a la confirmación  que  efectúa  la  Sala de Decisión Civil-Familia-Laboral del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Montería”; apartado que,  como  se  dijo,  ninguna mención realiza de las pruebas, en concreto, valoradas  con desprecio de los preceptos que reglan la disciplina probatoria.   

d.-)  Lo  dicho  se  ratifica  cuando  la  atacante,  sin más, indica que “el fallo mencionado  no   se   funda   en   una   prueba   ‘regular  y  oportunamente  allegada  al  proceso,  como  ordena  el  artículo     174     del     C.P.C.’”,  esto  es, que no alude puntualmente  al  medio o medios de acreditación que apoyaron la conclusión probatoria de la  sentencia,  y  no  cumplían  las  reglas  previstas  en  la norma probatoria en  mención,  tarea  que  es  preciso  insistir,  es del resorte exclusivo de quien  censura,   habida   cuenta   el   carácter  dispositivo  de  esta  impugnación  extraordinaria.   

e.-) En el cargo se aduce como vulnerado el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Civil, relativo al deber de los  jueces  de  apreciar las pruebas en su conjunto, de acuerdo con las reglas de la  sana  crítica.  Sin  embargo, se itera, la demanda no dio cuenta primero de los  medios  a  los  que  acudió  el  Tribunal para soportar su resolución, y luego  tampoco  cómo,  en  la  labor de cotejo o análisis de ellos, se estructuró el  “error        de       derecho”.   

f.-)   Finalmente,   tampoco  es  posible  analizarse  el  embate  bajo  la  perspectiva de un error de hecho, pues, no hay  aquí  la  relación  expresa  de  siquiera una prueba que hubiese sido omitida,  supuesta,  adicionada  o  alterada  y  menos  aún,  la  demostración de que la  incursión  en  una de esas hipótesis, hubiese sido trascedente en la decisión  finalmente   acogida.   Se  repite  una  vez  más,  que  el  cargo  se  limita,  simplemente,  a  indicar que “el fallo mencionado no  se    funda    en    una    prueba   ‘regular  y  oportunamente  allegada  al  proceso,  como  ordena  el  artículo 174 del C. P. C.”.   

5.-  Consecuentemente,  al  no reunirse las  exigencias   de  forma  respecto  de  los  embates  analizados,  no  procede  su  aceptación a trámite.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto   por   Ninfa   Ena   Acevedo   Díaz   dentro  del  proceso  de  la  referencia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

MARGARITA CABELLO BLANCO   

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

    

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